La “falta de políticas públicas” dirigidas al sector ovino y “la caída de la población rural guardan cierta relación entre sí”, considerando que “la población rural de Uruguay cayó del 5% al 4%”, según el reciente Censo Nacional, lo que a su vez representa “el porcentaje más bajo de América Latina”, pese a ser “el país más dependiente del agro. Así lo señaló el productor ovino y ex presidente de la Asociación Rural, Gabriel Capurro, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo que en 1960 la población rural representaba el 20% del total, a fines de la década del setenta bajó al 17%, en su momento había 80.000 productores rurales y más de 300.000 trabajadores rurales, mientras que hoy quedan algo menos de 40.000 productores y de 100.000 trabajadores en el campo.
Es una población “muy baja, con una densidad de menos de un habitante por kilómetro cuadrado”, lo cual es “preocupante” y que determinaron el “mayor proceso de concentración de la tierra” de los últimos 120 años, por lo que “debería ameritar la atención de la política”, planteó.
Capurro fue uno de los expositores en la conferencia titulada Certezas e incertidumbres del rubro ovino, organizada por revistaverde.com.uy y el suplemento Agro de Búsqueda, el martes 13, cuando habló sobre este asunto en cuestión.
Advirtió el impacto de la reducción del stock de ovinos en el agro local en cuanto a la generación de divisas y de empleos, como el caso de las esquilas que mueven unos US$ 12 millones anuales y que los trabajadores rurales gastan en comercios y servicios en los diferentes poblados.
“Ha desaparecido mucho ovino”, “eso significa mucho menos salarios permanentes” y “zafrales” lo que “empobrece la campaña”, se lamentó.
El monitoreo del entore de este año muestra un panorama “muy distinto” a lo sucedido en los 24 años de estudio que se realiza desde el 2000 cuando se dio una situación similar a la actual, con una baja incidencia de anestro ya que se venía una sequía y luego llegó una primavera y un verano con lluvias, como ocurre actualmente, señaló el asesor ganadero Guillermo de Nava, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Ahora la incidencia de anestro llegó a 9,4%, correspondiente a 10 predios y unas 11.174 vacas paridas evaluadas, que representa un índice “muy bajo” considerando que el promedio de las últimas dos décadas es de 30%, dijo.
Aclaró que la evaluación genital para determinar el estado fisiológico es uno de los aspectos, ya que también se intenta ver otras cosas, como aspectos de manejo o sanitarios.
Al referirse a la diferencia entre el anestro profundo y el superficial, De Nava indicó que en el caso superficial la vaca está más cerca de empezar a ovular, mientras que en el anestro profundo el animal requerirá medidas más radicales para ovular, como puede ser el destete precoz.
Este año la relación entre el anestro profundo y superficial es “muy favorable hacia el anestro superficial”, con “un tercio de las vacas está en anestro profundo”, cuando que en otros años la mayoría de las vacas estaba en esa condición, y actualmente un “3,3% de las vacas está en anestro profundo”, detalló.
El asesor sostuvo que otra lectura de los hallazgos del estudio es que “el 45% de todas las vacas evaluadas ya estaban preñadas” cuando se hizo el monitoreo del entore, entonces si esta muestra es representativa de la generalidad del rodeo eso significa que se tendrá una “buena tasa de preñez” y a la vez, “barata para el productor” y estará “concentrada”.
El negocio ganadero en Argentina registra un cambio en cuanto a lo que sucedió en 2023 que fue “muy malo” en las condiciones climáticas, y hay una “mejora en las perspectivas” en un país con un consumo interno “grande”, dijo el integrante de la firma Teknal, Diego Bertino, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Comentó que hoy “la relación de precios no es buena” porque el valor del ganado de reposición es alto y el del gordo es bajo, por lo que se generan pérdidas con el negocio del engorde.
“Venimos de años de comida cara” motivado por la sequía y por la guerra en Ucrania, a la vez, el precio de la carne ha estado relativamente bajo y el número de hoy es “negativo”, afirmó.
Bertino se refirió al stock bovino argentino que por la sequía y otros factores iba a perder un millón de cabezas, pero luego las cosas se fueron normalizando y actualmente se registran problemas de inundaciones en ciertas zonas productivas.
Con el cambio de gobierno en Argentina “el campo tiene expectativas de mejorar”, si bien “las primeras señales no eran las esperadas”, se cree que se está en un proceso de “transición” para después tener una mejora, sostuvo.
Señaló que hoy la mayor parte del engorde a corral está a cargo de la industria frigorífica, con una baja en la tasa de ocupación de los corrales pero más entrado el otoño los productores también volverán a encerrar vacunos.
En lechería, la producción en Argentina fue buena en un contexto “muy malo” por la sequía y el “daño” generado por las modificaciones en el dólar soja, dólar maíz y demás, aunque en este año las “expectativas son buenas”, ya que el precio de la leche está rebotando, más allá del “cierre de tambos”, indicó.
Debido al impacto de la seca en la producción agropecuaria, en 2023 las ventas de maquinarias y equipos bajaron entre 23% y 25% respecto a 2022 y en el inicio de 2024 todas las miradas están puestas en el clima y las lluvias, dijo el director de Pertilco, Fermín Laffitte, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Destacó el dinamismo de sectores del agro como la forestación y el cultivo de arroz, que son dos rubros que vienen “muy bien”, especialmente la producción forestal que “corre por otro carril”.
En estos días “están llegando los pulverizadores Patriot” de origen estadounidense y el año pasado “hubo una alta comercialización de tractores Magnum”, de EEUU y de Brasil, indicó.
Consideró que el impacto de la sequía fue parejo para casi todos los rubros del agro, pero se notó con más fuerza en la producción de soja y con la baja en el precio del ganado también hubo un efecto negativo en la ganadería.
El mercado de los productos fitosanitarios se presenta “estable”, con precios “muy deprimidos” lo que “es positivo porque no hay grandes riesgos de que el productor se quede con inventario” y lo que espera para la próxima campaña de invierno es un “escenario de recuperación de precios”, dijo el gerente comercial de Proquimur, Antonio Bazzino, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Comentó que “no hay ninguna molécula este por fuera de esa situación” de valores deprimidos, salvo algún caso que está vinculado a los costos de los fletes, principalmente en el caso del glifosato, con una “pequeña” recuperación en su precio.
El mercado local de fitosanitarios no registra problemas de abastecimiento en este momento, considerando la menor demanda que hubo durante en la campaña agrícola anterior debido al déficit hídrico, sostuvo.
A modo de ejemplo, Bazzino mencionó que Proquimur se quedó con más del 30% de la previsión de ventas de insecticidas, por lo que la empresa acudió a otros mercados para canalizar la colocación de sus productos, como lo hizo en Paraguay.
En exportaciones las registra un “muy buen año” en todos los mercados, con un “nivel de facturación superior” al año pasado, con ventas en el mercado paraguayo y en Argentina con un ejercicio “muy bueno”, algo rezagadas en Bolivia por la sequía y la “novedad” de que en febrero realizará las primeras exportaciones de tres productos a Ecuador, indicó.
Respecto al cobro de las ventas en el mercado argentino, señaló que con clientes de Proquimur hay “algunas deudas vencidas desde octubre”, lo que es una situación que “se va a ir agravando en los próximos meses”.
Afirmó que en la facturación de la empresa las exportaciones abarcan el 45% y las ventas locales llegan a 55% del total, con la expectativa de dividir en mitades esa participación. Proquimur prevé explorar la posibilidad de exportar a Angola en el mediano plazo.
“Arrancó un 2024 desafiante, con una diferencia de valor de los granos bien importante y si se logra zafar del período de falta de agua, se está apostando a la productividad” de los cultivos de verano, especialmente de la soja, dijo el director de Sumar Agro, Ismael Turbán, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Señaló que tras el paso de la zafra brasileña de soja, el precio de ese grano puede llegar a mejorar en las próximas semanas, considerando la presión de la cosecha del país norteño por su peso relevante en el total de la producción de la región y del mundo.
“Siempre vamos a estar en un mercado de bastante oferta”, pero con la inestabilidad climática que puede mover los precios, además las decisiones de China en cuanto a la compra de soja y a lo que hacen los fondos de especulación, consideró.
Sostuvo que el productor uruguayo va a volver a sembrar los cultivos de invierno porque forma parte del ciclo productivo, al tiempo de tener en cuenta que el clima “aparentemente” será beneficioso para la agricultura invernal durante este año.
Un aspecto a evaluar es la importancia de emplear las diferentes opciones del mercado de granos para asegurar algún precio y así minimizar eventuales impactos negativos de los vaivenes de valores, sugirió.
Turbán, que durante años trabajó en Brasil y estuvo recientemente en ese país, se refirió a las expectativas que recogió del mercado brasileño respecto al negocio agrícola y a la presente cosecha de soja, para la que se proyecta un volumen total de entre 135 millones y 150 millones de toneladas.
Agregó que la mayoría de las opiniones que surgen desde el sector productivo se ubica más cerca de las 135 millones de toneladas de soja para esta zafra, debido a los factores climáticos, acotó.
El rinde récord en trigo fue 5.037 kilos por hectárea en la reciente zafra de cultivos de invierno y en el caso de la cebada fue de 4.789 kilos por hectárea, según datos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (Diea).
Esos 5.000 kilos “me llaman la atención”, “es un rendimiento elevadísimo” y “también me llama muchísimo la atención el rendimiento de la cebada”, dijo el director de Unicampo, Esteban Hoffman, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Señaló que no le pone tanto énfasis en el rendimiento pero “sí en el área” de producción triguera, porque “son estadísticas nacionales que quedan por años” y “está por debajo de la encuesta de primavera de 2023”, cuando que “todos estamos convencidos de que tiene que ser igual o mayor que la zafra pasada y que la estimación”, “más tipo 330.000 a 340.000 hectáreas”. El área estimada de trigo por Diea es de 266.791 hectáreas.
“El área de cebada (de Diea) no es el área de la cebada, faltan unas 40.000 a 50.000 hectáreas entre área sembrada originalmente como industria y terminó siendo forrajera”, afirmó.
Sostuvo que “Diea tiene problemas hace tiempo en el universo que entrevista”, como en el caso del área de soja de 1.060.000 hectáreas mientras que Urupov reporta 170.000 hectáreas más, que es lo que le faltan a Diea.
Mencionó que Urupov estimó el área de siembra de colza en 188.400 hectáreas, en tanto que Diea estimó en 132.000 hectáreas, esa diferencia “en términos porcentuales es enorme”.
“No estoy enfrentando a Urupov con Diea”, sino que “estoy leyendo el informe detallado de Urupov con el nivel de precisión que tiene y cómo demuestra para llegar a ese nivel”, aclaró.
Hoffman consideró que es un faltante tan importante del área, que “cambia todo” en cuanto a las estadísticas del sector agrícola y “pueden inducir a un error hacia arriba o hacia abajo”.