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Montevideo, 7 de Marzo 2021

Agricultura

Hay perspectivas optimistas para los negocios de productos agrícolas

17 enero, 2021

EXPECTATIVAS PARA 2021 |

La rápida recuperación china genera un escenario prometedor, con precios que podrían evolucionar en suba; los altos costos internos siguen siendo una asignatura pendiente

Las perspectivas para el año 2021 son “optimistas”, dijo a VERDE el presidente de la Cámara Mercantil de Productos del País (CMPP), y gerente de Cargill, Eduardo Díaz. Pero agregó que el panorama es esperanzador no solo para el negocio agrícola, sino también para muchos productos del agro. 

“Estamos en medio de una crisis que debe haber sido de las más grandes que ha tenido el mundo, se pararon muchísimas actividades. Vemos que para 2021 las economías comenzarán a recuperarse y para nosotros es crítico el caso de China”, comentó. 

Agregó que el gigante asiático “está saliendo muchísimo más rápido que otras economías”, y consideró que “esa es una buena noticia, porque es el principal socio comercial, y eso nos dará un ambiente interesante para la demanda de lo que producimos, como soja, carne, lácteos y celulosa. La demanda va a estar traccionando, y me imagino que tendrá buenos valores”.

Agregó que “si miramos lo que está pasando con la moneda China en este contexto, vemos que se ha fortalecido frente al dólar, lo que mejora la capacidad de pago de la materia prima que producimos. Por eso, creo vamos a tener un año 2021 muy interesante del lado de la demanda y los precios. Si el clima acompaña, a pesar de los costos uruguayos, el saldo en este 2021 sería positivo”.

La CMPP hizo mucho hincapié en la competitividad. En esa línea, sostuvo que el problema de los costos permanece en la producción agrícola, aunque por el repunte de precios esa situación pasa más desapercibida. “Al compararnos con la región, los costos uruguayos siguen siendo altos. El costo del gasoil, la energía eléctrica, la logística, los puertos; es un tema que sigue en el debe”, sostuvo. 

Agregó que, al tener un escenario interesante de precios y demanda, “la producción en todos los países va a reaccionar, y los que tienen costos más bajos van a reaccionar más rápido que nosotros. Si en 2021 Uruguay no logra hacer todos los deberes en materia de competitividad, probablemente nuestra producción en el año 2022 o 2023 tendrá la situación de años anteriores al 2020”. 

“Veo con bastante preocupación el tema, el partido de gobierno entró con una agenda importante en temas de competitividad y hay intenciones, pero se está demorando la toma de decisiones. Parece que mejorar la competitividad no está en la agenda del resto del sistema político”, explicó.

Díaz consideró que en la agricultura, “el insumo que produce mayor impacto y de más corto plazo es el combustible”. El gasoil está presente en la siembra, cosecha, pulverización, y además en todos los movimientos que demandan fletes; es muy importante. Eso ha repercutido en una menor área de siembra en las zonas más alejadas de Nueva Palmira. En Uruguay el costo para recorrer 300 kilómetros se ubica en US$ 40 por tonelada, mientras que en Brasil cuesta US$ 13 por tonelada”. 

El titular de la CMPP entiende que se debe buscar la forma de bajar esos costos, “porque la transferencia de recursos que hace la agricultura, vía precio del combustible, es muy grande. Al ver los elementos que forman parte del precio del combustible hay muchas variables que pesan y mucho, como el costo de distribución, que se ubica en torno del 14%. El combustible para la agricultura no necesita la estructura de distribución por la que hoy tiene que pasar. También consideramos que el gasoil productivo no es quien tiene que pagar el subsidio al transporte urbano de Montevideo”.

Sobre las fortalezas de la agricultura uruguaya, Diaz destacó el clima para recibir inversiones. “Desde el punto de vista macroeconómico y legal, Uruguay es atractivo, pero los inversores buscan rentabilidad. Por eso la competitividad es un punto fuerte y merece ser atendido”, sostuvo.

Otro aspecto valorado por Díaz es la forma de producción agrícola que tiene el país, porque “es amigable con el ambiente, no tenemos que deforestar, producimos en campos y en zonas donde no estamos afectando al medioambiente. Se cuenta con una ley que maneja la conservación del suelo. Debemos seguir en esa línea, porque es lo que el mundo está demandando”. 

Por lo tanto, esa forma de producción se transforma en una oportunidad. “Se pueden tener productos certificados para el consumidor y amigables con el ambiente. En ese sentido, el ejemplo más claro es lo que está haciendo Uruguay con la colza, si bien ocupa un área relativamente chica, está entrando al mercado europeo que plantea condiciones de ingreso muy demandantes”, resaltó. 

Consideró que en el mediano plazo “China también comenzará a tener exigencias similares y no todos los países están en condiciones de cumplir con este tipo de normativas. Uruguay, por las áreas donde se siembra, por la capacitación de los actores involucrados en la actividad y los puertos con que dispone, puede trabajar con certificaciones a lo largo del proceso productivo, que  aseguren la demanda del consumidor”, concluyó.


Revista VERDE N° 90