Cinco instituciones vinculadas al sector semillerista y a los productos fitosanitarios en Uruguay trabajaron de forma conjunta en la elaboración de una Guía para la gestión responsable del tratamiento de semillas y sus efluentes, con el objetivo de brindar una herramienta educativa y técnica que impulse las buenas prácticas en toda la cadena del tratamiento de semillas.
La publicación fue desarrollada por Anaprose (Asociación Nacional de Productores de Semillas), la Cámara Uruguaya de Semillas, Asiqur (Asociación de Industrias Químicas del Uruguay), Camagro (Cámara Agroquímica del Uruguay) y Canaffi (Cámara Nacional de Fertilizantes e Insumos Agropecuarios).
La guía, adaptada a partir de una publicación original de la American Seed Trade Association (ASTA) y traducida por la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), fue actualizada y contextualizada por técnicos nacionales, con el respaldo de las principales asociaciones y cámaras del sector semillero y de productos para la protección de cultivos.
El documento incluye recomendaciones sobre el uso seguro de productos para el tratamiento de semillas, el manejo y transporte de semillas tratadas, la gestión ambiental de residuos y efluentes, el almacenamiento y rotulado adecuado, y pautas para la siembra y disposición final de remanentes. Además, se detallan lineamientos técnicos para la aplicación profesional de tecnologías aplicadas a la semilla (TAS), como fungicidas, insecticidas, inoculantes, micronutrientes, polímeros y colorantes.
Uno de los ejes principales de la guía es el cuidado ambiental: propone prácticas concretas para minimizar impactos sobre el ambiente, los operadores y la fauna, en especial los polinizadores. También se destaca la importancia de la capacitación del personal y de contar con planes de emergencia frente a eventuales incidentes.
La iniciativa marca un paso relevante en la consolidación de estándares técnicos comunes para un uso responsable de tecnologías agrícolas, reflejando el compromiso de la industria con la sustentabilidad y la seguridad en el manejo de insumos.
En la semana del 25 al 31 de mayo, Uruguay exportó 5.125 toneladas de carne vacuna en peso canal, con un precio promedio de US$ 5.450 por tonelada, según datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC). Aunque el volumen bajó frente a las 6.676 toneladas de la semana anterior, el precio se mantuvo entre los más altos del año.
Con estos nuevos datos, las exportaciones acumuladas de carne vacuna en 2025 totalizan 219.607 toneladas, lo que representa un aumento de 5,2% frente al mismo período de 2024. En términos de ingresos, las ventas suman US$ 1.058,2 millones, con una mejora interanual de 24,6%. El precio promedio acumulado es de US$ 4.819 por tonelada, frente a los US$ 4.068 de un año atrás, lo que implica un incremento de 18,4%.
Estados Unidos se consolida como el principal destino de la carne vacuna uruguaya. En lo que va del año, ese mercado importó 85.440 toneladas, un 40,8% más que en igual período de 2024, y generó ingresos por US$ 448,7 millones, con un aumento de 64,3%. El precio promedio por tonelada fue de US$ 5.251, frente a los US$ 4.496 del año anterior, marcando una suba de 16,8%.
China, en cambio, continúa perdiendo participación. Las exportaciones hacia ese país suman 67.587 toneladas, con una caída interanual de 19%. Sin embargo, el precio promedio subió de US$ 4.173 a US$ 4.824 por tonelada (+15,6%), moderando la baja de ingresos, que se redujeron 6,4%, hasta US$ 326,1 millones.
La Unión Europea (UE-27) incrementó sus compras en un 38,6% interanual, con un total de 28.640 toneladas, por las que pagó US$ 239,7 millones, lo que implica un aumento de 52,8%. El precio promedio fue de US$ 8.368 por tonelada, frente a los US$ 7.594 del año anterior (+10,2%).
Israel recibió 7.371 toneladas en 2025, con una baja de 26,7% respecto al mismo período de 2024. A pesar de ello, los ingresos apenas cayeron 0,8%, totalizando US$ 46,9 millones, gracias a un precio promedio de US$ 6.364 por tonelada, frente a los US$ 4.693 del año pasado, lo que representa una suba de 35,6%.
Se mantiene la “firmeza” en el mercado ganadero, con “muy buenos valores” que “hace cuatro o cinco meses empezaron a subir de a poco”, dijo el operador ganadero, Ariel Freire, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Señaló que los precios actuales están en US$ 4,80 a US$ 4,90 el kilo de novillo gordo, de US$ 4,50 a US$ 4,60 el kilo de vacas gordas y de US$ 4,60 a US$ 4,80 el kilo de vaquillonas.
Considerando el factor climático que favoreció la disponibilidad de pasto y forraje para el rodeo, al término del otoño y a la entrada del invierno hay una “base forrajera interesante” y “con ganados que en general no está muy sentidos”, valoró.
Freire destacó los rendimientos “interesantes” de los vacunos faenados que se ubican en 57% para los novillos y en 52% en vacas, lo que está favorecido por haber estado en los verdeos desde hace un mes.
En cuanto a la reposición, el operador comentó que el ternero hoy vale entre US$ 2,70 y US$ 2,90 el kilo, por la demanda de corrales y de la exportación de ganado en pie.
Las perspectivas de crecimiento económico mundial se debilitan de cara a los próximos años, en un contexto de mayor incertidumbre política, tensiones comerciales crecientes y condiciones financieras más restrictivas, según el último informe de Perspectivas Económicas de la OCDE. La organización proyecta que el crecimiento global se desacelerará de 3,3% en 2024 a 2,9% tanto en 2025 como en 2026, con un impacto más marcado en economías como Estados Unidos, Canadá, México y China.
En particular, se espera que el crecimiento del PBI de Estados Unidos caiga del 2,8% este año al 1,6% en 2025 y 1,5% en 2026. En el caso de China, el crecimiento pasaría del 5,0% al 4,7% y luego al 4,3%. Por su parte, la zona del euro mostraría una recuperación leve, de 0,8% en 2024 a 1,2% en 2026.
“La economía mundial ha pasado de un período de crecimiento resiliente y de inflación decreciente a una trayectoria más incierta”, afirmó Mathias Cormann, secretario general de la OCDE. En ese marco, advirtió que el aumento de las barreras comerciales y la menor cooperación internacional están afectando negativamente el comercio, la inversión y la confianza de consumidores y empresas.
El informe también destaca que la inflación global tenderá a moderarse, aunque con riesgos. En las economías del G20, la inflación promedio bajaría del 6,2% actual al 3,6% en 2025 y al 3,2% en 2026. No obstante, el aumento de aranceles en algunos países podría presionar los precios al alza, especialmente si se intensifican las medidas proteccionistas y las tensiones en el mercado laboral.
Uno de los puntos críticos señalados por la OCDE es el riesgo de una mayor fragmentación del comercio global, lo que podría provocar nuevas disrupciones en las cadenas de suministro. Además, el organismo advierte por los altos niveles de deuda pública, que podrían volverse insostenibles si se mantienen elevados los costos financieros y las necesidades de gasto.
Frente a este panorama, la OCDE recomienda que los bancos centrales mantengan la cautela en el manejo de tasas de interés, con recortes sólo si se confirma la desaceleración inflacionaria y no hay nuevos shocks comerciales. En paralelo, insta a los gobiernos a mantener márgenes fiscales adecuados, reorientando el gasto y mejorando la eficiencia tributaria.
Para revertir esta tendencia, el informe propone avanzar con reformas estructurales ambiciosas, en particular para revitalizar la inversión, impulsar la innovación y elevar la productividad. Según Álvaro Santos Pereira, economista jefe de la OCDE, la inversión se ha mantenido baja desde la crisis financiera global, lo que ha limitado el crecimiento potencial. “Una agenda audaz de reformas puede construir una economía global más sólida para el siglo XXI”, señaló.
El volumen de carne vacuna exportada de Uruguay a la Unión Europea aumentó 38% este año, respecto a 2024, según datos del Instituto Nacional de Carnes. A la vez, durante el mes de mayo el mercado europeo ocupó el segundo lugar en las exportaciones uruguayas. En ese mes se exportaron 36.000 toneladas por US$ 256 millones, EEUU fue el principal destino con US$ 83 millones (32% del total), seguido por la Unión Europea (US$ 75 millones) y China (US$ 62 millones).
Esto ocurre en la previa al verano europeo y además mayo es un mes de envío de carne dentro de cuota, lo cual fue un “diferencial” y “llama la atención” que Europa esté comprando “mucho (producto) congelado, que antes no lo hacía tanto”, dijo el gerente de Mosaica, Sebastián Olaso, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Comentó que esa carne congelada “antes se estaba exportando a Estados Unidos (EEUU) y ahora se exporta al mercado europeo”, porque el importador estadounidense “se plantó en los precios que estaba pagando y no acompañó la suba”.
Además, se da la situación que “Grecia, Portugal y España” son los que están comprando el producto congelado, y que tradicionalmente no eran los destinos de ese tipo carne, sostuvo.
Consideró que en eso incidió que los “stocks bajaron y no había oferta de otros países”, Argentina estaba pidiendo precios más altos que los de Uruguay. La UE es un mercado que se caracteriza por el corto plazo, teniendo en cuenta que los europeos “están comprando hoy” y cuando un exportador le hace una oferta de carne para 60 días, le dicen para hablar en 30 días, dijo.
Olaso se mostró optimista sobre la demanda de Europa, aunque aclaró: “si bien no sabe hasta cuándo, hasta que volumen y hasta qué precio”.
Mosaica está exportando a Suiza, incluso algo más de volumen de lo previsto, a Italia y a China, que lleva los cortes secundarios, además del mercado local en restaurantes.
Respecto al certificado de libre de deforestación en Europa, Olaso indicó que la entrada en vigencia está prevista el 1° de enero de 2026 para “grandes volúmenes” y el 1° de julio de ese año para “medianos o moderados” volúmenes.
La Unión Europea (UE-27) recibió 26.947 toneladas, un 38,2% más que en 2024, y generó ingresos por US$ 224,7 millones, con un alza de 53%. El precio promedio fue de US$ 8.343 por tonelada, frente a los US$ 7.107 del año anterior, lo que implica una mejora de 17,4%.
El Banco Mundial proyecta una baja generalizada en los precios de los productos básicos en 2025, como consecuencia de mejores condiciones de oferta, tensiones regulatorias y una esperada desaceleración del crecimiento económico global. El informe, elaborado por el Grupo de Análisis de las Perspectivas de Desarrollo de la institución, estima que los precios de la energía serán los más afectados, con una caída del 17% en 2025 y un 6% adicional en 2026.
El crudo Brent, por ejemplo, cayó a US$ 60 por barril en mayo, el valor más bajo en cuatro años, y se espera que promedie US$ 64 en 2025, frente a los US$ 81 de 2024. El retroceso se explica por un crecimiento de la oferta superior al de la demanda y una producción mayor a la prevista por parte de la OPEP+. En tanto, los precios del gas natural también bajaron con fuerza en abril, en un contexto marcado por el aumento de las tensiones comerciales y la debilidad en las perspectivas de demanda.
En el caso de los metales y minerales, el Banco Mundial prevé un descenso leve, tras el incremento del 2,5% que se registró en 2024. En abril, los precios cayeron 7%, arrastrados por bajas generalizadas en los metales industriales, lo que refleja la creciente preocupación sobre el ritmo de crecimiento de la economía mundial.
Respecto a los productos agrícolas, se espera un descenso gradual del 1% en 2025 y del 3% en 2026. Las condiciones climáticas favorables en América del Sur y una mejor disponibilidad de suministros están generando presión bajista sobre los precios de los alimentos. El índice de precios agrícolas del Banco Mundial cayó 1% en abril, mientras que el índice de precios de los alimentos lo hizo 2% en el primer trimestre y continuó bajando en abril. Para todo 2025, se proyecta una baja del 7% en los precios de los alimentos, con una nueva caída en 2026, apoyada por el buen abastecimiento de cereales y la flexibilización de las restricciones a las exportaciones de arroz en India.
Un comportamiento opuesto mostraron las bebidas, que subieron 16% en el primer trimestre de 2025, empujadas por máximos históricos en los precios del cacao y el café, afectados por perturbaciones climáticas. Para este rubro se espera un alza cercana al 20% en 2025, aunque el Banco Mundial proyecta una corrección del 11% en 2026, cuando se recupere la producción.
Aunque el escenario proyectado incluye precios más bajos para alimentos y energía, el organismo advierte que la inseguridad alimentaria global no cederá fácilmente. Según la FAO, entre noviembre de 2024 y mayo de 2025 unos 170 millones de personas enfrentaron hambre aguda en 22 países, y tres cuartas partes de esos casos se concentran en solo ocho países afectados por conflictos armados, como Nigeria, Sudán, Yemen y Siria. A esto se suma una caída en la ayuda humanitaria internacional, que puede contrarrestar los beneficios de los menores precios.
Sobre el cierre de la cosecha de soja, que llegó al 93% del área, el rinde promedio es de “3.370 kilos por hectárea” en general, con un rendimiento de 3.570 kilos en la soja de primera y de 3.280 kilos en la de segunda, informó el responsable del área agro de Smartway, Andrés Feuer, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Dijo que los niveles de productividad del cultivo registrados por la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), hasta el momento no habían superado los 3.000 kilos por hectárea. Antes de la actual zafra, el máximo rinde promedio alcanzado fue en la zafra 2016/17 con 2.951 kilos, por lo que ahora se da un “récord”, indicó.
Comentó que “tanto en primera como en segunda”, la oleaginosa marcó “máximos históricos en la presente zafra”, considerando que el mayor rinde de la soja de primera fue de 3.092 kilos en la zafra 2018/19 y en la de segunda fue de 2.808 kilos en la zafra 2016/17.
En cuanto a humedad, en esta zafra es de 13,7% en promedio y en la zafra anterior fue de 18,5%, pero un dato interesante indica que solamente un 9% del área se cosechó seca y el resto (91%) se trilló con humedad. Mientras que en la presente zafra fue al revés ya que el 9,5% se cosechó con humedad, por encima del 14%, y el resto en seco, comparó.
Respecto a la velocidad de cosecha, los datos de Smartway muestran que en promedio fue de “6,8 kilómetros por hora de trabajo efectivo” de trilla, lo que está vinculado a las condiciones favorables del clima. En la zafra anterior la velocidad promedio de cosecha fue de 6,3 kilómetros por hora. Hay que tener en cuenta que el mayor volumen de los rindes de soja en esta zafra juega en contra de la velocidad de cosecha, advirtió.