El presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Conrado Ferber, dijo que el actual conflicto salarial que se está dando en la industria de la carne se basa en percepciones y no en números reales y objetivos para exigir mayores beneficios, dando a conocer cuáles son los aspectos que sí deberían tenerse en cuenta en la mesa de negociaciones.
Asimismo reclamó al Parlamento que acelere el tratamiento del proyecto de ley que promueve que los gremios de trabajadores cuenten con personería jurídica, porque los paros, más allá de afectar el bienestar de los vacunos que quedan encerrados en los corrales, también resienten la economía de los productores, que deberían tener una contraparte para eventualmente reclamar por pérdidas económicas sufridas.
“Considerando que el actual conflicto sindical que afecta a la actividad industrial –van tres días seguidos de paro en el principal negocio del país-, se sustenta en la percepción de que existen ganancias extraordinarias de las empresas y que eso ambienta el reclamo de una justa distribución a sus empleados, vale la pena atenerse a la información objetiva del sector, que es lo que maneja el Instituto, para darle a las cosas su justo lugar”, dijo el presidente de INAC.
Ferber precisó que, más allá de que la faena de este año representa cifras récord, tanto en precio como en volumen, “no se debe confundir el concepto de ventas brutas con el de ganancias. Vale recordar que el país en general, y el sector en particular, sufrió las consecuencias de los problemas logísticos a nivel mundial, que llevaron a que se multiplicara varias veces en dólares el costo de cada contenedor”.
“Eso obligó, además, a que las industrias debieran recurrir, en reiteradas ocasiones, a viajes terrestres hacia puertos en Chile o en Brasil para exportar su carne, lo que implicó también mayores costos”, agregó.
Salarios superiores en pesos y dólares.
Explicó que los trabajadores de la industria, por convenios previos acordados en años anteriores, se están beneficiando por esa mayor faena que se viene verificando en estos últimos meses.
“En esos acuerdos no se tuvo en cuenta la realidad de las empresas, entonces con balances negativos y con bajas faenas. Se negociaron convenios más allá de las posibilidades que tenía el sector en ese momento”.
Para Ferber, queda claro “que la masa salarial que pagó la industria en el primer semestre del ejercicio, cerrado el pasado 30 de setiembre, fue 11% superior a la del primer semestre del ejercicio anterior.
“Eso se dio porque, por un lado, se recuperaron 600 puestos de trabajo, pero también por un mayor ingreso por trabajador debido a mayor faena, lo que puede traducirse en 10% en pesos o 5% en dólares. Lo cual demuestra que esa masa salarial está ligada al crecimiento de la faena”.
Resumiendo, el presidente de INAC dijo que, “con números objetivos en mano, se aprecia claramente que hubo un crecimiento sostenido de los ingresos por trabajador desde el año 2016 –incluyendo el 2020, año de pandemia-, con una importante mejora en el primer semestre del último ejercicio”.
“El sano sistema de negociación en los Consejos de Salarios requiere de información objetiva, que es lo que maneja INAC”, por lo que “entendemos que el instrumento no debe transformarse en una instancia para exigir beneficios cuya acumulación resta competitividad a la cadena, y que hasta puede condicionar su futuro. Se debe apostar a lograr una mayor productividad y mejores niveles de calidad en la faena, de modo que todos los eslabones resulten beneficiados”.
Paros y personería jurídica.
Ferber también se manifestó contrario a la determinación de paros “sin previo aviso, por lo que supone obligar a la permanencia en los bretes de los ganados remitidos a faena durante varios días”.
“En primera instancia, porque se está afectando el bienestar de esos animales y, por extensión, a la imagen que el país ha construido a lo largo de los años en el buen tratamiento que se le da a los vacunos. También se perjudica, ahora desde lo económico, al productor que remitió esos animales”, aseveró.
El presidente de INAC señaló, desde el punto de vista personal, que “esta práctica que ha sido reiterada durante este conflicto, nos mueve a solicitar al Poder Legislativo que acelere la consideración del proyecto de ley, ya ingresado en el Parlamento, que obliga a los gremios de trabajadores a contar con personería jurídica. Es lógico que los perjudicados, en este caso los productores, deban tener la posibilidad de reclamar judicialmente las pérdidas sufridas si así lo consideran”.
Ferber reiteró que reconoce y reivindica el derecho de huelga y la importancia de preservar la negociación colectiva, “pero siempre hay que considerar que el derecho de cada uno termina donde empieza el de los demás”.
Con una estrategia de constante desarrollo e innovación, se decidió cambiar el nombre de Red Surcos a posicionarse en el mercado como Surcos, anunció el responsable de marketing para Latam de esa empresa, Sebastián Parola, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Esa firma opera en varios países de la región, Argentina “es un mercado que ya está desarrollado”, además apostando “fuerte” en Uruguay, Paraguay, Bolivia y Colombia.
La nanotecnología es una de las áreas clave de trabajo de Surcos, ya que el portfolio de sus productos están desarrollo en base a esa ciencia.
Esta tecnología permite “desarrollar productos más eficientes para mejorar el control de insectos, de enfermedades y malezas, con lo cual se enfrentan los problema con una menor cantidad de activo por hectárea”, valoró. Dijo que eso hace que sea productos “más amigables” con el medio ambiente, al bajar el volumen de productos aplicados.
Parola enumeró una serie de productos que la empresa ofrece en el mercado local, incluso tiene previsto el lanzamiento de otros nuevos apoyándose en la tendencia positiva que registra en la demanda interna.
En un año “complicado”, específicamente por factores climáticos, el ingreso de capital en promedio de los ganaderos en el ejercicio 2020-21 quedó en US$ 77 por hectárea, lo que es “apenas 5% por debajo del obtenido en el ciclo anterior, pero es un 52% mayor al promedio de los 20 años” analizados. Así lo señaló el director del Instituto Plan Agropecuario, Carlos Molina, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
El año pasado el ingreso de capital promedio fue de US$ 81, que es el máximo registro histórico. Esos datos comprenden parte de la información incluida en las denominadas carpetas verdes, que elabora esa institución, en base a un grupo de 140 empresas ganaderas de diferentes regiones del país.
El poder de compra constante es 10% inferior al del año pasado, que fue el mejor ejercicio de ese período de dos décadas, y un 30% mayor al promedio de ese lapso, dijo.
Comentó que las empresas del norte fueron menos afectadas por la seca, en comparación de las ubicadas en el este y noreste del territorio. Los ganaderos del norte alcanzaron ingresos de US$ 70 por hectárea en el caso de los criadores y de US$ 90 por hectárea los establecimientos de ciclo completo, detalló.
Los productores del norte lograron incrementar su productividad, entre un 5% y 7%, logrando unos 100 kilos más los de ciclo completo y en torno de los 70 kilos más los criadores, valoró. Otro factor que incidió en el ingreso de esos establecimientos es la producción ovina.
Indicó que las empresas del este perdieron algunos dólares y quedaron con un ingreso de capital cercano a US$ 70. Los productores del este y noreste pierden en dos años el 20% de la productividad, mientras que en el último ejercicio “la producción de carne cae entre 2% y 15%”.
En cuanto a otros indicadores, Molina destacó que el precio del dólar prácticamente no se movió, lo cual “no es bueno” para los productores, considerando que la inflación, si bien está dentro de lo esperable, fue de 7,3%.
Aumentaron los costos de casi todos los insumos, como semillas, fertilizantes, agroquímicos, específicos veterinarios, entre otros. “El total de costos sube entre 6% y 12%. En tanto, se abarató el gas oil y se ubica en los niveles más bajos desde la década del 90. Los costos de las empresas analizadas se ubican entre los US$ 90 u US$ 100 por hectárea, antes de pagar renta”, acotó
A su vez, los precios de los cuatro productos (ganado gordo, reposición, ovinos y lanas) que estas empresas comercializan tuvieron una caída en sus valores, que “se ubicó en 9% para la carne y entre 10% y 30% la lana”.
Sobre el cierre de la cosecha de colza de este año es relevante profundizar en los principales factores que incidieron en el resultado productivo de ese cultivo.
Más allá de si el rinde promedio fue inferior o mayor a los 1.800 kilos por hectárea, que algunos productores y técnicos manejan, lo importante es el crecimiento de unas 50.000 hectáreas que sumó al área de ese cultivo, señaló el director de Unicampo Uruguay y docente de la Facultad de Agronomía, Esteban Hoffman, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Destacó que “un cultivo que crece y se expande y tiene un muy buen año, genera un impacto muy importante, además se suma el nivel de precios que presenta”.
Hoffman dijo que al cultivo “le pegó la seca”, hasta el llenado del grano “venía muy bien”, costaba “ver cultivos jodidos”, pero sucedió “algo similar a lo que sufrió la soja en la última zafra de verano, faltó el agua”.
Agregó que “las temperaturas no fueron tan bajas como en 2020”, pero “el elemento más importante fue la falta de lluvias en las zonas que concentran el 50% del área de colza”, Soriano, parte de Río Negro, Colonia y Flores,
Indicó que esa situación se vio reflejada en el peso de mil granos que “estuvo entre 20% y 25% por debajo de los niveles normales”. Al tiempo que consideró que eso se observó “más claramente en las chacras buenas, donde se fueron entre 500 y 600 Kilos por hectárea”.
Explicó que es una zafra donde los faltan los rindes altos, “la falta de agua pudo haberse llevado hasta un 20% de rinde en los mejores cultivos de colza. Muchas chacras perdieron entre un 20% y 25 % de rendimiento, cultivos que pintaban para 3.000 kilos terminaron con 2.500 o 2.400 kilos por hectárea”.
Hoffman sostuvo que en esta zafra las heladas “no fueron un problema”, algo que “si fue muy evidente en la zafra pasada cuando el rinde promedio termino en 1.600 kilos por hectárea”. Puede haber “casos puntuales” donde haya impactado en la productividad, “pero no fue una algo generalizado”.
Al ser consultado sobre las enfermedades, estimó que este año “no se llevaron muchos kilos”. Aunque en su momento parecía que “tendríamos un año complicado por la phoma, lo que motivó aplicaciones preventivas por los desastres que puede causar en la colza”.
En esa línea, Hoffman manifestó que “se está aprendiendo a manejar la sanidad del cultivo con las opciones de fungicidas que hoy están en el mercado, que son pocas”.
De todos modos, indicó que “hubo algunos de phoma, pero en cultivos de colza sobre colza, eso es un penal”. La investigación marca que “se deben dejar, al menos, dos inviernos libres”. Este “es uno de los problemas a resolver pensando en el mantenimiento y eventual crecimiento del área”.
También marcó que una parte importante del área del cultivo presenta deficiencias severas de azufre, “algo que no es posible de resolver con los fertilizantes que tenemos y lo que estamos dispuestos a aplicar”. Con lo cual, ese contexto también se lleva productividad, “algo que pasa en todas las zafras”.
La valorización del trigo en la Bolsa de Chicago es uno de los temas centrales del mercado de granos, al superar los US$ 300 por tonelada, incluso para la próxima campaña agrícola, al “combinarse problemas” de la oferta e incremento de la demanda, analizó el consultor de Agro Hedge, Esteban Dotti, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Señaló que entre los factores figura la situación de “Australia que tiene un 50% del área por levantar”, donde se estiman que “restan unas 18 millones de toneladas por cosechar”, pero las “lluvias interrumpieron” esa labor y genera incertidumbre en cuanto a la oferta, en volumen y en calidad.
Indicó que “nuevas restricciones” a las exportaciones del cereal en Rusia es otro asunto en juego en cuanto a la oferta. Al tiempo que se refirió a que a la demanda de algunas regiones del mundo, principalmente de Asia y África, se suma la de países árabes de Medio Oriente, como el caso de Irán e Irak, entre otros, que aumentarán sus importaciones de trigo.
Mientras, en soja Dotti comentó que con el cierre de la cosecha estadounidense se conoció que en octubre las importaciones de China que fueron “decepcionantes” respecto a otros meses del año, pero hay signos de recuperación de las compras por parte de los chinos.
Por otra parte, la “gran noticia” de hoy (lunes 22) fue la “renominación” en Estados Unidos (EEUU) para un segundo período del actual titular de la Reserva Federal, Jerome Powell, con un mandato de “recuperación económica fuerte” y estrategia de “aumento de tasas de interés” y “menores estímulos” en el mercado. Es una señal de “estabilidad” por parte del gobierno del presidente estadounidense Joe Biden, dijo.
Luego de 6 meses y de haber encontrado soporte en la zona de los US$ 440 por tonelada, la soja en el mercado de Chicago ha logrado perforar la línea de tendencia bajista en la que se ubicaba, para cotizar actualmente en los US$ 465 para la posición enero-22, y dejar abierto el camino para nuevas subas.
En este sentido, por delante la oleaginosa se enfrente a diferentes resistencias, siendo la primera la zona de los US$ 480 y posteriormente la de US$ 500 y US$ 505 por tonelada, donde se ubica el 38,2% de Fibonacci y la media móvil de 200 días.
En tanto, a nivel local el Índice de Precio Promedio Agrícola (IPPA) de la semana anterior mostró subas para la soja, el trigo y la cebada. La soja subió casi un 3% y luego de varias semanas se acerca a los US$ 450 en la plaza local.
Al tener “entre 85% y 90%” del área de colza cosechada, los resultados productivos marcan un “rendimiento promedio de unos 1.800 kilos” por hectárea, señaló el gerente comercial de Barraca Erro, Germán Bremermann, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo que considerando los precios de ese grano, la “ecuación económica” por hectárea para el productor es “muy interesante”. El valor de la colza en el mercado local se ha ubicado en torno de los US$ 700 por tonelada. “A estos precios, salvo algún caso puntual, los productores van cerrando las ventas”, ya que “no da para especular demasiado”, afirmó.
Sobre el aspecto comercial, indicó que prácticamente el total del volumen cosechado de colza se destinará a Europa. Está previsto que los primeros embarques para esos negocios se empezarán a realizar entre fines de diciembre y principio de enero, acotó.
En cuanto a la cebada, Bremermann señaló que el avance de cosecha está entre 15% y 20%, con rendimientos “un poco” inferiores a los registrados el año pasado, cuando marcó un récord de 4.791 kilos por hectárea, según la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA). “Lo que está siendo muy variable es la calidad, dependiente de la fecha de siembra y el historial del campo”, indicó.
Los problemas de calidad generan precios diferentes entre la cebada maltera y una forrajera, pero lo destacable es que todos los cultivos de invierno cuentan con “hay opciones de negocios y demanda”, además “los precios no son malos”, con lo cual el número para el productor no es negativo.
Agregó que la cebada para exportación a China tiene un valor de referencia que se ubica en torno de los “US$ 235 por tonelada, puesto en el puerto de Nueva Palmira”, precisó.
Respecto al trigo, el ejecutivo comentó que la cosecha recién empieza con unas pocas chacras en el sur. “Tenemos claro que los rendimientos estarán por debajo del año pasado, no serán malos y el nivel de proteína no debería presentar inconvenientes”, adelantó.
Mientras que en las chacras del norte la cosecha es algo mayor (15%) y los resultados son favorables, “aceptable” de rinde y de calidad, según Bremermann. En trigo también hubo un máximo histórico en rendimiento en la zafra anterior, con 4.181 kilos por hectárea.
Este cereal registra un precio igualmente en alza respecto a lo que sucedió en cosechas pasadas, donde la exportación ofrece un valor que se ubica “entre los US$ 270 y US$ 280 por tonelada”, destacó.