En la semana comprendida entre el 11 y el 17 de enero de 2026, Uruguay exportó 4.468 toneladas de carne vacuna en peso canal (PC), con un precio promedio de US$ 5.862 por tonelada, lo que generó ingresos por US$ 26,19 millones, según los datos preliminares del Instituto Nacional de Carnes (INAC).
El indicador móvil de 30 días, actualizado al 17 de enero, se ubicó en 32.781 toneladas PC, con un precio promedio de US$ 5.520 por tonelada y ventas por US$ 180,95 millones.
En el acumulado de 2026, al 17 de enero, las exportaciones de carne vacuna totalizaron 11.200 toneladas PC, con ingresos por US$ 64,10 millones y un valor medio de exportación (IMEx) de US$ 5.723 por tonelada, lo marca una suba de 24% respecto al arranque de 2025.
Por destinos, el bloque USMCA —integrado por Estados Unidos, Canadá y México— se posicionó como el principal mercado en el arranque de 2026, con 5.735 toneladas PC exportadas y ingresos por US$ 33,86 millones. Dentro del bloque, Estados Unidos concentró 5.113 toneladas, por un valor de US$ 30,94 millones.
China se ubicó como el segundo destino en volumen, con 1.809 toneladas PC, que generaron ingresos por US$ 9,09 millones. La Unión Europea (UE-27) importó 1.461 toneladas, con ingresos por US$ 11,28 millones, consolidándose como uno de los mercados de mayor valor unitario.
A la vez, Israel adquirió 337 toneladas, por US$ 2,05 millones, mientras que el Mercosur totalizó 425 toneladas PC, con exportaciones por US$ 2,36 millones en lo que va del año.
El mercado internacional de la carne vacuna transita el inicio de 2026 en un contexto dinámico y condicionado por múltiples factores globales, que inciden directamente en la formación de precios y en las estrategias de los principales países productores. Así lo analizó Marcelo Secco, gerente en Uruguay de Marfrig, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
Secco señaló que el año comenzó “muy agitado” desde el punto de vista del mercado, con decisiones y señales provenientes de China, la agenda de Estados Unidos y la evolución de los precios de los granos y de las distintas proteínas, todos elementos que influyen sobre la formación de precios de la carne vacuna.
En ese marco, describió un escenario de “déficit relativo de oferta” a nivel global, que contribuye a “sostener los valores, aunque con incertidumbres asociadas a decisiones administrativas y políticas”.
Dentro de ese contexto internacional, destacó la necesidad de seguir de cerca lo que ocurre en Brasil, principal productor de carne vacuna del mundo, ya que su comportamiento en consumo interno, exportaciones y ritmo de crecimiento resulta “determinante para el equilibrio del mercado global”.
A su vez, advirtió sobre el rol de las proteínas sustitutas, que con precios de los granos relativamente bajos ganan competitividad frente a la carne bovina y disputan participación en los mercados.
Para Uruguay, Secco subrayó que el desafío estructural se mantiene: crecer en producción, seguir avanzando en la apertura de mercados y mejorar las condiciones de acceso, con impacto directo en la formación de precios. “Más allá de los vaivenes que el mercado tiene, en un buen escenario hay que seguir trabajando”, afirmó, al tiempo que destacó la importancia de competir activamente en Asia, Europa y Estados Unidos.
Al focalizar en Brasil, Secco relativizó la idea de que el país esté ingresando de forma clara en una fase de retención y recomposición de stock bovino. “Los datos y la dinámica del agronegocio brasileño muestran un sector en fuerte crecimiento, con una integración cada vez mayor entre agricultura y ganadería. Esa relación, impulsada por precios relativos favorables y bajos costos de dieta, ha potenciado el ganado confinado y la suplementación, enviando señales positivas a la producción primaria”, explicó.
El ejecutivo remarcó que Brasil debe analizarse por regiones, dado que se trata de un país de escala continental, con realidades productivas muy diferentes. En ese sentido, señaló que no observa “escenarios de fases tan marcados”, aunque reconoció que cuando la extracción se acelera, la recomposición de la oferta bovina suele resentirse durante uno o dos años si no se ajustan los ciclos productivos.
No obstante, explicó que la enorme escala del país y la fuerte dinámica actual del agro brasileño “permiten amortiguar ese efecto”. El crecimiento del corral, la suplementación y la integración con la agricultura aceleran los ciclos productivos y “ayudan a cubrir eventuales baches de oferta derivados de una mayor extracción”.
Otro elemento clave que destacó es la relación entre consumo interno y exportaciones. Brasil históricamente exportaba un excedente de su consumo, pero en los últimos años ha incrementado de forma sostenida su participación en el comercio internacional. Por eso, el equilibrio del mercado está cada vez más vinculado a lo que ocurra con el consumo doméstico brasileño, especialmente en un año con componente político.
Secco señaló que en Uruguay y Brasil, si bien existen similitudes en la mayor integración agrícola-ganadera, las realidades productivas son diferentes. En Uruguay, la eficiencia reproductiva ha tendido a mejorar, mientras que en Brasil persisten desafíos en los sistemas pastoriles, particularmente en tasas de destete.
Sin embargo, Brasil compensa esa menor eficiencia con mayores pesos de faena y una integración mucho más intensa con la agricultura, lo que explica en parte por qué la recomposición del stock no se manifiesta de forma tan visible, resaltó.
Las nuevas restricciones anunciadas por China a las importaciones de carne vacuna anticipan un cambio estructural en los flujos mundiales del comercio cárnico durante los próximos años. Así lo plantea Richard Koch, analista senior de mercados de la firma Elders, quien advierte que el impacto no se limitará al mercado chino, sino que se trasladará al conjunto del comercio internacional de carne vacuna.
Según el análisis, los flujos comerciales ya comenzaron a distorsionarse a medida que los precios internos de la carne vacuna en China se fortalecen y los importadores buscan anticiparse a la implementación de las restricciones. En ese proceso, se estima que hacia fines de 2026 hasta 100.000 toneladas de carne vacuna australiana y unas 600.000 toneladas de carne vacuna brasileña deberán encontrar destinos alternativos fuera del mercado chino.
El Gobierno chino resolvió limitar las importaciones totales de carne vacuna a 2,7 millones de toneladas en 2026, un volumen similar al récord de 2,87 millones de toneladas importadas en 2024. El esquema se instrumentará mediante cuotas específicas por país, y los envíos que superen esos cupos quedarán sujetos a un arancel prohibitivo del 55%. Tanto Brasil como Australia recibieron cuotas sensiblemente inferiores a sus niveles de exportación previstos para 2025.
En el caso australiano, y considerando que los exportadores de carne vacuna de Estados Unidos actualmente no tienen acceso al mercado chino, se estima que hasta 100.000 toneladas podrían verse directamente afectadas. Parte de ese volumen deberá redirigirse a otros mercados, lo que implicará una pérdida de valor en relación con los precios obtenidos en China. Frente a este escenario, la industria australiana analiza la posibilidad de implementar un sistema de gestión de cuotas autoimpuesto, con el objetivo de optimizar el momento y el valor de las exportaciones destinadas al mercado chino.
Sin embargo, el mayor impacto no sería directo, sino indirecto, a través del reposicionamiento de la carne vacuna brasileña en otros destinos. Durante los últimos años, el fuerte crecimiento de las exportaciones brasileñas hacia China actuó como un amortiguador para Australia frente al aumento de la producción y los envíos brasileños. Las restricciones chinas acelerarán ahora la estrategia de Brasil de diversificar mercados y profundizar su presencia en destinos alternativos.
En ese sentido, la Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne, ABIEC, proyecta que Estados Unidos —segundo mayor destino de la carne vacuna brasileña después de China— podría importar unas 400.000 toneladas en 2026, frente a las 270.000 toneladas estimadas para 2025. Se espera que los volúmenes hacia ese mercado vuelvan a niveles similares a los registrados entre marzo y mayo de 2025, antes de que se aplicaran los aumentos arancelarios a la carne brasileña durante la administración Trump.
Ese período sirve como referencia del impacto competitivo. En esos meses, cuando Australia enfrentó una mayor presión de la carne vacuna brasileña en el mercado estadounidense, los precios de la carne magra importada en EE. UU. se ubicaban entre 9 y 9,50 dólares australianos por kilo, frente a valores cercanos a 12 dólares australianos por kilo en la actualidad.
El trasfondo de este proceso es el fuerte aumento de la productividad brasileña. Desde 2021, la producción de carne vacuna de Brasil creció en 2,6 millones de toneladas, un volumen equivalente a toda la producción anual de Australia. La expansión de los sistemas de engorde a corral, junto con mejoras en eficiencia productiva, permite a Brasil incrementar la producción al tiempo que recompone su rodeo, con animales que alcanzan mayores pesos de faena y se sacrifican a menor edad.
Las perspectivas de los precios internacionales de la carne vacuna a mediano plazo dependerán, en buena medida, de si Brasil logra evitar una caída significativa de su producción. El USDA proyecta una reducción de 5,3% en la producción brasileña en 2026, hasta 11,7 millones de toneladas en equivalente carcasa. No obstante, analistas privados brasileños manejan estimaciones sensiblemente más altas y sugieren que la producción podría volver a crecer hasta unas 12,6 millones de toneladas en 2026, impulsada por nuevas ganancias de productividad. De concretarse ese escenario, la caída conjunta de la producción de carne vacuna entre los seis principales países productores se limitaría a apenas 0,2%.
Tras un diciembre muy seco, el sur del país recibió en enero algunas lluvias puntuales que permitieron aliviar parcialmente el estado de los cultivos de verano, aunque el escenario sigue siendo ajustado y la continuidad de las precipitaciones aparece como un factor clave para sostener el potencial productivo. Así lo señaló Alexis González, gerente de Dalmás Agro, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
González explicó que, si bien enero trajo “algunos golpes de agua” de entre 20 y 25 milímetros, que ayudaron a sobrellevar el mes, el panorama continúa siendo delicado. “Todo ayuda a pasar un poco mejor estos días, pero precisábamos lluvia para adelante, que es lo que hoy asusta un poco mirando los pronósticos”, advirtió.
Indicó que el plan de siembra se completó tanto en soja como en maíz, aunque una parte importante de los cultivos “se sembró en seco o con humedad muy justa”. Esa situación obligó a resembrar aproximadamente “un 5% del área de soja de segunda”, principalmente sobre rastrojos de colza invernal y carinata, que se encontraban más secos y con presencia de malezas. En contraste, el maíz de segunda sembrado en seco “logró implantarse correctamente tras las lluvias de enero”.
Respecto a la evolución de los cultivos, el gerente de Dalmás Agro destacó que los cultivos de primera “reaccionaron bien al agua”, al igual que las sojas y maíces de segunda sembrados temprano sobre rastrojos de colza, trigo y cebada.
El panorama productivo “es relativamente homogéneo” en las zonas donde opera la empresa, que abarcan principalmente Colonia, Canelones, San José y parte de Soriano. La última lluvia imprevista benefició sobre todo al sur del país, mientras que áreas como Cardona quedaron al margen de ese evento.
González describió un escenario ajustado tras una buena zafra de invierno en términos de rendimiento, pero con márgenes negativos. “Productivamente fue un buen año, pero cuando lo pasás a margen, el negocio está muy tirante”, afirmó, y remarcó que el resultado del ejercicio agrícola queda fuertemente condicionado a lo que ocurra en el verano. “Estamos muy jugados a que el negocio cierre bien con un buen verano, y para eso necesitamos agua”, subrayó.
Dentro de los cultivos estivales, el maíz de primera aparece como el más afectado por la seca de diciembre. González estimó pérdidas de rendimiento del orden de 40% a 50% en esos lotes. Si bien en la zona se está picando maíz, señaló que en Dalmás Agro no se optó por esa alternativa y que esos cultivos irán a cosecha, aun con el impacto productivo ya incorporado.
En relación al punto de equilibrio, explicó que con rendimientos de 4.000 a 5.000 kg/ha, el resultado será negativo, pero dependerá en buena medida del valor final del maíz, en un contexto de escasa oferta de maíz de primera en el mercado.
Agregó que el punto de equilibrio del cereal se ubica en unos 6.000 kg/ha al contemplar precios cercanos a US$ 200 por tonelada.
González indicó que se mantienen en niveles muy similares a los del año pasado. “Los costos no han bajado, siguen en la misma línea”, afirmó, y agregó que la baja en el precio de la soja es uno de los factores que presiona al alza el rendimiento de equilibrio. “Los costos siguen siendo altos en relación al precio de la soja que tenemos hoy”, concluyó.
El Parlamento Europeo decidió este miércoles remitir el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), una resolución que en los hechos paraliza el proceso de ratificación hasta que la corte comunitaria emita su dictamen sobre la compatibilidad del tratado con los acuerdos fundacionales de la UE.
La decisión fue adoptada por un margen muy ajustado: 334 votos a favor, 324 en contra y once abstenciones. La moción aprobada plantea dudas sobre si el acuerdo, firmado el pasado fin de semana tras más de 25 años de negociaciones, respeta plenamente los tratados europeos.
Entre los principales cuestionamientos figura la validez legal del denominado “mecanismo de reequilibrio” incluido en el pacto, que algunos eurodiputados consideran potencialmente lesivo para la autonomía regulatoria de la Unión. También se pone bajo la lupa la base jurídica elegida para la aprobación del acuerdo, que habilita a que los capítulos estrictamente comerciales puedan ser ratificados sin pasar por los parlamentos nacionales de los Estados miembro.
Un proceso que podría demorarse hasta dos años
De acuerdo con los plazos habituales del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, este tipo de opiniones consultivas suelen demorar entre 18 y 24 meses, aunque el propio tribunal mantiene la potestad de acelerar el trámite si considera que existen razones de urgencia. Mientras tanto, la tramitación política del acuerdo queda en suspenso.
En la previa de la votación, distintas bancadas del Parlamento Europeo habían advertido que el resultado sería muy estrecho y alertaron sobre el riesgo de demorar la ratificación en un contexto internacional tenso. En particular, se mencionaron las amenazas arancelarias del expresidente estadounidense Donald Trump, en un escenario marcado por fricciones geopolíticas recientes entre Estados Unidos y Europa.
La reacción de Bruselas
La Comisión Europea reaccionó con rapidez y expresó su pesar por la decisión del Parlamento, al considerar que las objeciones planteadas “no están justificadas”. Según el portavoz del Ejecutivo comunitario, Olof Gill, las cuestiones señaladas ya fueron analizadas en profundidad y discutidas con los eurodiputados durante el proceso previo.
Desde Bruselas también subrayaron que no se trata de planteos novedosos, ya que mecanismos similares han sido incluidos en acuerdos comerciales anteriores, como el firmado con Chile. En ese marco, la Comisión evitó confirmar si evalúa una aplicación provisional del acuerdo antes del pronunciamiento del TJUE y remarcó que su prioridad seguirá siendo el diálogo con el Parlamento.
El Ejecutivo europeo insistió en la “vital importancia” del acuerdo con el Mercosur, tanto por su impacto económico como por su valor estratégico, al considerarlo una herramienta clave para reforzar la posición geopolítica de la Unión Europea en el escenario global.
A pocos días del inicio de una nueva edición de Agro en Punta, el director del evento, Marcelo Bascialla, destacó el crecimiento y la proyección regional que ha alcanzado la propuesta, que se desarrollará del 4 al 6 de febrero en Punta del Este.
El evento llega a su edición 2026 con una agenda más robusta, mayor participación institucional y un fuerte énfasis en la integración regional del agronegocio, explicó Bascialla en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
El eje conceptual del evento será el rol del agro como factor clave para el crecimiento económico de Uruguay y la región, con foco en los desafíos productivos, comerciales y estratégicos que enfrenta el sector en el actual contexto internacional.
Entre las principales novedades, se confirmó una destacada presencia de delegaciones oficiales del exterior, en particular del estado brasileño de Río Grande do Sul —con participación de autoridades vinculadas a agricultura, ambiente e innovación— y de Paraguay, que contará con un foro específico dentro de la agenda del evento.
La programación combinará foros matutinos temáticos, con foco político-institucional, innovación y tecnología, y producción sostenible, junto con una nutrida agenda de la tarde que incluirá más de 40 charlas sobre producción, mercados, servicios, geopolítica y sostenibilidad.
El objetivo es seguir posicionando a Agro en Punta como un hub regional de agronegocios, orientado al intercambio de ideas, la generación de oportunidades y la construcción de una mirada estratégica de largo plazo para el sector, destacó Bascialla.
En el primer semestre de 2025 se registraron 1.251 contratos de arrendamiento de tierras para uso agropecuario en Uruguay, lo que implicó un aumento de 3% respecto a igual período del año anterior. La superficie arrendada superó las 385.000 hectáreas, aunque mostró una caída interanual de 7%, mientras que el monto total operado alcanzó los US$ 50 millones, según los datos difundidos por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) a través de la Oficina de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), en base a información de la Dirección General de Registros.
El precio promedio de los arrendamientos se ubicó en US$ 130 por hectárea y por año, lo que representó una suba de 5% frente al promedio del primer semestre de 2024. El segundo trimestre del año (abril–junio) concentró la mayor actividad, tanto en número de contratos como en superficie y valor total operado, con un precio promedio trimestral de US$ 135/ha/año, por encima del promedio general del semestre, de acuerdo con el relevamiento oficial de la DIEA.
Ganadería y agricultura concentraron el área arrendada
Por destino productivo, los contratos vinculados a ganadería, agrícola-ganadero y agricultura de secano explicaron 93% del área arrendada, sumando algo más de 358.000 hectáreas. En términos de precios, la ganadería promedió US$ 82/ha/año, la agricultura de secanoUS$ 273/ha/año, y los sistemas agrícola-ganaderosUS$ 159/ha/año. En conjunto, estos rubros concentraron 90% del monto total transado en el semestre, según el informe de arrendamientos del MGAP–DIEA.
En el caso de la lechería, durante el primer semestre de 2025 se arrendaron 3.735 hectáreas, con un precio promedio de US$ 230 por hectárea y por año, ubicándose entre los valores más altos por destino productivo, en línea con la competencia por tierras de aptitud agrícola y cercanas a los principales polos lecheros.
Dentro de los principales movimientos por rubro, el área arrendada para agricultura de secano creció 16% interanual, mientras que en arroz aumentó 8%, con una suba de 23% en el precio promedio, que pasó a US$ 216/ha/año. En contraste, la forestación redujo 3% su precio medio, aunque arrendó 64% más superficie que en igual período de 2024, de acuerdo con los datos oficiales.
Paysandú, Salto y Artigas lideraron por superficie
A nivel territorial, Paysandú, Salto y Artigas fueron los departamentos con mayor superficie arrendada, concentrando en conjunto 34% del total nacional, con más de 132.000 hectáreas y un monto que superó los US$ 12 millones. En estos departamentos predominó la ganadería, que explicó 75% del área arrendada, según el detalle departamental del informe.
En cuanto a valores, los precios medios más altos se registraron en Soriano (US$ 247/ha/año), Colonia (US$ 246) y San José (US$ 238), departamentos con fuerte presencia agrícola. En el extremo opuesto, Artigas presentó el menor valor promedio, con US$ 75/ha/año, seguido por Salto, con US$ 89.
Predominaron contratos a dos años
Por plazo, los contratos a dos años volvieron a ser los más frecuentes, con 322 operaciones, mientras que la mayor superficie arrendada (31%) correspondió a contratos de cuatro y cinco años, con algo más de 121.000 hectáreas. Los contratos de más de cinco años representaron la menor superficie, aunque con un precio promedio de US$ 146/ha/año, superior al promedio general, según el relevamiento de la DIEA.