La zona centro del país atraviesa una situación climática “compleja”, con un régimen de lluvias “muy por debajo de lo necesario” para sostener los cultivos de verano. Así lo señaló el ingeniero agrónomo Francisco Bianco, asesor agrícola de la empresa Abuelo Paulino, en el departamento de Durazno, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Explicó que en departamentos como Durazno, Florida y Flores, el panorama es “bastante complicado”, con una sequía marcada desde octubre a la fecha. “No es muy distinto a lo que pasó en la seca grande del 22/23”, sostuvo Bianco, aunque aclaró que la diferencia es que en esta campaña los suelos venían con buen perfil por las lluvias de invierno.
Desde el 1º de noviembre hasta ahora, en promedio, se acumularon apenas 160 milímetros. “Estamos precisando algo urgente”, afirmó, en referencia a la necesidad de lluvias inmediatas.
En soja de primera, que en la zona representa la mayor parte del área y se encuentra en estados críticos (R2, R3 en adelante), el impacto ya es evidente. “Hoy tenemos 600 o 700 kilos menos que el año pasado, seguro”, señaló. En 2025 el promedio superó los 3.000 kilos por hectárea, pero en esta zafra la merma productiva ya está instalada.
Bianco comentó que los cultivos arrancaron “bien” gracias a una lluvia importante a fines de octubre —de más de 80 milímetros— que permitió sembrar con el perfil lleno. Sin embargo, luego las precipitaciones no acompañaron y “el déficit se fue profundizando”.
En el caso de los planteos bajo riego, el escenario es diferente. Las represas comenzaron la campaña con buena disponibilidad de agua, aunque la exigencia fue mayor que otros años. “Estamos en torno los 350 milímetros de riego aplicados”, indicó este empresario, cuando en campañas anteriores no se llegaba a los 200 milímetros.
Bianco advirtió que en algunos casos las represas ya están “rascando la olla”, aunque los cultivos bajo riego se mantienen en buen estado general.
En maíz, la diferencia entre riego y secano será muy marcada. “Creo que este año será bastante más del doble”, afirmó al comparar los rendimientos esperados. El año pasado ya había sido el doble y en esta campaña la brecha podría ampliarse, ya que el maíz de secano sufrió fuertemente el estrés hídrico y muchos lotes fueron picados para silo.
Respecto a los costos, este asesor agrícola señaló que el mayor uso de riego incrementa el punto de equilibrio. Cada milímetro aplicado ronda medio dólar, lo que implica que este año el costo adicional puede ubicarse en torno a US$ 80 por hectárea respecto a la campaña anterior.
La empresa incrementó un 50% el área de maíz bajo riego en esta zafra, incorporando un nuevo sistema con represa y equipos adicionales. El año pasado los rindes superaron los 14.000 kilos por hectárea y en esta campaña la expectativa es mantenerse en ese rango. “Ojalá que estemos ahí o un poquito más”, sostuvo.
La cosecha de maíces bajo riego, que fueron sembrados a fines de septiembre y comienzos de octubre, comenzaría en los próximos días. En el caso del maíz de secano, quienes sembraron temprano ya están cosechando.
El mercado de la soja volvió a ganar volatilidad tras conocerse los datos de molienda mensual en Estados Unidos y el anuncio de que China compraría un volumen adicional de soja norteamericana. Así lo señaló Diego de la Puente, director de Nóvitas, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
De la Puente explicó que el dato de la Asociación Nacional de Procesadores de Semillas Oleaginosas (NOPA) mostró un nuevo récord de molienda, con un incremento de 3 millones de toneladas (Mt) en los primeros cinco meses del ciclo comercial respecto al mismo período del año anterior.
“Parecería bastante inverosímil que la molienda termine siendo solo 3,5 Mt más en todo el año”, sostuvo, en referencia a la proyección del USDA. Según planteó, si el ritmo actual se mantiene, “el consumo interno podría ubicarse por encima de lo estimado” oficialmente.
A esto se suma el anuncio del presidente Donald Trump de que China, además de los 12 Mt comprometidas previamente, compraría otras 8 Mt.
“Son dos datos que hay que prestar atención”, indicó, al señalar que un mayor consumo —ya sea por molienda interna o por exportaciones— podría ajustar la relación stock/consumo en Estados Unidos y generar mayor tensión en Chicago.
Actualmente, la soja FOB en el Golfo de México se ubica unos US$ 25 por tonelada por encima de la soja brasileña o sudamericana. En un mercado puramente comercial, China debería optar por el origen más competitivo. Sin embargo, De la Puente recordó que el componente político puede alterar esa lógica.
“Como acá hay una cuestión política de por medio, puede ocurrir que China compre en Estados Unidos aunque esté más cara”, explicó.
En este contexto, Chicago podría mostrar mayor firmeza, aunque la situación en Sudamérica es diferente, con una cosecha récord que presiona las primas, acotó.
El director de Nóvitas señaló que en las últimas semanas Chicago subió entre 20 y 30 dólares tras el anuncio de nuevas compras chinas, mientras que en Sudamérica el traslado fue mucho menor. “La soja sube en Chicago y acá no se mueve o se mueve muy poco”, describió.
Esto “ya refleja un comportamiento clásico de plena cosecha sudamericana”, pero advirtió que los diferenciales podrían profundizarse. “Lo que puede pasar es que los descuentos sean mayores de los que habitualmente eran”, afirmó De la Puente.
Consultado sobre el rol de Estados Unidos en el mercado global, Diego de la Puente sostuvo que el país viene perdiendo participación exportadora frente a Sudamérica, especialmente Brasil.
“Sudamérica le ha birlado el mercado de exportación a Estados Unidos”, señaló, y agregó que el mayor uso interno vía biocombustibles y consumo forrajero aparece como una salida para la mayor oferta norteamericana.
Aun así, consideró que “Chicago va a seguir siendo un mercado de referencia”, aunque con posibles cambios en el comportamiento de las primas. En ese marco, el analista remarcó la necesidad de revisar la estrategia comercial. “Hay que estudiar de nuevo bien todo”, sostuvo.
Indicó que los patrones estacionales tradicionales ya no siempre se repiten y que cada campaña requiere un análisis particular. “Cada año es distinto y hay que estudiarlo como tal”, concluyó.
El régimen de precipitaciones en la zafra 2025/26 en la zona de Cañada Nieto, departamento de Soriano, muestra una marcada diferencia respecto a la campaña 2022/23, recordada por la seca “histórica”. Así lo señaló el ingeniero agrónomo y productor agrícola Rodrigo Fernández, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Fernández explicó que, al revisar los registros propios de lluvias en Cañada Nieto, la comparación con la zafra 2022/23 “resulta inevitable”. En aquel ciclo, entre diciembre y febrero se acumularon 216 milímetros (59 mm en diciembre, 70 en enero y 87 en febrero). En la actual campaña 2025/26, en ese mismo período se llevan registrados 110 milímetros (44 en diciembre, 49 en enero y 17 en febrero), aunque todavía restan algunos días para cerrar el mes.
La diferencia respecto a la seca 2022/23 es de 106 milímetros en el mismo tramo del verano, aun con febrero incompleto, acotó.
Recordó que el arranque de la campaña 2025/26 “había sido diferente”. En octubre y noviembre se registraron 111 y 114 milímetros respectivamente, lo que permitió una “mejor implantación” de los cultivos de primera. Sin embargo, las lluvias comenzaron a cortarse en diciembre y el perfil se fue agotando.
En soja de primera, que hoy se encuentra mayoritariamente en estados R3 y R4, el impacto ya es evidente. “Para mí en esta zona sí. Y no es chica”, afirmó al referirse a la pérdida de rendimiento en Cañada Nieto.
En el caso de la soja de segunda, el panorama es más incierto. “Tienen sobre sí una semana más de vida”, señaló este productor, aunque advirtió que lo que ocurra en los últimos días de febrero y primeros de marzo será determinante. “Se nos van acabando los tiempos”, resumió.
Respecto al antecedente 2022/23, Fernández recordó que ese año solo se logró cosechar aproximadamente el 20% del área sembrada en la zona. En el período octubre-abril de aquella campaña se habían registrado 458 milímetros y el rendimiento promedio fue de 270 kilos por hectárea, contemplando el área no cosechada. En contraste, en 2023/24 se acumularon 1.219 milímetros con rindes de 2.500 kilos, y en 2024/25 fueron 976 milímetros con 3.300 kilos por hectárea. En la actual zafra, hasta el momento, se llevan acumulados 335 milímetros.
Fernández consideró que hoy la situación está “un escaloncito más arriba” que en 2022/23, gracias a las lluvias de invierno y primavera que dieron cierto respiro inicial, aunque advirtió que si no se concretan precipitaciones importantes en lo que resta de febrero, el escenario podría deteriorarse rápidamente.
En maíz, el panorama también es complejo. La mayoría de los cultivos de primera fueron picados para silo. En los de segunda, los más adelantados “están fusilados”, especialmente aquellos que ya iniciaron emisión de panoja. Los más tardíos aún tienen margen, pero dependerán de que se recomponga el perfil de humedad.
“Si no hay una buena lluvia que recomponga el perfil, no sé cuánto más tirarán”, señaló.
El esquema productivo del este del país está atravesando un proceso de transformación que lo acerca “cada vez más al modelo del litoral”, con “mayor integración entre agricultura y ganadería” y un “crecimiento de los corrales de engorde”. Así lo señaló el productor agrícola ganadero Gustavo Ferrari, director de Las Achiras, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Ferrari explicó que comenzaron a incorporar cultivos como sorgo, maíz y soja en una zona tradicionalmente arrocera. “Hemos querido litoralizar la zona haciendo sorgo, maíz y soja; no podemos hacer trigo y cebada”, indicó. La diversificación productiva en el este se vuelve cada vez más parecida a la del litoral, con rotaciones que buscan mejorar la sustentabilidad del sistema y capturar valor agregado con granos y ganadería.
“Lo que cambió el paradigma ganadero en Uruguay fue el grano”, afirmó Ferrari. Recordó su caso personal: luego de una cosecha importante de sorgo, comenzaron a encerrar ganado y a consolidar un sistema de terminación a corral. Hoy la empresa combina rotaciones agrícolas con una ganadería intensiva, mientras que el arroz pasó a ser “el tercer rubro” del establecimiento.
En el plano agrícola, el maíz fue ganando terreno. El primer año “se lograron 6.000 kilos por hectárea”, el segundo mejoró tras incorporar equipamiento específico y el año pasado “se alcanzaron 8.000 kilos”, destacó.
Las decisiones productivas están “fuertemente” condicionadas por los precios relativos. “El problema de Uruguay son los costos”, señaló Ferrari. En su análisis, un sorgo puede costar entre US$ 800 y US$ 900 por hectárea, mientras que el maíz ronda los US$ 1.100, por lo que “conviene más el maíz” en los corrales y en la planta de raciones.
También evalúan la posibilidad de destinar agua de riego al maíz en lugar de la soja. “Pensamos que la poca agua que tenemos para regar le vamos a sacar mejor provecho en el maíz que en la soja”, indicó.
Ferrari consideró que el modelo de integración agrícola-ganadera con la base del feedlot “llegó para quedarse” en el este, aunque está influenciado por “la tenencia de la tierra”.
Incluso planteó que “si el arroz baja de los US$ 10” por bolsa, “estamos pensando en hacer un área arrocera con materiales híbridos de alto rendimiento sin mucha calidad industrial y destinarlo al feedlot”.
Consultado sobre la posibilidad de que el arroz pueda transformarse en un insumo para la ganadería, Ferrari dijo: “si puede, por los precios” y además, resaltó que “el arroz es muy rico en almidón, tiene un 85% respecto al maíz”.
El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) está priorizando la apertura y consolidación de mercados en Medio Oriente y el Sudeste Asiático, con énfasis en la diversificación de destinos para los productos agropecuarios uruguayos. Así lo señaló el director de Asuntos Internacionales del MGAP, Nelson Yemil Chabén, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Por instrucción del ministro Alfredo Fratti, la Unidad de Asuntos Internacionales está enfocada en “acceder a nuevos mercados” y buscar una “diversificación genuina” para la producción agrícola y agropecuaria en general. La estrategia se concentra especialmente en los países árabes del Golfo y del Magreb (Argelia, Marruecos y Túnez), así como en el Sudeste Asiático.
Chabén aclaró que el trabajo del MGAP es complementario al de la Cancillería. Mientras el Ministerio de Relaciones Exteriores lidera la política comercial multilateral y bilateral —incluyendo negociaciones como el acuerdo Mercosur-Unión Europea, entre otras—, el MGAP pone el énfasis en el plano bilateral operativo, especialmente en la habilitación sanitaria y fitosanitaria que permite que los mercados queden efectivamente abiertos. “Somos absolutamente complementarios y trabajamos diariamente”, afirmó.
En Medio Oriente, uno de los focos principales es Argelia, actualmente uno de los principales importadores de lácteos uruguayos. Informó que el ministro Fratti mantuvo recientemente una videoconferencia con su par argelino, donde surgió el interés de ese país en importar corderos en pie. “Nos han pedido un millón de corderos”, indicó.
Aunque aclaró que hoy Uruguay no dispone de ese volumen. El objetivo es comenzar a posicionarse como proveedor anual, especialmente en el marco de las celebraciones religiosas posteriores al Ramadán, cuando la demanda de ovinos aumenta de forma significativa.
El protocolo sanitario con Argelia ya está acordado y operativo. “Ya está terminado todos los procesos correspondientes y estamos habilitados”, sostuvo. Ahora el desafío pasa por generar la producción necesaria y coordinar con el sector privado, que es quien concreta los negocios. En ese sentido, destacó la importancia de la coordinación entre organismos del Estado y el sector productivo.
Además del interés en ovinos, Argelia manifestó interés en granos. Está prevista para marzo la visita a Uruguay de una delegación de técnicos e importadores argelinos, con foco en soja, trigo y maíz. También se evaluará el arroz, producto de alto consumo en los países árabes.
En el Golfo, el MGAP trabaja con los países del Consejo de Cooperación del Golfo: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait, Bahréin y Omán. Con Emiratos se avanza en el marco de un tratado de libre comercio entre ese país y el Mercosur. Con Kuwait se prevé antes de fin de mes una reunión entre la principal importadora de granos del Golfo y exportadores uruguayos.
Chabén destacó además el interés en la disponibilidad de transporte marítimo para ganado en pie, dado que los fletes inciden en el precio final.
Arabia Saudita aparece como un socio estratégico por su tamaño, capacidad económica y liderazgo regional. Uruguay cuenta allí con representación diplomática y un terreno en Riad. El país será sede de la Expo Internacional 2030 y, según señaló, existe una fuerte complementariedad en materia de seguridad alimentaria: “Ellos lo que necesitan es lo que nosotros tenemos”, acotó.
En paralelo, el Sudeste Asiático constituye otro eje estratégico. Además de China, se trabaja con Japón y la República de Corea, y se busca profundizar vínculos con Indonesia, Filipinas y Vietnam. En estos mercados, la oferta incluye granos, carne y cítricos. India, por su tamaño e importancia, requerirá un esfuerzo adicional, y se prevé poner mayor énfasis en los próximos meses.
Chabén también repasó avances en otros destinos. Ucrania y Georgia ya están habilitados para carne, incluyendo carne bovina con hueso en el caso ucraniano. En Georgia se trabaja además en ganado en pie, con la idea de ingresar con un producto y luego ampliar la oferta.
Respecto a Irak, país que ha sido un importante comprador de arroz uruguayo, señaló que existe potencial para ampliar la canasta exportadora. Destacó que Uruguay está “muy altamente conceptuado” y que, una vez consolidado el trabajo en el Magreb y el Golfo, Irak aparece como una alternativa válida para avanzar en la diversificación de mercados.
El negocio ganadero atraviesa un momento “histórico”, con precios récord en la carne exportada, márgenes “extraordinarios” en los corrales de engorde y una reposición que se anticipa “muy pujante” de cara a la zafra 2026. Así lo planteó el socio fundador de la consultora Apeo, Diego Varalla, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Sostuvo que hoy “están todos los astros alineados” para el negocio de la carne, el valor de exportación lleva “dos años en suba” y se ubica en “niveles récord”. A eso se le suma un precio del maíz “muy bajo para lo que es la carne”, lo que ha generado resultados “extraordinarios” en el eslabón de los feedlots, valoró.
Varalla analizó que en el último ejercicio se encerraron cerca de 400.000 animales, consolidando al corral como un componente “cada vez más estructural” del sistema. Ese margen se trasladó hacia la recría y empujó los valores del novillo cuota y de la vaquillona para corral, con referencias que el consultor calificó como “un disparate” en términos históricos.
A diferencia de la zafra 2025, cuando el criador no logró trasladar plenamente la mejora del gordo al precio del ternero, Varalla indicó que en 2026 el escenario será “distinto” ya que “el recriador este año tiene el margen en el Excel y tiene el margen en la caja”. “Muchas empresas llegan al otoño con liquidez tras un ejercicio muy favorable”, afirmó.
Con un volumen de terneros similar al del año pasado —en torno a los 3 millones disponibles en el mercado— la diferencia estará en la capacidad de pago. La relación ternero–novillo cuota se ubica en torno a 1,15. En números, eso implica que “quien vende un novillo para corral dispone de unos US$ 200 adicionales respecto al promedio histórico para salir a competir por la reposición”, remarcó.
Además, un factor a considerar en este momento es que los costos acompañan este negocio. Los fertilizantes subieron apenas 10% interanual y la relación grano–carne continúa siendo “muy favorable” para la producción de carne, lo que también “presiona al alza la demanda de terneros”, advirtió.
El consultor destacó que el negocio que “más se valorizó” en el último año fue el de “la recría para corrales”, considerando que “cada kilo de carne que las empresas recriadoras producen aumentó 65% su valor”, mientras que el negocio del novillo gordo “mejoró alrededor de 40%”.
En contraste, la vaca de invernada mostró una mejora cercana al 20% y mayor volatilidad. Dijo que este segmento se volvió “más incierto”, con factores sanitarios, garrapata y exigencias logísticas que agregan “complejidad”.
A su vez, el menor stock de novillos “viejos” y la “mayor eficiencia” reproductiva —con dos años consecutivos superando los 3 millones de terneros— reflejan un sistema “más intensivo”, donde la vaca de cría ganó espacio frente al novillo pesado en campo natural, puntualizó.
En cuanto al negocio industrial, Varalla señaló que, utilizando metodologías estadísticas de correlación entre precio del novillo y valor de exportación, el gordo hoy estaría “unos 50 centavos por encima de las relaciones históricas” para una carne en el entorno de US$ 5.500 por tonelada.
Ese “sobreprecio” responde, en su visión, al “menor stock de novillos de los últimos 15 años” y a la “necesidad de la industria de competir por un volumen limitado”. Esto “reduce el margen por cabeza y no se compensa con mayor faena, ya que los volúmenes son similares a los del año pasado”, planteó.
A ello se suma el impacto del tipo de cambio. Con un dólar bajo, los costos en pesos afectan la competitividad. Sin embargo, el socio de Apeo sostuvo que la integración entre frigoríficos y corrales de engorde puede equilibrar la ecuación: “Si el corral me da mucho margen y en el frigorífico pierdo un poco, cuando hago el cierre global las cuentas son más atractivas”, aseveró.
En síntesis, Varalla proyectó una zafra “dinámica”, con reposición “firme” y un mercado que, al menos por ahora, “mantiene la inercia positiva”.
La llegada de las lluvias marca un punto de inflexión para la soja, favoreciendo la recuperación de cultivos castigados por el déficit hídrico, pero también creando condiciones propicias para el avance de enfermedades. Así lo advirtió el director de la Clínica Vegetal, Carlos Pérez, durante una jornada técnica organizada por BASF, y en diálogo con el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Pérez explicó que el escenario actual combina dos efectos simultáneos: “las lluvias vienen espectaculares para la soja”, pero al mismo tiempo “le vienen espectaculares a las enfermedades”. En ese contexto, el técnico recomendó intensificar el monitoreo, especialmente de manchas foliares como septoria y cercospora, y comenzar a poner el foco en la roya, tras la confirmación del primer caso positivo en Uruguay, detectado en el noreste del país.
Detalló que cuando aparecen focos iniciales en esa región, con condiciones climáticas favorables suele transcurrir alrededor de una semana hasta que se registran casos en el litoral oeste y el centro del país. “Estamos entrando en un período con muchas nubes, eventos de lluvia y agua libre sobre la hoja”, lo que protege a las esporas de los rayos UV y aumenta la probabilidad de infección, advirtió Pérez, al señalar que el riesgo a corto plazo es hoy “mayor por roya que por manchas foliares”.
Respecto al manejo de la roya, el director de la Clínica Vegetal subrayó que la clave es la detección temprana. “Cuando la infección ya es evidente, es muy difícil lograr buena eficiencia de control”, afirmó. Por eso, Pérez recomendó concentrar el monitoreo en las zonas del lote con mayor biomasa, donde el rocío y el agua permanecen más tiempo. También planteó la importancia de apoyarse en laboratorios cuando el diagnóstico visual genera dudas.
“El objetivo es aplicar cuando recién empiezan las infecciones”, para sacarle el mayor provecho al fungicida, tanto en eficiencia como en persistencia, explicó. Aplicar “a ciegas” implica “perder días de protección” sin que el cultivo esté aún bajo ataque o por el contrario llegar tarde con la aplicación y no tener la respuesta esperada en el control, acotó.
Recordó además que el inóculo de roya llega todos los años desde Brasil, ya que en Uruguay las heladas eliminan la soja guacha y generan un “reseteo” del inóculo hongo durante el invierno. Eso implica que las poblaciones del patógeno que ingresan al país ya vienen “filtradas” por los fungicidas utilizados en Brasil, por lo que es esperable encontrar comportamientos similares en cuanto a sensibilidad a los principios activos.
En ese marco, este técnico remarcó que si bien todos los fungicidas hoy aportan al control de roya, existen diferencias importantes de eficiencia entre productos. “Es clave consultar con las empresas para seleccionar la mejor herramienta según el escenario”, indicó. Agregó que, en situaciones de alta presión o infecciones tempranas, puede ser necesario recurrir a moléculas de mayor potencia, como carboxamidas, frente a combinaciones más tradicionales.
En cuanto a las manchas foliares, Pérez señaló que antes del período más severo de sequía ya se observaban chacras con septoria y cercospora. La falta prolongada de agua provocó caída de hojas enfermas, lo que retrasa la reinstalación del patógeno, ya que ahora la enfermedad debe volver a subir desde el rastrojo. “No es que porque llovió hoy mañana hay que salir a aplicar, pero sí empezar a monitorear”, aclaró.
Pérez presentó resultados de 38 ensayos realizados durante siete años en el litoral oeste, mayoritariamente con presencia de septoria y cercospora, que mostraron “respuestas promedio del orden de 350 kg/ha” al control químico en situaciones con niveles críticos de enfermedad.
“Eso confirma que las manchas foliares realmente afectan el rendimiento”, sostuvo, aunque aclaró que la respuesta depende de que exista presión efectiva del patógeno y de que el agua no vuelva a transformarse en el principal factor limitante.
En ese sentido, el director de Clínica Vegetal concluyó que el manejo debe ser dinámico y ajustado al día a día. “No tenemos la bola de cristal para saber si va a seguir lloviendo o no. La clave es monitorear y tratar de proteger el cultivo hasta donde podamos”, resumió.