Para la próxima siembra se prevé un incremento del área a sembrar, impulsado por los resultados de la zafra pasada y las expectativas que genera el negocio agrícola
Si bien aún es prematuro para “ponerle un número al área de la próxima zafra”, es evidente el entusiasmo que hay por los cultivos de invierno, dijo a VERDE el gerente de Cargill Uruguay, Gabriel Di Giovannantonio. A propósito, agregó que el trigo “es sumamente necesario para todo el negocio agrícola, por la distribución del riesgo y la dilución de costos a lo largo de toda la cadena”.
La superficie en el ejercicio pasado estuvo en torno de las 225.000 hectáreas y “pensar en un crecimiento de un 30% no sería algo alocado”, consideró el ejecutivo. Agregó que habrá que ver cómo culminan los cultivos de verano, pero estimó que “el objetivo país debería ser recuperar las 300.000 hectáreas de trigo”.
El trigo ha mostrado una suba de precios explicada por problemas productivos en varios países exportadores y movimientos de la demanda por el lado de importadores acompañando la suba de otros granos. “Uruguay tuvo una excelente campaña de invierno. El trigo y la cebada pudieron capitalizar buenos precios y muy buenos datos de rendimiento, acompañado de una buena calidad”, acotó.
La zafra anterior, de acuerdo a los datos oficiales, tuvo un rinde promedio cercano a los 4.200 kilos por hectárea (kg/ha), y el gerente de Cargill Uruguay estimó un saldo exportable que estaría en el eje de las 450.000 toneladas.
En relación a los mercados, indicó que Brasil es un destino muy importante, “pero no es el único. Se ha comercializado a Chile y este año en particular Argelia, que será un destino importante, pese a tener algunos requerimientos de calidad física especiales, que requieren de un trabajo de segregación”.
Consideró que Uruguay “tiene que seguir trabajando en la búsqueda de destinos, porque al ser un país exportador que no está siempre en el mercado, los comparadores no nos tienen tan presente”.
A propósito, dijo que se está trabajando con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) “para seguir afianzando los requerimientos fitosanitarios y poder exportar a más destinos en el Sudeste Asiático, como Blangadesh; y a otros mercados de América, sobre el pacífico, como Ecuador. Este es un mercado que tiene algunas particularidades, pero alguna mejora en los acuerdos fitosanitarios nos permitirá exportar”.
Di Giovannantonio señaló que, del saldo exportable, entre 60% y 70% ya tiene precio. “La mayoría del trigo se va a comercializar antes de que arranque la cosecha de soja, aunque existe la posibilidad que quede algo una vez que se exporte la soja. Dependerá del mercado, pero la realidad es que los precios han sido muy buenos. Tiene que haber un incentivo claro para llevar el trigo hasta después de la soja, cuando entran otros orígenes a competir, como el trigo de Rusia”.
Recordó que en el trigo, desde 2013 o 2014 hacia la fecha, “vemos que se concretan muy pocos negocios previo a la cosecha, algo que se explica en gran medida por la incertidumbre que genera la calidad, algo que queda claro una vez que arranca la cosecha”.
Comentó que “en la zafra pasada el productor logró rendimientos altos y buen precio, por encima de los U$S 200 por tonelada, y eso hizo que los márgenes mejoraran notoriamente, superando lo presupuestado, y eso hizo que las ventas fueran muy aceleradas”.
Agregó que a Uruguay le cuesta vender su trigo al exterior. “En el pasado se cometieron errores que aún influyen en los importadores, aunque también nos ha costado mantener una oferta estable en volumen y calidad”, y eso motiva que la venta al exterior no tenga el dinamismo deseado, explicó.
Valoró que “se ha ido colocando nuestro trigo de una manera satisfactoria”, pero reconoció que “nos falta el dinamismo que tenemos con otros granos”.
TRIGO PLUS
Desde hace varias zafras Cargill lleva adelante el programa Trigo Plus, propuesta que es “un caballito de batalla de la compañía”, dijo Di Giovannantonio. “Fuimos uno de los pioneros en poner el tema calidad de trigo nuevamente sobre la mesa. Cargill sigue apostando fuerte y ahora estamos buscando un recambio varietal, algo que siempre es necesario, ya que es muy importante contar con una paleta de variedades para los distintos modelos productivos”, explicó el ejecutivo.
En la zafra pasada “se tuvo buena calidad” a nivel general, pero “los trigos que están dentro del programa se destacan, principalmente por sus niveles de proteína y fuerza panadera (W)”. Todo eso nos da un espaldarazo, porque al mirar los datos vemos que en Uruguay se siembran más variedades que aportan calidad, algo que perseguimos cuando presentamos Trigo Plus”, acotó.
Para la próxima zafra triguera, Trigo Plus ofrece determinadas variedades y un sobreprecio por el grano producido. con un sobreprecio. Esto requiere de un fuerte trabajo de segregación, en función de las variedades y calidad. En la campaña anterior ocupó 7% del área del cultivo a nivel nacional.
CANOLA
La canola es un cultivo que cada vez está tomando más importancia. El área viene de alcanzar las 100.000 hectáreas y Di Giovannantonio considera que “puede haber un incremento”, aunque “dependerá del final que tenga la zafra de soja, de los rastrojos y de cuánta área nueva se destine al cultivo”.
Destacó que la canola “está calzando muy bien en la rotación, con distintos planteos tecnológicos, y los productores destacan el tándem soja-canola”.
Resaltó que permite maximizar el uso de la maquinaria, “se arranca la siembra de soja de primera, luego viene la canola y, por último, la soja de segunda, luego de trigo o cebada. Lo mismo con la cosecha; y al igual que los otros cultivos de invierno diluye riesgos y eficientiza a todo la cadena”.
Desde el punto de vista comercial tiene una referencia en el mercado de MATIF, en Francia, “lo que brinda al negocio una transparencia tremenda. Europa es el mercado que debemos cuidar”, sostuvo el gerente de Cargill Uruguay.
De cara a la próxima zafra, señaló que “estamos trabajando con Cargill Europa para definir un programa más importante que el del año anterior”. Recordó que en la zafra pasada “tuvimos un volumen muy importante, que superó lo que marcaba el plan, pero igual se pudo colocar”.
También repasó que la canola, “si bien no pudo concretar todo el potencial de rendimiento por los problemas, principalmente de heladas, los rindes fueron buenos y los precios también”.
Valoró que en muchos casos “los seguros trabajaron de muy buena forma y el productor pudo compensar los kilos perdidos”. El manejo productivo, “ya sea de alta o de baja tecnología, va evolucionando y se nota, y el cultivo está encontrando su nicho”, subrayó el gerente de Cargill Uruguay.
“En el ciclo 2020/21 teníamos varios desafíos muy importantes: el crecimiento de 50% en el área, productores entrando al sistema en un cultivo que tiene ciertas particularidades, el volumen a recibir que demanda una logística acorde con una necesidad de acondicionamiento que es mucho más compleja que en otros granos y no todas las plantas de acopio se adecuan”, repasó.
También señaló que estaba planteado el cumplimiento de los requisitos de Europa y la comercialización de un volumen de canola nunca visto en Uruguay. “La realidad marca un balance muy positivo en todos los niveles”, consideró.
Sobre las necesidades de Europa, destacó el trabajo conjunto del sector público-privado. “Veníamos trabajando con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) en la búsqueda de las mejores prácticas, que permitiera exportar un producto que cumpliera con las exigencias europeas”.
El MGAP difundió la importancia del correcto uso de desecantes sin prohibirlos, “porque todavía se necesitan para el control de malezas en barbecho, y se hizo una campaña muy importante del correcto uso de los herbicidas”, destacó.
En tanto, el sector comercializador montó un programa de auditoría de chacras y “entre las principales empresas que exportamos a Europa empleamos a más de 50 agrónomos para controlar cada uno de los cultivos que iban a ser cosechados”, informó.
Di Giovannantonio resaltó que fue algo sin precedentes en la agricultura. “Hubo todo un monitoreo chacra a chacra y cuando informamos en Europa sobre los controles a realizar, el destino final nos dio un voto de confianza para agrandar el programa. Pudimos maximizar la pequeña escala de Uruguay, haciendo una trazabilidad desde la chacra hasta el destino final, y quedar muy bien posicionados”, subrayó.
Agregó que Uruguay tendrá un saldo exportable de unas 100.000 toneladas de canola, y que “estamos pasando a ser un jugador importante en el comercio mundial. Además jugamos en Europa, que es la liga mayor. Tenemos que seguir trabajando y apostando a ese mercado, para posicionarnos como un origen confiable, ya sea para el consumo humano como para la producción de biocombustibles”.
Sobre el aspecto comercial, informó que en torno del 98% de la producción ya está comercializada. El precio local copió la curva de valores que tuvo MATIF, por lo cual el rango se ubica entre US$ 370 y US$ 430 por tonelada, más bonificaciones.
Consideró que al cumplirse con los principales desafíos que presentaba la zafra pasada, quedaron los cimientos para la nueva campaña.
CLIMA DE NEGOCIOS
Gabriel Di Giovannantonio aseguró que Cargill sigue apostando a Uruguay. “Desde sus inicios ha realizado varias inversiones y las sigue haciendo”, sostuvo. Recordó que el año pasado “inauguramos una nueva planta de fertilizantes en Nueva Palmira (Colonia), con el objetivo de brindar un mejor servicio a nuestros productores. Se trata de una planta de primera línea, con varias ideas tomadas de Cargill Canadá, que son expertos en fertilizantes”.
Informó que aporta alta eficiencia en la recepción de fertilizantes que llegan de los buques, y además “cuenta con un sistema de desterronado, zaranda y de mezclado de primera generación, acompañado de un embolsado que busca satisfacer la necesidad del productor en el pico de la demanda”.
Además, señaló que “se han mejorado nuestras plantas de acopio. Hace dos años mejoramos todo el servicio de calado y recepción de Nueva Palmira, adecuándonos a los nuevos requerimientos. Ahora estamos instalando un nuevo calador para afrontar la cosecha de soja con más agilidad. También incrementamos los servicios para los camioneros en nuestras playas de estacionamiento”, acotó.
Cargill “sigue apostando fuerte a Uruguay porque creemos mucho en el país y en los productores”, sostuvo el gerente.
A nivel general, “el clima de negocios muestra un optimismo interesante y estarían las condiciones para consolidar un pequeño crecimiento agrícola en invierno y en verano, algo que ayudaría a diluir el costo de estructura de las distintas empresas, y que pese menos por tonelada producida y exportada”, planteó.
Dijo, además, que aunque “Uruguay es un país caro comparado con la región, estamos esperando un ajuste en el costo de los combustibles, que si bien en dólares han bajado, esperamos que sea mayor. El precio del gasoil es una variable que tiene un impacto mayúsculo en la producción agrícola y en toda la cadena asociada, porque se usa para mover granos, insumos, siembra, cosecha, pulverización, fertilización, todo”, enfatizó.
El presidente del INAC, Fernando Mattos, se refirió al Plan Estratégico Quinquenal para aumentar 30% la producción anual de proteínas de bovinos, ovinos, aves y cerdos
El Instituto Nacional de Carnes (INAC) trabaja en la elaboración de un Plan Estratégico Quinquenal que tendrá como objetivo aumentar 30% la producción anual de todas las carnes, llegando a 1 millón de toneladas, de forma sostenible.
A propósito, VERDE consultó al presidente de dicha institución, Fernando Mattos, quien destacó que se trata del primer plan de estas características, el que se pondría en marcha el 1° de julio, cuando comience el nuevo ejercicio contable. Comentó que para lograr esa meta de 1 millón de toneladas de carnes “hay que trabajar en el aumento del volumen producido, y en el incremento del valor de la unidad del producto”.
Mattos destacó que este incluso “puede ser un escenario conservador, porque establecimos un valor nominal que significaría crecer 20% o 25% los niveles actuales, y debería ocurrir para el final de 2030. Y creo que eso se puede superar con holgura, pero preferimos ser más conservadores en nuestros cálculos”.
Planteó que el aumento de producción física, la incorporación de carnes de otras especies que hoy tienen poca significación y el aumento de los precios en la comercialización, generarían para el país un crecimiento de los ingresos. “Esto dinamizaría la actividad y le daría una señal clara para la inversión, para que se incremente el potencial productivo del Uruguay en forma sostenible, teniendo en cuenta los aspectos medioambientales, cuidando el recurso y atendiendo las exigencias del mercado internacional”, valoró.
Señaló cuatro factores relevantes en el largo plazo, que se deben tener en cuenta: la demanda mundial, que presenta una oferta deficitaria y genera grandes oportunidades para la comercialización de las carnes de distintas especies; la integridad del producto, porque el mundo demandará volumen pero también calidad, con garantías de inocuidad y cuidado del medio ambiente; realizar un aporte al crecimiento, que aportará al incremento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, así como al empleo; y una mejora en la inversión, dinamizando las cadenas.
Sobre este último punto, Mattos remarcó que históricamente este rubro ha sido receptor de inversión nacional y extranjera, y por lo tanto sería importante darle una señal positiva a los agentes económicos.
El plan estratégico apunta a que Uruguay sea uno de los tres países del mundo que venda mejor su carne vacuna. “La estrategia para llegar a ese objetivo se basa en la integridad del producto, los procesos en la cadena, la transparencia, la información que genere con la segunda línea –que es la contribución a la mejora de la competitividad de las empresas–, la posibilidad de generarle un valor más allá del reconocido prestigio que tiene la carne uruguaya”, detalló.
En materia de carne ovina y bovina, el presidente de INAC consideró que tienen potencial de crecimiento, especialmente en carne bovina. “En carne ovina tenemos expectativas, pero no de tanta dimensión. Sabemos que el sector tiene otras barreras a levantar, en las que también estamos trabajando; y tenemos asociado el mercado de la lana, en el que no tenemos tanta injerencia, pero tenemos expectativas de que pueda tener una recuperación”, comentó.
Para la carne bovina dijo que “hay potencial de crecimiento. Los sistemas productivos se van afianzando, estamos trabajando en los parámetros de calidad, en cómo proporcionar más información en la industria y sectores de la producción. Vamos a unir esfuerzos con la investigación, con las universidades, para poder integrarnos y dar un aporte mayor, con señales desde la industria y el comercio nacional e internacional de la carne a nuestra producción”.
Por otra parte, se refirió a las dos especies de producción intensiva, con altas posibilidades de crecimiento, como lo son las carnes de ave y porcina.
Inversión en producción de carne porcina
Mattos confirmó que tanto el INAC como el Poder Ejecutivo “estamos recibiendo propuestas del exterior, con una periodicidad bastante grande, mirando al Uruguay como una posibilidad de producción de carne porcina. Son intenciones de inversión muy importantes en sistemas integrados de producción”.
Destacó que ese es un rubro muy dinamizador de la demanda de granos, junto con la carne de aves, y “estamos trabajando en las sinergias productivas, mostrando las conveniencias de transformar grano en carne, y sistemas financieros que aseguren al agricultor la colocación de los granos producidos”.
Al mismo tiempo se evalúa “una conveniente compra por parte de los usuarios, ya sean producciones de carne vacuna a corral, de granjas de aves o de cerdos, y que también podrían ser instrumentos aprovechados por la producción de leche”.
La carne de cerdo disputa con la de ave el mayor consumo y producción a nivel mundial. Asia ha sido un demandante muy fuerte, sobre todo en los últimos tres años, cuando se diezmaron los rebaños de producción por la irrupción de la peste porcina africana.
En ese sentido, Mattos señaló que “hay una tendencia estratégica de inversión, diversificando localizaciones geográficas, de capitales asiáticos que apuestan a esa producción”.
El jerarca agregó que algunos otros capitales son locales, pero tienen contactos con el mercado asiático, y plantean una demanda estructural por muchos años. Esto los lleva a viabilizar sistemas integrados de producción, donde en un principio de economía circular aprovechan la producción de granos para la producción de cerdos y la industrialización, y que los propios residuos, en un balance positivo desde el punto de vista ambiental, vuelven en vertidos para fertilizar el campo donde producen los granos”.
Consideró que esto sería un salto muy importante en materia de producción industrial, de última tecnología. “El propio mercado de producción de cerdos ha disminuido mucho en Uruguay, y el producto importado ha sido una competencia difícil de afrontar por nuestro sistema productivo”, admitió.
También se refirió a que “se puede dar un salto grande de modernización, en virtud de estas inversiones que están pretendiendo aterrizar en Uruguay, y les estamos dando las condiciones para que puedan sumarse a este proyecto integral de producción de carnes, colocando al país en el escenario mundial, de forma muy destacada”.
Desarrollo de la producción avícola
Mattos informó que se está iniciando el Proyecto de Construcción de Bienes Públicos, aprobado con la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE), que apuntará al desarrollo del sector avícola, para la mejora de su competitividad desde el punto de vista productivo, industrial y comercial para la exportación.
Señaló que se trata de “un proyecto que junta recursos, que aportan los propios avicultores, la industria avícola, el INAC y ANDE. Es un proyecto de US$ 150.000 para desarrollar una hoja de ruta, para contratar consultores internacionales experimentados en la materia”.
Agregó que otro de los mecanismos que se evalúa es “la construcción de instrumentos financieros, que posibiliten la mejora de la competitividad, a través de la compra de granos, de forma conveniente y oportuna. Nos parece algo que se puede atar con la producción agrícola, y darle seguridades de colocación a los agricultores. Muchas veces es un problema para el agricultor, que en el inicio del proceso de decisión de inversión tiene cierta incertidumbre respecto de la colocación de algunos granos”.
Valor agregado ambiental
El presidente de INAC también se refirió a la importancia de “generarle un valor agregado ambiental” a las carnes uruguayas, porque “podemos demostrar que el sistema productivo uruguayo no es contribuyente de emisiones de gases de efecto invernadero y la ganadería tiene un aporte neutro, porque si bien genera emisiones también captura carbono, e incluso podemos tener un balance positivo de nuestro sistema productivo integral. Y estamos trabajando para demostrarlo”.
Consideró que “si ante la sensibilidad creciente de los consumidores, le presentamos al mundo que tenemos la condición de producir de forma sostenible, sustentable, protegiendo el medio ambiente, y que además no somos contribuyentes en la emisión de gases de efecto invernadero, será estratégico. Tenemos las condiciones pero debemos demostrarlas, cuantificarlas y construir este relato sobre bases sólidas, generando un valor agregado ambiental que pueda significar algo más a todas las virtudes de la carne uruguaya, e incluso generar condiciones de precios que nos diferencien de los demás países productores”.
Destacó que Uruguay tiene condiciones productivas que han demostrado sostenibilidad por más de 400 años de la ganadería en el país, manteniendo los recursos.
“Sin perjuicio de ello, tenemos que cumplir los compromisos asumidos en el acuerdo de París, y seguramente las mediciones propias, dejando de lado metodologías del exterior, pueden generar un resultado positivo, de acuerdo con los parámetros de mediciones que realizan los sistemas productivos, considerando un sistema integral”, planteó.
En ese sentido, se refirió a un proyecto con tres años de elaboración, que no se conoce mucho en Uruguay, y que fue financiado por INAC y organismos internacionales que validan esa metodología, entre ellos FAO.
“Vamos a analizar los primeros resultados, difundiéndolos y aportándole a la ciencia y a las decisiones de privados y del propio gobierno, para construir una posición uruguaya sólida en materia de producción sostenible y sustentable, preservando los recursos naturales y protegiendo el medio ambiente”, concluyó sobre este tema.
Acceso a mercados
“Hay un capítulo importante en el que tenemos que trabajar mucho: el acceso a los mercados y posicionamiento de la marca país, donde tenemos un debe importante”, reconoció Mattos.
En tal sentido, destacó las señales de la visita del presidente Luis Lacalle Pou a Brasil y haber recibido al presidente paraguayo Mario Abdo, para plantear que los países del Mercosur mantengan su pertenencia al bloque, pero con el derecho a negociar bilateralmente en el caso de que no se quiera negociar de forma conjunta.
“Si nuestros competidores tienen una mejora progresiva en los aranceles, debido a acuerdo bilaterales conseguidos en los últimos años, y nosotros seguimos sin progreso, quiere decir que estamos perdiendo competitividad relativa. Ese es un factor que tenemos que corregir, ordenar y trabajar intensamente”, sostuvo el jerarca.
Ante las dificultades de concreción del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, comentó que si bien hay países europeos que “le pasan factura” a Brasil por la deforestación de la Amazonia, “evidentemente está de fondo la realidad de que el productor europeo no es competitivo frente al Mercosur, y se utiliza todo tipo de artilugio, dilatando durante 20 años estas negociaciones y haciendo que no tengamos avances”.
Dijo que otro camino puede ser una negociación con el Reino Unido, luego del Brexit. También se refirió a la buena demanda que está teniendo la carne producida a pasto en Estados Unidos, donde hay oportunidades de entablar una negociación. “Con la anterior administración se había avanzado algo en la posibilidad de construir el renglón de la ampliación de las 20.000 toneladas sin aranceles, que es lo que tiene Uruguay en la actualidad”, comentó el presidente del INAC.
Mattos destacó que la administración Biden apuesta a la mejora del multilateralismo, y para un país como Uruguay, que se debe a los acuerdos internacionales, es una decisión positiva, pero puede llevar bastante tiempo hasta que se pueda concretar.
Por otra parte, el presidente de INAC se refirió a la creciente demanda de los países del Sudeste Asiático que, “además de ser populosos, tienen un ingreso per cápita que va incrementándose, y hábitos de consumo que se van occidentalizando. Allí las perspectivas de incremento de consumo son enormes, y el panorama de demanda es muy auspicioso para las próximas décadas”.
Recordó que hace 10 años China era inexistente como demandante de carnes, y en 2020 importó casi 10 millones de toneladas entre todas las carnes. “Es un volumen impresionante, y se proyecta que se mantendrá en los próximos años”, destacó.
“Hay toda una senda que estamos recorriendo. A veces son habilitaciones de países y otras son ampliaciones de productos. Tenemos el caso de Filipinas, de Malasia, de Indonesia, Tailandia, Vietnam y en China, donde tenemos un petitorio de ampliación de productos, como la carne de ave, de cerdo y equina, además de menudencias vacunas”, agregó.
Mattos sostuvo que “hay mucho para trabajar, aún en los mercados donde estamos habilitados, porque hay productos que están imposibilitados de ser comercializados en este momento. Allí hay un trabajo enorme a realizar, y estamos tratando estos temas en el ámbito de Procarnes”.
Se refirió a Corea del Sur y Japón, mercados importantes, donde Uruguay es el único integrante del Mercosur que está habilitado, con carne refrigerada. “Son mercados con altos niveles de protección arancelaria, pero que remuneran muy bien los cortes. Estamos gestionando la posibilidad de volver a exportar lengua vacuna al mercado japonés, lo que significaría un ingreso adicional para las carnes uruguayas”, sostuvo.
Recordó que “hay una negociación abierta de un tratado de libre comercio entre Corea del Sur y el Mercosur, y podemos tener más alternativas. Pero también está la celebración de los 100 años de las relaciones diplomáticas entre Japón y Uruguay, y la posible visita del presidente Lacalle Pou a Japón, pero dependerá de la evolución de la pandemia”.
Sobre el cierre de 2020 y los primeros días de 2021 hubo una mayor oferta de ganado gordo en el mercado de haciendas respecto a semanas anteriores, ya que hubo un empuje en los valores lo que hizo que algunos productores vendieran sus animales, señaló el consignatario, José de Freitas, el viernes 8 en el programa Punto de Equilibrio por Carve y por revistaverde.uy.
Consideró que pese a ello “la oferta de ganado gordo es escasa”, igualmente “hay una industria queriendo comprar por valores inferiores” a los registrados en los últimos días.
La ocurrencia mayor o menor de lluvias en las diferentes zonas de producción ganadera incidirá en el comportamiento del mercado y de los precios.
Hoy la referencia de precios es de US$ 3,20 el kilo para el novillo, dependiendo de la industria, y en la vaca de US$ 2,95 por kilo, mencionó.
Vaticinó que la oferta de ganado no será abultada para nada, si no más bien al revés en los próximos meses, por lo menos hasta la entrada de la próxima primavera.
En cuanto a los valores del ternero, De Freitas consideró que la exportación de ganado en pie no está operando fuerte y tampoco hay volumen de oferta de esa categoría.
El responsable del Programa de Engorde a Corral de Swift Argentina, Miguel de Achaval, repasó las debilidades de la ganadería y las oportunidades de ganar en posicionamiento
La producción de carne vacuna “está en un momento de cambios, que se deben dar rápido, para no seguir perdiendo la carrera con las carnes porcina y aviar”, dijo el ingeniero en producción agropecuaria Miguel de Achaval, responsable del Programa de Engorde a Corral de Swift Argentina.
De Achaval es un referente del sector, con una vasta trayectoria en el mercado cárnico global, y participó de la sexta edición de ADP Zone, jornada anual de la empresa Agronegocios Del Plata (ADP).
En esa oportunidad destacó la importancia para la industria de comprender al consumidor para bajar mensajes claros al resto de la cadena, “para reducir la incertidumbre y el riesgo por la falta de uniformización de producto”.
Indicó que la genética, el ambiente y el alimento son los ingredientes necesarios para diferenciar a la carne, pero se preguntó: ¿somos productores de carne de calidad o de animales bovinos que tienen carne?
A propósito, explicó que en Argentina “se sigue comprando mucha hacienda en pie y eso obliga a jugar siempre a la defensiva, porque la industria no busca un animal sino carne. Cuando no se sabe qué tiene ese animal, se juega a la defensiva y se paga lo menos posible”.
Dijo que las producciones de carne porcina y aviar se integran, “vemos que el consumo aumenta, y ese concepto es muy interesante. El gran desafío para la producción de carne bovina de Sudamérica es la integración”.
Una cadena tirante funciona mejor
También se refirió al concepto de cadena y a la relación ganar–ganar. “Para mí la cadena debe ser tirante, cuanto más tensa mejor, porque con eso se logra competitividad y eficiencia. Siempre habrá tensión, porque los objetivos son diferentes, y la estabilidad la brindan los dos extremos de la cadena, tirando cada uno para su lado”, analizó.
Sostuvo que prefiere “un animal con más marmoreo o que gane más peso, pero eso tiene un factor económico; tira del eslabón anterior, para que produzca con ese objetivo. No debemos tenerle miedo a la tirantés de la cadena, porque cada eslabón tiene que ganar dinero”.
En el negocio ganadero “la materia prima se compra por volumen, y luego se clasifica por calidad. Se compra un corral entero de novillos y cuando llegan a la industria se comienza a clasificar. En un sistema biológico habrá diferencias, porque no serán todos iguales. Por eso, debemos prohibir a nivel veterinario, de ingenieros agrónomos o administradores la palabra promedio, porque es muy estándar y nadie quiere ser promedio”.
Subrayó que “la competencia genera el deseo de mejorar, pero también la posibilidad de perder. El desafío de cambiar genera eso. ¿Estamos dispuestos a crecer, o a desaparecer? Hay que tener agallas para encarar los cambios”.
Señaló que la integración en Estados Unidos comenzó con los acuerdos entre los corrales y la industria, y se pagaba por calidad.
Por otra parte, consideró que “hay que terminar con el romance de las razas para pasar a producir lo que tiene demanda”. A propósito, admitió que “en el mundo solo la raza Angus ha realizado un marketing estupendo. No importan las causas, pero todo lo que es negro y Angus es demandado, hasta en China, donde piden carne Angus producida a grano. Es el producto más aceptado por el consumidor y el cliente. En el mundo se dice Angus y hay un sobre precio”.
Agregó que se debe buscar la máxima expresión genética de ese animal, “porque es lo que nos otorgará un diferencial de precio. Para eso tenemos que apuntar a mejorar el proceso productivo a lo largo del ciclo, ganancia de peso, conversión y demás. Así la industria puede procesar y vender mejor”.
Proteína animal
Indicó que cada año se faenan 296 millones de bovinos en el mundo, 1.300 millones de cerdos, 58.100 millones de pollos, 2.800 millones de gansos y 430 millones de cabras. “Todo eso es proteína animal, y como productor de carne bovina tengo que hacer algo para que el consumidor elija la mía. Debemos ver quiénes adquieren mi producto y quiénes adquieren otra proteína animal. Hoy la gente joven habla de proteína animal y no de carne bovina, pollo o cerdo”, señaló.
El problema de la uniformidad
Comentó que la carne aviar y la porcina están mostrando un crecimiento importante en los diferentes mercados, superior al de la carne vacuna, y eso se debe al costo y la uniformidad de estos productos.
Según De Achaval, el principal problema de la carne vacuna pasa por construir uniformidad de producto. “Hoy la tecnología nos está permitiendo determinar calidad de carne y de una forma muy rápida”, remarcó.
Agregó que la producción de pollos y cerdos “tiene pocas líneas genéticas, pero el proceso es muy uniforme, lo que facilita la integración”. En el sector bovino, sin embargo, “tenemos varias razas y se produce a cielo abierto, lo que genera muchas variables a manejar”.
Agregó que la misma genética vacuna tiene un comportamiento diferente, de acuerdo a las situaciones climáticas o de alimentación, y mencionó que se viene trabajando desde hace mucho tiempo para solucionar este problema.
“Los muslos, pechugas de pollo o bondiolas (de cerdo) no tienen diferencias; son productos uniformes. Sin embargo, la carne vacuna parte de la misma genética y existen diferencias. No es lo mismo que los animales vayan a faena con dos o con tres años, y si fueron terminados a corral o a pasto”, afirmó.
Agregó que ese animal, mantenido en pasturas, “se satura de proteínas cuando lo que quiere es energía. Con eso genera un animal sin mucho marmoreo, de donde saldrá un lomo que se venderá a US$ 9,40, cuando puede comercializarse a US$ 14 o US$ 15”.
El especialista argentino sostuvo que “allí empieza el gran desafío de la carne bovina. Tenemos que entender que el mundo quiere carne y no animales, el frigorífico compra carne y no animales en pie o medias reses colgadas”.
Y consideró que “la industria frigorífica en Sudamérica se está dando cuenta de que es más importante la originación que la venta del producto final, porque es allí donde más tienen para ganar, porque comienzan a tener uniformidad para procesar y vender”.
Planteó que “la uniformidad es lo que hará que la carne vacuna tenga un diferencial. No estoy diciendo que todo debe ser igual, la biología nos dará diferencias y tengo que uniformizar de acuerdo a la calidad. Eso no significa que una categoría de la carne sea mejor que la otra, porque hay mercados que prefieren la categoría C y otros prefieren la A. Lo importante es no engañar al consumidor dándole una mezcla de cosas, porque con eso me pierdo mi calidad y me pagan con el promedio”.
Calidad de carne
“Vemos que Australia aprendió a competirle a Estados Unidos, que era el país que tenía el concepto más claro en calidad de carnes. En la clasificación australiana aparece el animal en pie, la media res, los cortes y cómo cocinarlos. En la caja se informa sobre el tamaño de giba, porque puede determinar terneza, acompañado de la recomendación de maduración y/o cocción”, indicó el empresario argentino.
También se refirió a la tipificación estadounidense, creada en 1929. “El mundo se dio cuenta de que toda la carne bovina no es igual, porque su sistema productivo es diferente. La industria recibe materia prima, clasifica y allí comienza a darle valor agregado”, señaló.
Comentó, además, que en Canadá la tipificación arranca con la media res, donde lo primero que se menciona es la edad, después el sexo y continúa con la calidad de grasa. “Si es grasa blanca sigue su camino, pero si es amarilla ya queda como una categoría degradable. Lo mismo ocurre al medir el músculo. Si es deficiente pasa a una categoría degradable, sino va mejorando su calidad”, detalló.
De Achaval fue contundente al señalar que “se puede determinar calidad de carne por la silueta de la res, porque el consumidor quiere comprar calidad, pero si seguimos abriendo la media res y no sabemos qué tiene, seguiremos vendiendo carne promedio y desuniforme”.
Agregó que “a la carne latinoamericana le ponemos diversos atributos, como la crianza en pastizales naturales, sin hormonas y demás, pero esos no son atributos suficientes para poner un bife en el plato”.
Explicó que grasa y hueso representan 27% del peso, pero aportan 1,6% del valor; mientras que la carne del centro de la media res aporta 27% del valor, representando el 11% en peso. “Cuando se recibe la media res, cada una de las piezas tiene diferentes valores, y la integración de esa res hace que pueda vender o comprar a un valor o a otro”, sostuvo.
Importación de ganado en pie
Sobre la importación de ganado en pie, el responsable del Programa de Engorde a Corral de Swift Argentina dijo que “lo mejor para el mercado es importar y exportar sin las trabas burocráticas que puedan poner los gobiernos, utilizando muchas veces el tema sanitario. Estados Unidos importa ganado para recría de México; y ganado gordo de Canadá, donde paga US$ 5.000, mientras exporta por US$ 8.000”.
Consideró que “sería espectacular que en esta región pudiéramos hacer algo similar. No le podemos tener miedo, sí tenemos que hacerlo con honestidad profesional, con todos los recaudos. Pero es muy bueno poder comprar lo que alguien produce más barato, para procesarlo y venderlo más caro; eso es agregar valor”.
Cliente y consumidor
De Achaval opinó que habrá problemas “si le queremos vender a China la carne producida a pasto, porque si hay algo de lo que el consumidor oriental sabe es de productos uniformes. “No le cabe en la cabeza abrir una caja de carne y encontrar sorpresas”, afirmó.
Dijo que así como “en oriente se buscan cosas de occidente, en occidente se buscan cosas de oriente” y, por lo tanto, “la integración es el paso que se debe dar en la industria de la carne vacuna. Sino vamos a seguir siendo generadores de un producto indefinido, acompañándolo de un marketing que focalizará en las desventajas de otros productos y no en las ventajas que ofrece la carne vacuna”, planteó.
También sostuvo que el productor debe entender lo que demanda la industria y reconoció que en la actualidad los frigoríficos “están más abiertos a marcar el camino”.
Explicó que cliente y consumidor son diferentes. “Cliente es el que firma el cheque y me dice qué debo producir; y cuando el valor del cheque sube o baja significa que estoy en lo correcto o en lo incorrecto. No tratemos de pasar eslabones en esta cadena, miremos qué necesita el siguiente eslabón”, recomendó.
Dijo que “hay que prestar atención a lo que la gente dice y hace. La gente se compra zapatillas pero pocas veces corre, y con las hamburguesas pasa lo mismo. No nos engañemos con la carne magra. Cuando decido comer algo es porque me gusta, y si después me quiero cuidar comeré otra cosa. No busquemos en la salud los atributos, porque cuando tengamos una carne magra no será rica, será dura o habrá que agregarle muchas cosas para que tenga más sabor”.
De Achaval recordó que cuando Swift retornó a exportar carne a Estados Unidos, una joven abogada, integrante de una industria, le dijo que el sector cárnico estadounidense no iba a cuestionar a la hamburguesa vegetal y que el cliente definiría lo que quería comer. Teniendo en un mismo lugar una hamburguesa de carne y una vegetal, que no debería llamarse hamburguesa, una pareja con gustos diferentes podría comprar las dos, y por lo tanto se debían vender atributos y no críticas al otro.
Señaló que las hamburguesas explican el incremento de la demanda de carne vacuna en varias partes del mundo, “porque se cocina en todos lados, es de fácil acceso, fácil de llevar y de consumir. En Estados Unidos el 50% del consumo de carne vacuna corresponde a hamburguesas. Los cortes finos han perdido demanda por la pandemia, porque se consumen fundamentalmente en restoranes”.
Los competidores
Por otra parte, De Achaval se refirió a que “no solamente tenemos la competencia de la proteína animal sino también de las proteínas alternativas, producidas en base a vegetales, que ingresaron al mercado de hamburguesas”.
Indicó que el consumo de carne aviar viene creciendo, y en Argentina es casi igual al de carne vacuna. “Es fácil de comprar, es uniforme y no tiene prejuicios, la comen en cualquier religión, estrato social, sexo o edad. Sin embargo, la carne porcina, a pesar de ser la proteína animal que más se consume en el mundo, tiene algunos bemoles religiosos; y la vacuna está en el medio, pero si se procesa de diferente forma puede ingresar a diferentes religiones”.
Además, señaló que las carnes de ave y cerdo se ofrecen empaquetadas de una forma en la que casi no se ve el producto, “porque el consumidor sabe lo que tiene”; en tanto la carne vacuna “no ha llegado a eso”.
Recordó que la auditoría de carnes en Estados Unidos analiza la evolución del producto, y la imagen de la carne vacuna mejora en el consumidor. “Se avanzó en la uniformidad y en el peso de carcasa, entre otros factores”, valoró.
De Achaval también abordó las cuestiones ambientales y de bienestar animal. “Lo importante es lo que estamos haciendo para cambiar; cada vez se hacen más cosas para mejorar los procesos”, destacó.
La cosecha de cebada cervecera en Uruguay comenzó la semana pasada en la zona norte, específicamente en Río Negro y Soriano, con un avance “muy incipiente aún y con chacras con buen rendimiento pero en contrapartida con alguna situación complicada en cuanto a calidad”, dijo la gerente agronómica de Ambev, Belen Daneri, el miércoles 11 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
En esa línea, señaló que los parámetros que están mostrando alguna dificultad son calibre y proteína. En el norte por el déficit hídrico hay situaciones que “nos marcan un calibre bajo, lo que era esperable porque en el período crítico del llenado de grano faltaron lluvias”. Mientras, en el sur el análisis de pre cosecha “nos muestra que podría haber casos de proteína baja” por altos rindes sin una fertilización acorde.
Precisó que “hay chacras con un potencial muy bueno, de unos 6.500 kilos por hectárea, y en el norte se han registrado rindes de 4.000 kilos por hectárea, lo cual es destacado por la escasez de precipitaciones”.
El rendimiento promedio de cebada en el sur estará en el orden de los 4.000 kilos por hectárea este año, “en el norte la disparidad es alta y es más difícil de estimar”. De todos modos, “esperamos a nivel país un volumen importante de cebada”, acotó.
En esa línea, Daneri comentó: “Estábamos pensando en exportar unas 30.000 toneladas de cebada cruda”. “Esa puerta está abierta”, indicó. Para abastecer la capacidad de las dos malterías que opera Ambev en Uruguay se precisan unas 320.000 toneladas de cebada.
La demanda de la empresa en la plaza local representa la siembra de unas 110.000 hectáreas cebada cervecera. “Nuestro objetivo pasa por mantener estabilidad en la superficie a lo largo del tiempo, por eso si hay excedentes apuntamos a la exportación”, dijo.
Daneri indicó que el 60% de la producción estimada tiene fijación de precio por parte de los productores, “donde el precio promedio se ubica en US$ 208 por tonelada. Eso representa un aumento respecto a la zafra anterior cuando el precio estuvo algo por encima de los US$ 190 por tonelada.
El mercado ganadero atraviesa desde hace varias semanas una constante presión bajista para los valores de comercialización de los novillos y las vacas gordas y que ha determinado que las categorías de reposición también acusen un ajuste a la baja en sus valores.
A eso, se suma el aumento de la oferta de reposición por, al menos, dos factores. “Por un lado el clima actual y las proyecciones para los próximos meses que no son alentadoras y obligan a los productores ganaderos a achicar las cargas de los campos. Y por otro lado el valor de la soja, que ha despertado nuevamente el interés de los productores agrícolas, que durante las últimas zafras habían optado por destinar parte del área a transformarla en kilos de carne y hoy eligen vender esa reposición esperando poder sembrar soja”, dijo Joaquín Falcón, integrante del escritorio rural Romualdo Rodríguez.
Esto se vio reflejado en las ventas de Plazarural, “hemos tenido un remate (dificultoso) como se viene manifestando todo el mercado” y que “era predecible lo que podía llegar a suceder”, acotó.
De todas maneras, destacó que “los ganados que venían a venderse se fueron colocando”, en referencia a que los productores que no tenían grandes pretensiones de precios lograron vender sus haciendas, mientras que “algunos que tenían otras pretensiones no pudieron vender”.
Explicó que “los valores se adecuaron al momento” y la categorías de “terneros pesados fue la más dificultosa”. Dado que se trata de “ganados que están saliendo de puentes verdes y que en otros momentos tenían por destino la exportación o los corrales de engorde” y al no contar con esos mercados, “se dificulta colocar esas categorías de teneros entre 200-250 kilos”.
Consultado sobre un eventual aumento de oferta por parte de productores agrícolas que durante los últimos años se transformaron en mixtos, Falcón respondió que si bien “hay mucha gente que ya tienen la recría de terneros como un negocio. Los números para la soja son bastante alentadores y lógicamente muchos prefieren sacar ganados y quedarse con el campo libre para que cuando se den las condiciones poder comenzar a sembrar”.
Louis Dreyfus Company (LDC) compañía fundada en 1851, acordó vender una gran participación de su negocio al holding ADQ con sede en Abu Dabi. El holding de LDC venderá una participación indirecta de 45% en LDC a ADQ, dijeron las compañías el miércoles en un comunicado, de acuerdo a lo informado por Reuters.
El fondo soberano ADQ de Abu Dhabi, anteriormente conocido como Abu Dhabi Development Holding Co., con la adquisición de una participación en una de las cuatro principales compañías comerciantes de cereales, semillas oleaginosas y azúcar podría impulsar la seguridad alimentaria de los Emiratos Árabes Unidos.
Louis-Dreyfus ha estado tratando de salir de un período de márgenes débiles en la compra y venta de commodities agrícolas y, al igual que sus pares, se ha orientado más hacia el procesamiento de alimentos para tratar de aumentar los ingresos. El precio de la transacción no fue revelado, pero las compañías dijeron que se invertirá un mínimo de US$ 800 millones en LDC. Con esta operación Louis-Dreyfus abre la propiedad de la compañía por primera vez en la historia.
Reuters informó que la operación, sujeta a aprobaciones regulatorias, también incluye un acuerdo de suministro a largo plazo para vender productos agrícolas a Emiratos Árabes Unidos, dijeron las empresas. ADQ, fundada en 2018, dijo que la inversión en LDC se sumaría a su cartera de alimentos y agricultura después de que acordó este año adquirir el 50% del grupo de agronegocios Al Dahra Holdings.
LDC está presente en Uruguay desde el año 2002, en la actualidad comercializa oleaginosas, cereales, fertilizantes, agroquímicos y semillas. Además, es uno de los principales exportadores de granos del país. Cuenta con oficinas comerciales en Mercedes, Paysandú, Tres Bocas (Río Negro), Nueva Palmira, Durazno y Montevideo.
Según informa su página web, cuenta con una planta de acopio en Tres Bocas (Río Negro), con capacidad para almacenar 26.500 toneladas. Otra en Paysandú con capacidad de 13.000 toneladas y un centro de almacenamiento y distribución de fertilizantes e insumos, que incluye un depósito con capacidad de 40.000 toneladas de fertilizantes en Juanicó (Canelones). Además, señala que ha desarrollado alianzas estratégicas con plantas de terceros en todas las áreas agrícolas del país, para ofrecer una capacidad de almacenaje de 240.000 toneladas.