La edición 2026 de la feria Sial Shanghái confirmó que China continúa siendo el principal motor del comercio mundial de carne vacuna y dejó señales “positivas” para Argentina, con precios “sostenidos” y expectativas de una “mejora” en los valores hacia el último trimestre del año. El evento reunió a más de 5.000 expositores de 75 países y contó con la participación del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) junto a 25 empresas exportadoras argentinas.
Los precios negociados se mantuvieron estables respecto al inicio de 2026, aunque registraron una mejora interanual de entre 15% y 20% en comparación con los valores observados durante la Sial 2025.
Entre los valores negociados para carne congelada se destacaron el peceto y la nalga en US$ 7.600 por tonelada costo y flete (C&F), la bola a US$ 7.000, el shin shank (garrón, brazuelo y tortuguita) en US$ 8.000 y el delantero robado 90 VL en US$ 6.000. También se registraron referencias de US$ 5.000 para el asado con hueso y de US$ 6.700 y US$ 6.900 para los paquetes de seis y 22 cortes, respectivamente.
El garrón y brazuelo alcanzaron los mayores valores negociados con US$ 8.000 por tonelada C&F, reflejando la sostenida demanda china por cortes tradicionalmente utilizados en ese mercado.
Desde el instituto destacaron además un cambio en el perfil de los compradores. Según las conclusiones de la feria, se observó una creciente profesionalización de los importadores chinos, un aspecto considerado relevante para la evolución futura del negocio.
Otro elemento seguido de cerca por el sector pasa por el grado de utilización de las cuotas de importación. En ese sentido, el IPCVA señaló que Brasil y Australia, dos de los principales abastecedores del mercado chino junto con Argentina, presentan un avance significativamente mayor en el cumplimiento de sus cupos asignados.
Ese escenario podría generar una mejora en los precios de la carne vacuna argentina durante el último trimestre, debido a una mayor disponibilidad relativa de envíos desde Argentina.
China mantiene una posición dominante dentro del comercio mundial de carne vacuna. Durante el primer trimestre de 2026 el país importó unas 869.080 toneladas, un incremento de 27,5% frente al mismo período del año anterior, por un valor de US$ 4.869 millones.
No obstante, este año también marcó cambios relevantes en la política comercial del gigante asiático. Desde enero entró en vigencia un nuevo sistema de administración de importaciones, que estableció un cupo global de 2,69 millones de toneladas y un arancel adicional de 55% para los embarques que superen los volúmenes asignados.
En el caso argentino, el país recibió un cupo cercano a 510.000 toneladas anuales, considerado por el sector como un volumen relativamente alineado con los niveles efectivamente exportados durante 2025.
Para Argentina, China sigue siendo el principal destino de la carne vacuna exportada. Según datos manejados por el IPCVA, durante los primeros meses de 2026 el mercado chino concentró entre 35% y 40% del valor total exportado por el país, manteniendo su posición estratégica para la cadena cárnica argentina.
En el segundo día de la gira técnica que organizó Nutex Uruguay y Teknal Argentina, la delegación visitó las instalaciones de Friona Industries, en Dalhart, uno de los complejos de engorde a corral más grandes de Estados Unidos y el mayor del estado de Texas.
La empresa se inició en 1962 y hoy opera una red de ocho feedlots, además de un corral de recría. Recientemente incorporó un noveno establecimiento, con capacidad para manejar unas 55.000 cabezas, que le permite alcanzar una capacidad instantánea cercana a las 600.000 cabezas en todo el sistema.
El feedlot en Dalhart puede alojar hasta 105.000 animales de forma simultánea, posicionándose entre los tres establecimientos de mayor escala del país. Este establecimiento trabaja con un solo cliente, bajo el modelo conocido como beef on dairy, un sistema basado en el cruzamiento de razas lecheras con razas carniceras, que se ha expandido de forma importante en Estados Unidos.
Los animales ingresan al sistema con un peso cercano a las 500 libras (227 kilos), y permanecen en el corral alrededor de 300 días –en promedio–, hasta alcanzar aproximadamente 1.600 libras de peso vivo (725 kilos). El peso de carcasa ronda las 1.150 libras (522 kilos). Todos los animales reciben implantes de hormonas, y al momento del ingreso se clasifican en tres categorías: liviana, media y pesada. Esto determina la duración del ciclo de engorde.
El sistema nutricional contempla dos etapas principales. En la fase inicial se utiliza una ración de crecimiento, hasta que los animales alcanzan unas 650 libras (295 kilos), y posteriormente se pasa a una dieta de terminación. El cambio entre raciones se realiza de forma gradual, aumentando diariamente en torno al 5% la proporción de dieta de terminación hasta completar el pasaje total.
La ganancia diaria promedio se ubica en torno a 3,2 libras por animal (1,45 kilos), con una eficiencia de conversión cercana a 6 a 1. Aproximadamente 10% de los animales termina saliendo del sistema antes del ciclo completo, ya que se comercializan a clientes que demandan ese tipo de ganado.
El feedlot emplea a unas 60 personas y su estructura organizativa se divide en cinco áreas principales: administración, alimentación, mantenimiento, manejo de comederos y hacienda, que incluye recepción y tratamiento sanitario. Varias tareas operativas se realizan mediante empresas tercerizadas, como la carga de animales y la limpieza de los corrales.
La mortalidad anual se sitúa en torno al 4,2%. Todos los animales muertos se someten a necropsia y posteriormente se compostan. Los meses más críticos en términos sanitarios se registran entre agosto y octubre, cuando el estrés térmico impacta con mayor intensidad. En ese período pueden llegar a tratarse entre 250 y 300 animales por día en los dos hospitales del establecimiento.
Durante los meses de calor, muchas de las tareas se realizan en horario nocturno, para reducir el estrés térmico. El feedlot no utiliza estructuras de sombra, ni sistemas de aspersión; cuando es necesario, se recurre a la humectación directa del ganado para aliviar el impacto de las altas temperaturas.
Actualmente el establecimiento aloja unas 89.000 cabezas y distribuye diariamente alrededor de 1.000 toneladas por día. La logística de alimentación se realiza con varios camiones, cada uno con capacidad para transportar unos 17.000 kilos de ración, con tres entregas diarias.
La primera lectura de comederos se efectúa a las 4:15 de la madrugada, y luego se repite después de cada distribución de alimento. En función de esas observaciones se ajusta la cantidad suministrada en cada corral. Tres personas se encargan de esta tarea durante la semana y dos los fines de semana.
El manejo de los corrales incluye seis recorridas diarias para monitorear el estado del ganado. La limpieza general se terceriza y se ejecuta bajo un cronograma de aproximadamente seis meses para completar todos los corrales, pudiendo realizarse incluso con animales presentes. El equipo de mantenimiento del feedlot se encarga de la limpieza alrededor de comederos y bebederos cuando es necesario.
El consumo de agua es otro de los factores clave en este tipo de sistemas intensivos. El establecimiento utiliza alrededor de 4 millones de litros diarios, que se extraen de 12 pozos. El sistema cuenta con capacidad de reserva para aproximadamente un día de operación. El bombeo se realiza con energía eléctrica y el sistema está completamente automatizado.
Sin embargo, la disponibilidad de agua aparece como una de las principales preocupaciones hacia el futuro, especialmente en una región donde la producción depende fuertemente de los acuíferos.
El feedlot tiene una capacidad de acopio de granos cercana a 5.900 toneladas. Cada día ingresan, en promedio, tres camiones con granos –excepto los fines de semana–, lo que permite mantener un stock operativo de aproximadamente tres días y medio.
El grano se compra principalmente a productores de la región, mientras que los subproductos utilizados en las dietas provienen de otras empresas. El costo del servicio para el cliente ronda los US$ 0,60 por animal por día, al que luego se suma el costo del alimento y otros cargos asociados. El valor del alimento se ajusta diariamente en función de la evolución de las cotizaciones del mercado de Chicago.
El manejo ambiental también forma parte central del sistema. El feedlot cuenta con seis piletas de retención para el manejo de efluentes, y todas las operaciones están reguladas por una agencia estatal de Texas. Los residuos generados en la limpieza de corrales se destinan a compostaje, tarea que realiza la empresa contratada para el servicio.
La escala, la automatización y la logística operativa que presenta Friona Industries reflejan el nivel de intensificación que caracteriza a la producción bovina en el Panhandle de Texas, una de las más dinámicas de la ganadería estadounidense.
En un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas, cambios en la matriz energética y una demanda global de alimentos cada vez más exigente, “Sudamérica se consolida como una región estratégica en el comercio agrícola”, dijo en entrevista con VERDE el director de Cofco International para el Cono Sur, Alfonso Romero.
El ejecutivo consideró que “hay una sinergia enorme entre nuestra región y China como consumidor”. De todos modos, “se está viendo una diversificación de la demanda”, y una relación entre agricultura y energía, que “es mucho más estrecha que en el pasado”, afirmó.
Agregó que la compañía está “priorizando inversiones” en áreas “donde entendemos que podemos aportar valor” concreto al productor y a la cadena productiva. En esa línea, destacó la inversión en una planta de acopio en Nueva Palmira (Colonia) e infraestructura para fertilizantes en Mercedes (Soriano).
Romero resaltó la “previsibilidad” de Uruguay en “seguridad jurídica”, con un marco “muy sólido” para las inversiones.
A la vez, sostuvo que a mediano y largo plazo, el acuerdo Unión Europea-Mercosur “puede generar oportunidades” para los cereales y las oleaginosas, en función de la competitividad que tiene Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay respecto a la agricultura europea.
¿Hacia dónde está yendo Cofco International en la región?
La compañía continúa consolidando su posicionamiento en Sudamérica, que es una de las regiones productivas más relevantes del mundo. Cuando uno analiza el mapa global de commodities agrícolas, queda claro que esta región tiene un rol cada vez más determinante, no solo por volumen, sino también por su capacidad de crecimiento. Nuestra estrategia está basada en el crecimiento orgánico, pero con un foco muy claro en eficiencia. Buscamos optimizar toda la cadena, desde el origen hasta el destino final.
En Uruguay, por ejemplo, tras el proceso de fusión de Noble Agri y Nidera, realizado entre 2014 y 2017, Cofco se reformuló el modelo de negocios, priorizando inversiones en áreas donde entendemos que podemos aportar valor concreto al productor y a la cadena productiva. Eso incluye infraestructura de acopio, procesamiento de granos, fertilizantes, logística y también la importación de productos para abastecer el consumo.
En Uruguay se está realizando una planta de acopio en Nueva Palmira y nueva infraestructura para fertilizantes en Mercedes. El objetivo es construir una cadena más eficiente, algo que hoy es clave, en un mercado global cada vez más competitivo.
¿Qué lugar ocupa Uruguay dentro de esa estrategia regional?
Uruguay tiene un diferencial muy claro dentro de la región: la estabilidad. Es un país que ofrece previsibilidad en términos de reglas de juego, seguridad jurídica y un marco de inversiones muy sólido. Eso ha permitido desarrollar proyectos de largo plazo y generar condiciones competitivas para la producción. Esa estabilidad no es algo menor; es un activo que se ha construido durante décadas, y que hoy se traduce en confianza para invertir. Cuando se compara con otros países, Uruguay no compite en escala, pero sí en previsibilidad, y eso en el negocio agrícola tiene un valor enorme.
Este año se da una situación particular con el maíz en Uruguay. ¿Se está importando?
Efectivamente, este año se registra un faltante importante de oferta de maíz en Uruguay, estimado en torno a 1 millón de toneladas (Mt), por las condiciones climáticas. Esa situación obliga a complementar con importaciones, y ahí es donde la integración regional juega un rol clave. Hoy estamos importando maíz desde Argentina, utilizando el puerto de Lima, que por cercanía con Nueva Palmira permite optimizar la logística y asegurar precios muy competitivos. Esto no solo impacta en el comercio, sino también en las cadenas productivas que dependen del maíz, como la ganadería intensiva, la lechería y la avicultura. Por eso, contar con mecanismos ágiles de importación es fundamental para sostener la competitividad de esos sectores.
Si miramos la región en su conjunto, ¿cómo ve a cada país?
Son realidades distintas, pero muy complementarias. Uruguay se destaca por su estabilidad y previsibilidad. Argentina está atravesando un proceso de transformación, donde el gobierno está avanzando en mejorar la competitividad mediante reducción de retenciones, eliminación de regulaciones, privatizaciones de áreas críticas para la competitividad, como la logística terrestre, ferroviaria y fluvial.
¿Cuánto tiene por crecer Argentina?
Si este proceso se consolida, el potencial de crecimiento es muy significativo. Hoy Argentina produce entre 130 y 140 Mt de granos, pero podría alcanzar los 200 Mt en el mediano plazo. Con una soja en 70 Mt, maíz en 80 Mt, con un trigo que el año pasado ya produjo 27 Mt, más otros granos, el margen de crecimiento es muy importante.
¿Y en Brasil?
Brasil, por su parte, sigue siendo el motor de la región. Es la economía más grande, allí la compañía está con inversiones relevantes en plantas de acopio, de crushing, en el puerto de Santos se construyó una terminal con una capacidad de 15 Mt, hay inversión en ingenios azucareros, en café, en algodón. Pero también Argentina y Uruguay tienen una relación muy importante con China, desde donde se exporta cebada, sorgo, trigo, este año se exportó maíz por primera vez desde Argentina. Hay una sinergia enorme entre nuestra región y China como consumidor.
¿Qué tan relevante es Sudamérica en el contexto geopolítico actual?
Es cada vez más relevante. La volatilidad global, las tensiones comerciales y los conflictos geopolíticos están llevando a muchos países a replantear sus estrategias de abastecimiento. En ese contexto, Sudamérica aparece como una región confiable, con capacidad de producción y costos competitivos. Eso la posiciona como un proveedor estratégico de alimentos para el mundo, y estamos capitalizando esta convulsión mundial.
¿Solamente para China o también para otros mercados?
China sigue siendo un actor central, pero se está viendo una diversificación de la demanda. Países del sudeste asiático, como Vietnam, están aumentando significativamente sus compras, especialmente de maíz y harina de soja. En América Latina, mercados como Perú, Colombia y Chile continúan fortaleciendo su vínculo con la región.
¿Qué rol está jugando la energía en el mercado de granos?
Hoy la relación entre agricultura y energía es mucho más estrecha que en el pasado. El maíz está directamente vinculado con el etanol, y las oleaginosas, especialmente la soja, están muy impactadas por el mercado de los aceites, influenciadas por el aumento del petróleo, pero era algo que ya venía de antes, por el incremento de los mandatos de biodiesel en varios países, como Brasil y Estados Unidos. El aceite de soja y todos los aceites que se puedan convertir en biocombustibles han tenido una importante suba en los valores, y eso ayuda a que los productores puedan diversificar sus mercados. Hoy la soja no es solo un alimento, sino que es energía, lo mismo con el maíz y otros granos, por lo cual ya nos correlacionamos con dos variables, cosa que es muy importante, porque la suba de precios de la energía también se capitaliza en el agro, algo que antes no pasaba.
En ese contexto donde Estados Unidos apunta más al biodiesel, ¿el poroto de soja tiende a perder espacio en el comercio mundial?
Han encontrado la forma de promover su mercado interno, si bien la producción de Estados Unidos no ha crecido mucho, y ellos son muy eficientes produciendo maíz, el hecho de que tengan un mercado de biocombustibles tan grande, con mandatos tan fuertes, hace que la soja se mantenga, la molienda siga creciendo y que exporten los excedentes, como la harina de soja, compitiendo con Sudamérica. Es importante que cada país tenga su propio mandato de biocombustible, de modo de darle al productor esa ventaja competitiva que genera vincular los mercados de producción agraria con los energéticos.
¿Cómo impactan en el precio de la soja los componentes aceite y harina?
El aceite de soja ha ganado participación dentro del valor total del complejo sojero. Hace dos décadas representaba un poco más del 20%, y hoy está cerca del 40%. Esto refleja el impacto de la energía, donde el aceite ha subido de precio en términos relativos, mucho más que la proteína.
¿Qué perspectivas puede trazar para los precios?
Estamos en un contexto complejo. Uno de los factores clave es el mercado de fertilizantes. El aumento en los costos de insumos, especialmente vinculados al gas, al azufre y otros componentes, puede tener un impacto directo en el precio de los granos, sobre todo mirando a mediano plazo. De mantenerse esta situación bélica y si se confirman los daños estructurales en la capacidad productiva de fertilizantes en Medio Oriente, podríamos ver una menor producción agrícola a nivel global, lo que eventualmente podría sostener o impulsar los precios. Hemos visto cierta recuperación en soja. El mercado de Chicago pasó de algo más de US$ 350 a superar los US$ 400 por tonelada, también algo en el trigo nuevo y el maíz irá acompañando ese movimiento. Es importante seguir a los países que se autoabastecen de granos, algo que habitualmente no se ve en la oferta y demanda mundial, porque son cultivos que se producen y consumen en el mismo país, no se transportan por el mundo. Hay países, como India por ejemplo, que consumen 37 Mt de fertilizantes para su producción de arroz y de trigo. Si la producción de arroz y trigo de India es menor, por consecuencia de una menor cantidad de fertilizantes, puede ser que ese país finalmente salga a importar más trigo. Eso es algo que no lo sabemos, pero son potenciales variables que pueden impactar en los mercados.
¿Eso abre oportunidades para los cereales?
Sí, potencialmente. Pero es un proceso en desarrollo. Hay mucha incertidumbre, y la información disponible es limitada y poco precisa. Sin embargo, si se consolida un escenario de menor disponibilidad de fertilizantes, eso puede traducirse en menores rindes y, por lo tanto, en una oferta más ajustada, lo que favorecería a los precios en el mediano plazo.
¿Cómo juega la sostenibilidad en este contexto?
Es una tendencia clara en algunos países, pero en otros puede desacelerarse por toda esta situación. Hay mercados, como Europa, que siguen liderando la demanda de productos sustentables y trazables. Pero en escenarios de alta volatilidad, algunos países priorizan precio y disponibilidad. De todos modos, la sostenibilidad sigue siendo el camino a mediano y largo plazo. Tal vez se ralentice, pero no se detiene.
¿Qué oportunidades abre el acuerdo Unión Europea-Mercosur?
En el mediano plazo puede generar oportunidades. Europa enfrenta costos de producción muy altos y depende en gran medida de subsidios. Si esos subsidios se reducen, o se destinan a defensa, como parece estar ocurriendo, la competitividad europea se verá afectada, lo que podría generar una reducción en la producción. Eso abriría espacio para proveedores más eficientes, como los países de Sudamérica. Uruguay, Paraguay, Argentina y Brasil tienen condiciones muy competitivas para producir cereales y oleaginosas, y podrían capitalizar ese escenario.
TARJETA PERSONAL
Alfonso Romero es director de Cofco International para el Cono Sur. Es licenciado en Economía Agropecuaria, con estudios en alta dirección. Tiene más de 25 años de experiencia en comercio de granos. Inició su carrera en La Plata Cereal, en Argentina, y luego asumió responsabilidades comerciales en Suiza e Italia. En 2001 se incorporó a Noble Group, y en 2015 Cofco International adquirió el negocio de comercialización de granos.
La industria de agroquímicos pospatente de América Latina analizó en Montevideo los principales “desafíos regulatorios y comerciales” del sector, en el marco del Foro Anual de AgroCare, que reúne a empresas y asociaciones de toda la región.
El encuentro convocó a referentes del sector para abordar temas clave como límites máximos de residuos, regulaciones internacionales y manejo de productos posregistro, en un contexto de creciente exigencia normativa. “Trabajamos en temas como límites máximos de residuos, regulaciones y manejo de plaguicidas”, explicó a VERDE, el presidente de AgroCare Latinoamérica, Mauricio Illescas,
AgroCare Latinoamérica es una asociación que agrupa cámaras y empresas de agroquímicos pospatente, con presencia en distintos foros internacionales y foco en mejorar el acceso a tecnologías, promover regulaciones técnicas justas y avanzar en una agricultura sostenible.
Uno de los ejes centrales del foro es la evolución del marco regulatorio en la región, donde se observan diferencias significativas entre países. “Hay países con procesos más ágiles y otros con rezagos muy importantes”, indicó.
Detalló que mercados como Argentina, Uruguay y Paraguay muestran sistemas más avanzados en materia de registros, mientras que otros aun enfrentan demoras prolongadas, que limitan el acceso a nuevas tecnologías.
El acceso a insumos se vuelve un factor clave para la competitividad agrícola. “Algunos agricultores tienen más acceso a tecnología y otros están más limitados”, sostuvo.
Otro de los temas destacados es el rol creciente de los límites máximos de residuos (LMR), que se consolidan como una herramienta clave en el comercio internacional y generan desafíos a los exportadores. “Las regulaciones son cada vez más estrictas”, afirmó.
En muchos casos, los distintos mercados aplican criterios diferentes, lo que agrega complejidad a la operativa y obliga a los países exportadores a adaptarse a múltiples estándares.
A esto se suma la situación de los llamados “cultivos menores”, donde el desarrollo de soluciones técnicas es más limitado y requiere un trabajo coordinado entre los sectores público y privado. “Se necesita una sinergia entre gobierno, industria y productores”, dijo.
El foro también incluye reuniones de consejo directivo y asamblea general, consolidando un espacio de coordinación regional para la industria.
Actualmente AgroCare nuclea más de 20 socios directos entre empresas y asociaciones, y alcanza entre 150 y 200 organizaciones vinculadas de forma indirecta en la región.
En este escenario, la agenda regulatoria y el acceso a tecnología aparecen como factores determinantes para el futuro de la producción agrícola en América Latina. El desafío, según planteó Illescas, será lograr marcos normativos que garanticen seguridad y sostenibilidad, sin afectar la competitividad de los sistemas productivos.
CONVENIO DE ROTTERDAM
El avance del Convenio de Rotterdam y la creciente presión internacional sobre determinados fitosanitarios comienzan a generar preocupación en la industria agroquímica y en sectores vinculados con la producción agropecuaria de la región, informó Daniel Mazzarella, coordinador técnico de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa), en el Foro Anual de AgroCare, realizado en Montevideo.
El especialista explicó que uno de los ejes centrales del evento estuvo vinculado con las regulaciones internacionales sobre productos fitosanitarios, particularmente en lo relacionado con límites máximos de residuos y restricciones comerciales. “Son temas estratégicos para países exportadores de alimentos como Uruguay, Argentina y Paraguay”, afirmó.
En ese sentido, destacó el rol del Codex Alimentarius, que establece los límites máximos de residuos permitidos en alimentos tratados con fitosanitarios y funciona como referencia para el comercio internacional.
Explicó que estos estándares no solo impactan en la producción agrícola, sino también en otros rubros como la carne, donde comienzan a aparecer exigencias crecientes vinculadas con residuos veterinarios. “Los límites máximos de residuos son cada vez más relevantes para acceder a mercados”, sostuvo.
Uno de los temas abordados en el foro fue el alcance del Convenio de Rotterdam, un acuerdo internacional que regula el intercambio de información sobre sustancias peligrosas.
Mazzarella explicó que originalmente, en 2024, el convenio tenía un objetivo técnico y preventivo, orientado a mejorar la información entre países importadores y exportadores. Sin embargo, advirtió que en los últimos años comenzó a transformarse, en algunos casos, en una herramienta que deriva en restricciones comerciales y limitaciones productivas. “Algo que nació como intercambio de información hoy puede transformarse en una barrera para la producción”, indicó.
Explicó que algunos productos alcanzados por el convenio son herramientas clave para el manejo sanitario de cultivos en Sudamérica y continúan aprobados por las autoridades regulatorias locales. No obstante, la presión internacional y ciertas interpretaciones regulatorias están generando crecientes restricciones.
Además, señaló que algunas certificadoras privadas ya comenzaron a exigir que no se utilicen productos incluidos dentro del Convenio de Rotterdam para acceder a determinados mercados o programas comerciales. “Empiezan a aparecer listas negras, que condicionan la producción”, advirtió.
Entre los principios activos que actualmente se encuentran bajo análisis internacional mencionó casos como paraquat, atrazina, clorotalonil y acetoclor, todos con uso relevante en distintos sistemas agrícolas.
Mazzarella remarcó que el principal problema no es el análisis técnico en sí mismo, sino que en algunos casos las prohibiciones impulsadas por determinados países no estarían sustentadas en evaluaciones de riesgo suficientemente sólidas. “Necesitamos evaluaciones de riesgo más robustas y basadas en información científica”, sostuvo.
El especialista explicó que para que un producto ingrese formalmente al proceso de revisión del convenio, al menos dos países de distintas regiones deben prohibirlo y presentar la documentación técnica correspondiente. Sin embargo, indicó que existen situaciones donde las decisiones responden más a presiones políticas o ideológicas que a fundamentos estrictamente técnicos. “Hay prohibiciones que no necesariamente están basadas en riesgo real”, afirmó.
En este contexto, consideró que el desafío para los países productores pasa por fortalecer la generación de información técnica y sostener procesos regulatorios basados en evidencia científica.
Advirtió que la pérdida de determinadas herramientas sanitarias puede generar impactos directos sobre productividad, manejo de enfermedades y competitividad exportadora. “Muchos de estos productos son claves para controlar plagas y enfermedades”, señaló.
En un escenario de crecientes exigencias regulatorias y comerciales, el debate sobre fitosanitarios, residuos y acceso a mercados comienza a ocupar un lugar cada vez más estratégico para la producción agropecuaria regional.
LA MIRADA URUGUAYA
El Foro Anual de AgroCare dejó como eje central la necesidad de fortalecer los marcos regulatorios, avanzar en temas vinculados con residuos y analizar nuevas oportunidades comerciales para la industria de fitosanitarios y protección de cultivos en la región, indicó a VERDE el director de Proquimur, vicepresidente de Asiqur e integrante del comité organizador del encuentro, Antonio Bazzino.
El empresario realizó un balance positivo de la actividad desarrollada en Montevideo, destacando tanto la convocatoria como el nivel técnico de las exposiciones. “Estamos muy contentos con la cantidad y la calidad del público que nos acompañó”, dijo.
Bazzino señaló que el foro también permitió mostrar el posicionamiento de Uruguay frente a representantes de distintos países de América Latina vinculados con la industria de protección de cultivos. “El país dejó una imagen muy positiva desde el punto de vista técnico y regulatorio”, sostuvo.
Uno de los temas centrales del encuentro fue el análisis de los límites máximos de residuos y su creciente impacto en el comercio mundial de alimentos. En ese sentido, el director de Proquimur consideró que Uruguay viene realizando avances importantes, aunque muchas veces con bajo nivel de difusión pública.
Explicó que durante el foro quedó planteada la necesidad de seguir desarrollando soluciones para cultivos menores y avanzar en herramientas que permitan cumplir con las crecientes exigencias internacionales. “Las empresas tenemos que asumir la responsabilidad y aportar soluciones”, afirmó.
Otro de los focos de discusión estuvo vinculado con el marco regulatorio para el registro y comercialización de fitosanitarios. Bazzino destacó especialmente el proceso de digitalización que viene impulsando Uruguay para modernizar y agilizar los registros.
Además, consideró que Uruguay mantiene un equilibrio adecuado entre regulación y control efectivo del mercado. En particular, destacó el sistema de monitoreo sobre productos comercializados, algo que –según señaló– no ocurre con igual nivel de profundidad en otros países de la región.
A su vez, advirtió sobre el riesgo de generar sistemas excesivamente burocráticos, que pierdan foco sobre el verdadero objetivo: garantizar la calidad y seguridad de los productos utilizados por los agricultores.
Durante el foro también se abordó el acuerdo Unión Europea-Mercosur y sus posibles implicancias para la industria química y fitosanitaria regional.
En ese sentido, Bazzino consideró que el acuerdo abre interrogantes y potenciales oportunidades que todavía deben analizarse con mayor profundidad. “El acuerdo me dejó muchas inquietudes y posibles oportunidades para la industria”, sostuvo.
Consideró que podrían aparecer espacios comerciales vinculados tanto con los fitosanitarios como con la industria química en general, en función de cómo evolucione el proceso de integración entre ambos bloques. “Puede haber oportunidades donde hoy no las estamos imaginando”, afirmó.
El empresario valoró el trabajo conjunto entre cámaras empresariales, autoridades y otros actores vinculados con la regulación y comercialización de fitosanitarios en la región. “El foro reflejó la importancia de trabajar pensando en la industria en general”, concluyó.
EL MERCADO
El mercado global de agroquímicos enfrenta un “nuevo escenario de presión sobre los costos”, impulsado por factores geopolíticos que impactan en la energía, la logística y la disponibilidad de insumos, en un contexto donde los productos genéricos consolidan su predominio, señaló a VERDE el miembro honorario de AgroCare, Roberto Muñoz.
Durante el foro anual explicó que la actual situación internacional, marcada por conflictos y tensiones en rutas comerciales, genera un encarecimiento generalizado en toda la cadena de valor. “El aumento del petróleo, el gas y los problemas logísticos hacen que todo se encarezca”, dijo, destacando que el impacto abarca desde la síntesis hasta la formulación y el transporte de los productos.
En este contexto, América Latina deberá ajustar su estrategia de abastecimiento, anticipando decisiones de compra para asegurar disponibilidad en momentos clave de la campaña. “Habrá que comprar con mayor anticipación para tener los productos a tiempo”, indicó.
El fenómeno tiene un alcance global, dado el peso determinante de Asia en la producción de agroquímicos. China concentra entre 70% y 80% de la oferta mundial, India también está creciendo en participación, aunque aún depende de insumos intermedios provenientes del mercado chino. Y sostuvo que “China es el jugador fundamental en este mercado”.
Este escenario alcista se da luego de un período de precios extremadamente bajos, generado por un exceso de capacidad productiva y elevados niveles de stock, que incluso llevaron a situaciones de quebranto en varias empresas del sector. “Veníamos de precios de subsuelo y esto ahora es un ajuste”, consideró Muñoz, en referencia al cambio de tendencia observado recientemente.
A nivel estructural el mercado muestra una fuerte consolidación del segmento de genéricos, que actualmente representan cerca del 80% del total global, con una facturación estimada en torno a US$ 68.000 millones.
Esta dinámica ha sido particularmente visible en Brasil, donde cambios regulatorios permitieron el ingreso de nuevos actores y una mayor competencia, provocando “una verdadera reconfiguración del mercado”, indicó.
Como resultado, las empresas de genéricos han ganado participación relevante, capturando cerca del 30% del mercado brasileño, mientras que las multinacionales ajustan su estrategia mediante adquisiciones y relanzamientos comerciales.
En paralelo, el desarrollo de productos biológicos aparece como una tendencia en crecimiento, aunque todavía enfrenta desafíos regulatorios a nivel global. El mercado ronda los US$ 9.000 millones y mantiene una expansión sostenida, aunque más gradual que la de los químicos, en parte por la falta de criterios unificados para su registro. “Los biológicos van a seguir creciendo, aunque más lento”, señaló.
Los transportistas autoconvocados que protagonizaron las movilizaciones del pasado sábado 23 de mayo en rechazo a la Guía de Carga obligatoria impulsada por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) confirmaron un paro de actividades para este jueves 28 de mayo, en las últimas se confirmó una reunión con la ministra Lucía Etcheverry a las 16:00 horas en las oficinas del ministerio. Así lo describió Federico Holzmann, vocero de los transportistas autoconvocados, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Holzmann explicó que la movilización del sábado fue detonada por mensajes enviados desde el MTOP a camioneros que pasaron por balanzas de pesaje, indicándoles que circulaban sin la guía de carga y que debían regularizar su situación antes del 30 de junio. El problema, señaló, es que el ministerio comunicó la medida exclusivamente a través de gremiales de primer grado y no de forma directa a todos los transportistas.
«El ministerio lo hizo con las gremiales y no así avisándole por mail a todos los transportistas, que de hecho tienen esa herramienta para hacerlo», indicó. Eso derivó en que cerca de 2.500 personas nucleadas en dos grupos de autoconvocados organizaran movilizaciones el sábado y domingo en Salto, Rivera, Tacuarembó, Rocha, Fray Bentos y Montevideo.
Holzmann fue crítico con el diseño del sistema. “El registro de cargadores o dadores de carga —es decir, el productor o persona física que mueve mercadería en un camión— no está operativo y que la gran mayoría de esos actores desconoce que deben registrarse y confirmar cada viaje. Sin esa confirmación, la guía queda incompleta y el camión podría ser multado con 50 unidades reajustables al pasar por un pórtico”, una balanza o un control de tránsito, informó.
«El mismo proyecto no da ninguna garantía de que ese camión no vaya a tener la multa, porque la gente no está al tanto de nada de esto», advirtió.
Recordó que los autoconvocados ya habían llevado planteos al MTOP en una reunión el 15 de julio del año pasado, y ninguna de esas observaciones fueron incorporadas. «Llegado a un año a esta parte nos damos cuenta que nada de aquello hablado se pudo generar», sostuvo. Calificó el proyecto como «precioso sentado en una oficina» pero con falencias técnicas que lo dejan «en pañales» y que no se resolverán rápidamente.
El paro del jueves es de carácter indeterminado y se coordinará en distintas localidades del país. A quienes circulen cargados se les pedirá que se detengan una o dos horas para visibilizar el reclamo. La reunión con la ministra no lo desactiva. Los voceros que concurrirán al MTOP son Carlos Ferrando y el propio Holzmann. «Esperemos que el ministerio recapacite; más que solucionar un problema, esto crea uno nuevo», concluyó.
El sábado 23 de mayo, transportistas de carga se movilizaron en distintos puntos del país en señal de rechazo a la Guía de Carga obligatoria que impulsa el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP). Al día siguiente, la Intergremial de Transporte Profesional de Carga Terrestre del Uruguay (ITPC) emitió un comunicado en el que aclaró que no convocó esas movilizaciones, pero las respaldó sin reservas y coincidió en reclamar «una respuesta clara» a las autoridades.
Lejos de tratarse de un reclamo espontáneo, las protestas se enmarcan en un proceso de meses en el que la ITPC viene advirtiendo al MTOP sobre los problemas de la guía. Desde que el plan piloto arrancó a fines de diciembre de 2025, la ITPC planteó la necesidad de simplificar el instrumento, cuestionó que su operación recaiga sobre los choferes, alertó sobre los costos administrativos de un sistema que debe funcionar 24/7 y señaló que no existen beneficios concretos que compensen esos costos.
«Esta guía se constituye como una nueva carga administrativa con un costo específico asociado a su implementación, pero no reporta beneficio alguno para los transportistas», sostiene la ITPC.
A los problemas estructurales se suma que la plataforma web del MTOP estuvo caída varios días durante la semana del anuncio oficial, por cambios de último momento del equipo técnico. Tampoco están informados los cargadores y dadores de flete, que desconocen cómo validar la guía. La ITPC rechazó además que la responsabilidad de capacitar a esos actores recaiga sobre los propios transportistas.
El punto de mayor tensión es el calendario de implementación, porque que el MTOP, según la ITPC, prevé comenzar a multar en junio, pero la ITPC considera eso «ilógico» dado que la guía «no está completa ni siquiera desde el punto de vista técnico». A eso se agrega que en los talleres de difusión —como el realizado en Paysandú el 20 de mayo— se habló de «plazos móviles» que contradicen la comunicación oficial, generando aún más confusión en el sector.
Ante ese escenario, la ITPC convocó para el próximo jueves 4 de junio a una Asamblea de Gremiales Asociadas donde se definirá el plan de acción. La organización dice estar abierta a negociar, pero pone condiciones: «Consideramos inadecuado anteponer plazos de fiscalización cuando no hay un formato de guía consolidado, ni actores capacitados, ni estímulos que fomenten la aplicación del instrumento».
De no haber cambios, advierte la ITPC, «el sector seguirá rechazando una medida que no contempla sus posibilidades y necesidades».
El sector australiano de carne vacuna alimentada con grano mantuvo su fuerte expansión durante el primer trimestre de 2026 y alcanzó nuevos máximos históricos en capacidad, animales en engorde y volumen de producción. Por primera vez en la historia, la producción trimestral superó el millón de cabezas, según la última encuesta elaborada por la Australian Lot Feeders’ Association y la Meat & Livestock Australia (ALFA, por sus siglas en inglés).
La producción trimestral alcanzó 1.046.717 cabezas, lo que representó un incremento de 11% respecto al trimestre anterior. El resultado consolidó una tendencia de crecimiento sostenido, luego de que la actividad ya hubiera superado las 900.000 cabezas durante dos trimestres consecutivos.
A la vez, el número de animales en corrales llegó a un récord de 1,63 millones de cabezas, mientras que la capacidad total instalada aumentó hasta 1,78 millones de cabezas, con un crecimiento de 1% frente al trimestre anterior y de 7,3% respecto a igual período del año pasado.
Según explicó Grant Garey, los resultados reflejan la continuidad de las inversiones realizadas por el sector. “El primer trimestre de 2026 arrojó otro resultado sólido para el sector de la alimentación con cereales, reflejando el impulso mantenido durante gran parte de 2025”, señaló.
Además, indicó que la industria continúa mostrando inversiones en infraestructura y eficiencia operativa. “Seguimos observando una inversión sostenida en capacidad, infraestructura y eficiencia operativa, y estas últimas cifras de suministro, las altas tasas de utilización y el récord de producción demuestran que la industria va viento en popa”, afirmó.
Sin embargo, el sector enfrenta algunos factores de incertidumbre a nivel internacional. Entre ellos aparecen la implementación de cuotas de acceso al mercado chino, la volatilidad en Medio Oriente y las presiones sobre los mercados de combustibles y fertilizantes.
A nivel interno, las condiciones climáticas también generan desafíos. La sequía en algunas regiones comenzó a afectar los mercados de ganado y granos, mientras que el aumento del costo de vida continúa influyendo sobre el comportamiento de los consumidores.
Pese a ello, Garey sostuvo que el panorama estructural continúa siendo favorable. “Aún está por verse cómo estos factores impactarán plenamente la producción en corrales de engorde hacia finales de este año; sin embargo, la confianza sigue siendo fuerte, la demanda mundial dinámica y los fundamentos subyacentes sólidos”, indicó.
Por su parte, Emiliano Díaz señaló que los resultados muestran una trayectoria de crecimiento sostenida. “Tras la inversión a largo plazo en la capacidad de los corrales de engorde, era solo cuestión de tiempo que la industria alcanzara el millón de cabezas procesadas”, afirmó.
La utilización de los corrales se mantuvo en un elevado 92% a nivel nacional, mostrando que la expansión de capacidad continúa siendo absorbida por la demanda tanto interna como internacional.
“Mantener una utilización superior al 90% mientras la capacidad continúa creciendo pone de manifiesto la fortaleza de la demanda de carne vacuna alimentada con grano”, concluyó Díaz.