El monto por concepto de exportaciones cárnicas llegó a US$ 720 en los primeros cuatro meses del año, lo que son US$ 140 millones más que en 2020, y casi US$ 40 millones más que en 2019, comparó el gerente de Información del Instituto Nacional de Carnes (Inac), Jorge Acosta, el martes 11 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo que eso se explica principalmente por la recuperación de China, como actor relevante en cuanto a la demanda de carne vacuna y otros productos cárnicos. Las exportaciones hacia el mercado chino aumentaron un 45% en monto en el primer cuatrimestre, si se compara con igual período del año pasado, indicó.
Señaló que el mercado del Nafta (EEUU, Canadá y México) bajó en su participación para las exportaciones de carne uruguaya, ya que en 2020 representaban el 25% y ahora están en 19%.
Hasta este momento el precio promedio de la carne bovina se ubica en US$ 3.840 por tonelada peso canal, lo que es algo inferior a los US$ 3.900 de 2020, según los datos de Inac.
Si se analiza por mercados, Acosta informó que el valor promedio de exportación en Europa es de US$ 5.800 la tonelada, lo que es un 10% inferior respecto al año pasado y en China es de US$ 3.300, que prácticamente se mantiene al comparar con 2020. Mientras, en EEUU el precio promedio está en US$ 3.900 la tonelada, lo que implica un leve aumento respecto al año pasado, comentó.
Respecto a carne ovina, el técnico manifestó que el destaque también está en China, que acapara más del 80% del volumen y el monto de las exportaciones, y además importa productos de animales adultos.
Valoró que la ventaja de la colocación en el mercado chino está en que absorbe todos los cortes del ovino. En tanto, el precio promedio la exportación de carne ovina en el gigante asiático es de US$ 4.600 la tonelada.
Acosta también señaló que la cuota de exportación a EEUU es de año calendario y comprende 20.000 toneladas, hasta ahora se utilizó 40% de ese volumen total, aunque es algo inferior comparado con el año pasado, precisó.
En el caso del cupo Hilton para Europa en 2020 no se completó el uso de ese contingente, debido a problemas vinculados a la pandemia, entre otros factores.
Esa cuota fue separada a partir de este año al considerar la salida del Reino Unido del bloque europeo, por lo que el volumen de 6.300 toneladas se reparte en 5.600 toneladas para 27 estados de la UE y 770 toneladas para el mercado británico. Actualmente se utilizó algo más de 80% del volumen.
Y en el caso de las exportaciones de carne dentro del cupo 481 registran un precio promedio de US$ 9.000 por tonelada peso canal y un volumen de 9.800 toneladas, lo que es algo menor respecto al período anterior, dijo Acosta.
Sin considerar el componente de renta de la tierra, los costos de la producción de cultivos de invierno para la próxima zafra muestran ciertos ajustes, principalmente en el componente de insumos, que “obligan a tener altos rendimientos por hectárea”. Así lo señaló el técnico de la Sociedad de Fomento Rural de Colonia Valdense (Sofoval), Carlos Ramírez, el lunes 10 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
La institución publicó, como lo hace habitualmente previo a cada zafra, la Guía de Costos de referencia. Ramírez destacó que este año “se caracteriza por tener precios muy auspiciosos” para los granos.
Los cálculos de Sofoval se realizaron considerando planteos de alta tecnología y un precio de US$ 250 por tonelada para cebada, US$ 210 la tonelada de trigo y US$ 544 la tonelada de canola.
El rinde de equilibrio es de 3.080 kilos por hectárea en cebada maltera. Con lo cual dicha cifra no tiene grandes cambios frente a la del año pasado. En la guía se incrementó la productividad esperada, que pasó de 4.000 a 5.000 kilos por hectárea.
Indicó que en trigo el rinde de equilibrio es de 3.470 kilos por hectárea. En la zafra pasada el punto de equilibrio se había ubicado en 3.570 kilos por hectárea. Al igual que en cebada, la guía de Sofoval eleva la productividad esperada para el trigo, que pasa de 4.000 kilos a 4.500 kilos por hectárea.
Resaltó que el cambio más destacado se registra este año en el valor de la colza, ya que en 2020 el precio era de US$ 307 y para la guía se tomo un valor de US$ 544 la tonelada. Eso derivó en que el rinde de equilibrio baje de 1.770 kilos en 2020 a de 1.100 kilos por hectárea en 2021. La productividad esperada en colza, según la guía de Sofoval, es de 2.000 kilos por hectárea.
Ramírez comentó que el incremento de costos más significativo se da en fertilizantes y agroquímicos, especialmente en glifosato. Mientras que en labores agrícolas no hay mayor diferencia respecto a la zafra anterior, dijo.
El trigo al compararlo con el resto de los granos “es el que menos fundamentos alcista tiene pero eso no significa que no los tenga”, señaló el director de la consultora AZ Group, Nicolás Udaquiola, el jueves 6 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Comentó que si bien “venimos de una muy buena producción mundial”, el trigo “no está en los principales exportadores, eso lleva a que la relación sotck-demanda de los países exportadores este en niveles mínimos de los últimos años. Algo similar a lo que ocurre con maíz y en soja en Estados Unidos”, acotó.
Udaquiola agregó que el trigo también tiene su demanda forrajera y ante la “suba tan agresiva” del precio del maíz, el valor de trigo sigue esa tendencia, considerando que es una alternativa para la alimentación animal.
El rally de precios del maíz encuentra sustento en la producción zafrinha de Brasil que tuvo problemas por cuestiones climáticas y “será bastante más chica” de lo proyectado. “En un año donde el mundo no puede darse el lujo de perder producción”, resaltó Udaquiola.
En esa línea, dijo que el clima está afectando a la producción de trigo de Estados Unidos, Canadá y Francia. “Si bien este factor no termina de dar la nota para ser un elemento 100% alcista, el combo de todas las variables termina incidiendo en el fortalecimiento de los precios, apuntó.
El Consejo Internacional de Granos estima que en ciclo 2020/21 el trigo tendrá un consumo récord y lo mismo ocurrirá en el ciclo 2022/22. Udaquiola analizó que la demanda de trigo para consumo humano sigue creciendo cada año. “Hoy China está comprando trigo para forraje pero vemos que muchos países del sudeste asiático se han colocado desde hace varios años entre los principales importadores de trigo para consumo humano”.
Planteo que a esos elementos hay que sumar los factores coyunturales, “como lo sucedido con el maíz zafrinha de Brasil, la incertidumbre del trigo en Argentina por políticas del gobierno” y EEUU, que “hoy es el único oferente de maíz en el mundo pero tiene los stocks más bajos de los últimos años”. Y al analizar lo que se viene, “en EEUU no se ve una recuperación rápida de los stocks”. Eso “motiva que la situación del maíz sea clave para la firmeza del trigo”.
De cara a la próxima siembra de cultivos de invierno, el ejecutivo comentó que el trigo uruguayo es “el que menos se ha valorizado” entre los granos de invierno. En Uruguay, la colza está en torno de los US$ 550 por tonelada, la cebada por encima de los US$ 260, incluso puede llegar a casi US$ 280 por tonelada, dependiendo del plan comercial y el trigo se ubica en US$ 220 por tonelada.
“Probablemente el mercado triguero precisará más tiempo para afirmarse, pero están dadas las condiciones” para apostar a la producción de trigo este año, “el doble cultivo es quién deja los mejores márgenes al proyectar la campaña 2020/21. Es clave que el clima acompañe”, sostuvo.
También resaltó que el escenario actual del mercado de granos muestra valores sostenidos y hay varios factores en juego que explican esa situación. En ese contexto sobresale la demanda de China pero también hay otros destinos activos. “China se destaca este año, porque se llevó toda la soja de Estados Unidos y ahora se está llevando la de Brasil”.
Comento que el gigante asiático “estará superando por más de 10 millones de toneladas a Japón y México que desde hace varios años venían siendo los principales importadores de maíz”.
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Los precios agrícolas generan varios movimientos, uno de ellos está relacionado al costo de los arrendamientos, por ejemplo, en Estados Unidos y Argentina, se observan ajustes al alza en las mejores zonas productivas. En Uruguay “el mercado de arrendamientos de campos para la producción agrícola se diferencia del argentino en la idiosincrasia y en las características de los suelos, además los plazos de los contratos son más amplios”. Así lo señaló el director de Indarte & Cía, Fernando Indarte, el miércoles 5 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
En esa línea, se refirió a la importancia de considerar la sustentabilidad y el cuidado del suelo con contratos de dos, tres años o incluso más, que comprendan la rotación de cultivos y también pasturas. “El Plan de Uso de Suelos es una gran herramienta para que la agricultura pueda ser viable en el largo plazo”, acotó.
“La demanda por campos agrícolas es permanente, pero no hay una gran oferta porque no hay un cambio de arrendatarios cada vez que culmina un contrato”, comentó.
Consideró que uno de los grandes cambios registrado en los últimos años fue el pasaje a kilos de producto y dejar de lado los dólares por hectárea. “El pago del arrendamiento agrícola se hace en kilos, específicamente de soja, entonces en un contexto de precios al alza el propietario del campo termina recibiendo más dinero. El mercado se acomoda automáticamente”, explicó.
No obstante, “cuando el negocio pinta bien el propietario del campo pretende más kilos por hectárea pero también es cierto que el agricultor no puede resistir un gran cambio”. Por eso planteó que si los arrendamientos llegan a subir este año, “ese aumento no será mayor a 50 kilos por hectárea”. Seguramente se darán “renegociaciones caso a caso”, pero no habrá un cambio significativo, sostuvo Indarte.
Indicó que este año por los precios de colza, cebada y trigo, “habrá más doble cultivo y menos puentes verdes”, lo otro que puede llegar a pasar es “un crecimiento del área de soja en las zonas más alejadas de los puertos”.
El mercado ganadero está “muy firme” y eso se refleja en los precios, “donde el novillo gordo bien terminado está naturalizando los US$ 3,80 por kilo carcasa y quizás algún centavo más también” . Mientras que la vaca está cerca de los US$ 3,60 por kilo carcasa. Así lo dijo el director de Zambrano & Cía, Alejandro Zambrano, el jueves 6 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
La suba en los valores se han venido registrando desde las últimas dos semanas, “luego de tener durante varias semanas al novillo tarifado en US$ 3,50 por kilo carcasa”.
Destacó la “avidez” de la demanda para todos la categorías que están disponible de carga, lo que favorece la fluidez de colocación. “Con estás circunstancias también la reposición se viene afirmando pero no con la magnitud que lo hizo el ganado gordo, que subió US$ 0,30 en 15 días, tanto el novillo como la vaca”, dijo.
Para el caso de los ganados de corral, Alejandro Zambrano señaló que hubo algunas propuestas de la industria para animales con 200 días de encierro donde los valores ofertados se ubican entre US$ 4,10 y US$ 4,20 por kilo de novillo. “En este momento se están negociando muchos acuerdos para cuota 481 y otras alternativas”.
El empresario se mostró optimista respecto a los negocios ganaderos en las diferentes opciones, aunque advirtió el alza de los costos de los granos, lo que incide en la operativa de los corrales.
Con algunas señales de reactivación de ciertas actividades en Estados Unidos, el mercado de la carne parece recobrar dinamismo. “Hay un marco más optimista”, por el avance de la vacunación y por las medidas del gobierno en la aplicación de “subsidios a las familias”, destacó el CEO de la empresa Marfrig en Uruguay, Marcelo Secco, el martes 4 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo que es una economía que está mostrando una dinámica que en otras partes no lo registran. “Ojalá tuviéramos una cuota de mayor volumen” con rebaja arancelaria para EEUU, planteó. Uruguay cuenta con una cuota en ese mercado de unas 20.000 toneladas anuales, por fuera de dicho cupo se debe pagar un arancel de 26,4%.
“En Europa no veo lo mismo”, que ahora sucede en el mercado estadounidense, opinó Secco. Pero aclaró que eso no quiere decir que los exportadores cárnicos de Uruguay no vayan a cumplir con el envío de los volúmenes correspondientes a las cuotas europeas.
Respecto a China, el ejecutivo consideró que la demanda continuará con el factor de la peste porcina africana que está jugando. “No veo un escenario 2019, por suerte”, ya que no es lo más adecuado cuando se registran “picos” de precios, dijo.
Uno de los elementos que está sobre la mesa es el etiquetado de algunos productos para exportar a China. Al ser consultado sobre ese punto, Secco dijo que hoy está produciendo “con normalidad para China, aunque hay asuntos por resolver y es un capítulo que falta laudar entre las autoridades sanitarias chinas y uruguayas”, comentó.
De cara al segundo al semestre del año, avizoró un mercado con negocios “firmes” con una demanda sostenida por carne vacuna y “valores similares a los que hoy se están observando”.
Este año en Australia se prevé que la faena de vacunos se reduzca un 11% para ubicarse en 6,4 millones de cabezas, será la más baja en 36 años. “Las importantes lluvias en el norte de ese país impulsan la reconstrucción del rodeo”, señalan las proyecciones del Meat & Livestock Australia (MLA).
Dicho informe, publicado por Beef Central, señala que Australia durante los años con precipitaciones dentro del promedio ha tenido históricamente una faena que se sitúa entre 7 y 7,9 millones de cabezas Pero las previsiones del MLA predicen que la faena no superará los 7 millones de vacunos hasta 2023, cuando llegue a 7,2 millones de cabezas.
A pesar de que los precios récord que tiene el ganado, “no se espera que los valores incentiven a los productores a enviar más ganado a los frigoríficos, la necesidad de reconstruir el rodeo es la premisa fundamental”, resalta el MLA.
Para este año las estimaciones marcan que el rodeo vacuno australiano aumente 5% y trepe a 25,9 millones de cabezas este año. De concretarse el stock vacuno estaría e niveles similares al que había en 2019, cuando comenzó la reducción generalizada por la sequía.
Como resultado de la contracción de la oferta de ganado, los volúmenes de exportación de la carne vacuna australiana caerán un 12% y estarán en torno de 1,35 millones de toneladas (peso canal).
En ese contexto, la exportación en pie caerá un 26% para llegar a 750,000 cabezas. Sin embargo, para 2023 el MLA prevé que las exportaciones tengan un rebote de 27% para trepar a 950,000 cabezas.