Luego de varios años Uruguay volvió a exportar maíz y en este caso a Corea del Sur, debido al saldo de producción generado en la presente zafra, con un barco completo, dijo el encargado del mercado doméstico de Cargill, Martín Silva, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Destacó que es la primera vez que sale un barco completo con 66.000 toneladas de maíz uruguayo y es el primer embarque con destino al mercado coreano, que zarpó este jueves 11 de abril.
El principal jugador para el maíz es el mercado interno, pero en esta zafra se presentó la oportunidad de concretar negocios en el exterior, considerando que el volumen de producción del grano puede llegar a ubicarse entre 1,4 y 1,5 millones de toneladas (Mt), al sumarse las cosechas de primera y segunda. Aunque resta saber el volumen final por el impacto que puede generar la chicharrita, comentó.
Se refirió a la importancia que tiene este grano en el mercado local, principalmente para la producción lechera, la avicultura y la ganadería, el consumo en Uruguay se ubica en torno a 1,2 Mt.
Silva consideró que hay un “abanico” de opciones en cuanto a destinos para la colocación de otros eventuales embarques de maíz en los próximos meses, principalmente en el sudeste asiático y en Chile.
El negocio de exportación de madera para la producción de celulosa, que al país le representan ingresos de unos US$ 100 millones anuales, sufrió algunos altibajos en los últimos tiempos ya que en abril de 2023 se “derrumbó” el precio de la celulosa en unos US$ 300 quedando en US$ 450 por tonelada, lo que significó un cambio “sustancial” en la rentabilidad de las empresas, dijo el gerente general de Forestal Atlántico Sur, Nelson Ledesma, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Advirtió que por esa situación algunas empresas del sector quedaron en “números rojos operativos” lo que generó una “alarma” y una baja de demanda “fuerte” en el mercado, incluso algunos clientes del exterior pidieron posponer los negocios para 2024.
Pero a fines de 2023 y en lo que va de este año el precio de la celulosa repuntó para llegar a valores en torno de US$ 650 por tonelada, principalmente en China, que tiene el precio “más transparente” y “real” del mercado. En ese nivel de precios las empresas pueden desarrollar una actividad de manera rentable, comentó.
Sostuvo que hoy la “incertidumbre” está en un “proyecto nuevo” de inversión en Brasil de una empresa que empezaría a producir a mediados de 2024, que podría incidir en el precio y en la demanda del mercado celulósico, que en 2023 registró un aumento de oferta por UPM II y otra planta en Chile.
Ledesma, quien integra la Directiva de la Sociedad de Productores Forestales, también se refirió a la situación del transporte de cargas en el mercado uruguayo, concretamente a la posibilidad y a las condiciones de operar con bitrenes y tritrenes.
“Como sector somos sumamente eficientes” y al proyectar el futuro, “vemos que lo ideal seria tener la posibilidad de transportar en tritrenes en todo el territorio uruguayo y para todos los sectores”, algo que “hoy está limitado” para “algunas rutas y departamentos”, afirmó.
Argumentó que eso permitiría “reducir” los costos de fletes “no solo del sector forestal, sino de toda la cadena logística del sector agropecuario”.
El gerente general de Forestal Atlántico Sur estimó que la reducción de costos se ubicaría “entre 20% y 30%” en comparación a los valores que actualmente registran los fletes.
El estado sanitario del ganado en la zona este marca una recuperación, debido a la situación climática favorable de la pasada primavera, en tanto los indicadores de preñez muestran que será un “año muy bueno” ubicándose cerca del 90% y en las inseminaciones fue “el mejor año”, dijo el médico veterinario Emilio Machado, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Señaló que el forraje en la primavera era abundante y de “mucha” calidad, lo que “se está notando en la tasa de preñez” y eso está “asociado a una buena ternerada”, generando un panorama “esperanzador”.
Esta situación coincide con un mercado de ganado de reposición con valores que resultan “atractivos” para el negocio de la cría. Existe un “desacople” entre los precios del ganado gordo para faena y el de la reposición, sostuvo.
Se refirió además a algunas medidas de manejo que realizaron los establecimientos pecuarios que favorecieron los resultados actuales en la producción.
Las estimaciones de costos de producción de cultivos de invierno para la próxima zafra muestran un rinde de equilibrio de 1.700 kilos por hectárea para colza, de 4.000 kilos por hectárea para cebada y de 4.200 kilos para trigo, señaló el técnico de Sofoval, Carlos Ramírez, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Desde hace 12 años Sofoval brinda a los productores información detallada sobre los números de los distintos cultivos agrícolas y pasturas, que incluyen proyecciones de costos, rendimientos y márgenes, como forma de marcar una referencia al productor.
Para el análisis la cooperativa no contempla el costo de los arrendamientos y trabaja con una producción de 2.000 kilos de colza por hectárea y de 4.500 kilos de trigo y cebada, con planteos de alta tecnología. El costo del gas oil se ubica en US$ 1,43 por litro.
Para este año los números indican que los costos no registran mayor variación respecto a la zafra pasada, y se observa “una baja de 4%” en el caso del trigo y de la cebada, pero hay una reducción “importante” en los valores de los granos, dijo.
En el caso del trigo los costos eran de US$ 857 en 2023 y ahora es de US$ 822, en la cebada pasó de US$ 846 en 2023 a US$ 852 en 2024, mientras que en colza varió de US$ 714 el año pasado a US$ 708 en el presente año, indicó.
Y advirtió que en los rindes de equilibrio hay un “contraste importante” ya que en trigo en 2023 era de 3.300 kilos por hectárea con un precio proyectado de US$ 260 por tonelada y en 2024 aumentó a 4.200 kilos con un valor de US$ 195 por tonelada, lo que significa una suba de “1.100 kilos” por hectárea en el rendimiento de indiferencia.
Con esos números el margen del cultivo de trigo era de US$ 300 en 2023 y ahora es de US$ 56, sin incluir los costos de las rentas, sostuvo Ramírez.
En el caso de la cebada el año pasado el margen era de US$ 234 por tonelada y actualmente es de US$ 111, con un rinde de equilibrio que pasó de 3.500 kilos en 2023 a 4.000 kilos en 2024, detalló.
Comentó que en colza con 2.000 kilos por hectárea, hay una “mejora” del margen proyectado que llega a US$ 112, pero puede ser mayor por la evolución de precios que tiene la colza en el mercado internacional. El análisis de Sofoval se realizó con un precio de US$ 410 por tonelada y en los últimos días ha estado en torno de los US$ 440 por tonelada.
En el primer trimestre del año el monto de las exportaciones de Uruguay incluyendo las zonas francas fue de US$ 2.732 millones, lo que representa una baja de 3% respecto a igual período de 2023.
Sin embargo, en los próximos meses está previsto un “repunte” de esos negocios, principalmente por las ventas al exterior de ”soja”, tras la cosecha, y de la “celulosa” por el avance de la operativa de la fábrica de UPM 2, señaló el presidente de la Unión de Exportadores de Uruguay (UEU), Facundo Márquez, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo que comparativamente también puede haber un ingreso menor de dólares por exportaciones de lácteos y de carne. La proyección general marca un incremento en dólares en 2024 respecto al año pasado, pero con un dólar que todavía “rinde menos” que en 2023.
Un factor clave en esa situación es la caída del precio del dólar en el mercado uruguayo, que perdió un 3,77% en los primeros tres meses de este año, lo que provoca “mucha preocupación” no solamente ahora sino hace tiempo porque esta “problemática cambiaria no es ni de derecha, ni de izquierda” porque “pasan los gobiernos” y es “estructural”, enfatizó.
Y reclamó que es imperioso “agarrar al toro por las guampas” porque si no se corrigen temas estructurales “los vamos a seguir padeciendo”. “Estoy aburrido, cansado como productor de caviar que sufro lo que sufre la gran mayoría de los productores, de escuchar los mismos titulares de siempre, ya sea del partido que sea”, señaló.
Y cuestionó que los políticos prometen que van a “corregir el atraso cambiario” y que en lugar de eso deberían empezar a “decir cómo lo van a hacer y que la gente termine decidiendo cuál es el camino que se quiere tomar en las elecciones”.
“Cuando les toca estar del bando de la oposición dicen una cosa y después cuando pasan al gobierno terminan haciendo otra cosa o lo mismo que hacían los de antes”, acusó.
El presidente de la UEU sostuvo que eso implica un “doble discurso” y consideró que eso no requiere aplicar una política de “motosierra” como lo planteó el presidente de Argentina, Javier Milei, pero sí se precisa “liderazgo” y “compromiso” para recortar el gasto público y reducir el déficit fiscal con crecimiento económico. Hay “mucha grasa por cortar”, dijo.
Se refirió a otro problema que atraviesa el sector exportador que es el de las deudas vigentes por exportaciones realizadas en años anteriores al mercado argentino, que actualmente ascienden a unos US$ 200 millones, correspondiente a unas 40 empresas, afirmó.
Sostuvo que “hay muchas empresas que sienten la presión de no cobrar” y la incertidumbre de ver cómo seguir hacia adelante. El “lado bueno” de ese asunto es que las exportaciones concretadas “desde el 12 de diciembre se vienen cobrando”, con los plazos establecidos, reconoció.
Los potenciales compradores prefieren predios agrícolas y forestales; la estabilidad y seguridad jurídica de Uruguay son aspectos claves para definir los planes de inversión
Mauro Florentín Redacción
Hoy en día el negocio de invertir en el agro, principalmente en la compra o arrendamientos de campos, parece dejar de estar atado a factores coyunturales vinculados con el clima o con los precios de los alimentos, sino que están más bien ligados a una visión de mediano y largo plazo.
Eso tiene que ver con el perfil de los inversionistas y con las mismas transformaciones de la producción rural, entre otros tantos aspectos que juegan a la hora de tomar decisiones de este tipo.
Sobre estos temas, VERDE habló con uno de los directores de la empresa Gorlero & Cía, Federico Hareau, quien destacó que hay “dos tipos de inversiones”, los grupos económicos de gran escala y los particulares de menor escala.
En ambos casos uno de los puntos clave se vincula con la “estabilidad” y la “seguridad” que ofrece Uruguay como elementos a considerar para definir sus planes de inversiones, advirtió.
Tras un año “muy golpeado” por la seca en el agro uruguayo, hubo un freno en el interés de productores locales, pero luego empezaron las consultas de “afuera”, que no pararon en cuanto a la intención de acceder a un campo agrícola o para forestación, dijo.
Y vaticinó que 2024 será un año “movido” en la operativa del mercado de inmuebles rurales, especialmente de los inversores con una visión más globalizada.
Más familiar y dinero de vuelta
Hay “mucho interés de europeos” en dos tipos de inversiones “muy firmes”, que comprenden lo que son los family office, que “invierten en muchas partes del mundo”, que sin valorar tanto la cantidad de superficie piensa en el margen y la rentabilidad, por lo cual es clave que cierren los números en el excel, comentó.
Planteó que en esos casos se trata de un negocio de ocasión, que por lo general compran un campo y lo arriendan para buscar esa renta esperada.
Pero también está el inversor europeo “más familiar”, que “tiene su negocio afuera” del campo, que “quiere meter una pata” en la producción de agroalimentos y que “quiere realmente explotar” el campo, para lo cual establece un sistema de gestión en Uruguay. Este tipo de actores sí se ven en el mercado, dijo.
Respecto al papel que juega el inversor local en el negocio, Hareau señaló que hubo “mucho movimiento” de inversionistas uruguayos, principalmente en la época de la pandemia, cuando “muchos empresarios que tenían dinero colocado afuera del país vieron que el mundo se alborotó, rápidamente trajeron el capital de vuelta a Uruguay y el destino fueron los negocios agropecuarios y la compra de campos.
Sobre el perfil de inversores que no estaban vinculados con el negocio agropecuario, gente que tenía sus empresas uruguayas, que les fue muy bien y decidieron destinar sus ahorros al rubro, el director de Gorlero & Cía señaló que “esos actores estuvieron muy fuertes, se hicieron muchas compras de muchas familias uruguayas, de muchos empresarios uruguayos”. Y “sigue habiendo, pero siempre en superficies menores”.
Después, algo que favoreció el negocio fueron las tasas de interés que cobran los bancos por los préstamos, enfatizó.
El operador del mercado de campos destacó el rol que juegan las empresas como Gorlero en cuanto a la administración y gestión de los establecimientos rurales que adquieren los inversores, tanto locales como extranjeros, para brindarle los resultados esperados y la tranquilidad de saber que su propiedad está en buenas manos.
Hay gente que al principio quiere una administración, pensando en que el día de mañana, al jubilarse, se dedicará al campo. Entonces la empresa trabaja un tiempo con ellos y luego queda a cargo el inversor, comentó. Dijo que hay gente que arranca en forma gradual en el negocio y van interiorizándose, pero siempre delegan la administración.
Alianza y gestión
Hareau abordó uno de los asuntos en los que coincide la mayoría de los operadores del mercado de campos local: la dificultad para lograr que se junten las dos puntas del negocio, por un lado el propietario del campo, que mantiene sus pretensiones de ingresos a obtener por su predio; y por otro el potencial comprador o arrendador, que por lo general advierte que los precios superan sus posibilidades y las expectativas de rentabilidad. En ese tire y afloje es que se pasan meses de tratativas, que a veces desalientan a los actores del negocio o finalmente se consigue ceder en algún aspecto puntual.
Uruguay ofrece “seguridad” jurídica y “estabilidad” para los capitales, lo que juega su papel a la hora de definir nuevos proyectos de inversión, que en los últimos meses se caracterizan por el origen europeo, valoró.
Respecto a los inversionistas uruguayos que no provienen del agro, Hareau dijo que en esos casos operan con empresas encargadas de la administración y la gestión de los predios, como Golero & Cía y otras, que pasan a desempeñar un rol directo en la producción.
Esta compañía estableció un acuerdo con la firma belga Soil Capital Farming, que opera en el mismo rubro en el mercado europeo donde hay otras características en cuanto al tamaño de los campos y la manera de explotarlos, entre otros tantos aspectos.
Los responsables de esa empresa, que hace un tiempo está instalada en Argentina, están muy focalizados en el cuidado y preservación de los suelos, en las rotaciones de cultivos y producciones, con menos aplicaciones de pesticidas y herbicidas, señaló Hareau.
Dijo que en este caso existe una alianza “muy interesante” entre ambas empresas, pensando en los nuevos requerimientos de los mercados en cuanto a las condiciones de sostenibilidad ambiental y conservación. Por un lado, Soil Capital cuenta con el expertise necesario para el desarrollo de buenas prácticas de agricultura regenerativa. Por el otro, Gorlero tiene probada trayectoria en el medio uruguayo y conocimiento de las particularidades de cada región. Esta unión está orientada a un enfoque productivo sostenible, que permita al mismo tiempo maximizar la rentabilidad del negocio.
Gorlero & Cía participó en la reciente exposición internacional Agro en Punta, realizada entre fines de enero y primeros días de febrero, que congregó a profesionales, empresarios y productores del agro para el tratamiento de una amplia agenda de temas, que resultan cruciales para el presente y futuro de la producción de alimentos.
Aprovechando la vitrina global que representan este tipo de emprendimientos, esas y otras empresas apostaron al evento donde pudieron establecer nuevos contactos y fortalecer otros nexos.
Para la próxima zafra de cultivos de invierno la propuesta comercial para la siembra de carinata incluye un nuevo material híbrido, “los productores están repitiendo el cultivo y aumentando el área”, hay muchas consultas, la carinata tiene características que le agregan valor al sistema, señaló el director de IPB Semillas, Pablo Uteda, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo que el segundo elemento del plan implica un precio de referencia que copia el 100% de la colza en el mercado de MATIF, posición febrero 2025 y el productor puede fijar el precio durante el ciclo del cultivo, por los rendimiento que se vienen generando y el precio, genera que el cultivo tenga rentabilidad positiva.
Hoy la referencia marca un valor de US$ 490 por tonelada, y no hay tope para la fijación de la venta ni para la superficie, hay “semillas y tenemos demanda” por el grano. La superficie sembrada de carinata se puede acercar a las 15.000 hectáreas, lo que representa un “aumento importante” respecto a zafras anteriores, estimó.
Otro elemento destacado es que la Carinata es uno de los cultivos de “mayor aporte de nitrógeno y de secuestro de carbono”, en la producción de materia orgánica en los suelos, lo que facilita mucho en la difusión del cultivo, sostuvo.
En cuanto a la colza, Uteda reconoció que es un “año conservador” en el que no todos los productores están pidiendo semillas para sembrar, pero todos van a sembrar el cultivo.
Si bien el área se puede reducir, el piso de área estructural, por las rotaciones, de la colza está en unas 150.000 hectáreas, aunque todo dependerá de la evolución de los precios y de la situación en la que terminará la zafra de verano, consideró.