INIA: cinco claves “no negociables” para una correcta implantación de colza

El director del sistema agrícola-ganadero de Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Sebastián Mazzilli, compartió a través de su cuenta de LinkedIn una serie de recomendaciones clave para la implantación del cultivo de colza, en base a las consultas recurrentes surgidas en distintas jornadas técnicas realizadas en los últimos días.
“Como en cada una de las charlas surgen algunas dudas, los dejo con cinco puntos que considero no negociables en esta etapa”, señaló el técnico.
Población: evitar los “parches” de baja densidad
El primer punto refiere a la población del cultivo. Mazzilli indicó que el objetivo no es maximizar el número de plantas, sino evitar zonas con menos de 25 plantas por metro cuadrado, ya que son esos sectores los que terminan afectando el rendimiento global del cultivo.
Profundidad de siembra: una variable crítica
En segundo lugar, el técnico enfatizó en la importancia de la regulación de la sembradora. La semilla de colza es significativamente más pequeña que la de trigo —alrededor de 10 veces—, por lo que cada centímetro adicional de profundidad implica un mayor consumo de reservas.
En ese sentido, remarcó que el objetivo es una profundidad de siembra de 2 cm y advirtió que una mala regulación puede comprometer el cultivo incluso antes de la emergencia.
Herbicidas: atención a la residualidad
Otro de los aspectos clave señalados por Mazzilli es la revisión de los herbicidas aplicados en cultivos de verano. La residualidad de algunos productos puede afectar seriamente la implantación de la colza.
El especialista advirtió que no se debe asumir que el efecto residual ya desapareció por el paso del tiempo o por las lluvias, y recordó que existen bioensayos e información técnica disponible en INIA para evaluar cada situación.
Selección de la chacra: un factor determinante
La elección del lote también es un punto crítico. Mazzilli recomendó evitar chacras con antecedentes recientes de colza —al menos un año, idealmente más— y aquellas con riesgo de anegamiento.
En este sentido, subrayó que el cultivo es altamente sensible al exceso de agua, lo que puede comprometer su desarrollo desde etapas tempranas.
Elección del cultivar: decisión sanitaria
Finalmente, el técnico destacó que la elección del cultivar debe priorizar aspectos sanitarios por sobre el potencial de rendimiento.
Mazzilli señaló que en Uruguay existe información generada en los últimos años sobre el comportamiento de distintos materiales frente a enfermedades, y advirtió que un cultivar susceptible en un año con presión de Phoma puede comprometer todo el planteo productivo.




