La cosecha de girasol comenzó de forma incipiente en el norte del país, con los primeros lotes correspondientes a siembras tempranas, mientras que el grueso del área ingresaría a trilla a partir de la primera quincena de febrero. Así lo señaló Pablo Leiva, responsable de desarrollo de Yalfín, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
Leiva explicó que “hay dos chacras que fueron sembradas en fechas tempranas, en torno al 20 de setiembre, que ya comenzaron a cosecharse tras la aplicación de desecante”.
Sobre los rendimientos iniciales, indicó que “arrancaron en torno a los 2.400 kilos por hectárea”, aunque señaló que “algunos lotes han subido a 3.000 kilos”. Se trata de cultivos que tuvieron “muy buenas condiciones en esas fechas tempranas”.
En relación al contenido de aceite, señaló que aún “no hay datos definitivos”, aunque “hubo un muestreo que dio 55%, un valor muy alto”, y se espera que el resultado final “sea bueno”.
Leiva subrayó que la mayoría de la superficie “estará arrancando con la cosecha a mitad de febrero”. En ese sentido, destacó que “se ve un adelantamiento del ciclo respecto a otros años”, lo que explica que «muchos productores ya estén evaluando el momento» óptimo para avanzar con el desecado.
Al analizar la evolución de los cultivos en otras zonas del país, Leiva diferenció situaciones según la fecha de siembra. “El girasol es más rústico en la necesidad de agua, pero hubo faltantes en varias zonas del país”, señaló. En ese marco, explicó que “las diferencias se ven según dónde cayó el período crítico”.
Para las siembras de fines de setiembre y principios de octubre, que concentran “un porcentaje importante del área total”, el panorama es “muy bueno”, mientras que los cultivos implantados más entrados en noviembre enfrentaron el período crítico con falta de agua.
Leiva estimó que en la presente campaña se sembraron “unas 30.000 hectáreas aproximadamente”, lo que representa “un crecimiento importante respecto al año pasado y a campañas anteriores”, en el marco del regreso del cultivo.
Además, explicó que el girasol «ya no está concentrado en una sola región», sino que hoy “hay un área importante también en el sur del país”, lo que permitirá seguir aprendiendo sobre su comportamiento en distintas zonas.
Desde el punto de vista comercial, destacó que el girasol “se está mirando con muy buenos ojos”. El precio en el mercado local se ubica en torno a US$ 496 por tonelada, sin considerar la bonificación por aceite. Al incorporar un contenido estimado de 52% de aceite, “que es lograble”, la bonificación ronda el 20%, lo que lleva el valor a niveles cercanos a los US$ 600 por tonelada. “El tema del aceite hoy es muy importante y la bonificación es muy buena”, remarcó.
En materia sanitaria, Leiva señaló que el cultivo mostró un buen comportamiento. Para las siembras tempranas, indicó que “llegan bien en cantidad de hojas verdes”, por lo que “no habría respuesta a fungicidas en la gran mayoría de los casos”. En plagas, afirmó que “no se han visto grandes problemas que ameriten aplicaciones de insecticidas”.
Finalmente, Leiva se refirió al uso de desecantes, una práctica que viene generando numerosas consultas. “Nuestra recomendación siempre es la utilización de desecante”, afirmó, ya que «permite ganar tiempo, reducir pérdidas y mejorar la calidad de cosecha».
Sobre el momento ideal de aplicación, explicó que se combinan varios criterios: la fecha de siembra y el conocimiento del ciclo del cultivo, la observación visual del capítulo —que debe presentar color amarillo y brácteas más necrosadas— y, para mayor precisión, el análisis de humedad del grano en laboratorio. “Si está entre 30% y 35% de humedad ese sería el punto a destacar para el desecado”, concluyó.
El negocio de la producción intensiva de carne en corrales de engorde se mantiene “bastante parecido” al de los últimos meses y “sigue sirviendo convertir granos en carne”, explicó el médico veterinario Juan Domenech, asesor de empresas ganaderas y director de Campo Shop, en el programa Punto de Equilibrio, que se emite por Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Domenech indicó que el mercado del maíz “se está tonificando” por el impacto del clima sobre los rindes, especialmente en cultivos de secano. Señaló que la zafra de maíz de primera “al principio pintó lindo”, pero la falta de lluvias en la zona núcleo recortó expectativas y llevó incluso a que algunas chacras fuera de riego “se destinaran a picado”.
Sobre los precios, indicó que se han cerrado negocios en un rango amplio: desde valores de US$ 190 y US$ 200 por tonelada “a levantar” (corregido a 14% de humedad), hasta operaciones de US$ 210 y US$ 220, aunque “más de US$ 220” no sería lo habitual en la zona núcleo.
En cuanto a la oferta de granos forrajeros, sostuvo que hoy no aparece como “una limitante directa” y que la importación “está bastante cara”, funcionando como “techo” del mercado interno.
Explicó que los corrales se abastecieron con forrajeros de invierno que tuvieron problemas de calidad —cebada y también trigo— y que muchos se “estoquearon” con esas alternativas. De todos modos, remarcó que “el maíz es el maíz” y que la zafra de segunda es la que los corrales “más apuestan”, porque facilita al productor cosechar antes y entregar grano húmedo.
Domenech subrayó que la reposición sigue siendo “el gran desafío”, por su peso en la estructura de costos. “Si mirás una planilla de costos, la reposición representa el 75%”, indicó.
Dijo que “hay algo de oferta”, aunque “no tanto como quiere un corral”, y que el negocio está condicionado por la puja con la industria. “La industria no va a estar cómoda con los valores de la tonelada de carne como están y pagando lo que tienen que pagar por un novillo de corral”, señaló.
En ese marco, mencionó como referencia valores de reposición en torno a “US$ 3”, y agregó que, con una escasez relativa de oferta, una de las respuestas del sistema ha sido “meterle más kilos”, con una tendencia a carcasas más pesadas, en línea con lo que ocurre en otros países, aunque aclaró que no tenía el dato exacto de cuánto aumentó ese peso en el último período.
Consultado por el punto de equilibrio del corral, Domenech explicó que depende de cada empresa y su eficiencia, pero trazó un rango orientativo con supuestos concretos: reposición en torno a US$ 3 por kilo, con un animal por encima de 350 kilos, maíz cercano a US$ 220 por tonelada “a levantar”, y 100–110 días de encierro con una eficiencia “normal”. Bajo esos parámetros, ubicó el punto de equilibrio “en el eje de US$ 5,40 y US$ 5,45”, y señaló que “menos de eso” es difícil, salvo mejoras claras en conversión, rendimiento o manejo.
Domenech señaló que los corrales “están a tope” y que, a diferencia de otros años, los veranos vienen “sosteniendo niveles de ocupación elevados”. Si bien continúan apareciendo proyectos y ampliaciones, advirtió que el crecimiento “va más lento”, no tanto por el negocio sino por restricciones ambientales.
“Hoy cualquier corral de más de 500 cabezas tiene una perspectiva que no es tan fácil”, afirmó, y explicó que la planificación ya se analiza “desde el lado ambiental”, con exigencias y condicionantes que pueden limitar ubicaciones y escalas.
En Uruguay, los productores se muestran cautos y evitan comprometer ventas, pese a un mercado con poco margen de suba.
El mercado de granos atraviesa un escenario de “alta incertidumbre”, marcado por una mayor oferta regional, problemas climáticos y precios con “poco margen de suba”, según explicó Gonzalo Gutiérrez, asesor de mercados, en el programa Punto de Equilibrio, que se emite por Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Gutiérrez señaló que el mercado de la soja se encuentra en un momento “bastante raro” del año, con Brasil en plena cosecha y Argentina aún definiendo su producción, en un contexto afectado por la sequía. A esto se sumaron las recientes variaciones del dólar, que dieron “cierto espacio al alza” hacia el final de la semana anterior, aunque sin modificar el panorama de fondo.
“En comparación con el año pasado estamos un poquito mejor en precios, pero no son muy diferentes”, indicó. Recordó que en la campaña anterior el agricultor uruguayo vendió en torno a US$ 360 por tonelada promedio, mientras que hoy los valores se ubican algo por encima, aunque con una sequía que obliga a ser “tremendamente cauto” al momento de comprometer ventas futuras. “El escenario es peor que el del año pasado”, advirtió.
Uno de los factores centrales es el fuerte aumento de la producción brasileña. Gutiérrez explicó que Brasil pasó de una expectativa de 172 millones de toneladas (Mt) el año pasado a un volumen que este año “seguramente esté por encima de las 180 Mt”. “El comercio internacional no es lo suficientemente dinámico como para absorber esa diferencia de producción”, sostuvo.
En ese contexto, anticipó un año “relativamente pesado en materia de precios”, con “poco potencial de suba”, al menos durante el primer semestre, que es cuando el productor uruguayo “se juega el partido”.
Sobre las primas, indicó que lo lógico sería que “empiecen a bajar” y se vuelvan “más negativas”, reflejando la mayor oferta regional. Si bien reconoció que Brasil enfrenta “problemas logísticos” que hoy encarecen sus bases, aclaró que se trata de un factor “transitorio” que “no cambia el panorama de fondo”.
“El principal problema hoy es qué pasa si la sequía se prolonga y los precios no reaccionan para compensar la pérdida de rendimiento”, afirmó. A esto se suma una rentabilidad agrícola que, según señaló, está “un poco cuestionada”, luego de una campaña de invierno que fue “relativamente buena” en volumen, pero con “problemas de calidad” y precios que “corrigieron a la baja” durante buena parte del año.
Al analizar la demanda, Gutiérrez señaló que el mercado sigue atento a las definiciones de Estados Unidos respecto al mandato de mezcla obligatoria para biocombustibles. Explicó que se trata de una demanda “muy fuerte”, pero “artificial”, creada por decisiones de política que “todavía no están puestas en negro sobre blanco”.
En ese sentido, sostuvo que Estados Unidos se está “desacoplando del mercado internacional”, con un perfil cada vez más orientado al consumo interno y una colocación “más agresiva” de subproductos, como la harina de soja.
En cuanto a China, indicó que continúa comprando “lo que necesita”, principalmente en Brasil. Sobre los anuncios de posibles compras de soja estadounidense, fue cauto: “ese acuerdo no está firmado” y el mercado “ya está cansado de esa retórica”, por lo que “ya no pasa” que los precios reaccionen solo con esos anuncios.
Con una producción brasileña que podría superar en “siete u ocho millones de toneladas” a la del año pasado y una demanda que “no está en condiciones de absorber ese volumen adicional”, Gutiérrez concluyó que el desafío para el productor será “ser inteligente en la forma de vender” y “aprovechar las oportunidades cuando se materializan”, en un escenario de márgenes ajustados.
“El ciclo de cultivos de verano ha venido marcado desde el inicio con las aguas justas”, lo cual “ha sido hasta favorable y con buenas implantaciones”, luego llegaron “las lluvias del 10 de enero que fueron un alivio”, señaló el director de Agromotora Flores, Nicolás Martínez, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
Dijo que desde esa fecha hasta ahora los cultivos están “muy bien”, pero “lo que inquieta son los pronósticos” que prevén lluvias a partir del 7 y el 8 de febrero.
Por el momento “el potencial de rinde de la soja está”, pero “debería cumplirse ese pronóstico”, específicamente en soja y maíz de segunda, sino “el panorama se empieza a complicar, en un momento donde el negocio que precisa kilos”, indicó.
Martínez comentó que el “maíz de primera perdió rendimiento y algunos se picaron”, específicamente al sur de Trinidad. “Los maíces que no se picaron fueron los que habían perdido menos productividad”, que “hoy están entre 5.000 a 5.500 kilos por hectárea y que el año pasado llegaron a casi 9.000 kilos por hectárea”, advirtió.
El empresario dijo que “el plan de siembra en esa zona se concretó en tiempo y forma”, siendo “casi perfecto, no hubo resiembras”, con “muy buena calidad de semilla de soja”.
Tras una reunión mantenida este miércoles 28 con autoridades del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el presidente de la Asociación Rural de Uruguay (ARU), Rafael Ferber, valoró que esa secretaría de Estado “entiende el problema (del tipo de cambio) y no lo subestima”.
“La política económica central de 2026 fija la inflación en un 4,5%” y “se va a trabajar para que vaya para allí”, lo que significa que “las políticas a tomar terminan favoreciendo el tipo de cambio, en el sentido que favorece al sector exportador”, dijo el titular de la gremial ruralista, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
Señaló que el comportamiento de la cotización del dólar no registrará mayores movimientos, porque “hay una situación mundial que lo empuja fuertemente hacia abajo”.
“El tema de fondo es que Uruguay tiene una estructura de competitividad que está andando muy mal, y que nos deja al descubierto cuando el dólar baja”, sostuvo.
Ferber comentó que en el MEF saben el “daño” que esta situación provoca en sectores de la economía y están “buscando herramientas dentro de las que tienen y que son limitadas”.
Considerando que hay una baja del dólar a nivel internacional, “el factor de equilibrio no sabemos dónde está”, indicó.
Advirtió que “si el precio del dólar baja de los 40 pesos se prenden las alarmas”, y ahora está en 38,80 pesos y estaba en 37 pesos.
“La reacción del gobierno es lógica”, porque “solamente el anuncio” de medidas “generó una suba” de dos pesos en el dólar, reconoció.
Entre otros temas abordados entre el MEF y la ARU en dicho encuentro figuraron el de la paramétrica para la fijación de los precios de los combustibles, las obras de la represa en Casupá y restricciones productivas.
Considerando que «la zona norte registró lluvias más periódicas hasta fin de año», en enero se empezó a regar «con más intensidad», mientras que «en las zonas sur y sureste, que son las más afectadas» por la falta de precipitaciones, hay niveles de riego «bastante altos», dijo el responsable de la unidad de riego de Corporación de Maquinaria, Felipe Lecueder, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
Señaló que en esas dos últimas zonas mencionadas «el nivel de riego es superior a los 250 milímetros y en los maíces de primera se ubica cerca de 300 milímetros», en tanto que «en los cultivos de soja en esas zonas el nivel de riego superó los 200 milímetros» en esta zafra.
En este año, los niveles de riego superarán los 300 a 350 milímetros, en función de lo que pueda llover en febrero y marzo, y «en los sistemas que estén más justos de disponibilidad de agua habrá que manejar con mucha cautela la distribución» de este recurso entre los diferentes cultivos, sostuvo.
Lecueder comentó que las lluvias y la capacidad de almacenamiento “son claves”, pero luego hay «múltiples factores» que inciden en la disponibilidad de agua, como por ejemplo «el diseño propio de las represas, ya que a nivel predial siempre hay una relación entre cuenca de aporte, capacidad de almacenaje y área de riego, lo que es variable entre los proyectos».
Algunos proyectos están diseñados para hacer «riego complementario» y en otros casos el objetivo es «asignar altas dosis de riego y maximizar rendimiento», comparó.
Respecto al aporte de la tecnología en el manejo de los sistemas de riego, Lecueder destacó que en Corporación de Maquinaria apuestan a incorporar tecnología porque «es la vía para ahorrar agua y energía», y prepararse para estos momentos en los que la tecnología permite «controlar los equipos a distancia, programar los horarios de riego en los que sea más efectivo y eficiente regar, hasta el riego variable», entre otras ventajas.
«El costo de la energía tiene un componente fijo de potencia contratada y un componente variable; entonces, el costo del milímetro depende mucho del diseño del proyecto, de cómo uno lo opere y de la simultaneidad de riego entre equipos y potencia instalada», advirtió.
El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, presentó este lunes un conjunto de acciones orientadas a mitigar el impacto del debilitamiento global del dólar sobre la competitividad de las exportaciones uruguayas y de las actividades que compiten con importaciones.
Oddone se reunió con periodistas acompañado por la directora de Política Económica, Bibiana Lanzilotta, y el director de la Unidad de Gestión de Deuda (UGD), Herman Kamil, instancia en la que explicó el diagnóstico del equipo económico y las medidas que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) comenzó a implementar en coordinación con el Banco Central del Uruguay.
El ministro señaló que el reciente comportamiento del tipo de cambio responde, en primer lugar, a un fenómeno global asociado a la pérdida de valor del dólar en un contexto de elevada incertidumbre geopolítica. Sin embargo, advirtió que en los últimos días se observó un componente idiosincrático en Uruguay, con una apreciación del peso que lo ubicó “en el extremo de la tabla” frente a monedas de referencia, lo que motivó la actuación de las autoridades económicas.
“Estamos preocupados por la evolución reciente del tipo de cambio”, afirmó Oddone, y explicó que esta trayectoria puede afectar la competitividad de las exportaciones y de las actividades que compiten con importaciones, con consecuencias sobre la inversión, el crecimiento y el empleo, en particular en sectores intensivos en mano de obra y expuestos a la competencia internacional.
Entre las medidas inmediatas, el ministro anunció que el MEF comenzó a negociar compras a futuro de dólares para hacer frente a sus obligaciones en moneda extranjera a lo largo del año. Explicó que el objetivo es aprovechar los niveles actuales del tipo de cambio y evitar compras futuras a valores más altos.
En paralelo, el Ministerio está coordinando acciones financieras con las empresas públicas para mejorar sus hojas de balance. Oddone aclaró que se trata de una coordinación y no de una imposición, dado que las empresas son autónomas en su gestión, pero señaló que, al igual que el Tesoro, son demandantes netas de dólares y pueden beneficiarse de adelantar compras mediante instrumentos de cobertura.
Como tercer eje, el MEF continuará profundizando el financiamiento del gobierno mediante instrumentos en pesos en el mercado doméstico, con el propósito de mitigar la necesidad de emisiones internacionales que se liquidan en dólares. Oddone explicó que este enfoque busca evitar operaciones financieras que presionen el mercado cambiario, en un contexto de mayor confianza en la moneda local y expectativas de inflación alineadas con los objetivos oficiales.
Finalmente, el ministro adelantó que el gobierno acelerará un conjunto de medidas orientadas a mejorar la competitividad y el funcionamiento del sistema de precios. Si bien estas iniciativas estaban previstas para más adelante en el año, señaló que se decidió adelantarlas y comenzar a transmitir señales concretas a partir de febrero, en un escenario internacional “muy diferente” al observado durante 2024.
Oddone subrayó que el objetivo de la política económica es evitar apreciaciones cambiarias que se alejen de los fundamentos y proteger la actividad productiva, la inversión y el empleo, en un contexto de elevada volatilidad e incertidumbre a nivel global.