Ganadería

Los corrales, frigoríficos, influencia política y el futuro de la producción, bajo el análisis de la TCFA

23 de mayo de 2026

La Asociación de Productores a Corral de Texas (TCFA, por sus siglas en inglés) representa a feedlots que producen 25% del ganado que se faena en el país, y que abastece a unos 55 millones de consumidores. La institución fue visitada por la gira técnica que organizaron las empresas Nutex de Uruguay y Teknal de Argentina, que reunió a más de 40 productores.

La ciudad de Amarillo, en el Panhandle de Texas, se ubica en el centro de una de las regiones ganaderas más importantes del planeta. En un radio relativamente cercano se concentra la mayor densidad de hacienda de Estados Unidos y una de las mayores del mundo, junto con la capacidad más importante de procesamiento frigorífico del país.

En ese contexto funciona la Asociación de Productores a Corral de Texas, institución con más de 60 años de trayectoria, que representa a los sistemas de engorde de Texas, Oklahoma y Nuevo México. Los feedlots asociados a la entidad explican aproximadamente 25% del volumen total de ganado que se faena en Estados Unidos.

Los establecimientos vinculados a la organización tienen un promedio de 30.000 cabezas por corral y una capacidad instantánea cercana a 3,2 millones de animales. La actividad de estos sistemas genera un impacto económico anual que es estimado en unos US$ 16.500 millones.

Según datos de la propia asociación, los feedlots de la región producen aproximadamente 3.100 millones de libras de carne vacuna por año (más de 1.406 millones de kilos), volumen que permite cubrir las necesidades de unos 55 millones de consumidores.

Los socios de la organización financian parte de su funcionamiento mediante un aporte de US$ 0,13 por cabeza encerrada por mes. Actualmente la entidad reúne 4.570 miembros, con 163 corrales asociados, 392 empresas vinculadas a la industria y 210 líderes voluntarios que participan en la conducción y actividades de la institución. El presupuesto anual ronda los US$ 6,2 millones.

Además de la representación gremial, la TCFA desarrolla diferentes funciones dentro de la cadena cárnica. Se destaca la certificación de programas de calidad, la generación de información de mercado, la capacitación en seguridad y el trabajo coordinado con la industria.

La organización también impulsa programas sociales y comunitarios. El año pasado se recaudaron US$ 110.657 destinados a iniciativas como Snack Pak 4 Kids Beef Fund, High Plains Food Bank y otros programas comunitarios de la región.

Formación técnica y apoyo a los feedlots

Otro de los pilares del trabajo de la Texas Cattle Feeders Association es el apoyo técnico y la capacitación permanente a los sistemas de engorde.

El año pasado la organización realizó 729 visitas técnicas a feedlots, además de registrar 7.056 interacciones con empleados de los corrales, a través de instancias de asesoramiento, capacitación y seguimiento de procesos.

En materia de certificaciones, 96% de la capacidad de los feedlots asociados cuenta con certificación BQA (Beef Quality Assurance), el programa que establece estándares de manejo, bienestar animal y calidad dentro de la industria ganadera estadounidense.

En paralelo, la organización llevó adelante 329 evaluaciones ambientales en establecimientos, en el marco de los programas vinculados a sostenibilidad y manejo responsable de los sistemas de engorde.

La TCFA también impulsa programas de formación y capacitación técnica. En ese sentido, el Feedyard Technician Program ha otorgado 664 certificados, destinados a la formación de técnicos especializados en la operación de corrales de engorde.

Entre las iniciativas orientadas a las nuevas generaciones se destaca el Junior Fed Beef Challenge, un programa educativo que reunió 60 participantes y entregó premios por US$ 16.400.

Asimismo, 15 jóvenes participaron en el programa Feedyard Camp, una instancia de capacitación que busca acercar a estudiantes al funcionamiento de la industria.

Dentro del programa BIN (construir, integrar y establecer redes, por sus siglas en inglés), tres estudiantes universitarios fueron seleccionados para participar en esta iniciativa que busca formar a futuros profesionales vinculados con la cadena de carne vacuna.

En el ámbito académico, la TCFA Education Foundation otorgó US$ 24.000 en becas a 31 estudiantes de posgrado y medicina veterinaria, mientras que otros US$ 50.000 fueron destinados a dos becarios del programa Distinguished Student Fellowship.

La organización también mantiene presencia activa en redes y plataformas digitales, alcanzando 805.790 cuentas, con 2,164 millones de visualizaciones de contenidos y una comunidad de 43.917 seguidores.

Influencia política y defensa del sector

Uno de los ejes centrales de la entidad es la defensa de los intereses de los productores de feedlot en el ámbito político y regulatorio. Desde la asociación sostienen que su objetivo es preservar lo que definen como la “libertad de operar” de los engordes a corral.

Para ello trabajan activamente con legisladores estatales y federales, así como con diferentes organismos gubernamentales, buscando que las leyes y regulaciones que se promulguen contemplen la realidad productiva de este sector.

“Muchas veces los legisladores no tienen una idea clara de cómo funciona la actividad agropecuaria”, señalaron durante la presentación. Por ese motivo la organización impulsa recorridas, visitas y encuentros con representantes políticos para explicar el funcionamiento de la cadena cárnica.

La entidad también cuenta con lobistas que siguen la agenda legislativa, para evitar regulaciones que puedan afectar la actividad.

Entre las políticas que la organización apoya se destacan los mercados libres, el comercio internacional, los programas de promoción del consumo de carne vacuna, el etiquetado preciso de alimentos y diferentes iniciativas vinculadas a la conservación ambiental.

Al mismo tiempo, se oponen a medidas que consideran perjudiciales para el sector, como eventuales intervenciones del gobierno en los mercados ganaderos, la reinstauración del sistema Mcool de etiquetado obligatorio de origen de la carne y la ampliación de determinadas regulaciones federales.

Uno de los casos mencionados fue el trabajo realizado para impedir una propuesta impulsada durante la administración de Joe Biden, que buscaba modificar el sistema de comercialización del ganado en Estados Unidos.

Mercado pautado por oferta y demanda

Desde la TCFA remarcan que el funcionamiento del mercado ganadero estadounidense se basa en la lógica de oferta y demanda.

En el actual contexto del ciclo ganadero, los feedlots y recriadores obtienen márgenes que oscilan en torno a US$ 300 por cabeza, impulsados por la escasez de ganado disponible.

Este escenario ha trasladado el poder de negociación hacia los productores, mientras que en años anteriores la industria frigorífica tenía mayor capacidad para fijar condiciones.

En paralelo, también existe presión política para moderar el precio de la carne al consumidor. En ese marco se discute la posibilidad de ampliar las importaciones de carne desde Sudamérica.

Desde la organización relativizan el impacto de esas medidas. “Las 80.000 toneladas otorgadas a Argentina equivalen a apenas tres días de faena en Estados Unidos”, explicaron, y “si no hay suficiente carne disponible, el consumidor puede sustituirla por pollo o cerdo”.

Actualmente los principales destinos de exportación de la carne vacuna estadounidense son Canadá, México y Corea del Sur. En el caso de China, desde la industria consideran que existe un gran potencial de crecimiento, aunque reconocen que las exportaciones han estado limitadas durante el último año por la guerra comercial entre ambos países.

Importación en pie y beef on dairy

Otro elemento relevante dentro del sistema de engorde es el origen de los animales. Tradicionalmente el ganado mexicano representaba cerca del 20% de los animales que ingresaban a los feedlots de la región. Sin embargo, en los últimos años México ha comenzado a retener más ganado para engordarlo localmente, lo que podría reducir ese flujo hacia Estados Unidos.

En paralelo, el sistema beef on dairy –inseminación de vacas lecheras con toros de razas carniceras– representa aproximadamente 35% de los animales que ingresan a los corrales.

También se analizan alternativas para ampliar la oferta de terneros. Se estudia la posibilidad de importar animales desde Australia y Nueva Zelanda por vía aérea, con vuelos que podrían transportar unos 2.800 terneros por operación. Sin embargo, ese escenario todavía está lejos de concretarse, ya que requiere la negociación de protocolos sanitarios vinculados con enfermedades como brucelosis y tuberculosis, un proceso que podría llevar entre tres y cuatro años.

Ciclo ganadero y futuro de la producción

Desde la perspectiva del ciclo ganadero, los referentes del sector consideran que Estados Unidos se encuentra en el punto más bajo del ciclo de producción.

La caída de stock, combinado con precios elevados del ganado, están retrasando el inicio de la fase de retención de vientres. Sin embargo, señalan que si mejoran las condiciones climáticas y aparece mayor disponibilidad de pasto la reconstrucción del rodeo podría comenzar en el corto plazo.

En la región del Panhandle de Texas operan algunas de las principales compañías frigoríficas del mundo, como National Beef, Cargill, Tyson y JBS, con plantas que procesan aproximadamente 5.000 cabezas por día cada una.

La competencia por la hacienda disponible es intensa, en un contexto donde la oferta sigue siendo limitada y los precios del ganado se mantienen firmes.

El sector también avanza en la incorporación de nuevas tecnologías dentro de las plantas frigoríficas. En la planta de Cargill en Friona, por ejemplo, se están probando sistemas de cámaras para evaluar el rendimiento de cada operario y mejorar la eficiencia del proceso. Incluso pequeñas mejoras en el rendimiento de la canal pueden generar impactos económicos significativos a gran escala.

También se desarrollan soluciones de automatización y robótica para tareas como el corte de la media res y la separación de los cuartos.

En paralelo, algunos grupos asociados a la TCFA avanzan en la construcción de un nuevo frigorífico con capacidad para procesar unas 3.000 cabezas por día, que comenzará a operar en los próximos meses.

En materia de gestión de riesgos, alrededor de 70% de la hacienda en esta región cuenta con herramientas de cobertura de precios, un porcentaje sensiblemente mayor al de otras zonas del país, donde ese nivel se ubica cerca de 40%.

La asociación también participa en el ámbito político a través de Beef PAC, su comité de acción política. En el último ciclo electoral se recaudaron US$ 229.950, destinados a respaldar 71 candidatos vinculados con la defensa de los intereses del sector ganadero.

La Texas Cattle Feeders Association cumple un rol central dentro de uno de las asociaciones ganaderas más importantes del mundo, articulando productores, industria, política y mercado en una región clave para la producción de carne vacuna en Estados Unidos.

Nota de Revista Verde N° 128

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