Carlos Dalmás: “al negocio agrícola lo pensamos en décadas y no campaña a campaña”

By ruben-adm,

El negocio agrícola se presenta “complejo”, los precios bajos exigen alta productividad, pero este escenario “ayuda a mejorar muchos aspectos de la gestión”, analizó el productor agrícola-ganadero Carlos Dalmás, director de Dalmás Agro. En esta entrevista con VERDE destacó las mejoras en genética, fertilización y agricultura por ambiente, así como ajustes a nivel de la gestión, sobre todo en logística y planificación.

Planteó el ejemplo de la soja, que si se siembra después del 20 de noviembre se estiman pérdidas del orden de “40 kilos por hectárea por día”. Y explicó que si se logra adelantar 10 días, significan “unos 400 kilos de soja por hectárea”.

En tal sentido, señaló que incluso “muchas veces conviene pagarle un poco más a alguien que pueda hacer el trabajo en menos tiempo”, porque “eso termina mejorando el resultado final del negocio”.  Y también se refirió a aspectos de la gestión comercial y financiera de la empresa.

Dalmás Agro siembra “cerca de 10.000 hectáreas” y “alrededor del 70%” del área está en Colonia, el resto se distribuye entre Soriano, San José y Canelones, comentó. También señaló que aproximadamente el 70% del área donde siembra la empresa “se viene explotando desde hace más de ocho años”, ya que prioriza relaciones estables con los propietarios de los campos, lo que le permite hacer inversiones, como riego o recuperación de suelos.

Recordó que hace 10 años comenzó con la agricultura por ambientes, algo que “generó un escalón grande en rendimiento”. Y consideró que el segundo escalón tiene que ver con encalado y el uso de enmiendas de suelo.

Para Dalmás “hay que seguir preocupado por producir bien y al menor costo posible”, y  estar preparado para “moverse y capturar” las oportunidades de precios cuando aparezcan en el mercado.

Dalmás Agro venía desarrollando su producción ganadera en rastrojos o en algunos campos en rotación, pero en los últimos años se asoció con un especialista en ese rubro, quien además se dedica a la compra y venta de ganado, e instalaron dos encierros, que comenzaron con una capacidad instantánea de 1.000 cabezas.

¿Cómo analiza el panorama del negocio agrícola tras el cierre de la zafra de invierno 2025-2026 y el arranque de la campaña de verano?

Estamos en un momento de la agricultura con números muy ajustados. Hay una dependencia enorme de los rendimientos, el resultado del negocio depende muchísimo de la productividad. En los cultivos de invierno, en muchos casos con altos rindes, apenas se logra empatar. En Uruguay, históricamente, los cultivos de verano son los que terminan haciendo la cuenta del año. Cuando los rendimientos acompañan, logran compensar las pérdidas o los márgenes ajustados del invierno. Es un momento complejo, que al mismo tiempo está ayudando a mejorar muchos aspectos de la gestión del negocio.

¿En qué aspectos concretos ve que está mejorando la gestión?

Hay mejoras dentro del campo y fuera del campo. Dentro del campo se sigue buscando permanentemente mejorar la productividad, mediante la innovación en genética, mejoras en manejo, fertilización, agricultura por ambientes, o sea todo lo que es tecnología aplicada al sistema productivo. Desde el punto de vista de la gestión se están generando cambios muy importantes fuera de la chacra. Vemos claramente que hay margen dentro del campo, pero también fuera del campo, en todo lo que es logística, planificación y organización del sistema.

¿De qué forma?

Principalmente en la logística, que hoy impacta muchísimo. En un país con costos de flete tan altos, decidir qué cultivo sembrar y a dónde va a ir ese grano tiene un impacto enorme en el resultado. También influye mucho la gestión de los tiempos de siembra y de cosecha, que permite hacer las labores de forma más eficiente y, en algunos casos, adelantar la cosecha. Hoy se piensa en sobredimensionar equipos de siembra o de cosecha para poder levantar o sembrar los cultivos en menos tiempo. En soja, por ejemplo, a partir del 20 de noviembre se estima una pérdida del orden de 40 kilos por hectárea por día por atraso en la fecha de siembra. Si lográs adelantar 10 días, estás hablando de unos 400 kilos de soja por hectárea, se tiene que analizar muy bien y puede resultar en un ingreso que puede justificar decisiones de gestión, incluso inversiones en maquinaria o acuerdos diferentes por servicios.

¿Ese tipo de decisiones forman parte de una lógica puramente empresarial?

Sí, claramente. Es una decisión empresarial. Incluso cuando se contratan servicios, muchas veces conviene pagarle un poco más a alguien que pueda hacer el trabajo en menos tiempo, con mayor concentración de equipos, porque eso termina mejorando el resultado final del negocio.

¿Esto ya lo están implementando?

En algunas labores sí, y estamos evaluando implementarlo con más fuerza hacia la próxima zafra. En los cultivos de invierno, por ejemplo, vemos que la cosecha se concentra cada vez más en pocos días y ahí se pierde mucho rendimiento. Ese es uno de los aspectos de gestión que queremos mejorar, junto con la logística, donde ya venimos trabajando bastante.

¿Qué otros aspectos de gestión están ganando relevancia?

Todo lo que tiene que ver con la gestión comercial y de ventas. No se trata solo de vender anticipado, sino de gestionar comercialmente toda la producción. Hoy usamos herramientas que permiten asegurar pisos de precio, porque el mercado tiene mucha volatilidad y precios relativamente bajos. En soja, por ejemplo, si estás por debajo de determinados niveles de precio el negocio se vuelve muy complicado. Hoy estamos en torno a los US$ 360 por tonelada, y por debajo de US$ 360 y US$ 350 por tonelada el negocio queda muy difícil. En ese contexto, pensar en poner pisos de precio cuando el mercado lo permite es clave. Otro tema que impacta en los números es la gestión financiera, si está ordenada se puede conseguir mejores condiciones para la compra de insumos, entre otras cosas.

¿Pudieron fijar precios cuando la soja estuvo por encima de US$ 380?

Sí, vendimos algo, pero al igual que el año pasado, los mejores niveles de precio se dieron en un momento en que los cultivos todavía no estaban implantados. Eso limita la posibilidad de vender grandes volúmenes. Además, la última gran sequía nos quitó un poco de audacia para vender muchos kilos por adelantado, en ese momento se vendieron más kilos de lo que finalmente se terminaron cosechando. En estos casos es donde funcionan bien las coberturas de precio de las que hablamos.

¿Cómo se planifica la rotación en este esquema de gestión?

La rotación, a grandes rasgos, ya está definida. No tenemos grandes cambios en cuanto a los cultivos que sembramos. Respetamos el cultivo a sembrar, luego lo que se puede ajustar son los ciclos, para ajustar las fechas de siembra. Solemos decir que el negocio lo pensamos en décadas, no en campañas; se piensa a largo plazo. Eso es clave. Después, dentro de cada campaña, sí se pueden tomar decisiones tácticas, como ajustar fechas de siembra para ordenar mejor la cosecha y el uso de las máquinas.

¿Ese ordenamiento tiene impacto real en el margen?

Sin duda. En soja el impacto es muy fuerte. Si considerás una pérdida teórica de 40 kilos por hectárea por día de atraso, estamos hablando de mejoras de margen que pueden llegar a US$ 80 por hectárea. Es una estimación teórica, pero sirve para dimensionar la importancia de la gestión de tiempos.

¿Cómo es el relacionamiento con los propietarios de los campos?

Tenemos una relación de largo plazo. Aproximadamente el 70% del área que trabajamos la venimos explotando desde hace más de ocho años, ese porcentaje no es más alto porque en los últimos dos años hemos crecido. Priorizamos relaciones estables, y eso nos permite hacer contratos más largos e incluso inversiones, como riego o recuperación de suelos, que solo se justifican en acuerdos de largo plazo. La idea no es solo pagar una renta, sino generar valor para el propietario, mejorar el campo y dejarlo en mejores condiciones. Eso requiere construir confianza, algo que se logra con el tiempo. Por eso arrancamos con contratos cortos y luego vamos apuntando a los acuerdos de largo plazo. Es muy sano para el sistema, para la sustentabilidad, para lograr mejores cultivos, porque la fertilización se puede pensar de otra manera, con esa lógica en algunos campos estamos encalando. Son puntos que ayudan a no desvalorizar un campo, hoy hay mucha demanda, pero entiendo que el agricultor empezará a elegir los campos que arrienda. Es muy caro mejorar un campo que viene erosionado, con malezas o bajo pH, eso te puede llevar el margen de dos años, por lo cual esos campos valdrán menos.

¿Ese enfoque también incluye inversiones como el riego?

Sí. Donde invertimos en riego fue porque el campo ya tenía una represa y posibilidad de ampliación. Se armó un proyecto, se negoció la renta del área regada y se estructuró la inversión para que se pagara en un plazo determinado. Una vez amortizada, el equipo queda para el propietario y se pasa a pagar una renta de riego. En este caso, al tener la represa, facilitó y abarató toda la inversión. Hay otros campos con acceso a cursos de agua importantes, donde también se puede pensar algo similar.

¿Qué superficie está regando?

Hoy tenemos unas 80 hectáreas bajo riego, lo empezamos también como una experiencia de aprendizaje, porque el riego tiene complejidades, pero la evaluación es muy positiva y la idea es replicarlo en otros campos donde haya relaciones de largo plazo. Ya tenemos proyectos concretos. El riego genera un escalón enorme de productividad, le pone un segundo piso al campo. Se ve clarísimo en maíz, donde el diferencial es muy grande. Además somos productores de semillas, y ahí el riego tiene un plus, porque da estabilidad y seguridad.

¿El riego seguirá creciendo en Uruguay?

Sin dudas. Uruguay tiene disponibilidad de agua y no es casualidad el crecimiento que está teniendo el riego. Creo que va a seguir creciendo y estaría muy bien que esté acompañado por políticas de promoción de este tipo de inversiones, como viene pasando. Eso animó mucho al sector a invertir y puede posicionar a Uruguay como un ejemplo. Mirás Google Earth y se nota claramente el cambio que ha registrado el país.

¿Cómo trabajan para sostener planteos de alta performance que son los que permiten sortear años complejos?

Hoy se habla mucho de tecnología, y la tecnología suma, mejora y ayuda a levantar rendimientos, sobre todo a los buenos productores que ya tienen bastante resuelto el tema de gestión y agronomía. Porque el timón del negocio sigue siendo el criterio agronómico y la gestión. Todo lo que aparece, en inteligencia artificial y otras herramientas, sumará mucho a quienes ya tienen bien encaminada la gestión y la agronomía. En nuestro caso, seguimos convencidos de que esos dos puntos seguirán siendo el timón del negocio.

¿Cuánto pesa la agronomía en el resultado de la empresa?

La agronomía incluye todas las decisiones técnicas. Muchas veces incluso se contraponen con la gestión, por ejemplo, uno puede querer sembrar determinado cultivo, algo para salir más rápido, por una cuestión de fechas de cosecha, pero esa no es necesariamente la mejor decisión agronómica. Ahí arranca el balance. Para mí, agronomía es sacar la mayor cantidad de kilos posible o lograr el menor costo por tonelada producida posible. Es producir mucho al mínimo costo posible, o producir muchísimo, aunque suba el costo, pero que la tonelada producida te quede lo más baja posible.

¿Qué tan determinante es el criterio técnico para lograr esos resultados?

Es determinante. Un buen agrónomo define muchísimo. En la empresa lo tengo comprobado: yo manejaba los cultivos y sacaba menos kilos que ahora, con la dirección de Alexis González. Eso lo tengo sumamente claro, porque lo veo en los resultados.

¿Qué tecnologías y prácticas permiten ser más productivos y eficientes?

Para nosotros, lo primordial es la atención al detalle. Arranca por hacer bien lo básico, elegir el mejor cultivo dentro del esquema, elegir la mejor variedad, sembrar a la profundidad adecuada y en la fecha adecuada. A eso yo le llamo el detalle agronómico. Después está la tecnología como tal, fertilización, variedades con un progreso genético enorme, sobre todo en cultivos de invierno, que van aumentando el rendimiento año a año. También lo que es tecnología dentro de los equipos, siembra y fertilización variable, corte de secciones. Hace 10 años arrancamos con la agricultura por ambientes y generó un escalón grande en rendimiento. Y ahora creo que viene un segundo escalón, que tiene que ver con encalado y el uso de enmiendas de suelo, algo que Uruguay no venía incorporando por un tema de costos.

¿Cómo imagina el negocio agrícola del futuro?

Hay que seguir preocupado por producir bien y al menor costo posible. Y como siempre pasó, van a aparecer oportunidades de precios en algún momento. Creo que va a seguir habiendo mucha volatilidad. Hay que estar preparado para moverse y capturar esas oportunidades cuando aparezcan, porque un precio que te hace bueno el negocio hay que agarrarlo. Al negocio lo veo bastante sano y en líneas generales con productores y empresas que saben lo que hacen. No es un momento de márgenes altos y el resultado está atado a la productividad.

Es gerente de Greising y Elizarzú y director de una empresa agrícola, ¿cómo ve hoy la calidad de la semilla?

Esa es una pata muy importante y se está ajustando cada vez más. Este año tenemos una calidad de semilla de soja excelente. Se nota y se está viendo lo importante que es. No tuvimos resiembras pese a que el arranque fue bastante seco, los nacimientos fueron perfectos y uniformes. Muchas veces uno está buscando qué ajustar en la sembradora, cómo regular, y en realidad la semilla impacta muchísimo más que otras variables que a veces uno trata de manejar.

¿Dónde ve las oportunidades de mejora?

En Uruguay, especialmente en semilla de cultivos de verano como soja, producir semilla es complejo, porque depende mucho del clima, sobre todo la calidad. Pero el punto clave es que, una vez que la semilla salió del campo, las posibilidades de mejora son muy limitadas. El partido se juega en la chacra, con la humedad de cosecha, en cómo cosecha la máquina, el daño mecánico, y también el manejo sanitario del cultivo. No se maneja igual un cultivo que va para industria que uno que va para semilla, y a veces en Uruguay tendemos a hacerlo todo medio parecido. Los productores de variedades, que es lo que se produce en Uruguay, debemos mejorar la producción de semillas en el campo para lograr una mejor calidad del producto final, porque eso tiene un impacto muy fuerte en rendimiento.

¿El riego puede cambiar la ecuación en la producción de semillas?

Sí, sin duda. Con el desarrollo del riego probablemente se logre más estabilidad en la producción de semillas. Desde mi punto de vista hay mucho por aprender, aunque en cebada, trigo o forrajeras, es relativamente sencillo. En soja la cosecha se vuelve compleja, porque todo el país está cosechando, puede haber lluvias o demoras, y eso termina afectando. Con riego, hay cosas para hacer que pueden impactar fuerte. En GyE venimos trabajando hace tiempo y vamos subiendo escalones, probando mucho en la parte sanitaria y en fungicidas para lograr una semilla que arranque más sana.

En los últimos años también se sumó la ganadería, ¿cómo se integra al negocio agrícola?

Me torcieron el brazo (risas). Venimos haciendo ganadería desde hace tiempo, en rastrojos o en algunos campos en rotación. Pero en los últimos años dimos un paso más fuerte a partir de asociarnos con una persona que sabe mucho de ganadería, de compra y venta de ganado, que está en el tema. Ahí se dio una sinergia muy interesante, de un lado conocimiento agrícola y del otro conocimiento ganadero. Eso permitió armar dos encierros que hoy están funcionando bien. Al principio fue un esfuerzo financiero importante, por el valor del ganado, pero hoy los negocios se están complementando muy bien y aportan estabilidad.

¿Piensa seguir creciendo en ganadería?

Arrancamos con una capacidad instantánea de 1.000 cabezas. Ahora la idea es tomarnos un tiempo para conocer bien los números, afinar el manejo y evaluar cómo seguir. Cuando un negocio funciona, entusiasma, pero queremos avanzar con cuidado.

¿En qué escala opera la empresa en agricultura y en qué zonas del país?

Estamos sembrando cerca de 10.000 hectáreas. La mayor parte del área, alrededor del 70%, está en Colonia. Después tenemos área en Soriano, en la zona de Cardona, también en San José, y una superficie más chica en Canelones.

¿Qué cultivos incluyen la rotación?

Le damos mucha importancia a los cultivos de invierno, sobre todo por la zona en la que estamos. Para nosotros el doble cultivo es fundamental. En invierno sembramos con colza primaveral e invernal, carinata, arveja forrajera, que se destina al corral con un gran aporte a la rotación, trigo y cebada. Algunos años también hacemos algún semillero de forrajeras, pero en un área chica. En verano, la base es soja y maíz, en ambos casos de primera y de segunda. La rotación está bastante armada, con aproximadamente 25% de maíz cada cuatro años, y manejamos cultivos de cobertura. Hoy estamos sustituyendo vicia por arveja, que además de fijar nitrógeno permite producir grano y deja un rastrojo interesante para el maíz. Ha funcionado mejor, es más fácil de sembrar y la residualidad de nitrógeno que deja es muy valiosa.

¿Qué rol juegan los recursos humanos en Dalmás Agro?

Uno de los mayores desafíos, y a la vez una de las oportunidades del negocio, es la gestión de las personas. En nuestro caso el logro de los objetivos es posible gracias al compromiso de cada integrante de la empresa. Esto implica, muchas veces, que el empresario deba pensar distinto y generar esquemas donde las personas puedan sentirse partícipes del negocio. Al mismo tiempo, es fundamental dedicar tiempo para transmitir los valores de la empresa, que en nuestro caso reflejan nuestros propios valores personales. Aquí el negocio no solo se trabaja, se siente y se vive. Y eso no solo nos permite cumplir objetivos, sino también disfrutar más de lo que hacemos.

TARJETA PERSONAL

Carlos Dalmás es ingeniero agrónomo con orientación agrícola-lechera. Cuenta con formación de posgrado en la Universidad de Buenos Aires (convenio FAUBA-ADP) y capacitación en gestión de empresas agropecuarias y formación ejecutiva internacional. Es propietario de Dalmás Agro, empresa dedicada a la producción agrícola-ganadera sobre campos arrendados, socio en Ganadera del Sur, y gerente general de Greising y Elizarzú.

Anteriormente se desempeñó durante casi diez años como gerente de Producción en Agronegocios del Plata, donde tuvo a su cargo el gerenciamiento de unas 70.000 hectáreas agrícolas y la coordinación de equipos de trabajo en distintas regiones del país.

Nota de Revista Verde N° 126

  Filed under: Agricultura
  Comments: None


Brasil negocia con China ajustes operativos en las cuotas de carne vacuna

By ruben-adm,

Funcionarios de nivel secretario de los ministerios de Agricultura; Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios; y Relaciones Exteriores de Brasil mantuvieron el martes 13 de enero una reunión técnica con representantes del Ministerio de Comercio de China para analizar la implementación de las medidas de salvaguardia aplicadas por el país asiático a las importaciones de carne vacuna.

Durante el encuentro, Brasil planteó que los embarques de carne vacuna que ya se encuentran en tránsito o aguardando despacho aduanero en puertos chinos no sean computados dentro de las cuotas anuales de importación. Además, propuso que los cupos asignados a países que no logren cumplirlos por limitaciones productivas o comerciales puedan ser reasignados durante el año a frigoríficos y exportadores brasileños.

El presidente de la Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne (Abiec), Roberto Perosa, señaló que Brasil ha sido el país más afectado por el actual ajuste de cuotas, con una reducción estimada en unas 600.000 toneladas, lo que representa un impacto significativo para la industria. Según explicó, algunos proveedores —en particular Estados Unidos— enfrentan restricciones derivadas de su ciclo ganadero, lo que limita sus envíos efectivos a China y deja parte de sus cuotas sin utilizar.

Perosa aclaró que Brasil no busca superar el volumen total de importaciones definido por China, sino mejorar la eficiencia en el uso de los cupos dentro del marco vigente. En ese sentido, subrayó que una reasignación más dinámica permitiría reducir distorsiones y dar mayor previsibilidad al comercio.

A nivel operativo, la delegación brasileña también manifestó preocupación por la falta de claridad en aspectos clave de la normativa, como el tratamiento de los embarques en tránsito, la transferibilidad de cuotas y los mecanismos de emisión de licencias de importación. Desde Brasil advirtieron que estas indefiniciones generan incertidumbre para la industria y remarcaron la necesidad de lineamientos más precisos para asegurar la estabilidad del mercado.

Finalmente, Perosa destacó el rol de Brasil como uno de los principales proveedores de carne vacuna de China y su aporte a la seguridad alimentaria del país asiático. En ese contexto, sostuvo que, como socios comerciales estratégicos, las medidas adoptadas deberían evaluar plenamente su impacto sobre una industria cárnica amplia y altamente descentralizada, y que las diferencias deberían canalizarse a través de un diálogo continuo entre ambas partes.

En base a OIG+X.

  Filed under: Ganadería
  Comments: None


FR advierte por desequilibrios en inversiones, pérdida de competitividad y reclama cambios en la gobernanza del INIA

By ruben-adm,

El presidente de la Federación Rural, Rafael Normey, analizó el nuevo decreto del Régimen General de Promoción de Inversiones y señaló que “si bien se trata de una herramienta necesaria en el actual contexto económico, deja en evidencia fuertes desequilibrios entre el estímulo a las grandes inversiones y la situación de las empresas medianas y chicas del país”.

Normey sostuvo que el régimen tiene como contracara la falta de competitividad estructural que enfrenta Uruguay, lo que obliga a recurrir a incentivos especiales para atraer inversiones. El análisis fue realizado en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.

En ese marco, cuestionó que los grandes proyectos —generalmente de capital extranjero y con montos superiores a US$ 30 millones— accedan a exoneraciones del 100% del IRAE, mientras que el resto del entramado productivo nacional continúa enfrentando una alta presión fiscal que limita su capacidad de invertir. “Eso genera una sensación de injusticia y de desequilibrio”, afirmó.

Dentro del capítulo de competitividad, el dirigente puso el foco en el comportamiento del precio del gasoil durante 2025, al que calificó como una de las principales preocupaciones del sector productivo.

Durante 2025, el precio internacional del petróleo cayó 22%, mientras que el precio de paridad de importación del gasoil bajó 23%, en línea con esa evolución. Sin embargo, el precio del gasoil en Uruguay apenas descendió 2% en todo el año, puntualizó.

Para Normey, esta diferencia evidencia un desacople que termina trasladándose como un sobrecosto al sector productivo. “Empezamos otra vez con una situación en la que el productor paga un sobreprecio que no corresponde, asociado a ineficiencias que terminan siendo un lastre directo para la competitividad”, señaló.

Por último, el presidente de la Federación Rural se refirió a la situación del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y recordó que el espíritu original del instituto establecía un esquema de financiamiento: 50% productores y 50% Estado, que comenzó a desvirtuarse a partir de 2012.

Explicó que actualmente los productores aportan entre 60% y 70% de los recursos, mientras que la contribución estatal queda claramente por debajo del 50%. “Con el agregado que en la Ley de Presupuesto se plasma que durante este periodo de gobierno, INIA recibirá en torno al 30% del Estado y en torno a 70% de los productores”.

En ese contexto, Normey planteó que si no se restablece el equilibrio original en los aportes, debería avanzarse en un cambio en la gobernanza del INIA, otorgando doble voto a los representantes de los productores en la Junta Directiva. “Cuando los productores aportan cerca del 70% de los recursos, es lógico que tengan mayor peso en las decisiones”, sostuvo, y aclaró que esta modificación requeriría un cambio legal y un acuerdo parlamentario.

Desde la Federación Rural afirmó que seguirán impulsando estas discusiones. “Si hay aunque sea un 1% de chances, la vamos a pelear, porque estamos para defender a los productores”, concluyó.

Escuche a Rafael Normey

  Filed under: Actualidad
  Comments: None


Agropecuaria de Dolores cuestiona la exclusión del encalado del nuevo régimen de inversiones

By ruben-adm,

El Poder Ejecutivo presentó el nuevo decreto del Régimen General de Promoción de Inversiones, que comenzará a regir a partir del 1º de febrero, con un período de transición que se extenderá hasta el 30 de abril. Uno de los puntos que generó mayor sorpresa en el sector agropecuario fue la exclusión del encalado de suelos como indicador dentro de los proyectos de inversión.

El nuevo decreto elimina completamente este componente, que deja de generar puntos o beneficios fiscales, pese a que existían señales previas de que sería mantenido o incluso reforzado.

Andrés Alayón, presidente de la Asociación Agropecuaria de Dolores, señaló en Punto de Equilibrio de Carve y verdenews.com.uy que la decisión fue inesperada y mal recibida por la institución. “Fue una noticia que no esperábamos en lo más mínimo. La verdad es que no nos cayó nada bien”, afirmó, al tiempo que subrayó que el encalado no solo dejó de estar contemplado, sino que “queda peor posicionado de lo que estaba”.

Alayón indicó que la Agropecuaria de Dolores prevé insistir ante las autoridades para conocer los fundamentos de la decisión y explorar alternativas que permitan revertirla.

En paralelo, la institución continúa avanzando con su proyecto de encalado, orientado a generar información y datos concretos sobre los impactos de esta tecnología.

Actualmente, la Agropecuaria de Dolores se encuentra desarrollando una segunda fase, cuyo objetivo central es poner números a la adopción masiva del encalado, no solo desde el punto de vista productivo, sino también en términos de costos, logística y efectos económicos indirectos.

“La idea es salir del ámbito estrictamente agronómico y pasar a la parte económica, porque una vez que se tienen los números es más fácil discutir y negociar”, señaló Alayón.

El dirigente recordó que el encalado “no es una tecnología exclusiva de la agricultura”, sino que es aplicable a todos los sistemas productivos con problemas de acidez de suelos, incluyendo la ganadería y la lechería. El proyecto se desarrolla en conjunto con Unicampo Uruguay y Ceres.

Escuche a Andrés Alayón

  Filed under: Agricultura
  Comments: None


Promoción de inversiones: riego se sostiene, encalado desaparece, se incentiva campo natural y genética

By ruben-adm,

El Poder Ejecutivo reglamentó el nuevo decreto del Régimen General de Promoción de Inversiones, que fue publicado el jueves 8 de enero en la web de la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones (Comap), junto con los criterios generales que regirán los proyectos que se presenten al amparo de la Ley de Promoción de Inversiones. El Decreto Nº 329/025 comenzará a regir a partir del 1º de febrero, con un período de transición que se extenderá hasta el 30 de abril.

El nuevo decreto introduce numerosos cambios respecto al régimen anterior y “no puede calificarse en términos generales como mejor o peor, ya que su impacto dependerá de cada proyecto en particular”. En algunos casos, las modificaciones pueden resultar favorables, mientras que en otros implican mayores restricciones frente al esquema previo, indicó el contador Juan Dalmás, director del Estudio Terrasol, en el programa Punto de Equilibrio de Carve y verdenews.com.uy

Uno de los cambios más relevantes se da en materia de inversiones elegibles, ya que el nuevo régimen reduce el horizonte para incorporar inversiones futuras de 10 a 5 años, lo que acota sensiblemente el plazo disponible para estructurar los proyectos. Además, en el caso de inversiones ya realizadas, “solo podrán computarse aquellas efectuadas en los últimos seis meses, con un tope del 20% del total del proyecto, cuando anteriormente se admitían todas las compras realizadas dentro del ejercicio”. Desde este punto de vista, indicó Dalmás, el cambio resulta claramente “más restrictivo”.

En contraste, el nuevo decreto introduce “mejoras para las pequeñas y medianas empresas”. Las pequeñas empresas, definidas como aquellas con menos de 19 empleados y una facturación inferior a US$ 1,5 millones, pasan de contar con un beneficio adicional del 10% al 15% de exoneración del IRAE.

A su vez, por primera vez se incorpora un beneficio específico para las empresas medianas, con menos de 50 empleados y hasta US$ 12 millones de facturación, que accederán a un 10% adicional de exoneración, “algo que no estaba contemplado en el régimen anterior”, acotó.

En tanto, el decreto también crea un beneficio particular para los proyectos de gran dimensión, aquellos que superan los US$ 29 millones de inversión. En estos casos, las inversiones realizadas por encima de ese monto podrán acceder a una exoneración del 100% del IRAE, siempre que se ejecuten antes del 31 de diciembre de 2029. Si bien el beneficio “es relevante, el plazo para concretar las inversiones queda claramente acotado”.

En cuanto a los indicadores, Dalmás informó que el empleo continúa siendo uno de los ejes centrales del régimen, aunque “con cambios significativos”. El compromiso de generación de empleo pasa de tres a cinco años, lo que eleva la exigencia para las empresas. Como contrapartida, “se otorgan puntos adicionales cuando la contratación se orienta a colectivos vulnerables, como jóvenes menores de 29 años, mujeres, personas con discapacidad y exreclusos”.

Respecto a la descentralización territorial, Dalmás señaló que, “si bien el objetivo de promover inversiones fuera de Montevideo se mantiene, el nuevo esquema otorga menos puntaje ponderado en todos los departamentos” en comparación con el decreto anterior. Montevideo directamente no puntúa, y en el resto del país la ponderación es inferior, lo que implica un efecto negativo frente al régimen previo.

Uno de los puntos que generó mayor sorpresa fue la exclusión del encalado de suelos como indicador de los proyectos de inversión. El nuevo decreto “elimina completamente este componente”, que deja de generar puntos o beneficios fiscales, pese a que existían señales previas de que sería mantenido o incluso reforzado. En este contexto, Dalmás recomendó que “los productores que estén evaluando proyectos con encalado los presenten antes de que el nuevo régimen quede plenamente operativo”.

En contraste, el riego se mantiene dentro del esquema de beneficios, con condiciones muy similares a las del decreto anterior e incluso, en algunos casos, “algo más favorables. A mayor peso de la inversión en riego dentro del proyecto, “mayores serán los beneficios fiscales, con un impacto positivo adicional para las pymes”, resaltó Dalmás.

El nuevo decreto comenzará a regir el 1º de febrero, aunque establece un período de transición hasta el 30 de abril, durante el cual los proyectos podrán optar por presentarse bajo el régimen anterior o el nuevo, “lo que sea más beneficioso”. Además, los proyectos presentados desde el 1º de agosto de 2025 tendrán la posibilidad de migrar al nuevo decreto “si les resulta más conveniente”, acotó el especialista.

Entre otras novedades, el decreto incorpora puntos adicionales para la protección del campo natural, cuando más del 50% del predio se mantenga bajo esa condición por al menos tres años, y suma incentivos específicos para la cría ganadera, habilitando proyectos orientados a inversiones en genética, como semen y toros, “cuando tengan como objetivo la mejora en la tasa de nacimientos o aumento del rodeo de cría”.

Finalmente, el director del estudio Terrasol informó que desaparece la matriz simplificada, por lo que todos los proyectos “deberán presentarse en adelante bajo el régimen general”.

Escuche a Juan Dalmás

  Filed under: Actualidad
  Comments: 1


Sojas de grupos cortos ganan más espacio en los planteos bajo riego

By ruben-adm,

Regadores Unidos del Uruguay realizó una recorrida técnica por establecimientos de Soriano, donde se focalizó en el manejo para incrementar el rendimiento de los cultivos.

En el establecimiento La Pradera, ubicado en el paraje El Tala, departamento de Soriano, la adopción de soja de grupos cortos bajo riego forma parte de una estrategia productiva que combina “intensificación, ajuste fino del manejo y aprendizaje acumulado” a partir de la experiencia, indicó a VERDE el ingeniero agrónomo Martín Da Costa, asesor de la empresa, en una de las paradas de la Jornada de Regadores Unidos del Uruguay (RUU).

Recordó que La Pradera comenzó a trabajar con soja de grupos cortos y fechas de siembra más tempranas hace cuatro años, aunque esa primera experiencia “no fue exitosa”. El cultivo enfrentó problemas sanitarios asociados a un patógeno de suelo, phytophthora, lo que llevó a la empresa a abandonar ese planteo. Luego de identificar alternativas de manejo y materiales, este año se volvió a implementar ese esquema.

Da Costa señaló que la soja de grupo corto “es un muy buen antecesor” de los cultivos de invierno y que, además, permite “una adecuada implantación” de coberturas como vicia, dándoles más tiempo para aportar nitrógeno al sistema. Sin embargo, remarcó que “para que la soja sea competitiva frente al maíz bajo riego, definido como el cultivo de élite en términos de margen, es imprescindible apuntar a rendimientos elevados”. En ese sentido, “el objetivo productivo se ubica claramente por encima de los 5.000 kilos por hectárea (kg/ha)”, indicó.

El planteo técnico que sustenta esos rendimientos viene siendo trabajado y estudiado desde hace varios años por RUU. Explicó que el esquema “se apoya en el cumplimiento” de una serie de premisas bien definidas: “uso de semilla de muy buena calidad, elección de grupos IV medios, fechas de siembra a partir del 1º de octubre, siempre que las condiciones lo permitan y poblaciones superiores a las habituales en secano”.

“El objetivo se fijó este año en 430.000 plantas por hectárea”, con la referencia de trabajar siempre por encima de las 400.000 plantas, “buscando lograr una rápida cobertura del suelo en los estadios R1 y R2”, detalló.

En cuanto a la fertilización, el asesor indicó que “el enfoque es similar al de cualquier cultivo de alto rendimiento”, trabajando por balance de nutrientes.

En materia de manejo sanitario, resaltó que “el establecimiento presta especial atención a las enfermedades de suelo”, dada la experiencia previa, y que en el control de malezas se trabaja con tecnología Enlist, combinando el uso de herbicidas preemergentes con un paquete de control más amplio.

Respecto a las enfermedades foliares, explicó que el cuidado debe ser mayor que en una soja de secano, ya que el período de llenado de grano es más corto y resulta clave preservar el área foliar para asegurar un buen peso de 1.000 granos. Además, al tratarse de un cultivo bajo riego, “el canopeo presenta mayores niveles de humedad”, e incrementa la presión sanitaria.

Detalló que la etapa crítica comienza en plena floración, desde R2 en adelante, momento a partir del cual el cultivo “no puede sufrir restricciones hídricas”. En ese período la soja de grupos cortos presenta exigencias similares a las del maíz en floración. El requerimiento “se ubica en torno a los 300 milímetros, aunque puede variar, según el tipo de suelo y las condiciones de cada campaña”, explicó.

Desde el punto de vista económico, indicó que, considerando los valores actuales de la soja y contemplando todos los costos, incluidas depreciaciones, costo del milímetro de riego, maquinaria, tierra y demás, “el cultivo presenta un rendimiento de equilibrio en torno a los 4.000 kg/ha”. En ese contexto “el objetivo productivo se fija con un piso de 5.000 kg/ha”, aunque existen antecedentes de chacras comerciales que han alcanzado rindes cercanos a los 6.000 kg/ha. Para el establecimiento, “la aspiración se ubica en torno a los 5.500 kg/ha”. Si bien esos resultados quedan por debajo de un maíz de alta productividad bajo riego, Da Costa subrayó que “la soja compite y aporta valor a la rotación”.

La rotación en La Pradera no es estrictamente fija, pero responde a un esquema que integra maíz, coberturas, soja y cultivos de invierno. Un ejemplo típico puede comenzar con maíz, seguido por una cobertura de vicia o avena, luego soja, un cultivo de invierno, un cultivo de segunda y, finalmente, el regreso al maíz.

Actualmente el establecimiento riega 473 hectáreas, aproximadamente un tercio del área agrícola total. En la presente campaña, “de los nueve pivotes en funcionamiento, cuatro están destinados a soja temprana de grupos cortos, tres a maíz, uno a un semillero de raigrás próximo a cosecha y otro a un cultivo de cobertura”.

MAÍZ BAJO RIEGO: SUBIR LOS TECHOS

Por su parte, el ingeniero agrónomo Gastón Sebben, coordinador técnico de RUU, se refirió a lo observado en el establecimiento La Favorita, donde el foco estuvo puesto en los planteos de maíz de alta productividad bajo riego. Allí destacó la importancia de evaluar las tecnologías y los manejos directamente en los sitios donde se realizan los ensayos, ya que es a partir de esos resultados que se toman decisiones productivas año tras año.

El maíz observado correspondía a una siembra de primera, realizada a fines de setiembre, representativa de una parte importante del maíz bajo riego del país en esa ventana. Allí se instaló un ensayo que se replica en varias localidades, y que evalúa tres factores clave: genética, población y fertilización nitrogenada. “El cultivo muestra un excelente desarrollo y un potencial muy elevado, lo que permitirá generar información de alto valor”, acotó Sebben.

El coordinador técnico explicó que la definición de los ensayos surge de la demanda de los propios productores del grupo. En los primeros años “el foco estuvo puesto en mejorar los rendimientos” a través del ajuste del manejo del riego. Una vez alcanzado ese objetivo, las prioridades se desplazaron hacia otros factores.

En ese contexto “la población pasó a ser una variable clave, con efectos que no dependen únicamente de la condición hídrica, sino también del genotipo y del suelo, mientras que la fertilización nitrogenada adquiere un rol central para alcanzar altos rendimientos. Los ensayos se realizan en campos con muy alto potencial, ya que el desafío es seguir mejorando rendimientos que ya son elevados”, indicó.

En cuanto a los niveles productivos que se buscan explorar, Sebben señaló a VERDE que el objetivo es acercarse a rendimientos del orden de los 18.000 kg/ha, con picos que podrían alcanzar los 20.000 kg/ha, valores que se ubican en el percentil superior de la base de datos de RUU. En la zafra pasada el rendimiento promedio del maíz bajo riego dentro del grupo fue de 13.500 kg/ha, con máximos de 18.000 kg/ha. El objetivo es avanzar campaña tras campaña, no solo en productividad, sino también en un manejo sostenible.

Sebben se refirió a la relación entre el índice Coneat y los altos rendimientos de maíz bajo riego. Allí indicó que “si bien la calidad del suelo tiene impacto, la correlación entre Coneat y rendimiento bajo riego es baja”. Existen casos de “muy buenos rendimientos en campos con Coneat más bajos, siempre que se ajuste adecuadamente el manejo, en particular el riego”, afirmó.

En suelos con menor índice, cambian algunas propiedades, como la capacidad de almacenamiento de agua, lo que obliga a adaptar la estrategia de riego. En ese sentido, concluyó que “los rendimientos de maíz bajo riego presentan una correlación mucho menor con el Coneat que los cultivos en secano”.

Nota de Revista Verde N° 126

  Filed under: Actualidad
  Comments: None


Pese a ser un “buen” año, la lechería uruguaya perdió 154 tambos en 2025

By ruben-adm,

Tras la reunión mantenida el jueves 11 con el presidente Yamandú Orsi en Torre Ejecutiva, las gremiales lecheras expresaron “preocupación” por el “cierre de 154 tambos” en 2025, si bien fue un “buen año” para el sector, dijo el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL), Alvaro Quintans, en el programa Punto de Equilibrio por Carve y revistaverde.com.uy.

Señaló que a nivel de Conaprole es la industria que menos establecimientos de producción perdió en el año que está por terminar, respecto a lo que sucedió en otras empresas lácteas de Uruguay.

Entre otros temas tratados con el mandatario figuró el de la conflictividad laboral en la lechería y las gremiales le manifestaron a Orsi que hubo una diferencia en cuanto a que las cooperativas locales enfrentan conflictos “permanentes”, mientras en las “empresas internacionales en las que hubo despidos” eso no provocó “ni un solo día de paro”, comparó.

También esta reunión tuvo en la agenda temas vinculados al “recambio generacional” y a la importancia de dar apoyo a los jóvenes interesados en la producción de leche.

Al presidente además se le advirtió que la caída del precio de la leche en polvo entera, que es el principal producto lácteo de exportación del sector en Uruguay, fue de unos “US$ 1.000 por tonelada en los últimos meses”, lo que significará una “reducción de US$ 170 millones en la facturación de Conaprole”, comentó.

Escuche a Álvaro Quintans

  Filed under: Lechería
  Comments: None