Al mercado ganadero «lo vemos con cautela», tras dos años «muy buenos» para el sector pecuario y el corral, y ahora es un «momento de incertidumbre», dijo el técnico de la empresa Nutex, Álvaro Pastorini, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Señaló que los valores del ganado de reposición bajaron «bastante», a la par de las categorías gordas, ahora repuntaron y el ganado gordo «si bien le cambió la tendencia no mostró fuertes señales de suba».
Las recientes lluvias sirvieron para que «la reposición rebote» y también «nos da aire» para que el ganado que “debíamos haber encerrado porque no teníamos pasturas”, ahora “lo podemos esperar un poco”, comentó.
Se refirió además a las expectativas sobre los resultados de la cosecha de trigo y cebada, considerando la posibilidad de un costo “bastante menor” al compararlo con el maíz.
Respecto a la rentabilidad del negocio del corral, Pastorini afirmó que la industria frigorífica, al igual que los productores, está «expectante», y será «difícil» contar con ganado gordo y «de buena calidad al final de la primavera y en el verano».
Hoy «tenemos que plantear los encierros con los precios» actuales y «que está muy justo», enfatizó. Acotó que los frigoríficos «no están pasando precios».
Pastorini consideró que «con precios en torno de US$ 4,20 (por kilo de novillo gordo) tenemos un negocio viable para la mayoría de los corrales». Para algunos ese valor «puede estar corto». Aunque también puede haber casos que «con menos precio» exista rentabilidad.
«Lo que subió mucho es la inversión», ya que antes se preparaba un novillo de corral «con US$ 900» y ahora pasó a «más de US$ 1.000», comparó.
Los actores del sector agrícola «se preparaban para una cosecha de cultivos de invierno afectada por el déficit hídrico, inclusive en la cebada las industrias advirtieron «problemas de calibre y calidad», pero en los hechos actualmente se nota que «las condiciones de radiación y de temperatura registradas en el período crítico fueron extremadamente favorables». Así lo planteó el director de la consultora Unicampo, Esteban Hoffman, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy, al referirse a los factores que explican un mejor resultado que el previsto.
«Las condiciones del llenado» del grano y «las bajas temperaturas terminan compensando la falta de agua en muchas zonas. El llenado fue” larguísimo» y tuvo «condiciones muy favorables para los cereales». En cambio «si hay altas temperaturas fabrican de día y pierden de noche», lo que se llama «fototranspiración».
Hoffman fue uno de los disertantes en la conferencia titulada «claves para la siembra de maíz tardío», organizada por las empresas KWS y Procampo Semillas, el pasado 18 de noviembre en el hotel Nirvana en Colonia.
Las situaciones climáticas registradas en la presente zafra de invierno muestran características similares a las de zonas ubicadas al sur de Buenos Aires, como en Balcarce. «Hemos tenido dos grados menos de temperatura al compararlo con un año normal acá», acotó.
Destacó que tanto en canola que «ya demostró con rendimientos sorprendentes» y descubrió rindes cercanos a 3.000 kilos por hectárea, como en cebada que empezaron a entrar los primeros granos, «sorprende de una manera increíble».
«Se sembró muy bien, luego faltó agua» y «después hubo bajas temperaturas baja y sobre fines de octubre retornaron las lluvias», que para algunos cultivos fue muy importante. Además en esta zafra «se sumaron otras cosas», como el manejo «bastante aceptable» de la nutrición nitrogenada y también «el invierno y sobre todo una primavera seca, motivaron que la sanidad de los cultivos haya sido espectacular», indicó.
Advirtió que «queda saber qué pasa con las siembras más tardías en los lugares en donde no llovió nada», ya que «allí habrá reparos». A nivel general, habrá «una cosecha que en muchos lugares será una sorpresa», porque «estará mucho mejor, que el desastre que esperábamos», enfatizó.
Consideró que eso puede ayudar «a que la media no se caiga”. Cada vez que “hemos tenido alta productividad en cultivos de invierno, siempre gana la cebada». En trigo, «tenemos chance de arrimarnos a los 4.000 kilos» por hectárea. Y «la canola no andará muy lejos de los 1.800 kilos» por hectárea.
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En la zona de Ombúes de Lavalle las lluvias de los últimos días, han permitido «concretar las siembras» de cultivos de verano, dijo el productor y asesor agrícola, Matías Cafaro, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Con lluvias registradas a fines de octubre se realizaron las primeras siembras, pero a los pocos días la humedad en las chacras era «dispar». Luego se retomaron las siembras en seco a la espera de precipitaciones, esas lluvias han permitido tener “buenas implantaciones”, acotó.
En cuanto a la cosecha de invierno, Cafaro señaló que «el grado de avance supera al 50%» en el caso de la colza, y casi toda el área de cebada «está pronta» para cosechar.
Pese al impacto negativo del déficit hídrico, el resultado productivo «sorprendió gratamente» en el caso de la colza, con rindes de «entre 1.700 y 2.200 kilos» por hectárea, dependiendo de las chacras, comentó.
Cafaro, director de la empresa Farco Agropecuaria, que opera en la zona de Ombúes de Lavalle, habló también de la «disparidad» en el estado de los cultivos de trigo, aunque se mostró optimista sobre la productividad. A la vez, afirmó que la cebada «va andar bien», porque es un cultivo que «se defendió muy bien» de la falta de agua.
Sobre el comportamiento del área de verano, indicó que «se ve muy poco maíz de primera, hay un corrimiento hacia fechas tardías y de segunda”, producto de esa situación, también es “probable” que el área global del cereal tenga un “crecimiento frente a la zafra pasada”.
Cafaro señaló que la soja «mantendrá el área» de siembra, pero “hay cambios en la proporción”. Por el incremento de la superficie de invierno, «habrá un porcentaje mayor de siembras de segunda», indicó.
En el norte hay «poca oferta» y «más demanda» de ganado, dijo el operador ganadero Gastón Araújo, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Comentó que en esa zona llovió algo «más que en el sur», aunque «los campos son más duros», y se viene de una seca «complicada», pero ahora el panorama «está mucho mejor» de lo previsto, debido a las recientes lluvias.
En el norte, el precio del novillo gordo está en «US$ 3,45» por kilo y el de la vaca gorda está en torno de los «US$ 3,15», indicó.
Respecto a las categorías de reposición, el operador señaló que «no hay nada de oferta», y a la vez, se viene notando una “mayor demanda” por ganados de reposición.
Ya se «vendió mucho» por parte de los productores y «hay pedidos» de terneros y otras categorías para reponer ganado en los campos, afirmó.
En el caso de los ovinos, Araújo indicó que hay colocación «prácticamente todos los días» para plantas de faena del norte y frigoríficos del sur. Además, «están saliendo embarques de ovinos hacia Brasil”, sostuvo.
En el mercado brasileño, «los precios se ajustaron” y detalló que la demanda comprende a todas las categorías, pero principalmente de borregos.
El mercado local marca precios de US$ 3,20 a US$ 3,40 por kilo de borrego, de US$ 2,90 para la oveja y de US$ 3 para el capón.
Pese a estar en plena tarea de cosecha y de siembra de soja, el tema de las «claves para la siembra de maíz tardío» generó la atención de técnicos y productores agrícolas en la participación de una actividad organizada por las firmas KWS y Procampo Semillas, el pasado 18 de noviembre en el hotel Nirvana en Colonia.
En el cultivo de maíz «hace 25 años que venimos trabajando juntos» y «en los últimos tres a cuatro años estamos viendo que los productores adoptan esta tecnología», y «hay muchos datos y buenos resultados de las siembras tardías y de segunda», destacó el gerente general de Procampo, Federico Bellenda, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo que «de las cosas que rompen los ojos de la nueva agricultura» está «el cultivo de colza que creció fuertemente en el invierno», y también aparece «el cultivo de maíz, que de la mano de las siembras tardías, tiene mucho para aportar a los sistemas y a las empresas, por eso, el área de siembra va en aumento».
«La idea es conocer y ajustar bien todo el manejo que tiene este cultivo» de maíz tardío, que viene dejando «muy buenos” resultados económicos, afirmó.
Comentó que en esta campaña entre “el 60% y 70% del área de maíz lo aportarán las siembras tardías o de segunda”. En esa línea, Procampo Semillas y KWS posicionan para los planteos en secano, al híbrido KWS 4216 Viptera 3 “que se adapta muy bien a los distintos tipos de suelos y manejos».
Al igual que en siembras de primera, el hídrido de alto potencial rendimiento es el KWS 3916 Viptera 3, “es el que reacciona al aumento de población y está posicionado para planteos de alta tecnología o bajo riego», resaltó.
Bellenda dijo que los cultivos de primera sufrieron el frío de setiembre y octubre, pero «con estas últimas lluvias los cultivos están bien instalados» y «van evolucionando bien».
En la Jornada Forrajeras 2022 se enfatizó que además de la genética es importante la planificación, ejecución, el tratamiento profesional de semillas y el asesoramiento
En el establecimiento San Alberto, en Florida, se producen 550 kilos de carne por hectárea y 30 litros de leche por vaca, promedios muy superiores a la media nacional, que se ubican en 100 kilos y 19 litros, respectivamente. En el predio de la familia González se pastorean entre 1.700 y 1.800 animales por parcela cada tres días, lo que representa una carga animal de 13.000 kilos de peso vivo por hectárea. Este sistema se exhibió en la Jornada Forrajeras 2022, de Calvase y MegaAgro.
El anfitrión, Alberto González –quien además es director de Frigorífico Las Piedras– dijo que “estamos muy asombrados, viendo que si la producción nacional se lo propone puede lograr cosas. Las herramientas están. Lo importante es darnos cuenta de que existen posibilidades forrajeras de tener un desarrollo y crecimiento, que al fin desmitifiquen guarismos del país, como la producción de 70 kilos de carne por hectárea”.
González participó de una mesa redonda, donde también participaron el presidente de Conaprole, Gabriel Fernández; el secretario de la Presidencia de la República, Álvaro Delgado; y el subsecretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ignacio Buffa.
El empresario agregó que la producción de forraje “es la llave que tenemos como productores para que Uruguay logre el desarrollo que se merece (…) Esta es la forma de ponerle un doble piso al campo, hacer que se genere mucha más riqueza, empleo, posibilidades, y que Uruguay tenga un desarrollo sustentable como país productor agropecuario”.
Gabriel Fernández destacó el rol de la investigación en la mejora de la productividad de la lechería y de la rentabilidad del sector. Agregó que “es necesario tener cargas altas en los tambos para tener un alto nivel de rentabilidad, y eso va de la mano con la producción de pasto”. Y planteó que “una carga alta, donde el pasto no tenga una participación importante en la dieta, también pone en tela de juicio el resultado del tambo”.
El presidente de Conaprole advirtió que “sin eso es difícil que la producción del tambo sea rentable, porque tiene un nivel de inversión muy alto, una productividad muy alta, y los números se juegan en parámetros menores”.
La propuesta de Calvase y MegaAgro
Ignacio Otegui, gerente de Calvase, comentó a VERDE que “tenemos un diferencial muy fuerte. Cuando hablamos de pasturas también hablamos de la vida del suelo, que va de la mano con los tratamientos de semillas”.
Recordó que “hace cuatro años que venimos coinoculando, sumando más de cuatro familias biológicas a las semillas para generar mejor materia orgánica en el suelo. Eso significa que haya plantas con mejores raíces, con mejores nodulaciones, con más desarrollo y más materia seca, que redunda en más producción de carne y leche”.
Agregó que hablar de pasturas también es hablar de pastoreos rotativos y de agua en la parcela. “En la jornada mostramos las ventajas de las praderas compuestas, pero no pensando en la típica pradera de festuca, trébol blanco y lotus; o raigrás, trébol blanco y lotus. Vimos praderas de cinco cultivares, de primer año, de tres años, con distintos manejos. Vimos mucho pasto”, remarcó.
Señaló que “en Uruguay existe una amplia oferta de semillas forrajeras, pero semillas de calidad, con tratamiento profesional, buscando la vida del suelo, más la estrategia de fertilización, manejo de los barbechos y la sanidad de los materiales recién implantados, más todo lo que significa MegaAgro y Calvase en su estrategia 360, en ayudar al productor en todas sus etapas, fue el gran diferencial de la jornada”.
Otegui sostuvo que la mayor productividad de San Alberto se basa en las pasturas. “Estamos en un período de seca y vemos materiales súper sanos, vivos, en plena producción. Queremos demostrar que podemos (…) Si producimos más carne y más leche por hectárea dejamos de depender, en cierta medida, del mercado al que le vendemos. Por supuesto que es bienvenido bajar los aranceles y tener mayor inserción internacional, pero primero hay un techo altísimo”, comentó.
En ese sentido, planteó el ejemplo del arroz, que “si bien puede mejorar su productividad, Uruguay debe de ser el país donde más se produce”; sin embargo, “en carne y leche estamos lejos”. Por lo tanto, sostuvo que “las empresas de semillas, así como el conjunto de empresas que brindamos servicios a los agronegocios, tenemos el deber de plantear propuestas para mejorar, para dar un salto productivo, y en esta jornada vimos eso”.
Las tres paradas forrajeras
En la Jornada Forrajeras 2022, de Calvase y MegaAgro, se enfatizó que no solo es importante la genética sino también la planificación, ejecución, el tratamiento profesional de semillas y el servicio técnico como complemento. Y se propuso seguir un camino tecnológico, superando metas hacia la excelencia.
El ingeniero agrónomo Ignacio Quintans, integrante del departamento técnico de Calvase, comentó a VERDE que la última lluvia registrada en San Alberto fue de 58 milímetros casi 90 días antes de la jornada. La situación era de un déficit importante considerando que la media de lluvias en Uruguay es de 100 milímetros mensuales.
La recorrida a campo planteó tres subsistemas o rotaciones: una en los campos más ganaderos, de menor aptitud agrícola; otra en campos de mejor calidad; y la tercera con riego por pivot.
En los campos que están sobre cristalino, (5.02b) se observó una rotación más ganadera, con raigrás para pastoreo y sorgo forrajero, donde luego se repite esa combinación y después se siembra una pradera perenne.
Quintans explicó que esa pradera ha ido evolucionando. En la primera parada se vio una mezcla de tercer año, que incluía cebadilla, alfalfa, trébol blanco y trébol rojo.
Y en San Alberto también hacen una mezcla donde se agrega festuca, obteniendo una pradera de cinco especies. El agrónomo planteó que una siguiente etapa tal vez se tendría que ir hacia un aumento de la densidad de siembra de la festuca y bajar la de cebadilla.
“Igualmente, es una pradera con muy buen potencial, con los dos componentes más precoces de la mezcla, que son trébol rojo y cebadilla, con mucho más volumen, muy buena producción y un destacado establecimiento de la mezcla», comentó el profesional.
Después se observó, al pasar, esa misma pradera con otro ajuste de manejo. “Cuando la cebadilla y el trébol rojo tienen un volumen importante se despuntan, para dejar que le entre luz a los componentes perennes, a la festuca, el trébol blanco y la alfalfa”, explicó Quintans.
Ese manejo fue aún más notorio en la siguiente parada, donde se vieron pasturas de tercer año, donde están presentes los componentes perennes. Allí se mostró la segunda rotación, sobre suelos de potencial intermedio, superior al de la primera parada, y Juan Bologna, gerente de Barenbrug, se refirió a la importancia de ver todo el sistema.
En esa parada de Barenbrug había cebadilla BarINTA 200; festuca Bar2025 HQ (programa de alta calidad de Barenbrug) y alfalfa P-30. Allí también se sembró trébol blanco Corrales, de Calvase; y el trébol rojo Estanzuela 116. La rotación consistía en: avena para pastoreo, maíz para grano o planta entera y después la pradera perenne.
La última parada fue la del equipo técnico de Calvase, donde Quintans también puso énfasis en analizar todo el sistema. “En el mercado uruguayo hay muy buena genética, pero con eso no basta, también hay que hacer un buen manejo del barbecho, de malezas, el manejo de fertilidad de los suelos, hacer bien las mezclas forrajeras y contar con un buen tratamiento profesional de semillas”, afirmó.
Además, dijo que hay que considerar la importancia de ejecutar las tareas en tiempo y forma, así como el manejo del pastoreo, “como se hace en San Alberto”, remarcó.
Se planteó un enfoque con la visión 360 de MegaAgro y Calvase, considerando la sustentabilidad del sistema. Sobre el tratamiento profesional de semillas destacó que se usan hongos para protegerlas, lo que va en detrimento del uso de productos químicos. Además, señaló que estos últimos suelen tener “efecto de corto plazo”, y el tratamiento profesional de semillas con biológicos asegura efectos de mediano y largo plazo. Por lo tanto, se complementan.
Los suelos de mayor potencial en el establecimiento San Alberto son los 10.3. Allí la rotación consiste en: cebada, maíz, cebada, maíz y una pradera bianual de trébol rojo y cebadilla o trébol rojo y raigrás italiano. En este sistema no entran animales; el forraje se corta y enfarda.
Además, Quintans destacó que un cultivo de servicio, como el trébol rojo, impacta en la fijación biológica. “Los maíces que se cultivan después de trébol rojo frente a los que salen de cebada producen entre 2.000 y 2.500 kilos más (con pivotes de riego). Esto demuestra lo que impacta una leguminosa antes del cultivo de maíz”, remarcó.
El agro como motor del crecimiento
“El agro fue el sector que durante dos años, con una pandemia que arrinconó al mundo, mantuvo viva a la economía del país y permitió el rebote que tenemos hoy, con niveles de precios y de exportación que año a año se fueron superando. Este año vamos camino a US$ 15.000 millones”, destacó Álvaro Delgado.
El secretario de la Presidencia de la República recordó que el año pasado se exportaron US$ 11.550 millones, y que “ocho de cada 10 exportaciones salen del sector agroindustrial”, con un impacto que “es cada vez mayor en el derrame hacia atrás en la cadena, que a veces cuesta, pero que es absolutamente necesario”.
El jerarca enfatizó que este año Uruguay está creciendo por encima de las expectativas, y que el gobierno aprieta el acelerador para mejorar su inserción comercial. Planteó los objetivos de firmar un tratado de libre comercio con China, otro con Turquía y que a fines de noviembre se presentará la carta de adhesión al Tratado Transpacífico, donde está el 7% de la población mundial, 13% del PBI y 19% de las exportaciones.
El quiebre en el mercado de la carne
Desde su rol de empresario de la industria cárnica, Alberto González analizó el quiebre del mercado. Recordó que la leche no tuvo el crecimiento que registró la carne y, por lo tanto, “hay muchas más posibilidades de que la carne sufra una caída de precios”, puntualizó.
El director de Frigorífico Las Piedras lamentó que una sumatoria de causas hicieran que el mercado internacional de la carne tuviera un quiebre notorio a la baja. En el marco de la Jornada Forrajeras 2022, de Calvase, realizada en su establecimiento (San Alberto), destacó que “producir mejor forraje no solo es algo que se puede considerar cuando los valores son óptimos, también tiene que ser un instrumento vital en estos momentos de quiebre del mercado, para que nos dé la posibilidad de obtener rentabilidad”.
Planteó que “de un momento para el otro no puede haber un cambio de 180 grados en un mercado internacional. Eso no es lógico. Hay una sumatoria de cosas que hacen que el mercado esté más lento, que se provoque un efecto embalse. Además, en Uruguay somos muy dependientes del clima, que está jugando su partido”.
González sostuvo que “es coyuntural” que China tenga 200 o 300 millones de habitantes confinados, pero recordó que “hace un año que los tiene, sin embargo el mercado estaba funcionando”.
También se refirió al nivel de inflación en el mundo, que no se sabe por cuánto tiempo se extenderá. Y como tercer factor señaló al Mercosur, “el mayor bloque exportador de alimentos del mundo, dominado por Brasil, que tiene condiciones para producir más y más barato. Tendremos que acompañar esa carrera, aunque nos cueste. Pero esa será la única manera de reflejar un aumento de producción, con colocación en el exterior a los valores que el mundo pide”.
En ADP Zone, el experto en economía Marcos Fava Neves, analizó los indicadores del mercado para estimar su comportamiento en el próximo año y hasta 2031
En 30 años de actividad profesional “nunca vi un mundo con una situación tan compleja como la de hoy, con variaciones tan violentas”, dijo Marcos Fava Neves, en el marco de ADP Zone. El profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de San Pablo y de la Escuela de Administración de Empresas de San Pablo –de la Fundación Getulio Vargas–, se refirió al aumento de las tasas de interés, la inflación, los problemas en las cadenas de suministro, las fluctuaciones de las monedas, los aumentos de precios de los commodities, las crisis de energía, los problemas climáticos y los grandes aumentos de los costos de producción. Pero consideró que en 2023 “vamos a estar más tranquilos”.
Dijo que confía que en el próximo año los costos de los fertilizantes, agroquímicos y otros insumos estarán en una zona “más confortable”, pero también “los precios de los commodities van a bajar si se concreta esta cosecha. Por eso les digo a los productores que vayan tomando algún tipo de cobertura comercial”.
Proyectó que en el mercado de la soja la situación “probablemente sea un poco más compleja en febrero y marzo”. Indicó que este año Brasil tuvo una producción de 270 millones de toneladas de granos, y que para la próxima zafra la expectativa es de 308 millones de toneladas. “Solo Brasil va a sumar 35 o 40 millones de toneladas de granos a la oferta mundial”, puntualizó.
Fava Neves agregó que hasta 2031 se estima que la demanda de granos crezca en 40 millones de toneladas por año, “algo que es necesario para atender el incremento de la producción”.Por otra parte, comentó que el próximo año se reducirá la tasa de desarrollo de la economía mundial, lo que podría generar “un poco más de tranquilidad en los precios”, así como de los costos. A propósito, comentó que los costos de los fletes también vienen bajando.
El catedrático dijo que está “preocupado porque los precios de la soja pueden bajar antes que los costos. Sabíamos que los precios bajarían antes que los costos, y pienso que para la soja eso ocurrirá en este ciclo”.
Estimó que en setiembre del próximo año, cuando se esté por sembrar la soja, “los costos también serán más bajos”. Y dijo que hay que hacer “una agricultura de metro cuadrado, usar la tecnología para aplicar los productos químicos solo donde está la maleza y no en toda la chacra; usar el fertilizante solo donde se necesita; mirar los animales con equipos digitales para monitorear las ganancias de peso, los comportamientos, anticiparse a las enfermedades. Hacer todo más preventivo y tener un control muy fuerte en nuestra producción”.
Se espera que Brasil produzca 150 millones de toneladas de soja en 42 millones de hectáreas. En los últimos cuatro años el área de granos aumentó 3 millones de hectáreas por año en Brasil; son 12 millones de hectáreas más que en la del año 2019/20.
Fava Neves sostuvo que el productor brasileño “también es responsable de la inflación de costos”, por el “impresionante” desarrollo de la agricultura en ese país.
En cuanto a los stocks de soja, dijo que están “un poquito más arriba del año pasado, pero abajo de la media, lo que sería más confortable”.
Por otra parte, el experto en economía consideró que el consumo “sigue siendo bueno”, aún con una situación de crisis en Europa y de un menor desarrollo en el mundo. “Tenemos que entender que esta no es una recesión. Se estima que el desarrollo económico del planeta será de 1,5% en el próximo año, eso significa que los mercados crecen. Son cosas que tenemos que observar”, dijo.
En resumen, proyectó que “si el clima tiene un comportamiento bueno en Argentina, Uruguay y Brasil, tendremos una producción muy fuerte, la producción norteamericana también será muy buena, y es probable que en febrero el precio de la soja esté entre 5% y 8% más bajo que ahora”.
En cuanto al maíz dijo que es algo distinto, por los otros usos que tiene este producto, y por el riesgo de la segunda zafra en Brasil, que tiene restricciones climáticas en las zonas más secas. Por eso su expectativa es que los precios del cereal “se mantengan fuertes”.
Agronegocios en Brasil
Fava Neves destacó que es increíble cómo el agronegocio en Brasil logró desarrollar la percepción de la población. Todos los candidatos quieren estar cerca de los agronegocios, porque entendieron que es el mejor negocio de Brasil, el que hace caja, y por eso se debe respetar”.
En ese sentido, dijo no estar muy preocupado por que las políticas del gobierno electo puedan afectar al sector, ya que “la gente entiende que ahí se generan las riquezas para hacer las políticas públicas”. Y afirmó que “al final de esta década Brasil será más fuerte que Estados Unidos en las exportaciones de maíz, soja y algodón”.
Carnes
El experto en economía analizó que el mercado de las carnes de cerdo, pollo y vacuna seguirá con una proyección “muy importante” hasta el año 2031, con muchas oportunidades, pero puntualizó que “necesitamos más valor agregado en nuestros países”.
Considerando las exportaciones de estas tres carnes, Brasil suma unos US$ 12.000 millones. Y puntualizó que “si se exportaran los granos que los animales consumen, los ingresos bajarían de US$ 12.000 a US$ 3.000 millones. De ahí la importancia de transformar los granos en carnes, y el envío de estas carnes al mundo”.
Allí destacó el desarrollo de la demanda de los chinos de mayor poder adquisitivo, que “tuvieron la experiencia de probar la carne de Uruguay y de Brasil y están encantados. Por otra parte, están los chinos que se mudaron de las zonas rurales a las ciudades y tuvieron la experiencia de ir a un McDonald´s y comer carne”. En ese sentido, destacó las oportunidades de crecimiento, ya que “en Asia todavía vive el 50% de la gente en el campo”.
Energía y sustentabilidad
Por otra parte, el economista destacó la importancia del “empoderamiento energético” y las oportunidades que se abren en Brasil con el desarrollo de las mezclas de biocombustibles con los combustibles.
Comentó que en India están mezclando 20% de etanol en la nafta, en Indonesia comenzarán a mezclar 40% de biodiesel en diesel; y que en Estados Unidos están testeando el diesel renovable, hecho a partir de soja.
Afirmó que “Uruguay y Brasil tienen chances de hacer las agriculturas más sustentables del planeta, invertir en aspectos de la economía circular, una actividad con mayor producción por hectárea, con una huella de carbono más baja, integrando las actividades. Todo esto es muy importante”.
Destacó que en Brasil, debido a los precios de los insumos, “hay una inversión increíble en la agricultura 6.0, con sistemas regenerativos, bioinsumos para potenciar las plantas, cuidar el patrimonio de los suelos, que es el más importante de una propiedad. Hay que producir más, tenemos que ser mejores antes que ser mayores. Antes de crecer en área, tenemos que hacer que el área que ya tenemos sea más productiva. Hay que construir márgenes, más que crecer en tamaño”.
Concluyó que “tenemos una huella de carbono espectacular. No hay dudas de que en el planeta la agricultura más verde es la del Mercosur, y que tenemos un valor muy importante de desarrollo considerando las necesidades del planeta. Hay muchas oportunidades, y nuestro objetivo es consolidar al Mercosur como el productor de alimentos para el mundo. Con desarrollo vamos a construir países más justos, con más inclusión, porque no se distribuye riqueza sin generación de riqueza, y quien genera renta es el agronegocio”.