El producto que ofrece CPY tiene gran variedad de minerales e hidratos de carbono, que potencian la actividad fotosintética; es compatible con todos los herbicidas del mercado
El déficit de precipitaciones puede reducir significativamente la degradación de herbicidas persistentes en el suelo, aumentando el riesgo de daño a cultivos sembrados en sucesión (carryover). Este riesgo no depende de un único factor, sino de la interacción entre las características del herbicida, el tipo de suelo y las condiciones ambientales, siendo la humedad del suelo el elemento más determinante. En condiciones de sequía los procesos de degradación microbiana y química se ralentizan, prolongando la vida activa de los productos.
A su vez, variables como la materia orgánica, la textura y el pH del suelo modulan este comportamiento. Suelos con baja materia orgánica tienden a presentar mayor riesgo, mientras que la textura influye en la disponibilidad y persistencia del herbicida (más disponible en suelos arenosos, más retenido en arcillosos), comentó a VERDE el ejecutivo comercial de CPY Agronegocios en la región litoral-norte, Gabriel Terra.
Agregó que el pH también juega un rol clave dependiendo del principio activo. En conjunto, estas condiciones pueden favorecer la persistencia de residuos y aumentar la probabilidad de fitotoxicidad en el cultivo siguiente.
Sumado a esto, las perspectivas de una alta proporción del área de cultivos de invierno con colza, camelina y carinata, y las herramientas químicas que se presentan en el mercado Uruguayo, sobre todo para el control de gramíneas, que generan fitotoxicidad clínica y en la mayoría de los casos subclínica, más el problema para el control de malezas resistentes en cereales de invierno, donde es necesario aplicar herbicidas que no son inocuos para los cultivos, es que “presentamos el escudo contra la fitotoxicidad: SmartShield”, indicó.
SmartShield es un biorremediador, elaborado a partir de fracciones inertes de la levadura Saccharomyces cerevisiae. Terra destacó que “tiene gran variedad de minerales e hidratos de carbono, que potencian en gran medida la actividad fotosintética, es 100% orgánico y compatible con todos los herbicidas del mercado”.
Señaló que “se trata de una solución tecnológica de última generación, diseñada para proteger a los cultivos frente al estrés químico, actuando directamente sobre los procesos fisiológicos y metabólicos de la planta”.
Uno de los principales diferenciales de SmartShield es su capacidad para actuar de manera integral. Por un lado, facilita la detoxificación del herbicida dentro de la planta, aportando energía y recursos metabólicos que aceleran este proceso. Por otro, estimula mecanismos fisiológicos, que permiten restaurar funciones clave que suelen verse afectadas, como la fotosíntesis, la síntesis de proteínas y el equilibrio hormonal, detalló.
Entre estos procesos se destaca la reactivación de la síntesis de aminoácidos esenciales, como fenilalanina, tirosina y triptófano, cuya producción puede verse inhibida por herbicidas como el glifosato, explicó el ejecutivo.
Asimismo, indicó que SmartShield contribuye a reducir el estrés oxidativo, mediante la activación de enzimas como la ascorbato peroxidasa, protegiendo a las células del daño generado por especies reactivas de oxígeno, incrementando la producción de biomasa y la acumulación de fotoasimilados. Efecto que se traduce en una mejora del rendimiento final.
Desde el punto de vista operativo SmartShield ofrece una ventaja clave: su facilidad de integración en los esquemas de manejo existentes. Puede aplicarse en mezcla con herbicidas (compatible con el 100% de los presentes en el mercado), sin necesidad de modificar rutinas, ni generar costos adicionales en logística, lo que facilita su adopción por parte de los productores.
El producto representa “un avance significativo en el manejo del estrés por herbicidas”, dijo Terra. Porque “no solo protege al cultivo, sino que lo fortalece, permitiéndole expresar su potencial, incluso en condiciones complejas”. Señaló que, en un escenario donde la eficiencia y la sostenibilidad son cada vez más importantes, esta tecnología se posiciona como “una herramienta estratégica para una agricultura más productiva, rentable y resiliente”.
Debido al problema de malezas resistentes y el efecto de fitotoxicidad, dijo que se seguirán realizando ensayos en diferentes cultivos, con diferentes principios activos. Las gráficas corresponden a ensayos realizados con Unicampo Uruguay en la zafra 2025. Actualmente también hay ensayos con esta tecnología en soja, con distintos herbicidas. Y se realizarán más combinaciones con diferentes principios activos, para consolidar la información.
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Gráfica 1: Ensayo realizado por Unicampo Uruguay en la zona este (San Carlos), con aplicación de graminicida, solo y en mezcla con SmartShield, en carinata. Momento de aplicación: B2-4. Invierno 2025.
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Gráfica 2: Ensayo de Unicampo Uruguay en el litoral-oeste (Constancia), con aplicación de mezcla de herbicidas para el control de rábano resistente, solos y con SmartShield en trigo. Momento de aplicación: Z 22. Invierno 2025.
La integración entre la ganadería y la producción agrícola no es una novedad en la agropecuaria uruguaya, pero los sistemas aplicados para intensificar la producción de carne en corrales y el perfil de los actores en este negocio registraron ciertos cambios en las décadas recientes.
Uruguay cuenta con 125 corrales de engorde, con una capacidad instantánea en su conjunto de 260.165 cabezas de vacunos, indican los registros de la Dirección de Sanidad Animal del Ministerio de Ganadería (MGAP), al cierre de 2025.
En el campo uruguayo hay “cada vez más agricultores devenidos en engordadores de ganado”, para “valorizar su grano en carne”, lo que “es un negocio atractivo, porque al agricultor le reduce costos, al no tener que hacer los fletes, el secado y el acondicionamiento del grano”, entre otros factores, dijo a VERDE el presidente de la Asociación Uruguaya de Productores de Carne Intensiva (Aupcin), Álvaro Ferrés.
Al analizar la expansión de los establecimientos de engorde de vacunos en Uruguay, el caso del departamento de Soriano tiene su relevancia, debido a que hace unos cinco años contaba con unos 25 corrales habilitados por el MGAP, y en 2025 pasó a tener casi 40 feedlots con la habilitación sanitaria correspondiente. Esa cantidad de corrales comprende una capacidad instantánea de 86.685 vacunos, según datos del MGAP a los que accedió VERDE.
En relación a la mayor combinación entre granos y carne, Soriano puede ser considerado el departamento más agrícola de Uruguay, por la extensión destinada a la producción de granos, que es de casi “440.000 hectáreas”, a lo que se suma el área de semilleros de “67.000 hectáreas”, según datos que arrojó el Censo Agropecuario.
Los registros oficiales del MGAP muestran que sucedió algo parecido en Río Negro, departamento que tenía 18 feedlots habilitados en 2020, con 40.760 cabezas, y cinco años después llegó a 19 corrales operativos, pero con una capacidad instantánea de 43.768 vacunos.
Después de Soriano y Colonia –el segundo en área de cultivos, con 241.795 hectáreas–, el departamento con más extensión de cultivos de cereales industriales es Río Negro, con 218.000 hectáreas, indican los resultados del censo sectorial.
Corresponde hacer la aclaración respecto a que en esa secretaría de Estado figura una mayor cantidad de establecimientos registrados de engorde de ganado, en la mayoría de los departamentos, pero no todos se encuentran habilitados por la División de Sanidad Animal del MGAP, que es la unidad ejecutora responsable de los controles en esta actividad específica.
Distribución geográfica
Entre los departamentos que están un escalón más debajo de los mencionados en cantidad de corrales de engorde intensivo de ganado, en el registro del MGAP figuran: Canelones, Rocha y San José. En los dos primeros operan cinco feedlots y en el campo maragato hay cuatro corrales habilitados sanitariamente.
Los corrales no solamente se diseminaron en los departamentos más agrícolas, ubicados en el litoral-oeste, sino que también pasaron a ocupar un lugar significativo en zonas del centro y en el norte del campo uruguayo, cambiando así el paisaje rural.
Respecto a este punto, los datos del MGAP dejan en evidencia que en esas zonas algunos departamentos que registraron un aumento importante fueron Flores, Florida y Durazno, donde prácticamente duplicaron la cantidad de corrales habilitados para operar.
Hace cinco años Flores tenía seis corrales, y ahora cuenta con 12, para una capacidad de 14.768 vacunos; en tanto que Florida tenía siete, y en este momento tiene 11 corrales, para una capacidad de 8.894 cabezas; y en Durazno había tres, y ahora pasó a tener siete, para una capacidad instantánea de 18.897 vacunos.
Así lo señalan los registros oficiales del MGAP de establecimientos de engorde habilitados, lo que revela la operativa de corrales de tamaño mayor en su extensión y en su capacidad de producción.
Eso ocurre en el caso de Durazno donde operan siete corrales que en su conjunto superan con amplitud a la capacidad de los 12 feedlots habilitados en suelos floridenses. A la vez, en Durazno uno de los corrales habilitados “está realizando obras para quintuplicar su capacidad”, según informó a VERDE el intendente de Durazno, Felipe Algorta. Con esa ampliación, el departamento estaría duplicando su capacidad instantánea.
Un dato –al menos– llamativo es que Cerro Largo es el único departamento que no cuenta con corrales de engorde de ganado habilitados por Sanidad Animal del MGAP, si bien en los registros de 2020 figuraban dos establecimientos de este tipo en los registros.
Los departamentos con menos cantidad de feedlots son Rivera y Treinta y Tres, con uno solo habilitado, respectivamente, y Artigas, Colonia y Lavalleja que figuran con dos corrales cada uno, conforme con los datos oficiales.
En algunos casos la distancia de los centros de producción de granos, y los mayores costos de fletes, entre otros factores, pueden haber incidido en esta situación, aunque Colonia resulta una excepción entre los departamentos más agrícolas del agro uruguayo.
Los dos establecimientos de engorde intensivo habilitados en ese departamento comprenden una capacidad total de 1.800 cabezas, según el MGAP.
Participación industrial y ambiente
El presidente de Aupcin destacó que las empresas del sector de la industria frigorífica tienen una participación “creciente” en el negocio de los corrales de engorde de vacunos, específicamente con el objetivo de asegurarse de materia prima para sus programas de faena.
Esta situación tiene una “incidencia positiva” en la cadena cárnica, porque los frigoríficos “son los que ponen las puntas de los valores del ganado de reposición de los corrales de engorde”, reconoció.
Ferrés valoró, además, otros cambios registrados en este rubro, porque el corral “está transformando y especializando a la ganadería” local, específicamente “en la cría y en la recría” de ganado, siendo esta última “más larga y con animales más pesados”.
Y “los corrales preparan vacunos cada vez más pesados”, con lo cual se producen “carcazas más pesadas y con categorías de recría que antes tenían 350 a 380 kilos y ahora llegan a 420 a 440 kilos”, sostuvo.
Ferrés avizoró “buenas” perspectivas para los feedlots, sin desconocer los vaivenes de precios, y planteó la necesidad de atender los temas de “impacto ambiental” y de “bienestar animal”. Hay que “respetar las normas”, pero también hay que reconocer que a veces se establecen exigencias que parecen ser “ridículas” y “atentan contra la producción”, sostuvo.
Para el presidente de Aupcin estos temas de la producción intensiva de carne de calidad requieren de una “discusión entre todos los involucrados”, pensando en el futuro de la actividad agropecuaria en general, y de la ganadería en particular.
Conforme con la normativa legal vigente, todos los establecimientos de engorde a corral con destino a faena, con capacidad instantánea mayor a 500 cabezas bovinas, deberán registrarse en la Dirección Nacional de Calidad y Evaluación Ambiental (Dinacea, antes Dinama). Una vez verificada la información por Dinacea, se emite una constancia para continuar el trámite de habilitación en el MGAP.
Según consta en la web de la Dinacea, “las entidades públicas no podrán exigir requisitos adicionales a los detallados en ese sitio oficial, ni solicitar certificados, constancias, testimonios u otra documentación, cuando la información contenida en estos pueda obtenerse a través de medios digitales seguros de otras entidades (decreto 353/23)”.
La Asociación de Productores a Corral de Texas (TCFA, por sus siglas en inglés) representa a feedlots que producen 25% del ganado que se faena en el país, y que abastece a unos 55 millones de consumidores. La institución fue visitada por la gira técnica que organizaron las empresas Nutex de Uruguay y Teknal de Argentina, que reunió a más de 40 productores.
La ciudad de Amarillo, en el Panhandle de Texas, se ubica en el centro de una de las regiones ganaderas más importantes del planeta. En un radio relativamente cercano se concentra la mayor densidad de hacienda de Estados Unidos y una de las mayores del mundo, junto con la capacidad más importante de procesamiento frigorífico del país.
En ese contexto funciona la Asociación de Productores a Corral de Texas, institución con más de 60 años de trayectoria, que representa a los sistemas de engorde de Texas, Oklahoma y Nuevo México. Los feedlots asociados a la entidad explican aproximadamente 25% del volumen total de ganado que se faena en Estados Unidos.
Los establecimientos vinculados a la organización tienen un promedio de 30.000 cabezas por corral y una capacidad instantánea cercana a 3,2 millones de animales. La actividad de estos sistemas genera un impacto económico anual que es estimado en unos US$ 16.500 millones.
Según datos de la propia asociación, los feedlots de la región producen aproximadamente 3.100 millones de libras de carne vacuna por año (más de 1.406 millones de kilos), volumen que permite cubrir las necesidades de unos 55 millones de consumidores.
Los socios de la organización financian parte de su funcionamiento mediante un aporte de US$ 0,13 por cabeza encerrada por mes. Actualmente la entidad reúne 4.570 miembros, con 163 corrales asociados, 392 empresas vinculadas a la industria y 210 líderes voluntarios que participan en la conducción y actividades de la institución. El presupuesto anual ronda los US$ 6,2 millones.
Además de la representación gremial, la TCFA desarrolla diferentes funciones dentro de la cadena cárnica. Se destaca la certificación de programas de calidad, la generación de información de mercado, la capacitación en seguridad y el trabajo coordinado con la industria.
La organización también impulsa programas sociales y comunitarios. El año pasado se recaudaron US$ 110.657 destinados a iniciativas como Snack Pak 4 Kids Beef Fund, High Plains Food Bank y otros programas comunitarios de la región.
Formación técnica y apoyo a los feedlots
Otro de los pilares del trabajo de la Texas Cattle Feeders Association es el apoyo técnico y la capacitación permanente a los sistemas de engorde.
El año pasado la organización realizó 729 visitas técnicas a feedlots, además de registrar 7.056 interacciones con empleados de los corrales, a través de instancias de asesoramiento, capacitación y seguimiento de procesos.
En materia de certificaciones, 96% de la capacidad de los feedlots asociados cuenta con certificación BQA (Beef Quality Assurance), el programa que establece estándares de manejo, bienestar animal y calidad dentro de la industria ganadera estadounidense.
En paralelo, la organización llevó adelante 329 evaluaciones ambientales en establecimientos, en el marco de los programas vinculados a sostenibilidad y manejo responsable de los sistemas de engorde.
La TCFA también impulsa programas de formación y capacitación técnica. En ese sentido, el Feedyard Technician Program ha otorgado 664 certificados, destinados a la formación de técnicos especializados en la operación de corrales de engorde.
Entre las iniciativas orientadas a las nuevas generaciones se destaca el Junior Fed Beef Challenge, un programa educativo que reunió 60 participantes y entregó premios por US$ 16.400.
Asimismo, 15 jóvenes participaron en el programa Feedyard Camp, una instancia de capacitación que busca acercar a estudiantes al funcionamiento de la industria.
Dentro del programa BIN (construir, integrar y establecer redes, por sus siglas en inglés), tres estudiantes universitarios fueron seleccionados para participar en esta iniciativa que busca formar a futuros profesionales vinculados con la cadena de carne vacuna.
En el ámbito académico, la TCFA Education Foundation otorgó US$ 24.000 en becas a 31 estudiantes de posgrado y medicina veterinaria, mientras que otros US$ 50.000 fueron destinados a dos becarios del programa Distinguished Student Fellowship.
La organización también mantiene presencia activa en redes y plataformas digitales, alcanzando 805.790 cuentas, con 2,164 millones de visualizaciones de contenidos y una comunidad de 43.917 seguidores.
Influencia política y defensa del sector
Uno de los ejes centrales de la entidad es la defensa de los intereses de los productores de feedlot en el ámbito político y regulatorio. Desde la asociación sostienen que su objetivo es preservar lo que definen como la “libertad de operar” de los engordes a corral.
Para ello trabajan activamente con legisladores estatales y federales, así como con diferentes organismos gubernamentales, buscando que las leyes y regulaciones que se promulguen contemplen la realidad productiva de este sector.
“Muchas veces los legisladores no tienen una idea clara de cómo funciona la actividad agropecuaria”, señalaron durante la presentación. Por ese motivo la organización impulsa recorridas, visitas y encuentros con representantes políticos para explicar el funcionamiento de la cadena cárnica.
La entidad también cuenta con lobistas que siguen la agenda legislativa, para evitar regulaciones que puedan afectar la actividad.
Entre las políticas que la organización apoya se destacan los mercados libres, el comercio internacional, los programas de promoción del consumo de carne vacuna, el etiquetado preciso de alimentos y diferentes iniciativas vinculadas a la conservación ambiental.
Al mismo tiempo, se oponen a medidas que consideran perjudiciales para el sector, como eventuales intervenciones del gobierno en los mercados ganaderos, la reinstauración del sistema Mcool de etiquetado obligatorio de origen de la carne y la ampliación de determinadas regulaciones federales.
Uno de los casos mencionados fue el trabajo realizado para impedir una propuesta impulsada durante la administración de Joe Biden, que buscaba modificar el sistema de comercialización del ganado en Estados Unidos.
Mercado pautado por oferta y demanda
Desde la TCFA remarcan que el funcionamiento del mercado ganadero estadounidense se basa en la lógica de oferta y demanda.
En el actual contexto del ciclo ganadero, los feedlots y recriadores obtienen márgenes que oscilan en torno a US$ 300 por cabeza, impulsados por la escasez de ganado disponible.
Este escenario ha trasladado el poder de negociación hacia los productores, mientras que en años anteriores la industria frigorífica tenía mayor capacidad para fijar condiciones.
En paralelo, también existe presión política para moderar el precio de la carne al consumidor. En ese marco se discute la posibilidad de ampliar las importaciones de carne desde Sudamérica.
Desde la organización relativizan el impacto de esas medidas. “Las 80.000 toneladas otorgadas a Argentina equivalen a apenas tres días de faena en Estados Unidos”, explicaron, y “si no hay suficiente carne disponible, el consumidor puede sustituirla por pollo o cerdo”.
Actualmente los principales destinos de exportación de la carne vacuna estadounidense son Canadá, México y Corea del Sur. En el caso de China, desde la industria consideran que existe un gran potencial de crecimiento, aunque reconocen que las exportaciones han estado limitadas durante el último año por la guerra comercial entre ambos países.
Importación en pie y beef on dairy
Otro elemento relevante dentro del sistema de engorde es el origen de los animales. Tradicionalmente el ganado mexicano representaba cerca del 20% de los animales que ingresaban a los feedlots de la región. Sin embargo, en los últimos años México ha comenzado a retener más ganado para engordarlo localmente, lo que podría reducir ese flujo hacia Estados Unidos.
En paralelo, el sistema beef on dairy –inseminación de vacas lecheras con toros de razas carniceras– representa aproximadamente 35% de los animales que ingresan a los corrales.
También se analizan alternativas para ampliar la oferta de terneros. Se estudia la posibilidad de importar animales desde Australia y Nueva Zelanda por vía aérea, con vuelos que podrían transportar unos 2.800 terneros por operación. Sin embargo, ese escenario todavía está lejos de concretarse, ya que requiere la negociación de protocolos sanitarios vinculados con enfermedades como brucelosis y tuberculosis, un proceso que podría llevar entre tres y cuatro años.
Ciclo ganadero y futuro de la producción
Desde la perspectiva del ciclo ganadero, los referentes del sector consideran que Estados Unidos se encuentra en el punto más bajo del ciclo de producción.
La caída de stock, combinado con precios elevados del ganado, están retrasando el inicio de la fase de retención de vientres. Sin embargo, señalan que si mejoran las condiciones climáticas y aparece mayor disponibilidad de pasto la reconstrucción del rodeo podría comenzar en el corto plazo.
En la región del Panhandle de Texas operan algunas de las principales compañías frigoríficas del mundo, como National Beef, Cargill, Tyson y JBS, con plantas que procesan aproximadamente 5.000 cabezas por día cada una.
La competencia por la hacienda disponible es intensa, en un contexto donde la oferta sigue siendo limitada y los precios del ganado se mantienen firmes.
El sector también avanza en la incorporación de nuevas tecnologías dentro de las plantas frigoríficas. En la planta de Cargill en Friona, por ejemplo, se están probando sistemas de cámaras para evaluar el rendimiento de cada operario y mejorar la eficiencia del proceso. Incluso pequeñas mejoras en el rendimiento de la canal pueden generar impactos económicos significativos a gran escala.
También se desarrollan soluciones de automatización y robótica para tareas como el corte de la media res y la separación de los cuartos.
En paralelo, algunos grupos asociados a la TCFA avanzan en la construcción de un nuevo frigorífico con capacidad para procesar unas 3.000 cabezas por día, que comenzará a operar en los próximos meses.
En materia de gestión de riesgos, alrededor de 70% de la hacienda en esta región cuenta con herramientas de cobertura de precios, un porcentaje sensiblemente mayor al de otras zonas del país, donde ese nivel se ubica cerca de 40%.
La asociación también participa en el ámbito político a través de Beef PAC, su comité de acción política. En el último ciclo electoral se recaudaron US$ 229.950, destinados a respaldar 71 candidatos vinculados con la defensa de los intereses del sector ganadero.
La Texas Cattle Feeders Association cumple un rol central dentro de uno de las asociaciones ganaderas más importantes del mundo, articulando productores, industria, política y mercado en una región clave para la producción de carne vacuna en Estados Unidos.
El cambio abrupto de condiciones climáticas en Rocha —de sequía extrema a potreros inundados en menos de 60 días— disparó la incidencia de clostridios, al tiempo que la garrapata sigue desafiando al sector con «problemas estructurales» de mano de obra e infraestructura, que derivan en residuos de garrapaticidas en la carne. Así lo describió el médico veterinario Emilio Machado, que trabaja en el este del país, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Explicó que las zonas bajas de Rocha —seccionales 2ª, 6ª, 9ª y parte de la 3ª— tienen «alta» incidencia histórica de Clostridium hemolyticum, uno de los clostridios que provoca cuadros de mancha y muertes súbitas. Las esporas del microorganismo viven en el suelo y son levantadas por el pasto en crecimiento; cuando los animales las ingieren, y desencadenan el cuadro clínico. El crecimiento explosivo de forraje tras las lluvias de otoño generó las condiciones ideales para la enfermedad.
«Tengo consultas prácticamente diarias; el WhatsApp se llenó de fotos de animales muertos por clostridio», advirtió. Recomendó aprovechar la vacunación obligatoria contra aftosa para vacunar simultáneamente contra clostridios, ajustando el calendario según el predio —cada dos, cuatro o seis meses según la historia sanitaria— y alertó que «las crecientes actuales pueden arrastrar esporas y contaminar áreas más amplias».
Respecto a la garrapata, Machado describió la situación del este como manejable en términos de resistencia —a diferencia del norte— pero con incidencia importante de tristeza bovina, incluyendo casos subclínicos que se manifiestan como baja en la producción sin causa aparente.
Señaló que el problema de fondo es «estructural» ya que «muchos predios no tienen infraestructura ni mano de obra suficiente para tratar el 100% de los animales» en cada fecha programada, lo que le da a la garrapata la oportunidad de reproducirse. En los predios forestales hay «enormes dificultades» para poder juntar a todos los animales a la hora de hacer el tratamiento sanitario correspondiente, comentó Machado, a modo de ejemplo.
«La garrapata necesita un par de vacas que no hayan ido al brete el día que tocaba repetir el tratamiento; ahí ya vuelve a cumplir el ciclo», alertó.
Este médico veterinario fue contundente al defender a los productores frente a las acusaciones de generar residuos de garrapaticidas en la carne. Explicó que el productor «trata y retrata» a los animales porque necesita moverlos cumpliendo la ley, sin poder respetar los tiempos de espera porque su horizonte inmediato es que los animales estén libres de garrapata al momento del despacho.
Por eso es que «hay animales que en menos de un mes reciben dos o tres tratamientos», afirmó. Y destacó que «la gente trata y trata porque quiere cumplir con la ley; no es irresponsabilidad, es un encontronazo de prioridades». Machado planteó como solución la trazabilidad individual de los tratamientos garrapaticidas —similar al registro de sangrados de brucelosis, animal por animal— para identificar predios problema y orientar la intervención.
Consideró que el despacho de tropa electrónico es un primer paso, aunque advierte que por ahora está sobresaturado con movimientos que no aportan información relevante. «Tenemos que ir al rastreo individual; no más diálogo de sordos ni tiroteo de ciegos», sostuvo. Y llamó a priorizar el trabajo de campo sobre los reglamentos y manuales.
La soja transitó mayo con movimientos de hasta US$ 20 por tonelada en pocos días, entre la geopolítica del Estrecho de Ormuz, la cumbre Trump-Xi y el acuerdo comercial entre China y Estados Unidos. Las primas locales se ubican esta semana con un descuento de US$ 35 respecto a Chicago. Así lo analizó el asesor en comercialización de granos, Pablo Della Mea, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Señaló que «buena parte» de la volatilidad de mayo no responde a fundamentos de oferta y demanda de soja, sino a factores energéticos y geopolíticos. La soja está cada vez más correlacionada con el petróleo por el crecimiento de los biocombustibles y los cortes obligatorios de mezcla, lo que hace que movimientos en el Estrecho de Ormuz impacten directamente en el precio del poroto, dijo.
«Lo interesante es que poco de esto viene de fundamentos de oferta y demanda de soja; hoy está más linkeada al mercado energético que a una proteína», indicó.
En cuanto al basis, el año arrancó con un diferencial negativo de US$ 30, se deterioró hasta US$ 45/US$ 47 bajo Chicago a fines de febrero, mejoró hacia US$ 38 en marzo y esta semana opera con una prima negativa de US$ 34/US$ 35. La semana pasada, previo a la caída post reunión Trump-Xi, se habían escuchado negocios con un descuento de apenas US$ 30. «Desde los picos de peor diferencial hay una mejoría de más de US$ 10, pero seguimos por debajo del promedio histórico», sostuvo.
El gráfico de Della Mea sobre la prima de los últimos diez años muestra que el promedio de la década es de US$ 18 bajo Chicago, con solo dos años de primas positivas: 2018 (+US$ 28,8 en julio, máxima histórica, impulsada por la primera guerra comercial China-EE.UU.) y 2022 (+US$ 10, cuando la guerra Rusia-Ucrania coincidió con una caída de la producción sudamericana de 210 a 188 millones de toneladas (Mt)). La mínima histórica fue un basis de US$ 75,4 bajo Chicago en julio de 2023, acotó.
El acumulado enero-mayo de 2026 promedia un diferencial negativo de US$ 35,2, el peor arranque de la serie. Della Mea identificó una correlación más fuerte entre primas y producción sudamericana que entre primas y precio de Chicago.
Para los próximos meses identificó tres factores clave a monitorear: la evolución del conflicto en el Estrecho de Ormuz —cuya normalización podría bajar el precio en Chicago—; el acuerdo China-EE.UU. y si deriva en mayor demanda sobre origen norteamericano, lo que reduciría la presión de compra sobre Sudamérica; y la logística de la cosecha récord de Brasil.
Sumó además la prima climática norteamericana que comienza a incorporarse al precio a medida que avanza la siembra en EE.UU. «Son los tres factores de prima más interesantes a seguir; hay bastantes variables para tener en cuenta en la formación del precio», advirtió.
Brasil registró la mayor caída semanal de los últimos tres años, lo que amplía la brecha de competitividad con sus vecinos del Mercosur; Uruguay sube pero sigue lejos del récord de marzo
El precio del novillo terminado en Estados Unidos superó los US$ 9 por kilo carcasa en la semana del 21 de mayo, alcanzando US$ 9,07 y marcando su tercer récord semanal consecutivo. Desde fines de abril, la hacienda norteamericana acumula una suba de 50 centavos, en un mercado que refleja el ciclo de mínima disponibilidad de ganado que atraviesa el país, consignó Valor Carne.
MERCOSUR: BRASIL SE ALEJA DE SUS VECINOS
Al interior del bloque, la semana estuvo dominada por la fuerte caída del novillo brasileño, que perdió 18 centavos para ubicarse en US$ 4,63 por kilo. La baja respondió en partes iguales a un retroceso del precio interno y a la devaluación del real. Caídas de esta magnitud en una sola semana solo se registraron cuatro veces en los últimos tres años, según el relevamiento regional de Valor Carne.
En Uruguay, el novillo tipo exportación avanzó cinco centavos hasta US$ 5,62 por kilo, el mismo ritmo promedio que se viene registrando en las últimas siete semanas desde la recuperación de la fuerte caída de marzo. El precio está a 11 centavos del récord de principios de ese mes.
En Argentina, el novillo trazado y pesado se ubicó en US$ 5,83 al tipo de cambio neto de exportación, seis centavos menos que la semana anterior, por una leve baja en los ofrecimientos y una devaluación de dos décimas.
Valor Carne informó que en Paraguay registró una suba de cinco centavos, con el novillo apto Unión Europea cotizando a US$ 4,95, en un cuadro de baja oferta y faena por debajo de la capacidad instalada.
El precio en Argentina es 19% mayor que el promedio ponderado de sus vecinos del bloque, un punto más que la semana anterior. La brecha máxima entre plazas del Mercosur se amplió a 21%.
Las instalaciones pertenecen a JBS, Prima Foods y Frialto; la medida era esperada por los exportadores y se produce dos días después de que China rehabilitara otras tres plantas que tenían vedadas las exportaciones desde marzo de 2025
China suspendió las licencias de exportación de tres plantas procesadoras de carne vacuna brasileñas por la detección de hormonas sintéticas utilizadas como medicina veterinaria en el ganado, práctica prohibida por las autoridades sanitarias chinas. La medida fue anunciada por la Administración General de Aduanas de China (GACC) y entró en vigor el miércoles 20 de mayo, un día después de que la delegación del ministro de Agricultura de Brasil, André de Paula, fuera notificada formalmente.
Las plantas afectadas son Prima Foods (SIF 157, en Araguari, Minas Gerais), Frialto (SIF 4490, en Matupá, Mato Grosso) y JBS (SIF 51, en Pontes e Lacerda, Mato Grosso). La suspensión se produjo apenas dos días después de que China rehabilitara otras tres plantas brasileñas que habían tenido prohibidas sus exportaciones desde marzo de 2025, lo que revela que ambas medidas formaban parte de un mismo proceso de revisión sanitaria en curso.
Los exportadores brasileños ya anticipaban la decisión. Según información publicada por Valor, la industria había sido alertada previamente sobre la aplicación inminente de estas restricciones. A la vez, el Ministerio de Agricultura de Brasil no respondió a las solicitudes de comentarios.
La Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne (ABIEC) indicó que monitorea la situación junto al Ministerio de Agricultura y confía en una normalización en el corto plazo. «Brasil cuenta con uno de los sistemas de control sanitario más rigurosos y reconocidos internacionalmente, con monitoreo continuo a lo largo de toda la cadena de producción», señaló la entidad en un comunicado, consignó la nota de Rafael Walendorff en Valor.
Agregó que los envíos identificados por las autoridades chinas ya se están gestionando conforme a los protocolos sanitarios establecidos entre ambos países y que la medida es de carácter temporal y preventivo, orientada a permitir la trazabilidad de las materias primas. «El problema se sigue abordando técnicamente entre Brasil y China, con miras a normalizar rápidamente la situación», concluyó ABIEC.