Ganadería

Soriano es el departamento más agrícola e intensivo en ganadería; los corrales crecieron un 60%

23 de mayo de 2026

Redacción
Mauro Florentín

La integración entre la ganadería y la producción agrícola no es una novedad en la agropecuaria uruguaya, pero los sistemas aplicados para intensificar la producción de carne en corrales y el perfil de los actores en este negocio registraron ciertos cambios en las décadas recientes.

Uruguay cuenta con 125 corrales de engorde, con una capacidad instantánea en su conjunto de 260.165 cabezas de vacunos, indican los registros de la Dirección de Sanidad Animal del Ministerio de Ganadería (MGAP), al cierre de 2025.

En el campo uruguayo hay “cada vez más agricultores devenidos en engordadores de ganado”, para “valorizar su grano en carne”, lo que “es un negocio atractivo, porque al agricultor le reduce costos, al no tener que hacer los fletes, el secado y el acondicionamiento del grano”, entre otros factores, dijo a VERDE el presidente de la Asociación Uruguaya de Productores de Carne Intensiva (Aupcin), Álvaro Ferrés.

Al analizar la expansión de los establecimientos de engorde de vacunos en Uruguay, el caso del departamento de Soriano tiene su relevancia, debido a que hace unos cinco años contaba con unos 25 corrales habilitados por el MGAP, y en 2025 pasó a tener casi 40 feedlots con la habilitación sanitaria correspondiente. Esa cantidad de corrales comprende una capacidad instantánea de 86.685 vacunos, según datos del MGAP a los que accedió VERDE.

En relación a la mayor combinación entre granos y carne, Soriano puede ser considerado el departamento más agrícola de Uruguay, por la extensión destinada a la producción de granos, que es de casi “440.000 hectáreas”, a lo que se suma el área de semilleros de “67.000 hectáreas”, según datos que arrojó el Censo Agropecuario.

Los registros oficiales del MGAP muestran que sucedió algo parecido en Río Negro, departamento que tenía 18 feedlots habilitados en 2020, con 40.760 cabezas, y cinco años después llegó a 19 corrales operativos, pero con una capacidad instantánea de 43.768 vacunos.

Después de Soriano y Colonia –el segundo en área de cultivos, con 241.795 hectáreas–, el departamento con más extensión de cultivos de cereales industriales es Río Negro, con 218.000 hectáreas, indican los resultados del censo sectorial.

Corresponde hacer la aclaración respecto a que en esa secretaría de Estado figura una mayor cantidad de establecimientos registrados de engorde de ganado, en la mayoría de los departamentos, pero no todos se encuentran habilitados por la División de Sanidad Animal del MGAP, que es la unidad ejecutora responsable de los controles en esta actividad específica.

Distribución geográfica

Entre los departamentos que están un escalón más debajo de los mencionados en cantidad de corrales de engorde intensivo de ganado, en el registro del MGAP figuran: Canelones, Rocha y San José. En los dos primeros operan cinco feedlots y en el campo maragato hay cuatro corrales habilitados sanitariamente.

Los corrales no solamente se diseminaron en los departamentos más agrícolas, ubicados en el litoral-oeste, sino que también pasaron a ocupar un lugar significativo en zonas del centro y en el norte del campo uruguayo, cambiando así el paisaje rural.

Respecto a este punto, los datos del MGAP dejan en evidencia que en esas zonas algunos departamentos que registraron un aumento importante fueron Flores, Florida y Durazno, donde prácticamente duplicaron la cantidad de corrales habilitados para operar.

Hace cinco años Flores tenía seis corrales, y ahora cuenta con 12, para una capacidad de 14.768 vacunos; en tanto que Florida tenía siete, y en este momento tiene 11 corrales, para una capacidad de 8.894 cabezas; y en Durazno había tres, y ahora pasó a tener siete, para una capacidad instantánea de 18.897 vacunos.

Así lo señalan los registros oficiales del MGAP de establecimientos de engorde habilitados, lo que revela la operativa de corrales de tamaño mayor en su extensión y en su capacidad de producción.

Eso ocurre en el caso de Durazno donde operan siete corrales que en su conjunto superan con amplitud a la capacidad de los 12 feedlots habilitados en suelos floridenses. A la vez, en Durazno uno de los corrales habilitados “está realizando obras para quintuplicar su capacidad”, según informó a VERDE el intendente de Durazno, Felipe Algorta. Con esa ampliación, el departamento estaría duplicando su capacidad instantánea.

Un dato –al menos– llamativo es que Cerro Largo es el único departamento que no cuenta con corrales de engorde de ganado habilitados por Sanidad Animal del MGAP, si bien en los registros de 2020 figuraban dos establecimientos de este tipo en los registros.

Los departamentos con menos cantidad de feedlots son Rivera y Treinta y Tres, con uno solo habilitado, respectivamente, y Artigas, Colonia y Lavalleja que figuran con dos corrales cada uno, conforme con los datos oficiales.

En algunos casos la distancia de los centros de producción de granos, y los mayores costos de fletes, entre otros factores, pueden haber incidido en esta situación, aunque Colonia resulta una excepción entre los departamentos más agrícolas del agro uruguayo.

Los dos establecimientos de engorde intensivo habilitados en ese departamento comprenden una capacidad total de 1.800 cabezas, según el MGAP.

Participación industrial y ambiente

El presidente de Aupcin destacó que las empresas del sector de la industria frigorífica tienen una participación “creciente” en el negocio de los corrales de engorde de vacunos, específicamente con el objetivo de asegurarse de materia prima para sus programas de faena.

Esta situación tiene una “incidencia positiva” en la cadena cárnica, porque los frigoríficos “son los que ponen las puntas de los valores del ganado de reposición de los corrales de engorde”, reconoció.

Ferrés valoró, además, otros cambios registrados en este rubro, porque el corral “está transformando y especializando a la ganadería” local, específicamente “en la cría y en la recría” de ganado, siendo esta última “más larga y con animales más pesados”.

Y “los corrales preparan vacunos cada vez más pesados”, con lo cual se producen “carcazas más pesadas y con categorías de recría que antes tenían 350 a 380 kilos y ahora llegan a 420 a 440 kilos”, sostuvo.

Ferrés avizoró “buenas” perspectivas para los feedlots, sin desconocer los vaivenes de precios, y planteó la necesidad de atender los temas de “impacto ambiental” y de “bienestar animal”. Hay que “respetar las normas”, pero también hay que reconocer que a veces se establecen exigencias que parecen ser “ridículas” y “atentan contra la producción”, sostuvo.

Para el presidente de Aupcin estos temas de la producción intensiva de carne de calidad requieren de una “discusión entre todos los involucrados”, pensando en el futuro de la actividad agropecuaria en general, y de la ganadería en particular.

Conforme con la normativa legal vigente, todos los establecimientos de engorde a corral con destino a faena, con capacidad instantánea mayor a 500 cabezas bovinas, deberán registrarse en la Dirección Nacional de Calidad y Evaluación Ambiental (Dinacea, antes Dinama). Una vez verificada la información por Dinacea, se emite una constancia para continuar el trámite de habilitación en el MGAP.

Según consta en la web de la Dinacea, “las entidades públicas no podrán exigir requisitos adicionales a los detallados en ese sitio oficial, ni solicitar certificados, constancias, testimonios u otra documentación, cuando la información contenida en estos pueda obtenerse a través de medios digitales seguros de otras entidades (decreto 353/23)”.

Nota de Revista Verde N° 128

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