El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) publicó su nuevo informe mensual de oferta y demanda, con ajustes puntuales en el mercado mundial de trigo y una novedad destacada: la previsión de exportaciones récord para Argentina.
El USDA elevó la cosecha argentina de 27,50 a 27,80 millones de toneladas (Mt) y proyectó exportaciones por 18 Mt, un volumen que, de concretarse, marcaría un récord histórico para el país, por encima de los 16 Mt estimados en enero.
Para Estados Unidos, donde la cosecha fue de 54,01 millones de toneladas (Mt), el organismo mantuvo sin cambios las importaciones en 3,27 Mt, el uso forrajero en 2,72 Mt y las exportaciones en 24,49 Mt.
Sí realizó un leve recorte en el uso total, que pasó de 30,84 a 30,71 Mt. Como consecuencia, las existencias finales fueron proyectadas en 25,34 Mt. El dato quedó por encima de los 25,21 Mt de enero y también superó los 24,98 Mt previstos en promedio por los operadores.
La cosecha y las exportaciones de Rusia quedaron sin cambios en 89,50 Mt y 44 Mt, respectivamente. En la Unión Europea, con una producción sostenida en 144 Mt, el USDA redujo las exportaciones de 32,50 a 31,50 Mt y elevó las importaciones de 5,50 a 6 Mt.
Para Canadá se mantuvo la cosecha en 39,96 Mt, pero se incrementó de 28 a 29 Mt la proyección de exportaciones. No hubo cambios para Ucrania, con una cosecha de 23 Mt y ventas externas por 14 Mt.
En el caso de Australia, fueron sostenidas tanto la producción como las exportaciones en 37 y 27 Mt, respectivamente.
A nivel global, el USDA proyectó la producción de trigo en 841,80 Mt, frente a los 842,17 Mt del informe anterior.
Las existencias finales fueron calculadas en 277,51 Mt, sin cambios respecto a enero y por debajo de los 278,24 Mt previstos en promedio por los privados.
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) publicó su nuevo informe mensual de estimaciones agrícolas sin introducir cambios relevantes para el mercado de la soja, luego de las sorpresas que había dejado el reporte de enero.
El organismo no realizó ajustes en el balance estadounidense, mientras que en Sudamérica elevó la producción de Brasil a 180 millones de toneladas (Mt), un nuevo récord, aunque sin modificar el volumen proyectado de exportaciones.
En los considerandos que anteceden a los cuadros estadísticos, el USDA incluyó una referencia puntual: “Se informa que China está considerando comprar más soja estadounidense”. Sin embargo, esa posibilidad no fue reflejada en las cifras oficiales del balance.
Para Estados Unidos, el USDA mantuvo la cosecha en 115,99 Mt, con un stock inicial de 8,84 Mt e importaciones por 540.000 toneladas.
La molienda quedó en 69,94 Mt y el uso total en 72,99 Mt. Las exportaciones fueron sostenidas en 42,86 Mt, el volumen más bajo desde la campaña 2012/2013.
Para el cierre del ciclo, el organismo proyectó existencias finales por 9,50 Mt, levemente por encima de los 9,44 Mt que esperaba en promedio el mercado.
En plena cosecha, el USDA elevó la producción brasileña de 178 a 180 Mt, pero mantuvo las exportaciones del poroto sin procesar en 114 Mt. Sí ajustó al alza las ventas externas de harina, de 24,70 a 25,50 Mt, y sostuvo en 1,50 Mt las exportaciones de aceite.
Para Argentina, el USDA no realizó cambios: mantuvo la producción en 48,50 Mt, con exportaciones estimadas en 8,25 Mt para el poroto, 29 Mt para la harina y 6,15 Mt para el aceite.
Las importaciones de China fueron sostenidas en 112 Mt. A nivel global, el USDA elevó la producción de soja a 428,18 Mt, frente a los 425,68 Mt del informe anterior.
Las existencias finales fueron proyectadas en 125,51 Mt, por encima de los 124,41 Mt de enero y levemente superiores a los 125,20 Mt previstos en promedio por los privados.
Las nuevas exigencias sanitarias de China para la importación de semillas forrajeras, particularmente raigrás, generaron incertidumbre en el sector exportador uruguayo, en plena zafra y con una cosecha que fue “enorme” y de “excelente calidad”. Así lo explicó Daniel Bayce, director ejecutivo del Instituto Nacional de Semillas (INASE), en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Bayce detalló que el problema está asociado a la detección del insecto Listronotusbonariensis, un gorgojo presente en la región que para China es considerado “cuarentenario”. Indicó que el gigante asiático ya exigía certificados de “libre Listronotus bonariensis en cebada” y que desde enero de este año comenzó a solicitar el mismo requisito en los embarques de raigrás, un destino que viene ganando peso dentro del comercio exterior del rubro.
El director de INASE explicó que el insecto se alimenta del cultivo verde y que, si bien en la semilla suelen aparecer ejemplares “muertos”, eso igualmente complica la certificación. Señaló que la posición actual del Ministerio es no emitir certificados si se detecta el insecto, aun sin vida, porque podría haber “huevos” y no se puede garantizar que el embarque esté realmente libre de la plaga.
En ese contexto, Bayce sostuvo que Uruguay está consultando formalmente a China para saber si la exigencia se limita a insectos vivos o si también incluye los muertos, y qué metodología de análisis aplica el país asiático. “La idea es hacer exactamente lo mismo que hacen ellos, para no tener sorpresas”, precisó.
Advirtió que la situación genera un escenario complejo, ya que una parte importante del raigrás producido estaba pensado para exportación y, “si no puede salir a China, deberá buscar otros mercados”. Además, señaló que ese volumen no cumple necesariamente con los estándares del mercado interno, lo que podría “generar inconvenientes”.
Bayce agregó que otra alternativa en evaluación es la fumigación de los contenedores, aunque aclaró que se trata de procesos “engorrosos” y requisitos operativos exigentes.
Indicó que en el comercio internacional de semillas “estos tratamientos son habituales”, pero subrayó que cualquier problema recae directamente sobre el privado. “El contenedor que vuelve es del exportador”, acotó.
El jerarca advirtió que, si Uruguay envía partidas con presencia del insecto, existe el riesgo de que China directamente deje de importar semillas de raigrás desde el país. Por eso, explicó que la postura oficial es “cauta” y “conservadora”, a la espera de una respuesta formal del mercado chino antes de avanzar.
Consultado sobre los costos, Bayce señaló que una fumigación “simple” podría ser absorbida por el negocio, pero descartó otras alternativas más drásticas, como reprocesar la semilla con mermas del 30% o 40% para eliminar restos de insectos. “Eso es una locura”, afirmó.
Mientras tanto, indicó que el sector permanece a la espera de la definición china, en un momento clave de la zafra. “Uruguay necesitaría una respuesta inmediata”, expresó, aunque reconoció que los tiempos oficiales no siempre acompañan la urgencia comercial.
China viene ganando peso como destino del raigrás uruguayo, aunque todavía se ubica por detrás de Brasil, que continúa siendo el principal mercado. En 2023 y 2024, las exportaciones de raigrás a China representaron en torno al 10% del total, mientras que en 2025 esa participación trepó a cerca del 25%, reflejando un crecimiento acelerado en la demanda. En un contexto donde alrededor del 50% del raigrás producido en Uruguay se destina a exportación.
La integración entre agricultura y ganadería se consolida como uno de los principales pilares del sistema productivo uruguayo, aun en un contexto de precios ajustados y con un clima que genera “mucha tensión” sobre los cultivos de verano. Así lo planteó Marcos Guigou, director de Agronegocios del Plata (ADP), en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Guigou describió un escenario con “dos realidades bien distintas”: por un lado, una ganadería con “perspectivas muy buenas”, aunque “siempre corriendo de atrás” por el costo de la reposición; y por otro, una agricultura atravesando un momento “bastante complicado” por la falta de agua. “Los cultivos están sufriendo bastante”, afirmó.
En ese contexto, sostuvo que el momento ganadero impactó de forma directa en las decisiones agrícolas. “Sembramos bastante más maíz de primera”, buscando aportar grano a los “encierros”. Advirtió que los maíces de segunda hoy están “bastante feos”. Mirando hacia el invierno, planteó que trigo y cebada podrían ganar protagonismo por su destino “forrajero” más que por los precios de esos granos. Si no se normalizan las lluvias, “van a ser una necesidad”, remarcó.
Guigou destacó que la fuerte demanda de grano por parte de la ganadería cambió la lógica tradicional de planificación. “Hoy el área sembrada no está directamente relacionada con los precios de los granos”, afirmó.
Resaltó que la posibilidad de “producir carne a grano” es uno de los cambios más “disruptivos” del sistema productivo uruguayo en los últimos años. En ese sentido, subrayó el rol central de la terminación a corral. “Sin corral, sería imposible capitalizar los valores actuales de la ganadería”, consideró.
Explicó que esta integración permite “acelerar ciclos”, lograr carcasas “cada vez más pesadas” y liberar espacio para la cría. “Con lo que cuesta hacer un ternero, esto es realmente explosivo para aprovechar el mercado internacional”, afirmó.
Al analizar el peso de la faena de corral —que ronda el 18%–19% del total— consideró que todavía hay “margen” para crecer. Aclaró que la influencia de la agricultura sobre la ganadería “va más allá” del corral. “Está en la suplementación, en el destete precoz, en la recría”, enumeró, destacando que hoy ambos rubros trabajan “absolutamente en el mismo sentido”.
Guigou también se refirió a la incorporación de nuevas alternativas productivas, como arveja forrajera, carinata y colza, dentro de esquemas cada vez más “diversificados”. “El sistema consolida algunas cosas y, al mismo tiempo, prueba otras”, sostuvo.
Remarcó que esa dinámica explica por qué, pese a precios internacionales “ajustados”, el área agrícola “no registra grandes cambios”.
A su juicio, esta integración constituye una clara “ventaja competitiva” frente a otros países productores. “Tenemos un sistema muy balanceado, donde agricultura y ganadería se retroalimentan”, afirmó.
Al tiempo que precisó que no se trata de algo coyuntural, sino del resultado de un proceso de diseño y aprendizaje de largo plazo. “No es algo que apareció de un día para el otro”.
En otro orden, Guigou confirmó que culminó el proceso legal para la adquisición de los activos del grupo Pérez Companc en Uruguay y que ADP ya tomó control operativo de esas unidades productivas. La operación incluye campos propios, superficie arrendada y plantas de acopio. “Fue un proceso largo, pero hoy ya estamos trabajando” sobre esos activos, señaló.
La comercialización de la soja 2025/26 en Mato Grosso alcanzó el 49,49% de la producción estimada en enero, con un avance mensual de 5,34 puntos porcentuales, impulsado principalmente por la necesidad de algunos productores de “hacer caja”. Sin embargo, la caída del precio de la oleaginosa durante enero y el foco puesto en las labores de cosecha limitaron negociaciones más agresivas, de acuerdo con el Instituto Mato-grossense de Economia Agropecuária (IMEA).
El precio promedio estatal cerró enero en R$ 104,12 por saco de 60 kilos, lo que equivale a US$ 331 por tonelada, con una baja mensual de 3,96%. Para la campaña 2026/27, los primeros negocios comenzaron en diciembre y en enero la comercialización llegó al 1,46% de la producción prevista (+0,70 p.p. mensual). Pese al avance, el ritmo sigue lento, reflejo de una oferta elevada y valores aún presionados, lo que mantiene a los productores cautelosos con las fijaciones futuras. El precio medio negociado de la 26/27 se ubicó en R$ 102,33/sc, equivalente a US$ 326/t, según IMEA.
En el frente productivo, con mayor disponibilidad de áreas listas, la cosecha avanzó 14,64 p.p. en la última semana y alcanzó el 39,61% del área prevista. En paralelo, el tipo de cambio mostró una leve suba semanal (+0,33%) y cerró en R$ 5,24 por dólar. A nivel internacional, el mercado reaccionó a posibles nuevas compras chinas de soja estadounidense y el precio del grano en CME Group subió 1,97% en la semana.
En comercio exterior, Brasil exportó 1,88 millones de toneladas (Mt) de soja en enero, un salto interanual de 75,51%, explicado por la mayor disponibilidad del grano y una demanda externa firme. Dentro de ese volumen, Mato Grosso explicó el 25,99%, con 487,63 mil toneladas embarcadas, apalancado por el avance acelerado de la cosecha y el interés por la soja del estado. Como resultado, los envíos mato-grossenses quedaron 202,52% por encima de enero de 2025 y 96,32% arriba del promedio de los últimos cinco años para ese mes.
Mirando el ciclo completo, el organismo brasileño proyecta para 2026 exportaciones de soja de Mato Grosso por 32,10 Mt, un leve aumento (+0,28%) frente a 2025. A nivel país, las estimaciones oficiales apuntan a un crecimiento de 2,80% del área sembrada y de 2,71% de la producción respecto a la zafra anterior, reforzando el escenario de mayor oferta nacional.
La misión oficial de Uruguay a China dejó como principal saldo un fortalecimiento del vínculo en ciencia, tecnología e innovación, con nuevos acuerdos que amplían la agenda tradicional centrada en carne y soja. Así lo planteó Miguel Sierra, presidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Sierra valoró la composición “heterogénea” de la delegación —con participación del gobierno, el sector privado, la academia y organizaciones sociales— y sostuvo que esa diversidad permitió abordar la relación con China desde “distintos lugares”, incorporando nuevas dimensiones a la cooperación bilateral.
Remarcó que hoy resulta clave avanzar hacia “sociedades del conocimiento”, donde la ciencia y la tecnología son las que “mueven la economía” y permiten capturar mayor valor.
En ese marco, destacó la firma de tres acuerdos. Uno de ellos profundiza el trabajo conjunto en germoplasma de soja con la Academia de Ciencias Agrícolas de China, consolidando un laboratorio compartido enfocado en materiales adaptados a distintas condiciones productivas.
Indicó que allí se trabaja tanto con soja transgénica como no transgénica, con una apuesta “muy innovadora” en materiales para consumo humano con “enriquecimiento en proteína”.
El segundo convenio incorpora un nuevo eje de cooperación en pastizales y herramientas digitales, con foco en mejoramiento de precisión y seguimiento a campo. El tercero apunta a la movilidad de expertos y a la formación de nuevas generaciones, especialmente en temas de agua, suelo y biodiversidad, a través de un acuerdo con la Fundación de Ciencias Naturales de China. La idea es recibir investigadores chinos de alto nivel en Uruguay y, al mismo tiempo, enviar jóvenes uruguayos a capacitarse en Asia, detalló.
Sobre el trabajo específico en soja, Sierra explicó que la alianza permite ampliar de forma significativa la “variabilidad genética”, algo central para los programas de mejoramiento. Enumeró tres grandes objetivos: aumentar productividad, mejorar calidad (proteína y otros componentes) y avanzar en resistencia a sequía, enfermedades y plagas. “Tener un pool genético más amplio es fundamental”, afirmó.
Agregó que el objetivo final es generar variedades desarrolladas en conjunto que puedan comercializarse tanto en China como en Uruguay y el Cono Sur, con retorno en forma de regalías.
El presidente de INIA también destacó el potencial de exportar conocimiento agropecuario, además de productos. “Uruguay ya cuenta con experiencias valiosas” en trazabilidad, salud animal, uso y manejo de suelos y control satelital de aplicaciones, que despiertan interés en países de América Latina, África y Asia. “A veces no somos conscientes del valor que tienen esas herramientas”, sostuvo.
En ese sentido, consideró que el país debería avanzar hacia un modelo más sistemático de transferencia tecnológica. “No puede ser que cada vez que nos consultan salga alguien distinto a explicar”, afirmó.
Planteó la necesidad de ordenar protocolos, documentar experiencias y estructurar procesos de colaboración para transformar ese saber acumulado en un “servicio intensivo en conocimiento”, capaz de integrarse al portafolio exportador del país.
“Además de exportar carne, soja o arroz, también podemos exportar conocimiento y asistencia técnica de alto nivel”, remarcó, y subrayó que eso obliga a Uruguay a mantenerse permanentemente actualizado. “Es un desafío estratégico”, concluyó.
Luego de un proceso de reestructura interna iniciado a comienzos de 2025, ISUSA muestra una fuerte recuperación comercial y proyecta nuevas inversiones para consolidar su crecimiento en el mercado local y regional. Así lo señaló Ángel Urraburu (h), presidente de la compañía, en entrevista con verdenews.com.uy, donde repasó los principales hitos del año y la hoja de ruta hacia 2026.
El ejecutivo explicó que el punto de partida fue una reestructura de costos y de gestión, orientada a “quedar más competitivos” en un contexto de alta volatilidad internacional en los precios de los fertilizantes y elevados costos industriales a nivel local.
Ese proceso incluyó cambios en la conducción, con la asunción de un nuevo equipo directivo y una mayor integración entre las áreas comercial, productiva y financiera.
Como resultado de esas decisiones, ISUSA cerró 2025 con un crecimiento superior al 30% en volumen de ventas, una evolución que sorprendió incluso a la propia dirección por la rapidez del impacto. “La estrategia fue estar mucho más cerca del cliente, mejorar el servicio y la logística, sin resignar calidad”, señaló Urraburu.
El presidente de ISUSA destacó además el posicionamiento de la empresa como único productor nacional de fertilizantes fosfatados y de ácido sulfúrico, un insumo clave tanto para la industria como para servicios esenciales, lo que refuerza el valor estratégico de la producción local.
Con casi ocho décadas de presencia en el mercado, ISUSA apuesta a consolidar ese diferencial frente a productos importados, especialmente en un escenario de estabilidad de precios internacionales como el observado en 2025, acotó Urraburu.
Otro eje relevante del año fue el fortalecimiento del vínculo con los trabajadores, a partir de una mesa de diálogo permanente y un enfoque de gestión más cercano. Según Urraburu, ese clima permitió avanzar en mejoras operativas y preparar el terreno para nuevas decisiones de inversión.
De cara a 2026, la compañía apunta a dar un nuevo salto de crecimiento, con foco en infraestructura logística y capacidad de carga, para responder con mayor agilidad a los picos de demanda en plena zafra. Entre los proyectos en marcha se destaca la ampliación de bocas de carga y mejoras en acopio, con el objetivo de reducir cuellos de botella y asegurar entregas en tiempo y forma.
En paralelo, ISUSA busca profundizar su presencia regional, con una estrategia diferenciada por mercado. Paraguay sigue siendo una plaza prioritaria, mientras que Brasil aparece como un nuevo eje de expansión, especialmente para productos de Fanaproqui, como foliares y fungicidas, a través de su filial.
La empresa también realizó operaciones puntuales en Bolivia y Argentina, como parte de un proceso gradual de diversificación, informó Urraburu.
Con fertilizantes como su principal negocio en facturación —aunque de márgenes ajustados— y una cartera que incluye productos químicos y acopio de granos, ISUSA encara 2026 con una estrategia clara: crecer sobre la base de eficiencia, cercanía comercial e inversión productiva, consolidando su rol como actor industrial clave del agro uruguayo.