El girasol diversifica rotaciones y aporta liquidez en momento clave del año, sostuvo Lavista

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El girasol continúa consolidándose como una alternativa dentro de los sistemas agrícolas uruguayos, no solo por sus perspectivas comerciales sino también por el aporte que realiza a la diversificación de las rotaciones. Así lo señaló el productor agrícola-ganadero de Young, Horacio Lavista, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Lavista participó de un panel junto a Soledad Almada, de la consultora El Cencerro, y Pablo Leiva, de Yalfin, en el Simposio de Maíz organizado por esa empresa junto a NK Semillas, donde el girasol fue uno de los temas centrales de la conversación.

El productor consideró que el cultivo seguirá aumentando su participación en los próximos años, aunque de forma gradual. Explicó que el crecimiento dependerá de que continúe mostrando buenos precios y de que los productores logren expresar mejor su potencial de rendimiento. «Es un cultivo que llegó para quedarse», dijo.

Uno de los principales beneficios que destacó es que el girasol mejora la organización de las empresas agrícolas al distribuir mejor el uso de la maquinaria durante la primavera y la cosecha. La siembra permite extender la ventana de implantación luego del maíz y antes de la soja, mientras que la cosecha temprana distribuye el trabajo de las cosechadoras y fertilizadoras. «Hace más eficiente el uso de la maquinaria», sostuvo.

Además, Lavista señaló que la comercialización del cultivo aporta liquidez en un momento estratégico del año. El girasol se cosecha y entrega durante marzo, permitiendo que las empresas comiencen a generar ingresos antes que con otros cultivos de verano. «Empieza a entrar dinero en marzo y eso siempre ayuda», comentó.

Este productor también valoró el aporte del girasol a los planteos agrícolas-ganaderos. La cosecha temprana permite implantar avenas o raigrases con suficiente anticipación para producir más forraje durante el otoño, además de facilitar la siembra de cultivos de invierno como colza, carinata, cebada o trigo en mejores condiciones. «Da mucho más tiempo para hacer bien las cosas», remarcó.

Al analizar la última campaña, reconoció que la soja sufrió pérdidas importantes en amplias zonas del litoral. En el entorno de Young, muchos productores dejaron de cosechar cerca de 1.000 kilos por hectárea respecto a un año normal, con rendimientos promedio de 1.500 a 1.600 kilos por hectárea. Sin embargo, la diversificación permitió amortiguar buena parte de ese impacto. «El golpe de la soja se pudo amortiguar con otras herramientas», sostuvo.

La ganadería, la colza y el maíz contribuyeron a sostener los resultados de muchas empresas, permitiendo atravesar una zafra muy difícil para el principal cultivo del país. A pesar del menor ingreso generado por la soja, Lavista percibe un clima de optimismo dentro del sector. «Todo el sistema está con ganas de seguir para adelante», dijo.

Muchos agricultores incorporaron rodeos propios o trabajan en conjunto con corrales de engorde, lo que permite aprovechar mejor los recursos y reducir la dependencia de un solo cultivo. Esa mayor diversificación también explica el interés que continúa existiendo por incrementar superficie, aun después de una campaña complicada. «La gente sigue apostando al agro y buscando crecer», valoró.

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Maíz: después del agua, el nitrógeno es lo que más influye en la productividad

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La próxima campaña de maíz se presenta con “buenas” perspectivas en Uruguay: mayor área proyectada, “mejores” condiciones climáticas y un manejo cada vez más ajustado para expresar el potencial de los nuevos híbridos. Así lo señaló el responsable del área de Investigación y Desarrollo de Yalfin, Pablo Leiva, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy, en el marco del Simposio de Maíz, organizado por Yalfin y NK en Punta del Este.

Indicó que la empresa observa un escenario favorable para la campaña 2026/27, apoyado en las perspectivas climáticas y en el crecimiento sostenido del cultivo durante los últimos años. «Vemos una zafra con buenas expectativas y una mayor área de maíz», afirmó.

Las proyecciones de un evento Niño generan mejores perspectivas para el cultivo, ya que históricamente el maíz responde bien cuando las lluvias acompañan durante el ciclo. En ese contexto, destacó la evolución que ha tenido la genética disponible para los productores uruguayos.

Uno de los materiales de referencia dentro del portafolio es el NK 842 Viptera 3, un híbrido reconocido por su estabilidad y adaptación a diferentes ambientes productivos. «Es un material muy estable y difícil de superar en ambientes restrictivos», sostuvo.

Como principal novedad para la próxima campaña, Yalfin incorporó el NK 825 CL Viptera 3, orientado a planteos de mayor potencial productivo, especialmente bajo riego. El híbrido incluye tecnología Clearfield, que permite mejorar el control de malezas mediante herbicidas específicos. «Es el híbrido de mayor potencial de rendimiento de nuestro portafolio», destacó.

El manejo del cultivo continúa evolucionando y uno de los principales desafíos pasa por adaptar la densidad de siembra al potencial de cada ambiente. En planteos de menor potencial para el NK 825, recomendó poblaciones cercanas a 50.000 plantas por hectárea; en ambientes intermedios, alrededor de 65.000. Para situaciones de alto potencial bajo riego, las densidades pueden alcanzar 80.000 plantas por hectárea. «La población siempre debe ajustarse al ambiente donde se va a sembrar», dijo.

La nutrición nitrogenada sigue siendo uno de los factores con mayor impacto sobre el rendimiento. «Después del agua, el nitrógeno sigue siendo la práctica que más influye en la productividad», remarcó. Dentro del portafolio también continúa disponible el NK 979 Viptera 3, híbrido destinado a silo de planta entera. Se trata de un material de ciclo más largo, con elevada producción de materia seca y buena proporción de grano, pensado para sistemas lecheros y ganaderos intensivos, sostuvo.

En cuanto al girasol, Leiva señaló que el panorama presenta incertidumbres de cara a la próxima campaña. A diferencia del maíz, el rendimiento no muestra una relación directa con un evento Niño y depende en mayor medida de la distribución de las lluvias durante el ciclo. «En girasol no alcanza con decir que habrá un año Niño; depende mucho de cuándo llueva», dijo.

Recordó que durante la última campaña se registraron muy buenos resultados en las primeras cosechas del norte del país, con chacras que alcanzaron rendimientos cercanos a 2.900 kilos por hectárea. Luego la seca afectó otras zonas y el promedio final se ubicó en torno a los 1600 kilos, con excelentes porcentajes de aceite.

Para la próxima zafra, Yalfin trabajará principalmente con los híbridos NK 3969 y NK 3970 CL, orientados a combinar rendimiento y alto contenido de aceite.

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Colza consolida expansión y trigo busca recuperar área perdida, sostuvo ejecutivo de Cargill

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La campaña de cultivos de invierno se perfila como una de las más importantes de los últimos años, con una “fuerte” expansión de las brásicas y un trigo que recuperó intención de siembra tras la mejora de precios registrada semanas atrás, aunque esa tendencia volvió a moderarse en el tramo final. Así lo señaló el responsable del negocio de granos de Cargill Uruguay, Joaquín Basso, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Explicó que en marzo todo indicaba que la canola sería la gran ganadora de la zafra, mientras el trigo mostraba una intención de siembra sensiblemente inferior a la del año pasado. La fuerte suba del cereal registrada semanas atrás modificó las decisiones de muchos productores y amplió la superficie prevista. «Terminamos observando una intención de siembra de trigo mucho mayor,» dijo.

Sin embargo, ese impulso se diluyó hacia el cierre de la ventana de siembra. «En las últimas semanas escuchamos que esa intención de siembra se redujo un poco,» indicó. Consideró por eso que es prematuro estimar el área definitiva: hay productores que sembraron cuando no lo tenían previsto y otros que decidieron no hacerlo a último momento.

En colza, sostuvo que el cultivo consolidó un crecimiento importante. «Creo que vamos a tener un piso en torno de las 350.000 hectáreas,» estimó. Para trigo, Basso recordó que en la campaña pasada se sembraron 320.000 hectáreas y “esperemos que este año pueda ubicarse entre 290.000 y 300.000 hectáreas”, aunque el dato definitivo aún “no está cerrado” porque la siembra para los cereales “no sido sencilla”.

Las decisiones de siembra estuvieron condicionadas por varios factores simultáneos: el aumento en el costo de insumos vinculado al conflicto bélico, la volatilidad de los precios internacionales, la situación financiera de las empresas agrícolas tras una cosecha de verano compleja y las perspectivas climáticas de un año Niño. «Fue una campaña donde jugaron muchos factores al mismo tiempo,» afirmó.

En materia comercial, Basso señaló que los actuales valores de la colza —en torno de US$ 530 por tonelada— son una oportunidad para avanzar con ventas anticipadas. Recordó que los precios se ubican en los picos de los últimos cuatro años, niveles no vistos desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania. «Son valores históricamente altos y para ir haciendo ventas,» sostuvo.

Quienes ya comenzaron a fijar precios lo hicieron, en general, por volúmenes de entre 200 y 300 kilos por hectárea. Una parte importante de los productores, en cambio, prefiere esperar a confirmar la implantación de los cultivos antes de asumir compromisos comerciales, acotó.

Advirtió que el escenario internacional muestra elevada volatilidad, con la incertidumbre de Medio Oriente y su impacto sobre el mercado energético como principal factor de riesgo. «Puede haber correcciones rápidas, negativas hacia abajo del precio,» comentó el ejecutivo de Cargill, especialmente si el conflicto se normaliza y las condiciones productivas en los principales países exportadores resultan favorables.

Sobre el mercado de trigo, Basso señaló que tras el repunte registrado semanas atrás las cotizaciones volvieron a ceder. La mejora inicial estuvo impulsada por Chicago, pero el mercado incorporó luego mejores perspectivas en Europa y Australia, con una corrección de entre US$ 15 y US$ 20 por tonelada. Las referencias para el trigo nuevo en Uruguay, se ubican actualmente en torno a US$ 215 por tonelada.

En el caso de Cargill, el programa Trigo Plus ofrece una bonificación de US$ 10 por tonelada para lotes con parámetros superiores de calidad. «Hoy el programa permite llegar a valores de US$ 225 por tonelada», valoró.

Escuchá a Joaquín Basso.

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Regadores alertó por aumento de costos de energía; el gasoil se vuelve “competitivo”

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El costo de la energía eléctrica comenzó a convertirse en uno de los principales factores que afectan la competitividad del riego en Uruguay, luego de cambios en la forma de medir algunos parámetros técnicos que determinaron la pérdida de beneficios tarifarios para una parte importante de los productores. Así lo señaló el coordinador técnico de Regadores Unidos de Uruguay (RUU), Gastón Sebben, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Explicó que el tema fue uno de los ejes centrales de la jornada técnica organizada por Regadores en Mercedes, donde participaron técnicos de UTE, consultores privados y productores para analizar el impacto de la energía en los sistemas de riego. “La energía es una de las dos patas que no puede faltar para poder regar”, afirmó.

Sebben indicó que el sector comenzó a detectar dificultades durante la última zafra, cuando numerosos sistemas dejaron de acceder a beneficios tarifarios que venían recibiendo desde hacía varios años. Desde la visión de los productores, ese técnico sostuvo que el problema no estuvo en el funcionamiento de los equipos, sino en cambios en la forma de medir determinados parámetros eléctricos utilizados para acceder a esos beneficios, sobre todo “aspectos técnicos” vinculados a la energía reactiva y no reactiva.

“Un sistema que antes no tenía problemas los empieza a tener con todo funcionando bien”, consideró. Y como consecuencia de esto, muchos productores terminaron pagando más por la energía utilizada para regar.

RUU realizó un relevamiento entre diciembre y enero que mostró que cerca del 70% de los sistemas registró algún tipo de incumplimiento respecto a esos parámetros, cuando un año antes esa proporción no superaba el 5%. “Es un cambio muy importante respecto a lo que ocurría anteriormente”, indicó.

Según estimaciones de la institución, ese mayor costo representa entre US$ 30 y US$ 60 por hectárea, dependiendo del sistema de riego y de la tarifa contratada.

Otro de los temas analizados durante la jornada fue la necesidad de contar con tarifas eléctricas más adaptadas a la realidad del riego. Sebben comentó que actualmente los productores utilizan tarifas generales para medianos y grandes consumidores, que no contemplan que el riego funciona únicamente durante algunos meses del año. “La potencia se paga todo el año, aunque el riego se use solo durante la zafra”, advirtió.

Agregó que en los últimos años aumentó el costo fijo asociado a esas tarifas, encareciendo la operación de muchos sistemas. En paralelo, el técnico señaló que algunos productores comienzan a analizar nuevamente el uso de equipos impulsados a gasoil.

Si bien la electricidad continúa siendo la alternativa más conveniente desde el punto de vista ambiental y del desarrollo del riego en Uruguay, explicó que en determinadas condiciones el gasoil vuelve a ganar competitividad. “Si termina siendo más rentable, es una decisión que algunos productores van a evaluar”, sostuvo.

Sebben aclaró que esa situación depende de varios factores, como la distancia entre la red eléctrica y el campo, el costo de llevar la energía hasta el establecimiento y las características del sistema de bombeo. En algunos casos, especialmente en sistemas que riegan unas 300 hectáreas, el costo operativo comienza a acercarse al de equipos que funcionan con gasoil.

El técnico remarcó que el objetivo de RUU no pasa por cuestionar los criterios técnicos de UTE, sino por generar instancias de diálogo que permitan anticipar los cambios y evitar impactos económicos inesperados sobre los productores. “Lo importante es que exista una comunicación clara antes de que aparezcan los problemas”, afirmó.

En ese sentido, consideró que el desarrollo del riego en Uruguay requiere una política energética alineada con los objetivos de aumentar la superficie regada y promover el uso de fuentes renovables.

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«El piso del área de maíz en zafra 2026/27, es lo sembrado en la última campaña”, dijo Davies

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La zafra de maíz 2026/27 se perfila con crecimiento en Uruguay, con un piso estimado en torno a las 300.000 hectáreas de la campaña anterior. “El piso del área de maíz en la zafra 2026/27 es lo sembrado en la última campaña», señaló el director de Yalfin, representante de NK Semillas en Uruguay, Eduardo Davies, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Atribuyó el dinamismo del cultivo a la mejora en los valores de la carne, la expansión de los corrales de engorde y la creciente intensificación de la lechería. «Hace once años, hace diez, hace cinco, no pensábamos que esto podría llegar a suceder”, afirmó.

La lechería ocupa hoy un lugar central en el consumo de maíz. El sector fue migrando del sorgo al grano grueso a medida que sus sistemas se intensificaron y profesionalizaron. «Cada día es un actor más preponderante en el consumo de maíz», sostuvo.

A ese escenario se suma el avance de la genética y la mayor incorporación del riego, que ampliaron el potencial productivo en distintas regiones del país. Davies estimó que el mayor crecimiento se dará en el maíz de primera, aunque el área definitiva dependerá de cómo evolucione la siembra de soja y cómo eso pueda impactar en los maíces de segunda.

A la vez, el director de Yalfin destacó “el salto” en manejo y recordó que hace dos décadas las decisiones se apoyaban en datos de Argentina. Hoy los productores uruguayos exigen resultados obtenidos en sus propios ambientes. «Quieren ver cómo se comportan en las chacras uruguayas, quieren saber cómo es el comportamiento de tus materiales respecto a la competencia», dijo.

El Simposio de Maíz que Yalfin organiza junto a NK Semillas es una de esas instancias de intercambio. Durante 13 años se realizó en Colonia y este año se trasladó a Punta del Este, al Gran Hotel frente al mar. «La gente nos ha acompañado y estamos muy contentos con esta elección,» resaltó Davies.

Sobre el girasol, el empresario describió un crecimiento silencioso sostenido en el tiempo. El conflicto entre Rusia y Ucrania —líderes mundiales en producción— redujo la oferta global de aceite y revalorizó al cultivo. Uruguay cuenta con experiencia y genética para crecer, siempre que existan programas comerciales claros y previsibles. «El productor tiene hoy un piso de aceite mucho más alto que hace algunos años,» afirmó.

En la última campaña, el contenido de aceite promedio medido sobre cerca del 80% del área sembrada se ubicó en torno al 54%, muy por encima de los valores habituales de años anteriores, “cuando se ubicaba entre 46% y 47%”.

En agroquímicos, Yalfin aceleró su expansión tras la pandemia. La empresa incorporó herbicidas, fungicidas, insecticidas y biológicos, y evalúa sumar fertilizantes. Davies contó que viajaron a China para acceder a nuevas moléculas y fortalecer vínculos con diferentes formuladores. «Queremos tener un negocio a la par de la empresa de semillas, pero empujando otros negocios para tener una historia más completa en el rubro,» señaló.

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Uruguay con récord de preñez y apunta a los 4 millones de terneros, dijo Ducós

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El índice de preñez monitoreado por el Taller de Evaluación de Gestación Vacuna se mantiene por cuarto año consecutivo por encima del 80%, al tiempo que los datos de Fucrea llegan al 86% de preñez sobre una base de 130.000 vacas. Los grupos CREA históricamente registran entre cuatro y cinco puntos por encima del promedio nacional, por lo que el resultado era esperado. «Nos pone sumamente contentos», dijo el coordinador ganadero de Fucrea y responsable de la consultora Campo Capital, Gonzalo Ducós, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Uno de los factores que explica la mejora estructural es la multiplicación del entore de vaquillonas de 15 meses. El técnico de Fucrea indicó que en el último año esa práctica se cuadruplicó en distintas zonas del país. «La apuesta de los sistemas a entorar más vacas» refleja una migración hacia la producción de novillos para cuota, lo que liberó pasturas de alta calidad para recría, dijo.

Ducós advirtió que no hay que marearse con los números. Y planteó que la meta debería ser llegar a los 4 millones de terneros anuales, frente a los 3 millones actuales. Para eso, apuntó, hay que trabajar en la calidad de la preñez —que la vaca se preñe lo antes posible en la estación— y en reducir las pérdidas. «Un ternero gana en el orden de los 750 gramos por día. Si para el destete pesa 30 kilos menos, eso es mucha plata», precisó.

El técnico también instó a pensar en políticas de financiamiento para aumentar el stock de vacas de cría. Con la vaca de cría valuada en US$ 1.200, retener un 15% más representa una inversión muy significativa. «Capaz que la política tendría que ser: hagamos algo serio para que esas vacas se puedan financiar a diez años», propuso.

Por último, el coordinador de Fucrea destacó una ventaja estructural de la ganadería uruguaya frente a la industrialización global: la preñez es el único eslabón del proceso que no puede mecanizarse. «Preñar la vaca requiere un expertise artesanal porque se preña una a una. Esa es una fortaleza muy importante en los fundamentos del mercado de la carne», enfatizó.

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Baja de la urea impacta en 65% de fertilización invernal; “no sigan la zanahoria, apunten al sistema”, dijo Uribe

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La cosecha de soja 2025/26 se extiende hasta fines de junio con rindes “heterogéneos” y zonas “golpeadas” que difícilmente superarán los 1.000 kilos por hectárea, mientras la colza se posiciona como el cultivo de invierno con “mejor” margen. Así lo señaló el director de la consultora Cuatro Hojas, Emiliano Uribe, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

La zafra llega a su fin con condiciones operativas muy acotadas. Dijo que «son días cortos, días fríos, tenemos cuatro o cinco horas de trilla, así que viene bastante complicado». Las chacras que quedan son puntuales, en su mayoría afectadas por la seca, que provocó reverdecimiento y alargó el ciclo varios días, acotó.

Los rindes varían “fuertemente”, según la zona. Uribe, quien es agrónomo, señaló que las áreas más productivas y con mayor concentración de soja fueron las más castigadas. “La zona más productiva, la zona que tiene más porcentaje de soja, fue la más golpeada y esa zona capaz que le va a costar pasar los mil kilos de soja”, enfatizó.

El director de Cuatro Hojas estimó que a nivel país, la estimación preliminar se ubica en torno a los 1.400 o 1.500 kilos por hectárea, aunque aclaró que todavía “no hay un número definitivo”.

El maíz de segunda también está en cosecha, con humedades de entre 28% y 37% y destino principalmente a tambos y corrales propios. Los rendimientos rondan los 2.000 kilos por hectárea en zonas menos favorecidas, sin superar los 3.500 a 4.000 kilos en las mejores, sostuvo.

Por otra parte, Uribe informó que el 80% del área de invierno ya está sembrada y nacida en “buenas” condiciones. La excepción es algo de colza en zonas bajas del centro del país, donde las heladas recientes generan dudas sobre si será necesario resembrar.

La colza concentra el mayor interés esta campaña. Este agrónomo explicó que el margen proyectado duplica al de trigo y cebada, con un precio de referencia de US$ 530 por tonelada y un rinde de equilibrio de 1.600 kilos. «A US$ 530 por tonelada con el nuevo precio de la urea, nos está dando entre US$ 120 y US$ 130, sacando 1.800 kilos», sostuvo.

El técnico agregó que la colza también tiene ventaja comercial, “se vende rápido y se cobra antes, lo que resulta atractivo” para productores que vienen de una campaña sojera complicada.

La caída reciente de la urea “es bienvenida”, de todos modos, Uribe explicó que el 99% de los productores ya había aplicado la urea de siembra con el precio de US$ 800 a US$ 850 por tonelada. «Casi todos usamos urea de US$ 800 y US$ 850 por tonelada, lo cual es carísimo», advirtió.

De cara a la refertilización de los cultivos de invierno en sus etapas de avance vegetativo, que demandan entre el 60% y el 80% del fertilizante nitrogenado, el director de Cuatro Hojas, indicó que en la mayoría de los casos aún “aún no fue comprado, por lo que la baja tendrá un impacto “positivo”.

En cuanto al verano, la consultora mantiene su rotación sin variaciones. Uribe fue enfático en que perseguir los precios del momento es una estrategia perdedora. «Es muy difícil cuando vos vas a sembrar un cultivo saber qué vas a cosechar y cuánto va a valer eso que vas a cosechar. Por eso siempre decimos: no sigan la zanahoria, apunten al sistema», dijo.

El maíz de primera podría crecer a nivel país por las perspectivas climáticas, pero Cuatro Hojas mantiene su esquema con 98% de maíz de segunda, proyectó.

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