Uruguay avanza en la apertura del mercado chino para el grano de colza, mientras que en paralelo enfrenta una situación “compleja” por incumplimientos fitosanitarios en exportaciones de soja, lo que obliga a “reforzar” controles y “revisar” el vínculo sanitario con el principal destino. Así lo señaló el director de Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Agustín Giudice, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
En el caso de la colza, el país se encuentra en la etapa final de negociación del protocolo fitosanitario con China. El proceso viene avanzando desde hace varios años y actualmente se trabaja sobre un borrador enviado por la autoridad sanitaria china, que Uruguay busca ajustar en coordinación con el sector privado. “Es un mercado relevante y estamos tratando de avanzar en acuerdo con toda la cadena”, indicó.
Uno de los principales puntos en discusión es la enfermedad conocida como phoma, presente en el cultivo y considerada de riesgo por China, lo que exige garantías adicionales en los embarques.
En ese sentido, Uruguay ha venido realizando relevamientos en acopios, con resultados que muestran partidas sin presencia de la enfermedad, lo que respalda la negociación.
El objetivo oficial es concretar el acuerdo en el corto plazo y avanzar hacia la instancia final, que incluye la visita de una misión técnica china. “La idea es poder cerrar el proceso lo antes posible y abrir ese mercado”, señaló.
Sin embargo, en paralelo a este avance, Uruguay recibió una señal de alerta desde China vinculada a la soja. Las autoridades chinas notificaron incumplimientos fitosanitarios en aproximadamente 80% de los embarques uruguayos, asociados principalmente a la presencia de malezas cuarentenarias. “Prácticamente todos los embarques fueron observados”, advirtió.
El problema no se limita únicamente a las malezas incluidas en el protocolo vigente, sino también a otras especies consideradas cuarentenarias por China, pero que no forman parte del acuerdo firmado con Uruguay.
Esto abre un nuevo escenario de mayor exigencia sanitaria y posibles cambios en las condiciones comerciales. “Puede ser una señal de que hay que revisar o ampliar el protocolo”, indicó.
En algunos casos, incluso, se detectaron especies cuya presencia en Uruguay es discutida o de difícil identificación, lo que agrega complejidad técnica al proceso de respuesta.
La situación no es exclusiva de Uruguay. Países como Brasil y Argentina también han enfrentado observaciones similares, y en el caso brasileño ya se iniciaron gestiones para introducir mayor tolerancia en algunos parámetros.
De todos modos, desde el MGAP se plantea un enfoque prudente, basado en el trabajo conjunto con toda la cadena y en el fortalecimiento de los controles. “Tenemos que reforzar los procedimientos y alinear a toda la cadena para minimizar los riesgos”, sostuvo.
En este contexto, Uruguay deberá responder formalmente a China en las próximas semanas, incorporando estos nuevos elementos y buscando sostener la fluidez comercial. Más allá de la coyuntura, el mensaje es claro: mantener mercados como el chino requiere ajustes permanentes en calidad, trazabilidad y cumplimiento sanitario. “Es un bien patrimonial que hay que cuidar”, concluyó.
Las compraventas de campos totalizaron US$ 1.081,9 millones en 2025. Se realizaron 1.718 operaciones por 258.942 hectáreas, con Colonia, Soriano y San José como los departamentos con mayores valores por hectárea.
El mercado de compraventa de tierras para uso agropecuario en Uruguay movió en 2025 un total de US$ 1.081,9 millones, a partir de 1.718 operaciones que involucraron 258.942 hectáreas. El precio promedio se ubicó en US$ 4.178 por hectárea, lo que implicó una suba de 5% frente a 2024 y marcó el mayor valor anual de toda la serie histórica elaborada por la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA).
De acuerdo con el informe del MGAP-DIEA, la superficie comercializada cayó 31% respecto al año anterior, aunque el valor medio de la hectárea continuó en niveles firmes, superando el registro de 2024, cuando había sido de US$ 3.967. En promedio, cada operación comprendió 151 hectáreas.
En la distribución por semestres, el segundo tramo del año concentró un mayor dinamismo. Entre julio y diciembre se comercializaron 147.737 hectáreas, 33% más que en el primer semestre, con un valor promedio de US$ 4.260 por hectárea, levemente superior a la media anual.
A nivel departamental, los mayores precios promedio por hectárea se registraron en Colonia (US$ 9.707), seguido por Soriano (US$ 7.964) y San José (US$ 6.842). En el otro extremo, Artigas presentó el valor medio más bajo, con US$ 2.300 por hectárea.
Según el informe, si se observa la superficie operada, Paysandú fue el departamento con más hectáreas comercializadas en el año, con 31.999 hectáreas, seguido por Durazno (25.464) y Treinta y Tres (23.994). En conjunto, estos tres departamentos concentraron el 31% del área total comercializada, con un monto cercano a US$ 281 millones.
El análisis de DIEA también muestra que los inmuebles de entre 10 y 100 hectáreas concentraron la mayor cantidad de operaciones: fueron 1.229 negocios, equivalentes al 72% del total. Sin embargo, representaron solo el 17% de la superficie transada. En contraste, las operaciones de más de 2.000 hectáreas explicaron apenas el 1% del total, pero concentraron el 23% del área vendida y el 21% del monto operado.
Por franjas de precio, las transacciones de entre US$ 3.001 y US$ 4.000 por hectárea fueron las más relevantes en superficie, al explicar 72.626 hectáreas, equivalentes al 28% del total comercializado.
En la mirada de largo plazo, DIEA señaló que 2025 cerró con el mayor precio promedio anual de la serie 2000-2025, superando por primera vez el umbral de US$ 4.000 por hectárea. En estos 26 años se registraron 47.588 operaciones por más de 10 millones de hectáreas.
El negocio ganadero atraviesa un escenario internacional “favorable” marcado por la “escasez” de ganado y una demanda “firme” por carne vacuna, aunque con “señales de ajuste” en algunos indicadores del mercado. Así lo señaló el coordinador ganadero de Fucrea y director de la consultora Campo Capital, Gonzalo Ducós, en Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Ducós participó recientemente en una jornada técnica organizada por Copagran, donde analizó el contexto actual del mercado y las decisiones que enfrentan las empresas ganaderas para aprovechar el momento.
El punto de partida es “claro”: el mercado mundial de la carne atraviesa una etapa marcada por la escasez de ganado, sostuvo.
“No hay vacas en el mundo, y eso se refleja en los principales países productores”, afirmó.
Europa, por ejemplo, tiene hoy cerca de 20% menos de vacas que hace diez años, mientras que Estados Unidos atraviesa el menor stock bovino de las últimas décadas.
“Estados Unidos tiene el menor stock de ganado de los últimos 70 años, y los propios analistas de ese país estiman que la recuperación será muy lenta”, dijo.
Canadá también enfrenta una situación similar, con un rodeo reducido y menor disponibilidad de terneros.
En ese contexto, la oferta global de carne vacuna continúa siendo limitada.
“Si no hay vacas, no hay terneros y no hay novillos para producir carne, y eso sostiene el escenario de precios”, indicó.
Sin embargo, Ducós advirtió que algunos indicadores del mercado sugieren que el precio del ganado podría atravesar un “ajuste” en el corto plazo.
Durante las últimas semanas se registró una fuerte suba del valor del novillo gordo, que llegó a incrementarse a razón de 10 centavos por semana.
Para el analista, ese ritmo de aumento no era sostenible.
“Una carne exportada en el entorno de US$ 5.600 por tonelada no condice con un novillo de US$ 5,80 por kilo, sino más bien con un valor cercano a US$ 5,20 o US$ 5,30”, explicó.
Esa relación entre el valor del ganado y el precio de exportación es uno de los factores que el mercado comienza a ajustar.
A esto se suma un contexto industrial complejo, marcado por una menor actividad de faena y cierres de plantas frigoríficas.
En las últimas semanas se confirmaron cierres o suspensiones en distintas plantas, lo que refleja las tensiones dentro de la cadena.
Al mismo tiempo, factores geopolíticos también pueden influir sobre el mercado internacional.
Ducós mencionó como ejemplo el comercio de carne de Brasil hacia Medio Oriente.
En 2025, Brasil exportó hacia esa región alrededor de 250.000 toneladas de carne, un volumen que podría verse afectado por cambios en las condiciones logísticas o comerciales.
“Si parte de esa carne deja de ir a Medio Oriente, va a buscar otros destinos como China o Estados Unidos, y ahí puede generar presión sobre los precios”, señaló.
Más allá de estas variables, el analista consideró que el escenario ganadero sigue siendo favorable en términos generales.
La clave, según explicó, es que las empresas puedan tomar decisiones estratégicas para capturar ese buen momento.
“Lo importante es preguntarse cómo vamos a aprovechar este escenario si los precios se mantienen firmes durante los próximos 18 meses”, planteó.
Desde su perspectiva, el valor de la carne exportada podría moverse en un rango relativamente estable en el corto plazo.
“Hoy estoy presupuestando una carne exportada entre US$ 5.000 y US$ 5.700 por tonelada, lo que nos daría un novillo con valores entre US$ 5 y US$ 5,50 por kilo”, calculó.
Ese escenario también influye en el comportamiento del mercado de reposición. El precio del ternero, por ejemplo, viene mostrando una tendencia alcista. “Hace unos meses decíamos que el ternero iba a estar más cerca de US$ 4 que de US$ 3, y hoy eso se está confirmando”, dijo.
El clima es otro factor clave en la evolución del mercado ganadero. Actualmente, Uruguay presenta una situación climática muy dispar entre regiones. “El país está partido desde el punto de vista climático, con zonas que han recibido lluvias y otras que todavía necesitan agua”, explicó.
En varias áreas del sur, los campos llegan al otoño con baja disponibilidad de pasto, lo que condiciona las decisiones productivas.
Para Ducós, una lluvia generalizada podría cambiar “rápidamente” el escenario. “Si llega una lluvia importante de 100 milímetros o más, eso puede recomponer la disponibilidad de pasturas y presionar nuevamente la reposición”, afirmó.
Mientras tanto, muchas empresas ganaderas están intensificando el uso de suplementos.
“Estamos viendo más gasto en suplementación que el año pasado, porque los productores buscan sostener el crecimiento de los animales”, indicó.
La decisión de suplementar, sin embargo, “debe analizarse con cautela”. El margen actual entre el precio del ternero y el costo de la ración puede ser atractivo, pero el resultado final dependerá del precio de venta del novillo en el futuro.
“Hay que tener cuidado porque el animal que estoy produciendo hoy lo voy a vender dentro de un año o un año y medio, y no sabemos exactamente en qué escenario de precios vamos a estar”, señaló.
Otro segmento que continúa mostrando firmeza es el engorde a corral. “Está muy firme, y seguramente seguirá presionando mientras exista una diferencia importante entre el valor del novillo gordo y el novillo cuota”, explicó.
Actualmente, la diferencia de precios entre ambos puede rondar los US$ 0,35 por kilo, lo que incentiva la terminación intensiva de animales.
En cuanto al resultado económico de las empresas ganaderas, los indicadores muestran un desempeño favorable en distintas regiones del país. Los análisis realizados en grupos ganaderos muestran que el valor del kilo producido se ubica en niveles elevados.
“Estamos viendo precios muy buenos del kilo producido, con sistemas que promedian cerca de 150 kilos de carne por hectárea, lo que genera resultados muy interesantes”, indicó.
Para Ducós si se mantienen estas condiciones, el ejercicio ganadero podría ubicarse entre los mejores de la serie histórica. “Probablemente estemos frente al segundo o tercer mejor resultado ganadero de la serie, dependiendo de cada sistema productivo”, concluyó.
Las exportaciones de soja de Brasil hacia China enfrentan un “nuevo obstáculo”, luego de cambios en los sistemas de inspección sanitaria aplicados por el gobierno brasileño, lo que llevó a la empresa Cargill a “detener temporalmente” sus operaciones de embarque hacia el principal mercado mundial de la oleaginosa.
La situación surge en un momento particularmente “sensible” para el comercio global de granos, ya que Brasil atraviesa el período de mayor volumen de exportaciones de soja, mientras China concentra la mayor parte de la demanda internacional.
Según informó Reuters, el jefe de Cargill para América Latina, Paulo Sousa, explicó que el Ministerio de Agricultura de Brasil adoptó un sistema de evaluación sanitaria “más estricto” para los embarques de soja destinados a China, a pedido del propio gobierno chino, con el objetivo de detectar plagas y malezas.
El ejecutivo señaló que el nuevo procedimiento difiere del esquema habitual utilizado en el comercio de granos. “Tenemos un sistema de inspección estándar en el sector, con muestreos. El Ministerio de Agricultura de Brasil comenzó a realizar su propio tipo de análisis”, indicó Sousa, durante su participación en la conferencia Argentina Week 2026 organizada por Bank of America en Nueva York.
Los cambios en los procedimientos están generando resultados “diferentes” en las inspecciones sanitarias, lo que “en algunos casos impide la emisión de los certificados necesarios para exportar”, indicó Reuters.
Sin esos certificados sanitarios los barcos no pueden zarpar hacia destino, lo que llevó a Cargill a suspender temporalmente tanto los embarques de soja hacia China como las compras de granos a productores locales en Brasil.
El impacto ya comenzó a sentirse en el mercado interno brasileño. Algunas publicaciones realizadas por corredores de granos y productores en la red X señalaron que prácticamente no hubo ofertas de compra de soja por parte de los principales comerciantes durante la jornada del miércoles.
China es, por amplio margen, el principal destino de la soja brasileña y concentra cerca del 80% de las exportaciones del país sudamericano. Brasil, a su vez, es el mayor productor y exportador mundial de esta oleaginosa.
De acuerdo con Sousa, las nuevas inspecciones comenzaron a aplicarse a principios de la semana pasada. Si bien existen negociaciones en curso para resolver la situación, hasta el momento no se alcanzó un acuerdo que permita normalizar el flujo comercial.
La Asociación Nacional de Exportadores de Cereales de Brasil (ANEC) también manifestó “preocupación” entre los operadores del sector, especialmente considerando que el país se encuentra en pleno pico estacional de embarques de soja hacia los mercados internacionales, acotó Reuters.
El gobierno uruguayo inició una ronda de reuniones con gremiales del sector productivo para explicar el alcance del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea y recoger inquietudes de los distintos rubros. Así lo señaló la vicecanciller de la República, Valeria Csukasi, en Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
La instancia reciente se realizó junto a representantes de la Asociación Nacional de Productores de Leche, en un encuentro que también contó con la participación del director de Política Económica del Ministerio de Economía, Juan Labraga.
Según Csukasi, el objetivo de estas reuniones es generar una agenda de trabajo con los sectores productivos para aprovechar las oportunidades comerciales que se abrirán con la entrada en vigor del acuerdo.
“Estamos acercándonos a las agrupaciones de productores y de la industria para explicar mejor el contenido del acuerdo y escuchar las dudas, los desafíos y las interrogantes que existen desde el sector productivo”, señaló.
La jerarca recordó que el acuerdo con la Unión Europea se implementará de forma gradual. En el caso de la lechería, por ejemplo, la apertura se dará en un proceso de varios años. “Para la lechería el proceso puede demorar hasta diez años, con cuotas como las 10.000 toneladas de leche en polvo y 30.000 toneladas de quesos, por lo que los resultados se verán de forma progresiva”, explicó.
En ese contexto, Csukasi sostuvo que el sector deberá atravesar un período de adaptación para aprovechar plenamente las oportunidades que puedan surgir en el mercado europeo.
Las inquietudes de los productores, indicó, no se concentraron exclusivamente en el acuerdo con Europa. “Las preguntas también pasaron por entender qué otras oportunidades de acceso a mercados tiene Uruguay, más allá de la Unión Europea”, comentó.
En ese sentido, destacó avances recientes en materia de apertura comercial. Uno de ellos es el mercado de Indonesia para productos lácteos. “Se confirmó recientemente la habilitación sanitaria para exportar leche en polvo a Indonesia, y estamos esperando la firma del protocolo que permitirá comenzar a exportar desde las plantas habilitadas”, dijo.
Según la vicecanciller, se trata de un mercado con gran potencial de crecimiento. Indonesia cuenta con una población numerosa y con políticas activas para fortalecer el consumo de leche. “Es un mercado con alto consumo y crecimiento, y además existe una política pública que promueve un vaso de leche diario para los niños en las escuelas, lo que abre una oportunidad interesante para Uruguay”, señaló.
Además de ese mercado, Uruguay trabaja en ampliar su presencia comercial en otras regiones. Entre las negociaciones en curso mencionó los avances vinculados al Acuerdo Transpacífico y la reciente solicitud de ingreso al RCEP, que reúne a varios países de Asia y Oceanía.
“La apertura hacia Asia puede ser muy importante para sectores como la lechería, porque permitiría competir en mejores condiciones con países como Nueva Zelanda o Australia”, indicó.
En paralelo, Uruguay también busca avanzar en la habilitación sanitaria de nuevos destinos. “Estamos trabajando en Centroamérica, que es un mercado que aún tenemos pendiente, y también explorando oportunidades en África e India”, afirmó.
Respecto al acuerdo Mercosur-Unión Europea, Csukasi señaló que algunos impactos serán inmediatos. Uno de los principales se dará en la carne vacuna de alta calidad exportada a Europa.
“Uno de los primeros efectos será la eliminación del arancel de la cuota Hilton, que actualmente paga alrededor de 20%”, destacó.
Esta cuota corresponde a 5.600 toneladas de carne vacuna de alta calidad, que en algunos casos ha alcanzado valores cercanos a US$ 20.000 por tonelada.
La eliminación del arancel representará una mejora directa en la competitividad de las exportaciones uruguayas. A lo largo del tiempo también se incorporarán nuevas cuotas y reducciones arancelarias para distintos productos.
“Se irán incorporando cuotas para carne bovina, arroz y miel, además de la eliminación de aranceles para varios productos como frutas, derivados de frutas, cuero y pesca”, indicó.
Otro aspecto relevante del acuerdo será la distribución de las cuotas entre los países del Mercosur, un proceso que recién comenzó a discutirse. “La discusión sobre el reparto de las cuotas ya empezó a nivel del Grupo Mercado Común, aunque todavía estamos en una etapa muy inicial”, explicó.
En el caso de la carne, existen antecedentes de propuestas de distribución dentro del bloque. Según Csukasi, en discusiones anteriores se manejaba una distribución aproximada de 42,5% para Brasil, 29,5% para Argentina, 21% para Uruguay y 7% para Paraguay.
Sin embargo, las posiciones actuales de los países muestran diferencias importantes. “Estamos todavía bastante lejos de un acuerdo, como era esperable, porque es uno de los puntos donde se concentran los mayores beneficios del acuerdo”, reconoció.
Además del frente europeo, Uruguay también enfrenta desafíos dentro del propio Mercosur. Csukasi se refirió a la investigación antidumping impulsada por Brasil sobre productos lácteos.
“Creemos que no va en línea con el proceso de apertura que está impulsando el Mercosur, por lo que esperamos que esa investigación termine, como ocurrió anteriormente”, sostuvo.
Más allá de las negociaciones en curso, la vicecanciller destacó que la estrategia de inserción internacional del país seguirá enfocada en ampliar mercados.
“Para Uruguay el mercado interno no es suficiente, por lo que necesitamos seguir trabajando para abrir nuevos destinos para nuestros productos”, concluyó.
La ganadería de Estados Unidos atraviesa uno de los ciclos de menor stock bovino de las últimas décadas, producto de varios años de sequía y cambios estructurales en el uso de la tierra. Así lo señaló Pablo Loza, ingeniero agrónomo, asesor privado e investigador, durante la gira técnica organizada por Nutex y Teknal en Estados Unidos, en diálogo con Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Explicó que el rodeo estadounidense se ubica actualmente en torno a 87 millones de cabezas, cuando históricamente se manejaban niveles “significativamente más altos”.
“En otros momentos se hablaba de un stock entre 100 y 120 millones de cabezas, por lo que hoy estamos ante uno de los niveles más bajos de las últimas décadas”, indicó.
Esta situación es consecuencia principalmente de una sucesión de años climáticamente adversos. “Han sido muchos años de sequía, con eventos recurrentes que no permitieron recuperar el stock, y eso terminó generando una caída muy fuerte del rodeo”, explicó.
A ese factor se suman otros cambios estructurales vinculados al uso de la tierra y a determinadas restricciones productivas.
Según Loza, si bien se empieza a observar una leve señal de reversión del ciclo, la recuperación del rodeo será lenta.
“La tasa de retención de hembras sigue siendo baja, por lo que probablemente este proceso de recomposición del stock sea más largo que en ciclos anteriores”, sostuvo.
Históricamente, la ganadería estadounidense ha funcionado con ciclos relativamente previsibles.
Comentó que “durante muchos años los ciclos ganaderos se estimaban en torno a diez años, con cinco años de liquidación y cinco de retención”.
Sin embargo, las condiciones actuales parecen haber modificado esa dinámica. “Hoy se habla de ciclos que pueden extenderse entre 12 y 14 años, lo que refleja la profundidad del proceso de liquidación que ocurrió recientemente”, señaló.
Frente a la menor disponibilidad de animales, el sistema productivo estadounidense ha respondido con cambios en la forma de producir carne.
“La respuesta ha sido poner más kilos sobre cada animal, alargando los períodos de recría y también el tiempo de terminación en feedlot”, dijo.
En ese contexto, el peso de los animales terminados ha aumentado de forma significativa. “Hace unos 15 años los animales se terminaban con 550 o 600 kilos, mientras que hoy es común ver novillos terminados con 700 o incluso 750 kilos”, indicó.
Esta estrategia permite compensar parcialmente la caída en el número de animales. “Aunque hay menos cabezas, la producción total de carne no cayó en la misma magnitud, porque cada animal aporta más kilos”, señaló.
El comportamiento del consumidor también ha sido clave para sostener el sistema. “La demanda se ha mantenido firme y el consumidor estadounidense sigue dispuesto a pagar más por carne vacuna, incluso cuando su precio es mucho mayor que el de otras proteínas”, explicó.
Actualmente, el precio de la carne vacuna en el mercado minorista estadounidense presenta diferencias muy marcadas respecto a otras carnes.
“En la góndola la carne vacuna puede valer cinco veces más que la carne de cerdo y hasta diez veces más que algunos cortes de pollo”, destacó.
En términos productivos, el negocio sigue mostrando señales favorables para los engordadores.
“El costo de producir una libra de carne está entre US$ 1 y US$ 1,20, mientras que el precio de venta ronda los US$ 3 por libra, lo que incentiva a seguir agregando kilos a los animales”, explicó.
Actualmente, el precio del ganado terminado se ubica en niveles históricamente elevados. “Hoy la libra de novillo terminado ronda los US$ 3,5, lo que equivale aproximadamente a US$ 8 por kilo”, indicó.
Otro fenómeno que viene ganando peso dentro del sistema productivo estadounidense es el denominado beef on dairy, el cruzamiento entre vacas lecheras y toros de razas carniceras.
“Es un desarrollo relativamente reciente, de unos cinco años, que ha tenido un impacto muy fuerte en el sistema”, señaló.
El crecimiento de este modelo fue posible gracias al avance del uso de semen sexado en los tambos.
“Hoy el segmento superior de las vacas se insemina con genética lechera para reposición, mientras que el resto se cruza con toros de carne”, explicó.
En la mayoría de los casos se utilizan toros Angus.
“El Angus aporta mejor conformación del ojo de bife, buena eficiencia de conversión y además permite ingresar a programas de carne Angus certificada”, comentó.
El valor económico de estos terneros también ha cambiado drásticamente. “Un ternero macho de tambo que hace cinco años valía alrededor de US$ 200 al nacer, hoy puede venderse cerca de US$ 1.500”, explicó.
Actualmente, el beef on dairy representa una proporción significativa de la producción de carne.
“De los 24 millones de animales que se faenan al año en Estados Unidos, entre 2 y 2,5 millones provienen de este sistema, lo que equivale aproximadamente a un 10% de la faena total”, indicó.
Según Loza, además de aportar volumen, estos animales presentan niveles de calidad de carne muy competitivos.
“Los novillos provenientes de vacas lecheras tienen un marmoleo excelente, y con el cruzamiento se ha logrado mejorar aspectos como la forma del ojo de bife que antes afectaban su valor comercial”, concluyó.
Si bien falta el dato oficial del último trimestre de 2025 de Cuentas Nacionales del Banco Central, respecto al desempeño económico de Uruguay, hay “algunos índices” oficiales y privados que “anticipan” posiblemente una caída por lo que hay tener dos trimestres acumulados de caídas, la economía uruguaya está en “recesión técnica”, dijo el socio de la consultora Civils Soto, Marcos Soto, en Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
En ese sentido, Soto aludió al Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) y al índice líder CERES, que apuntan a ese diagnóstico mencionado sobre la economía local.
Y advirtió que es “notorio” que el desempeño económico en Uruguay está siendo “muy magro”, lo que lleva quizás a “moderar las expectativas de crecimiento económico para este año que pueden estar en el entorno del 1% o el 2%.
“Que Uruguay crezca 1% o 2% en este contexto quizás sea hasta una buena noticia”, porque hay un “escenario más crítico que se profundice esta recesión”, aunque es “improbable”, sostuvo.
Soto planteó que se trata de “un escenario donde el desempeño económico efectivamente está siendo lento y está ralentizada la actividad”, lo cual “genera múltiples desafíos para todos, para todos, para el conjunto de los actores y agentes económicos”.
Respecto al impacto de la guerra entre Estados Unidos (EEUU) e Israel con Irán en la economía mundial, este consultor analizó que el aumento del precio del petróleo por encima de los US$ 100 por barril en días pasados, que luego se redujo a unos US$ 88, generaría un “shock de precios en la oferta muy grande” que a su vez provocaría un “rebrote inflacionario” en “muchas economías y en particular Uruguay”, porque derivaría en “incrementos en los costos”.
Al no saber “qué acción va a tomar Estados Unidos, qué va a pasar en Medio Oriente, eso genera volatilidad e incertidumbre” y cuando se dan este tipo de situaciones se genera una “parálisis en los agentes económicos”, advirtió.
Soto valoró que “Uruguay venía ya con inflación muy baja, de hecho el gobierno estaba preocupado porque era extraordinariamente baja la inflación y eso generaba otros problemas”, entonces “una cosa es que te agarre un shock petrolero, un shock de energía y un shock de precios de insumos con una inflación del 7%, 8% o el 9% como en Uruguay”, y “otra cosa que te agarre con una inflación anual del 3%, que es lo que tenemos hoy”.
Además, “estamos empezando a visualizar un posible fortalecimiento del dólar”, si bien “hay fundamentos para creer que la moneda estadounidense va a seguir con síntomas de debilitamiento”, considerando que EEUU tiene una “deuda extraordinariamente alta, una emisión monetaria que creció de forma “exponencial”, es decir que hay una “superabundancia de dólares, un déficit que no baja”, destacó.