La Universidad de Texas y su sistema de extensión cercana a productores

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En la región de Dalhart, en el norte de Texas, la Universidad de Texas (Texas A&M University) desarrolla un sistema de extensión agropecuaria que mantiene un vínculo muy cercano con los productores. Laura Taylor, jefa de Extensión para esa zona, explicó que el modelo se basa en la presencia territorial de especialistas en distintas áreas productivas, que trabajan directamente con el sector para transferir conocimiento, apoyar la toma de decisiones y acompañar los procesos de innovación.

Este esquema forma parte de una estructura de gran escala. El estado de Texas cuenta con 254 condados y unas 250 oficinas de extensión, lo que refleja el alcance territorial del sistema. En la región del Panhandle, uno de los referentes es Jason Smith, extensionista especializado en ganado de carne, quien trabaja en un área que abarca 77 condados. Su labor está vinculada con toda la cadena productiva, desde la cría y la recría hasta los feedlots, además de coordinar aspectos relacionados con la calidad de carne.

El enfoque del sistema productivo se sustenta en tres objetivos centrales: producir carne segura, alcanzar altos estándares de calidad y ofrecer una experiencia de consumo satisfactoria. “El objetivo es que los consumidores quieran comer carne”, explicó Smith durante la gira de productores y técnicos que realizaron Nutex de Uruguay y Teknal Argentina.

En Estados Unidos apenas alrededor del 1% de la población está directamente vinculada con la producción de carne, lo que obliga a la cadena a trabajar con altos niveles de eficiencia y calidad para mantener la preferencia de los consumidores.

La zona del Panhandle de Texas es uno de los núcleos ganaderos más importantes del país. En un radio de unos 380 kilómetros de Amarillo se concentra la mayor cantidad de ganado bovino de Estados Unidos, entre un cuarto y un tercio del total nacional. Allí hay más de 6 millones de cabezas, distribuidas en aproximadamente 100 feedlots.

Sin embargo, la caída del stock bovino es una de las principales preocupaciones de la cadena. A esto se suma que alrededor de 1 millón de cabezas no está ingresando a los corrales debido a problemas sanitarios, lo que reduce la disponibilidad de animales para engorde. Como consecuencia, los feedlots están operando con niveles de ocupación que oscilan entre 65% y 85%, mientras que la industria frigorífica enfrenta una menor disponibilidad de ganado terminado.

Según Smith, es poco probable que el rodeo bovino estadounidense vuelva a los niveles que tuvo el pasado. No obstante, consideró que el sector podría estar comenzando un nuevo proceso de retención de vientres. Históricamente los ciclos ganaderos en Estados Unidos tenían una duración cercana a los 10 años, con cinco años de liquidación y cinco de retención. En el escenario actual esos ciclos podrían extenderse más allá de los 12 años. De hecho, el stock bovino viene disminuyendo de forma gradual desde hace décadas, pero la situación actual es considerada una de las más ajustadas de la historia reciente.

En este contexto, la industria frigorífica paga la hacienda en función del peso de carcasa y de una grilla de calidad, lo que refuerza la importancia de la genética, la nutrición y el manejo en los sistemas de producción.

La región donde se desarrolla esta actividad tiene, además, una fuerte base agrícola, que complementa la ganadería intensiva. Entre los principales rubros productivos se encuentran el ganado bovino de carne, la lechería, el maíz, el trigo, el sorgo, el algodón, los cerdos, además de cultivos como zapallos, melones y cáñamo.

A pesar de contar con apenas 13.000 habitantes, los dos condados de esta zona generan aproximadamente el 20% del Producto Bruto Agropecuario del estado de Texas. Se trata de territorios de gran dimensión: la superficie conjunta de ambos es mayor que la de los dos estados más pequeños de Estados Unidos.

En materia agrícola, la productividad bajo riego alcanza niveles elevados. El maíz puede rendir entre 12.500 y 15.700 kilos por hectárea (kg/ha), mientras que el sorgo puede producir en torno a 40 y 50 toneladas de materia verde por hectárea, un cultivo que ha ganado relevancia en los últimos años debido a su menor demanda de agua.

La disponibilidad de agua aparece como uno de los temas más sensibles para el futuro de la región. Los productores dependen en gran medida del acuífero Ogallala y la reducción en los niveles disponibles ha llevado a ajustar los sistemas productivos. En muchos casos se redujo el área de maíz –un cultivo de alta demanda hídrica– y se incrementó el uso de sorgo, que requiere aproximadamente la mitad del agua. Este cultivo también se utiliza para la elaboración de silaje en tambos, lo que permite sostener la alimentación del rodeo lechero con menor presión sobre el recurso hídrico.

La lechería ha mostrado un crecimiento significativo en la región desde 2008. Se estima que existen alrededor de 1,3 millones de vacas en ordeñe, con establecimientos de gran escala, que suelen manejar rodeos de entre 3.000 y 5.000 animales.

Otro componente importante del sistema de extensión es el programa 4-H, una iniciativa dirigida a jóvenes de entre 8 y 18 años, que busca formar nuevas generaciones vinculadas al agro. Cada año participan unos 200 jóvenes, que reciben formación en liderazgo, servicios comunitarios y actividades relacionadas con la producción agropecuaria. El programa también incluye capacitación en habilidades sociales y de organización, como la participación en reuniones y la interacción en ámbitos profesionales. Estos programas reflejan el enfoque de largo plazo del sistema de extensión estadounidense, donde la formación de capital humano se considera tan relevante como la transferencia de tecnología productiva.

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La cotización fue récord en 2025, pero no se frenaron compraventas

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Redacción
Mauro Florentín

En un contexto de “récord” en el precio promedio de la tierra en Uruguay en 2025, el mercado de campos registró algunas compraventas significativas por su monto, su extensión y por los actores del negocio, entre otros datos.

Con un aumento del 5,3% respecto a 2024, el valor promedio de la hectárea llegó a “US$ 4.178”, siendo el “máximo histórico” de la serie de 26 años del registro de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).

Esta evolución va en la línea de la tendencia que empezó a marcar esta actividad en años previos a la pandemia Covid, cuando tuvo una leve interrupción, pero que se retomó desde 2021 y que ganó mayor impulso en los últimos cuatro años. Es que el precio promedio de la tierra en el campo local pasó de US$ 3.499 en 2021 a US$ 3.741 en 2022, luego subió a US$ 3.786 en 2023 y al año siguiente saltó a US$ 3.967, indican los datos del MGAP.

Y muestran que en 2014 el valor promedio de la hectárea ya se acercó a ese nivel de precios, cuando llegó a US$ 3.934.

La valorización de los campos no puso freno a los negocios, considerando que, de un total de 1.239 compraventas registradas en 2021, la cantidad fue en incremento en años siguientes, de un nivel de 1.400 a 1.500, y luego a poco más de 1.700 en los dos últimos años, según Estadísticas Agropecuarias.

Mientras que otros indicadores parecen reflejar el impacto del aumento del precio, el monto que comprende al total de las compraventas de 2025 fue US$ 1.082 millones, lo que representó una caída de 36% respecto al año anterior, indica el MGAP.

Señala que en la cantidad total de hectáreas transadas el año pasado también hubo una disminución (31%), ya que se comercializaron 259.000 hectáreas en 2025 y 375.000 hectáreas en 2024.

Otros datos relevantes, específicamente en cuanto a la ubicación geográfica de estos negocios, indican que los departamentos con mayor superficie operada fueron Paysandú, Durazno y Treinta y Tres, acumulando algo más de 81.000 hectáreas (31% del área comercializada en el periodo), por US$ 281 millones (26% del monto total), conforme con DIEA.

En tanto que los departamentos de Colonia, Soriano y San José, con valores promedios por hectárea de US$ 9.707, US$ 7.964 y US$ 6.842, respectivamente, fueron los que obtuvieron precios promedios “más altos”, señala.

Y el otro extremo, esa misma fuente oficial muestra que el precio medio “más bajo” correspondió al departamento de Artigas con US$ 2.300 por hectárea.

En cuanto a las escalas de los campos transados en 2025, DIEA indica que un grupo de “17 compraventas de más de 2.000 hectáreas abarcó una extensión total de 58.800 hectáreas, lo que significó el 23% del total” de superficie comercializada, también el renglón de operaciones de “entre 201 y 500 hectáreas acapararon 23% del total, pero en 193 compraventas”.

Algo similar sucedió con el monto de estos dos escalones de superficie transada, considerando que abarcaron 21% y 22% del total, respectivamente, según el MGAP.

Otro dato no menor y que a medida que se achica la oferta de campos y la apuesta del inversor es más selectiva está vinculado a la productividad del suelo. Y en este sentido, el 25% del área vendida en 2025, lo que representa algo más de 63.000 hectáreas, se comercializaron en la escala de índice Coneat de 60 y 80, alcanzando un precio promedio de US$ 3.382 por hectárea, según DIEA.

En su reporte, esa repartición ministerial advierte que, “si ampliamos el rango de Coneat, podemos afirmar que el 65% de la superficie se vendió con un promedio menor o igual a 100 en la escala”. Esto revela el peso significativo de dicho factor a la hora de la toma de decisiones por parte del comprador, lo que a su vez tiende a remarcar la importancia de poner el campo a producir, sin que sea netamente una inversión especulativa, como suele verse por parte de algunos sectores de la sociedad.

En la mira forestal

Respecto al movimiento del mercado de campos local entre fines de 2025 y el arranque de este año, el fideicomiso financiero forestal Bosques del Uruguay vendió un total de 18.800 hectáreas, distribuidas en una serie de padrones rurales ubicados en los departamentos de Rivera y Tacuarembó, según averiguaciones de VERDE entre operadores y datos del Instituto Nacional de Colonización (INC).

Señalan que en esa transacción de tierras el comprador es la firma Paitone SAS, representada por Giovani Simoes Pires Giacomet, que es director de estrategia y desarrollo de Braspine Madeiras, y Pedro Enrique Pinilla Saavedra, director industrial de esa empresa de Brasil.

Y el monto de la compraventa es de US$ 171,3 millones, lo que representa un valor de unos US$ 9.000 por hectárea, según los registros del INC. Operadores del sector comentaron a VERDE que el factor relevante en este tipo de operaciones es la masa de bosques que posee en los suelos comprendidos, principalmente pensando en la proyección de negocios del comprador, y en este caso específico la mayor parte del monte está forestado con pinos.

En 2024 la compañía forestal y maderera Braspine anunció una inversión de US$ 250 millones en Uruguay, para la instalación de una planta industrial en Rivera, que será la primera de este grupo fuera de Brasil.

Esta inversión generará unos 400 nuevos puestos de trabajo en Uruguay, y en 2027 está previsto el inicio de las operaciones de esta fábrica, según información de Braspine, publicada en su sitio web.

Otro negocio relevante fue la compra de un predio forestado de 885 hectáreas, en Rivera, por parte de la firma Ibirá, cuyo representante legal es el industrial maderero uruguayo Pablo Balerio, y el vendedor es Ginker SRL, de un fondo forestal extranjero, conforme con la información recabada.

Indica que el monto total de esta compraventa es de US$ 10,6 millones, lo que representa un precio por hectárea de US$ 12.000 de ese predio forestado.

Balerio es director de la empresa Forestadora y Maderera del Norte (Fymnsa), dedicada a la siembra y el manejo forestal, e integrante de la corporación Dank SA, en ese departamento norteño de Uruguay.

Esa empresa es una de las pocas firmas de capitales uruguayos que explotan miles de hectáreas forestales, se especializa en la producción y el procesamiento de madera y, además, produce energía a partir de la biomasa generada por esa actividad.

Grobocopatel y cabaña de Criollos

Una de las transacciones de tierras que despertó el interés del mercado fue la que tuvo al empresario Gustavo Grobocopatel, conocido en su momento como el rey argentino de la soja y fundador del grupo Los Grobo, que vendió un campo de 2.225 hectáreas en el departamento de Cerro Largo, por US$ 9,7 millones, señalan los datos del INC.

Indican que el comprador de ese campo es el empresario Diego Caballero Sibru, director del frigorífico Frigoyi, ubicado en Santa Bernardina, Durazno. El precio establecido en esa compraventa es de US$ 4.360 por hectárea.

Igualmente, el mercado de tierras registró otro tipo de negocios entre fines del año pasado y el inicio de 2026, específicamente en cuanto a la diversidad de rubros y objetivo de la inversión prevista.

Uno de estos casos fue el de la empresa Lemandi, cuyo presidente es el empresario brasileño Joao Carlos Jahn, que vendió un campo de 446 hectáreas a la firma Green Belt, que es la propietaria de la cabaña de caballos Criollos denominada Septiembre, conforme con los datos del INC.

El monto de esa compraventa fue US$ 9 millones, a un precio por hectárea de US$ 20.180, por el campo ubicado en el departamento de Maldonado.

En los últimos tiempos esa cabaña recibió varios reconocimientos en Uruguay y en la región, por los ejemplares Criollos que presentó en diferentes competencias, como el Freno de Oro, que se realiza en Esteio, Rio Grande do Sul, Brasil.

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Empresario brasileño desafió a Uruguay a aumentar la producción

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Uno de los principales desafíos del sector ganadero uruguayo es la “capacidad ociosa” de la industria frigorífica, dijo el presidente de la compañía MBRF, Marcos Molina. El ejecutivo señaló que “hoy tenemos 30% capacidad ociosa” y que hace más de 20 años “no crece la producción de ganado” en el país, y tampoco se ha incrementado la faena, “ni se han inaugurado nuevas plantas” en los últimos 15 años.

Ante esta situación, planteó un desafío concreto al gobierno, la industria y los productores: “Mi propuesta es trabajar juntos y plantear el objetivo de aumentar la producción en tres años en Uruguay”.

En esa línea, enumeró puntos claves como: “aumentar la producción de carne, de terneros, aumentar el stock, aumentar el peso de la carcasa, disminuir el tiempo de faena del ganado, ser más eficientes y producir más”.

Molina señaló que los balances en Uruguay “son todos públicos” y planteó la necesidad de mejorar los resultados económicos. “Trabajamos mucho, pero ganamos poca plata. Todos tenemos que ganar más, y para eso debemos ser más eficientes y crecer”, resaltó.

El empresario también vinculó este planteo con el contexto internacional, donde “existe una fuerte demanda global por carne vacuna”, y destacó la concreción del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. “Para cumplir la cuota tenemos que tener ganado”, afirmó.

Molina participó de la inauguración del Complejo Agroindustrial Tacuarembó, de MBRF, que demandó una inversión cercana a US$ 70 millones, para ampliar la capacidad industrial y profundizar el desarrollo de productos con mayor valor agregado.

En ese ámbito el presidente de la multinacional de origen brasileño dijo que ese paso “se definió en un escenario en el que se proyectaba las ventas de las plantas” (Colonia, San José y Salto) a Minerva, “porque sino no habría aumentado la capacidad de faena, porque falta ganado en Uruguay”.

Molina recordó que la operación formaba parte de un paquete “más amplio”, y que Uruguay “era la parte más interesante”, que “no quería vender, pero el precio era muy bueno”. No obstante, indicó que la empresa respetó la resolución de la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia, que impidió concretar la operación.

El presidente de MBRF explicó que la compañía viene llevando adelante “un proceso de reorganización” de su estructura. En Brasil, luego del negocio con Minerva, pasó de operar 14 plantas a tener solo dos, pero “ha mantenido el mismo volumen de producción”.

En Uruguay la empresa impulsó la venta de sus plantas de menor escala. “La idea era vender las plantas chicas a Minerva. No íbamos a vender el negocio de hamburguesas y a eso lo movimos para Tacuarembó”, detalló durante su reciente visita al país.

Indicó que “la idea en Tacuarembó era alcanzar una capacidad de procesamiento de 4.000 cabezas por día”. Actualmente “la planta puede llegar hasta las 1.400 cabezas diarias y cuenta con un proyecto para seguir creciendo”.

El empresario destacó que MBRF es el mayor productor de hamburguesas del mundo y proveedor global de McDonald’s, junto a las compañías estadounidenses Cargill y Tyson. También mencionó el modelo de National Beef como referencia en el desarrollo de productos con valor agregado.

Molina desembarcó en Uruguay hace dos décadas, “cuando compramos a la familia Secco el frigorífico Tacuarembó, sin ver la planta, la vimos después que firmamos el contrato”, señaló, destacando además el vínculo construido en ese tiempo con productores y autoridades.

“Tenemos que agradecer toda la colaboración del gobierno y de todos los productores, que son socios nuestros, es un honor trabajar con los productores”, concluyó durante el acto realizado en la planta industrial.

Por su parte, el CEO global de MBRF, Miguel Gularte, recordó que esa inversión en Uruguay fue el primer paso de Marfrig en Sudamérica. En ese contexto, destacó la evolución del país y del complejo industrial, que actualmente representa “cerca del 15% de la producción nacional”.

Gularte también subrayó que la inauguración se da en un momento relevante para la empresa, tras la fusión entre Marfrig y BRF en 2025. Explicó que MBRF cuenta con presencia en Sudamérica y Estados Unidos –a través de National Beef– y con unos 130.000 colaboradores. “No es una simple inauguración. Es la primera inauguración de la nueva empresa”, afirmó, destacando además que el grupo factura unos US$ 30.000 millones y que el 53% de su producción corresponde a productos de valor agregado.

El CEO global remarcó el rol de Uruguay dentro de la estrategia del grupo. “Para nosotros es un país que seguirá siendo una referencia de calidad de producto y de gente de trabajo, el desafío es seguir agregando valor en Uruguay”, sostuvo Gularte.

Por su parte, el CEO de MBRF en Uruguay, Marcelo Secco, señaló que la inversión permitió ampliar la capacidad del complejo. “Llevamos la capacidad a 1.400 animales por día, aumentando un 40%, lo que consolida al complejo como el de mayor capacidad de procesamiento integral en bovinos del país”, afirmó.

Secco indicó que la planta cuenta con 52.000 metros cuadrados de área productiva en un predio de 110 hectáreas, y con una capacidad de procesamiento de algo más de 300.000 toneladas anuales entre productos in natura y procesados.

En cuanto al desarrollo de valor agregado, destacó el crecimiento en la producción de hamburguesas. “Pasamos de generar aquí 200 a 900 toneladas por mes. Eso son unas 500.000 hamburguesas por día”, afirmó.

Esos productos se destinan tanto al mercado local como a mercados internacionales, incluyendo Asia, Medio Oriente y América. “Ampliamos la capacidad para atender con calidad y agilidad el mercado interno y externo”, destacó Secco.

En esa línea, mencionó la producción de “marcas fuertes con reconocimiento nacional e internacional, que son parte de nuestro foco como compañía”. En Tacuarembó y en Uruguay se elaboran: Tacuarembó Steak House, Viva, Viva Orgánico, Viva Grass Feed, carne regenerativa, carne Angus, carne de Wagyu, también las hamburguesas para cadenas como McDonald’s y Burger King, entre otras, además de las marcas regionales como Hamby y Paty. A la vez, se han incorporado al portafolio de productos en Uruguay marcas como Sadia y Qualy.

Finalmente, Secco destacó el impacto de la inversión en el empleo. “Hoy en Tacuarembó hay 600 trabajadores más. Somos 1.700 empleos directos, de los 4.500 que somos en Uruguay”, indicó. A su vez, señaló que la operación genera más de US$ 20 millones anuales en salarios y beneficios en la zona, contribuyendo a la economía local y a la cadena productiva.

La inauguración contó con la participación del presidente de la República, Yamandú Orsi, además de otras autoridades nacionales y departamentales.

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Petróleo baja más de 8% y el dólar cambia de tendencia; letras en pesos cerca del 6%

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La semana cerró con un “cambio de tendencia” en los mercados financieros internacionales: el petróleo cayó más del 8% ante señales de negociación en el conflicto de Medio Oriente, lo que “descomprimió las expectativas inflacionarias” y “frenó la presión alcista” sobre el dólar. Así lo analizó el director de Urraburu Corredores de Bolsa, Ángel Urraburu, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Este economista repasó la secuencia que venía dominando los mercados: el conflicto en Medio Oriente sin solución a la vista mantenía el Estrecho de Ormuz cerrado, lo que presionaba el precio del petróleo al alza, alimentaba la inflación —el último dato en Estados Unidos (EEUU) fue de 3,8% anual, muy por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal— y generaba expectativas de suba de tasas de interés, con el consecuente fortalecimiento del dólar y suba de rendimientos de los bonos del Tesoro. «La secuencia es clara: conflicto sin solución, suba del petróleo, suba de inflación, expectativa de suba de tasas, dólar al alza y rendimientos al alza», señaló.

Esta semana el escenario se revirtió parcialmente. Las amenazas del presidente de EEUU, Donald Trump, de atacar nuevamente a Irán no se concretaron y avanzaron las gestiones de mediación con Pakistán como facilitador, lo que el mercado interpretó como una posibilidad de acercamiento. El petróleo cayó más del 8% y se ubicó por debajo de los US$ 100, en torno a US$ 96,5.

«El mercado lo ve con alguna probabilidad de solución al conflicto y el efecto es contrario: afloja la presión inflacionaria, afloja la expectativa de suba de tasas y el dólar baja», indicó. Y acotó que el movimiento se reflejó también en Brasil y el índice del dólar global frente a la canasta de principales monedas se mantuvo casi sin cambios.

En el mercado local de renta fija, las letras de regulación monetaria mostraron pequeños movimientos. La letra a 30 días subió levemente, de 5,75% a 5,80%, mientras que los plazos de 90 días, 180 días y un año se mantienen cerca del 6%. Urraburu destacó además una emisión de letra a vencimiento enero de 2028 que tuvo gran demanda y cortó en 6,71%, lo que confirma que el mercado no exige un premio significativo por el plazo adicional.

Ante ese contexto, la recomendación del corredor es ir a plazos cortos para los inversores en pesos, y posicionarse en unidades indexadas para quienes pueden tomar algo más de plazo. «En un mundo con brote inflacionario, lo ideal es estar cubierto con instrumentos en unidades indexadas», sugirió.

Escuchá a Ángel Urraburu.

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Plagas cuarentenarias: 45% en la soja recibida en el norte y 30% en el sur, según Control Union

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La cosecha de soja llega a su recta final con niveles de plagas cuarentenarias similares a años anteriores, aunque con “mayor” presencia de roseta y cepa en el litoral norte, las dos malezas que persisten tras la limpieza y que comprometen el cumplimiento del protocolo fitosanitario, que exige China para la importación de soja uruguaya. Así lo describió el gerente general de Control Union Uruguay, Piero Gelmini, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Explicó que Control Unión opera 24 puntos de control en todo el litoral, centro, Montevideo y el este del país, relevando plagas cuarentenarias, humedad, materia extraña y grano dañado para distintas empresas exportadoras, productores y cooperativas. Los datos muestran diferencias regionales “claras”.

En el norte del Río Negro —litoral— el 45% de los viajes registró presencia de plagas cuarentenarias: 30% eliminables con limpieza y 15% que persisten tras la limpieza. En el litoral sur —Soriano, Colonia— el total baja al 30%: 20% eliminables y 10% que persisten. En el este y Montevideo el índice es del 20%: 11% eliminables y 9% que persisten tras la limpieza.

Las plagas que persisten tras la limpieza son la roseta y la cepa, con mayor concentración en el norte. Las eliminables más frecuentes en todo el país son el revienta caballo —cuyo nombre científico es Xanthium— y el sorgo de Alepo, que se eliminan con prelimpieza. «La roseta y la cepa son las que más nos preocupan; con la limpieza simplemente no salen», señaló Gelmini.

En cuanto a los parámetros de calidad del contrato ANEC 41, el grano dañado se mantiene en promedio por debajo del límite del 8%, aunque hay lotes con valores superiores asociados principalmente a picadura de chinche, más frecuente que en años anteriores. La materia extraña promedia entre 2% y 2,5% antes de limpieza —con alta presencia de tierra en el litoral sur— y baja por debajo del 1% exigido por ANEC 41 tras el proceso. Este año se registró además mayor presencia de chaucha verde que en zafras anteriores. «En promedio estamos dentro de los parámetros, pero hay lotes que están bastante pasados del 8% de dañado», indicó.

Respecto a la humedad, el 50% de los viajes llegó seco y el 50% húmedo tanto en el norte como en el sur. El promedio de los viajes secos rondó el 13,1% en el norte y el 13,5% en el sur, mientras que los húmedos promediaron 15,3% y 16,5% respectivamente. En Montevideo y el este el 65% de los viajes llegó húmedo, con un promedio de 16%. El límite de ANEC 41 es del 14%, por lo que todos los viajes que superan ese valor deben pasar por limpieza y secado antes de la exportación.

En cuanto a los embarques, al momento de la entrevista se habían cargado 367.000 toneladas en ocho buques: 174.000 toneladas desde Nueva Palmira con destino a China, 77.000 toneladas desde Nueva Palmira con destino a Egipto —donde la roseta y la cepa no son plagas cuarentenarias— y 115.000 toneladas desde Montevideo hacia China. Al momento de la nota estaban cargando dos buques en Palmira y dos en Montevideo, con tres buques más programados para la semana.

Escuchá a Piero Gelmini.

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Soja y maíz cerraron con saldo «positivo», pero escepticismo chino frena optimismo

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Los tres granos terminaron la semana con balances diferenciados en Chicago. La soja y el maíz lograron cerrar en terreno positivo gracias a las fuertes subas del lunes, mientras que el trigo tuvo una semana partida: alza en Chicago y baja en Kansas, donde arrancó la cosecha de invierno.

La soja julio cerró el viernes en US$ 439,64/t, con un balance semanal positivo de 1,6%. El impulso de la semana vino el lunes, cuando la Casa Blanca anunció que China invertiría al menos US$ 17.000 millones anuales en productos agrícolas estadounidenses entre 2026 y 2028. Sin embargo, nada de lo anunciado fue confirmado por el gobierno chino, y los operadores siguen esperando señales concretas de demanda.

Esta última jornada estuvo marcada por el Día de los Caídos del lunes en EE.UU. — feriado largo — con bajo volumen y coberturas técnicas de inversores. Como dato positivo, el USDA confirmó una venta de harina de soja a destinos desconocidos por 252.000 toneladas. Desde Argentina, el presidente Javier Milei anunció una reducción gradual de los derechos de exportación de soja — actualmente en 24% para el grano y 22,5% para harina y aceite — a partir de enero de 2027, a razón de 0,25 o 0,50 puntos porcentuales por mes.

El maíz julio terminó en US$ 182,37/t, también con un balance semanal de +1,6%, interrumpiendo dos semanas bajistas consecutivas. La leve mejora del viernes tuvo mucho de técnico, aunque se apoyó en las sólidas exportaciones estadounidenses reportadas el jueves, que consolidan un adelanto interanual del 26,22%.

El USDA también confirmó ventas a México por 493.700 toneladas y a destinos desconocidos por 110.000 toneladas. Nebraska sigue siendo el foco climático del cinturón maicero: el 90,27% de su territorio registra condiciones de sequía, y las lluvias del viernes sobre las Grandes Planicies serían apenas un alivio moderado. Milei no incluyó al maíz en su paquete de reducción de retenciones — el cereal tributa un 8,5% —, aunque sí anunció una baja para la cebada, del 7,5 al 5,5% desde junio.

El trigo diciembre cerró el viernes en US$ 249,49/t, con un balance semanal positivo de +1,38%, frente a los US$ 246,10 del viernes anterior. La jornada fue bajista, con el mercado sin poder sostener el optimismo del lunes. El inicio de la cosecha de trigo de invierno en el sur de EE.UU. presionó los precios en Kansas, y las expectativas generadas por el anuncio de la Casa Blanca sobre compras chinas no se materializaron en demanda concreta. Lluvias previstas para los próximos días en el corredor sur-sudeste podrían además ralentizar la cosecha y comprometer la calidad de los cultivos maduros, en una campaña donde el estado de los trigos en estados clave como Kansas ya es preocupante.

Del lado bajista también pesó el anuncio argentino de reducción de retenciones al trigo — del 7,5 al 5,5% desde junio —, leída como un estímulo a la siembra 2026/27 pero también como mayor competencia en el mercado exportador.

En base a Granar.

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La urea profundiza su “caída”; fosfatados “atrapados” entre oferta restringida y demanda paralizada

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El mercado global de fertilizantes atraviesa una semana de “fuerte” presión, con dinámicas distintas según el nutriente: los nitrogenados en “caída libre” por destrucción de demanda y los fosfatados “estancados” en niveles históricamente elevados, que los productores no pueden sostener ni los compradores están dispuestos a pagar, según el informe semanal de Ingeniería en Fertilizantes (IF).

La urea continúa su “ajuste pronunciado”. Tras tocar máximos históricos a mediados de abril — impulsados por la licitación de India y el conflicto en Medio Oriente —, los precios acumulan caídas de entre US$ 195 y US$ 260 por tonelada según el mercado de referencia, en apenas cinco semanas.

En la semana del 14 al 21 de mayo, el precio promedio de la urea a nivel internacional (FOB) cayó US$ 50/t, cerrando en US$ 684/t (-7%). Brasil (CFR) retrocedió US$ 48/t hasta US$ 632/t, y Argentina (CFR) bajó US$ 40/t hasta US$ 677/t. Medio Oriente (FOB) opera en US$ 494/t tras perder US$ 39/t en la semana.

La demanda global está prácticamente paralizada, Europa cerró su temporada principal y los compradores se volcaron a nitratos. En EEUU, la actividad en las barcazas de NOLA es “muy débil”. En América Latina y Brasil, los compradores se mantienen al margen esperando que los precios sigan bajando, “con compras significativas postergadas hasta junio”.

El mercado aguarda que India anuncie una nueva licitación para fines de mayo o principios de junio. Mientras tanto, el Estrecho de Ormuz sigue bloqueado, lo que obliga a proveedores como SABIC a buscar rutas alternativas, consignó IF

A la vez, Rusia, pese a un nuevo ataque con drones en la planta Nevinnomysskiy Azot de EuroChem, mantiene sus exportaciones hacia India. En China, “la caída de precios domésticos alimenta expectativas de que se flexibilicen las restricciones a la exportación entre junio y julio, aunque sin confirmación oficial”.

Fosfatados: precios altos, mercado sin compradores

El mercado de fosfatados presenta una paradoja: la oferta está restringida y amenazada, pero la demanda tampoco aparece porque los precios actuales hacen inviable el negocio para los agricultores. Según el informe, la asequibilidad para los productores es actualmente peor que durante los picos históricos de 2022.

El precio promedio del MAP a nivel internacional (FOB) se mantiene en US$ 887/t (-US$ 5/t semanal), Brasil (CFR) en US$ 900/t y Argentina (CFR) en US$ 905/t. Estos niveles acumulan subas de más de US$ 170/t desde fines de febrero, cuando el cierre del Estrecho de Ormuz “disparó los fletes y los costos de materias primas”.

Del lado de la oferta, tres factores mantienen la presión: Mosaic retiró su guía de producción para 2026 y recortó parcialmente sus plantas en Louisiana y Bartow ante la crisis de costos; Rusia sumó un nuevo ataque con drones en la planta Nevinnomysskiy Azot el 16 de mayo; y China mantiene bloqueadas sus exportaciones de DAP y MAP, con incertidumbre total sobre una eventual flexibilización a partir de agosto.

Del lado de la demanda, India se retiró del mercado al contado tras asegurar entre 1,3 y 1,4 Mt de DAP en la licitación de la semana pasada. Brasil “no tiene liquidez y los compradores rechazan las ofertas por los malos márgenes y evalúan alternativas” como el TSP. Europa está prácticamente inactiva tras finalizar la temporada de primavera.

El mercado de fosfatados queda así «a la deriva», con vendedores que no pueden bajar precios sin destruir sus márgenes y compradores que no pueden comprar sin destruir los suyos, concluye IF.

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