Argentina: trigo récord, soja con señales de estrés y el maíz con más desafíos

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El panorama agrícola argentino presenta realidades contrastantes entre los principales cultivos. Mientras el trigo consolida una cosecha récord para la campaña 2025/2026, la soja comienza a mostrar señales de deterioro en algunas zonas clave y el maíz enfrenta un escenario más exigente desde el punto de vista climático y sanitario.

En trigo, la Secretaría de Agricultura de Argentina elevó de 26,80 a 27,80 millones de toneladas (Mt) su estimación de producción para la campaña 2025/2026, confirmando un volumen histórico. El ajuste respondió a una mejora en el rinde promedio nacional, que pasó de 40 a 41,3 quintales por hectárea. El nuevo cálculo implica un incremento interanual de 50,27% frente a los 18,50 Mt obtenidos en la campaña anterior.

La proyección oficial quedó en línea con la estimación de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y levemente por encima de las previsiones de la Bolsa de Comercio de Rosario y del USDA. Pese al fuerte salto productivo, la Secretaría mantuvo sin cambios en 17,50 Mt su estimación de exportaciones y elevó de 3,62 a 4,62 Mt el cálculo de existencias finales, reflejando un mayor volumen disponible en el mercado interno.

En soja, el seguimiento semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires mostró un avance de la siembra sobre el 96,2% del área proyectada, aunque con un escenario climático que empieza a generar preocupación. Las lluvias continuaron condicionando las labores en el norte del área agrícola, mientras que la falta de humedad comenzó a impactar sobre el estado de los cultivos en regiones clave.

El informe indicó además que el 15% de la soja de primera ya ingresó en su período crítico, principalmente en las zonas núcleo, a la espera de nuevas precipitaciones. En paralelo, luego de varios días sin lluvias, comenzaron a detectarse focos de arañuela roja en distintos lotes, lo que obliga a realizar aplicaciones para evitar pérdidas de rendimiento. En soja de segunda, los lotes más avanzados presentan dificultades para lograr el cierre del entresurco.

En maíz, el panorama aparece más ajustado. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires relevó un avance de siembra del 93,1% del área proyectada, con una demora interanual de 5,3 puntos porcentuales. Las labores continúan retrasadas en el NOA y el NEA debido a la imposibilidad de ingresar a los lotes tras las lluvias recientes.

En el Centro-Norte de Santa Fe, la entidad advirtió que el aumento de las poblaciones de Dalbulus maidis comienza a modificar las decisiones de manejo, y que parte del área tardía aún no implantada podría reorientarse hacia soja. En cuanto al maíz temprano, el 74% de los lotes transita su período crítico, con deterioros y pérdidas puntuales de área y rinde en el sur de Córdoba, asociados a la menor disponibilidad de humedad y a las altas temperaturas.

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China se vuelve “más activa” dentro de las cuotas y “abre oportunidades” para Uruguay

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El arranque de 2026 muestra un escenario internacional favorable para el mercado de la carne vacuna, con señales de firmeza en los precios y oportunidades claras para países exportadores como Uruguay y Argentina. Así lo analizó Diego Ponti, responsable del análisis del mercado ganadero y cárnico en AZ Group, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.

Ponti señaló que las tensiones comerciales entre los grandes actores globales —Estados Unidos, la Unión Europea y China— están generando un contexto que termina beneficiando a los exportadores de menor escala. “Entre tironeos, conflictos y ajustes, los pequeños ganan espacio”, afirmó, destacando que Uruguay aparece bien posicionado en este nuevo equilibrio del comercio internacional.

Uno de los principales factores que despejó incertidumbres fue la definición de la cuota de carne vacuna otorgada por China. El analista explicó que el volumen asignado “calza bien con lo que Uruguay puede aportar”, y que los importadores chinos estarán más activos dentro del sistema de cuota, buscando abastecimiento adicional en países con capacidad exportadora confiable. En ese escenario, Uruguay y Argentina aparecen como proveedores con ventajas relativas, lo que abre la puerta a mejores precios en ese mercado.

A esto se suma la situación de Estados Unidos, que continúa atravesando un proceso de retención y recomposición de stock. El USDA proyectó para 2026 una caída de 4% en las exportaciones estadounidenses de carne vacuna, lo que refuerza la necesidad de importar producto desde otros orígenes. “Estados Unidos va a necesitar carne, y eso le pone un piso muy firme al mercado”, acotó.

En Europa, el panorama también resulta relevante para los exportadores del Mercosur. Si bien el consumo no muestra señales de crecimiento, las importaciones se mantendrían estables y concentradas en carne de calidad. El Mercosur exportó el año pasado entre 215.000 y 220.000 toneladas al bloque europeo y ahora habrá que ver si concreta o no el acuerdo con el Mercosur, sostuvo.

Respecto a otros grandes jugadores, Ponti indicó que Australia difícilmente supere en 2026 el volumen exportado el año pasado. Las proyecciones del USDA marcan una leve caída cercana a 1%, lo que refuerza la idea de que 2025 habría sido un techo exportador tanto para Australia como para Brasil. “Con un mundo demandante y una oferta que no crece, el escenario es claramente alcista”, resumió.

El analista también puso el foco en la demanda global, que muestra señales de recuperación. En Europa, explicó, el consumidor vuelve a elegir proteínas animales luego de años de cuestionamientos vinculados al impacto ambiental, el bienestar animal y la salud. A su vez, comienzan a ganar protagonismo nuevos mercados del sudeste asiático, como Vietnam e Indonesia, que se incorporan de forma gradual al comercio internacional de carne vacuna.

Desde el lado productivo, Ponti remarcó que la oferta global es estructuralmente inelástica. China, por ejemplo, avanza en el autoabastecimiento de granos, cerdo y pollo, pero reconoce que no puede ni quiere competir en carne vacuna, debido a los altos costos y a la escala que requiere el sistema. “China va a seguir dependiendo de la oferta internacional”, afirmó.

En este contexto, la combinación de una oferta limitada, una demanda sostenida y ciclos de retención en países clave como Estados Unidos, Australia y Brasil genera, según Ponti, las condiciones para un ciclo prolongado de precios firmes.

Sobre la implementación de la cuota china en Argentina, explicó que se aplicará el sistema de “primero llegado, primero servido”, con un cupo cercano a 511.000 toneladas. En función de los volúmenes exportados en los últimos años, no se prevén cuellos de botella significativos, aunque advirtió sobre los desafíos logísticos hacia fin de año para no exceder el cupo y evitar aranceles más altos.

Ponti confirmó que los precios ya muestran una reacción alcista, especialmente en China. “Una vez claras las reglas de juego, los importadores salieron a competir por la cuota disponible”, señaló, y agregó que la competencia con Estados Unidos por el abastecimiento refuerza la tendencia. “Todo indica que entramos en un ciclo largo de precios firmes para la carne vacuna”, concluyó.

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La zafra de invierno cerró con buenos rendimientos y márgenes condicionados

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La zafra de invierno dejó un balance productivo razonable, pero con resultados económicos ajustados, marcados por buenos rendimientos, algunos problemas de calidad y márgenes que en muchos casos apenas lograron cubrir costos. Así lo analizó Marcelo Fraga, gerente de la filial Colonia de Copagran, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.

Fraga señaló que el invierno fue “bastante magro” desde el punto de vista económico, aunque productivamente los cultivos mostraron desempeños aceptables. En trigo, los rendimientos promediaron en torno a los 5.000 kg/ha, con chacras que alcanzaron entre 6.000 y 7.000 kg/ha, mientras que en cebada los promedios se ubicaron en el eje de 4.500 a 5.000 kg/ha.

En el caso de la cebada, destacó que el comportamiento en materia de calidad fue bueno, con niveles de rechazo relativamente bajos, del orden de 5% a 6%. “Una primavera fresca y con buenas precipitaciones ayudó a sostener la calidad”, acotó.

El trigo, en cambio, mostró mayores dificultades comerciales por problemas de proteína. Si bien los rendimientos fueron buenos, Fraga explicó que en muchos casos la proteína quedó “en la raya o por debajo”, lo que restó valor comercial al grano. “No son trigos mejoradores ni buenos panaderos”, señaló, lo que limitó las alternativas de comercialización y afectó directamente la rentabilidad.

Desde el punto de vista económico, el gerente de Copagran Colonia indicó que los márgenes del invierno fueron en general muy ajustados. En una zona con fuerte presencia de arrendamientos y sistemas de doble cultivo, los márgenes brutos se ubicaron en el entorno de US$ 30 a US$ 50 por hectárea, con algunos casos de empate. “Siempre contribuyendo a la renta o a mover la maquinaria, pero con un resultado magro y sensaciones agridulces”, resumió.

La excepción dentro de la zafra fue la colza, que mostró un mejor desempeño económico impulsado por el precio. Los rendimientos promedio se ubicaron en torno a 1.800 kg/ha, con una variabilidad importante entre productores, pero el valor del grano, cercano a los US$ 500 por tonelada, permitió márgenes algo superiores frente a otros cultivos de invierno.

Fraga también destacó que el clima acompañó la cosecha de semillas finas forrajeras, como festuca y raigrás, con buenos rendimientos y resultados productivos, aunque aclaró que resta definir el impacto económico final cuando esos granos tengan precio.

En cuanto a la comercialización, señaló que la cebada se encuentra prácticamente “toda liquidada”. El grano forrajero, que representó alrededor de 5% a 6% del total, se comercializó durante la zafra a valores próximos a US$ 180 por tonelada, con una baja reciente hacia US$ 170. En el caso de la cebada maltera, “los precios promediaron entre US$ 190 y US$ 192 por tonelada”, con variaciones según el momento de fijación de cada productor.

En trigo, en cambio, indicó que aún quedaría en torno a “un 30% del volumen sin precio fijado”. El valor se mantiene en el eje de US$ 180 por tonelada, pero las dificultades de calidad, particularmente en proteína, llevan a que muchos productores “opten por tomar posición y liquidar, en lugar de esperar una mejora de precios”.

Respecto a los niveles de proteína en la zona de influencia de Copagran Colonia, indicó que en promedio se ubicaron en torno a 10,8%, con una parte de los lotes claramente por encima de las bases. Aproximadamente un 30% del trigo logró niveles satisfactorios, mientras que el resto quedó apenas en la raya de lo exigido para trigo panadero. Actualmente, la cooperativa maneja una base de 11,5% de proteína, una de las menos exigentes del mercado, aunque Fraga señaló que ese umbral podría ajustarse en el futuro.

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La carne vacuna registra una suba interanual de 24% y se ubica en US$ 5.723 por tonelada

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En la semana comprendida entre el 11 y el 17 de enero de 2026, Uruguay exportó 4.468 toneladas de carne vacuna en peso canal (PC), con un precio promedio de US$ 5.862 por tonelada, lo que generó ingresos por US$ 26,19 millones, según los datos preliminares del Instituto Nacional de Carnes (INAC).

El indicador móvil de 30 días, actualizado al 17 de enero, se ubicó en 32.781 toneladas PC, con un precio promedio de US$ 5.520 por tonelada y ventas por US$ 180,95 millones.

En el acumulado de 2026, al 17 de enero, las exportaciones de carne vacuna totalizaron 11.200 toneladas PC, con ingresos por US$ 64,10 millones y un valor medio de exportación (IMEx) de US$ 5.723 por tonelada, lo marca una suba de 24% respecto al arranque de 2025.

Por destinos, el bloque USMCA —integrado por Estados Unidos, Canadá y México— se posicionó como el principal mercado en el arranque de 2026, con 5.735 toneladas PC exportadas y ingresos por US$ 33,86 millones. Dentro del bloque, Estados Unidos concentró 5.113 toneladas, por un valor de US$ 30,94 millones.

China se ubicó como el segundo destino en volumen, con 1.809 toneladas PC, que generaron ingresos por US$ 9,09 millones. La Unión Europea (UE-27) importó 1.461 toneladas, con ingresos por US$ 11,28 millones, consolidándose como uno de los mercados de mayor valor unitario.

A la vez, Israel adquirió 337 toneladas, por US$ 2,05 millones, mientras que el Mercosur totalizó 425 toneladas PC, con exportaciones por US$ 2,36 millones en lo que va del año.

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Mercado de la carne “firme” y Brasil “diluye” la fase de retención, según Marcelo Secco

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El mercado internacional de la carne vacuna transita el inicio de 2026 en un contexto dinámico y condicionado por múltiples factores globales, que inciden directamente en la formación de precios y en las estrategias de los principales países productores. Así lo analizó Marcelo Secco, gerente en Uruguay de Marfrig, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.

Secco señaló que el año comenzó “muy agitado” desde el punto de vista del mercado, con decisiones y señales provenientes de China, la agenda de Estados Unidos y la evolución de los precios de los granos y de las distintas proteínas, todos elementos que influyen sobre la formación de precios de la carne vacuna.

En ese marco, describió un escenario de “déficit relativo de oferta” a nivel global, que contribuye a “sostener los valores, aunque con incertidumbres asociadas a decisiones administrativas y políticas”.

Dentro de ese contexto internacional, destacó la necesidad de seguir de cerca lo que ocurre en Brasil, principal productor de carne vacuna del mundo, ya que su comportamiento en consumo interno, exportaciones y ritmo de crecimiento resulta “determinante para el equilibrio del mercado global”.

A su vez, advirtió sobre el rol de las proteínas sustitutas, que con precios de los granos relativamente bajos ganan competitividad frente a la carne bovina y disputan participación en los mercados.

Para Uruguay, Secco subrayó que el desafío estructural se mantiene: crecer en producción, seguir avanzando en la apertura de mercados y mejorar las condiciones de acceso, con impacto directo en la formación de precios. “Más allá de los vaivenes que el mercado tiene, en un buen escenario hay que seguir trabajando”, afirmó, al tiempo que destacó la importancia de competir activamente en Asia, Europa y Estados Unidos.

Al focalizar en Brasil, Secco relativizó la idea de que el país esté ingresando de forma clara en una fase de retención y recomposición de stock bovino. “Los datos y la dinámica del agronegocio brasileño muestran un sector en fuerte crecimiento, con una integración cada vez mayor entre agricultura y ganadería. Esa relación, impulsada por precios relativos favorables y bajos costos de dieta, ha potenciado el ganado confinado y la suplementación, enviando señales positivas a la producción primaria”, explicó.

El ejecutivo remarcó que Brasil debe analizarse por regiones, dado que se trata de un país de escala continental, con realidades productivas muy diferentes. En ese sentido, señaló que no observa “escenarios de fases tan marcados”, aunque reconoció que cuando la extracción se acelera, la recomposición de la oferta bovina suele resentirse durante uno o dos años si no se ajustan los ciclos productivos.

No obstante, explicó que la enorme escala del país y la fuerte dinámica actual del agro brasileño “permiten amortiguar ese efecto”. El crecimiento del corral, la suplementación y la integración con la agricultura aceleran los ciclos productivos y “ayudan a cubrir eventuales baches de oferta derivados de una mayor extracción”.

Otro elemento clave que destacó es la relación entre consumo interno y exportaciones. Brasil históricamente exportaba un excedente de su consumo, pero en los últimos años ha incrementado de forma sostenida su participación en el comercio internacional. Por eso, el equilibrio del mercado está cada vez más vinculado a lo que ocurra con el consumo doméstico brasileño, especialmente en un año con componente político.

Secco señaló que en Uruguay y Brasil, si bien existen similitudes en la mayor integración agrícola-ganadera, las realidades productivas son diferentes. En Uruguay, la eficiencia reproductiva ha tendido a mejorar, mientras que en Brasil persisten desafíos en los sistemas pastoriles, particularmente en tasas de destete.

Sin embargo, Brasil compensa esa menor eficiencia con mayores pesos de faena y una integración mucho más intensa con la agricultura, lo que explica en parte por qué la recomposición del stock no se manifiesta de forma tan visible, resaltó.

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China reordena el mercado de la carne y eleva la competencia de Brasil y Australia

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Las nuevas restricciones anunciadas por China a las importaciones de carne vacuna anticipan un cambio estructural en los flujos mundiales del comercio cárnico durante los próximos años. Así lo plantea Richard Koch, analista senior de mercados de la firma Elders, quien advierte que el impacto no se limitará al mercado chino, sino que se trasladará al conjunto del comercio internacional de carne vacuna.

Según el análisis, los flujos comerciales ya comenzaron a distorsionarse a medida que los precios internos de la carne vacuna en China se fortalecen y los importadores buscan anticiparse a la implementación de las restricciones. En ese proceso, se estima que hacia fines de 2026 hasta 100.000 toneladas de carne vacuna australiana y unas 600.000 toneladas de carne vacuna brasileña deberán encontrar destinos alternativos fuera del mercado chino.

El Gobierno chino resolvió limitar las importaciones totales de carne vacuna a 2,7 millones de toneladas en 2026, un volumen similar al récord de 2,87 millones de toneladas importadas en 2024. El esquema se instrumentará mediante cuotas específicas por país, y los envíos que superen esos cupos quedarán sujetos a un arancel prohibitivo del 55%. Tanto Brasil como Australia recibieron cuotas sensiblemente inferiores a sus niveles de exportación previstos para 2025.

En el caso australiano, y considerando que los exportadores de carne vacuna de Estados Unidos actualmente no tienen acceso al mercado chino, se estima que hasta 100.000 toneladas podrían verse directamente afectadas. Parte de ese volumen deberá redirigirse a otros mercados, lo que implicará una pérdida de valor en relación con los precios obtenidos en China. Frente a este escenario, la industria australiana analiza la posibilidad de implementar un sistema de gestión de cuotas autoimpuesto, con el objetivo de optimizar el momento y el valor de las exportaciones destinadas al mercado chino.

Sin embargo, el mayor impacto no sería directo, sino indirecto, a través del reposicionamiento de la carne vacuna brasileña en otros destinos. Durante los últimos años, el fuerte crecimiento de las exportaciones brasileñas hacia China actuó como un amortiguador para Australia frente al aumento de la producción y los envíos brasileños. Las restricciones chinas acelerarán ahora la estrategia de Brasil de diversificar mercados y profundizar su presencia en destinos alternativos.

En ese sentido, la Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne, ABIEC, proyecta que Estados Unidos —segundo mayor destino de la carne vacuna brasileña después de China— podría importar unas 400.000 toneladas en 2026, frente a las 270.000 toneladas estimadas para 2025. Se espera que los volúmenes hacia ese mercado vuelvan a niveles similares a los registrados entre marzo y mayo de 2025, antes de que se aplicaran los aumentos arancelarios a la carne brasileña durante la administración Trump.

Ese período sirve como referencia del impacto competitivo. En esos meses, cuando Australia enfrentó una mayor presión de la carne vacuna brasileña en el mercado estadounidense, los precios de la carne magra importada en EE. UU. se ubicaban entre 9 y 9,50 dólares australianos por kilo, frente a valores cercanos a 12 dólares australianos por kilo en la actualidad.

El trasfondo de este proceso es el fuerte aumento de la productividad brasileña. Desde 2021, la producción de carne vacuna de Brasil creció en 2,6 millones de toneladas, un volumen equivalente a toda la producción anual de Australia. La expansión de los sistemas de engorde a corral, junto con mejoras en eficiencia productiva, permite a Brasil incrementar la producción al tiempo que recompone su rodeo, con animales que alcanzan mayores pesos de faena y se sacrifican a menor edad.

Las perspectivas de los precios internacionales de la carne vacuna a mediano plazo dependerán, en buena medida, de si Brasil logra evitar una caída significativa de su producción. El USDA proyecta una reducción de 5,3% en la producción brasileña en 2026, hasta 11,7 millones de toneladas en equivalente carcasa. No obstante, analistas privados brasileños manejan estimaciones sensiblemente más altas y sugieren que la producción podría volver a crecer hasta unas 12,6 millones de toneladas en 2026, impulsada por nuevas ganancias de productividad. De concretarse ese escenario, la caída conjunta de la producción de carne vacuna entre los seis principales países productores se limitaría a apenas 0,2%.

Fuente: Beef Central

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Las lluvias de enero dieron alivio a los cultivos, pero el escenario “sigue ajustado”

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Tras un diciembre muy seco, el sur del país recibió en enero algunas lluvias puntuales que permitieron aliviar parcialmente el estado de los cultivos de verano, aunque el escenario sigue siendo ajustado y la continuidad de las precipitaciones aparece como un factor clave para sostener el potencial productivo. Así lo señaló Alexis González, gerente de Dalmás Agro, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.

González explicó que, si bien enero trajo “algunos golpes de agua” de entre 20 y 25 milímetros, que ayudaron a sobrellevar el mes, el panorama continúa siendo delicado. “Todo ayuda a pasar un poco mejor estos días, pero precisábamos lluvia para adelante, que es lo que hoy asusta un poco mirando los pronósticos”, advirtió.

Indicó que el plan de siembra se completó tanto en soja como en maíz, aunque una parte importante de los cultivos “se sembró en seco o con humedad muy justa”. Esa situación obligó a resembrar aproximadamente “un 5% del área de soja de segunda”, principalmente sobre rastrojos de colza invernal y carinata, que se encontraban más secos y con presencia de malezas. En contraste, el maíz de segunda sembrado en seco “logró implantarse correctamente tras las lluvias de enero”.

Respecto a la evolución de los cultivos, el gerente de Dalmás Agro destacó que los cultivos de primera “reaccionaron bien al agua”, al igual que las sojas y maíces de segunda sembrados temprano sobre rastrojos de colza, trigo y cebada.

El panorama productivo “es relativamente homogéneo” en las zonas donde opera la empresa, que abarcan principalmente Colonia, Canelones, San José y parte de Soriano. La última lluvia imprevista benefició sobre todo al sur del país, mientras que áreas como Cardona quedaron al margen de ese evento.

González describió un escenario ajustado tras una buena zafra de invierno en términos de rendimiento, pero con márgenes negativos. “Productivamente fue un buen año, pero cuando lo pasás a margen, el negocio está muy tirante”, afirmó, y remarcó que el resultado del ejercicio agrícola queda fuertemente condicionado a lo que ocurra en el verano. “Estamos muy jugados a que el negocio cierre bien con un buen verano, y para eso necesitamos agua”, subrayó.

Dentro de los cultivos estivales, el maíz de primera aparece como el más afectado por la seca de diciembre. González estimó pérdidas de rendimiento del orden de 40% a 50% en esos lotes. Si bien en la zona se está picando maíz, señaló que en Dalmás Agro no se optó por esa alternativa y que esos cultivos irán a cosecha, aun con el impacto productivo ya incorporado.

En relación al punto de equilibrio, explicó que con rendimientos de 4.000 a 5.000 kg/ha, el resultado será negativo, pero dependerá en buena medida del valor final del maíz, en un contexto de escasa oferta de maíz de primera en el mercado.

Agregó que el punto de equilibrio del cereal se ubica en unos 6.000 kg/ha al contemplar precios cercanos a US$ 200 por tonelada.

González indicó que se mantienen en niveles muy similares a los del año pasado. “Los costos no han bajado, siguen en la misma línea”, afirmó, y agregó que la baja en el precio de la soja es uno de los factores que presiona al alza el rendimiento de equilibrio. “Los costos siguen siendo altos en relación al precio de la soja que tenemos hoy”, concluyó.

Escuche a Alexis González

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