Con el objetivo de impulsar una ganadería de cría más rentable, resiliente y ambientalmente responsable, se lanzó oficialmente el programa Procría, una iniciativa interinstitucional que acompañará técnicamente a 1.000 productores familiares entre 2025 y 2029. El acto de presentación se realizó en la Torre Ejecutiva, con la participación de la presidenta en ejercicio, Carolina Cosse, y autoridades del gobierno, institutos agropecuarios y organismos internacionales.
El programa apunta a incrementar el ingreso familiar, mejorar la productividad y eficiencia reproductiva, y reducir la intensidad de emisiones de gases de efecto invernadero. Para ello, se reforzará la asistencia técnica mensual, el trabajo grupal y la articulación entre instituciones públicas y privadas.
Un enfoque productivo, ambiental y social
Procría prioriza sistemas basados en campo natural, principal recurso forrajero del país, y se enfoca en mejorar el manejo de los recursos naturales, los animales y el ambiente. El ministro de Ganadería, Alfredo Fratti, subrayó que el agro debe ser motor del crecimiento nacional, y que este programa representa una innovación por su alcance territorial y cantidad de productores involucrados. Señaló que los resultados permitirán mejorar los ingresos económicos de las familias rurales.
El presidente del Instituto Plan Agropecuario (IPA), Santiago Scarlato, destacó que la tasa de procreo no ha superado el 65% en las últimas tres décadas, lo que limita el crecimiento productivo. Afirmó que hay margen, conocimiento y tecnología para lograr avances sustanciales en los sistemas pastoriles.
Por su parte, la presidenta en ejercicio, Carolina Cosse, resaltó el valor de la colaboración interinstitucional y la construcción de políticas basadas en datos, ciencia y metodologías nacionales. “Este programa genera conocimiento local con impacto global, mejora ingresos, protege la naturaleza y promueve productos y servicios nacionales”, indicó.
¿Quiénes pueden postularse?
Podrán integrarse al programa quienes:
Sean responsables de unidades de producción de cría o ciclo completo (vacunos o mixtos con ovinos).
Produzcan en predios de entre 100 y 1.250 hectáreas Coneat 100.
Se encuentren preferentemente en los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú, Río Negro, Rivera, Tacuarembó, Cerro Largo, Durazno, Florida, Treinta y Tres, Rocha, Lavalleja y Maldonado.
Tendrán prioridad:
Productores registrados como integrantes de la Producción Familiar.
Mujeres rurales.
Jóvenes rurales entre 18 y 29 años.
Quienes formen parte de un grupo de productores.
La postulación se realizará a través de un formulario online, que será publicado en las webs del MGAP y del IPA.
Procría es coordinado por el MGAP y el IPA, y cuenta con el respaldo del INIA, INAC, INC, la Universidad de la República, el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), el Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Industria, el Ministerio de Vivienda, y el Banco Mundial, entre otros.
El programa se enmarca en uno de los compromisos estratégicos de la actual administración, que apunta a fortalecer el desarrollo ganadero pastoril con foco en sostenibilidad y acompañamiento técnico territorial.
La evolución de los costos de instalación de sistemas de riego en el agro local ha sido “dispar” en los últimos años, considerando que todos los costos internos como “la represa y las obras civiles registraron un aumento en dólares corrientes”, mientras que “otros componentes como las bombas o la parte eléctrica disminuyeron” y “los equipos se mantuvieron constantes”, dijo el asesor técnico de Regadores Unidos de Uruguay (RUU), Santiago Arana, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Comentó que para un “sistema promedio” de riego en términos corrientes en dólares “no varió demasiado” el costo de instalación del riego en los últimos 12 a 13 años.
Y si se corrige “el valor del dólar por la inflación en Estados Unidos, como una forma de ajustar el poder de compra de esos dólares, se redujo” el costo y en términos de dólares constantes hoy hay “casi un 25% menos de costo” para instalar un sistema de riego, sostuvo.
Estos y otros datos fueron divulgados en estos días en el marco de una jornada de RUU, donde se detallaron los diferentes insumos de costos tenidos en cuenta en el análisis presentado por Arana.
Este asesor señaló que instalar “un sistema de riego con pivotes móviles hoy cuesta respecto a una hectárea en zonas agrícolas alrededor de un 40% del valor de una hectárea”; en tanto que “un sistema de riego más caro con pivotes fijos cuesta algo más que media hectárea”.
Sin tener en cuenta los beneficios fiscales que otorga la COMAP (Comisión de Aplicación de la Ley de inversiones), “ante la decisión de comprar media hectárea más o ponerle riego a una hectárea que ya tiene el productor”, hoy “como los márgenes esperados bajo riego más que duplican los márgenes de una hectárea en secano darían que es más rentable ponerle riego a una hectárea que ya tengo versus comprar algo menos de media hectárea más”, planteó.
En el marco de la 66ª Cumbre del Mercosur, realizada en Buenos Aires, los países del bloque sudamericano y los estados miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) anunciaron la conclusión de las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio (TLC) que abarcará un mercado combinado de casi 300 millones de personas y un producto interno bruto (PIB) superior a US$ 4,3 trillones.
El acuerdo fue confirmado este miércoles por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay, que destacó la importancia estratégica del entendimiento entre los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y los estados de la EFTA (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza).
Se trata de un TLC integral y de base amplia, que cubrirá no solo el comercio de bienes y servicios, sino también áreas clave como inversiones, propiedad intelectual, compras públicas, competencia, defensa comercial, medidas sanitarias y fitosanitarias, y obstáculos técnicos al comercio. También incluye un capítulo sobre comercio y desarrollo sostenible y mecanismos legales para la solución de controversias.
Según la Cancillería uruguaya, más del 97% de las exportaciones de ambas partes se verán beneficiadas por mejoras en el acceso a los mercados, lo que se espera genere un incremento significativo en el comercio bilateral. Además, se crearán nuevas oportunidades de negocios, especialmente para pequeñas y medianas empresas, que podrán operar con mayor previsibilidad, gracias a la modernización de normativas aduaneras y reglas de origen, y a una mayor certeza jurídica en las operaciones comerciales.
El proceso de negociación se extendió por más de una década. Tras un diálogo exploratorio iniciado en marzo de 2015, la primera ronda formal se celebró en junio de 2017 en Buenos Aires. En total, se realizaron 14 rondas de negociación, con una intensificación del diálogo a partir de 2025, que incluyó tres rondas presenciales y numerosos encuentros virtuales.
Las delegaciones firmantes subrayaron su compromiso de avanzar hacia la firma formal del acuerdo en los próximos meses, una vez finalizados los procedimientos técnicos y legales necesarios en cada país.
Este TLC se suma a los esfuerzos del Mercosur por profundizar su inserción internacional a través de acuerdos modernos, amplios y adaptados a los desafíos actuales del comercio global.
En la semana del 22 al 28 de junio de 2025, Uruguay exportó 2.615 toneladas de carne vacuna en peso canal, con un precio promedio de US$ 5.792 por tonelada, según datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC). Si bien el volumen fue inferior al de la semana anterior (4.741 toneladas), el precio semanal marcó un nuevo máximo en lo que va del año.
Con estos nuevos datos, las exportaciones acumuladas en 2025 totalizan 259.128 toneladas, lo que representa un aumento de 3,1% respecto al mismo período de 2024. En términos de ingresos, se alcanzaron US$ 1.251,6 millones, con una mejora interanual de 22,6%. El precio promedio acumulado es de US$ 4.830 por tonelada, frente a los US$ 4.063 del año anterior, lo que implica una suba de 18,9%.
Estados Unidos se mantiene como el principal destino para la carne vacuna uruguaya, con 96.856 toneladas exportadas en lo que va del año, un 29,8% más que en igual período de 2024. Ese volumen generó ingresos por US$ 510,9 millones, lo que representa un incremento de 54,5%, con un precio promedio de US$ 5.274 por tonelada (+19,0), frente a los US$ 4.431 del año pasado.
China se mantiene como segundo destino en volumen. Las exportaciones hacia ese país suman 84.717 toneladas, un 14,7% menos que en 2024. No obstante, el precio promedio subió de US$ 4.209 a US$ 4.835 por tonelada (+14,9%), lo que moderó la baja de ingresos, que cayeron apenas 1,9%, totalizando US$ 409,7 millones.
En tercer lugar aparece la Unión Europea (UE-27), que compró 34.033 toneladas, un 42,8% más que el año anterior, por las que pagó US$ 287,5 millones, un incremento de 57,7%. El precio promedio se ubicó en US$ 8.446 por tonelada (+10,7%), frente a los US$ 7.627 de 2024.
Israel importó 8.065 toneladas, con una caída interanual de 33,7%, pero generó ingresos por US$ 52,5 millones, apenas 8,6% menos, gracias a un precio promedio de US$ 6.514 por tonelada, un aumento de 37% respecto a los US$ 4.757 del año anterior.
En el caso de Japón, Uruguay exportó 4.750 toneladas, un leve aumento de 1,6%, por las que recibió US$ 33,9 millones, un crecimiento de 4,8%. El precio promedio alcanzó los US$ 7.143 por tonelada (+5,9%).
La soja cerró este miércoles con subas en el mercado de Chicago, impulsada por la fortaleza del aceite y señales políticas que podrían traducirse en mayor demanda para el complejo sojero estadounidense. El contrato julio culminó en US$ 387,09 por tonelada, mientras que la posición agosto lo hizo en US$ 382,04 por tonelada.
Uno de los principales factores alcistas fue el repunte del aceite de soja, que trepó US$ 29,98 en la posición agosto, con un ajuste final de US$ 1.212,96 por tonelada. El mercado reaccionó a la aprobación en el Senado de Estados Unidos de una extensión hasta 2029 de los créditos fiscales 45Z para biocombustibles bajos en carbono, entre ellos el biodiésel. Además, se estableció que materias primas como el aceite usado de cocina importado desde China o la Unión Europea no podrán calificar para estos beneficios fiscales, lo que podría traducirse en un mayor uso de aceite de soja local.
El desempate en la votación fue definido por el vicepresidente JD Vance, y ahora el proyecto vuelve a la Cámara de Representantes para su análisis final y votación.
En paralelo, el mercado se movió con rumores de posibles anuncios del presidente Donald Trump, quien podría referirse este jueves –víspera del feriado por el Día de la Independencia– a algún acuerdo comercial relacionado con su política arancelaria. Incluso se especuló con eventuales compras chinas de soja nueva estadounidense, que hasta el momento no se han concretado. Estas versiones alentaron la acción compradora de los fondos de inversión.
También pesaron en el movimiento alcista otros factores externos. La apreciación del real frente al dólar le resta competitividad a las exportaciones brasileñas y desalienta las ventas de los productores, aunque muchos necesitan liberar espacio en sus acopios ante una safrinha muy abundante. En la Argentina, el aumento de los derechos de exportación sobre el complejo sojero ya está teniendo impacto en el mercado: las declaraciones juradas de ventas al exterior cayeron abruptamente este miércoles.
En el plano climático, si bien no se prevén lluvias significativas para lo que resta de la semana, los pronósticos extendidos de 6 a 14 días anticipan precipitaciones por encima de lo normal para esta época en el Medio Oeste estadounidense, lo que podría influir en la evolución de los cultivos.
En junio de 2025, las exportaciones de bienes de Uruguay totalizaron US$ 1.325 millones, según el informe de Uruguay XXI, marcando un aumento de 4% frente al mismo mes del año anterior. Con este resultado, el primer semestre cerró con colocaciones por US$ 6.451 millones, lo que representa un crecimiento de 4% en comparación con igual período de 2024.
El principal producto exportado en junio fue la soja, con ventas por US$ 336 millones, seguida por la carne bovina, con US$ 226 millones. En tercer lugar se ubicó la celulosa, con US$ 189 millones, y luego los productos lácteos, que alcanzaron US$ 66 millones.
En el caso de la soja, China fue el principal destino, con envíos por US$ 302 millones y más de 770 mil toneladas, lo que implicó una disminución del 11% respecto a junio de 2024, debido a una caída en el valor colocado por tonelada. Le siguieron Egipto, con US$ 22 millones y 57 mil toneladas, y Reino Unido, con US$ 8 millones y 21 mil toneladas. También se destacaron las colocaciones hacia Brasil.
La carne bovina totalizó US$ 226 millones en junio de 2025, con un aumento interanual de 34%. China fue el principal destino con compras por US$ 76 millones. Lo siguieron Estados Unidos, con colocaciones por US$ 53 millones, y la Unión Europea, con US$ 49 millones. También se registraron envíos a Israel y Reino Unido.
A nivel general, China se consolidó como el principal destino de exportación en junio, concentrando el 38% del total. Le siguieron Brasil con 13%, Estados Unidos con 10% y la Unión Europea con 7%.
Una encuesta realizada a productores agrícolas de distintas zonas del país encendió una señal de alerta sobre la forma en que se está realizando la inoculación en soja en Uruguay. Aunque esta práctica está generalizada y extendida, su ejecución dista de ser óptima, y eso puede estar contribuyendo a un problema cada vez más evidente: los bajos niveles de proteína en el grano de soja.
El trabajo fue publicado en la Revista INIA N° 81 (junio 2025) y elaborado por un equipo técnico integrado por Sebastián Mazzilli, María José Marchesoni, Camila Callorda, Leonardo Rivas, Rafael de León, Germán Ciuffo y Juan Monza. A través de una encuesta a productores, ingenieros agrónomos y técnicos de distintas regiones, se identificaron fortalezas y debilidades en las prácticas de inoculación, algunas de las cuales podrían estar afectando negativamente la fijación biológica de nitrógeno (FBN), con impacto directo en la calidad de la semilla.
Un punto de partida: la mayoría inocula, pero hay errores frecuentes
De acuerdo con los resultados, el 100% de los encuestados realiza inoculación de soja, lo cual muestra que existe conciencia sobre su importancia. Sin embargo, cuando se indagó en detalle sobre cómo se lleva a cabo, surgieron aspectos preocupantes: más del 70% utiliza mochilas o herramientas manuales para aplicar el inoculante, sin garantizar una cobertura pareja ni condiciones adecuadas de aplicación.
Uno de los problemas centrales es la manipulación del inoculante. El 60% de los productores no controla la temperatura ni las condiciones de almacenamiento antes de usarlo. Además, el 40% realiza la inoculación con temperaturas superiores a 25 °C, lo que puede afectar la viabilidad del Bradyrhizobium, la bacteria responsable de la fijación biológica del nitrógeno.
Tiempo entre inoculación y siembra: otro factor crítico
El estudio también detectó que el 80% de los productores siembra más de 4 horas después de la inoculación, y en muchos casos, la semilla permanece inoculada por más de 8 horas antes de entrar al suelo. Esto representa un riesgo claro de pérdida de efectividad del tratamiento, especialmente cuando no se utilizan tecnologías de protección como polímeros o cura semillas compatibles.
El contacto prolongado del inoculante con la semilla, sumado al calor, la deshidratación y la posible acción de curasemillas no compatibles, puede reducir significativamente la población bacteriana activa en el momento de la siembra.
¿Y cómo impacta esto? Baja nodulación, menor fijación de nitrógeno, menos proteína
Los autores señalan que una nodulación deficiente, producto de una mala inoculación, puede limitar la capacidad de la planta de fijar nitrógeno atmosférico, lo que es fundamental para la síntesis de proteínas en el grano. Es decir, aunque no se observe una caída significativa en el rendimiento, la calidad del grano —y en particular el contenido proteico— puede verse comprometido.
Este punto es especialmente relevante si se considera que la proteína en soja uruguaya ha venido descendiendo en las últimas campañas, lo que reduce su valor industrial y comercial, tanto para el mercado interno como para la exportación.
Buenas prácticas: lo que deberíamos estar haciendo
El artículo remarca que, para lograr una buena inoculación, se deben considerar algunos principios técnicos básicos:
Usar inoculantes de calidad comprobada, dentro de la fecha de vencimiento y conservados en condiciones adecuadas (preferentemente entre 4 y 15 °C).
Evitar altas temperaturas al momento de la inoculación, y realizarla en lugares frescos, protegidos del sol.
Respetar los tiempos entre inoculación y siembra, procurando que no pasen más de 2 o 3 horas.
Evitar el uso de curasemillas no compatibles o mezclas no validadas, ya que pueden afectar la viabilidad bacteriana.
Revisar el sistema de aplicación, buscando uniformidad y evitando zonas sin cobertura o con exceso de producto.
En busca de proteína: una responsabilidad compartida
La soja no es solo rendimiento. Cada tonelada producida tiene un valor que depende, en buena medida, de su composición. En ese sentido, lograr una buena fijación biológica de nitrógeno no es solo una cuestión técnica, sino también económica. Si se quiere mejorar la proteína del grano, hay que empezar por revisar lo que ocurre desde el primer momento: la inoculación.
El artículo completo, con detalles de la encuesta y las recomendaciones técnicas, se encuentra disponible en la Revista INIA N° 81, bajo el título “¿Estamos inoculando bien?”, y es una lectura imprescindible para productores, asesores y empresas que trabajan en el cultivo de soja en Uruguay.