El reciente informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda) y otros factores inciden en el movimiento en el mercado de granos, especialmente en el valor de la soja pero también del trigo y el maíz.
Tras el registro de una serie de lluvias, “el 59% de la soja de EEUU tiene una condición de buena a excelente” en este momento, cuando que “el año pasado el porcentaje era de 58%”, y la semana pasada era de 54%, lo que significó una recuperación “tan grande” como “no sucedía hace 30 años”, destacó el director de la consultora Agro Hedge, Esteban Dotti, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Dijo que el rinde promedio previsto para la cosecha de la oleaginosa estadounidense se ubicaría por encima de los 3.400 kilos por hectárea, según lo proyectado por el Usda, pero algunos analistas señalan que en ese dato no se consideró la mejora del clima para el cultivo y podría haber un rinde mayor aun.
El Usda bajó la estimación de la producción de soja de EEUU de 117 millones a 114,5 millones de toneladas, cuando el mercado esperaba unas 115,5 millones, por lo que el dato fue alcista pero también hubo una disminución en las exportaciones de la oleaginosa del país norteamericano, comentó.
Se refirió además a la demanda de soja en el mercado estadounidense, con “signos de reactivación” y a “todo ritmo”, con una “molienda excepcional”, y en exportaciones también hubo una “reactivación” y se anunciaron ventas por más de 400.000 toneladas para los próximos días.
La relación stock consumo de soja quedó casi igual, ya que es 5,7% para el ciclo 2023/24 y de 6% para el 2022/23, por lo que “no hay ningún factor alcista o bajista para agarrarse” en ese punto, pero es una relación que “no admite algún problema productivo o en la cosecha”, analizó Dotti.
Consideró que en Brasil las exportaciones son un “récord”, ya que “agosto terminará con ventas en promedio de 8 millones de toneladas versus 6 millones del año pasado”, y el foco empieza a ponerse en la próxima zafra, donde tendrá “mucho peso” el clima por el eventual impacto de El Niño.
Algunos pronósticos climáticos quitaron lluvias para los próximos días, lo que dio sostén a la soja tras las bajas de la semana pasada, según el reporte semanal de Agro Hedge. Indicó que el informe del Usda también contribuyó con las ganancias, sin embargo, tras el cierre se reportó una gran mejora en los cultivos de EEUU, que mantienen potencial.
Las exportaciones de Brasil también aportan debilidad, así como las dudas sobre la economía de China, y que conviene evaluar opciones de cobertura, señaló.
Respecto al maíz, Agro Hedge indicó que el grano tuvo un cierre neutro, gracias al sostén que provino de la soja y a la devaluación oficial de Argentina, que pone un freno a las ventas de maíz de los productores.
La gran cosecha de Brasil y el buen estado del cultivo en EEUU limita las ganancias, ya que se vislumbra un crecimiento de stocks para el próximo ciclo, resaltó.
En alusión al informe del Usda, Dotti señaló que en maíz hubo una “mejora sustancial” en la condición de los cultivos al llegar al 59% en estado “bueno a excelente”, frente al 57% de 2022, lo que responde al impacto de las lluvias en el estado de Illinois.
En trigo, el reporte de la consultora destacó que la falta de ataques entre Rusia y Ucrania, más allá de algunos hechos puntuales, calmó a los mercados que reaccionaron vendiendo trigo en Chicago.
La fortaleza de la demanda se vuelve a sentir, pero con la apreciación del dólar, ésta parece destinada a Europa y Rusia; en tanto que resta ver como continúa la guerra, pero la baja reciente parece exagerada considerando los números del Usda y las tensiones que permanecen activas, sostuvo.
Dotti advirtió que el precio del cereal bajó más de US$ 50 por tonelada en dos semanas en el mercado de Chicago, y las tensiones siguen vigentes en el conflicto entre Rusia y Ucrania.
El transporte de combustible debe cumplir ciertos requisitos establecidos por la normativa de tránsito en rutas, regulado por la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev), pero el movimiento en pequeñas cisternas “quedó en un limbo” cuando en 2013 se modificó el reglamento nacional de circulación vial para la maquinaria agrícola mediante el decreto reglamentario N° 173/013.
“Nunca fue fácil transportar combustible porque sabemos que circular con una cisterna de 2.000 o 3.000 litros, que ponemos detrás de las camionetas, estamos en infracción porque no está permitido por la reglamentación vigente”, dijo el presidente de la Cámara Uruguaya de Servicios Agropecuarios (CUSA), Edgardo Rostán, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Recordó que desde la modificación que tuvo el reglamento para la circulación de la maquinaria agrícola, “de alguna forma hemos circulado, pero ahora salió la orden de contralar esa situación”, lo que altera las labores, acotó.
Señaló que “la dinámica del contratista” es que el cliente “nos envía a las estaciones de servicio”, porque “en muchos casos no le arriman” el combustible a donde está la maquinaria, y en otros casos “el cliente recibe el combustible de un distribuidor” que lo lleva al campo y desde ahí “lo tenemos que repartir” al resto de las chacras a donde en muchos casos se llega por rutas nacionales.
CUSA pidió entrevistas “hace más de un mes” con las autoridades de las instituciones correspondientes, pero hasta el momento no se tuvo respuesta alguna para tratar este asunto. “El objetivo es buscar una solución para no seguir incumpliendo la reglamentación vigente, pero no nos dan bolilla”, advirtió.
La gremial realiza su asamblea anual en Mercedes, Soriano, donde sobresalen algunos temas vinculados a las tarifas de referencia para los diferentes servicios prestados por las empresas del rubro, entre otros referidos a la operativa.
La baja y el mantenimiento del precio del gasoil brindan “una buena mano” para la evaluación de los costos, pero “no así el valor de la maquinaria agrícola y los repuestos”, y el “gran enemigo” es el tipo de cambio, por la caída del precio del dólar, advirtió.
El mercado para la carne ovina, especialmente Brasil, registra un “problema mundial” vinculado al covid y hay “temor político” por “algunas trabas” en la otorgación de licencias “en el Ministerio de Agricultura brasileño”, además “los camiones demoran en pasar”, señaló el bróker Jorge Dimu, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Dijo que su empresa está preparando “algunas cargas” de carne ovina de unas “140 a 150 toneladas” para exportar al país norteño, para lo que faltan algunos detalles requeridos en la comercialización del producto.
“Hubo problemas de papeleos en la frontera y para sacar los permisos de importación para los brasileños, por lo que en su momento se juntó “mucho stock”, se lamentó.
El mercado de Estados Unidos está “quieto” y China registró una leve mejora en los precios para la colocación de ese tipo de carne, mientras que en el brasileño mantiene los valores tal vez “algo menos”, pero la demanda es “menor” a la de años anteriores debido a factores internos, comentó.
Precisó que el precio de la carne ovina para su exportación al gigante asiático pasó de US$ 3,40 a US$ 3,80 el kilo, si bien en su momento se llegó a vender a US$ 5 el kilo, lo que muestra que se va a “reactivar” y el próximo año será “muy bueno” para las carnes.
Indicó que a Brasil se venden “corderos pesados” con “mucho valor agregado”, no carcasas como se exportan al mercado chino, que se destina a la comercialización en restaurantes de “alta calidad” y “la demanda está” aunque “más lenta” que antes en el mercado internacional.
“Los sistemas bajo riego son bastante particulares” y representan unas “35.000 hectáreas”, siendo un “3% del área total” de cultivos agrícolas lo que es “poco”, de todas maneras los rendimientos muestran “incrementos de 200% respecto al maíz de secano” y en años como el afectado por la sequía esa diferencia “puede multiplicarse por cuatro”, destacó el asesor agropecuario y de la organización Regadores Unidos, Santiago Arana, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Se refirió a estos temas en el marco del XI Simposio de Maíz organizado por Yalfín y NK Semillas el martes 8 en Colonia, donde hizo hincapié en la estabilidad de los sistemas agrícolas bajo riego y a la baja disponibilidad de agua por las tres sequías consecutivas que perjudicaron a la producción del agropecuaria en Uruguay.
Los rindes bajo riego “solamente bajaron un 10%” en ese contexto, alcanzando un promedio de 11.500 kilos por hectárea, que fue “el más bajo de los últimos siete años”, mientras que los de secano llagaron a un promedio de 1.450 kilos. Se “derrumbaron” a “resultados ruinosos” respecto a los rendimientos históricos de maíz, comparó.
Arana dijo que todos los ensayos y la base de datos se hace a partir de los resultados de las chacras de productores que en total abarcan unas 18.000 hectáreas de maíz y permiten hacer un contraste con las de secano.
Informó que “el 10% de las chacras que más rinden promedian los 14.000 kilos” por hectárea, además hay chacras “puntuales” que llegan a los 18.000 kilos por hectárea.
Señaló que el área de riego se divide en dos: el de los sistemas fijos que están en una posición y riegan un cultivo por año, y los pivotes móviles que riegan una posición temprana que por lo general es maíz, luego se mueven para una posición tardía para regar otro cultivo, que es soja.
Con esa distribución, en Regadores Unidos la relación maíz-soja total “tiende a emparejarse”. En la última zafra “el área de riego de maíz alcanzó las 18.000 hectáreas y la de soja fue de unas 20.000 hectáreas”, detalló.
El cultivo de maíz bajo riego registra un “punto de equilibrio” que depende de ciertos factores vinculados al manejo particular que impactan en el costo y también a las diferencias en su cálculo, pero se puede estimar en unos “6.000 kilos” por hectárea, estimó.
De cara a la próxima siembra, advirtió que la “enorme mayoría de las represas está en el eje del 10% de su capacidad de almacenamiento de agua”, debido al déficit hídrico de los últimos años. Si no se registran lluvias en los próximos meses “es posible que se reduzca significativamente el maíz temprano con tecnología de riego” por lo cual habrá “un ajuste razonable y necesario” en la siembra de cultivos de verano bajo riego.
Este año el panorama de los cultivos de invierno, específicamente de trigo, cebada y colza, marca el impacto de la sequía en el sur de Soriano y Colonia, lo que afectó a las implantaciones de colza, que tuvieron un problema “grande” de hormigas y bicho bolita, y algunas se pudieron resembrar y otras que pasaron a trigo o se van a destinar a la siembra de soja de primera, pero las chacras de trigo y cebada se ven “bastante lindas”, dijo el productor agrícola ganadero Alejandro Solsona, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Reconoció que con los “veranillos” que se dieron y “algunas lluvias” los cultivos de colza “empezaron a producir más materia seca y se ven con más follajes” y “alguna flor”.
La pasada zafra de verano le significó un “golpe duro” a la empresa de Solsona que tuvo un rendimiento promedio de entre 550 y 600 kilos por hectárea de soja, y principalmente las de primera se pudieron cosechar con unos 900 kilos por hectárea y las de segunda no se cosechó un 50% del área, comentó.
En aquel momento el productor, que también se dedica a la ganadería de carne y ovinos, decidió “comprar vaquillonas” que tenían “buen precio” y hacer un “negocio corto” aprovechando la soja que no se iba a vender como grano, con el objetivo de comercializar los vacunos a un precio mayor al que se ofrece en el mercado de haciendas, pero igualmente “queda un margen que ayuda a apaciguar la pérdida”, dijo.
Se refirió a que en la zafra de invierno se mantuvo más o menos la rotación, considerando el pronóstico climático de año Niño, aunque “bajó bastante el área de colza” y “mucha área de trigo y cebada se pasó a semilleros de gramíneas y leguminosas anuales”, para “diversificar la primavera lluviosa” prevista.
Calculó que el rendimiento tiene que llegar a un “punto de equilibrio” de unos 3.400 kilos por hectárea de trigo y cebada, incluyendo la renta, y de unos 1.700 kilos para la colza, lo que representan rindes “altos” para lo que es el promedio.
El negocio de compartimento ovino hacia EEUU no está activo “desde hace seis meses”, porque es más bien “coyuntural”, pero sí se hace “invernada de corderos”, si bien este año “bajó bastante” el número de animales para esa actividad, porque está “muy trancada” la venta de corderos y los precios están “muy planchados”.
De todos modos, consideró que pese a ello el negocio de la carne ovina tiene futuro, aunque en este momento no da para mantener operativo el esquema de compartimento.
Con el argumento de que “los políticos son la representación de la sociedad, y nosotros somos la mitad de la población de Uruguay”, el presidente de la Asociación Rural de Uruguay (ARU), Patricio Cortabarría, afirmó que “el sector agropecuario tiene que generar más políticos”. “Tal vez nosotros mismos tengamos que estar más presentes en la actividad política, poder llevar nuestros intereses, nuestras ideas y que sean bien recibidas”, planteó el ruralista, en una entrevista publicada este jueves 10 de agosto en el suplemento Agro de Búsqueda.
Para esa gremial, entre de los principales temas de atención figuran la menor producción, la baja de precios de los productos agropecuarios y del dólar, que conforman “una tríada compleja que se está sintiendo”, y las empresas ganaderas “las van a seguir sintiendo, por lo menos un año o dos más”.
El titular de la ARU también habló de los desafíos para el agro vinculados al impacto ambiental, entre otros. “Los productores en lugar de estar tratando de defendernos de lo que se pueda estar haciendo, tenemos que salir de frente y decir cuáles son los compromisos ambientales, cómo los vamos a hacer y demostrarle a toda la academia internacional que Uruguay es un país exportador”, dijo. Y sostuvo que “la base de la economía está en el agronegocio y buscar el equilibrio entre lo ambientalmente sustentable y ser productivo, generando riqueza para el país, con trabajo y crecimiento”.
Para la próxima zafra de verano el rinde de equilibrio en soja está “casi igual” que la pasada, con la “única diferencia” de una baja en los costos y el precio de la soja está en US$ 440 y en la zafra pasada estaba en US$ 510, entonces termina quedando el mismo rendimiento, dijo el director de la consultora Cuatro Hojas, Emiliano Uribe, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Destacó además el “menor riesgo al invertir menos” y tener “más por ganar” en caso que llegue a subir el precio de la oleaginosa, así como si se concreta el pronóstico de una primavera llovedora.
Con un “rinde de equilibrio de 2.300 kilos” para la soja de primera y de 5.000 kilos por hectárea para maíz, este año puede ser un “poco más atractivo” el maíz, pero “eso va a pasar en una parte mínima del área”, porque hay muchos productores que tienen más ajustado el manejo en el cultivo de soja, comentó.
El rendimiento de equilibrio para la soja de segunda está entre los 1.700 y 1.800 kilos por hectárea. El de maíz de segunda llega a 3.700 kilos por hectárea, lo que representan rindes “más alcanzables” para la empresas del sector, sostuvo.
La productividad promedio de las empresas asesoradas por Cuatro Hojas en el caso del maíz de segunda es de “5.000 a 6.000 kilos” y el de soja de segunda se ubica entre los 2.100 y 2.200 kilos por hectárea.