La siembra de cultivos de invierno avanza a “buen” ritmo —colza cerca del 90%-95% del área, trigo entre el 30% y 40%— en un contexto donde los márgenes del trigo son “ajustados”, la cebada y la carinata muestran los “mejores” números y el pronóstico de año Niño obliga a ser “muy selectivo” en la elección de chacras y cultivares. Así lo analizó el ingeniero agrónomo Esteban Tato Hoffman, director de Unicampo Uruguay, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Repasó los márgenes actuales de los cuatro cultivos. Con trigo a US$ 220-230 por tonelada y un rendimiento de referencia de 4.500 kg/ha, el número «es muy ajustado» y apenas cubre los costos directos sin dejar margen para la renta. La cebada a US$ 250 con 4.500 kg/ha y la carinata a US$ 580 con 1.800 kg/ha muestran márgenes brutos «muy parecidos entre sí y muy buenos todavía», pero con la salvedad de que aplican a “buenos ambientes y buena agronomía”, advirtió. La colza, con el precio US$ 50 por debajo de la carinata, exige rendimientos de 2.000 kg/ha para tener un número atractivo.
«Hay cultivos a los que se les está complicando notablemente la cuenta; en junio miramos mucho la cebada y la carinata», dijo.
Agregó que la cebada «está en muy buena fecha de siembra» para obtener «buenos resultados» productivos. En carinata, «en el litoral centro, litoral sur, en el centro y sur del país, sembrando durante la primera quincena de junio, hay muy buenas chances de sacar de 1.800 a 2.000 kg/ha; en el resto de las zonas no», señaló.
Sobre el pronóstico de año niño, Hoffman fue cuidadoso: aclaró que el efecto de las temperaturas elevadas en el Pacífico se traduce en lluvias por encima de lo normal, principalmente al final de la primavera y en el verano —diciembre y enero— no en el invierno. El riesgo no es la lluvia en sí misma sino que se adelante hacia noviembre, generando problemas de cosecha y siembra simultáneamente, como ocurrió en 2009.
«Lo que nadie quiere es que se adelante esa lluvia y nos lleve a una situación parecida al 2009, cuando el 40% de la soja de segunda se sembró en enero», sostuvo.
Recordó que Uruguay tiene antecedentes de años con exceso hídrico cada dos o tres años entre 2007 y 2017, y que el próximo está «cada vez más cerca estadísticamente».
La primera recomendación es ser “muy selectivo” en la elección de chacras: descartar ambientes de baja aptitud, suelos degradados física o químicamente y posiciones topográficas bajas con mal drenaje. «Hay determinadas chacras que no se tienen que sembrar y tienen que pasar al verano, que tiene perspectivas muy buenas», sugirió.
En el caso del trigo, este agrónomo destacó «el peso que tiene la elección del cultivar». En junio «ya quedan fuera» los ciclos medios-largos, en tanto los ciclos cortos y algunos intermedios cortos disponibles con “alto” potencial permiten aspirar a más de 5.000 kg/ha «en buenas condiciones», con números que a US$ 220-230 son «muy buenos».
Señaló además que Uruguay cuenta con una “muy buena” oferta varietal en trigo, con materiales que se adaptan bien por ciclo, potencial, sanidad y aspectos de calidad —factores clave en un año niño— aunque advirtió que “cada cultivar debe ser evaluado con cuidado según la fecha de siembra y el ambiente”. Pero eso requiere manejo nutricional ajustado —sin recortar fertilizantes por el costo— y “atención al comportamiento sanitario” ante una eventual primavera más caliente y lluviosa.
«Hay que mirar resistencia a Fusarium, comportamiento del falling number y del hectolítrico; eso es lo que le da valor a un agrónomo que puede armar bien un plan de siembra», aconsejó.
El Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) convocó ayer a representantes de la Intergremial del Transporte Profesional de Carga (ITPC) y varias de sus gremiales afiliadas para una puesta a punto sobre la implementación de la nueva Guía de Carga. La reunión buscó despejar dudas y brindar certezas a empresas y operadores sobre el estado del proceso, se indicó en un comunicado de esa cartera de Estado.
Uno de los puntos centrales fue la aclaración sobre los plazos: el plazo del 31 de julio refiere exclusivamente al desarrollo informático del sistema, no al inicio de la fiscalización, que no tiene fecha establecida. Tampoco se están aplicando multas en esta etapa, cuyo objetivo es la masificación e integración de empresas y equipos al sistema.
El MTOP también anunció que avanzará en la simplificación del formulario, que quedará reducido a siete elementos esenciales: datos de la empresa transportista, dador de carga, chofer, equipo utilizado, origen, destino y rubro —incluyendo peso y precio de referencia del flete—. A su vez, confirmó que se elaborará un nuevo cronograma de capacitaciones tras la alta concurrencia registrada en Fray Bentos, Rocha y Paysandú, y que la aplicación para dispositivos iOS estará operativa en aproximadamente 30 días. El uso de la guía no tiene costo.
Desde la ITPC y las gremiales afiliadas que participaron de la reunión se valoraron las señales recibidas y el tono de diálogo. No obstante, advirtieron que el costo administrativo que implica la guía —independientemente de su nivel de simplificación— es un tema que el sector mantendrá en agenda de cara a las próximas instancias de negociación.
En paralelo, transportistas autoconvocados —nucleados en grupos independientes de las gremiales formales— confirmaron un paro de actividades para este jueves 28 de mayo en protesta por la implementación del sistema. La medida tiene carácter indeterminado y se extenderá hasta tanto se desarrolle la reunión prevista con la ministra Lucía Etcheverry a las 16:30 horas en el MTOP.
La movilización —denominada «pacífica»— está convocada a partir de las 8:30 horas con 23 puntos de concentración en todo el país: Artigas (R 30 y 4), Rivera (R 5 y 30 / R 5 y 27), Tacuarembó (R 5 y 26), Durazno (R 5 y 14), Florida (R 5 y 12), Canelones/Montevideo (R 5, Rotonda de la Paz), Fray Bentos (R 2 y 24), Minas (R 8 km 114), Lascano (R 14 y 15), Rocha (R 9 y 15), Trinidad (R 3 y 23), Salto (R 30 y Bay Pass La Gaviota), Treinta y Tres (R 8, Villa Sara), Maldonado (R 9 y 39), Nueva Palmira (R 12 y Perimetral), Francisco Sánchez y Cardona (R 2 y 12, Vialidad), Paysandú (R 3 y Av. Las Américas), Tala Canelones (R 7 y 12), Melo (R 26 frente al Cuartel), Tala (R 7 y 12), San José (R 3 y 1), Río Branco (R 26, ANCAP frente a Coppar) y Young (R 3 y 25).
El arroz uruguayo consolidó su “nuevo” escalón productivo en la zafra 2025/26, con un rendimiento promedio de 9.338 kg/ha relevado sobre el 85% del área sembrada del país —equivalente a 139.760 hectáreas— en el 22° Taller de Evaluación de Zafra organizado por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en Arrozal 33. Así lo destacó el investigador del sistema Arroz-Ganadería de INIA, Federico Molina, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Señaló que es el sexto año con rendimientos por encima de los 9.000 kg/ha, a excepción de la zafra 2023/24. La campaña anterior había cerrado entorno a los 9.400 kg/ha, por lo que los resultados de esta zafra son técnicamente equivalentes. «Estamos en un nuevo escalón productivo que está por encima de las nueve toneladas; eso depende del año, las variedades y el clima, pero el umbral se consolidó», dijo.
Molina acotó además que la calidad molinera fue «muy buena», lo que generó un “plus” en el rendimiento limpio respecto a la zafra anterior, que había sido más “pobre” en ese aspecto.
En materia varietal, INIA Merín se mantuvo como la más sembrada del país, ocupando el 38% del área total, y lideró también en rendimiento con 9.716 kg/ha promedio. «Se vuelve a llevar el oro y tracciona el rendimiento del país hacia arriba; siempre que tenemos más Merín, tenemos más media de rendimiento», afirmó el investigador. Le siguen en área sembrada Gurí INTA CL (18%), otras variedades (15%), CL19231 (12%), INIA Olimar (12%) e INIA Tacuarí (5%). En el norte destaca INIA Olimar, con el 58% del área de esa zona.
El análisis regional mostró que el norte alcanzó este año el mayor rendimiento del país con 9.655 kg/ha, superando al centro (9.302 kg/ha) y al este (9.282 kg/ha). La distribución del área sigue concentrada en el este con el 72%, seguido por el centro y el norte con 14% cada uno. El taller contó con las presentaciones de los departamentos técnicos de Adecoagro, Arrozal 33, Casarone, Coopar, Dambo y Saman.
Un dato que volvió a destacarse es que el 33% del área arrocera —principalmente en el este— se siembra sobre rastrojo de soja. Molina explicó que esto responde a una lógica sistémica: la soja mejoró su rentabilidad esta zafra y contribuye a cerrar una ecuación económica más sólida para productores que ya no se definen solo como arroceros sino como arroceros-sojeros, en algunos casos también ganaderos.
Además, el laboreo anticipado con soja permite llegar a la primavera con mejores condiciones de suelo para la siembra del arroz. «Se empieza a cerrar lo que es un sistema y no tanto solo el arroz», indicó.
De cara a la próxima zafra, el taller advirtió sobre dos factores. Primero, el pronóstico de primavera lluviosa por el fenómeno La Niña, lo que obliga a anticipar las labores porque la fecha de siembra es crucial en arroz. «Ya tiene que estar pensando en la próxima; cuando tenga condiciones para trabajar, tiene que empezar antes», sostuvo el investigador. Segundo, el avance de problemas de malezas asociado a la intensificación del uso del suelo y la reducción de la rotación tradicional arroz-pastura, un tema que INIA está abordando desde el desarrollo de variedades resistentes y el manejo integrado del cultivo.
Respecto a fungicidas, en el este se aplicaron en torno al 70% del área, con una tendencia a la baja respecto a la zafra anterior. En el norte los porcentajes fueron superiores, lo que Molina consideró “razonable” dado que todas las variedades de esa zona son susceptibles al brusone y las condiciones de temperatura y rastrojo favorecen el avance de enfermedades.
El corral USA Feedyard, en el Panhandle de Texas, una de las regiones con mayor concentración de hacienda del mundo, refleja la escala y la dinámica del negocio ganadero estadounidense.
El establecimiento, ubicado en Gruver, fue adquirido a Cargill cuando tenía una capacidad de 28.000 cabezas, y en la actualidad alcanza unas 75.000, según explicó su propietario, Jeff Purvines, a la delegación de Nutex y Teknal Argentina durante la visita al establecimiento.
El modelo de operación está basado principalmente en un sistema de hotelería ganadera, donde el feedlot presta servicios de engorde para terceros. Entre los clientes hay productores ganaderos, tambos e incluso jubilados que buscan participar en el negocio a través de inversiones en ganado.
Una parte importante de los animales corresponde a programas beef on dairy, basados en cruzamientos entre hembras Holando y padres Angus. “En el corral no se diferencian del ganado de carne”, explicó Purvines. Estos animales permanecen aproximadamente 300 días en el feedlot antes de ser enviados a faena.
El establecimiento vende ganado a cuatro frigoríficos, utilizando distintos esquemas comerciales, que van desde la venta en pie hasta sistemas de pago basados en grillas de calidad de carcasa.
Actualmente el establecimiento emplea a unas 100 personas, aunque solo siete son de origen estadounidense. “Pagamos muy bien y la gente trabaja muy bien; prácticamente no tenemos rotación de personal”, comentó el propietario.
El servicio de hotelería tiene un costo base de US$ 0,10 por animal por día, al que se suman los costos de alimentación y otros insumos. El objetivo del negocio es alcanzar un margen de aproximadamente US$ 0,60 por animal por día antes de impuestos. El costo de la ración puesta en el corral se ubica cerca de US$ 278 por tonelada, mientras que la mortalidad promedio se sitúa entre 2% y 3%, dependiendo del origen de la hacienda.
Los corrales cuentan con estructuras de sombra y protección, indispensables en la región, por los fuertes vientos y el clima extremo característico del Panhandle. El espacio promedio disponible es de 67 metros cuadrados por animal, aunque esa referencia puede variar, según las condiciones climáticas.
La ocupación de los corrales se mantiene elevada durante todo el año y se limpia con a los animales adentro. “No me gusta ver corrales vacíos”, comentó Purvines.
El establecimiento dispone, además, de cuatro corrales de recuperación de 100 animales cada uno, que son destinados al manejo sanitario.
En los programas beef on dairy se utiliza un sistema de implantes hormonales. El primero se realiza a los 100 días, y el segundo entre 90 y 100 días después.
El empresario recordó, además, un episodio que marcó cambios en la infraestructura del establecimiento: una tormenta de nieve (blizzard), que años atrás provocó la muerte de 3.000 animales, lo que llevó a reforzar las estructuras de protección en los corrales.
En cuanto al mercado, Purvines señaló que anteriormente la industria pagaba cerca de US$ 1,10 por libra (US$ 2,44 por kilo) por animales que no utilizaban determinados productos en los implantes, carne que se destinaba principalmente al mercado chino, pero ese negocio ya no está disponible.
También mencionó que está prohibida la importación de ganado desde México, novillos que históricamente abastecían en gran medida a corrales como el suyo.
Gran cambio estructural del negocio
El sistema beef on dairy se ha convertido en uno de los cambios estructurales más importantes de la ganadería estadounidense en los últimos años.
El modelo consiste en inseminar vacas lecheras, principalmente de la raza Holando, con toros de razas carniceras como Angus, Hereford, Limousin o Simmental, destinando esos terneros exclusivamente a la producción de carne.
Históricamente los machos lecheros tenían poco valor para la producción de carne, y con estos cruzamientos se logra una mejor eficiencia de conversión en los feedlot, mejor conformación de carcasa y mayor valor comercial de la res, además de buena calidad de carne.
Un ejemplo de estos sistemas es un lote de 280 animales, terminado a corral con un peso vivo promedio de 687 kilos, con un rendimiento de 62,25% en cuarta balanza, que resultó en un peso de carcasa promedio de 427 kilos.
El precio final fue US$ 399,88 por cwt (100 libras de carcasa), generando un valor total del lote de US$ 1.054.586, equivalente a aproximadamente US$ 3.766 por animal.
En términos de calidad de carne, los resultados fueron muy destacados: 67,7% Choice –del cual 65,3% Certified Angus Beef (CAB)– y 26,8% Prime. Estos resultados explican por qué el beef on dairy se está expandiendo rápidamente en estados como Texas, Kansas, California e Idaho.
El ciclo ganadero favorece al productor
En el análisis del negocio ganadero estadounidense, los operadores coinciden en que la actualidad del ciclo favorece claramente al productor. Desde el punto de vista del consumo, Purvines considera que la carne vacuna mantiene un lugar central en la dieta estadounidense. “A los americanos les gusta mucho la carne”, señaló. “Es una proteína muy popular y no veo que eso cambie”, agregó.
Incluso con precios elevados, el consumo se mantiene firme. Aunque el pollo y el cerdo tienen valores mucho más bajos, muchos consumidores siguen eligiendo carne vacuna.
Sin embargo, la situación dentro de la cadena no es homogénea. Mientras los criadores y algunos productores ganaderos están atravesando uno de los mejores momentos del ciclo, la industria frigorífica enfrenta mayores dificultades, debido a la escasez de hacienda. “Hoy el negocio está del lado del productor”, afirmó Purvines. Aun así, consideró que las grandes empresas frigoríficas seguirán adaptándose al ciclo. “Son siempre los mismos jugadores y van a sobrevivir”, consideró.
En los sistemas de engorde para terceros la rentabilidad puede variar significativamente entre lotes. En algunos casos los inversores lograron retornos cercanos al 100%, duplicando el capital invertido, aunque los operadores advierten que esos resultados extraordinarios no representan el promedio del negocio.
La rentabilidad depende de múltiples factores, como el precio de compra del ganado, el costo de alimentación, el comportamiento del mercado y el valor final de la carcasa.
En términos generales, dentro de la cadena ganadera estadounidense se estima que la rentabilidad del negocio se distribuye aproximadamente en 70% para el criador, 20% para la recría y cerca de 10% para el corral y la industria, aunque esa relación puede variar según la eficiencia de cada empresa y el momento del ciclo.
Estancia Ana Paula es una empresa que cuenta con seis establecimientos, que abarcan unas 45.000 hectáreas, en Cerro Largo y Rivera. El director de la empresa, Juan José dos Santos, explicó a VERDE que la actividad productiva se centra en la cría, con unos 35.000 vientres en servicio, y una recría parcialmente completa, que “se intenta llevar hasta los 380 kilos, aunque no siempre lo logramos”.
Además, la empresa realiza agricultura bajo riego, sembrando unas 1.800 hectáreas de maíz y 1.600 hectáreas de soja, que este año se utilizan como cabeza de rotación, para luego continuar con pasturas perennes.
La superficie útil es de unas 38.200 hectáreas, en función del tiempo de utilización de los bañados y las 15 represas, y la ganadería se ubica en unas 34.500 hectáreas.
“Siempre nos dedicamos a la cría, hasta hace cuatro o cinco años andábamos en el eje de los 24.000 vientres. Después fuimos retomando unos campos que la firma tenía arrendados. Y con el crecimiento del área crecimos en el rodeo de vientres, y también incursionamos en la recría, para aprovechar la parte de la cadena que maximiza el resultado ganadero, y darle cierta flexibilidad al sistema, con categorías que sean fácilmente realizables ante eventos climáticos desfavorables, como el que tuvimos en 2023”, detalló.
El negocio de la cría ha ido cambiando “notoriamente”, destacó el director de Estancia Ana Paula. Agregó que ahora los precios son “excepcionales”. En este último ciclo ganadero, con respecto a 10 años atrás, “hemos tenido una evolución de precios importante en todas las categorías”, remarcó.
Indicó que el precio del novillo gordo en los últimos cinco años, a retirar, en cuarta balanza, se ubicó en el eje de US$ 4 por kilo. Y agregó que el negocio de la cría “también creció, apalancado por la exportación en pie”.
La producción de carne de la empresa se ubica entre 180 y 185 kilos por hectárea. “La idea es, con los mejoramientos, tratar de aumentar a 200 kilos de carne por hectárea o más, aprovechando la maximización de la recría”, comentó Dos Santos.
En cuatro establecimientos y medio Estancia Ana Paula hace cría, y en el resto la recría. “En las estancias de cría el negocio es la producción de terneros y la terminación de las vacas de invernada. La vaca de invernada que es descartada del sistema de cría de la propia estancia debe ser terminada”, indicó.
Sistema de cría
La cría en Estancia Ana Paula se realiza a campo natural, y se usan algunos mejoramientos para las pariciones y ese primer año de gestación de las vaquillonas, cuando tienen que gestar y además tener un desarrollo corporal propio.
Las vaquillonas se entoran a los 14 meses, cuando “tienen un peso importante”, y el resto se insemina a tiempo fijo, entre fines de setiembre y el 10 de octubre, detalló Dos Santos. Mientras que el entore convencional del rodeo adulto, de las vacas multíparas, comienza el 1° de noviembre.
Los lotes de primavera tienen un porcentaje de preñez superior, que oscila alrededor del 84%, indicó el director de Estancia Ana Paula. Y agregó que los lotes de otoño “están unos puntos más abajo, hemos tenido 74% y 76%”. Si bien admitió que ese es uno de los aspectos más difíciles a mejorar, entendió que “a corto plazo deberíamos apuntar a eso”.
Dos Santos consideró que el negocio de la cría “está fuerte, es bueno y hay que trabajar mucho en los indicadores y en su estabilidad”.
Detalló que en la empresa hacen destete precoz sistemático, al 60% o 70% del rodeo, no solo a las vaquillonas de 14 meses y a las vacas de última cría, sino también al ganado de cría multíparo.
“Hacemos destete precoz con el objetivo de mantener una estabilidad en estos indicadores en situaciones adversas. La seca en 2023 nos costó apenas 2% de preñez, y eso lo atribuyo principalmente a que el ganado tuvo destete precoz”, remarcó.
Recría de terneros y terneras
Dos Santos consideró que para los corrales la recría funciona como suministro de una genética conocida, constante, de animales que ya saben comer.
Sostuvo que la recría de animales de 180 a 380 kilos “es la parte más rentable del negocio”. Y planteó que “lo importante es tener un suministro constante y una genética conocida, que pueda explotar esa eficiencia”.
Además, comentó que “nos deshacemos de un 8% o 10% de los terneros”, cuando se complejiza la castración, en épocas de mucho calor. “Esos terneros aprovechamos a venderlos para la exportación en pie”, indicó, considerando que ese mercado demanda machos jóvenes sin castrar.
La empresa no descarta terminar animales a pasto, cuando los mejoramientos brindan excedente de forraje, pero “todavía estamos un poco lejos de eso”, reconoció Dos Santos.
Hasta el año pasado Estancia Ana Paula tenía 30,5% de superficie mejorada, y en esta siembra de otoño alcanzó 36% del área. “Hicimos un esfuerzo de crecimiento. La idea es recriar terneros y terneras a pasto. Y para contar con un mayor plus para la selección en el servicio a los 14 meses se hace recría a corral”, explicó.
Al respecto, destacó que “hemos tenido algún resultado superior en la ciclicidad de esas recrías a corral”, aunque los animales “son un poco más livianos que las recrías hechas a pasto”.
Producción a corral
Estancia Ana Paula incursionó en la producción a corral el año pasado, con la primera generación de recría. “En 2025 y comienzos de 2026 vendimos la primera generación de novillos y vaquillonas excedentes para corrales. La idea es, a medida que vamos conociendo los plazos y posibilidades de entrega de la empresa, empezar a hacer convenios que nos permitan –a nosotros y a los compradores– maximizar negocios por conocimiento de fechas de ingreso, peso y lotes homogéneos”, comentó Dos Santos.
Además, planteó que las grandes extensiones y el volumen “muchas veces dificultan la atención artesanal de los lotes de cría”, de todos modos, pero también afirmó que “todavía tenemos un poco más para explorar en ese sentido”.
Estancia Ana Paula cuenta con seis confinamientos grandes, que suman unos 4.800 metros de comederos. Allí van los terneros de destete precoz y se hace la recría.
La estructura principal de la dieta es el micropicado de maíz o de sorgo, en un 40%, y también se ha utilizado avena granifera.
Agricultura
Los micropicados los produce la propia empresa, fuera de los círculos de riego. El maíz bajo riego tiene destino de venta, solo alguna pequeña proporción se puede llegar a consumir dentro de la empresa.
El rendimiento del cereal regado, en promedio, es de 11.300 kilos por hectárea. “Generalmente presupuestamos unos 10.500 kilos por hectárea. Hacemos tres años de maíz y después tres años y medio de pasturas”, detalló Dos Santos.
El director de la firma indicó que el año pasado se sembró soja por primera vez, y el rendimiento promedio se ubicó en 2.970 kilos por hectárea. “Entiendo que este año vamos a estar bastante ajenos al resto de la realidad agrícola, y también vamos a oscilar entre los 2.800 y 3.000 kilos por hectárea”, destacó.
Oportunidades de negocios
Los picos de precios del mercado ganadero permitieron aprovechar oportunidades de negocios para vender vacas de invernada, sobre todo aquellas de carcasas más pesadas, “que le sirven al comprador, para sumarles 110 o 120 kilos; y a nosotros nos sirve sacar una vaca de 400 kilos destarados”, explicó.
Además, señaló que esto permite “disminuir el riesgo de eventuales sequías”, porque generalmente ese tipo de manejos “los hacemos en diciembre, cuando no sabemos qué viene por delante en materia climática”.
Cerdos
Estancia Ana Paula también evalúa la posibilidad de incursionar en la producción de cerdos. “Ahora tenemos una pequeña experiencia con 18 madres, para producir un cochinillo de 4,2 a 4,5 kilos de carne, para el consumo interno de la empresa, y los resultados han sido muy buenos”, destacó Dos Santos.
Y confirmó que se presupuestó y evaluó la posibilidad de desarrollar un proyecto con 200 madres. “Estamos evaluando qué nicho de mercado podría haber. Una opción podría ser el desarrollo de carne de cerdo de calidad en Uruguay”, adelantó.
Ganan espacio las tecnologías orientadas a mejorar el aprovechamiento de nutrientes y reducir las pérdidas al ambiente; Agrosiembra comenzó a trabajar con CroxX.
La eficiencia en el uso del nitrógeno se transformó en uno de los principales desafíos de la agricultura moderna. En un escenario donde los fertilizantes representan una parte relevante de los costos de producción, y donde las exigencias ambientales son cada vez mayores, comienzan a ganar espacio tecnologías orientadas a mejorar el aprovechamiento de los nutrientes y reducir las pérdidas al ambiente.
En este contexto, Agrosiembra comenzó a trabajar en Uruguay con CroxX, una empresa alemana especializada en tecnologías para estabilización de nitrógeno, que desembarcó en el mercado local con una propuesta basada en inhibidores combinados de ureasa y nitrificación. El gerente para América Latina de CroxX, Diego Longobucco, explicó a VERDE que “el objetivo es lograr una mayor eficiencia del nitrógeno y reducir las pérdidas que se generan cuando se aplica urea”.
La tecnología llega al país a través del producto Urea N2 Stabil, una formulación líquida desarrollada y patentada en Alemania, diseñada para disminuir tanto las pérdidas por volatilización como las provocadas por lixiviación.
El ejecutivo explicó que el foco está puesto sobre uno de los principales problemas asociados al uso de urea: la baja eficiencia real del nitrógeno aplicado. “En muchos sistemas se habla de pérdidas por volatilización que pueden llegar al 70% u 80%. Estamos reduciendo alrededor de 50% esas pérdidas, utilizando el inhibidor de ureasa y, además, disminuyendo entre 15% y 20% las pérdidas por lavado de nitratos gracias al inhibidor de nitrificación”, afirmó.
La propuesta tecnológica combina dos mecanismos de acción. Por un lado, el inhibidor de ureasa NBPT (N-(n-butil)tiofosforotriamida), que bloquea temporalmente la acción de la enzima ureasa, y reduce las pérdidas de nitrógeno por emisión de amoníaco. Por otro, incorpora DMP (3,4-dimetilpirazol), el componente activo de DMPP (3,4-dimetilpirazol fosfato), un inhibidor de nitrificación que mantiene estable el nitrógeno amoniacal disponible para las plantas y ralentiza la actividad de las bacterias Nitrosomonas, responsables de transformar el amonio en nitrato en el suelo, resumió.
El producto “permite reducir significativamente las emisiones de amoníaco y disminuir la formación de nitritos y nitratos, favoreciendo un uso más eficiente del fertilizante”. Además, la tecnología apunta a reducir el riesgo de lixiviación, uno de los puntos sensibles en sistemas agrícolas, con lluvias intensas o alta movilidad de nutrientes.
Un diferencial que Longobucco destacó especialmente es el componente ambiental asociado a la tecnología. “Estas tecnologías permiten reducir tanto las emisiones de amoníaco como de óxido nitroso”, indicó. El ejecutivo agregó que CroxX desarrolló un proceso de certificación internacional para validar esos resultados, y aseguró que el producto comercializado en Uruguay cuenta con documentación que acredita una reducción de hasta 25% en emisiones de CO2 equivalentes vinculadas al uso del fertilizante.
“Cada día tenemos que pensar más en seguir produciendo alimentos de calidad, pero siendo amigables con el medio ambiente”, sostuvo el gerente para América Latina de CroxX.
La posibilidad de contar con certificaciones vinculadas a la reducción de emisiones aparece como otro elemento estratégico, especialmente en cadenas agroindustriales que avanzan hacia sistemas de trazabilidad ambiental y medición de huella de carbono.
Longobucco explicó que el productor puede utilizar esa certificación como respaldo técnico dentro de procesos de cálculo ambiental más amplios, vinculados a su manejo productivo. “Con este producto ya se puede demostrar una reducción importante de emisiones. Después viene la siguiente etapa, que es el cálculo integral del manejo que realiza cada productor”, señaló.
Tecnología europea y expansión global
CroxX nació hace seis años como una compañía enfocada específicamente en soluciones agrícolas, pero forma parte del Grupo Wocklum, una empresa química fundada en 1820. La empresa surgió a partir del know how acumulado por el grupo en distintas industrias químicas, y decidió focalizarse en tecnologías orientadas a eficiencia nutricional y sustentabilidad agrícola. “CroxX tiene seis años, pero pertenece a un grupo con más de 200 años de historia”, comentó.
CroxX opera en Europa, África, India, Australia, China y distintos mercados latinoamericanos. En la región tiene presencia en países como México, Perú, Chile, Argentina y Uruguay, con Agrosiembra. Longobucco destacó que el modelo de expansión de la compañía se basa en alianzas estratégicas con empresas locales. “Nos gusta crecer paso a paso, con socios estratégicos en cada mercado”, afirmó.
Uno de los aspectos que la empresa busca destacar es la facilidad operativa del producto. Al tratarse de una formulación líquida, puede incorporarse directamente sobre la urea, mediante mezclado previo a la aplicación. “Es muy simple. Se puede aplicar en una mezcladora, junto con la urea, y en pocos minutos el fertilizante ya queda impregnado y protegido”, explicó.
Uruguay exportó 6.015 toneladas de carne vacuna en peso canal (PC) en la semana comprendida entre el 17 y el 23 de mayo de 2026, con un precio promedio semanal de US$ 6.928 por tonelada, según cifras preliminares del Instituto Nacional de Carnes (INAC). Las colocaciones generaron ingresos por US$ 41,7 millones, en un contexto de valores internacionales que continúan en niveles históricamente elevados.
El indicador móvil de 30 días se ubicó en 26.687 toneladas PC, con un valor medio de US$ 6.344 por tonelada y ventas acumuladas por US$ 169,3 millones, consolidando un mercado internacional firme para la carne vacuna uruguaya.
En el acumulado de 2026, las exportaciones de carne vacuna alcanzaron 177.193 toneladas PC, con ingresos por US$ 1.000 millones y un Ingreso Medio de Exportación (IMEx) de US$ 5.644 por tonelada. El volumen exportado muestra una caída interanual de 17% frente a las 213.488 toneladas PC registradas a igual fecha de 2025, mientras que el IMEx acumula una mejora de 17,6%, reflejando el fuerte sostén de los precios internacionales.
Estados Unidos (EEUU) continúa liderando el destino de la carne vacuna uruguaya, dentro del bloque USMCA, con 67.375 toneladas PC embarcadas en lo que va del año, seguido por China con 61.291 toneladas y la Unión Europea con 18.030 toneladas. En términos de participación sobre el volumen exportado, USMCA concentra el 41%, China el 35% y la UE-27 el 10%.
China mantiene una participación relevante aunque con una reducción respecto a años anteriores. Las colocaciones hacia ese mercado totalizan 61.291 toneladas PC, con una caída de 7,7% frente al mismo período del año anterior. A su vez, los embarques hacia EEUU muestran una corrección en volumen de 19,5%, aunque permanecen en niveles elevados en perspectiva histórica.
La Unión Europea acumula 18.030 toneladas PC exportadas, con una caída interanual de 32,4%, mientras que Israel registra 6.344 toneladas (-11,5%) y Japón 3.644 toneladas (-11,6%).
La principal señal del mercado continúa estando en los precios. Pese a una caída significativa en los volúmenes exportados, el incremento del IMEx está amortiguando el impacto de una menor disponibilidad exportable, permitiendo que las exportaciones de carne vacuna ya superen los US$ 1.000 millones en lo que va de 2026.