El Instituto Nacional de Carnes (Inac) recibió a los representantes diplomáticos de países integrantes de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean, por sus siglas en inglés), a quienes informó sobre el potencial exportador de las carnes uruguayas.
En el marco de una visita a Uruguay de los representantes oficiales de Vietnam, Indonesia, Malasia, Tailandia y Filipinas acreditados ante el gobierno uruguayo pero con sede en Buenos Aires, Inac informó sobre Uruguay, su condición de país agropecuario, el tipo de producción que se hace en el país, el sistema de trazabilidad, los destinos que compran el producto y el potencial e interés que existe para abastecer a sus países.
“Los países de Asean representan hoy compras por el 6% de mercado, pero su consumo per cápita se ubica en 3 kilos de carne vacuna al año, por lo que su potencial importador es enorme, dada su tendencia a occidentalizar los hábitos de consumo y considerando que su población, unos 650 millones de habitantes, son un alto porcentaje del total mundial”, dijo Conrado Ferber, presidente de Inac tras el encuentro.
Tres de los diplomáticos degustaron, y elogiaron, los cortes de biche ancho que consumieron, mientras que los otros dos comieron pescado, teniendo en cuenta que la carne no tenía certificación Halal.
Para acceder a dichos mercados, Uruguay tiene primero que acordar aspectos sanitarios, siendo Vietnam con el que se está más avanzado en los trámites desde el MGAP.
A su vez, se estuvo conversando sobre cómo lograr una adecuada certificación Halal. Salvo Filipinas, las demás naciones son islamistas, pero cada país tiene requerimientos diferentes: algunos exigen una autoridad religiosa presente en Uruguay, otros confían en la acción de agencias especializadas y en algún caso solo se pide una certificación más sencilla.
Desde INAC, luego de superar estos pasos, se piensa en la forma de aterrizar de buena manera en la región, a efectos de conocer en profundidad los mercados y atender el tipo de demanda de sus poblaciones.
“De esas cinco naciones, cuatro tienen aranceles de importación relativamente bajos, mientras que Tailandia impone un 50%, pero de acuerdo a lo conversado se podría ingresar en mejores términos con cortes de calidad”, dijo Ferber. También informó que hubo un compromiso para continuar las conversaciones, en algunas semanas, en un encuentro en Buenos Aires.
Los embajadores estuvieron varios días en Montevideo, mantuvieron una reunión con el Ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Bustillo; tomaron parte de una actividad en la Universidad Católica, visitaron el Parque de las Ciencias y hasta asistieron al partido Uruguay-Argentina por las eliminatorias para el Mundial de Catar.
El Índice de Precio Promedio Agrícola (IPPA) de la semana anterior mostró subas para todos los granos en la plaza local, salvo para el maíz que se mantuvo sin cambios. La cebada de exportación a China fue quien lideró las subas con un avance de 4,5% en su precio.
En la semana anterior, el USDA publicó su informe mensual de oferta y demanda. Los stocks finales de soja de EE.UU alcanzaron las 9,25 millones de toneladas (Mt), lo que equivale a un crecimiento del 6,2% comparado a la estimación del mes pasado, pero por debajo del volumen esperado por los privados de 9,85 Mt.
Del lado de la oferta, los operadores estimaban un aumento de 121 Mt a 122 Mt, pero el USDA sorprendió recortando la producción a 120,4 Mt, resultando alcista para las cotizaciones en el mercado internacional.
Es fundamental seguir la evolución de los cultivos de Brasil, cuya siembra se encuentra por finalizar, y la posición de los fondos especulativos que en las últimas semanas recortaron ampliamente su posición comprada, cercanos a estar neutrales.
El Consejo de Importadores de Carne de Estados Unidos (MICA, por su sigla en inglés) anunció que los miembros de su organización están de acuerdo en que se concrete un Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Uruguay, a efectos de mejorar el acceso de carne uruguaya a su país.
En una misiva remitida al Embajador de Uruguay en Washington, con copia al presidente de INAC, se establece que MICA “apoya fuertemente un potencial futuro TLC entre EE.UU. y Uruguay”, porque “es cada vez más claro que las necesidades del mercado estadounidense no están siendo satisfechas a causa de las restricciones que implican las anticuadas cuotas de carne bovina”.
Comercio innecesariamente restringido, señala la MICA
Tras señalar la fuerte e histórica relación entre ambos países, MICA asegura que “Uruguay es uno de los proveedores más fuertes de productos de carne bovina magra para EE.UU., pero el comercio ha sido innecesariamente restringido por la cuota de 20.000 toneladas impuesta como resultado de los acuerdos alcanzados en la Ronda Uruguay de 1994 bajo la Organización Mundial de Comercio”.
También se establece que “la cuota se desarrolló usando los flujos comerciales de las décadas de los ’70 y los ’80 y ya no refleja las necesidades del mercado de EE.UU. Mucho ha cambiado desde el desarrollo de la cuota, y la demanda por el tipo específico de carne bovina importada desde Uruguay en los EE.UU ha crecido significativamente. Esto es evidente por el hecho de que la cuota de 20.000 toneladas de Uruguay en EE.UU. ha sido completada anualmente en la última década”.
MICA, además, agrega que “en cada uno de esos años, los importadores estadounidenses de carne bovina proveniente de Uruguay incluso han pagado el aún más restrictivo arancel de 26,4 % para las importaciones fuera de cuota con el fin de garantizar la oferta de carne magra que desesperadamente necesitaban”.
La carta, enviada el 5 de noviembre al embajador Andrés Durán Hareau y a Conrado Ferber Artagaveytia, y firmada por el Director Ejecutivo de MICA, Stephen Sothman, establece que “es momento de revisar las cuotas que datan de décadas atrás y actualizarlas para reflejar los volúmenes de producción y flujos comerciales actuales”.
“Un fuerte TLC bilateral entre EE.UU. y Uruguay haría justamente eso”, finaliza el documento de MICA.
El planteo uruguayo
La posición tomada por MICA y expresada en esta carta “refleja que los importadores de carne de EE.UU. entendieron el mensaje que emitió Uruguay en su Asamblea Anual de hace tres semanas en Chicago”, dijo Conrado Ferber, presidente de INAC.
Entonces la delegación del instituto que asistió a dicha cumbre, junto al embajador Durán, mantuvo un encuentro privado con las autoridades de MICA y sus asesores legales, donde se planteó que muchas veces la concreción de acuerdos comerciales requiere, más allá de las debidas tratativas oficiales, que los privados tomen una participación más activa.
“Señalamos entonces que muchas veces, más que seguir golpeando para que las puertas se abran desde afuera, hacerlo desde adentro”, recordó.
Según Ferber, la exposición que realizó en la Asamblea el embajador Andrés Durán, dejando en claro que “Uruguay tiene necesidad de abrirse al mundo y que estamos interesados en hacer un TLC con EEUU”, fue adecuadamente recibida por las autoridades locales, que ahora expresaron en esta carta la necesidad de mejorar el ingreso de la carne uruguaya, “lo que se lograría a través de la concreción de un TLC”.
El presidente de INAC dijo que “hoy Uruguay no tiene problemas de colocación para sus exportaciones de carne, pero necesita mejorar su diversificación. En ese sentido, consideramos que el planteo que se hizo en octubre en Chicago –en una delegación donde participaron delegados de la industria y de los productores- sin duda logró ser entendido por las autoridades de MICA y por los principales importadores con los que estuvimos reunidos. Es decir, están trabajando para abrir las puertas desde adentro”.
A medida que avanza la cosecha de colza, que en promedio está entre 45% a 50% del área de cultivo, se realizan controles de calidad en las plantas de silo y en la precosecha, cuando se aplican desecantes, señaló el gerente general de Control Union, Piero Gelmini, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo que el análisis precosecha es encargado por el exportador y se realiza el mapeo de los campos de colza que terminará en un acopio para la posterior exportación. Control Unión controlará unas 400 chacras de colza, allí se saca una muestra antes de la aplicación de desecantes y otra después de esa labor. Eso se envía al laboratorio para ver qué rastros de productos se encuentran, indicó.
Se refirió a que el principal objetivo es detectar trazas de paraquat que es lo prohibido en el mercado europeo, el destino más importante para ese grano. La idea es “detectar presencia de paraquat antes que llegue a la planta de acopio”, y también se controla que las trazas de desencantes no estén por encima del Límite Máximo de Residuos (LMR) permitido, enfatizó.
Comentó que el rinde promedio “es difícil calcular”, pero estimó que hasta el momento “lo que más se observan son rendimientos que van de 1.800 a 2.100 kilos por hectárea”.
Otro de los cultivos de invierno que comenzó a ser cosechado es la cebada, que es igualmente controlada por las exigencias de calidad que planteas lo contratos con las materias y también la exportación a China.
Control Union realiza el monitoreo en unas 16 plantas de acopio de cebada para malterías y para exportación a China. En principio estamos viendo que están pasadas de humedad y verdes en algún caso, aunque ese viene mejorando, además “estamos viendo un bajo calibre respecto a lo de años anteriores”, explicó.
Contó que por la falta de calibre requerido, por exceso de humedad y de proteína se da el rechazo del grano. Esto “todavía no es una referencia de la situación, porque recién se está arrancando”, aclaró. Este fin de semana entrará un mayor volumen de cebada. Especificó que las primeras cebadas cosechadas corresponden a Paysandú, Young y Mercedes.
La cebada prevista para exportar a China “está llegando limpia, sin complicaciones de malezas, se nota que hubo un trabajo”, señaló.
Las bajas en los valores de la lana en los últimos días en los remates medidos en el Indicador del Mercado del Este (Imex) de Australia, que “quedó por debajo de los US$ 10 y se hacen sentir” en el mercado lanero, comentó el consignatario de lanas, Pablo Iramendi, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Planteó que cuando hay una disminución en los precios en Australia no necesariamente tiene que repercutir en forma inmediata en el mercado uruguayo, lo mismo que cuando se da un incremento en los valores.
“La demanda está enfocada en las lanas finas a superfinas y con alguna especie de certificación” cuyo destino está en Europa, con esas condiciones los valores están “por encima de los US$ 10”, dijo.
Indicó que “las lanas grifa verde, sin certificación, de 21 micras tienen un precio de unos US$ 6 y los que carecen de grifa están en US$ 4 a US$ 5”. Los negocios dependen de los requerimientos del topista, entre otros factores.
En cuanto a las lanas corriedale de 28 micras el valor es de US$ 1,30 y algo más también y los grifa verde en US$ 1,80, detalló. El mercado para ese tipo de lanas está muy pesado, acotó.
La información del mercado lanero local es publicada por la Unión de Consignatarios Laneros en la Cámara Mercantil de Productos del País, y muestra valores de US$ 2 por lanas corriedale de 27 micras y grifa verde.
Ese precio es “históricamente bajo” para lo que es el mercado uruguayo y es “respetable” que el productor no venda su lana, admitió Iramendi. China que es el principal mercado para ese tipo de lanas, principalmente en volumen, “hoy está trancado”, dijo.
El comercio mundial de alimentos está a punto de alcanzar un récord histórico tanto en términos de volumen como de valor, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
La FAO espera que la facturación mundial de las importaciones de alimentos alcance un máximo histórico en 2021 y supere los 1,75 billones de dólares, lo que supone un aumento del 14% respecto al año anterior y un 12% más que el pronóstico anterior en junio de 2021. El aumento está impulsado por niveles de precios más altos de productos alimenticios comercializados internacionalmente y también por los costos de flete que se triplicaron.
Las regiones en desarrollo representan el 40% del total y se espera que su factura agregada de importación de alimentos aumente en un 20% en comparación con 2020. Se espera un crecimiento aún más rápido para los países de bajos ingresos con déficit de alimentos, debido a mayores costos que a mayores volúmenes de importación de alimentos.
Las regiones en desarrollo se enfrentan a fuertes aumentos en los precios de productos básicos como cereales, grasas animales, aceites vegetales y semillas oleaginosas, mientras que los alimentos de alto valor, como frutas y verduras, productos pesqueros y bebidas están impulsando la mayor parte de los aumentos en las regiones desarrolladas. .
Las perspectivas de producción mundial de los principales cereales siguen siendo sólidas, y se esperan cosechas récord en 2021 para el maíz y el arroz, aunque se prevé que la utilización de cereales para el consumo humano y la alimentación animal crezca más.
Tras un estrecho equilibrio en 2020/21, las previsiones preliminares para la temporada 2021/22 apuntan a algunas mejoras en la situación general del suministro de semillas oleaginosas y productos derivados, pero sus respectivas existencias de final de temporada podrían permanecer por debajo de la media.
FAO pronostica que la producción mundial de carne en 2021 se expandirá, principalmente provocada por un rápido repunte de la producción en China, especialmente la carne de cerdo. Se esperan expansiones notables de la producción impulsadas por la demanda en todas las principales regiones productoras, excepto Oceanía. Es probable que se produzca una desaceleración del crecimiento en el comercio mundial de carne debido a las disminuciones previstas de las importaciones por parte de las principales regiones importadoras, especialmente Asia y Europa.
FAO proyecta que la producción mundial de leche en 2021 se expandirá, con aumentos previstos en todas las principales regiones productoras, encabezados por Asia y América del Norte. También se pronostica que el comercio mundial de productos lácteos se expandirá, en medio de la recuperación económica en curso de las interrupciones del mercado de COVID-19. Sin embargo, en los últimos meses, la tasa de crecimiento de las importaciones se ha desacelerado debido al aumento de la producción nacional y la ralentización de la demanda de los consumidores.
La crisis logística que alteró la operativa de cargas a nivel mundial parecería ir cediendo, ya que empezó darse una “baja en las tarifas” de los fletes, principalmente en ciertos mercados como el “europeo”, en la medida que “se van regularizando los servicios marítimos y la oferta de contenderos”, dijo el gerente general de Starfish Logistics, Diego Nairac, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Señaló que “en Oriente todavía se dan algunas dificultades, específicamente en los costos de importación”. “Lo más importante es que se está empezando a dar una salida, lo que falta es definir un punto de equilibrio” en cuanto a la baja de precios, consideró.
Afirmó que “hay una leve reducción en los costos de los fletes”. Todavía estamos muy por arriba (en los precios) de los niveles registrados antes de la pandemia Covid-19, enfatizó.
Nairac aseguró que no se volverá a los costos previos a la pandemia, pero el equilibrio no estará en los niveles registrado en los últimos meses, se tenderá a algo inferior. Destacó que hoy se observa “una reducción más drástica en los fletes de exportación en comparación a los de importación”.
El costo del transporte de un contenedor desde Europa a Uruguay está entre los 3.000 y 4.000 euros, mientras que para exportar el valor va de 2.000 a 3.000 euros, cuando hace unos meses costaba entre 6.000 y 8.000 euros, detalló. Comparó que antes de la pandemia el costo del flete de importación estaba entre los 1.200 y 1.800 euros, en tanto para exportar costaba entre 600 y 800 euros.
Mientras que desde y hacia Estados Unidos, el costo del flete va de US$ 2.500 a US$ 3.000. Hace unos meses hacia el puerto de Filadelfia ese costo estaba en unos US$ 12.000, advirtió. Recordó que en pre pandemia el costo del contendor estaba entre los US$ 1.000 y US$ 1.200.
Nairac señaló que hacia China en estos momentos el costo va de US$ 800 a US$ 1.500 y los contenedores reefer están entre los US$ 3000 y US$ 4.000. En tanto, los costos para la importación van desde US$ 9.000 a US$ 10.000, hace un mes estaba en US$ 14.000. Previo a la pandemia la exportación pagaba un flete de US$ 300 a 500 y la importación en torno de los US$ 3.000.