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Montevideo, 7 de Marzo 2021

Agricultura

Se espera que el arroz tenga un muy buen ejercicio por la suba de precios

16 enero, 2021

EXPECTATIVAS PARA 2021

El empresario Haroldo Ensslin señaló que el sector viene golpeado de los últimos ocho años, por efecto de los menores valores en el mercado internacional y el alto costo país

En 2020 el precio del arroz empezó a subir en el mercado internacional, y “hoy tenemos una expectativa alcista, que ayudaría a mejorar los negocios del sector”, dijo a VERDE el empresario Haroldo Ensslin. Agregó que “el arroz continúa intentando superar los problemas de años anteriores, pero creo que tendremos un 2021 bastante mejor. Se ve un panorama alentador”. 

Remarcó que más del 95% del arroz se exporta, y que el mercado internacional ha reaccionado “bastante bien. Uno de los principales destinos siempre fue Brasil, pero desde hace cuatro o cinco años casi no estuvo comprando, en 2020 volvió y con precios interesantes”.

Destacó que la diferencia del arroz uruguayo es la calidad industrial. “Tenemos un rendimiento muy bueno y se está trabajando muy bien en la clasificación y segregación de las diferentes variedades. Uruguay no mezcla variedades, y esa es una gran fortaleza”, subrayó.

Sostuvo que la relación entre el productor y la industria “es bastante buena”, y destacó que la industria financia a la mayoría de los productores, y es su principal fuente de recursos.

Ensslin admitió que, después de estos años de dificultades, “el sector quedó atrasado en maquinaria”, pero en otras tecnologías “avanzó bastante”; en ese sentido destacó la tecnología satelital. “Los trabajos de preparación de suelos, o la siembra, ya casi no se hacen con banderilleros, con tecnología satelital, que permite eficientizar el trabajo”, remarcó. 

Por otra parte, reconoció que este año el área de arroz no aumentó por La Niña, y sostuvo que el fenómeno climático está instalado desde el otoño. “Las lluvias en invierno fueron muy inferiores a lo normal, por lo tanto, los caudales de los ríos y represas son muy bajos, principalmente en nuestra zona”, comentó.

Diversificación y productividad

Para Ensslin, la forma de enfrentar las situaciones difíciles, como la que atravesó el arroz en los últimos ocho años, depende de cada productor. “En mi caso, consideré que la mejor solución era reducir el área, para que las pérdidas no fueran tan grandes, e intentar mejorar la producción en todos los aspectos; hacer todo de la forma más eficiente posible”, comentó. 

Dijo que los sistemas fueron buscando diferentes alternativas, más forraje para los animales entre cada ciclo de arroz, también incluyeron a la soja, porque además permitía recuperar el suelo, y dejaba el laboreo prácticamente pronto para el cereal.

Cuando cayó el precio, la soja perdió área, “pero ahora esa situación se está revirtiendo, el precio viene bien; los precios de la ganadería también han sido buenos, y todo esto motiva a que los arroceros diversifiquen”, consideró.

El empresario no tiene dudas de la importancia de la diversificación, “porque eso significa buscar soluciones alternativas”. 

Repasó que en momentos de crisis se buscó mejorar la eficiencia. En ese sentido, mencionó “el movimiento de la tierra, las semillas, cuidar más la chacra y todo eso también ayudó a aumentar la producción, por eso el país tiene más de 8.000 kilos por hectárea de promedio. 

Trayectoria

Ensslin recordó que el grupo Waldemar y Haroldo Ensslin empezó a sembrar el cereal en el año 1968, en La Querencia. Esos inicios fueron junto con su padre Lorenzo Ensslin.

Recordó que “en aquel momento el área de arroz en Uruguay venía en aumento. Después empezamos a trabajar en El Tigre, arrendamos una parte, y posteriormente compramos el establecimiento, que era de Humberto Cassarone. Plantaban en sociedad con nosotros Santiago, Felipe y Marcos Ferrés. En El Tigre todavía sigue nuestra familia. En 1975 me vine a Río Branco, donde empecé a construir una planta de recibo y secado de arroz”. 

Señaló que, a lo largo de los años, “pasamos varias crisis, tuvimos problemas de producción, de seca, de inundaciones, pero siempre salimos adelante, con mucho trabajo. En los últimos ocho años el sector arrocero sufrió por el precio en el mercado internacional, y también por el costo país. Por eso muchos productores tuvieron que abandonar el rubro, porque no era rentable”. 

Admitió que “todos estos años fueron difíciles, porque tuvimos un costo financiero muy alto, y un precio internacional bajo. La suma de esos factores hizo que la producción arrocera se volviera negativa. Hubo momentos más difíciles, pero en general duraban uno o dos años, eran períodos cortos. Sin embargo, esta última etapa de crisis fue mucho más larga, nos golpeó durante ocho años. Por eso venimos con una dificultad muy grande”. 

El agricultor comentó que se siente “comprometido con la actividad productiva y tengo un gran agradecimiento a mi familia por el apoyo que me ha dado en esta aventura de mi vida. Hice lo que más me gusta, y tuve como legado lo aprendido por mis antecesores, que fueron mis abuelos y mis padres”. 

Señaló que sus abuelos comenzaron a plantar arroz en Tranqueras, en el departamento de Rivera, en la década de 1940, y luego llegaron a la 7a sección de Treinta y Tres. “Mi agradecimiento también a la familia Ferrés, cuyos integrantes fueron pilares importantes en el sector arrocero y agrícola”, concluyó.


Revista VERDE N° 90