Prevén recuperación sanitaria y económica y buen año para la carne 

By Ruben Silvera,

EXPECTATIVAS PARA 2021 |

Marcelo Secco, CEO Cono Sur de Grupo Marfrig y presidente de Adifu, analizó el cierre de 2020 y proyectó los negocios en los distintos mercados para el año que comienza

La contención del Covid-19 en el mundo “tiende a mejorar, con las vacunas y las medidas sanitarias. Eso tendrá un efecto en el comercio mundial, permitiendo que los mercados cárnicos retomen un ritmo de negocios con menos amenazas que las de este año”, dijo a VERDE el CEO Cono Sur de Grupo Marfrig y presidente de la Asociación de la Industria Frigorífica del Uruguay (Adifu), Marcelo Secco. 

Sostuvo que su visión para 2021 es positiva, tanto por la contención sanitaria del coronavirus como por su repercusión inmediata en la dinámica de la economía. 

Añadió que, “en el corto plazo, hay que seguir administrando la situación en los diferentes mercados. Estamos terminando un año con proyecciones de ventas de productos que van a ser consumidos casi a finales del primer trimestre”. Por lo tanto, planteó que en China, Europa y Estados Unidos, “pueden haber reacciones hacia finales de primer trimestre o comienzos del segundo”.

Balance de 2020

Secco concluyó que el 2020 “fue un año muy atípico y variable. Arrancó con una situación muy compleja para el sector cárnico, y se agravó por la situación sanitaria, primero en China y luego en el resto del mundo”. 

“El primer trimestre fue muy duro. Había que intentar equilibrar entre lo que el mercado podía hacer y lo que necesitábamos. Luego, por momentos, hubo señales de normalidad, y el sector cárnico fue acomodándose a las señales del mercado. En los precios nos vimos muy expuestos a una alta oferta de Argentina y de Brasil, principalmente en China y Europa. Además, en Uruguay sabíamos que tendríamos menos faena, y el desafío de intentar mantener el negocio con ese contexto”, describió.

Secco admitió que “la relación de precios entre la carne de exportación y la hacienda gorda fue favorable para la industria” al finalizar el año, “por un aumento de la oferta, que repercutió en una baja de precios en el mercado interno, que permitió cerrar mejor el ejercicio”. 

El CEO de Marfrig destacó el compromiso de todo el sector cárnico. “Fue importante seguir trabajando todo el año, algo que no ocurrió en otros sectores de la economía nacional y mundial. Hubo que identificar espacios para poder atender demandas puntuales, entrar y salir de negocios, que la pandemia fue activando o desactivando, en función de la época del año”.

Explicó que “tenemos una cartera permanente de clientes y contactos en el mundo, y algunas empresas tenemos información de adentro de las compañías, de nuestras oficinas en Estados Unidos, China y Europa. Eso nos permite ir leyendo lo que ocurre, en función de lo que el cliente transmite, de lo que nuestro mercado va relevando y mirando lo que pasa con otras proteínas como el pollo o el cerdo”. 

“A pesar de las subas y bajas de precios, el mercado se comportó correctamente con los clientes regulares y las relaciones comerciales de confianza. No hubo, más allá de lo que pasó en China, alteraciones de las conductas comerciales de los clientes”, destacó el industrial.

Secco también se refirió al volumen de la faena vacuna, que cayó 10% en 2020, con proyecciones de recuperación en 2021. “Estamos frente a un stock recompuesto, con un desafío forrajero importante en algunas zonas del país. La conjunción de un stock recompuesto con un mercado que tiene la tendencia a retomar una demanda normal, le va a permitir al Uruguay tener una actividad más estable y pareja todo el año”, analizó. 

En relación a la política de inserción en los mercados, reconoció que “hay una agenda construida”, y que el Poder Ejecutivo es “plenamente consciente de su importancia. Se ha avanzado en el relacionamiento con Estados Unidos, en la agenda Unión Europea-Mercosur, en la agenda intra Mercosur y en la agenda Uruguay-China, pero queda mucho por hacer”. 

También mencionó la relación entre Estados Unidos y China como otro elemento que va a ser determinante en el mundo. “Lamentablemente no pudimos tener este año una agenda activa de inserción internacional, por razones sanitarias, porque es el elemento esencial para nuestra estructura cárnica”, planteó.

Sobre la competitividad, destacó “el mensaje muy claro de la agenda interna”, que “nos lleva a esperar señales en materia de costos energéticos y otros que ayuden a la industria”.  

Advirtió que “la competitividad interna está comprometida respecto a nuestros principales competidores, Argentina y Brasil, que además cuentan con muchos accesos sanitarios que antes no tenían”.

Sobre la construcción de la diferenciación de la carne uruguaya en los mercados, opinó que el producto “tiene un mensaje que quizás otros no lo puedan dar, por la identidad de los sistemas de producción, de su estructura racial, de la seguridad de sus procesos y de su complejo industrial. No todos los países pueden dar garantías como la trazabilidad individual, servicios técnicos oficiales y privados fuertes, experiencia exportadora. El desafío está en que el peso relativo de ese mensaje pueda ser valorizado, y no menoscabado por los costos internos y barreras de acceso”.


Revista VERDE N° 90

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“Si los granos siguen con estos precios, los insumos subirán y el margen será igual, pero habrá más riesgo”, dijo Echezarreta

By Ruben Silvera,

EXPECTATIVAS PARA 2021

El empresario Ricardo Echezarreta destacó los rendimientos, calidad y precios de los cultivos de invierno, y se refirió a las esperanzas y amenazas de la campaña de verano

Terminado el primer tiempo del ciclo agrícola 2020/21, las empresas están con un resultado favorable. Ricardo Echezarreta, empresario agropecuario de Dolores (Soriano), señaló a VERDE que la zafra de invierno fue “tuvo buenos rendimientos, calidad y precio. Es muy difícil que coincidan las tres cosas y este año sucedió”. 

Ahora se suma la suba de precios de la soja,  y eso genera muy buenas expectativas para la zafra de verano, aunque los costos de los insumos y el clima son amenazas para el negocio.

Dijo que “hay que seguir la evolución de los insumos y cómo pesan en el negocio. Si los granos siguen subiendo o se mantienen en estos precios, los insumos tenderán a subir, y entonces, el margen seguirá siendo el mismo pero con más riesgo”. 

Echezarreta comentó que su empresa, El Chajá del Litoral, tiene una rotación de cultivos que no cambia. El área de invierno es un tercio de la superficie que está en agricultura y en verano se siembra soja, maíz y sorgo. “Pensamos mantener la estrategia agrícola-ganadera, a pesar del aumento de los precios de los granos, porque entendemos que los suelos precisan rotación. Por eso, la ganadería tiene un rol importante en la empresa”, explicó.

Consideró que la fortaleza del negocio está en “la pasión que tenemos por lo que hacemos, trabajamos con mi hermana (Laura) y mi madre (Celia Ubiría), con total sintonía, muy unidos, y para nosotros también es importante vivir en el campo. Otra fortaleza es la calidad del personal, que tiene muchos años en la empresa, experiencia en los trabajos, y en las tecnologías que usamos e incorporamos”.

Destacó que, al contar con planta de acopio, la empresa tiene poder de decisión sobre el destino de sus granos. También destacó la utilización de semillas con los últimos eventos. “Invertimos en semillas y en lo que un planteo de alta tecnología demanda”, dijo.

Sobre la ganadería, señaló que “siempre compramos terneros de muy buena genética, lotes destacados, de punta. Habitualmente le compramos a las mismas empresas criadoras”.

En El Chajá del Litoral, el 70% del área está destinada a la agricultura y el 30% a la ganadería, “donde las pasturas en suelos agrícolas juegan un rol muy importante. Las praderas se hacen en campos propios y en los que tienen arrendamientos de largo plazo. Hay campos en los que venimos trabajando desde hace 10 o 15 años. Buscamos arrendamientos de cuatro o cinco años. El dueño del campo tiene que estar convencido del cuidado del campo para que ese capital no pierda valor productivo”.

Planteó que imagina “una agricultura con altos rendimientos y que obliga a ser ganadero. Tenemos que hacer praderas, porque los campos no resisten la agricultura continua. Hace unos seis años comenzamos con la introducción de praderas. Hoy esas áreas están volviendo a la agricultura, y se puede ver el gran potencial de los materiales genéticos de trigo, soja o maíz que sembramos, algo que en agricultura continua no se puede observar tan claramente”.

Todo este proceso “lleva a una ganadería más intensiva, que la hace competitiva con la soja y la agricultura. En nuestro caso, los animales van rotando las parcelas una vez a la semana. Esto motiva el desarrollo del feedlot, y esta ganadería nos trae más estabilidad al negocio”, sostuvo.

Además, señaló que a la actividad se le realiza una fuerte inversión en bebederos, pozos, bombas solares, alambrados para intensificar la recría. “La inversión en pasturas no es  baja, implica un alto costo, pero da frutos”, aseguró. 

En la empresa, la inclusión de pasturas comenzó con festuca, al segundo año se incorporó achicoria con trébol rojo y cebadilla. 

En agricultura, dijo que “se trabaja con maquinaria y tecnología de punta. Tenemos el 100% del área con agricultura de precisión, toda la fertilización es variable (nitrógeno, potasio, fósforo), la siembra de maíz es variable, y hace mucho que incursionamos en riego”.

Consideró que la conservación de los suelos “es muy importante, y que tal vez no baste solo con el Plan de uso y manejo de los suelos. En nuestro caso, el 80% de los campos ya está con terrazas y eso nos viene asegurando una mejora muy destacada de cada lote”.

Echezarreta entiende que la agricultura en el país tenderá a incorporar más riego, aunque habrá que resolver de qué manera juntar el agua. Afirmó que “el riego nos aportará un aumento de la productividad, porque en la agricultura de secano, aún utilizando la máxima tecnología, estamos con rendimientos casi topeados, y dependemos mucho del clima”.

Recalcó que la gestión en la empresa es clave. “Todos los días conversamos sobre lo que cada integrante realiza, se recorre, mira y analiza. Esto nos da eficiencia, y el personal trabaja tranquilo. Se llevan muchos registros: de chacra, de llegada a planta, de compra y distribución de insumos”, detalló.

Las ventas agrícolas y ganaderas de la empresa se hacen con precios anticipados. “Nunca son los más altos, pero nos da un buen promedio. Buscamos estabilidad, a pesar de que el clima siempre es muy importante. El equipo de gestión está integrado por un ingeniero agrónomo, una auxiliar contable y nosotros”, señaló el empresario de Dolores.


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Intenciones de inversión extranjera podrían definirse tras la pandemia

By Ruben Silvera,

EXPECTATIVAS PARA 2021 |

El doctor Alfredo Taullard, socio del estudio Hughes & Hughes, destacó que los valores locales afloraron con la emergencia sanitaria, para posicionar a Uruguay en el mundo.

El doctor Alfredo Taullard, socio del estudio Hughes & Hughes, confirmó a VERDE que “hay mucho interés” por la concreción de inversiones en Uruguay. Sostuvo que el país “está en el mapa”. Agregó que “somos un país chico y nos hemos puesto tradicionalmente en el mapa por algunas cuestiones más vinculadas a lo deportivo. Pero hoy nos destaca el excelente manejo que se hizo hasta ahora de esta pandemia, que claramente nos diferenció, incluso de países de primer mundo. Eso nos permitió mostrarnos como un país confiable, con alto respaldo técnico, de respeto de la gente hacia las instituciones. Eso vale mucho y las empresas y personas físicas han recibido muchas consultas”.

Aclaró de inmediato que “el problema a veces se da en la demora de la concreción, porque es un fenómeno global. Donde están esas empresas y personas también sufren los embates de la pandemia. Eso ha dificultado mucho la concreción. Pero si Uruguay sigue en esta senda, se presenta en una posición inmejorable para captar inversiones”.

Con relación a las áreas de interés de inversiones que se perciben desde Hughes & Hughes, Taullard comentó que “son muy amplias. Las expectativas que genera el precio de los commodities ha motivado consultas por inmuebles rurales. Esperemos que no se pronuncie la sequía, porque tendría impactos en un escenario que pinta muy positivo. Hay interés en agroindustrias y empresas que producen alimentos. Este año, además, hay rubros que crecieron y son importantes. Hubo transacciones en el área de la tecnología. Hay sectores a los que les costará recuperarse, porque dependen más de la movilidad de las personas, como el turístico”.

Taullard admitió que el costo país de Uruguay “todavía es un desafío, y que probablemente lo seguirá siendo, porque también hay temas de escala. Pero es un desafío y entiendo que el gobierno lo tiene en la agenda. Con total seguridad existen otras prioridades, vinculadas a la emergencia sanitaria, que están dilatando algunas medidas de mayor profundidad, pero se han anunciado y son parte de la agenda”. 

Recordó que incluso hubo algunas modificaciones legales este año, que van dirigidas a tratar de estimular y reducir costos. “Ese es un factor, no el único pero sí sumamente importante, porque si los costos son bajísimos pero no hay un respeto por las reglas, por el Estado de derecho, todo es de muy corto alcance”, sostuvo.

Lo que dejó 2020

El socio del estudio Hughes & Hughes reflexionó que el 2020 “ha sido, probablemente, uno de los años más desafiantes que ha tocado vivir en décadas, no solo en Uruguay, sino al mundo, y eso también tiene muchas implicancias”.

Explicó que Uruguay “ha tenido un desempeño notable en el manejo de la pandemia, y eso se debe a las medidas que tomaron las autoridades, el sistema político y los científicos que fueron incorporados a las políticas. Las políticas se elaboraron considerando a este Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) y eso es algo que también distingue a nivel mundial”. 

Pero el año “también dejó cosas muy positivas, que pienso que se van a ver a más largo plazo, como el respeto y la confianza hacia la institucionalidad. El seguimiento de los lineamientos que se dieron, cuestiones que no abundan en el mundo, que no son tan comunes y que nos distinguieron. Fuimos y somos, aún en diciembre, ejemplo a nivel mundial. Nuestros científicos y políticos son consultados de forma regular por esta situación.

Taullard estimó que “el manejo de ahora en más dependerá, en buena medida, de que los uruguayos retomemos lo que fue ese comportamiento, habiendo ejercido la libertad de forma responsable, como señaló el presidente en varias oportunidades”.

Las expectativas

Consultado sobre sus expectativas, respondió: “llegando a fines de diciembre el gobierno tuvo que tomar medidas. Esperemos que tengan el impacto buscado. Porque mantener la pandemia a raya es clave para que podamos todos seguir trabajando y el país desarrollándose y creciendo”.

En muchos países ya empezaron campañas de vacunación, y “hay que ver qué impacto tienen”. En el primer trimestre reinará la expectativa y, a partir de allí, veremos si las perspectivas cambian y el mundo puede pensar en crecer”.

Consideró que “el 2021 será bastante conflictivo desde el punto de vista sindical, y hay que ver cómo juegan esos intereses, dada la situación de pandemia, en especial en los sindicatos del Estado”. 

También planteó que “es compleja la situación que presenta el mercado laboral privado, ya que muchos de los cambios registrados serán definitivos”, mientras que en materia de competitividad, “la suba de algunos productos, si permanece, nos ayudará”.


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Oportunidades para la ganadería pastoril y presión de ambientalistas

By Ruben Silvera,

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El grupo de productores Vaquería del Este destaca las ventajas de Uruguay, al producir 90% de su carne sobre pasturas, algo que creen será valorado por muchos consumidores.

Con una mirada proyectada para los próximos años, al negocio ganadero “lo veo muy jaqueado por los cuestionamientos de ambientalistas que le pegan más que nada al feedlot, lo que también supone una oportunidad para la producción de carne a cielo abierto”, dijo a VERDE el presidente saliente de Vaquería del Este, Ignacio Fernández.

Esa tradicional y reconocida agrupación de productores ganaderos, creada en 1999, comprende a 25 empresas y a 31 establecimientos ubicados en Lavalleja, Rocha, Treinta y Tres, Maldonado y Canelones. Actualmente tiene una producción anual que varía entre 25.000 y algo más de 30.000 vacunos, dependiendo del clima. El peso de la carcasa creció en los últimos años, acompañando la demanda del mercado, con 260 kilos en una gran cantidad de animales muy importante, destacó.

Además, consideró que el negocio de ganado producido a pasto y a cielo abierto para su comercialización a frigorífico es la gran fortaleza, aunque eso no quita que haya productores que hagan recría para vender a los corrales.

Fernández valoró que el 90% de la carne que se produce en Uruguay es en sistemas a cielo abierto y pastoriles, aunque reconoció que eso también implica una debilidad, al estar expuesto a los rigores del clima. De todos modos, subrayó que “es una fortaleza producir de una forma que es valorada en el mundo”. 

Al mismo tiempo, lamentó que “no hemos logrado posicionarnos como país o como productores, porque no vienen a buscar ese producto porque sea mejor, más sano y natural”.

Reconoció que, “pese a todos los años de trabajo del Instituto Nacional de Carnes, los frigoríficos o nosotros mismos, no hemos logrado encontrar el nicho para vender esa carne producida a pasto con un diferencial de precio”.

Sobre los posibles motivos que incidieron en esa situación, Fernández opinó que “es un asunto de marketing. Le erramos. Se destinó mucho tiempo y dinero, pero quizás también influya que somos muy chicos. Capaz debemos apuntar a destinos específicos”.

Uno de los temas que discuten las principales ganaderías del mundo es el de la huella de carbono. “Eso puede generar oportunidades de diferenciación ambiental para la ganadería pastoril. Debe demostrarse con datos, y luego hacer una gran campaña nacional, que incluya a las escuelas, los liceos y otros sectores de la sociedad que no estén en el negocio”, planteó.

Para Fernández, la tarea debe empezar por casa, para después salir a convencer a los clientes de los diferentes mercados del mundo. “Que la gente comprenda los beneficios que genera esta actividad productiva, y demostrar cuál es el impacto real en la sustentabilidad del medio ambiente, con el fin de desmitificar la idea de que somos los malos de la película y que nos queremos llevar todo por delante. Tenemos que cambiar el chip, y sobre esa premisa debemos posicionar a la ganadería uruguaya, sabiendo los beneficios que le aporta al país”, precisó.

El integrante de Vaquería del Este dijo que los productores “estamos insistiendo con el tema del agua, la sombra, el bienestar animal y el manejo de las pasturas, tanto de invierno como de verano”. 

Uno de los puntos clave, subrayó, es el uso del agua. A propósito, se refirió a alternativas de abastecimiento con perforaciones, bebederos, bombas solares, entre otras opciones, para reducir la dependencia de las lluvias, y que todo el esfuerzo de años no se vea afectado en tres meses”.

Socios y marca

Respecto a los precios, el integrante del grupo de ganaderos dijo que “uno debe adaptarse a las circunstancias del mercado”. En Vaquería del Este “hay una sinergia bastante aceitada” entre los productores y la industria frigorífica, que “es respetada” por ambas partes. 

“Tenemos que ir de la mano, sin hacer competencia, cada uno tiene que defender su negocio y ganar, pero no a través del otro. En nuestro caso la ganancia está en la fluidez de negocios y en la colocación del ganado. Todo debe funcionar, sin que se tranque nada, eso es lo complicado”, afirmó.

Vaquería del Este opera con tres frigoríficos. Al ser consultado sobre la eventualidad de dar un paso hacia la fase industrial, para faenar y comercializar esa carne, Fernández reconoció que “muchas veces se ha manejado” y “siempre está en la cabeza” de los productores integrantes del grupo tener su propia marca en las góndolas.

“Tenemos claro que no somos industriales y no sabemos de ese negocio, por eso nos gustaría ser socios de alguna forma”, admitió. El productor se entusiasmó con la idea de lograr que los consumidores busquen los productos con la marca de Vaquería del Este en los comercios. “Quizás otro camino puede ser que el frigorífico tenga su marca y la materia prima sea de Vaquería, y que en ambos casos el consumidor opte por los atributos de esa carne que tiene una historia de más de 20 años, con diferentes certificaciones”, acotó.


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Se espera que el arroz tenga un muy buen ejercicio por la suba de precios

By Ruben Silvera,

EXPECTATIVAS PARA 2021

El empresario Haroldo Ensslin señaló que el sector viene golpeado de los últimos ocho años, por efecto de los menores valores en el mercado internacional y el alto costo país

En 2020 el precio del arroz empezó a subir en el mercado internacional, y “hoy tenemos una expectativa alcista, que ayudaría a mejorar los negocios del sector”, dijo a VERDE el empresario Haroldo Ensslin. Agregó que “el arroz continúa intentando superar los problemas de años anteriores, pero creo que tendremos un 2021 bastante mejor. Se ve un panorama alentador”. 

Remarcó que más del 95% del arroz se exporta, y que el mercado internacional ha reaccionado “bastante bien. Uno de los principales destinos siempre fue Brasil, pero desde hace cuatro o cinco años casi no estuvo comprando, en 2020 volvió y con precios interesantes”.

Destacó que la diferencia del arroz uruguayo es la calidad industrial. “Tenemos un rendimiento muy bueno y se está trabajando muy bien en la clasificación y segregación de las diferentes variedades. Uruguay no mezcla variedades, y esa es una gran fortaleza”, subrayó.

Sostuvo que la relación entre el productor y la industria “es bastante buena”, y destacó que la industria financia a la mayoría de los productores, y es su principal fuente de recursos.

Ensslin admitió que, después de estos años de dificultades, “el sector quedó atrasado en maquinaria”, pero en otras tecnologías “avanzó bastante”; en ese sentido destacó la tecnología satelital. “Los trabajos de preparación de suelos, o la siembra, ya casi no se hacen con banderilleros, con tecnología satelital, que permite eficientizar el trabajo”, remarcó. 

Por otra parte, reconoció que este año el área de arroz no aumentó por La Niña, y sostuvo que el fenómeno climático está instalado desde el otoño. “Las lluvias en invierno fueron muy inferiores a lo normal, por lo tanto, los caudales de los ríos y represas son muy bajos, principalmente en nuestra zona”, comentó.

Diversificación y productividad

Para Ensslin, la forma de enfrentar las situaciones difíciles, como la que atravesó el arroz en los últimos ocho años, depende de cada productor. “En mi caso, consideré que la mejor solución era reducir el área, para que las pérdidas no fueran tan grandes, e intentar mejorar la producción en todos los aspectos; hacer todo de la forma más eficiente posible”, comentó. 

Dijo que los sistemas fueron buscando diferentes alternativas, más forraje para los animales entre cada ciclo de arroz, también incluyeron a la soja, porque además permitía recuperar el suelo, y dejaba el laboreo prácticamente pronto para el cereal.

Cuando cayó el precio, la soja perdió área, “pero ahora esa situación se está revirtiendo, el precio viene bien; los precios de la ganadería también han sido buenos, y todo esto motiva a que los arroceros diversifiquen”, consideró.

El empresario no tiene dudas de la importancia de la diversificación, “porque eso significa buscar soluciones alternativas”. 

Repasó que en momentos de crisis se buscó mejorar la eficiencia. En ese sentido, mencionó “el movimiento de la tierra, las semillas, cuidar más la chacra y todo eso también ayudó a aumentar la producción, por eso el país tiene más de 8.000 kilos por hectárea de promedio. 

Trayectoria

Ensslin recordó que el grupo Waldemar y Haroldo Ensslin empezó a sembrar el cereal en el año 1968, en La Querencia. Esos inicios fueron junto con su padre Lorenzo Ensslin.

Recordó que “en aquel momento el área de arroz en Uruguay venía en aumento. Después empezamos a trabajar en El Tigre, arrendamos una parte, y posteriormente compramos el establecimiento, que era de Humberto Cassarone. Plantaban en sociedad con nosotros Santiago, Felipe y Marcos Ferrés. En El Tigre todavía sigue nuestra familia. En 1975 me vine a Río Branco, donde empecé a construir una planta de recibo y secado de arroz”. 

Señaló que, a lo largo de los años, “pasamos varias crisis, tuvimos problemas de producción, de seca, de inundaciones, pero siempre salimos adelante, con mucho trabajo. En los últimos ocho años el sector arrocero sufrió por el precio en el mercado internacional, y también por el costo país. Por eso muchos productores tuvieron que abandonar el rubro, porque no era rentable”. 

Admitió que “todos estos años fueron difíciles, porque tuvimos un costo financiero muy alto, y un precio internacional bajo. La suma de esos factores hizo que la producción arrocera se volviera negativa. Hubo momentos más difíciles, pero en general duraban uno o dos años, eran períodos cortos. Sin embargo, esta última etapa de crisis fue mucho más larga, nos golpeó durante ocho años. Por eso venimos con una dificultad muy grande”. 

El agricultor comentó que se siente “comprometido con la actividad productiva y tengo un gran agradecimiento a mi familia por el apoyo que me ha dado en esta aventura de mi vida. Hice lo que más me gusta, y tuve como legado lo aprendido por mis antecesores, que fueron mis abuelos y mis padres”. 

Señaló que sus abuelos comenzaron a plantar arroz en Tranqueras, en el departamento de Rivera, en la década de 1940, y luego llegaron a la 7a sección de Treinta y Tres. “Mi agradecimiento también a la familia Ferrés, cuyos integrantes fueron pilares importantes en el sector arrocero y agrícola”, concluyó.


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El escenario futuro se puede ver con optimismo para el sector lechero

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El productor Carlos Torterolo dijo que hay que solucionar el endeudamiento y adoptar tecnología, para crecer en productividad y escala, y así poder diluir los altos costos.

El futuro de la lechería “se puede ver con optimismo”, dijo a VERDE Carlos Torterolo, productor de San José. Destacó fortalezas del rubro, como la ubicación de Uruguay en la región, la demanda mundial y las posibilidades de incrementar la productividad. No obstante, señaló que “habrá que sortear las dificultades del clima, el endeudamiento y la falta de inversión en tecnología”, y consideró que esos dos últimos factores “son los que más tendrá que acomodar la lechería uruguaya”.

Torterolo aseguró que “el endeudamiento es preocupante para muchos productores”, pero que le preocupa en la misma medida “el atraso en inversión y en tecnología”, que para muchos tambos “es incluso más importante que el endeudamiento”.

Sostuvo que la productividad “está muy asociada al manejo, a la gestión, pero también a la inversión. Y el atraso tecnológico genera que muchos establecimientos pierdan competitividad. Si le sumamos el nivel de endeudamiento, y combinamos ambos elementos con las escala promedio de los tambos uruguayos, la problemática no es sencilla de resolver”. 

En su caso particular, apuntó a gestionar de la mejor forma todos los recursos, tratando de capitalizar las ventajas. Indicó que “hay un elemento muy importante para trabajar y proyectar, que es el crecimiento sin límites. En Uruguay no hay restricciones para incrementar la producción, se puede producir toda la leche que uno logre, aceptando desafíos y comprometiéndose, endeudándose, incorporando tecnología y tratando de lograr la escala”, aspecto que consideró “muy importante”, pero admitió que “no es sencillo”.  

Torterolo explicó que el sistema cooperativo uruguayo, que es donde se canaliza la mayor parte de la producción, “hasta ahora no marcó restricciones en el recibo de leche. Ese es un elemento central en la búsqueda de la escala, para luego mejorar la competitividad”. 

Sobre la gestión, dijo que “en el país hay ejemplos de inversiones muy importantes que no funcionaron porque no se podía estar encima de todos los detalles”. Por eso, recalcó que la gestión de todos los recursos de los establecimientos es fundamental y en eso influye todo el arraigo de la lechería familiar, el conocimiento y el traspaso de generación en generación. Es un combo muy trascendente en Uruguay y una fortaleza del sistema”.

Planteó que el incremento de la producción de leche “está sustentado en la mejora de la escala”, y en la eficiencia de los procesos que logran las empresas cuando crecen. Mencionó “la inversión en tecnología, máquinas de ordeñe, pasturas, fertilización, maquinaria, que ha sido muy fuerte en las últimas décadas; y el productor que tiene escala logra diluir todas estas inversiones y el costo operativo”. 

Por eso señaló que, “más allá de la competencia que podemos tener los productores en el país, una lechería exportadora como la nuestra debe mirar, en toda la cadena láctea, la competencia del resto de los países exportadores. Por eso, hablamos de la escala y la inversión para bajar costos y seguir en carrera”. 

Torterolo entiende que las oportunidades para el sector son buenas, “porque estamos en un país productor de alimentos, que cuida sus recursos y enfrenta una demanda global creciente y sostenida”. En ese contexto, “la lechería tiene una historia de evolución con más de 80 años en Uruguay, cuenta con muy buena genética, inversión, recursos naturales, capacidad de gestión, conocimiento, información y un clima que, si bien es bastante variable de un año a otro, brinda buenas posibilidades”. 

Agregó que el sector tiene mucha innovación y tecnología para incorporar, pero es muy amplio el rango de adopción de los productores. “En el país ya funcionan tambos modelos, con robots de ordeño; la fertilización también nos da oportunidades; el uso del fósforo; nitrógeno; fertilizantes foliares; micronutrientes; y la incorporación de efluentes, que impactará fuerte en la producción de pasturas”, enumeró. 

Consideró que el manejo del agua “es un gran tema pendiente de Uruguay. El avance y el desarrollo del riego en el sistema lechero es un elemento que impactaría muy positivamente  en la productividad. Eso demanda inversión y tecnología, pero es una de las diferencias que puede tener este país”. 

Planteó que “Uruguay debe mantener competitividad a nivel mundial, porque estamos compitiendo con jugadores muy fuertes”. 

Si bien en Uruguay se habla de lechería pastoril, “eso no es sinónimo de un buen aprovechamiento de la pastura”, aclaró. Argumentó que “la tendencia de los últimos años ha sido incrementar la cantidad de reservas y el concentrado en la dieta y, por ende, baja la participación del pasto”. 

“Los productores que van por este camino muestran muy buenos resultados; han estabilizado la productividad estabilizando la alimentación. Varios tambos de punta incrementan carga animal por hectárea y mantienen esa tendencia donde la pastura representa menos del 50% de lo que comen las vacas”.

“Debemos seguir construyendo una lechería sustentable, competitiva, exportadora y de base familiar, convencidos de que estamos en una tarea noble, produciendo alimentos para el mundo, riqueza para nuestro país y bienestar a nuestra gente”, concluyó.


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Forestación: entre mejores precios y demanda, e iniciativas de restricción

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El sector observa con preocupación el proyecto de limitar la producción de madera, mientras destaca la recuperación de los mercados en la última etapa del año 2020.

El sector forestal observa con preocupación las limitaciones que se pretenden imponer a la producción del rubro, porque “atentan contra las reglas del juego y puede ser un factor crítico, que se sume al principal desafío que tiene Uruguay, que es el de los costos, que siguen sin muchos cambios”, dijo a VERDE Francisco Bonino, director de AF (Agroempresa Forestal), y directivo de la Sociedad de Productores Forestales. 

Bonino subrayó que tras varios años de actividad en el país, el sector “va madurando y empieza a posicionarse como un generador de desarrollo importante”. 

Agregó que, “a pesar de lo que parece, la forestación no está creciendo tanto en área, y la superficie está bastante estabilizada. Se cosecha mucho, y para crecer hay que plantar más de lo que se cosecha. Hoy la tasa de crecimiento no es como la de principios de los años 2000. Sucede que la visualización del proyecto UPM 2 puede llevar a conjeturas erróneas”.

Escenario para 2021

Dijo que para el arranque de 2021 ve un mercado más tonificado en precios y demanda. “Si el mundo logra enfrentar de buena forma la segunda ola del Covid-19, el comienzo de 2021 presenta buenas expectativas”, aunque “la recuperación de valores de la celulosa ha demorado un poco más”.

Bonino sostuvo que “el cambio más importante está vinculado al precio de los fletes en contenedores y en barco completo. El costo de los contenedores fue muy alto en 2020, porque hubo escasez global, muchos quedaron atrapados en distintos lugares por la caída del comercio, mientras que los fletes de barco completo tuvieron precios competitivos”.

Para 2021 se visualiza una estabilidad en el precio de los contenedores “pero en un nivel más alto al que teníamos hace un par de años, y también comienza a aparecer más oferta”. En el caso de los fletes de buque completo, los precios se han incrementado hasta en un 50%.

En el negocio forestal la logística “es súper importante, y en eso la pandemia también jugó a favor del sector, porque en 2020 el puerto estaba menos congestionado. En años anteriores teníamos serios problemas para atracar los barcos, desde la primavera había congestión con los cruceros. Esa competencia se redujo”.

Bonino consideró “muy bueno” que el puerto proyecte una profundidad de 14 metros y que se siga desarrollando, “porque es crítico en los costos”. Recordó que en 2019 la logística se favoreció porque otros países no querían exportar, pero ahora, con todos los países exportando, quedarán los más eficientes”. 

Mencionó un estudio de la Unión de Exportadores, que muestra que Uruguay tiene costos de servicios portuarios fuera del rango normal y está muy lejos de todos sus competidores, algo que “afecta a todos los sectores”. 

Recordó que la cadena forestal debe gran parte de su valor a la logística, “y si existen problemas y altos costos, se afecta directamente a la competitividad del sector”.

Entre los principales destinos para la colocación de pino aparece China, que se lleva el 60%, e India con el 40%. Para el eucaliptus la diversificación de mercados es interesante: China, Vietnam, Camboya, Malasia, India, Corea del Sur y otros países de Asia.

El covid y su impacto en 2020

Bonino dijo que el Covid-19 en el sector forestal tuvo distintas etapas. “En los primeros meses de pandemia mercados como China, Vietnam y otros países de Asia estaban parados. Teníamos un problema antes que el resto de los sectores, y en ese momento no teníamos claro su alcance ni la dimensión”, señaló. 

Luego, la pandemia se fue globalizando, pero en los mercados donde comenzó el coronavirus la situación se fue normalizando, y eso fue favorable para algunos productos del sector forestal. “Sobre fines de marzo y principios de abril, los mercados comenzaron a demandar, y la exportación se reactivó”, repasó. 

Agregó que la demanda por eucalipto para madera aserrable tuvo un proceso gradual. “Se empezó a recuperar de a poco, y terminó el año con un volumen superior al de 2019, aunque con menor precio”, indicó.

Las exportaciones de troza de pinos también se vieron influenciadas por la pandemia. “Comenzamos el año prácticamente sin ventas, porque los precios estaban muy bajos en abril. Nueva Zelanda ingresó en un cierre muy estricto y, siendo la principal fuente de suministro de China, nos abrió las puertas y subieron los precios. A partir de allí se comenzó a exportar con buen dinamismo”, valoró.

Explicó que no todos los productos forestales tuvieron el mismo comportamiento. “Las exportaciones de chips se pararon y no retomaron; y el precio de la celulosa estuvo muy influenciado por la pandemia, aunque sobre fin de año empezó a recuperarse”, dijo.

Por último, señaló que en los mercados de madera aserrable hubo varios meses de incertidumbre, porque los países demandantes no estaban consumiendo. “Recién desde julio o agosto se retomaron las ventas, y como Uruguay estaba abierto para exportar, se pudo vender a diversos mercados”, destacó.


Revista VERDE N° 90

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