El objetivo es “intentar enriquecer los sistemas arroceros del este del país, incorporando otros cultivos e incluso pasturas regadas, bajo la tecnología de la geonivelación”, que es “el corazón del proyecto”, dijo el coordinador de este trabajo, Gonzalo Zorrilla, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
El asesor técnico profundizó en varios aspectos del proyecto realizado entre Consultora del Este, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria y Barraca Erro, con el financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación.
Zorrilla sostuvo que, si bien los suelos esteños son planos en general, tienen “pequeñas depresiones y áreas altas, lo cual hace que el drenaje (del agua) sea muy imperfecto”.
Esto, para el arroz, puede que no sea un problema “porque está acostumbrado al agua, pero para cualquier otro cultivo y para las pasturas sí es un problema”, indicó.
Explicó que esta tecnología (geonivelación), “con nuevos sistemas satelitales, con la capacidad de precisión casi que milimétrica de un campo, permite luego, con programas de computación especializados, hacer un diseño para borrar los pozos y cerritos”, y tener “un campo con casi todas las imperfecciones solucionadas”.
Eso hace que “el drenaje del agua sea más eficaz cuando hay excesos”, y “en estos tres años del proyecto se demostró que se pueden lograr rindes de soja de 3.500 a 4.000 kilos (por hectárea)”, y que “el arroz tiene beneficios en la calidad del riego”, afirmó este asesor.
Consideró que “otra de las virtudes” de esta tecnología es que es “relativamente barata”, porque “un movimiento de tierra de no más de 100 metros cúbicos por hectárea supone unos US$ 200 o menos, que se pueden recuperar en los próximos años, pero que con una diferencia del rinde de la soja capaz que se paga en un año”.
El sector australiano de engorde a corral cerró el segundo trimestre de 2025 con un nivel récord de capacidad y ocupación. La capacidad nacional alcanzó 1,7 millones de cabezas y la utilización se ubicó en 93%, con una producción trimestral de 894.000 cabezas de ganado alimentado con grano, el mayor volumen registrado hasta ahora.
Los corrales de engorde confirmaron su papel estratégico en un año marcado por la variabilidad climática. Productores y engordadores recurrieron a esta herramienta tanto para sostener programas de alto valor, como el Wagyu de larga duración, como para asegurar la terminación de ganado proveniente de zonas afectadas por la sequía.
La rentabilidad del negocio se ha visto respaldada por costos de insumos relativamente estables. El precio del trigo se mantuvo en torno a US$ 231 por tonelada, lo que permitió preservar márgenes positivos y dar sostén a los programas de engorde.
Este escenario podría impulsar planes de más largo plazo, con mayor inversión en alimento para capturar valor en el mercado internacional.
En el frente comercial, las exportaciones de carne vacuna alimentada con grano aumentaron 25% respecto al trimestre y al mismo período de 2024, alcanzando 113.000 toneladas. China se consolidó como principal destino con 39.000 toneladas (35% del total), seguida por Japón con 30.000 toneladas (26%).
Otros 51 países recibieron carne australiana de engorde a grano, la mayor diversificación desde fines de 2017. La categoría “Otros mercados” representó 21% del total exportado, con casi 24.000 toneladas.
En los últimos cinco años, el ganado en engorde creció 38%, la capacidad aumentó 23% y la rotación 13%. Las exportaciones de carne vacuna de corrales subieron 42% en el mismo período, consolidando un crecimiento estructural de largo plazo.
Con la demanda internacional firme, los analistas prevén que la competencia en el negocio de engorde seguirá siendo intensa, incluso en un contexto de condiciones estacionales variables.
Artículo basado en el análisis de Erin Lukey, analista sénior de información de mercado de MLA.
De cara a la próxima siembra de verano, el cultivo de girasol gana interés entre los productores, principalmente cuando el precio de la soja está “relativamente deprimido” y “los rindes de equilibrio de soja quedan altos”, dijo el integrante del departamento técnico de Copagran, Richard Brehm, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Consideró que “el girasol aparece como un cultivo con un rendimiento de equilibrio más bajo que la soja”. Aunque “a priori” tenga un rendimiento más bajo que la soja, impacta “favorablemente” el precio, que es más alto que el de la soja.
A partir de la referencia fijada para el mercado local, el precio base del girasol es de unos US$ 420 por tonelada, más la bonificación por aceite y, al tomar los porcentajes de años anteriores, se ubica entre los “US$ 510 y US$ 515 por tonelada”, destacó.
Calculó que “hoy el costo sin renta del girasol es de US$ 582 por hectárea”, con lo cual el rinde de equilibrio del girasol de primera “es de 1.250 kilos por hectárea”, sin considerar el pago de renta.
El cultivo de girasol fue uno de los principales asuntos tratados en la jornada anual de esta cooperativa, realizada el jueves 28 de agosto en Mercedes, y que contó una importante participación de actores del sector.
En los últimos treinta días se produjo lo que Jeferson Souza, analista de Agrinvest Commodities, definió como un “punto de inflexión” en los precios del nitrógeno, fosforo (P) y potasio (K) en Brasil.
Durante el primer semestre del año se registraron aumentos continuos en las cotizaciones del P y K. Sin embargo, a partir de fines de julio la tendencia comenzó a revertirse, impulsada por la estacionalidad del mercado y un programa de importaciones robustas.
Brasil alcanzó un volumen récord de importaciones de fertilizantes, aunque con un matiz importante: los productos menos concentrados ganaron participación.
“La cantidad de sulfato de amonio, superfosfato simple y superfosfato triple aumentó, pero disminuyeron las compras de urea y MAP. Es decir, en nitrógeno estamos en niveles similares al año pasado, pero en fósforo hubo un incremento”, explicó Souza.
Variaciones en 2025
De acuerdo con datos de Agrinvest, pese a las recientes caídas en las cotizaciones, el balance anual todavía es de subas:
MAP: +US$ 100/t (+16%)
Cloruro de potasio (KCl): +US$ 50/t (+16%)
Urea: +US$ 90/t (+24%)
Sulfato de amonio: +US$ 25/t (+16%)
Superfosfato simple: +US$ 17/t (+9%)
Superfosfato triple: +US$ 100/t (+20%)
NP/NPK: +US$ 87/t (+34%)
Esto significa que, incluso después de las bajas recientes, los precios en 2025 muestran un saldo neto positivo, con la urea y los complejos NP entre los productos con mayor encarecimiento.
Costos de la soja en Mato Grosso
La incidencia de este mercado se refleja en la campaña de soja 2025/26, que está a punto de comenzar en Brasil. Souza destacó que los productores de Mato Grosso ya tienen asegurada la mayor parte de los fertilizantes, aunque enfrentan un escenario más caro que en la zafra pasada.
En la comparación con 2024/25, el costo de los fertilizantes pasó de 12 bolsas por hectárea (720 kg/ha de soja) a 13,9 bolsas/ha (834 kg/ha de soja equivalente), lo que marca un incremento de casi 2 sacos (+114 kg/ha de soja).
En cambio, los agroquímicos bajaron levemente, de 9,8 bolsas/ha (588 kg/ha de soja equivalente) a 9,6 bolsas/ha (576 kg/ha de soja equivalente), una reducción marginal de 0,2 bolsas (-12 kg/ha de soja).
“El punto de inflexión en los precios del fosfato muestra que seguimos en un mercado volátil. Lo que está claro es que la próxima campaña de soja enfrentará fertilizantes más caros, mientras que los defensivos ofrecen cierto alivio”, apuntó Souza.
Impactos y perspectivas
Souza advirtió que hoy los costos financieros son un factor determinante. “En un contexto de tasas de interés más altas, la matemática cambia y habrá impactos directos en los gastos de los productores”.
Otro aspecto relevante es el endeudamiento creciente de los agricultores, que medido en bolsas de soja por hectárea ha aumentado de forma sostenida en los últimos cinco años.
Con todo, Brasil sigue siendo competitivo en el plano internacional. “Hoy es el lugar donde el fertilizante está más accesible entre los grandes centros de consumo, como India, Estados Unidos y Argentina. Claro que los chinos mantienen precios más bajos en su mercado interno, pero esa es otra historia”, concluyó el analista.
La soja cerró la semana en la Bolsa de Chicago con movimientos casi neutros: septiembre terminó en US$ 380,94 por tonelada (+0,02% respecto a la semana anterior) y noviembre en US$ 387,46 por tonelada (-0,38%).
Las mejoras diarias del viernes respondieron a la falta de lluvias en el cinturón sojero/maicero de EUUU y a pronósticos de temperaturas más bajas de lo normal en el Medio Oeste. Sin embargo, la ausencia de compras chinas de soja estadounidense y la caída del aceite de soja —que retrocedió 6,14% en la semana— limitaron el impulso alcista.
En este escenario, la atención del mercado se concentró en los datos de Reuters sobre la estrategia de compras de China. Según la agencia, a mediados de agosto los compradores chinos habían reservado 1,575 millones de toneladas (Mt) de soja para cargar en septiembre desde Argentina y Uruguay; 660.000 toneladas para octubre; y volúmenes de 66.000 toneladas para noviembre, diciembre y mayo de 2026.
De acuerdo con operadores consultados, los procesadores chinos podrían adquirir hasta 10 Mt de soja de ambos países en el ciclo 2025/26, lo que marcaría un volumen récord. Esta estrategia busca asegurar abastecimiento fluido y compensar la reducción de compras en Estados Unidos, en medio de una segunda guerra comercial que podría prolongarse.
Durante la última semana cerrada el viernes 29 de agosto, el mercado internacional de fertilizantes estuvo influenciado por dos factores centrales: la inminente licitación de India por 2 millones de toneladas (Mt) de urea, con cierre el 2 de septiembre, y la expectativa de una mayor participación exportadora de China. Ambos elementos operaron en un contexto de demanda débil en varios destinos.
Según el reporte semanal de Ingeniería en Fertilizantes (IF), el mercado de nitrogenados permaneció en pausa a la espera de definiciones en la licitación india, con China consolidándose como un oferente clave.
India podría incluir más de 1 Mt de producto chino, lo que alteraría el balance global. En la licitación previa, la referencia se mantuvo en US$ 531 CFR. Por su parte, China, con stocks elevados y una demanda interna débil, se posiciona para liberar volúmenes significativos a precios mínimos FOB, lo que generó presión bajista en distintos mercados. La referencia FOB de la urea en China se mantuvo en US$ 490 por tonelada, sin cambios semanales.
Los precios reflejaron ese tono bajista en la mayoría de los casos:
EEUU (NOLA): US$ 410–418 FOB/st (–3%).
Báltico: US$ 445 FOB (–2%).
Egipto: US$ 485 FOB (–2%).
Brasil: US$ 455–470 CFR (–3%), caída de US$ 15 en la semana.
Argentina: US$ 495 CFR (–4%), unos US$ 20 menos que la semana anterior.
Fosfatados: presión de China y debilidad en Brasil
IF señaló que en el mercado internacional de fosfatados también mostró un sesgo bajista, presionado por la confirmación de nuevas cuotas de exportación de China (600.000–700.000 t hasta mediados de octubre) y la débil demanda en Asia y Brasil.
En India, el DAP CFR se mantuvo en US$ 810/t, con inventarios portuarios de 1,5 Mt que limitan nuevas compras.
En China, la producción operó al 60% de la capacidad y el MAP FOB se ubicó en US$ 764 (–1%), con exportaciones orientadas hacia India y Bangladesh.
En EEUU, el DAP retrocedió US$ 19 a US$ 787–795/st FOB, mientras que el MAP se ajustó a US$ 744 FOB/t. El mercado proyecta una caída interanual de la demanda de 20–30% para la campaña de otoño.
En el mar Báltico, el MAP se ubicó en US$ 713 FOB (–2%).
En Marruecos, el DAP se mantuvo en US$ 775–825 FOB, con un sesgo más firme por ventas a Europa.
En Arabia Saudita, Ma’aden colocó 90.000 t de MAP en Brasil y 44.000 t de DAP en Bangladesh, sin que el paro de una planta de amoníaco afectara la producción de fosfatados.
En Brasil, el MAP bajó a US$ 730–735 CFR (–2%), con agricultores demorando compras por la desfavorable relación insumo/producto.
En Argentina, el MAP se mantuvo estable en US$ 795 CFR, con importaciones acumuladas de 840.000 t (+7,2% interanual) destinadas a trigo y con perspectivas de expansión en maíz.
IF consideró que el mercado global de fertilizantes atraviesa una fase de sobreoferta y precios a la baja en la mayoría de los destinos. La evolución de las próximas semanas dependerá del volumen que China coloque en el exterior y de la capacidad de India y Brasil para absorber esos excedentes.
En base al reporte semana de Ingeniería en Fertilizantes
En 2024 se arrendaron 107.443 hectáreas destinadas a agricultura de secano, a un precio promedio de US$ 272 por hectárea al año, según datos de la Oficina de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del MGAP. Este valor significó una caída de 16% respecto a 2023, cuando el promedio había sido de US$ 323/ha/año.
A nivel departamental, también se registraron descensos. En Soriano el precio promedio bajó de US$ 400 en 2023 a US$ 338 en 2024; en Colonia, de US$ 397 a US$ 315; y en San José, de US$ 285 a US$ 301, siendo este último uno de los pocos departamentos donde el valor aumentó.
En el resto de los departamentos destacados hubo bajas: Río Negro pasó de US$ 368 a US$ 287, Paysandú de US$ 263 a US$ 222, Flores de US$ 298 a US$ 235 y Durazno de US$ 248 a US$ 214.
En cuanto a la duración de los contratos de agricultura de secano, se mantuvo la lógica de precios más altos en los plazos cortos: un año: US$ 283/ha/año. A medida que se extendió la duración, los valores descendieron: dos y tres años: US$ 267, cuatro y cinco años: US$ 262, y más de cinco años: US$ 254.
Para sistemas agrícola-ganaderos se arrendaron 233.328 hectáreas, con un promedio de US$ 156/ha/año, prácticamente igual al de 2023 (US$ 155/ha/año).
La ganadería fue el destino de mayor superficie, con 512.978 hectáreas arrendadas, pero a un valor estable y bajo: US$ 81/ha/año en 2024 frente a US$ 82 en 2023.
En tanto, los arrendamientos para arroz y arroz-ganadero mostraron aumentos. El arroz subió de US$ 177 a US$ 198/ha/año (+12%) y el arroz-ganadero de US$ 109 a US$ 118/ha/año (+8%).
En total, DIEA informó que durante 2024 se firmaron 2.802 contratos de arrendamiento, que abarcaron 928.897 hectáreas, un 18% más que en 2023. El monto transado alcanzó los US$ 119,8 millones, con un precio promedio de US$ 129/ha/año, lo que representó una baja de 13,5% respecto al año anterior.