“El ciclo de cultivos de verano ha venido marcado desde el inicio con las aguas justas”, lo cual “ha sido hasta favorable y con buenas implantaciones”, luego llegaron “las lluvias del 10 de enero que fueron un alivio”, señaló el director de Agromotora Flores, Nicolás Martínez, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
Dijo que desde esa fecha hasta ahora los cultivos están “muy bien”, pero “lo que inquieta son los pronósticos” que prevén lluvias a partir del 7 y el 8 de febrero.
Por el momento “el potencial de rinde de la soja está”, pero “debería cumplirse ese pronóstico”, específicamente en soja y maíz de segunda, sino “el panorama se empieza a complicar, en un momento donde el negocio que precisa kilos”, indicó.
Martínez comentó que el “maíz de primera perdió rendimiento y algunos se picaron”, específicamente al sur de Trinidad. “Los maíces que no se picaron fueron los que habían perdido menos productividad”, que “hoy están entre 5.000 a 5.500 kilos por hectárea y que el año pasado llegaron a casi 9.000 kilos por hectárea”, advirtió.
El empresario dijo que “el plan de siembra en esa zona se concretó en tiempo y forma”, siendo “casi perfecto, no hubo resiembras”, con “muy buena calidad de semilla de soja”.
Tras una reunión mantenida este miércoles 28 con autoridades del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el presidente de la Asociación Rural de Uruguay (ARU), Rafael Ferber, valoró que esa secretaría de Estado “entiende el problema (del tipo de cambio) y no lo subestima”.
“La política económica central de 2026 fija la inflación en un 4,5%” y “se va a trabajar para que vaya para allí”, lo que significa que “las políticas a tomar terminan favoreciendo el tipo de cambio, en el sentido que favorece al sector exportador”, dijo el titular de la gremial ruralista, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
Señaló que el comportamiento de la cotización del dólar no registrará mayores movimientos, porque “hay una situación mundial que lo empuja fuertemente hacia abajo”.
“El tema de fondo es que Uruguay tiene una estructura de competitividad que está andando muy mal, y que nos deja al descubierto cuando el dólar baja”, sostuvo.
Ferber comentó que en el MEF saben el “daño” que esta situación provoca en sectores de la economía y están “buscando herramientas dentro de las que tienen y que son limitadas”.
Considerando que hay una baja del dólar a nivel internacional, “el factor de equilibrio no sabemos dónde está”, indicó.
Advirtió que “si el precio del dólar baja de los 40 pesos se prenden las alarmas”, y ahora está en 38,80 pesos y estaba en 37 pesos.
“La reacción del gobierno es lógica”, porque “solamente el anuncio” de medidas “generó una suba” de dos pesos en el dólar, reconoció.
Entre otros temas abordados entre el MEF y la ARU en dicho encuentro figuraron el de la paramétrica para la fijación de los precios de los combustibles, las obras de la represa en Casupá y restricciones productivas.
Considerando que «la zona norte registró lluvias más periódicas hasta fin de año», en enero se empezó a regar «con más intensidad», mientras que «en las zonas sur y sureste, que son las más afectadas» por la falta de precipitaciones, hay niveles de riego «bastante altos», dijo el responsable de la unidad de riego de Corporación de Maquinaria, Felipe Lecueder, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
Señaló que en esas dos últimas zonas mencionadas «el nivel de riego es superior a los 250 milímetros y en los maíces de primera se ubica cerca de 300 milímetros», en tanto que «en los cultivos de soja en esas zonas el nivel de riego superó los 200 milímetros» en esta zafra.
En este año, los niveles de riego superarán los 300 a 350 milímetros, en función de lo que pueda llover en febrero y marzo, y «en los sistemas que estén más justos de disponibilidad de agua habrá que manejar con mucha cautela la distribución» de este recurso entre los diferentes cultivos, sostuvo.
Lecueder comentó que las lluvias y la capacidad de almacenamiento “son claves”, pero luego hay «múltiples factores» que inciden en la disponibilidad de agua, como por ejemplo «el diseño propio de las represas, ya que a nivel predial siempre hay una relación entre cuenca de aporte, capacidad de almacenaje y área de riego, lo que es variable entre los proyectos».
Algunos proyectos están diseñados para hacer «riego complementario» y en otros casos el objetivo es «asignar altas dosis de riego y maximizar rendimiento», comparó.
Respecto al aporte de la tecnología en el manejo de los sistemas de riego, Lecueder destacó que en Corporación de Maquinaria apuestan a incorporar tecnología porque «es la vía para ahorrar agua y energía», y prepararse para estos momentos en los que la tecnología permite «controlar los equipos a distancia, programar los horarios de riego en los que sea más efectivo y eficiente regar, hasta el riego variable», entre otras ventajas.
«El costo de la energía tiene un componente fijo de potencia contratada y un componente variable; entonces, el costo del milímetro depende mucho del diseño del proyecto, de cómo uno lo opere y de la simultaneidad de riego entre equipos y potencia instalada», advirtió.
El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, presentó este lunes un conjunto de acciones orientadas a mitigar el impacto del debilitamiento global del dólar sobre la competitividad de las exportaciones uruguayas y de las actividades que compiten con importaciones.
Oddone se reunió con periodistas acompañado por la directora de Política Económica, Bibiana Lanzilotta, y el director de la Unidad de Gestión de Deuda (UGD), Herman Kamil, instancia en la que explicó el diagnóstico del equipo económico y las medidas que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) comenzó a implementar en coordinación con el Banco Central del Uruguay.
El ministro señaló que el reciente comportamiento del tipo de cambio responde, en primer lugar, a un fenómeno global asociado a la pérdida de valor del dólar en un contexto de elevada incertidumbre geopolítica. Sin embargo, advirtió que en los últimos días se observó un componente idiosincrático en Uruguay, con una apreciación del peso que lo ubicó “en el extremo de la tabla” frente a monedas de referencia, lo que motivó la actuación de las autoridades económicas.
“Estamos preocupados por la evolución reciente del tipo de cambio”, afirmó Oddone, y explicó que esta trayectoria puede afectar la competitividad de las exportaciones y de las actividades que compiten con importaciones, con consecuencias sobre la inversión, el crecimiento y el empleo, en particular en sectores intensivos en mano de obra y expuestos a la competencia internacional.
Entre las medidas inmediatas, el ministro anunció que el MEF comenzó a negociar compras a futuro de dólares para hacer frente a sus obligaciones en moneda extranjera a lo largo del año. Explicó que el objetivo es aprovechar los niveles actuales del tipo de cambio y evitar compras futuras a valores más altos.
En paralelo, el Ministerio está coordinando acciones financieras con las empresas públicas para mejorar sus hojas de balance. Oddone aclaró que se trata de una coordinación y no de una imposición, dado que las empresas son autónomas en su gestión, pero señaló que, al igual que el Tesoro, son demandantes netas de dólares y pueden beneficiarse de adelantar compras mediante instrumentos de cobertura.
Como tercer eje, el MEF continuará profundizando el financiamiento del gobierno mediante instrumentos en pesos en el mercado doméstico, con el propósito de mitigar la necesidad de emisiones internacionales que se liquidan en dólares. Oddone explicó que este enfoque busca evitar operaciones financieras que presionen el mercado cambiario, en un contexto de mayor confianza en la moneda local y expectativas de inflación alineadas con los objetivos oficiales.
Finalmente, el ministro adelantó que el gobierno acelerará un conjunto de medidas orientadas a mejorar la competitividad y el funcionamiento del sistema de precios. Si bien estas iniciativas estaban previstas para más adelante en el año, señaló que se decidió adelantarlas y comenzar a transmitir señales concretas a partir de febrero, en un escenario internacional “muy diferente” al observado durante 2024.
Oddone subrayó que el objetivo de la política económica es evitar apreciaciones cambiarias que se alejen de los fundamentos y proteger la actividad productiva, la inversión y el empleo, en un contexto de elevada volatilidad e incertidumbre a nivel global.
La presencia de chicharrita del maíz en Uruguay muestra por ahora un escenario “inicial” y “muy distinto” al observado en la zafra 2023/24, de acuerdo con el análisis realizado por Juan Diego Cano, integrante del Departamento Técnico de Rutilan, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
Cano explicó que la aparición del insecto debe analizarse en clave regional, siguiendo de cerca lo que ocurre en países vecinos, especialmente al norte, y destacó el rol de la Red Uruguaya de Monitoreo de Chicharrita, coordinada por INIA, que “permite contar con información actualizada” sobre la evolución del vector en el territorio nacional.
Indicó que en el norte del país —principalmente desde el norte del río Negro hacia arriba— comenzaron a detectarse chicharritas hace aproximadamente “una semana a diez días”, con niveles moderados en maíces de segunda. “No es extraño para la época”, acotó.
Señaló que el escenario de migración del vector desde zonas endémicas aparece “un poco más adelantado” que el año pasado, pero muy lejos de la situación crítica registrada en la campaña 2023/24.
En el sur del río Negro, en tanto, los reportes indican una presencia “nula o muy baja” del insecto, lo que refuerza la idea de que el foco de atención debe concentrarse en el norte del país.
Cano subrayó que las principales estrategias de manejo comenzaron a definirse incluso antes de la siembra, con decisiones clave como la elección de la fecha, los híbridos y el uso de curasemillas con protección inicial. La siembra de segunda arrancó con niveles “bajos o nulos” de chicharrita, lo cual “es la base ideal” para el manejo del vector.
Una vez implantado el cultivo, el foco pasa al “monitoreo permanente”, evaluando la incidencia del insecto y el estado fenológico del maíz. En ese sentido, explicó que la mayoría de los maíces sembrados a mediados de diciembre ya se encuentran en estados avanzados (V9 en adelante), donde el riesgo “es significativamente menor”.
La mayor atención, indicó, debe ponerse en los cultivos sembrados más tarde —fines de diciembre o principios de enero—, donde podría ser necesario realizar aplicaciones, siempre en función de la incidencia y del desarrollo del cultivo.
De cara a lo que resta de la zafra, Cano se mostró “optimista” y recordó que la chicharrita es un vector que transmite enfermedades como spiroplasma y fitoplasma, pero que para que se genere un problema sanitario relevante es necesario que se den dinámicas infectivas, que demandan tiempo.
En ese sentido, destacó que el maíz de primera mostró una “muy buena sanidad”, sin detección de plantas enfermas, lo que reduce el riesgo de transmisión. “Eso hace que a la chicharrita le cueste engranar al inicio”, explicó.
Actualmente, en maíces más jóvenes del norte se observan niveles de incidencia en torno al 20%, con variabilidad según el lote, un valor que obliga a seguir monitoreando pero que está lejos de los escenarios más complejos vividos en campañas anteriores.
Cano remarcó la importancia de continuar con el seguimiento diario y avanzar en herramientas que permitan “medir rápidamente” a nivel de laboratorio el grado de infección de las primeras poblaciones de chicharrita, como apoyo adicional para la toma de decisiones en campo.
El mercado internacional de la carne vacuna transita el inicio de 2026 en un contexto dinámico y condicionado por múltiples factores globales, que inciden directamente en la formación de precios y en las estrategias de los principales países productores. Así lo analizó Marcelo Secco, gerente en Uruguay de Marfrig, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
Secco señaló que el año comenzó “muy agitado” desde el punto de vista del mercado, con decisiones y señales provenientes de China, la agenda de Estados Unidos y la evolución de los precios de los granos y de las distintas proteínas, todos elementos que influyen sobre la formación de precios de la carne vacuna.
En ese marco, describió un escenario de “déficit relativo de oferta” a nivel global, que contribuye a “sostener los valores, aunque con incertidumbres asociadas a decisiones administrativas y políticas”.
Dentro de ese contexto internacional, destacó la necesidad de seguir de cerca lo que ocurre en Brasil, principal productor de carne vacuna del mundo, ya que su comportamiento en consumo interno, exportaciones y ritmo de crecimiento resulta “determinante para el equilibrio del mercado global”.
A su vez, advirtió sobre el rol de las proteínas sustitutas, que con precios de los granos relativamente bajos ganan competitividad frente a la carne bovina y disputan participación en los mercados.
Para Uruguay, Secco subrayó que el desafío estructural se mantiene: crecer en producción, seguir avanzando en la apertura de mercados y mejorar las condiciones de acceso, con impacto directo en la formación de precios. “Más allá de los vaivenes que el mercado tiene, en un buen escenario hay que seguir trabajando”, afirmó, al tiempo que destacó la importancia de competir activamente en Asia, Europa y Estados Unidos.
Al focalizar en Brasil, Secco relativizó la idea de que el país esté ingresando de forma clara en una fase de retención y recomposición de stock bovino. “Los datos y la dinámica del agronegocio brasileño muestran un sector en fuerte crecimiento, con una integración cada vez mayor entre agricultura y ganadería. Esa relación, impulsada por precios relativos favorables y bajos costos de dieta, ha potenciado el ganado confinado y la suplementación, enviando señales positivas a la producción primaria”, explicó.
El ejecutivo remarcó que Brasil debe analizarse por regiones, dado que se trata de un país de escala continental, con realidades productivas muy diferentes. En ese sentido, señaló que no observa “escenarios de fases tan marcados”, aunque reconoció que cuando la extracción se acelera, la recomposición de la oferta bovina suele resentirse durante uno o dos años si no se ajustan los ciclos productivos.
No obstante, explicó que la enorme escala del país y la fuerte dinámica actual del agro brasileño “permiten amortiguar ese efecto”. El crecimiento del corral, la suplementación y la integración con la agricultura aceleran los ciclos productivos y “ayudan a cubrir eventuales baches de oferta derivados de una mayor extracción”.
Otro elemento clave que destacó es la relación entre consumo interno y exportaciones. Brasil históricamente exportaba un excedente de su consumo, pero en los últimos años ha incrementado de forma sostenida su participación en el comercio internacional. Por eso, el equilibrio del mercado está cada vez más vinculado a lo que ocurra con el consumo doméstico brasileño, especialmente en un año con componente político.
Secco señaló que en Uruguay y Brasil, si bien existen similitudes en la mayor integración agrícola-ganadera, las realidades productivas son diferentes. En Uruguay, la eficiencia reproductiva ha tendido a mejorar, mientras que en Brasil persisten desafíos en los sistemas pastoriles, particularmente en tasas de destete.
Sin embargo, Brasil compensa esa menor eficiencia con mayores pesos de faena y una integración mucho más intensa con la agricultura, lo que explica en parte por qué la recomposición del stock no se manifiesta de forma tan visible, resaltó.
Tras un diciembre muy seco, el sur del país recibió en enero algunas lluvias puntuales que permitieron aliviar parcialmente el estado de los cultivos de verano, aunque el escenario sigue siendo ajustado y la continuidad de las precipitaciones aparece como un factor clave para sostener el potencial productivo. Así lo señaló Alexis González, gerente de Dalmás Agro, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
González explicó que, si bien enero trajo “algunos golpes de agua” de entre 20 y 25 milímetros, que ayudaron a sobrellevar el mes, el panorama continúa siendo delicado. “Todo ayuda a pasar un poco mejor estos días, pero precisábamos lluvia para adelante, que es lo que hoy asusta un poco mirando los pronósticos”, advirtió.
Indicó que el plan de siembra se completó tanto en soja como en maíz, aunque una parte importante de los cultivos “se sembró en seco o con humedad muy justa”. Esa situación obligó a resembrar aproximadamente “un 5% del área de soja de segunda”, principalmente sobre rastrojos de colza invernal y carinata, que se encontraban más secos y con presencia de malezas. En contraste, el maíz de segunda sembrado en seco “logró implantarse correctamente tras las lluvias de enero”.
Respecto a la evolución de los cultivos, el gerente de Dalmás Agro destacó que los cultivos de primera “reaccionaron bien al agua”, al igual que las sojas y maíces de segunda sembrados temprano sobre rastrojos de colza, trigo y cebada.
El panorama productivo “es relativamente homogéneo” en las zonas donde opera la empresa, que abarcan principalmente Colonia, Canelones, San José y parte de Soriano. La última lluvia imprevista benefició sobre todo al sur del país, mientras que áreas como Cardona quedaron al margen de ese evento.
González describió un escenario ajustado tras una buena zafra de invierno en términos de rendimiento, pero con márgenes negativos. “Productivamente fue un buen año, pero cuando lo pasás a margen, el negocio está muy tirante”, afirmó, y remarcó que el resultado del ejercicio agrícola queda fuertemente condicionado a lo que ocurra en el verano. “Estamos muy jugados a que el negocio cierre bien con un buen verano, y para eso necesitamos agua”, subrayó.
Dentro de los cultivos estivales, el maíz de primera aparece como el más afectado por la seca de diciembre. González estimó pérdidas de rendimiento del orden de 40% a 50% en esos lotes. Si bien en la zona se está picando maíz, señaló que en Dalmás Agro no se optó por esa alternativa y que esos cultivos irán a cosecha, aun con el impacto productivo ya incorporado.
En relación al punto de equilibrio, explicó que con rendimientos de 4.000 a 5.000 kg/ha, el resultado será negativo, pero dependerá en buena medida del valor final del maíz, en un contexto de escasa oferta de maíz de primera en el mercado.
Agregó que el punto de equilibrio del cereal se ubica en unos 6.000 kg/ha al contemplar precios cercanos a US$ 200 por tonelada.
González indicó que se mantienen en niveles muy similares a los del año pasado. “Los costos no han bajado, siguen en la misma línea”, afirmó, y agregó que la baja en el precio de la soja es uno de los factores que presiona al alza el rendimiento de equilibrio. “Los costos siguen siendo altos en relación al precio de la soja que tenemos hoy”, concluyó.