El negocio ganadero atraviesa un momento de precios “fantásticos”, mientras que la agricultura muestra productividades altas pero con valores ajustados, configurando dos realidades bien distintas que vuelven a poner en primer plano a la empresa agrícola–ganadera como “el camino del medio” para Uruguay. Así lo planteó Federico Baccino, asesor de empresas ganaderas y productor agrícola–ganadero, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Baccino sostuvo que, pese al nivel actual de precios, el sector ha sido “tibio” a la hora de producir más. En el último ejercicio los predios ganaderos “mostraron entre 25% y 30% más de ingreso de capital”, explicado principalmente por la valorización del stock, mientras que la productividad “cayó entre 5% y 10%” y los costos se mantuvieron. “Mi función como técnico y productor es cuestionarme qué estoy haciendo para captar esto y que no sea solamente el precio”, afirmó.
En ese sentido, identificó varias oportunidades “que rompen los ojos”. Entre ellas, destacó la suplementación, con una relación grano–carne “absolutamente insólita”, y la necesidad de transformar más grano en carne. También puso el foco en el peso al destete como una de las claves del sistema. “No es lo mismo destetar un ternero de 150 kilos que uno de 220 o 240”, sostuvo, y agregó que con “muy poca plata” se puede lograr un ternero más pesado que luego “camina muchísimo” en su primer invierno, ya sea en corral, verdeo o pradera.
El asesor remarcó que hoy la siembra de verdeos y praderas medida en kilos de carne “nunca fue tan barata”. A eso sumó la optimización del uso de urea en ganadería. “Transformar urea en pasto y pasto en carne es súper rentable”, aseguró. También mencionó el entore a los 15 meses como una herramienta con “impacto brutal” en los sistemas, con costos que en esta coyuntura de precios están “más que pagos”.
Baccino planteó que, si el clima acompaña, el ejercicio en curso podría cerrar como “récord” para la ganadería. En ese contexto, insistió en la importancia de capitalizar el momento. “No quiero que me vuelva a suceder que la vi pasar”, reconoció.
Otra variable que destacó es la relación entre el valor del novillo gordo y la tierra, que en algunos sistemas de ciclo completo vuelve a niveles “cercanos a los que contaban nuestros abuelos”. En ese escenario, planteó que puede ser conveniente “convertir cabezas de ganado en hectáreas”, aprovechando un descalce donde el precio de la tierra ajusta mucho más lento que el del ganado. “Son relaciones hiper favorables”, remarcó.
De todos modos, llamó a “mantener cautela” en algunas decisiones. Advirtió especialmente sobre el aumento de estructura y de mano de obra. “Cada sueldo pasado a dólares hoy es muy alto”, indicó, y recordó que en sistemas ganaderos entre 55% y 60% de los costos están en pesos. “Aunque los números cierren, cuidado con agrandar la estructura”, subrayó.
Consultado sobre la integración agrícola–ganadera, Baccino afirmó que la sinergia entre ambos rubros es hoy “mucho más amplia” de lo que se imaginaba años atrás. Explicó que, además de los beneficios históricos de la agricultura sobre la ganadería —servicios, rotaciones, limpieza de malezas—, ahora se suma un fenómeno clave: la transformación de granos baratos, incluso con problemas de calidad y sin flete, en carne.
“Buena parte de los ingresos de los sistemas agrícolas hoy se genera por transformar esos granos en carne”, sostuvo. A su juicio, esa “flecha de doble sentido” entre agricultura y ganadería es “cada vez más fuerte”, acotó.
Baccino también destacó el rol estructural de los corrales de engorde. Señaló que “ya no son una coyuntura”, sino parte permanente del sistema, y consideró que sin ellos la industria frigorífica sería “prácticamente inviable”, incluso con la actual capacidad ociosa.
Sobre la competencia por áreas, comentó que “los cambios significativos son difíciles”, debido a limitantes agronómicas, logísticas y financieras. Recordó que en muchas zonas agrícolas se desmantelaron estructuras ganaderas y que producir una hectárea ganadera requiere “mucho más capital que una agrícola”, además de contar con menos financiamiento. Por eso, sostuvo que la agricultura seguirá siendo agricultura en las zonas núcleo, y la ganadería mantendrá su espacio, con “ajustes puntuales” en sistemas mixtos.
Mirando hacia adelante, Baccino consideró que aún pueden aparecer nuevas ventajas y relaciones de precios favorables. “Hoy analizamos más en relaciones de precios que en valores absolutos”, reflexionó. Agregó que el buen momento ganadero seguirá generando beneficios cruzados con la agricultura. “Creo que van a seguir apareciendo cosas que nos muestren que esa sinergia es mucho más grande de lo que pensamos”, concluyó.
El escenario global de producción y consumo de granos está atravesando cambios estructurales que abren oportunidades, pero también plantean desafíos en materia de sustentabilidad, eficiencia y comunicación hacia los mercados. Así lo indicó Gabriel Di Giovannantonio, presidente Cargill Uruguay y responsable del negocio de la compañía en el sur de Brasil, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy, en el marco de Agro en Punta.
Di Giovannantonio explicó que hoy el mundo produce “cada vez más granos”, mientras que el consumo continúa creciendo, pero a un ritmo “más desacelerado”, lo que deriva en niveles de stocks “más elevados” que en otros períodos.
En ese contexto, planteó la importancia de analizar los distintos “usos de los granos” y cómo estos se vinculan con los cambios en los hábitos de alimentación y en la matriz energética.
Durante su presentación, señaló que están emergiendo “nuevos patrones” en la nutrición, con una revisión de la pirámide alimentaria tradicional. “Hoy se vuelve a poner mucho énfasis en la carne saludable, los lácteos enteros, el queso, el huevo y los aceites de buena calidad”, sostuvo.
A esto se suma, “una aceleración” de las tendencias en biocombustibles, que configura un escenario “realmente interesante” para el sector agroindustrial.
En ese marco, destacó que la sustentabilidad ya no aparece como un concepto aislado, sino integrada a otros pilares como la “inocuidad”, la “calidad”, la “trazabilidad” y la “información”. “Todo eso forma parte del mismo trabajo”, remarcó, al referirse tanto al rol de las empresas comercializadoras como del sector primario.
Consultado sobre el posicionamiento de Uruguay frente a estos cambios, afirmó que la “oportunidad es muy grande”. El desafío, aclaró, pasa por “hacerlo fácil y sencillo”.
Indicó que muchos de los requerimientos de los mercados más exigentes “no son difíciles de cumplir” para Uruguay, pero requieren mejorar procesos, ajustar detalles y, sobre todo, “mostrar lo que ya hacemos”. Acotó que, bien encarado, ese proceso no implica necesariamente un cambio estructural de costos.
Di Giovannantonio señaló que si bien Uruguay es un proveedor “chico” en términos relativos frente a sus vecinos, “una buena comunicación” de estos atributos permite posicionarse mejor a la hora de “comercializar, vender y abrir nuevos mercados”. Consideró que ese es uno de los grandes “debes” del país en materia agroexportadora.
Sobre la monetización de la sustentabilidad, planteó que se trata de un proceso asociado a la lógica de “oferta y demanda”. Indicó que, cuando existen normativas o restricciones que exigen determinados estándares —como ocurre en algunos biocombustibles— y la oferta no acompaña, el “premio aparece”.
Sin embargo, advirtió que a medida que la oferta crece, esos beneficios tienden a diluirse. “Esto hay que hacerlo fácil, sencillo y con el mínimo costo posible”, subrayó.
En cuanto a la competencia regional, sostuvo que no la ve como tal, sino como un proceso de aprendizaje conjunto. “Sudamérica está en el mismo barco”, afirmó, destacando el crecimiento de la región en maíz y soja.
Mencionó como ejemplo la agricultura regenerativa en Brasil, especialmente en la recuperación de pasturas degradadas y el aumento de materia orgánica, y señaló que se trata de prácticas de las que Uruguay también tiene experiencia.
Finalmente, remarcó la madurez del sistema agroexportador uruguayo y el nivel de confianza entre los actores de la cadena. Destacó el rol de las instituciones y de la investigación, aunque señaló que el desafío es “bajar más a tierra” esos avances y acercarlos a la base del sector primario.
“La eficiencia es el engranaje de todo”, afirmó. Agregó que “ser más eficientes” permite mejorar el desempeño ambiental, social y económico, incluso en un contexto de “márgenes ajustados”.
Las nuevas exigencias sanitarias de China para la importación de semillas forrajeras, particularmente raigrás, generaron incertidumbre en el sector exportador uruguayo, en plena zafra y con una cosecha que fue “enorme” y de “excelente calidad”. Así lo explicó Daniel Bayce, director ejecutivo del Instituto Nacional de Semillas (INASE), en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Bayce detalló que el problema está asociado a la detección del insecto Listronotusbonariensis, un gorgojo presente en la región que para China es considerado “cuarentenario”. Indicó que el gigante asiático ya exigía certificados de “libre Listronotus bonariensis en cebada” y que desde enero de este año comenzó a solicitar el mismo requisito en los embarques de raigrás, un destino que viene ganando peso dentro del comercio exterior del rubro.
El director de INASE explicó que el insecto se alimenta del cultivo verde y que, si bien en la semilla suelen aparecer ejemplares “muertos”, eso igualmente complica la certificación. Señaló que la posición actual del Ministerio es no emitir certificados si se detecta el insecto, aun sin vida, porque podría haber “huevos” y no se puede garantizar que el embarque esté realmente libre de la plaga.
En ese contexto, Bayce sostuvo que Uruguay está consultando formalmente a China para saber si la exigencia se limita a insectos vivos o si también incluye los muertos, y qué metodología de análisis aplica el país asiático. “La idea es hacer exactamente lo mismo que hacen ellos, para no tener sorpresas”, precisó.
Advirtió que la situación genera un escenario complejo, ya que una parte importante del raigrás producido estaba pensado para exportación y, “si no puede salir a China, deberá buscar otros mercados”. Además, señaló que ese volumen no cumple necesariamente con los estándares del mercado interno, lo que podría “generar inconvenientes”.
Bayce agregó que otra alternativa en evaluación es la fumigación de los contenedores, aunque aclaró que se trata de procesos “engorrosos” y requisitos operativos exigentes.
Indicó que en el comercio internacional de semillas “estos tratamientos son habituales”, pero subrayó que cualquier problema recae directamente sobre el privado. “El contenedor que vuelve es del exportador”, acotó.
El jerarca advirtió que, si Uruguay envía partidas con presencia del insecto, existe el riesgo de que China directamente deje de importar semillas de raigrás desde el país. Por eso, explicó que la postura oficial es “cauta” y “conservadora”, a la espera de una respuesta formal del mercado chino antes de avanzar.
Consultado sobre los costos, Bayce señaló que una fumigación “simple” podría ser absorbida por el negocio, pero descartó otras alternativas más drásticas, como reprocesar la semilla con mermas del 30% o 40% para eliminar restos de insectos. “Eso es una locura”, afirmó.
Mientras tanto, indicó que el sector permanece a la espera de la definición china, en un momento clave de la zafra. “Uruguay necesitaría una respuesta inmediata”, expresó, aunque reconoció que los tiempos oficiales no siempre acompañan la urgencia comercial.
China viene ganando peso como destino del raigrás uruguayo, aunque todavía se ubica por detrás de Brasil, que continúa siendo el principal mercado. En 2023 y 2024, las exportaciones de raigrás a China representaron en torno al 10% del total, mientras que en 2025 esa participación trepó a cerca del 25%, reflejando un crecimiento acelerado en la demanda. En un contexto donde alrededor del 50% del raigrás producido en Uruguay se destina a exportación.
La integración entre agricultura y ganadería se consolida como uno de los principales pilares del sistema productivo uruguayo, aun en un contexto de precios ajustados y con un clima que genera “mucha tensión” sobre los cultivos de verano. Así lo planteó Marcos Guigou, director de Agronegocios del Plata (ADP), en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Guigou describió un escenario con “dos realidades bien distintas”: por un lado, una ganadería con “perspectivas muy buenas”, aunque “siempre corriendo de atrás” por el costo de la reposición; y por otro, una agricultura atravesando un momento “bastante complicado” por la falta de agua. “Los cultivos están sufriendo bastante”, afirmó.
En ese contexto, sostuvo que el momento ganadero impactó de forma directa en las decisiones agrícolas. “Sembramos bastante más maíz de primera”, buscando aportar grano a los “encierros”. Advirtió que los maíces de segunda hoy están “bastante feos”. Mirando hacia el invierno, planteó que trigo y cebada podrían ganar protagonismo por su destino “forrajero” más que por los precios de esos granos. Si no se normalizan las lluvias, “van a ser una necesidad”, remarcó.
Guigou destacó que la fuerte demanda de grano por parte de la ganadería cambió la lógica tradicional de planificación. “Hoy el área sembrada no está directamente relacionada con los precios de los granos”, afirmó.
Resaltó que la posibilidad de “producir carne a grano” es uno de los cambios más “disruptivos” del sistema productivo uruguayo en los últimos años. En ese sentido, subrayó el rol central de la terminación a corral. “Sin corral, sería imposible capitalizar los valores actuales de la ganadería”, consideró.
Explicó que esta integración permite “acelerar ciclos”, lograr carcasas “cada vez más pesadas” y liberar espacio para la cría. “Con lo que cuesta hacer un ternero, esto es realmente explosivo para aprovechar el mercado internacional”, afirmó.
Al analizar el peso de la faena de corral —que ronda el 18%–19% del total— consideró que todavía hay “margen” para crecer. Aclaró que la influencia de la agricultura sobre la ganadería “va más allá” del corral. “Está en la suplementación, en el destete precoz, en la recría”, enumeró, destacando que hoy ambos rubros trabajan “absolutamente en el mismo sentido”.
Guigou también se refirió a la incorporación de nuevas alternativas productivas, como arveja forrajera, carinata y colza, dentro de esquemas cada vez más “diversificados”. “El sistema consolida algunas cosas y, al mismo tiempo, prueba otras”, sostuvo.
Remarcó que esa dinámica explica por qué, pese a precios internacionales “ajustados”, el área agrícola “no registra grandes cambios”.
A su juicio, esta integración constituye una clara “ventaja competitiva” frente a otros países productores. “Tenemos un sistema muy balanceado, donde agricultura y ganadería se retroalimentan”, afirmó.
Al tiempo que precisó que no se trata de algo coyuntural, sino del resultado de un proceso de diseño y aprendizaje de largo plazo. “No es algo que apareció de un día para el otro”.
En otro orden, Guigou confirmó que culminó el proceso legal para la adquisición de los activos del grupo Pérez Companc en Uruguay y que ADP ya tomó control operativo de esas unidades productivas. La operación incluye campos propios, superficie arrendada y plantas de acopio. “Fue un proceso largo, pero hoy ya estamos trabajando” sobre esos activos, señaló.
El inicio de 2026 estuvo marcado por un escenario internacional “impresionante” y altamente convulsionado, atravesado por tensiones geopolíticas, movimientos en los grandes bloques comerciales y un nuevo liderazgo de Estados Unidos que volvió a “patear el tablero”. Así lo señaló Ignacio Bartesaghi, consultor en asuntos internacionales, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy, en el marco de Agro en Punta.
Bartesaghi describió un arranque de año atravesado por la agenda de Donald Trump, los movimientos entre la Unión Europea y Mercosur, India, China y también por debates internos en Uruguay, como el tipo de cambio y las intervenciones del Banco Central. “Estamos atravesando un momento histórico”, afirmó, y sostuvo que no se trata simplemente de una transición, sino de un verdadero “cambio de época”.
Recordó incluso discusiones recientes en foros internacionales sobre si el mundo atraviesa un proceso gradual o un quiebre, y fue claro: “vamos hacia algo nuevo”, con elementos del orden posterior a la Segunda Guerra Mundial, pero con reglas distintas.
Consultado sobre cómo queda parado Uruguay en este contexto, advirtió que el país parece estar “en la mitad de una tormenta”, dejándose llevar “un poquito para donde va el barco”, sin una estrategia claramente definida. Para el analista, la ausencia de una hoja de ruta es un problema: “hay que tener estrategia, hay que tener un rumbo y equipos permanentes que estén midiendo todo lo que pasa a nivel internacional”.
En ese sentido, planteó que Uruguay debería anticipar impactos y escenarios, por ejemplo, frente a acuerdos con China y sus posibles repercusiones en la relación con Estados Unidos.
Señaló además que el país sigue “jugando en cancha chica” en varios frentes y que, por sus propias características, necesita “más ambición” en política exterior y comercio.
Bartesaghi insistió en que temas como China o el ingreso al CPTPP deben asumirse como políticas de Estado, más allá de los cambios de gobierno. “No puede ser que cada cuatro o cinco años revisemos todo”, sostuvo, y remarcó la necesidad de contar con equipos interministeriales estables que se encarguen de implementar los acuerdos firmados.
Entre los focos estratégicos que Uruguay debería mirar con mayor profundidad mencionó a Estados Unidos, China, el sudeste asiático, África, India y Medio Oriente. Como ejemplo, citó el bajo volumen de exportaciones hacia regiones con cientos de millones de habitantes y se preguntó si “no hay algo que estamos haciendo mal”, reconociendo que la responsabilidad es compartida entre gobierno, empresarios, academia y sindicatos.
Sobre la reciente declaración conjunta entre China y Uruguay, Bartesaghi explicó que el texto es “bastante estándar”, pero alertó que el problema es el contexto: con Trump nuevamente en la Casa Blanca, ese tipo de gestos resulta “una molestia” para Estados Unidos. Aclaró que Uruguay no puede dejar de vincularse con China, pero señaló que la visita se dio en “un mal momento” y que Beijing también juega con “picardía diplomática”.
Indicó que el documento incluye referencias a iniciativas chinas como la Franja y la Ruta, el banco asiático de infraestructura, inteligencia artificial y 5G, además de menciones a inversiones, elementos que ya generan inquietud en Washington. Si bien valoró algunos aspectos positivos, fue escéptico respecto a una eventual negociación Mercosur–China, que a su juicio quedará más en el plano de la retórica que en avances concretos.
Bartesaghi anticipó que Uruguay probablemente enfrente una relación más distante con Estados Unidos, mientras países como Argentina y Paraguay pueden sacar ventaja en acceso al mercado norteamericano.
En ese escenario, sostuvo que el país deberá enfocarse en bajar aranceles, avanzar en la implementación del acuerdo con la Unión Europea, profundizar el CPTPP y buscar mejoras de cuota con China.
También marcó como un “gran error” que la última declaración bilateral no incluyera una referencia explícita al estudio de factibilidad para un TLC.
El escenario de “costos cada vez más altos” y precios de los commodities que “no acompañan” sigue presionando la rentabilidad de los sistemas productivos en toda la región, aunque todavía existen “espacios de eficiencia” y oportunidades para mejorar la “toma de decisiones”. Así lo señaló Rodrigo Bosch, consultor en agronegocios, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy, en el marco de Agro en Punta.
Bosch puso el foco en la “resiliencia” del sector agroalimentario y recordó que, pese a haber atravesado “guerras”, “pandemias” y “crisis”, la producción de alimentos se mantiene activa. “Estamos en el sector que va a seguir produciendo alimentos”, afirmó, aunque aclaró que eso puede ser “más rentable o menos rentable”.
Explicó que uno de los denominadores comunes en Argentina, Brasil, Uruguay y también en Estados Unidos es el fuerte aumento de los costos, mientras que los precios de los granos “no están acompañando”. “Eso lo hablás con un farmer americano, con un brasileño, un uruguayo o un argentino, y te dicen lo mismo”, resumió.
En ese contexto, sostuvo que todavía hay margen para mejorar la “eficiencia”, especialmente en la “toma de decisiones” y en el uso de las tecnologías disponibles.
Mencionó que herramientas como la “agricultura por ambientes” aún tienen una adopción limitada, incluso en países desarrollados, y remarcó que hoy las compañías de insumos y semilleras generan “mucha información” para ayudar a decidir mejor.
Bosch advirtió además sobre los límites del crecimiento “horizontal”, señalando que en escenarios de precios altos se podían incorporar zonas marginales a la agricultura, algo que hoy ya no resulta viable. “Cuando la soja valía US$ 600 podías sembrar en Rivera; hoy no”, graficó, y comentó que en regiones del norte argentino algunas áreas directamente dejaron de ser agrícolas porque “no da el número”.
Más allá del componente agrícola, destacó que la ganadería atraviesa un momento particularmente relevante desde el punto de vista regional y global. Subrayó que la recomposición del stock vacuno es mucho más lenta que la recuperación de un cultivo anual y que el faltante de carne puede llevar “diez años” revertirse, lo que abre una “gran oportunidad” para el sector.
En ese sentido, planteó la necesidad de avanzar hacia esquemas de “integración” entre agricultura y ganadería, incluso más allá de los límites de cada empresa. Compartió ejemplos recientes en Argentina, donde productores comenzaron a vincularse a partir de situaciones de “crisis”, como la sequía o problemas sanitarios, intercambiando maíz por alimentación animal.
Sin embargo, Bosch remarcó que ese tipo de acuerdos no debería darse solo cuando “hay crisis”. Propuso pensar en proyectos asociativos más estables, que permitan capitalizar granos en kilos de carne y generar sistemas mixtos más resilientes. “La barrera de entrada en la ganadería es alta, pero la barrera de asociación es posible”, afirmó.
Finalmente, sostuvo que el actual contexto representa un momento propicio para “tecnificar la ganadería”, invirtiendo en “genética”, “manejo”, “pasturas” y “tecnología”. “Hay que aprovechar este buen momento, porque es el momento óptimo, más barato, para invertir”, concluyó.
La delegación uruguaya en China avanza con una agenda intensa de actividades oficiales y empresariales, en el marco de la visita de Estado del presidente Yamandú Orsi y su encuentro con Xi Jinping, señaló Nicolás Potrie, presidente de la Cámara de Comercio Uruguay-China.
Potrie explicó en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy, que la misión comenzó con las actividades protocolares propias de una visita de Estado, incluyendo honores militares, foto oficial, presentación de delegaciones y banquete, además de recorridas institucionales que forman parte de la diplomacia china.
Indicó que, en paralelo, la delegación empresarial participó en un seminario organizado por el Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional (China Council for the Promotion of International Trade) junto con Uruguay XXI, donde se presentó al país y se generaron encuentros con contrapartes chinas de distintos sectores. “Fue muy interesante porque la delegación uruguaya tiene varios rubros y pudimos encontrar empresarios chinos de todos ellos”, afirmó.
Sobre la declaración conjunta firmada por ambos gobiernos, Potrie señaló que es “muy completa” y que profundiza la Asociación Estratégica Integral, alcanzada en 2023. Explicó que desde la Cámara ponen especial foco en los aspectos comerciales, aunque el documento abarca también servicios, logística, temas portuarios, tecnología y turismo. Agregó que Uruguay vuelve a reafirmar el principio de “una sola China”, algo habitual en este tipo de declaraciones bilaterales.
En materia de turismo, destacó que China volvió a niveles prepandemia como emisor global y que se abren oportunidades para Uruguay, especialmente en segmentos como turismo rural y vitivinícola, además de propuestas regionales combinadas con Brasil y Argentina. También mencionó la presencia de representantes del fútbol uruguayo dentro de la delegación y reuniones paralelas en distintas áreas.
Potrie señaló que, tras 14 años consecutivos con China como principal socio comercial en bienes, el próximo paso es avanzar hacia inversiones concretas. “Ahora lo que viene es que vengan inversiones a Uruguay”, afirmó, y remarcó la importancia de participar en ferias y explorar no solo las grandes ciudades chinas, sino también las medianas y pequeñas. Diferenció entre empresas chinas ya instaladas en el país e inversiones directas, subrayando que estas últimas requieren un trabajo posterior de implementación por parte del sector público y privado.
Agregó que Uruguay ofrece “reglas claras” y trato igualitario al inversor extranjero, lo que lo posiciona como plataforma para la región. En ese marco, destacó el potencial de asociatividad entre empresas uruguayas y firmas chinas medianas, además del interés en seguir profundizando exportaciones de alimentos, especialmente carne, lácteos y productos aviares, en línea con la demanda china de “alimentos de calidad y confiables”.
Respecto al plano regional, Potrie indicó que, a diferencia de declaraciones anteriores, China manifestó su intención de trabajar en un acuerdo comercial con el Mercosur. Señaló que Uruguay asumirá la presidencia del bloque en el segundo semestre, lo que considera una señal “muy significativa”, y llamó a aprovechar ese impulso para avanzar también en cooperación, innovación y nuevos esquemas de integración.
Finalmente, mencionó que desde la Cámara se planteó a Cancillería la posibilidad de que un banco chino se instale en Uruguay, al menos con una oficina de representación, para facilitar el comercio bilateral. Indicó que el tema “está en proceso” y que hoy ya existen operaciones en yuanes a través de HSBC, aunque contar con más opciones sería beneficioso tanto para importadores como exportadores.