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Agricultura

Podría aumentar 30% la superficie de trigo y también crecería la canola

9 de marzo de 2021

Para la próxima siembra se prevé un incremento del área a sembrar, impulsado por los resultados de la zafra pasada y las expectativas que genera el negocio agrícola

Si bien aún es prematuro para “ponerle un número al área de la próxima zafra”, es evidente el entusiasmo que hay por los cultivos de invierno, dijo a VERDE el gerente de Cargill Uruguay, Gabriel Di Giovannantonio. A propósito, agregó que el trigo “es sumamente necesario para todo el negocio agrícola, por la distribución del riesgo y la dilución de costos a lo largo de toda la cadena”.

La superficie en el ejercicio pasado estuvo en torno de las 225.000 hectáreas y “pensar en un crecimiento de un 30% no sería algo alocado”, consideró el ejecutivo. Agregó que habrá que ver cómo culminan los cultivos de verano, pero estimó que “el objetivo país debería ser recuperar las 300.000 hectáreas de trigo”.

El trigo ha mostrado una suba de precios explicada por problemas productivos en varios países exportadores y movimientos de la demanda por el lado de importadores acompañando la suba de otros granos. “Uruguay tuvo una excelente campaña de invierno. El trigo y la cebada pudieron capitalizar buenos precios y muy buenos datos de rendimiento, acompañado de una buena calidad”, acotó.

La zafra anterior, de acuerdo a los datos oficiales, tuvo un rinde promedio cercano a los 4.200 kilos por hectárea (kg/ha), y el gerente de Cargill Uruguay estimó un saldo exportable que estaría en el eje de las 450.000 toneladas.

En relación a los mercados, indicó que Brasil es un destino muy importante, “pero no es el único. Se ha comercializado a Chile y este año en particular Argelia, que será un destino importante, pese a tener algunos requerimientos de calidad física especiales, que requieren de un trabajo de segregación”.

Consideró que Uruguay “tiene que seguir trabajando en la búsqueda de destinos, porque al ser un país exportador que no está siempre en el mercado, los comparadores no nos tienen tan presente”.

A propósito, dijo que se está trabajando con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) “para seguir afianzando los requerimientos fitosanitarios y poder exportar a más destinos en el Sudeste Asiático, como Blangadesh; y a otros mercados de América, sobre el pacífico, como Ecuador. Este es un mercado que tiene algunas particularidades, pero alguna mejora en los acuerdos fitosanitarios nos permitirá exportar”.

Di Giovannantonio señaló que, del saldo exportable, entre 60% y 70% ya tiene precio. “La mayoría del trigo se va a comercializar antes de que arranque la cosecha de soja, aunque existe la posibilidad que quede algo una vez que se exporte la soja. Dependerá del mercado, pero la realidad es que los precios han sido muy buenos. Tiene que haber un incentivo claro para llevar el trigo hasta después de la soja, cuando entran otros orígenes a competir, como el trigo de Rusia”.

Recordó que en el trigo, desde 2013 o 2014 hacia la fecha, “vemos que se concretan muy pocos negocios previo a la cosecha, algo que se explica en gran medida por la incertidumbre que genera la calidad, algo que queda claro una vez que arranca la cosecha”.

Comentó que “en la zafra pasada el productor logró rendimientos altos y buen precio, por encima de los U$S 200 por tonelada, y eso hizo que los márgenes mejoraran notoriamente, superando lo presupuestado, y eso hizo que las ventas fueran muy aceleradas”.

Agregó que a Uruguay le cuesta vender su trigo al exterior. “En el pasado se cometieron errores que aún influyen en los importadores, aunque también nos ha costado mantener una oferta estable en volumen y calidad”, y eso motiva que la venta al exterior no tenga el dinamismo deseado, explicó.

Valoró que “se ha ido colocando nuestro trigo de una manera satisfactoria”, pero reconoció que “nos falta el dinamismo que tenemos con otros granos”.

TRIGO PLUS

Desde hace varias zafras Cargill lleva adelante el programa Trigo Plus, propuesta que es “un caballito de batalla de la compañía”, dijo Di Giovannantonio. “Fuimos uno de los pioneros en poner el tema calidad de trigo nuevamente sobre la mesa. Cargill sigue apostando fuerte y ahora estamos buscando un recambio varietal, algo que siempre es necesario, ya que es muy importante contar con una paleta de variedades para los distintos modelos productivos”, explicó el ejecutivo.

En la zafra pasada “se tuvo buena calidad” a nivel general, pero “los trigos que están dentro del programa se destacan, principalmente por sus niveles de proteína y fuerza panadera (W)”. Todo eso nos da un espaldarazo, porque al mirar los datos vemos que en Uruguay se siembran más variedades que aportan calidad, algo que perseguimos cuando presentamos Trigo Plus”, acotó.

Para la próxima zafra triguera, Trigo Plus ofrece determinadas variedades y un sobreprecio por el grano producido. con un sobreprecio. Esto requiere de un fuerte trabajo de segregación, en función de las variedades y calidad. En la campaña anterior ocupó 7% del área del cultivo a nivel nacional.

CANOLA

La canola es un cultivo que cada vez está tomando más importancia. El área viene de alcanzar las 100.000 hectáreas y Di Giovannantonio considera que “puede haber un incremento”, aunque “dependerá del final que tenga la zafra de soja, de los rastrojos y de cuánta área nueva se destine al cultivo”.

Destacó que la canola “está calzando muy bien en la rotación, con distintos planteos tecnológicos, y los productores destacan el tándem soja-canola”.

Resaltó que permite maximizar el uso de la maquinaria, “se arranca la siembra de soja de primera, luego viene la canola y, por último, la soja de segunda, luego de trigo o cebada. Lo mismo con la cosecha; y al igual que los otros cultivos de invierno diluye riesgos y eficientiza a todo la cadena”.

Desde el punto de vista comercial tiene una referencia en el mercado de MATIF, en Francia, “lo que brinda al negocio una transparencia tremenda. Europa es el mercado que debemos cuidar”, sostuvo el gerente de Cargill Uruguay.

De cara a la próxima zafra, señaló que “estamos trabajando con Cargill Europa para definir un programa más importante que el del año anterior”. Recordó que en la zafra pasada “tuvimos un volumen muy importante, que superó lo que marcaba el plan, pero igual se pudo colocar”.

También repasó que la canola, “si bien no pudo concretar todo el potencial de rendimiento por los problemas, principalmente de heladas, los rindes fueron buenos y los precios también”.

Valoró que en muchos casos “los seguros trabajaron de muy buena forma y el productor pudo compensar los kilos perdidos”. El manejo productivo, “ya sea de alta o de baja tecnología, va evolucionando y se nota, y el cultivo está encontrando su nicho”, subrayó el gerente de Cargill Uruguay.

“En el ciclo 2020/21 teníamos varios desafíos muy importantes: el crecimiento de 50% en el área, productores entrando al sistema en un cultivo que tiene ciertas particularidades, el volumen a recibir que demanda una logística acorde con una necesidad de acondicionamiento que es mucho más compleja que en otros granos y no todas las plantas de acopio se adecuan”, repasó.

También señaló que estaba planteado el cumplimiento de los requisitos de Europa y la comercialización de un volumen de canola nunca visto en Uruguay. “La realidad marca un balance muy positivo en todos los niveles”, consideró.

Sobre las necesidades de Europa, destacó el trabajo conjunto del sector público-privado. “Veníamos trabajando con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) en la búsqueda de las mejores prácticas, que permitiera exportar un producto que cumpliera con las exigencias europeas”.

El MGAP difundió la importancia del correcto uso de desecantes sin prohibirlos, “porque todavía se necesitan para el control de malezas en barbecho, y se hizo una campaña muy importante del correcto uso de los herbicidas”, destacó.

En tanto, el sector comercializador montó un programa de auditoría de chacras y “entre las principales empresas que exportamos a Europa empleamos a más de 50 agrónomos para controlar cada uno de los cultivos que iban a ser cosechados”, informó.

Di Giovannantonio resaltó que fue algo sin precedentes en la agricultura. “Hubo todo un monitoreo chacra a chacra y cuando informamos en Europa sobre los controles a realizar, el destino final nos dio un voto de confianza para agrandar el programa. Pudimos maximizar la pequeña escala de Uruguay, haciendo una trazabilidad desde la chacra hasta el destino final, y quedar muy bien posicionados”, subrayó.

Agregó que Uruguay tendrá un saldo exportable de unas 100.000 toneladas de canola, y que “estamos pasando a ser un jugador importante en el comercio mundial. Además jugamos en Europa, que es la liga mayor. Tenemos que seguir trabajando y apostando a ese mercado, para posicionarnos como un origen confiable, ya sea para el consumo humano como para la producción de biocombustibles”.

Sobre el aspecto comercial, informó que en torno del 98% de la producción ya está comercializada. El precio local copió la curva de valores que tuvo MATIF, por lo cual el rango se ubica entre US$ 370 y US$ 430 por tonelada, más bonificaciones.

Consideró que al cumplirse con los principales desafíos que presentaba la zafra pasada, quedaron los cimientos para la nueva campaña.

CLIMA DE NEGOCIOS

Gabriel Di Giovannantonio aseguró que Cargill sigue apostando a Uruguay. “Desde sus inicios ha realizado varias inversiones y las sigue haciendo”, sostuvo. Recordó que el año pasado “inauguramos una nueva planta de fertilizantes en Nueva Palmira (Colonia), con el objetivo de brindar un mejor servicio a nuestros productores. Se trata de una planta de primera línea, con varias ideas tomadas de Cargill Canadá, que son expertos en fertilizantes”.

Informó que aporta alta eficiencia en la recepción de fertilizantes que llegan de los buques, y además “cuenta con un sistema de desterronado, zaranda y de mezclado de primera generación, acompañado de un embolsado que busca satisfacer la necesidad del productor en el pico de la demanda”.

Además, señaló que “se han mejorado nuestras plantas de acopio. Hace dos años mejoramos todo el servicio de calado y recepción de Nueva Palmira, adecuándonos a los nuevos requerimientos. Ahora estamos instalando un nuevo calador para afrontar la cosecha de soja con más agilidad. También incrementamos los servicios para los camioneros en nuestras playas de estacionamiento”, acotó.

Cargill “sigue apostando fuerte a Uruguay porque creemos mucho en el país y en los productores”, sostuvo el gerente.

A nivel general, “el clima de negocios muestra un optimismo interesante y estarían las condiciones para consolidar un pequeño crecimiento agrícola en invierno y en verano, algo que ayudaría a diluir el costo de estructura de las distintas empresas, y que pese menos por tonelada producida y exportada”, planteó.

Dijo, además, que aunque “Uruguay es un país caro comparado con la región, estamos esperando un ajuste en el costo de los combustibles, que si bien en dólares han bajado, esperamos que sea mayor. El precio del gasoil es una variable que tiene un impacto mayúsculo en la producción agrícola y en toda la cadena asociada, porque se usa para mover  granos, insumos, siembra, cosecha, pulverización, fertilización, todo”, enfatizó.

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