El área de soja en el este puede llegar a 150.000 hectáreas, dijo Collares de Barraca Erro

By Cristina Fumero,

Como una mayor apuesta a la rotación de los cultivos de soja y de arroz en el este del país, Barraca Erro organizó una jornada técnica el miércoles 17 en Treinta y Tres.

El área de soja puede crecer hasta un 20% en esta región frente a lo sembrado en la zafra. En 2021-22 la extensión se ubicó en torno de las 130.000 hectáreas y este año podría llegar a 150.000 hectáreas, señaló el gerente de Barraca Erro en Treinta y tres, Carlos Collares, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.

En esa zona la soja logró “buenos resultados productivos” en los años recientes, lo que genera entusiasmo en las empresas del sector, acotó.

Collares destacó el trabajo de investigación, desarrollo y el monitoreo que realiza Barraca Erro en esa zona del país, que tiene condiciones agronómicas y biológicas diferentes por ser una región con suelos bajos, por lo cual, es muy importante llegar con variedades adaptadas y con su manual de manejo.

La soja se fue integrando a los sistemas productivos, específicamente con arroz y pasturas. Dicha situación se observa en los departamentos de Cerro Largo, Lavalleja, Rocha, Maldonado y la parte más este de Tacuarembó y Rivera.

Escuche a Carlos Collares

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Para incursionar con maíz en la zona este, ADP y Valle Tenue intercambian información con productores

By Cristina Fumero,

Con el objetivo de analizar las posibilidades de incursionar con el cultivo de maíz en la zona este del campo local, mediante la utilización de los diferentes materiales genéticos que se puedan adoptar por parte de los productores de esa región, las empresas ADP y Valle Tenue realizaron una jornada de intercambio el jueves 19 en Rocha.

La idea es “conocer los sistemas y dependiendo de cada uno de ellos adaptar o ingresar el material o híbrido que mejor se adapte a la zona”, señaló el responsable de Investigación, Innovación y Desarrollo de ADP, Enrique Ferrari, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.

Comentó que “la genética Stine viene creciendo en líneas experimentales y más híbridos se van adaptando mejor a las diferentes situaciones”.

El portafolio de ADP de productos en maíz está compuesto de híbridos de madurez relativa con 122 días, hasta híbridos de madurez relativa con 111 días, además del híbrido ST 9910-20 que lanzará en esta campaña que es de ciclo largo y al cual “recomendamos para siembras de primera, dijo.

El técnico indicó que atendiendo a la demanda ADP viene realizando jornadas para presentar sus productos y dar a conocer las características de cada uno de los híbridos.

Además, en soja ADP está lanzando comercialmente la primera variedad de Stine en Uruguay, que tiene una “altísima demanda” y para este año habrá un volumen reducido. Se trata de un material que se posiciona en los ambientes de alta productividad.

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Se consolida la soja en chacras del este, con un aumento del área de hasta 15% en próxima zafra

By Cristina Fumero,

La apuesta a expandir el área de soja en zonas tradicionalmente ganaderas y arroceras del este gana más impulso en este año, pero no como una competencia para esos rubros si no como una alternativa para dinamizar el sistema y mejorar los resultados, señaló el director de la empresa El Sauzal, Pedro Heguy, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.

Enfatizó su postura en cuanto al incremento de la superficie de siembra de soja en la próxima zafra, tanto por parte de ganaderos como de arroceros. “Habrá ente un 10% o 15% más de área que en la zafra pasada”, estimó.

Recordó que los márgenes de la campaña anterior fueron variados, dependiendo de las previsiones de los productores en la compra de sus insumos y el momento de venta.

Agregó que el rinde promedio de la soja en esa región fue de 2.800 kilos por hectárea en la zona este y con “buenos precios”, valoró.

Heguy se refirió a los cambios registrados en la producción que viene mostrando esa zona del Uruguay, “los resultados obtenidos con el cultivo de soja, llevan a una mayor predisposición de los ganaderos y arroceros de incluir a la oleaginosa.

De cara a la próxima siembra, consideró que los costos de la producción sojera estarán entre 1.300 a 1.500 kilos por hectárea, sin incluir el costo de la renta de la tierra.

Escuche a Pedro Heguy

 

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El área de maíz de segunda tiende a crecer; hay cierta lentitud en toma de decisiones, según Uteda

By Cristina Fumero,

De cara a la próxima zafra de verano, para el cultivo de maíz se espera que la superficie sea “igual o mayor a la anterior”, dijo el director de la empresa IPB Semillas, Pablo Uteda, en el programa Punto de Equilibrio por Carve y revistaverde.com.uy.

Consideró que el área de maíz para silo es “bastante constante”. “Vemos un poco más fría la toma de decisión de los productores en maíz de primera”, señaló.

Se refirió a la intención de sembrar maíz, por la estructura de las rotaciones. “Hoy vemos un mayor potencial para el área de siembras de segunda”, por “el área que están ocupando los cultivos de invierno”, comentó. E hizo especial hincapié en el crecimiento de la superficie sembrada de colza, que seguramente en gran parte irá para la soja o maíz de segunda.

Respecto al sorgo, el empresario indicó que “el sorgo para pastoreo no tendrá ningún cambio”, que tiene en torno de las “150.000 hectáreas” en base a la cantidad de semilla comercializada.

Indicó que el área de sorgo para silo «se está dejando para pasarse a maíz». A la vez, la de graníferos ha perdido superficie, “pero al parecer comienzan a tenerse otras expectativas”, porque China “puede impulsar al cultivo, como ocurrió en Argentina”.

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Además de ser muy buen productor, hay que ser muy buen empresario, sostiene Julio Gottero

By Cristina Fumero,

La experiencia agrícola-ganadera de Julio Gottero, quien siembra 5.000 hectáreas de cultivos, produce pasturas, y recría y engorda ganado Holando a corral en Colonia

El Chasco es la empresa agrícola-ganadera que dirige Julio Gottero, en la región de San Pedro, departamento de Colonia. Allí predomina la agricultura, pero también se recrían y engordan animales Holando. La empresa siembra unas 5.000 hectáreas por año, con cebada, trigo y canola en invierno, y maíz y soja en verano. Casi 70% del área es doble cultivo, porque “es lo que nos deja más rentabilidad”, dijo el productor al ser visitado por VERDE. 

Además, en los campos propios se realizan unas 250 hectáreas de pasturas al año, con el objetivo de mejorar la tierra, y allí se realiza ganadería. La empresa también cuenta con un encierro para 500 animales, donde se termina ganado una o dos veces al año. [um_loggedin]

Entre campo propio y arrendado, El Chasco maneja unas 3.200 hectáreas,1.800 son propias y las demás arrendadas; y los campos están ubicados en un radio de 100 kilómetros.

“Cumplí 64 años el 1° de agosto y siempre me costó mucho ser empresario. Pero hoy primero hay que ser empresario y después productor. Si uno es empresario y no productor, deja muchas cosas por hacer, no produce bien; y si uno produce bien y no es buen empresario, trabaja en vano. Las dos cosas van de la mano, hay que ser buen empresario y buen productor”, sostuvo Gottero.

A propósito, agregó que “hoy tenemos mucha proyección, es importante saber cuáles son los costos, las perspectivas de rinde, el punto de equilibrio. Hay que tener muy claras esas cosas”. 

AGRICULTURA

“En agricultura venimos de dos años muy buenos. La cosecha de trigo y cebada de 2020 fue la mejor que recuerdo, los precios no eran tan buenos, pero sí hubo mucho rinde y calidad. Después vino una zafra de soja que no fue tan rendidora (2021); y posteriormente una zafra de trigo, cebada y canola un poco menor en rendimiento, pero se plantó con bajos costos y se vendió a muy buenos precios; y la reciente cosecha de soja tuvo un rendimiento histórico y también el precio”, resumió Gottero sobre los resultados de las últimas zafras. 

Recordó que ya había tenido otro año con muy buenos rendimientos y precios en soja, pero destacó que no habían coincidido en un mismo año una zafra de invierno y de verano tan buenas.

Sobre las decisiones empresariales que requiere la agricultura dijo, a modo de ejemplo, que “este año plantamos un tercio del área con trigo, el otro con cebada y el otro con canola. Son unas 650 hectáreas de cada uno. Bajé un poco el área de trigo y aumenté la de canola. No sé si hice lo correcto, pero trato de poner los huevos en varias canastas, no arriesgarnos con un solo cultivo”. 

Sostuvo que esto le permite hacer una rotación “bien planificada”, y destacó que una de las ventajas de la canola es que permite sembrar soja en fecha de primera. Recordó que “el año pasado empezamos a cosechar el 20 de octubre, y tuvimos que esperar unos días para empezar a plantar soja, porque era demasiado temprano; eso diversifica la fecha de siembra”. 

Por lo tanto, la rotación de la empresa consiste en colza, soja, cebada y trigo, alternando con diferentes grupos de soja. “Cuando salimos de la pradera sembramos maíz de primera, y en el campo que está más castigado sembramos maíz de segunda. Venimos plantando unas 2.200 hectáreas de soja y unas 500 hectáreas de maíz”, detalló Gottero. 

El productor comentó que integra un grupo Crea, donde tienen una rotación que casi todos los integrantes la siguen. “Es importante la rotación; no repetimos nunca un cultivo y somos muy respetuosos de esa planificación. No cambiamos porque valga más o menos un cultivo de forma circunstancial”, dijo. 

Sobre el promedio de rinde comentó que “viene subiendo todos los años”. Destacó que “nuestra gráfica viene hacia arriba en todos los cultivos, y será difícil seguir subiendo. Tenemos toda la maquinaria, hacemos de lo primero a lo último, no contratamos ningún servicio, salvo en un momento puntual que estemos complicados por los tiempos”. 

Comentó que en maíz de primera más segunda se ubica en más o menos 6.000 kilos por hectárea, en secano. En trigo el rendimiento promedio es de 4.700 kilos por hectárea; en cebada de 5.000 kilos por hectárea; y en soja este año fue 3.500 kilos de promedio en 2.100 hectáreas. El promedio histórico de la empresa en soja se ubica en 2.800 kilos por hectárea. 

“En maíz lo que nos hace falta es el agua, las tierras las tenemos, el fertilizante está. Este año los cultivos de segunda anduvieron muy bien. Tuvimos maíces demostrativos de 13.000 kilos por hectárea”, comentó el productor. 

Gottero admitió que la tecnología “juega muchísimo” en la agricultura actual. “Ahora le estamos poniendo JD Link a toda la maquinaria, estamos haciendo fertilización variable y también siembra variable de maíz, que es importante. Y en trigo y cebada somos de echarle bastante semilla; en trigo de 130 kilos por hectárea hacia arriba, y en cebada al menos 120 kilos por hectárea”, detalló.

La empresa también produce semillas para terceros. “Hacemos lotus, festuca, dactylis, alfalfa. Achicamos el área ganadera, porque tenemos muy buenos precios por los cereales, y agrandamos el área agrícola”, comentó. 

Admitió que “la agricultura nos gusta”, y que la ganadería “es un engranaje más del establecimiento. Sé que el ganado vale hoy, pero la agricultura es más fácil de manejar y me apasiona más”. 

Gottero dijo que la ganadería la heredó de su suegro, “y no la puedo dejar, pero ando arriba de los tractores desde que tenía 8 años, por eso me apasiona la agricultura. Siempre le digo a mi señora que estamos en el rubro correcto, porque producimos comida”. 

FERTILIZACIÓN CON NITRÓGENO

Sobre la fertilización, explicó que “al nitrógeno lo repartimos en tres veces en todos los cultivos”. Pero comentó que recientemente hizo una prueba en maíz. Agustín Barrios (su yerno), hizo una maestría en Rosario, y vio que en Argentina se incorpora el nitrógeno a la tierra antes de sembrar. “Este año echamos menos nitrógeno, pero incorporado a la tierra, con las arañas de las sembradoras”, señaló. 

En trigo, dijo que en general el nitrógeno se aplica tres veces, dependiendo de cómo venga el cultivo; y también usa fertilizante foliar. “Allí se encuentra gran parte de la respuesta en la suba de los rindes”, afirmó. 

Gottero admitió que se le ha ido perdiendo el miedo a la fertilización con nitrógeno, y consideró que “es algo que hay que hacer”. Pero también señaló que la genética ayuda mucho en el resultado final, porque “hay un mejoramiento genético muy importante en todos los cultivos”.

En cuanto a las malezas, dijo que “se van controlando”. Y en ese sentido destacó la importancia de estar presente en todos los detalles de la empresa. “Como dice el refrán: el ojo del amo engorda el ganado. Todo lo cerca que podamos estar, es mejor. Hay muchos detalles que a uno se le escapa si no está, también en el momento de tomar decisiones. Hoy cuesta mucho hacer una siembra incorrecta, por ejemplo”, planteó. 

También consideró que al estar presente el personal se siente respaldado, seguro. “Acá trabajan 17 personas, y yo soy quien abre y quien cierra el portón todos los días”, remarcó. 

INVERSIONES

Sobre las inversiones, Gottero dijo que hasta hace poco se priorizó invertir en campo, pero reconoció que ahora está más difícil, ya que la suba de los precios de los granos incrementaron las expectativas de los vendedores, lo que lo llevó a hacer una pausa. 

Comentó que hace seis años la empresa tenía un proyecto de riego, que se estaba por concretar, pero apareció un área de 176 hectáreas muy cerca del establecimiento y eso fue “mucho más tentador, porque un campo así no es fácil de encontrar en esta zona. Después compramos otras áreas, y ahora se ha puesto difícil, pero el proyecto de riego está ahí”. 

En cuanto a maquinaria, comentó que compró dos cosechadoras nuevas, una retroexcavadora y un fertilizador nuevo. “Estamos apostando a renovar el parque. Además, todas las máquinas que compramos ya vienen con cámara, para tener 100% de eficiencia”, destacó. 

Recordó que cuando comenzó en la actividad, “teníamos con mi padre una Case de arrastre, de seis pies de corte; y hoy tenemos una de 40 pies. Estas máquinas nuevas se regulan tres veces por minuto, y estar en ellas es más lindo que estar en el living de casa. El cambio ha sido abrumador”. 

En 1994 el suegro de Gottero, con quien trabajaba, le dijo que se haga cargo de las chacras, mientras que él seguía con la ganadería. “Al principio fue duro. Hacía algo más de 1.000 hectáreas, y su consejo era: paga todo lo que puedas, porque sino después no te queda nada; y seguí sus consejos”, dijo. 

Comentó que en aquel entonces “no era fácil pagar todo y quedar con la cosecha. Hoy todo lo que tenemos sembrado ya es nuestro. Aunque utilizamos financiación, por las oportunidades que brinda, la usamos como una herramienta y para tener solvencia, no tanto por necesidad”.

Recordó que en enero de este año la soja valía más de US$ 600 por hectárea, y la urea estaba a US$ 640. “En ese momento compramos, cuando la relación era prácticamente 1 a 1. La relación que considero siempre es 1 kilo de soja – 1 kilo de fertilizante. Muchas veces compramos 2 a 1 o 3 a 1, con 3 kilos de soja compramos 1 kilo de fertilizante. Por lo tanto, cuando la relación es 1 a 1 es cuando tratamos de comprar todos los insumos”, explicó. 

Consideró que “el problema es cuando pedís crédito hacia adelante, para pagar con la cosecha, es que no sabemos a cuánto vamos a vender la producción. Pero cuando uno tiene todo pago ya se queda tranquilo, porque el precio puede afectar la rentabilidad, pero no mueve a la empresa”. 

También advirtió que “tenemos que tener cuidado con las inversiones que hagamos a futuro, hay que planificar con menos margen del que tenemos hoy. Así ya vamos poniendo el escudo, porque es muy difícil pensar en volver a tener una rentabilidad como la de este año. Tenemos que valorar que nos sirvió para tapar muchos agujeros”. 

A propósito, dijo que “se está invirtiendo mucho para tener el margen de hace dos años. El riesgo crece, pero ganamos lo mismo que ganábamos antes. Desde que mi suegro me dejó la chacra, lo que hice fue ir reinvirtiendo, para mejorar la producción. Creo que lo demás viene solo. Si quiero tener algo tengo que producir bien, para que esa producción me dé eso otro que quiero tener”. 

En ese sentido, dijo: “no puedo comprarme una camioneta de último modelo y dejar de echar fertilizante en un campo, por ejemplo. Primero hay que tener los campos lo mejor posible, bien poblado de animales, bien fertilizado, aplicarle toda la tecnología; todo eso me va a permitir disfrutar después”. 

Gottero remarcó que “una vez que los campos se degradan hay que levantarlos, porque después es mucho más difícil recuperarlos, y mucho más caro. Así que vamos a seguir en esa línea. Aunque tengamos menor margen, y cuando vengan las cosas buenas estaremos preparados para dar el salto”. 

Advirtió que “si castigamos los campos, porque tenemos poco margen, cuando podamos hacer la diferencia no estaremos preparados. Entonces, creo que en fertilización, herbicidas y demás, no hay que escatimar”. 

GANADERÍA

La producción ganadera de El Chasco comienza con la compra de terneros Holando recién paridos a varios tambos de la zona. “Tenemos una guachera donde recriamos los terneros durante 5 o 6 meses, luego le damos un impulso en la recría a corral y después van a campo, para después volver a la terminación a corral”, detalló el productor. 

Los animales entran por primera vez al corral pesando con 150 o 160 kilos, salen del corral con 220 o 230 kilos y después siguen a pasto. Más adelante, dependiendo de la época, vuelven al corral, con un peso de 370 o 380 kilos, donde se terminan de engordar. 

“La guachera y el encierro nos permiten comprar cualquier categoría”, explicó Gottero. Si los animales son chicos van a la guachera, y si son un poco más grandes van al encierro o directamente al campo”, señaló. 

La empresa embarca a frigorífico cerca de 1.000 animales por año. “Es un negocio interesante. Con 90 días en el corral, nos pagan el Holando como ganado de carne; y el Holando se compra más barato que el animal de carne, unos US$ 0,40 menos por kilo. Estamos rodeados de tambos y es muy fácil acceder aquí a ganado Holando”, comentó. 

El empresario recordó que “antes vendíamos los animales a US$ 1,70 por kilo, y tenía que vender 400 animales, porque no alcanzaba el pasto. Cuando hicimos el corral vendimos a US$ 2,20 el kilo. Comían 16 kilos de materia seca por día, vinieron de INIA a verlos porque era impresionante lo que comían, y convirtieron 1,7 kilos de promedio por día. Fue una experiencia abrumadora”. 

Además, comentó que “seguimos haciendo las cosas de la misma manera, con maquinaria más grande (mixer, tractor con pala, grapo y demás), y apostamos a tener la mejor calidad de comida que sea posible. Ahora tenemos silo de planta entera, grano de maíz y burlanda de soja”. 

Para cerrar la entrevista, VERDE le consultó a Gottero cómo veía al país en términos generales, a lo que respondió: “cada vez que salgo del país quiero más al Uruguay. No me iría de Uruguay nunca”. [/um_loggedin]

Nota de Revista Verde N°102

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Preocupación por injerencia política sin respaldo científico en agricultura

By Cristina Fumero,

Esa fue una de las conclusiones de Global Farmer Network, red mundial de agricultores que se reunió en junio en Alemania, con la participación de dos empresarios uruguayos.

Producción: Ruben Silvera
Redacción: Mauro Florentín

Uruguay ganó un mayor posicionamiento en el mundo agrícola, no solamente por la evolución del área y del volumen de granos producidos en los últimos 20 años, sino también por la gestión de algunos productores uruguayos en su manera de desempeñarse en esa actividad.

Es el caso de Gabriel Carballal, productor del departamento de Soriano, que desarrolla un rol destacado en una red de agricultores mundiales, que se originó en Estados Unidos (EEUU), pero que trascendió fronteras internacionales.

Entre el 12 y el 18 de junio de este año en la ciudad de Frankfurt, Alemania, se realizó el encuentro anual de Global Farmer Network, en la que hubo participación uruguaya.

En entrevista con VERDE, Carballal –que fue el primer productor uruguayo en integrar ese grupo– se refirió a la visión planteada en ese ámbito respecto a que “la política se está metiendo activamente en la producción agropecuaria, muchas veces basados en lo que la comunidad quiere y no en la ciencia”. Eso resulta “peligroso”, sostuvo en alusión al riesgo de descartar los argumentos científicos.

La red fue creada en 2006, en Iowa, por un puñado de agricultores de ese lugar de Estados Unidos y, posteriormente, se amplió y nuclea a productores de diferentes regiones productivas de 62 países del mundo. Actualmente, esa organización cuenta con 260 productores, principalmente de Norteamérica, Europa, Brasil, entre otros países y continentes.

En 2011 Carballal fue nominado para participar de esa red, por sugerencia del productor argentino Roberto Peiretti.

El empresario uruguayo contó que en Iowa las autoridades entregan un premio anual denominado World Food Price, que es “una especie de premio Nobel a la agricultura”.

Grupos y comunicación

Una de las novedades planteadas en el encuentro de este año fueron las reuniones regionales, debido a que hasta el momento solamente se habla inglés y eso limita la participación de más agricultores. La propuesta es hacer “grupos regionales”, de habla hispana, alemana, entre otros idiomas, comentó.

El financiamiento de esa red mundial de productores se basa en aportes de instituciones de perfil variado, como grandes empresas del sector agrícola, de la tecnología, los servicios, el comercio, entre otros rubros. Incluso, también participa en la financiación alguna entidad de perfil filantrópico, como la fundación Bill y Melinda Gates, del reconocido empresario informático creador de Microsoft y su exesposa, según mencionó Carballal a modo de ejemplo.

El foco principal de la reunión de 2022 estuvo en la “integración de productores de distintas zonas y de lugares contrastantes”, para que puedan “conocer los desafíos, las oportunidades, las formas de trabajar, de qué herramientas disponen, los problemas de infraestructura y logística, las dificultades de los mercados”, entre otros asuntos que afectan a la producción agrícola, repasó.

Acotó que otro objetivo es “brindarle herramientas” a los productores integrantes de la red, para que puedan manejarse en la comunicación, específicamente al otorgar una entrevista o difundir alguna información en los medios de prensa.

“Que sea el productor el que cuente la historia, lo que hacemos, por qué estamos orgullosos de nuestra actividad, saber cómo enfrentarnos en las redes sociales”, señaló.

Dijo que eso es una “especie de cursillo” vinculado al manejo de los diferentes medios informáticos y tecnológicos en el área de las comunicaciones.

“Cómo hacer para contar una historia, de manera resumida, en 5 minutos, y además cómo relatar una mini historia en 1 minuto”, agregó. 

A propósito, se refirió al concepto de elevator pitch (presentación de ascensor, en inglés), que comprende hacer en 30 segundos una explicación básica sobre un tema puntual, como si fuera el tiempo que demora en subir o bajar en un ascensor.

Realidades contrastantes

Al continuar con sus comentarios sobre la agenda abordada en la reunión realizada en Alemania, Carballal remarcó los “principales desafíos que tienen los productores agrícolas de diferentes regiones”, que “son distintos” para un agricultor uruguayo que para otros, como del estado brasileño de Mato Grosso, del país asiático Nepal o de alguna zona productiva alemana.

Planteó que “las oportunidades y la situación de la infraestructura también es diferente, y todo es muy contrastante”, lo que representa una “riqueza” en cuanto al conocimiento de “otras realidades”.

Y valoró que eso hace que “a uno le cambie la perspectiva”, respecto a cómo uno mismo mira a su propio país y cómo lo hacen otros.

En este encuentro anual, la agricultora de Nigeria Patience Koku, se refirió a que la mayor parte de esa actividad productiva en ese país está a cargo de las mujeres, según relató Carballal. En el evento se argumentó que las mujeres “son más prolijas”, tienen “más capacidad de hacer labores manuales” y hacerlas de manera “más eficiente”.

Koku no tiene tierra propia. “Los agricultores nigerianos arriendan campos de 1 o 2 hectáreas”, y “su mayor preocupación es la seguridad”, porque “ella no iba a su chacra por temor a que la mataran”, advirtió.

Carballal rescató esa experiencia para saber valorar que la situación de los productores uruguayos es “menos mala” o es “un paraíso”, si se compara con la que enfrentan otros agricultores del mundo.

Al productor africano ni se le pasa por la cabeza el problema del incremento de precios de los insumos, porque ni siquiera tienen acceso a esos productos requeridos para sus plantaciones, señaló.

Preocupación europea

Otros temas de relevancia abordados por los integrantes de la organización es “el medio ambiente”, con “los productores encargados del cuidado” del mismo en los predios que explotan, y “los políticos convencidos de que lo estamos haciendo pelota”, graficó el agricultor uruguayo.

Dijo que “la opinión pública está muy manipulada” y “asusta un poco esa situación a los productores agropecuarios de Europa”, como lo mencionaron los representantes de esa zona en el encuentro de la Global Farmer Network, realizado en Frankfurt.

Uno de los puntos en los que hicieron hincapié se vinculó al denominado Pacto Verde Europeo (Green Deal), que estableció la Unión Europea, con una serie de objetivos hacia 2050, como cambios en los sistemas de producción de alimentos, tendientes a reducir el impacto en el medio ambiente.

Eso pretende, entre otras cosas, que el 20% de la producción agrícola sea de manera orgánica, lo que “seguramente hará disminuir” el volumen de granos de Europa para ese año, consideró Carballal.

Otra meta es la reducción del uso de fertilizantes nitrogenados a casi el 50% respecto a lo que están usando hoy los agricultores europeos.

Ese productor uruguayo recordó que en algunos países donde se pretendió hacer algo similar terminó en una catástrofe, como sucedió en Sri Lanka, que es una isla ubicada al sur de la India, generando hambruna en sus poblaciones.

En la reunión celebrada este año también participó el ingeniero Mathías Nario, de la empresa Medio Agua, quien resaltó la importancia de la organización de Global Farmer Network y la presencia de agricultores interesados, con perfiles variados.

“Había un productor de Polonia que tenía 17 hectáreas, un productor familiar que tenía ganado, cabras y gallinas”, y “en contraste, había un productor de Mato Grosso, con 30.000 hectáreas de soja”, contó.

Destacó con eso el “abanico de productores” que forman parte de la red, entre los que figuran cultivadores de arroz de Filipinas, productores agrícolas africanos y norteamericanos.

“Un productor ucraniano estuvo publicando un ataque a una planta de silos” en su país, mencionó.

Nario, quien reconoció su poca actividad en las redes sociales, dijo que la organización plantea la necesidad de “amplificar la voz” de los productores agrícolas del mundo.

Y para eso emplear las diferentes plataformas tecnológicas y de comunicación, para difundir las buenas prácticas productivas y relatar experiencias.

En el caso de la producción agrícola uruguaya hubo una transformación significativa en las dos décadas pasadas, que incluyó el crecimiento de la extensión destinada a la producción, el volumen cosechado por hectárea, la diversidad de cultivos y el perfil de los productores, entre otros aspectos. 

Alcanza con ver el cambio registrado en el paisaje rural del campo local para tener una dimensión de la apuesta productiva.

En ese marco, la participación de agricultores uruguayos en la mencionada red mundial les permite tener un protagonismo mayor, a la hora de canalizar sus inquietudes, preocupaciones e intereses.

Por ese motivo, tanto Carballal como Nario valoraron la experiencia vivida en ese encuentro anual, donde también las nuevas tendencias tecnológicas fueron centro de atención para los participantes.

Nota de Revista Verde N°102

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Agrofuturo afianza su línea de semillas forrajeras con investigación

By Cristina Fumero,

La empresa desarrolla su propia marca, enfocada en la genética, la implantación y el consumo, pensando en el mercado interno y también en los mercados de exportación

Las semillas forrajeras con marca propia constituyen la nueva línea de negocios de Agrofuturo, aunque la empresa trabaja en esa área desde hace 20 años, destacó a VERDE uno de sus socios, Diego Andregnette. 

“Estamos en un proceso de evaluación de genética. Estos años nos dieron la ventaja de mirar a algunos lugares del mundo y a nivel local, para lograr el mejor mix de genética. Pero nos va a llevar un tiempo tener el portafolio de variedades completo. Ya tenemos semillas con la marca Agrofuturo en el mercado, como raigrás Campero, pero sigue la evaluación de un set muy grande de forrajeras en nuestro campo experimental El Lucero, que está ubicado en ruta 1”, informó.

Destacó esa modalidad de trabajo, con una primera instancia de investigación, para conocer el material, probándolo en campo propio y luego realizando ensayos en predios de productores. Y además, “priorizamos la capacitación interna del equipo, generando la mejor recomendación, para conocer bien el producto y después salir al mercado”, explicó.

También comentó que se está pensando en generar algunas mezclas, tratando de derribar algunos mitos, para lo que se están haciendo evaluaciones. Y los objetivos que se plantean tienen que ver con mejorar la sembrabilidad, implantación y el consumo. 

“Esta línea de investigación previa de los productos, antes de salir al mercado, tal vez no sea una marca registrada de Agrofuturo, pero sí la tenemos marcada a fuego. Queremos hacer una recomendación sabiendo lo que el productor invierte; debemos estar a la altura de las circunstancias”, acotó.

La exportación

Pablo Civetta, otro de los socios de Agrofuturo, dijo a VERDE que la exportación de semillas forrajeras “es un objetivo dentro de la empresa”. Destacó que “Uruguay se viene consolidando como país exportador de semillas forrajeras, creciendo sostenidamente en los últimos años”. Ese crecimiento no solo ocurre en la región, donde Brasil es el principal mercado, sino también en otras regiones como Europa y China. 

“Se ha trabajado desde las gremiales semilleristas, desde Inase (Instituto Nacional de Semillas) y desde la DGSA (Dirección General de Servicios Agrícolas), y se han logrado abrir algunos mercados. Es un rubro importante, lo vemos como un área interesante de negocios”, comentó. 

En este último tiempo apareció China como destino, hacia donde Uruguay exportó volúmenes importantes. “Ha sido una novedad como mercado de semillas forrajeras para Uruguay. China es un gran actor; consume muchas semillas de forrajeras templadas, algunas hemos podido exportar y para otras hay que conseguir los protocolos fitosanitarios, pero el mercado está”, acotó. 

Pero aclaró que allí “hay que ser competitivo, es un mercado de precios”, y en ese sentido admitió que “Uruguay tiene mucho para trabajar; ser eficiente, mejorar rendimientos y así bajar costos, para competir con el mundo”. Sostuvo que “la jugada, como país y como empresa, es ser una opción confiable y creíble, un proveedor que cumple, y que los clientes del mundo te busquen por eso”, concluyó. 

La experiencia

“Hemos sido partícipes de diferentes cambios que ha tenido el sistema de pasturas”, dijo Andregnette. Recordó que “en 2004, cuando empezamos, nos dedicábamos solo a las forrajeras y nos obsesionábamos con ciertos temas. En un primer momento atacamos la implantación y la rotación, mediante un trabajo de tesis de grado, de Gabriel Brito del Pino, Diego Crosta, Carlos Morales y Agustín Colella”. 

“Hicimos una tesis para ver cuál era el porcentaje de logro de las pasturas, queríamos tener una primera medición. Eso fue en el cristalino, y ese primer dato de porcentaje de implantación fue 29,3% del total de semillas sembradas”. En ese momento se sembraba festuca con raigrás, en algunos casos, y “las implantaciones se caían mucho más. Eso lo empezamos a trabajar y mejoramos”, señaló. 

Luego se focalizaron en la mejora del consumo del pasto. “Ahí trabajamos con Santiago Fariña, que nos decía que los tambos consumen 3,75 toneladas de materia seca por hectárea y las pasturas producen en el segundo año 14 toneladas”, dijo Andregnette. 

A pesar de que “vendíamos genética, decíamos que la genética no era garantía de éxito, y hasta ahora lo sigo diciendo. Si se consume solo el 40% del pasto que produzco, hay algo que tengo que cambiar. Ahí nos obsesionamos con el consumo y hoy hay muchas iniciativas que trabajan con ese objetivo”. 

Y si bien esos pasos previos aún no terminaron, se viene la tercera etapa: las mezclas, genética y orígenes. “Mejoraron las implantaciones, estamos tratando de mejorar el consumo con el pastoreo y sistemas de pastoreo, para empezar a pensar un poco más las mezclas, la genética, los orígenes. Pensar en las pasturas como un todo, ya no solo en la alimentación animal sino también como un insumo para el suelo, el rol medioambiental, la forma en la que empezamos a comunicar sobre el papel de las pasturas en el ambiente. Es el tercer hito en el que queremos participar”, anunció.

Andrés Pérez del Castillo, también socio de Agrofuturo, se refirió a la “sembrabilidad”, un aspecto práctico en el que se ha profundizado en los últimos años. “Hay que hincarle el diente para ver cómo mejorar eso, porque en muchos casos es bastante dramático y hay cosas para hacer al respecto. Es un tema real, práctico y aplicable inmediatamente”, dijo. 

El pasto y los costos

“La mejor forma de protegerse de los costos en ganadería y lechería pasa por aprovechar mejor los recursos más baratos. Tenemos un gran salto para dar, tanto en pasturas sembradas como en el campo natural”, dijo Andregnette. 

Recordó que la lechería en un momento lo vivió, cuando gran parte de la dieta estaba compuesta de alimentos concentrados, y “de a poco, con trabajos de Pablo Chilibroste y Santiago Fariña, se fue apuntando a abaratar el sistema. Era algo que nos faltaba”, comentó. 

Andregnette consideró que “es importante tener un poco más de confianza en el pasto; confiar en la fotosíntesis, porque el pasto crece todos los días. Con el monitoreo y su utilización se genera una ecuación de menores costos que, en definitiva, es lo que uno tiene en la mano para protegerse”. 

Consideró que “el productor está sumamente abierto a todo esto”. Y también se refirió a un trabajo que se realizó con Santiago Fariña y Rodrigo Rovira, de seguimiento de un tambo, no para cambiar la base pastoril sino el sistema de pastoreo. Se buscó “protocolizar y sistematizar algo, con una recorrida quincenal, midiendo cuánto crecía el pasto y cuánto se podía comer, tratando de que se consuma el máximo posible”, explicó. 

Luego, al comparar un ejercicio contra el otro, se constató un aumento del 20% en el consumo del pastoreo directo; y si se consideraba el pastoreo directo más reservas, generadas en el propio campo, “habíamos aumentado el consumo de forraje en un 27%. Eso implica una reducción directa de costos”, remarcó.  

Andregnette dijo que el pastoreo racional, que hoy es tendencia, también busca estos objetivos. Y destacó que en predios extensivos también hay interés en llevar agua a la parcela, pensando en la eficiencia, en el uso del pasto, y en el bienestar animal. 

Salto tecnológico

Diego Pérez del Castillo analizó que a partir de 2004 “hubo un salto tecnológico en pasturas”, pero recordó que “veníamos de un fracaso en los años 70 y 80”. Destacó que ahora se logró “el éxito, alcanzando los objetivos de hace 20 años, con persistencia, más productividad, mejorando la implantación de las pasturas”.

Y consideró que esto genera “un nuevo antecedente para el cambio que viene. Lo que hicimos prosperó, este salto no se dio de un día para el otro, tiene que ver con los sistemas”. 

“Hoy visitamos clientes y hay muchísimos pensando en el agua en la parcela, en la división, en manejar cargas más altas en lugares más chicos, rotar, tener más potreros para regular el pasto. Todo esto provocará un cambio a nivel país, que lo veremos en cinco o seis años, cuando miremos hacia atrás”, remarcó.

Sobre Agrofuturo

Agrofuturo fue fundada en 2004, por los cuatro ingenieros agrónomos que continúan al frente de la compañía hasta la actualidad: Pablo Civetta, Diego Pérez del Castillo, Andrés Pérez del Castillo y Diego Andregnette.

“La creamos tomando las experiencias que habíamos tenido todos, trabajando en grandes compañías. Tomando las cosas buenas, como protocolos, procedimientos, adaptándolos a la realidad uruguaya, con la cercanía que las pequeñas empresas tienen con sus clientes. Esa fue la filosofía con la que formamos Agrofuturo en aquella época”, recordó Civetta.

Diego Pérez del Castillo destacó que el equipo “ha crecido rápidamente” y en la actualidad son 10 los ingenieros agrónomos que integran la empresa. “Estamos con una apuesta fuerte al crecimiento. En el centro logístico se incrementó el área de los depósitos y se ha incorporado tecnología para el procesamiento de semillas”, señaló. 

Por su parte, Andrés Pérez del Castillo describió que Agrofuturo tiene cuatro grandes líneas de negocios. Una de ellas es la de fitosanitarios, a través de un acuerdo con Rainbow. Después está la línea de coadyuvantes, con la representación de SpeedAgro en Uruguay. Luego, la línea de semillas, con las forrajeras, los sorgos y girasoles de Advanta, y también se trabaja en maíz y con soja no transgénica. La cuarta es la de bioinsumos, con una nueva generación de productos que busca mejorar la eficiencia, con un menor impacto ambiental. 

Diego Pérez del Castillo recordó que “hace 13 años arrancamos con el trabajo de Microgeo, un producto biológico que todavía sigue en uso, porque es una tecnología que llegó para quedarse. Porque está comprobado que si aumentamos la masa microbiana del suelo todos los procesos que le siguen mejoran”. Dijo que este nuevo impulso de la agricultura generó “nuevas consultas” sobre el producto y  “se están haciendo nuevas biofábricas a nivel país”.

En esa área “también estamos trabajando con Daymsa, una empresa de España que se dedica a los bioestimulantes”. Allí “se destaca Raiza, por su performance y penetración en el mercado. Es un bioestimulante formulado como curasemillas, utilizado en un amplio rango de cultivos (arroz, soja, sorgo, forrajeras, cultivos de invierno), donde mejora la implantación y uniformidad del cultivo, especialmente cuando las condiciones se alejan de lo deseable”.

“Otro producto destacado es Naturamin WSP, un bioestimulante antiestresante que se utiliza en todos los cultivos (extensivos e intensivos), con el diferencial de tener un 80% de aminoácidos libres en su formulación y un aminograma (composición de aminoácidos) constante en dicha formulación, que lo hacen único en el mercado”.

Diego Pérez del Castillo dijo que “los resultados en los cultivos al analizar la recuperación por estrés biótico (sequía, helada, etc) o abióticos (fitotoxicidad), son muy buenos y consistentes. Eso es comprobado a nivel de ensayos desde hace siete años, con trabajos con Asinagro, Ausid, Pronutrition, Servag y Cuatro Hojas, así como innumerables datos de campo”.

Las personas

“Agrofuturo comenzó como un equipo de trabajo y sigue como tal. La dedicación a la formación del equipo, a lograr un buen ambiente de trabajo, nos permitió desarrollarnos. Es algo constante y estamos convencidos de que es un buen negocio”, indicó Andrés Pérez del Castillo. 

“Creemos que las empresas tienen gran parte del conocimiento en su gente y, por ende, la estabilidad de las personas es clave para el crecimiento de la empresa. Esto no solo pasa en el área técnica o comercial, sino en todas las áreas. Hoy se habla de lo digital y no presencial, pero en nuestro rubro, el intercambio y la presencialidad es importante, es una de las formas de generar conocimiento. Esto es un activo que tenemos, cuidamos y que nos ocupa”, concluyó. 

Nota de Revista Verde N°102

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