Al finalizar un 2020 lleno de traspiés por efectos del covid-19, los diferentes sectores confían en que habrá una recuperación. Además, se suma el movimiento de los precios de la soja, el trigo, el maíz, la cebada y el arroz.
La pandemia mundial provocada por el Covid-19 generó una de las peores recesiones a nivel mundial, aunque el rebote ha sido importante. China fue el país que lideró la recuperación, y está mostrando un comportamiento similar al que tenía previo a la pandemia. En este contexto, el sector agroalimentario ha sido uno de los menos impactados, tanto a nivel internacional como local, aunque la magnitud depende de cada rubro.
La carne de alta calidad sufrió el avance del Covid-19 en Europa; el arroz ha tenido un crecimiento en la demanda y una mejora de precios; y algo similar ocurrió con el trigo; mientras que la soja en 2020 tuvo una mejora de 40% en su precio.
En Uruguay, el año 2020 también tuvo emergencia agropecuaria en el primer trimestre del año, y otra en el último, y una caída en las exportaciones de todas las carnes y subproductos, así como de soja, que sumaron US$ 500 millones.
Considerando este escenario, VERDE realizó una ronda de opiniones con diferentes empresarios del agronegocio local para conocer las expectativas que genera el 2021.
En esa línea, Eduardo Díaz, presidente de la Cámara Mercantil de Productos del País (CMPP), consideró que el año 2021 será muy interesante del lado de la demanda de los productos agrícolas y de los precios. Mirando exclusivamente el año 2021, si el clima acompaña, consideró que el saldo “sería positivo”, a pesar de los altos costos de Uruguay.
Al tener un escenario de precios y demanda interesante, “la producción en todos los países va a reaccionar, y los que tienen costos más bajos van a reaccionar más rápido. Si en Uruguay no logramos hacer todos los deberes en materia de competitividad, probablemente nuestra producción en el año 2022 o 2023 tendrá una situación similar a la que se vivió en los años anteriores a 2020”, manifestó Diaz.
Marcelo Secco, CEO Cono Sur de Grupo Marfrig y presidente de la Asociación de la Industria Frigorífica del Uruguay (Adifu), dijo a VERDE que la contención del Covid-19 en el mundo “tiende a mejorar, con las vacunas y las medidas sanitarias. Eso tendrá un efecto en el comercio mundial, permitiendo que los mercados cárnicos retomen un ritmo de negocios con menos amenazas que las de este año”.
Sostuvo que su visión para el próximo año es positiva, tanto por la contención sanitaria del coronavirus como por su repercusión inmediata en la dinámica de la economía. Añadió que, “en el corto plazo, hay que seguir administrando la situación en los diferentes mercados. Estamos terminando un año con proyecciones de ventas de productos que van a ser consumidos casi a finales del primer trimestre”. Por lo tanto, planteó que en China, Europa y Estados Unidos, “pueden haber reacciones hacia finales de primer trimestre o comienzos del segundo”.
Secco señaló que el 2020 “fue un año muy atípico y variable, que arrancó con una situación muy compleja para el sector cárnico, y se agravó por la situación sanitaria, primero en China y luego en el resto del mundo”.
Francisco Bonino, director de AF (Agroempresa Forestal), proyectó que para el arranque de 2021 “vemos un mercado más tonificado en precios y demanda. Si el mundo logra enfrentar de buena forma la segunda ola, el comienzo de 2021 presenta buenas expectativas. La recuperación de valores de la celulosa es lo que se ha demorado un poco más”.
Consideró que “el cambio más importante que estamos observando está vinculado al precio de los fletes en contenedores y en barco completo. El costo de los contenedores estuvo muy alto en 2020, porque hubo escasez a nivel global, muchos quedaron atrapados en distintos lugares por la caída del comercio. Mientras que los fletes de barco completo tuvieron precios competitivos”.
Para 2021 se visualiza una estabilidad en el precio de los contenedores “pero en un nivel más alto al que teníamos hace un par de años y también comienza a aparecer más oferta”. En el caso de los fletes de buque completo, señaló que los precios se incrementaron hasta 50%.
El coordinador general de Fucrea, Martín Aguirrezabala, estimó que en el ejercicio 2020/21 “la ganadería va a perder pie con respecto a cómo venía, ya que estaba creciendo y mejorando. Con mucho esfuerzo podría llegar a empatar. La lechería seguiría creciendo lentamente, en base a su devoción por el gerenciamiento, por hacer bien los números, hacer las cosas lo mejor posible y gastar muy bien”.
El sector agrícola-ganadero se basa en una muy buena cosecha de invierno, remarcó el coordinador general de Fucrea, y “cerraremos un ejercicio que difícilmente sea peor que el anterior”, consideró.
Mirando el largo plazo, Aguirrezabala dijo que Uruguay debe profundizar su estrategia de producir alimentos de calidad, además de mejorar su productividad. También se refirió a las iniciativas de limitar la producción forestal y señaló que “hay que tener cuidado con algunas formas de pensamiento”, porque “esas cosas son negativas”.
Con una mirada proyectada para los próximos años, al negocio ganadero “lo veo muy jaqueado por los cuestionamientos de ambientalistas que le pegan a algunos sistemas productivos, lo que también supone una oportunidad para la producción de carne a cielo abierto”, dijo a VERDE el presidente saliente de Vaquería del Este, Ignacio Fernández.
Señaló que la producción a cielo abierto y pastoril implica la debilidad de estar expuesto a los rigores del clima, pero también es una gran fortaleza, porque esa forma de producir es valorada en el mundo”.
De todos modos, admitió que “no hemos logrado posicionarnos como país o como productores, porque no vienen a buscar ese producto porque sea mejor, más sano y natural”.
Por su parte, Francisco Albisu, empresario agropecuario de Flores, señaló a VERDE que el negocio de producción de carne a corral “desde mediados del año 2020 y hacia adelante, ya con las bajas de los precios de los frigoríficos, el aumento del costo de los alimentos y arrastrando los altos valores caros de reposición, no tuvo márgenes positivos en los kilos producidos en los corrales, y tampoco en la cuenta final por la reposición”.
Consideró que “ahora es cuando más se necesita la herramienta del corral de engorde, para mantener la productividad del criador. Con los 3 millones de terneros y el porcentaje de extracción creciendo, los corrales de engorde no tienen rentabilidad, por lo que el panorama en el corto plazo no es alentador. Creo que habrá menos animales terminados a corral en el 2021, que en los dos años anteriores”.
En 2020 el precio del arroz empezó a subir en el mercado internacional, y “hoy tenemos una expectativa alcista, que ayudaría a mejorar los negocios del sector arrocero”, dijo a VERDE el empresario Haroldo Ensslin.
“El sector continúa intentando superar los problemas de años anteriores, pero creo que el 2021 será bastante mejor. Se ve un panorama alentador”, destacó.
También remarcó que más del 95% del arroz se exporta, y el mercado internacional ha reaccionado “bastante bien. Uno de los principales destinos siempre fue Brasil, desde hace cuatro o cinco años casi no estuvo comprando, y en 2020 volvió y con precios muy interesantes”, valoró.
Ricardo Echezarreta, empresario agropecuario de Dolores (Soriano), señaló a VERDE que la zafra de invierno fue de buena a muy buena. “Tuvo buenos rendimientos, buena calidad y el precio también está ayudando. Es muy difícil que coincidan las tres cosas y este año eso sucedió”.
Con el primer tiempo del ciclo agrícola culminado, y con los valores de la soja repuntado, Echezarreta sostiene que en su caso tiene una rotación de cultivos que no cambia. El área de invierno ocupa un tercio de la superficie que está en agricultura y en verano siembra soja, maíz y sorgo.
“Para adelante pensamos en mantener al estrategia agrícola-ganadera, a pesar del aumento de los precios de los granos, porque entendemos que los suelos precisan de esa rotación. Por eso, la ganadería tiene un rol importante en la empresa”, agregó Echezarreta.
Por otro lado, Carlos Torterolo, productor de leche de San José, dijo a VERDE que el escenario para el sector lechero se puede ver con más optimismo, “por la característica que tiene el sector en el país, por donde estamos insertos en la región, por la demanda mundial y por las posibilidades de incrementar la productividad”.
No obstante, “habrá que sortear las dificultades del clima, de endeudamiento y la falta de inversión en tecnología. Estos últimos son los puntos más importantes que tendrá que ir acomodando la lechería uruguaya”, consideró.
El doctor Alfredo Taullard, socio del estudio Hughes & Hughes, confirmó a VERDE que “hay mucho interés” por la concreción de inversiones en Uruguay. Sostuvo que “somos un país chico y nos hemos puesto tradicionalmente en el mapa por algunas cuestiones más vinculadas a lo deportivo, pero hoy nos destaca el manejo excelente que se hizo hasta ahora de esta pandemia, que claramente nos diferenció, incluso de países de primer mundo”.
Afirmó que “eso nos permitió mostrarnos como un país confiable, con alto respaldo técnico y de respeto de la gente hacia las instituciones. Eso vale mucho, y las empresas, así como las personas físicas, han recibido muchas consultas”.
Aclaró de inmediato que “el problema a veces se da en la demora de la concreción, porque es un fenómeno global”. Ya que los países “donde están esas empresas y personas también sufren los embates de la pandemia. Eso ha dificultado mucho la concreción. Pero si Uruguay sigue en esta senda, se presenta en una posición inmejorable para captar inversiones”.
La rápida recuperación china genera un escenario prometedor, con precios que podrían evolucionar en suba; los altos costos internos siguen siendo una asignatura pendiente
Las perspectivas para el año 2021 son “optimistas”, dijo a VERDE el presidente de la Cámara Mercantil de Productos del País (CMPP), y gerente de Cargill, Eduardo Díaz. Pero agregó que el panorama es esperanzador no solo para el negocio agrícola, sino también para muchos productos del agro.
“Estamos en medio de una crisis que debe haber sido de las más grandes que ha tenido el mundo, se pararon muchísimas actividades. Vemos que para 2021 las economías comenzarán a recuperarse y para nosotros es crítico el caso de China”, comentó.
Agregó que el gigante asiático “está saliendo muchísimo más rápido que otras economías”, y consideró que “esa es una buena noticia, porque es el principal socio comercial, y eso nos dará un ambiente interesante para la demanda de lo que producimos, como soja, carne, lácteos y celulosa. La demanda va a estar traccionando, y me imagino que tendrá buenos valores”.
Agregó que “si miramos lo que está pasando con la moneda China en este contexto, vemos que se ha fortalecido frente al dólar, lo que mejora la capacidad de pago de la materia prima que producimos. Por eso, creo vamos a tener un año 2021 muy interesante del lado de la demanda y los precios. Si el clima acompaña, a pesar de los costos uruguayos, el saldo en este 2021 sería positivo”.
La CMPP hizo mucho hincapié en la competitividad. En esa línea, sostuvo que el problema de los costos permanece en la producción agrícola, aunque por el repunte de precios esa situación pasa más desapercibida. “Al compararnos con la región, los costos uruguayos siguen siendo altos. El costo del gasoil, la energía eléctrica, la logística, los puertos; es un tema que sigue en el debe”, sostuvo.
Agregó que, al tener un escenario interesante de precios y demanda, “la producción en todos los países va a reaccionar, y los que tienen costos más bajos van a reaccionar más rápido que nosotros. Si en 2021 Uruguay no logra hacer todos los deberes en materia de competitividad, probablemente nuestra producción en el año 2022 o 2023 tendrá la situación de años anteriores al 2020”.
“Veo con bastante preocupación el tema, el partido de gobierno entró con una agenda importante en temas de competitividad y hay intenciones, pero se está demorando la toma de decisiones. Parece que mejorar la competitividad no está en la agenda del resto del sistema político”, explicó.
Díaz consideró que en la agricultura, “el insumo que produce mayor impacto y de más corto plazo es el combustible”. El gasoil está presente en la siembra, cosecha, pulverización, y además en todos los movimientos que demandan fletes; es muy importante. Eso ha repercutido en una menor área de siembra en las zonas más alejadas de Nueva Palmira. En Uruguay el costo para recorrer 300 kilómetros se ubica en US$ 40 por tonelada, mientras que en Brasil cuesta US$ 13 por tonelada”.
El titular de la CMPP entiende que se debe buscar la forma de bajar esos costos, “porque la transferencia de recursos que hace la agricultura, vía precio del combustible, es muy grande. Al ver los elementos que forman parte del precio del combustible hay muchas variables que pesan y mucho, como el costo de distribución, que se ubica en torno del 14%. El combustible para la agricultura no necesita la estructura de distribución por la que hoy tiene que pasar. También consideramos que el gasoil productivo no es quien tiene que pagar el subsidio al transporte urbano de Montevideo”.
Sobre las fortalezas de la agricultura uruguaya, Diaz destacó el clima para recibir inversiones. “Desde el punto de vista macroeconómico y legal, Uruguay es atractivo, pero los inversores buscan rentabilidad. Por eso la competitividad es un punto fuerte y merece ser atendido”, sostuvo.
Otro aspecto valorado por Díaz es la forma de producción agrícola que tiene el país, porque “es amigable con el ambiente, no tenemos que deforestar, producimos en campos y en zonas donde no estamos afectando al medioambiente. Se cuenta con una ley que maneja la conservación del suelo. Debemos seguir en esa línea, porque es lo que el mundo está demandando”.
Por lo tanto, esa forma de producción se transforma en una oportunidad. “Se pueden tener productos certificados para el consumidor y amigables con el ambiente. En ese sentido, el ejemplo más claro es lo que está haciendo Uruguay con la colza, si bien ocupa un área relativamente chica, está entrando al mercado europeo que plantea condiciones de ingreso muy demandantes”, resaltó.
Consideró que en el mediano plazo “China también comenzará a tener exigencias similares y no todos los países están en condiciones de cumplir con este tipo de normativas. Uruguay, por las áreas donde se siembra, por la capacitación de los actores involucrados en la actividad y los puertos con que dispone, puede trabajar con certificaciones a lo largo del proceso productivo, que aseguren la demanda del consumidor”, concluyó.
El panorama climático, la suba de precio del ganado gordo y la baja de la reposición, pueden generar un negocio atractivo en los primeros meses del año que comienza
El sistema de engorde a corral “es clave para sostener una producción de 3 millones de terneros al año en Uruguay”, afirmó el empresario Francisco Albisu. Pero el invernador del departamento de Flores advirtió que “cuando más se necesita la herramienta corral de engorde, para mantener la productividad del criador, el negocio no tiene rentabilidad, y el panorama en el corto plazo no es alentador”.
En ese sentido, Albisu consideró que “habrá menos animales terminados a corral en el 2021, que en los dos años anteriores”.
Para el empresario, “los corrales son uno de los mecanismos más eficientes para aumentar el índice de extracción, lo que le permitiría crecer, con la tranquilidad de llegar al fin del ciclo ganadero con carne de alta calidad”. Pero agregó que también “depende mucho de los mercados, tanto de reposición como de granos, y del producto final”.
El productor repasó que desde fines de 2019 y hasta mediados de 2020, el precio del alimento estaba “en cuenta”, pero el del ganado de reposición era alto. Esto permitió que se volviera al “histórico margen ajustado del corral y, en algunos momentos, fue negativo”.
Desde mediados de 2020, la baja de precios del ganado gordo, el aumento del costo de los alimentos y el arrastre de precios altos de la reposición, “hicieron que no haya márgenes positivos en los kilos producidos en corrales, ni en la cuenta final por reposición”, sostuvo.
Agregó que la cuota 481 “está operando a un ritmo lento, por la disminución del volumen de Uruguay en ese cupo. Está siendo cumplida casi que en su totalidad por los corrales de frigoríficos y, en menor medida, por productores exigidos al máximo, que deben asumir más de 100 días de una dieta de alto costo, y eso no termina siendo rentable”.
En esa línea, indicó que “pueden aparecer mercados alternativos”, pero “eso está en manos de la industria. La carne de animales terminados a corral es un producto de mucha calidad y, por su estabilidad como aspecto destacado, se va a defender muy bien si logra ingresar en cualquier nicho de alta exigencia”.
El negocio en 2019
Albisu admitió que el negocio de la producción de carne a corral en 2019 “fue muy bueno, por el nivel de precios del producto final, ya sea ganado enviado a frigorífico o terneros enteros (para exportación en pie)”.
También señaló el bajo costo de la alimentación que, “por primera vez en casi 25 años de actividad de los corrales de engorde en Uruguay, los márgenes en kilos de carne fueron muy buenos”.
Oportunidades en 2021
El panorama climático, con el precio del ganado gordo en suba y la baja de precios de la reposición, puede generar un negocio atractivo para el corral en los primeros meses de 2021. “Puede ser una oportunidad, pero siempre corriendo los riesgos del desconocimiento de los mercados para esa carne. La pandemia golpea en todos los ámbitos y es bueno ser cauteloso. Si bien la seca no deja margen para pensar mucho, y hay que confinar ganado aunque los costos sean altos, puede ser que el resultado no sea del todo malo”, analizó.
Recordó que hace 25 años las premisas para armar un corral de engorde se basaban en que los sistemas productivos no tenían fluidez en la salida, o presentaban dificultades al final de los ciclos. “Debemos recordar que los buenos agricultores, que hacían maíz o sorgo como principales cultivos de verano (la soja estaba en desarrollo), no tenían un mercado fluido y seguro, por lo que una buena opción fue utilizar esos granos para producir carne”, comentó.
Además, “en la fase final de la ganadería de ciclo completo muchas veces había complicaciones climáticas en invierno. Los verdeos, en líneas generales, no siempre daban lo que se esperaba. No existía la siembra directa y las lluvias generaban grandes dificultades para el pastoreo; y las praderas tampoco tenían la vida útil que tienen hoy”. Albisu consideró que “esos fueron los dos principales motivos para la aparición de los corrales de engorde”.
Destacó que otra ventaja era que se podía producir el mismo producto en cualquier zona del país. “Con los corrales de engorde desaparecieron las diferencias geográficas, que influían en la calidad del producto final, y se logran carcasas con las mismas condiciones y exigencias en cualquier zona”.
Señaló que en otros países se instalaban corrales cerca de plantas industrializadoras de granos, para que los subproductos se usen en la alimentación animal. Y la industria frigorífica también instalaba sus corrales, algo que en Uruguay no sucedía.
“La disminución de la edad de faena de los animales, la baja del stock de novillos adultos y el mejoramiento continuo del porcentaje de extracción del rodeo, vino de la mano de todos los sistemas intensivos de terminación de ganado. El engorde a corral, sin ser rentable en su base, lo es en el ciclo productivo”, sostuvo.
Marcelo Secco, CEO Cono Sur de Grupo Marfrig y presidente de Adifu, analizó el cierre de 2020 y proyectó los negocios en los distintos mercados para el año que comienza
La contención del Covid-19 en el mundo “tiende a mejorar, con las vacunas y las medidas sanitarias. Eso tendrá un efecto en el comercio mundial, permitiendo que los mercados cárnicos retomen un ritmo de negocios con menos amenazas que las de este año”, dijo a VERDE el CEO Cono Sur de Grupo Marfrig y presidente de la Asociación de la Industria Frigorífica del Uruguay (Adifu), Marcelo Secco.
Sostuvo que su visión para 2021 es positiva, tanto por la contención sanitaria del coronavirus como por su repercusión inmediata en la dinámica de la economía.
Añadió que, “en el corto plazo, hay que seguir administrando la situación en los diferentes mercados. Estamos terminando un año con proyecciones de ventas de productos que van a ser consumidos casi a finales del primer trimestre”. Por lo tanto, planteó que en China, Europa y Estados Unidos, “pueden haber reacciones hacia finales de primer trimestre o comienzos del segundo”.
Balance de 2020
Secco concluyó que el 2020 “fue un año muy atípico y variable. Arrancó con una situación muy compleja para el sector cárnico, y se agravó por la situación sanitaria, primero en China y luego en el resto del mundo”.
“El primer trimestre fue muy duro. Había que intentar equilibrar entre lo que el mercado podía hacer y lo que necesitábamos. Luego, por momentos, hubo señales de normalidad, y el sector cárnico fue acomodándose a las señales del mercado. En los precios nos vimos muy expuestos a una alta oferta de Argentina y de Brasil, principalmente en China y Europa. Además, en Uruguay sabíamos que tendríamos menos faena, y el desafío de intentar mantener el negocio con ese contexto”, describió.
Secco admitió que “la relación de precios entre la carne de exportación y la hacienda gorda fue favorable para la industria” al finalizar el año, “por un aumento de la oferta, que repercutió en una baja de precios en el mercado interno, que permitió cerrar mejor el ejercicio”.
El CEO de Marfrig destacó el compromiso de todo el sector cárnico. “Fue importante seguir trabajando todo el año, algo que no ocurrió en otros sectores de la economía nacional y mundial. Hubo que identificar espacios para poder atender demandas puntuales, entrar y salir de negocios, que la pandemia fue activando o desactivando, en función de la época del año”.
Explicó que “tenemos una cartera permanente de clientes y contactos en el mundo, y algunas empresas tenemos información de adentro de las compañías, de nuestras oficinas en Estados Unidos, China y Europa. Eso nos permite ir leyendo lo que ocurre, en función de lo que el cliente transmite, de lo que nuestro mercado va relevando y mirando lo que pasa con otras proteínas como el pollo o el cerdo”.
“A pesar de las subas y bajas de precios, el mercado se comportó correctamente con los clientes regulares y las relaciones comerciales de confianza. No hubo, más allá de lo que pasó en China, alteraciones de las conductas comerciales de los clientes”, destacó el industrial.
Secco también se refirió al volumen de la faena vacuna, que cayó 10% en 2020, con proyecciones de recuperación en 2021. “Estamos frente a un stock recompuesto, con un desafío forrajero importante en algunas zonas del país. La conjunción de un stock recompuesto con un mercado que tiene la tendencia a retomar una demanda normal, le va a permitir al Uruguay tener una actividad más estable y pareja todo el año”, analizó.
En relación a la política de inserción en los mercados, reconoció que “hay una agenda construida”, y que el Poder Ejecutivo es “plenamente consciente de su importancia. Se ha avanzado en el relacionamiento con Estados Unidos, en la agenda Unión Europea-Mercosur, en la agenda intra Mercosur y en la agenda Uruguay-China, pero queda mucho por hacer”.
También mencionó la relación entre Estados Unidos y China como otro elemento que va a ser determinante en el mundo. “Lamentablemente no pudimos tener este año una agenda activa de inserción internacional, por razones sanitarias, porque es el elemento esencial para nuestra estructura cárnica”, planteó.
Sobre la competitividad, destacó “el mensaje muy claro de la agenda interna”, que “nos lleva a esperar señales en materia de costos energéticos y otros que ayuden a la industria”.
Advirtió que “la competitividad interna está comprometida respecto a nuestros principales competidores, Argentina y Brasil, que además cuentan con muchos accesos sanitarios que antes no tenían”.
Sobre la construcción de la diferenciación de la carne uruguaya en los mercados, opinó que el producto “tiene un mensaje que quizás otros no lo puedan dar, por la identidad de los sistemas de producción, de su estructura racial, de la seguridad de sus procesos y de su complejo industrial. No todos los países pueden dar garantías como la trazabilidad individual, servicios técnicos oficiales y privados fuertes, experiencia exportadora. El desafío está en que el peso relativo de ese mensaje pueda ser valorizado, y no menoscabado por los costos internos y barreras de acceso”.
El empresario Ricardo Echezarreta destacó los rendimientos, calidad y precios de los cultivos de invierno, y se refirió a las esperanzas y amenazas de la campaña de verano
Terminado el primer tiempo del ciclo agrícola 2020/21, las empresas están con un resultado favorable. Ricardo Echezarreta, empresario agropecuario de Dolores (Soriano), señaló a VERDE que la zafra de invierno fue “tuvo buenos rendimientos, calidad y precio. Es muy difícil que coincidan las tres cosas y este año sucedió”.
Ahora se suma la suba de precios de la soja, y eso genera muy buenas expectativas para la zafra de verano, aunque los costos de los insumos y el clima son amenazas para el negocio.
Dijo que “hay que seguir la evolución de los insumos y cómo pesan en el negocio. Si los granos siguen subiendo o se mantienen en estos precios, los insumos tenderán a subir, y entonces, el margen seguirá siendo el mismo pero con más riesgo”.
Echezarreta comentó que su empresa, El Chajá del Litoral, tiene una rotación de cultivos que no cambia. El área de invierno es un tercio de la superficie que está en agricultura y en verano se siembra soja, maíz y sorgo. “Pensamos mantener la estrategia agrícola-ganadera, a pesar del aumento de los precios de los granos, porque entendemos que los suelos precisan rotación. Por eso, la ganadería tiene un rol importante en la empresa”, explicó.
Consideró que la fortaleza del negocio está en “la pasión que tenemos por lo que hacemos, trabajamos con mi hermana (Laura) y mi madre (Celia Ubiría), con total sintonía, muy unidos, y para nosotros también es importante vivir en el campo. Otra fortaleza es la calidad del personal, que tiene muchos años en la empresa, experiencia en los trabajos, y en las tecnologías que usamos e incorporamos”.
Destacó que, al contar con planta de acopio, la empresa tiene poder de decisión sobre el destino de sus granos. También destacó la utilización de semillas con los últimos eventos. “Invertimos en semillas y en lo que un planteo de alta tecnología demanda”, dijo.
Sobre la ganadería, señaló que “siempre compramos terneros de muy buena genética, lotes destacados, de punta. Habitualmente le compramos a las mismas empresas criadoras”.
En El Chajá del Litoral, el 70% del área está destinada a la agricultura y el 30% a la ganadería, “donde las pasturas en suelos agrícolas juegan un rol muy importante. Las praderas se hacen en campos propios y en los que tienen arrendamientos de largo plazo. Hay campos en los que venimos trabajando desde hace 10 o 15 años. Buscamos arrendamientos de cuatro o cinco años. El dueño del campo tiene que estar convencido del cuidado del campo para que ese capital no pierda valor productivo”.
Planteó que imagina “una agricultura con altos rendimientos y que obliga a ser ganadero. Tenemos que hacer praderas, porque los campos no resisten la agricultura continua. Hace unos seis años comenzamos con la introducción de praderas. Hoy esas áreas están volviendo a la agricultura, y se puede ver el gran potencial de los materiales genéticos de trigo, soja o maíz que sembramos, algo que en agricultura continua no se puede observar tan claramente”.
Todo este proceso “lleva a una ganadería más intensiva, que la hace competitiva con la soja y la agricultura. En nuestro caso, los animales van rotando las parcelas una vez a la semana. Esto motiva el desarrollo del feedlot, y esta ganadería nos trae más estabilidad al negocio”, sostuvo.
Además, señaló que a la actividad se le realiza una fuerte inversión en bebederos, pozos, bombas solares, alambrados para intensificar la recría. “La inversión en pasturas no es baja, implica un alto costo, pero da frutos”, aseguró.
En la empresa, la inclusión de pasturas comenzó con festuca, al segundo año se incorporó achicoria con trébol rojo y cebadilla.
En agricultura, dijo que “se trabaja con maquinaria y tecnología de punta. Tenemos el 100% del área con agricultura de precisión, toda la fertilización es variable (nitrógeno, potasio, fósforo), la siembra de maíz es variable, y hace mucho que incursionamos en riego”.
Consideró que la conservación de los suelos “es muy importante, y que tal vez no baste solo con el Plan de uso y manejo de los suelos. En nuestro caso, el 80% de los campos ya está con terrazas y eso nos viene asegurando una mejora muy destacada de cada lote”.
Echezarreta entiende que la agricultura en el país tenderá a incorporar más riego, aunque habrá que resolver de qué manera juntar el agua. Afirmó que “el riego nos aportará un aumento de la productividad, porque en la agricultura de secano, aún utilizando la máxima tecnología, estamos con rendimientos casi topeados, y dependemos mucho del clima”.
Recalcó que la gestión en la empresa es clave. “Todos los días conversamos sobre lo que cada integrante realiza, se recorre, mira y analiza. Esto nos da eficiencia, y el personal trabaja tranquilo. Se llevan muchos registros: de chacra, de llegada a planta, de compra y distribución de insumos”, detalló.
Las ventas agrícolas y ganaderas de la empresa se hacen con precios anticipados. “Nunca son los más altos, pero nos da un buen promedio. Buscamos estabilidad, a pesar de que el clima siempre es muy importante. El equipo de gestión está integrado por un ingeniero agrónomo, una auxiliar contable y nosotros”, señaló el empresario de Dolores.
El doctor Alfredo Taullard, socio del estudio Hughes & Hughes, destacó que los valores locales afloraron con la emergencia sanitaria, para posicionar a Uruguay en el mundo.
El doctor Alfredo Taullard, socio del estudio Hughes & Hughes, confirmó a VERDE que “hay mucho interés” por la concreción de inversiones en Uruguay. Sostuvo que el país “está en el mapa”. Agregó que “somos un país chico y nos hemos puesto tradicionalmente en el mapa por algunas cuestiones más vinculadas a lo deportivo. Pero hoy nos destaca el excelente manejo que se hizo hasta ahora de esta pandemia, que claramente nos diferenció, incluso de países de primer mundo. Eso nos permitió mostrarnos como un país confiable, con alto respaldo técnico, de respeto de la gente hacia las instituciones. Eso vale mucho y las empresas y personas físicas han recibido muchas consultas”.
Aclaró de inmediato que “el problema a veces se da en la demora de la concreción, porque es un fenómeno global. Donde están esas empresas y personas también sufren los embates de la pandemia. Eso ha dificultado mucho la concreción. Pero si Uruguay sigue en esta senda, se presenta en una posición inmejorable para captar inversiones”.
Con relación a las áreas de interés de inversiones que se perciben desde Hughes & Hughes, Taullard comentó que “son muy amplias. Las expectativas que genera el precio de los commodities ha motivado consultas por inmuebles rurales. Esperemos que no se pronuncie la sequía, porque tendría impactos en un escenario que pinta muy positivo. Hay interés en agroindustrias y empresas que producen alimentos. Este año, además, hay rubros que crecieron y son importantes. Hubo transacciones en el área de la tecnología. Hay sectores a los que les costará recuperarse, porque dependen más de la movilidad de las personas, como el turístico”.
Taullard admitió que el costo país de Uruguay “todavía es un desafío, y que probablemente lo seguirá siendo, porque también hay temas de escala. Pero es un desafío y entiendo que el gobierno lo tiene en la agenda. Con total seguridad existen otras prioridades, vinculadas a la emergencia sanitaria, que están dilatando algunas medidas de mayor profundidad, pero se han anunciado y son parte de la agenda”.
Recordó que incluso hubo algunas modificaciones legales este año, que van dirigidas a tratar de estimular y reducir costos. “Ese es un factor, no el único pero sí sumamente importante, porque si los costos son bajísimos pero no hay un respeto por las reglas, por el Estado de derecho, todo es de muy corto alcance”, sostuvo.
Lo que dejó 2020
El socio del estudio Hughes & Hughes reflexionó que el 2020 “ha sido, probablemente, uno de los años más desafiantes que ha tocado vivir en décadas, no solo en Uruguay, sino al mundo, y eso también tiene muchas implicancias”.
Explicó que Uruguay “ha tenido un desempeño notable en el manejo de la pandemia, y eso se debe a las medidas que tomaron las autoridades, el sistema político y los científicos que fueron incorporados a las políticas. Las políticas se elaboraron considerando a este Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) y eso es algo que también distingue a nivel mundial”.
Pero el año “también dejó cosas muy positivas, que pienso que se van a ver a más largo plazo, como el respeto y la confianza hacia la institucionalidad. El seguimiento de los lineamientos que se dieron, cuestiones que no abundan en el mundo, que no son tan comunes y que nos distinguieron. Fuimos y somos, aún en diciembre, ejemplo a nivel mundial. Nuestros científicos y políticos son consultados de forma regular por esta situación.
Taullard estimó que “el manejo de ahora en más dependerá, en buena medida, de que los uruguayos retomemos lo que fue ese comportamiento, habiendo ejercido la libertad de forma responsable, como señaló el presidente en varias oportunidades”.
Las expectativas
Consultado sobre sus expectativas, respondió: “llegando a fines de diciembre el gobierno tuvo que tomar medidas. Esperemos que tengan el impacto buscado. Porque mantener la pandemia a raya es clave para que podamos todos seguir trabajando y el país desarrollándose y creciendo”.
En muchos países ya empezaron campañas de vacunación, y “hay que ver qué impacto tienen”. En el primer trimestre reinará la expectativa y, a partir de allí, veremos si las perspectivas cambian y el mundo puede pensar en crecer”.
Consideró que “el 2021 será bastante conflictivo desde el punto de vista sindical, y hay que ver cómo juegan esos intereses, dada la situación de pandemia, en especial en los sindicatos del Estado”.
También planteó que “es compleja la situación que presenta el mercado laboral privado, ya que muchos de los cambios registrados serán definitivos”, mientras que en materia de competitividad, “la suba de algunos productos, si permanece, nos ayudará”.
El grupo de productores Vaquería del Este destaca las ventajas de Uruguay, al producir 90% de su carne sobre pasturas, algo que creen será valorado por muchos consumidores.
Con una mirada proyectada para los próximos años, al negocio ganadero “lo veo muy jaqueado por los cuestionamientos de ambientalistas que le pegan más que nada al feedlot, lo que también supone una oportunidad para la producción de carne a cielo abierto”, dijo a VERDE el presidente saliente de Vaquería del Este, Ignacio Fernández.
Esa tradicional y reconocida agrupación de productores ganaderos, creada en 1999, comprende a 25 empresas y a 31 establecimientos ubicados en Lavalleja, Rocha, Treinta y Tres, Maldonado y Canelones. Actualmente tiene una producción anual que varía entre 25.000 y algo más de 30.000 vacunos, dependiendo del clima. El peso de la carcasa creció en los últimos años, acompañando la demanda del mercado, con 260 kilos en una gran cantidad de animales muy importante, destacó.
Además, consideró que el negocio de ganado producido a pasto y a cielo abierto para su comercialización a frigorífico es la gran fortaleza, aunque eso no quita que haya productores que hagan recría para vender a los corrales.
Fernández valoró que el 90% de la carne que se produce en Uruguay es en sistemas a cielo abierto y pastoriles, aunque reconoció que eso también implica una debilidad, al estar expuesto a los rigores del clima. De todos modos, subrayó que “es una fortaleza producir de una forma que es valorada en el mundo”.
Al mismo tiempo, lamentó que “no hemos logrado posicionarnos como país o como productores, porque no vienen a buscar ese producto porque sea mejor, más sano y natural”.
Reconoció que, “pese a todos los años de trabajo del Instituto Nacional de Carnes, los frigoríficos o nosotros mismos, no hemos logrado encontrar el nicho para vender esa carne producida a pasto con un diferencial de precio”.
Sobre los posibles motivos que incidieron en esa situación, Fernández opinó que “es un asunto de marketing. Le erramos. Se destinó mucho tiempo y dinero, pero quizás también influya que somos muy chicos. Capaz debemos apuntar a destinos específicos”.
Uno de los temas que discuten las principales ganaderías del mundo es el de la huella de carbono. “Eso puede generar oportunidades de diferenciación ambiental para la ganadería pastoril. Debe demostrarse con datos, y luego hacer una gran campaña nacional, que incluya a las escuelas, los liceos y otros sectores de la sociedad que no estén en el negocio”, planteó.
Para Fernández, la tarea debe empezar por casa, para después salir a convencer a los clientes de los diferentes mercados del mundo. “Que la gente comprenda los beneficios que genera esta actividad productiva, y demostrar cuál es el impacto real en la sustentabilidad del medio ambiente, con el fin de desmitificar la idea de que somos los malos de la película y que nos queremos llevar todo por delante. Tenemos que cambiar el chip, y sobre esa premisa debemos posicionar a la ganadería uruguaya, sabiendo los beneficios que le aporta al país”, precisó.
El integrante de Vaquería del Este dijo que los productores “estamos insistiendo con el tema del agua, la sombra, el bienestar animal y el manejo de las pasturas, tanto de invierno como de verano”.
Uno de los puntos clave, subrayó, es el uso del agua. A propósito, se refirió a alternativas de abastecimiento con perforaciones, bebederos, bombas solares, entre otras opciones, para reducir la dependencia de las lluvias, y que todo el esfuerzo de años no se vea afectado en tres meses”.
Socios y marca
Respecto a los precios, el integrante del grupo de ganaderos dijo que “uno debe adaptarse a las circunstancias del mercado”. En Vaquería del Este “hay una sinergia bastante aceitada” entre los productores y la industria frigorífica, que “es respetada” por ambas partes.
“Tenemos que ir de la mano, sin hacer competencia, cada uno tiene que defender su negocio y ganar, pero no a través del otro. En nuestro caso la ganancia está en la fluidez de negocios y en la colocación del ganado. Todo debe funcionar, sin que se tranque nada, eso es lo complicado”, afirmó.
Vaquería del Este opera con tres frigoríficos. Al ser consultado sobre la eventualidad de dar un paso hacia la fase industrial, para faenar y comercializar esa carne, Fernández reconoció que “muchas veces se ha manejado” y “siempre está en la cabeza” de los productores integrantes del grupo tener su propia marca en las góndolas.
“Tenemos claro que no somos industriales y no sabemos de ese negocio, por eso nos gustaría ser socios de alguna forma”, admitió. El productor se entusiasmó con la idea de lograr que los consumidores busquen los productos con la marca de Vaquería del Este en los comercios. “Quizás otro camino puede ser que el frigorífico tenga su marca y la materia prima sea de Vaquería, y que en ambos casos el consumidor opte por los atributos de esa carne que tiene una historia de más de 20 años, con diferentes certificaciones”, acotó.