El mercado de ganado gordo arrancó la semana con nuevas subas en todas las categorías bovinas, con el novillo en US$ 5,57, la vaca en US$ 5,25 y la vaquillona en US$ 5,43 el kilo en cuarta balanza, según los datos de la reunión semanal de precios de la Asociación de Consignatarios de Ganados (ACG). Así lo indicó Otto Fernández, director del escritorio homónimo de Artigas y directivo de la ACG, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Describió un mercado «firme y dinámico», con una oferta que sigue siendo escasa para la época tanto en el norte como en el sur del país. Señaló además que la disparidad de valores entre plantas frigoríficas se redujo sensiblemente: si semanas atrás había diferencias de US$ 0,15 centavos o más entre industrias, hoy esa brecha se acotó a un máximo de US$ 0,08 a US$ 0,10 centavos. «Las industrias se están alineando más a las referencias que venían pasando las demás, lo que hace un mercado más nivelado», dijo.
En ganados especiales, los novillos bien terminados operaron por encima de US$ 5,60 a US$ 5,65, y las mejores vacas rondaron US$ 5,30 a US$ 5,40. «La demanda viene siendo muy superior al nivel de oferta existente; es una dinámica totalmente distinta a la habitual», sostuvo.
Respecto a las perspectivas sobre oferta, Fernández proyectó un incremento gradual de los ganados de campo, aunque aclaró que entra al invierno con una situación forrajera «muy pero muy buena», lo que podría moderar las salidas. Sumó además el período de vacunación como factor que típicamente incide en la oferta de reposición.
«El invierno se viene, pero hay que ver cómo el productor maneja esa situación en función de la oferta forrajera, que es mayor y mejor que lo habitual», señaló.
En ovinos, el mercado también se describió como «escaso y demandado». El cordero se mantuvo en US$ 6,05, el capón subió levemente a US$ 5,10 y la oveja a US$ 5,02.
Fernández atribuyó la escasez estacional a que los productores comienzan a preparar las majadas para las esquilas preparto. «Hay firmeza; la tónica se mantiene», enfatizó.
En la semana del 10 al 16 de mayo de 2026 se faenaron 47.174 vacunos en Uruguay, lo que representa un incremento de 13,1% respecto a la semana anterior, cuando la actividad había alcanzado las 41.710 cabezas, según datos preliminares del Instituto Nacional de Carnes (INAC). El volumen semanal se ubicó como el tercer registro más alto de 2026, confirmando una recuperación de la actividad industrial durante las últimas semanas.
Los novillos continuaron liderando la actividad industrial con 25.876 cabezas, equivalentes al 55% del total semanal, seguidos por las vacas con 13.512 cabezas (29%) y las vaquillonas con 7.000 animales (15%), manteniéndose una elevada participación de categorías pesadas y de ganado terminado dentro de la operativa.
Entre las plantas más activas se ubicó Frigorífico Tacuarembó, con 7.165 cabezas (15,2%), seguido por Frigorífico Las Piedras con 5.069 (10,7%), Breeders Packers Uruguay con 4.087 (8,7%), Pulsa con 3.739 (7,9%) y Ontilcor con 3.627 animales (7,7%), concentrando una parte importante de la actividad semanal. En total operaron 24 establecimientos, manteniéndose un elevado nivel de actividad industrial.
En el acumulado de 2026, la faena bovina asciende a 754.361 cabezas, lo que representa una caída de 19,2% frente al mismo período de 2025. Los novillos explican el 49% de la actividad anual con 366.999 cabezas, mientras que las vacas participan con 34% y las vaquillonas con 16%.
En el mercado, los valores volvieron a mostrar nuevas mejoras en todas las categorías. El novillo se ubicó en US$ 5,57 por kilo en cuarta balanza (+US$ 0,05), la vaca alcanzó US$ 5,25 (+US$ 0,06) y la vaquillona llegó a US$ 5,43 (+US$ 0,03), manteniendo la firmeza del mercado y consolidando nuevas referencias para el ganado gordo.
Desde la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG) señalaron que “mercado que mantiene el dinamismo con pujas por los ganados pesados y bien terminados, entradas cortas”, reflejando un escenario donde la demanda industrial continúa activa y la oferta sigue limitada.
El negocio agrícola en Uruguay volvió a mostrar un «deterioro” en mayo, manteniendo la tendencia de márgenes “ajustados” que se observa desde comienzos de año. De acuerdo con el Informe Agropecuario de mayo de 2026 elaborado por AZ Group y la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de la Empresa (FCA), la rotación agrícola analizada registró un margen proyectado de -US$ 62,8 por hectárea para el ciclo 2025/26, profundizando el resultado negativo observado en abril (-US$ 46,7/ha).
El informe muestra que, tras varios meses con resultados positivos entre octubre y febrero, el escenario volvió a deteriorarse desde marzo y actualmente se ubica muy por debajo del promedio de las últimas cinco campañas. La presión de los costos y los precios de referencia proyectados continúa limitando la rentabilidad del sistema agrícola.
Entre los cultivos de verano, la soja de primera aparece como el más comprometido, con un costo total de US$ 1.039/ha y un margen bruto estimado en un perdida de US$ 300/ha. Con un precio de referencia de US$ 411/t, el cultivo necesita alcanzar 2.529 kg/ha para apenas cubrir costos, mientras que el precio dolor se ubica en US$ 664/t — un 61% por encima del precio de referencia utilizado, lo que ilustra la magnitud de la presión económica que enfrenta este cultivo.
El precio dolor es aquel precio al que se obtiene el 20% de rentabilidad del negocio contemplando los costos y rendimiento presupuestado, según el informe en cuestión.
La soja de segunda registró un margen de -US$ 26/ha, con un costo total de US$ 684/ha — que incluye el 50% de la renta, esquema aplicado a todos los cultivos de segunda —, precio de referencia de US$ 411/t, precio dolor de US$ 491/t y un rendimiento de indiferencia de 1.663 kg/ha. El maíz, también cultivo de verano, fue el de mejor resultado dentro de la rotación: US$ 74/ha de margen bruto, con un costo total de US$ 1.176/ha, precio de referencia de US$ 250/t, precio dolor de US$ 270/t y rendimiento de indiferencia de 4.703 kg/ha.
Los cultivos de invierno muestran mejores perspectivas relativas, aunque con márgenes igualmente estrechos. La colza lideró con US$ 29/ha de margen bruto, costo total de US$ 833/ha, precio de referencia de US$ 507/t, precio dolor de US$ 564/t y rendimiento de indiferencia de 1.644 kg/ha. El trigo cerró en US$ 22/ha, con costo total de US$ 878/ha, precio de referencia de US$ 180/t, precio dolor de US$ 202/t y necesidad de alcanzar 4.880 kg/ha para cubrir costos. La cebada fue el único cultivo de invierno en terreno negativo: -US$ 53/ha, con costo total de US$ 904/ha, precio de referencia de US$ 185/t, precio dolor de US$ 226/t y rendimiento de indiferencia de 4.884 kg/ha.
La rotación de referencia contempla una participación de 37% de soja de segunda, 19% de soja de primera, 13% de trigo, 13% de cebada, 11% de colza y 7% de maíz, bajo un esquema con una renta equivalente a 800 kg/ha. El costo total incluye costos directos, indirectos, administración y renta.
Uruguay lleva ejecutado en torno al 20% de su cuota de 324.000 toneladas de carne para China en lo que va del año, en un contexto donde Australia roza el agotamiento de su cuota y Brasil estima que a fines de junio ya no podrá enviar más carne dentro del cupo asignado. Así lo describió Joaquín Martinicorena, representante de la Federación Rural en la Junta del INAC, desde la feria SIAL Shanghái —que reúne unas 190.000 personas en tres días— en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Martinicorena señaló que la señal más clara recibida en las reuniones con cámaras chinas es que las cuotas de importación no se revisarán: estarán vigentes tal como fueron estipuladas por tres años. «Las cuotas van a ser por estos tres años como estaban estipuladas; no van a rever nada, aunque el mundo es bastante cambiante», indicó.
Agregó que el alto nivel de precios de la carne vacuna en China está llevando a la sustitución por cerdo y pollo en la clase media y sectores de menor poder adquisitivo, mientras que el consumo de vacuno se sostiene solo en los segmentos de alto nivel en las grandes ciudades.
Respecto al mercado global, mencionó que la faena bovina de Brasil caería de 42,5 millones de cabezas en 2025, a 40 millones este año a y 37 millones de vacunos en 2027, lo que reduciría la oferta exportable del principal competidor regional. En ese contexto, Uruguay surge como alternativa para los importadores chinos, tanto en carne congelada como potencialmente enfriada por barco, aunque los 50 días de flete acortan la vida útil del producto. «Uruguay surge como una opción; no tenemos el volumen de Brasil, pero los importadores nos ven como proveedor y hay muchas preguntas», sostuvo.
Señaló que la industria uruguaya llega a la feria con baja oferta disponible tras la caída de faena de los últimos dos meses, lo que explica en parte la cautela para cerrar negocios en el evento —que habitualmente se concretan en la semana posterior.
Proyectó que el segundo semestre concentrará buena parte de la actividad exportadora. «Esperemos que el segundo semestre tengamos un incremento de la faena, para poder llegar lo más cerca posible del 100% de la cuota», concluyó.
El inicio de la semana trajo dos reportes clave para el mercado de soja: el avance de cultivos del USDA en Estados Unidos y el boletín semanal del Instituto Mato-Grossense de Economía Agropecuaria (IMEA), que combina las primeras proyecciones globales del USDA para la campaña 2026/27 con una alerta sobre el aumento de costos en el principal estado productor de Brasil.
Siembra adelantada en EE.UU.
Al 17 de mayo, el 67% de la soja ya estaba sembrada en los 18 estados principales de EEUU, muy por encima del promedio de los últimos cinco años (53%) y del 63% registrado en igual fecha de 2025. La emergencia alcanzó el 32%, también superior al promedio histórico de 23%.
Según el USDA, el maíz, por su parte, avanzó al 76% de siembra — en línea con el año pasado y 6 puntos sobre el promedio quinquenal — con una emergencia del 39% frente al 37% histórico.
El trigo de invierno sigue siendo el punto crítico del panorama estadounidense: solo el 27% de los cultivos fue clasificado como bueno/excelente, frente al 52% de igual momento de 2025. El 43% se encuentra en condición pobre o muy pobre, en una campaña donde el USDA ya proyectó la producción en 42,49 millones de toneladas, el nivel más bajo desde 1972/73.
Brasil apunta a un nuevo récord, pero los costos suben
El USDA publicó su primera proyección de oferta y demanda mundial para la campaña 2026/27 de soja. La producción global fue estimada en 441,54 millones de toneladas (Mt), un crecimiento de 3,26% respecto a la campaña anterior. Brasil lidera las expectativas con una cosecha proyectada en 186,00 Mt, 3,33% por encima del ciclo 2025/26, aunque el posible impacto del fenómeno El Niño se mantiene como factor de incertidumbre para futuras revisiones.
Sin embargo, el escenario de rentabilidad para el productor brasileño se ajusta. Según el IMEA, el costo de producción de soja en Mato Grosso para la zafra 2026/27 se proyecta en R$ 4.286,89/ha — equivalente a aproximadamente US$ 857/ha al tipo de cambio de referencia de R$ 5,00 —, con un incremento mensual de 1,88% impulsado por fertilizantes (+2,73%) y agroquímicos (+2,17%), presionados por las tensiones en Medio Oriente. Estos costos son previos al pago de arrendamiento de tierra.
Con una productividad proyectada de 3.746 kg/ha (62,44 bolsas/ha), el punto de equilibrio se logra con R$ 68,65 por bolsa — unos US$ 229 por tonelada en chacra—, valor 8,42% superior al de la campaña anterior.
El mercado ya da por definitivas las cuotas de importación de carne vacuna que China estableció para el período 2026-2028, y el gobierno brasileño y el sector privado apuntan ahora a una estrategia concreta: conseguir que Pekín reasigne a Brasil los volúmenes no utilizados por otros exportadores que tienen cuotas asignadas.
La Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne (Abiec) formalizó esa solicitud ante el Ministerio de Comercio chino (Mofcom). La respuesta fue cautelosa: no cerraron la puerta, pero condicionaron cualquier análisis al momento en que se agote la cuota asignada. «No hay perspectivas de cancelar la cuota. Debe mantenerse durante tres años», reconoció a Valor Económico, Roberto Perosa, presidente de Abiec. China asignó un total de 2,6 millones de toneladas entre sus proveedores para 2026, de los cuales 1,1 millones corresponden a plantas brasileñas.
La presión brasileña seguirá en las próximas semanas: el secretario de Comercio y Relaciones Internacionales del Ministerio de Agricultura, Luis Rua, reiterará el pedido en reuniones con autoridades chinas en Pekín, con la participación también del ministro André de Paula.
El primer año de implementación ya deja señales de tensión. El ritmo de faena se aceleró para cumplir con la cuota, y se prevé una caída en la producción a partir de junio. Una planta procesadora orientada al mercado chino informó que tiene cerca de 200 empleados en situación de despido, con posibles desvinculaciones el próximo mes si no hay cambios, según consignó Valor Económico de Brasil.
Frente a este escenario, Abiec también impulsa la diversificación de destinos: apertura del mercado japonés, turco y surcoreano, ampliación de plantas habilitadas para Vietnam e incorporación de nuevos productos — como vísceras — en negociaciones con socios como Sudáfrica.
Desde la perspectiva de los importadores chinos, la cuota no es una medida coyuntural sino estructural. Para Mark Zang, director ejecutivo de JinShangXu International, refleja que China busca reequilibrar la relación entre carne importada y producción local, y que la era de expansión ilimitada de la oferta mundial de carne vacuna está llegando a su fin.
En ese marco, advierte que la volatilidad de precios entre orígenes podría intensificarse, «particularmente entre Brasil y proveedores alternativos como Argentina, Uruguay o Australia».
Los tres granos operaron al alza este lunes en Chicago, traccionados por el anuncio de la Casa Blanca sobre un acuerdo comercial con China que implicaría compras de productos agrícolas estadounidenses por al menos US$ 17.000 millones anuales entre 2026 y 2028. El entendimiento se alcanzó durante el encuentro en Pekín entre Donald Trump y Xi Jinping.
La soja julio fue la gran protagonista de la jornada y cerró en US$ 445,71 por tonelada, con una suba de US$ 13,23. Los fondos de inversión ejecutaron compras agresivas luego de haber sobrevendido contratos la semana pasada, cuando el cónclave Trump-Xi no dejaba señales claras para el mercado. Con todo, el Ministerio de Comercio de China no confirmó las cifras difundidas por Washington y aclaró que los acuerdos son «preliminares» y que los equipos técnicos siguen negociando los detalles.
El maíz julio cerró en US$ 187,79 por tonelada, sumando US$ 8,37 en la rueda. Los fondos también compraron fuerte ante la expectativa de posibles ventas del cereal a China, aunque los analistas advierten que los volúmenes esperados no cambian sustancialmente la ecuación del maíz estadounidense.
El trigo diciembre finalizó en US$ 255,83 por tonelada, con una ganancia de US$ 9,74, luego de tres ruedas consecutivas a la baja. Más allá del impulso especulativo de los fondos, el mercado sigue respaldado por fundamentos concretos: el 71% del área de trigo de invierno en Estados Unidos transita condiciones de sequía y apenas el 28% de los cultivos fue clasificado como bueno/excelente, en una campaña donde el USDA ya proyectó la producción estadounidense en 42,49 millones de toneladas, el nivel más bajo desde 1972/73.