Más producción de Canadá explica ajuste en mercados de cebada y de colza, dijo el consultor Agustín Baqué

By Cristina Fumero,

Este año el mercado internacional de cebada registra una situación distinta a la de 2021, cuando hubo una caída de la producción de Canadá, que es un gran proveedor de ese cereal para China, lo que abrió la posibilidad a que Uruguay y Argentina exportaran al gigante asiático. Así lo señaló el asesor en comercialización de granos, Agustín Baqué, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.

Dijo que en la campaña 2021-22 Argentina exportó un volumen récord de cebada de 3,5 millones de toneladas, de las cuales 2,2 millones de toneladas corresponden a colocaciones en el mercado chino. Mientras, Uruguay exportó cerca de 100.000 toneladas de cebada a China.

Comparó que en la campaña actual 2022-23 hay «otros desafíos», porque la producción canadiense tuvo mejores resultados productivos que en la zafra anterior. Además, China adoptó medidas sanitarias dentro de su política Covid cero, por lo que la demanda de ese país está «mucho más tranquila». Por eso «vimos una caída en los precios internacionales a partir de mayo, junio y julio», cuando se confirmó la cosecha del cereal en el Hemisferio Norte, sostuvo.

Agregó que hay elementos relativos a las expectativas del mercado en saber de cuánto volumen serán las cosechas de Uruguay, Argentina, ambas afectadas por el déficit hídrico, y de Australia, con excesos de lluvias.

Respecto a la cebada FAQ para exportar a China, el asesor comentó que el precio está entre US$ 340 y US$ 345 por tonelada (FOB) para una cebada FAQ que «no es forrajera», porque los chinos la procesan para hacer malta. Para ese tipo de cebada, aparece el mercado de India, aunque es «muy inestable» porque depende de la cosecha local.  A la vez, la cebada cervecera cotiza en está región entre los US$ 405 y US$ 410 por tonelada (FOB).

Señaló que el mercado de cebada forrajera registra valores de US$ 270 a US$ 280 por tonelada (FOB) para eventuales negocios de cebada uruguaya o argentina y resaltó que «Arabia Saudita es el gran comprador de cebada forrajera».

En el caso de la canola, Baqué habló sobre el ajuste en los precios internacionales, debido a un incremento de casi 10 millones de toneladas adicionales en comparación al año pasado, hoy la estimación marca una producción global de 76 millones de toneladas. «Se conjugan otras cosas» en una economía mundial entrando en una «especie de recesión», además de la competencia de Brasil por una producción récord de soja, China compra menos granos, entonces los precios bajaron a otro nivel, analizó.

Resaltó que Canadá y la Unión Europea con una mayor producción explican la creciente oferta de canola en este año. En ambos casos se prevé un volumen total cercano a 20 millones de toneladas de colza cada uno.

En girasol se da una «situación particular», ya que «el 50% del volumen total de aceite de girasol lo produce Ucrania», con lo cual «la guerra tuvo un impacto enorme». Esa situación «ha generado una suba de precios para el aceite de girasol que tiene una demanda bastante inelástica». dijo.

Escuche a Agustín Baqué

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Gordon Storey: “Uruguay debe focalizar su producción en la especialización y en la alta calidad”

By Cristina Fumero,

El empresario destacó las oportunidades del país para diferenciar sus agroalimentos y dijo que el objetivo debería estar en la producción de carne neutra en carbono

Se puede apuntar a mejorar la eficiencia del secuestro de carbono y ser productores de carne neutra en carbono, sostuvo Gordon Storey, director de Kilafen, durante esta entrevista con VERDE. Además, señaló que la producción agrícola potencia fuertemente la ganadería, “le da una velocidad enorme”, y esa interacción aumenta la productividad global del campo. El empresario se mostró “convencido” de que esa integración es la gran fortaleza para el desarrollo de la zona centro de Uruguay. 

También marcó que en la agricultura uruguaya el modelo de los pooles de siembra “está virtualmente agotado” y resaltó que el comercio de granos opera en todas las regiones agrícolas y “es terriblemente competitivo”, lo que “es sano para el país y los productores”. Esto llevó a un “replanteo” de la estrategia empresarial de Kilafen, que desde hace un tiempo está desarrollando diferentes servicios y continúa con la producción agrícola-ganadera. 

Ha destacado que Uruguay debe tener el foco puesto en la especialización, ¿qué implica esto?

La especialización es una fortaleza que tiene Uruguay. Cuenta con gran variedad de suelos, todo eso está mapeado, a partir de un trabajo muy serio y muy bueno. Y allí, zonalmente se pueden mirar microemprendimientos con alta productividad, buen margen y buenos rendimientos. Uruguay maneja un rodeo de ganado vacuno que está más o menos estabilizado en 12 millones de cabezas, pero es extensivo. Y la agricultura se realiza fundamentalmente en la zona del litoral y también de forma extensiva. Pero es muy difícil que Uruguay pueda competir en volumen con dos grandes vecinos como Argentina y Brasil. Entonces, me parece que tiene que aprovechar la especialización que puede surgir a través de la trazabilidad, de la forma que están mapeados los campos, los planes de uso y manejo de suelos, y buscar lo que mejor funciona, para tener ganancia por producción y no por tenencia. 

Hace más de 10 años me dijo en una entrevista que en Uruguay la ganancia se basaba en la tenencia y no en la producción ¿Hubo cambios?

Ha cambiado, sin duda. Y el número más visible es la evolución de la tasa de extracción del rodeo. Hubo un salto muy importante. No se ha llegado al nivel de las ganaderías más desarrolladas, pero hay una tendencia creciente y eso es lo destacable. Ahora se sigue faenando 1 millón y pico de novillos por año, pero bajó el alto porcentaje de novillos de cuatro años para arriba. Ahora el porcentaje más alto está en los novillos de tres años para arriba. Dentro de poco será más joven, y lo que va a ocurrir es que habrá más espacio para las vacas. Entonces, los niveles de extracción seguirán subiendo y aumentarán la producción de terneros y la eficiencia de faena.

¿Y cómo sería la especialización de la ganadería en Uruguay?

Uruguay está muy bien posicionado para fijar parámetros de especialización, pero tiene que aumentar los índices de producción. En todo sentido, desde la preñez hasta los pesos de carcasas. Todo eso es especialización a partir de la nutrición, ya sea pastoril o a grano; pero hay que aumentar la productividad. También se deben tener en cuenta las certificaciones. Hay un tema muy importante para la exportación de nuestra producción, que está vinculado a las cuestiones ambientales. Podemos apuntar a mejorar la eficiencia en la captación de carbono y a ser productores de carne neutra en carbono. Allí incide, por ejemplo, la rotación del pastoreo. Este tipo de cosas ponen a Uruguay en un cuadro muy favorable. Ya sabemos qué es la trazabilidad, y desde el punto de vista ambiental el país también es muy eficiente, debido a la forma en la que se maneja, pero a todo eso hay que certificarlo. También hay que certificar el manejo de bienestar animal. Ese tipo de certificaciones son cosas que hay que tener muy en cuenta para poder venderle calidad a nichos de mercado en Europa. En Rotterdam vi un galpón enorme con cajas de carne de Canadá, Irlanda, Australia, Argentina y Uruguay. Y pude ver exactamente por qué no se llevaban ciertas cajas de un ojo de bife uruguayo: no tenía el marmoreo suficiente, porque la recría de ese animal se había hecho sobre un campo duro. Eso está reflejado en la extracción del rodeo. Si hay un novillo de tres años, ese novillo comió pasto duro todo el tiempo y lo mandan a engordar a último momento para llegar a la cuota 481. Le ponen un manto de grasa, pero la carne no tiene marmoreo y no es apetecible. Hubo un momento en que se buscaba carne magra, pero hoy lo que se busca es la terneza y la calidad del animal. Hay mucho para trabajar en ese sentido. 

¿Imagina este proceso solo para Europa o también para China y el Sudeste Asiático?

Me parece que está clarito. El Wagyu, que está agarrando cierto impulso acá, es una raza que se especializa en marmoreo de carne y tiene un precio diferencial muy grande. Llama la atención que para llevar un novillo Wagyu a 700 kilos le dan de comer 1.500 kilos de maíz y genera margen. Mientras que nosotros, para la cuota 481, damos ración por 100 días y si no entramos a faena el día previsto y tenemos que seguir con el ganado en el corral, se nos va el margen. Indudablemente la calidad tiene demanda en el mundo. 

¿Es Asia un destino natural para ese tipo de carne?

Sí. En Asia están los altos demandantes. Tuve la oportunidad de ir a China un par de veces y allí hay más millonarios que en toda Europa. Más allá de los vaivenes comerciales, todo eso genera una oportunidad para trabajar y consolidar nichos, que nos permitirá marcar proyecciones más largas. 

¿Cómo se introduce el concepto de la especialización en agricultura?

Nos instalamos en el centro de Uruguay porque desde hace mucho tiempo teníamos contacto con esa región. En el arranque de la expansión agrícola fui a sembrar a Durazno y la lejanía con Nueva Palmira realmente era un problema, porque no había servicios de ningún tipo. Por esa razón nos fuimos con Kilafen al centro, para ofertar servicios a los productores y a la vez acercar el puerto de Montevideo a todo ese proceso. La agricultura en el centro del Uruguay tiene una gran oportunidad. En esa zona todos los campos tienen por lo menos un 20% de excelente capacidad agrícola. Y para tener una buena producción ganadera, lo que se necesita es nutrición. La nutrición pasa por praderas y por algo de granos. Un 20% del área de cada campo es donde tiene que poner el foco el productor. Y una pradera no se hace directamente sobre el campo natural, se hace con una rotación agrícola eficiente, y esa eficiencia en agricultura interactuando con la ganadería aumenta la productividad global del campo. Estoy convencido que esa es la gran fortaleza para el desarrollo que tiene la zona centro de cara al futuro. La especialización agrícola le generará ventajas competitivas a la ganadería.

La agricultura le introduce otro ritmo a esa ganadería, le agregaría más velocidad.

La agricultura sería el promotor de aumentar la productividad ganadera. Siempre he escuchado que el avance de la forestación y de la agricultura le quitaría espacio a la ganadería, y creo que es exactamente al revés. Para la captación de carbono habría que pensar en líneas de trabajo donde la forestación se hace en función a la ganadería y no al revés. Porque eso sería altamente eficiente en el secuestro de carbono y mejoraría los campos de Uruguay en general. Me parece que se avanzaría muy fuerte en ese sentido para mejorar diferentes indicadores. La producción agrícola potencia fuertemente la ganadería, le da una velocidad enorme. Creo que haciendo esas cosas es que Uruguay va a explotar, tiene todo para hacerlo.  

¿Cuáles son las diferentes unidades de negocios de Kilafen?

A principios de los años 2000 arranqué en Uruguay con una visión de producción y acopio de grano, pero lo que quería era exportar todo lo que producía en el país. Entonces, me instalé cerca del puerto de Nueva Palmira (Colonia), porque no había plantas de silos, no había servicios de acopio, y me fue muy bien. Esa visión se cumplió y esa etapa se terminó. Instalamos una de las primeras plantas en Nueva Palmira, donde hoy están todos los grandes jugadores y exportadores de granos. La comercialización de granos opera en todas las regiones agrícolas y es terriblemente competitiva. Todo eso hizo que el margen de ese negocio para empresas como la nuestra se viniera a nada.

¿Competencia en la compra de granos?

Es muy alta la competencia, y tiene muchísima calidad. Están todos los jugadores grandes. Eso es sano para el país y para los productores, pero es muy difícil competir en ese terreno.  

¿Y eso hizo replantear la estrategia?

Claro. Focalicé las operaciones en el centro del Uruguay, donde creo que vendrá un gran polo de crecimiento. En Goñi (Florida) está nuestro centro de actividades integrado por la planta de acopio y servicio de atención del grano, la planta de alimentos balanceados y la planta de procesamiento y acondicionamiento de semillas. Ahora, con el ferrocarril, se pueden maximizar las oportunidades. Estamos instalados al lado de la vía y de la ruta 5. El grano en el mundo se transporta por agua o por ferrocarril. Y la base de operaciones de Kilafen tiene al ferrocarril prácticamente adentro, lo que significa que el puerto de Montevideo nos queda al lado. Creo que el desarrollo del centro del país tiene un flujo directamente vinculado al puerto de Montevideo, y desde el punto de vista económico es absolutamente viable. De casualidad o no todo eso está operativo, y es algo que imaginaba quizás para los próximos 20 o 30 años. 

¿Está proyectado un desvío hacia la plata? 

Está proyectado. Lo hemos conversado con las autoridades del Ministerio de Transporte y Obras Públicas. Además, prácticamente el 60% de la utilización del ferrocarril central está ociosa. UPM va a ocupar algo más del 40% de la capacidad de uso que tendrá el ferrocarril. Se necesita que la gente genere kilos para transportar y eso traerá beneficios a la zona. 

¿Cuánto puede bajar el flete? 

No tengo el cálculo, pero la distancia es muy pequeña; no creo que sea cuestión de costos.

Pasa por una solución operativa.

Sí. La descarga de los trenes es fundamental. Todos los servicios portuarios tienen que ser muy eficientes. Las autoridades lo tienen claro. Kilafen es la empresa que en este momento está mejor posicionada para brindar servicios de logística a productores y exportadores para abastecer de granos al puerto de Montevideo. 

¿Kilafen ofrecerá su know how agrícola a productores ganaderos de la zona centro?

Es el foco que queremos poner. Quiero trabajar con la gente y no necesariamente hacer mi propio negocio, que sería arrendar y sembrar. En cambio, si el productor siembra, tiene nuestro asesoramiento y servicios, y generamos volumen para las exportadores que operan en el negocio de granos. Es un ganar-ganar para todos. La búsqueda apunta a negocios integrados con el productor, donde ingresan todos los servicios que podemos brindar, desde el abastecimiento de insumos hasta el acopio de granos, acompañado de las finanzas, seguros, entre otros.

La idea es explorar otras posibilidades.

Se abren otras posibilidades de negocios con los productores que quieran arrimarse. Hay que explorar asociaciones, pensando en que a las partes nos vaya bien. Cada uno poniendo lo que hace de forma más eficiente, para apuntar a sistemas con especializaciones. Por ejemplo, vamos a poner alta calidad para desarrollar un campo donde el objetivo sea pasar de 100 a más de 200 kilos por hectárea. Con eso hay un incremento de la rentabilidad, hay mejores negocios para el dueño del campo y para Kilafen. A partir de allí comienza el ganar-ganar.

Usted fue de los primeros que llegó a sembrar en Uruguay, y sigue a pesar de las diferentes variables que ha tenido el negocio. Muchos de los pooles de siembra que llegaron en aquel momento hoy no están. ¿Ese es un modelo agotado para las condiciones de la agricultura uruguaya?

Sí, creo que es un modelo virtualmente agotado. Eso era escala, básicamente, impulsado por los argentinos. Es un modelo muy afianzado en Argentina, donde se realiza una agricultura de escala, que se hace por teléfono, por decirlo de una forma. Porque los campos son mucho más parejos, el contratista va y ejecuta la operación. Y en Uruguay hay que estar al lado de la sembradora todo el tiempo, porque los campos son distintos, los suelos son muy heterogéneos, las herramientas trabajan diferente en un suelo y en otro. Hay muchísimos detalles para cuidar, por lo cual no se puede manejar de forma extensiva. A la figura pool de siembra no la veo como una alternativa en la agricultura uruguaya. En cambio, veo a Uruguay con una gran fortaleza en la especialización, para apuntar a la alta calidad. Ese debe ser el diferencial para todo, acá no podemos competir con volumen, tenemos que focalizarnos en la alta calidad.

Tarjeta Personal

Gordon Storey es argentino, ingeniero agrónomo, con estudios en la Universidad de Edimburgo (Escocia). Fue director de AACREA y en 2003 fundó Kilafen SA en Uruguay, empresa que opera con diferentes negocios del agro. Fue administrador general de Waldron SA, que gestionaba más de 100.000 hectáreas agrícolas-ganaderas en la zona núcleo de Argentina. Y fue productor agrícola-ganadero en Entre Ríos (Argentina)

Nota de Revista Verde N°104 – Sección Al Grano

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Las tecnologías para una agricultura con productividad y sustentabilidad

By Cristina Fumero,

La siembra directa, así como la rotación de cultivos y pasturas, y el control biológico, son herramientas que podrían posicionar a Sudamérica como una región de referencia

Sudamérica está en condiciones de tener la agricultura más sustentable del mundo, afirmó el científico brasileño Telmo Jorge Carneiro Amado. El investigador de la Universidad de Santa María, Río Grande del Sur, especialista en suelos y sustentabilidad agrícola, participó de la celebración del 30° aniversario de la Asociación Uruguaya Pro Siembra Directa (Ausid). 

Carneiro Amado destacó la trayectoria de Uruguay con esta tecnología y además valoró el trabajo de investigación en rotación de cultivos con pasturas, que se inició en 1963 en INIA La Estanzuela. “En ese momento ya se informaba sobre los beneficios de las rotaciones. Todas estas informaciones sirvieron de soporte para que podamos desarrollar la agricultura más sostenible del mundo, aquí en el Cono Sur de América”, enfatizó. 

Destacó que Uruguay “está caminando con pasos largos hacia la certificación de procesos agrícolas y ganaderos, para obtener el acceso a mercados que están cada vez más restrictivos en cuanto al uso de agroquímicos a gran escala, que puedan impactar en el ambiente y en la calidad de los alimentos”. 

Agregó que esta situación “es un poco más compleja” en Brasil, porque allí todavía se está expandiendo el área de cultivos. “Tenemos una reserva bastante grande de suelos, y hay preocupación de que los ecosistemas naturales no sean tan presionados”, comentó. 

Desde 2006 a 2023 el área de soja en Brasil se duplicó, pasando de 21 millones de hectáreas a 42 millones de hectáreas proyectadas para esta zafra. Además, se estima un crecimiento a una tasa de 3,4% anual, alcanzando las 60 millones de hectáreas en 2030. 

Consideró que “todo esto es muy positivo para la economía, pero hay preocupación en que este crecimiento degrade el suelo o el ecosistema pierda calidad. Por eso, nos gustaría tener un crecimiento aliado con la sustentabilidad, algo que hará que nuestra agricultura sea más fuerte”. 

Agregó que “con las ansias de aumentar el área de producción no se aplican los principios adecuados. Cuando la agricultura se expande a áreas nuevas, muchas veces la primera preocupación es producir, y la sustentabilidad es colocada en un segundo plano, algo que no puede ocurrir”. 

En ese sentido, sostuvo que si bien está bien que aumente el área, para atender la demanda del mercado, “ese crecimiento tiene que ser sobre bases sustentables”. 

Confirmación de la siembra directa

Carneiro Amado comentó que en Brasil “estamos avanzando en productividad, y estamos en un proceso de recalificación de nuestro sistema de siembra directa. Saliendo de sistemas muy simples a otros que desde el punto de vista biológico son más complejos, que podrían estar alineados con los presupuestos de una agricultura más sustentable”. 

Se refirió a los resultados de un experimento que ya tiene 37 años, que es uno de los más largos de Sudamérica, donde se compara la labranza con la siembra directa. Allí se demuestra que las prácticas sustentables pueden incrementar hasta 30% la productividad. 

Para el investigador esto es una evidencia de que no existe un conflicto entre ser sustentable y ser productivo. “Se pueden perseguir los dos objetivos con el mismo éxito. Lo que no podemos hacer más es una agricultura muy simplista y con alto impacto ambiental. Queremos ser más racionales en el uso de agroquímicos y disminuir el impacto de la agricultura en el ambiente”, afirmó. 

Control biológico

Sobre el incremento del uso de productos biológicos, dijo ser “muy optimista” y que en Brasil “está creciendo mucho”. Dijo que el primer atractivo para que el agricultor adopte esta tecnología es su menor costo en relación a los productos químicos. 

Destacó que “enseguida se puede percibir que nuestros sistemas se vuelven más resilientes, y que incluso se gana en productividad cuando utilizamos productos biológicos. Me parece que la siembra directa genera una alianza óptima con los biológicos”. 

Señaló que los biológicos se están utilizando para mejorar el enraizamiento de los cultivos, para aprovechar mejor los nutrientes y extraer el agua del suelo de forma más eficiente. Además, se refirió a los protectores de sistemas radiculares, organismos que atacan a las plagas que combaten a las plantas. 

“Este es el poder de los enemigos naturales. Antes teníamos solo herramientas químicas, que comprometían a los enemigos naturales, pero ahora los estamos valorizando y nos gustaría que estuvieran más presentes”, comentó. 

En tal sentido, dijo que “llamamos suelo supresivo al que tiene un bioma capaz de hacer un autocontrol, evitando que los patógenos predominen. Ese es un objetivo espectacular, que se puede alcanzar en una agricultura con bases sustentables”. 

Por otra parte, destacó que Brasil se está preparando para hacer análisis enzimáticos del suelo a gran escala, algo que aportará una idea de la calidad de la actividad biológica del suelo. “Eso será algo espectacular, porque por primera vez podremos realizar análisis biológicos del suelo, que se suman a los análisis químicos y físicos que ya se venían realizando”, expresó.

Agregó que “hay un proceso de aprendizaje, pero estamos muy esperanzados en que agricultores y técnicos puedan contar con esta nueva herramienta. Esperamos que llegue rápidamente a Uruguay, ya que somos vecinos, y esta experiencia que se adquiera en Brasil deberá ser compartida”. 

Equilibrios

Carneiro Amado enfatizó que “los equilibrios son el punto” central de la discusión. “Durante mucho tiempo creímos que ciertas prevenciones aisladas serían capaces de resolver todos nuestros problemas. Por ejemplo: para nutrir una planta se aplican fertilizantes químicos, encalado, y está resuelto el problema. Pero creemos que es mucho más complejo que eso, porque el bioma que está alrededor de la planta representa un papel fundamental en su nutrición. Entonces, no basta con un fertilizante químico para que el suelo se vuelva productivo. Eso lo conseguiremos con el equilibrio químico, físico y biológico”, sostuvo. 

Agregó que la siembra directa es un camino, pero debe estar asociada con otras prácticas que se fueron aprendiendo en los últimos años, que los agricultores las están adaptando gradualmente, con resultados muy positivos. 

“Como investigador me corresponde difundir estas tecnologías, acompañar a los agricultores e incentivarlos a que las prueben y les dé orgullo alcanzar no solo alta productividad sino además sustentabilidad”, subrayó. 

El investigador recordó cuando se introdujo la siembra directa a América del Sur, hace más de tres décadas. “En ese entonces pensábamos que entendíamos todo y bastaba con aplicarla. Pero pasados 30 años, vemos que no es una obra concluida, sino que aún tenemos por delante un período largo”, para explorar todas sus potencialidades, pensando especialmente en el aspecto biológico, indicó. 

La salud de los suelos del mundo

“Los suelos del mundo están muy mal”, enfatizó el científico brasileño. Y agregó que “apenas el 10% de los suelos agrícolas del mundo están mejorando. Es urgente rediseñar los sistemas agrícolas para que sean más sustentables; esa es la gran motivación”. 

Carneiro Amado concluyó que América del Sur “tiene experiencias muy ricas, que hay que generalizar, para que podamos tener una agricultura que le genere orgullo no solo a los integrantes del sector, sino también a la sociedad y al país”.

Nota de Revista Verde N°104

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Regadores van por 15.000 kg/ha de maíz y 5.500 kg/ha de soja

By Cristina Fumero,

La productividad del cereal bajo riego y en los planteos con altos rendimientos crece entre 300 y 500 kilos por año; y esos sistemas tienen 7% más carbono en el suelo

El maíz “es el cultivo que muestra aumentos más consistentes de rendimiento”, dijo a VERDE  Gastón Sobben, asesor técnico de Regadores Unidos del Uruguay, en el marco del primer Encuentro Nacional de Agricultura Sostenible. Allí consideró que “la apuesta es producir 15.000 kilos por hectárea o incluso más, en chacras con un manejo más intensivo”. 

En la actualidad los productores de Regadores Unidos, con un área que asciende a las 28.500 hectáreas, alcanzan un rendimiento promedio de 11.500 kilos de maíz por hectárea, con picos de 15.000 o 16.000 kilos. Para superar los 15.000 kilos de maíz “son claves el uso y manejo del nitrógeno junto a la genética”, donde “la población a sembrar y la distancia entre hileras, juegan un rol destacado”, señaló.

Agregó que “la densidad óptima varía según el híbrido, pero nos podemos mover entre 90.000 y 110.000 plantas”. A la vez, “con fechas más tempranas hay una respuesta positiva al sembrar a 38 centímetros”, indicó.

Con la fertilización nitrogenada, recordó que hace unos seis años se utilizaban dosis bajas. “Luego se incrementó, y con eso fue importante la distribución. Y no solo por los cuidados ambientales, sino por la eficiencia que aporta en el uso, algo relevante para los cultivos bajo riego”. La demanda oscila entre 280 unidades y 300 kilos de Nitrógeno (N). “Una parte la aporta el suelo, por lo cual se debe aportar entre 250 y 260  kilos de N”, explicó.

Sobben sostuvo que “cuando va aumentando el área es difícil ver la evolución de los promedios, pero sí se puede observar el crecimiento de los rendimientos máximos, con tasas que van de 300 a 500 kilos por año”.

La brecha productiva con el maíz de secano “es bastante grande” y “los maíces bajo riego prácticamente duplican” la productividad. A la vez, Sobben entiende que se podría aspirar a rendimientos más altos, porque hay chacras bajo riego que rinden 17.000 kilos por hectárea. En el caso de los regadores, “la agricultura por ambientes es utilizada para el manejo de nutrientes y poblaciones, pero aún no se da en el manejo del agua”. El 90% del área regada por los productores de Regadores corresponde a maíz de primera, ya que con un mismo equipo se apuesta a regar un maíz muy temprano para luego regar una soja.  

En el caso de la soja, puntualizó que la fecha de siembra y la elección de las variedades “son fundamentales” para alcanzar altos rendimientos. En la actualidad, el promedio de rendimiento bajo riego se ubica en 4.000 kilos de rendimiento y el objetivo es lograr productividades de 5.500 o 6.000 kilos bajo riego. 

Las sojas de primera “tienen mayor promedio de rendimiento y techos más altos”, pero sostuvo que la diferencia con las de segunda más tempranas, sembradas sobre colza, “no es mayor a 500 kilos por hectárea”.

Remarcó que la brecha productiva en soja dentro de Regadores Unidos es más amplia que en maíz. “Tenemos varias cosas a mejorar, porque muchas veces el manejo del agua en este cultivo termina siendo algo más residual”, admitió. El 40% de la soja regada es de segunda y en el área de Regadores Unidos “hay un poco más de soja que de maíz”. 

Secuestro de carbono en sistemas con riego

Partiendo de la base de que los sistemas regados son más productivos, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) viene trabajando en el análisis del efecto del riego en el carbono orgánico del suelo. 

El investigador de INIA, Agustín Núñez, dijo a VERDE que se hizo un relevamiento en los sistemas agrícolas comerciales con riego y se compararon los stocks de carbono del suelo de esos sistemas con los planteos de secano. “Vemos un efecto positivo, ya que con el riego logramos tener mayores niveles de carbono en el suelo”, afirmó. 

El efecto positivo se explica principalmente por las consecuencias que tiene la agricultura continua. “Los cultivos más productivos tienen más producción de biomasa”, lo que implica “una mayor entrada” de carbono en el sistema. De todas formas, sostuvo que “lo importante es lograr que esos efectos sean más profundos y no solo en los primeros centímetros del suelo”.

Para el análisis del secuestro de carbono se consideraron 17 sitios muestreados, de los cuales siete tenían agricultura continua. “En los sistemas regados, tanto en el promedio general como en los que están con agricultura continua, vimos entre 11 y 12 toneladas más de carbono que en los planteos de secano, lo que equivale a un aumento del 7%. Es un nivel que está dentro de las ganancias más altas para los países con clima templados”. 

Cada vez hay más conciencia sobre la importancia del carbono en el suelo y “se sabe lo que debemos hacer para devolverlo”, porque está alineado a los sistemas más productivos. “En la medida que mejoremos la productividad vamos a tener un efecto positivo en carbono”, aseguró. La cuantificación de estos procesos, “es muy importante para entender hacia dónde estamos yendo y cuáles son las oportunidades de mejora”, enfatizó.  

Nota de Revista Verde N°104

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Nuevo insecticida de Syngenta promete control “impactante” de las plagas en soja

By Cristina Fumero,

Syngenta y Grupo Macció lanzaron Virantra, basado en la nueva molécula Plinazolin, que tuvo un largo proceso de investigación y desarrollo, estimado en US$ 250 millones

Syngenta y Grupo Macció realizaron el lanzamiento de Virantra, un insecticida en base a una nueva molécula denominada Plinazolin, que representa “el final de un proceso de investigación y desarrollo a nivel global”, resaltó a VERDE José Inciarte, gerente de Ventas y Marketing de Syngenta.

Inciarte consideró que Virantra tendrá “un impacto enorme” en el control de plagas en soja, en una primera instancia, porque más adelante estará disponible para otros cultivos. Es un insecticida “revolucionario” por las ventajas que brinda.

Al enumerar los aportes, Inciarte destacó que Virantra cuenta con una nueva molécula, que tiene un nuevo modo de acción. En Uruguay “el control de lepidópteros está muy focalizado en Clorantraniliprole, el de chinches en Tiametoxan, y con Plinazolin sumamos otro modo de acción que siempre es favorable para el manejo de la resistencia”, explicó. Además, entre las ventajas figura un “amplio espectro de control”, porque está registrado para chinches, lepidópteros, trips y arañuelas, “con una excelente performance de control en esas plagas”, describió el ejecutivo de Syngenta. 

Agregó que ese nuevo insecticida también tiene una “residualidad muy larga”, lo que “permite hacer una aplicación temprana”, en R3, junto con los fungicidas que “normalmente se aplican”. De esta forma, “el cultivo queda cubierto”, ya que “lo normal en un año estándar” es que se haga una aplicación más temprana contra lagartas, otra más tardía contra chinches y si aparecen trips o arañuelas hay que hacer una nueva aplicación”. Con Virantra “se hace una sola aplicación temprana y el productor se olvida”.

Inciarte afirmó que eso “cubre hasta el final del ciclo”, lo cual “es una ventaja enorme en costos, en logística, en meter mosquitos frecuentemente en una chacra, entre otros”. La otra “gran ventaja” pasa “por la toxicología y el cuidado del medio ambiente”, ya que “es un producto banda verde”, valoró.

Sobre el trabajo de desarrollo de Virantra en Uruguay, indicó que “los ensayos se vienen realizando desde hace cinco años, lo que permite observar el comportamiento en años bien diferentes desde el punto de vista climático y la presión de plagas”. 

Daniel Ferreras, gerente técnico de Insecticidas de Syngenta, explicó a VERDE que el modo de acción de Virantra provoca que las plagas tengan una contracción muscular al tocar la planta, “que es constante, y los músculos no se pueden relajar; los insectos quedan paralizados, no se pueden mover y luego mueren”.

Sobre la recomendación de manejo, indicó que “cada plaga tiene una dosis óptima de uso. Para trips y ácaros se recomienda una dosis a partir de 50 centímetros cúbicos (cc) por hectárea, con un excelente control”. Para chinches y lepidópteros “recomendamos el rango de 75 a 100 cc por hectárea, y brinda una semana más de residualidad”. 

El gerente técnico de Insecticidas de Syngenta agregó que “para cuidar esta molécula, como cualquier otra herramienta, hay que rotar ingredientes activos”. Si en determinado momento “aplico Virantra para controlar una plaga, y luego hay otra generación de esa misma plaga y en el mismo cultivo, tengo que aplicar un insecticida con otro modo de acción”. 

También subrayó la importancia de “respetar las dosis adecuadas, aplicando los productos en los momentos indicados, y haciendo una buena calidad de aplicación puedo proteger productos y tecnologías para que perduren en el tiempo”, acotó.

EL RECORRIDO DE UNA NUEVA MOLÉCULA

Sobre el proceso de investigación y desarrollo, Inciarte señaló que “se empiezan a evaluar cientos o miles de moléculas”, que son descartadas por no cumplir el objetivo buscado. Y las que siguen, pasan a una etapa de campo, donde se empiezan a evaluar y a medir los resultados agronómicos, ambientales y económicos. En este caso, Virantra “llegó al final de la carrera”, al superar todos esos obstáculos.

Ferreras, por su parte, indicó que desarrollar una molécula lleva unos 10 años. El trabajo comienza en los laboratorios de Basilea (Suiza), donde se realizan estudios durante cuatro o cinco años y “se determina si tiene propiedades insecticidas, fungicidas o herbicidas; y también se realizan los análisis toxicológicos. Si avanza, la molécula llega a los países donde comienzan los ensayos en los diferentes cultivos, para determinar la recomendación de uso. Y luego se inicia la fase de registro, para poder llegar al mercado”.

Ante un contexto de mayores demandas ambientales y productivas, “hoy además de la eficiencia y el costo, el producto tiene que ser sustentable. No puede generar impactos en la salud, en el ambiente, en polinizadores ni en benéficos. Todo eso hace mucho más desafiante conseguir una molécula que cumpla con esos requisitos”, planteó. 

Esto exigió que la empresa también incremente su inversión en el desarrollo de un producto, que en promedio se ubica en torno de los US$ 250 millones, se informó.

LAS PLAGAS

El entomólogo y consultor privado, Diego Álvarez –docente de la Universidad de Buenos Aires–, expuso durante el lanzamiento de Virantra. Luego dijo a VERDE que la problemáticas de plagas en las últimas zafras se ha venido acentuando y por eso la entomología toma más preponderancia. “Pero son fenómenos cíclicos, y es la biología la que marca el ritmo. Ahora estamos frente a la aparición de otras problemáticas como la lagarta bolillera, la chinche de los cuernitos, arañuelas, trips y todo el complejo chinches”, detalló.

Álvarez consideró que hoy existen cinco o seis adversidades, “pero ninguna alcanza los umbrales de acción, aunque todas están en un nivel que rasguña el rendimiento potencial del cultivo. Eso dificulta tomar la decisión agronómica. Estudiamos el umbral para cada una de las plagas. Ahora tengo seis o siete adversidades, todas en el mismo momento fenológico; ninguna alcanza el umbral, pero todas me sacan rendimiento”.

Las estrategias para enfrentar esa problemática pasan por recorrer los cultivos, cuantificar la situación y determinar técnicamente cuál es, en función de fenología del cultivo, la plaga primaria, secundaria, terciaria y demás; recién luego de eso se debe definir qué insecticida corresponde utilizar. 

El ambiente, el cultivo y la plaga “son tres pilares que están continuamente interactuando. Cuando no tengo agua en el sistema, la tasa de crecimiento del cultivo se frena y pasa mucho más tiempo en un mismo estado fenológico, quedando vulnerable a todas las plagas que están dando vuelta en ese lote”, señaló.

Álvarez comentó que estuvo evaluando a Virantra durante dos años, en etapas experimentales. En el tercer año pasó a microparcelas y franjas, y en 2021 lo analizó a nivel de chacra. “Vino a revolucionar el mercado de los insecticidas. Es algo distinto a lo que veníamos viendo. El último lanzamiento de insecticida revolucionario en Argentina fue en el 2009, y ahora llegó Virantra”, afirmó.

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La edición génica: el traje a medida para productores y consumidores

By Cristina Fumero,

La tecnología se posiciona para revolucionar los procesos productivos de la agricultura, ya que mejorará características específicas de las especies a partir del objetivo buscado

La edición génica fue unos de los temas centrales del 8° Congreso de Semillas de las Américas, realizado del 26 al 28 de setiembre en Punta del Este, con la organización de la Asociación de Semillas de las Américas (SAA) y sus asociados en Uruguay: la Cámara Uruguaya de Semillas, la Asociación Uruguaya de Obtentores Vegetales (Urupov) y la Asociación Nacional de Productores de Semillas (Anaprose).

En ese marco, Miguel Sánchez, de ChileBio, describió a VERDE que la edición génica es una tecnología que gana cada vez más fuerza en los programas de mejoramiento de distintas especies vegetales. “Hace 5 o 6 años estas tecnologías no existían y en la actualidad hay 18 países con marco normativo. También hay muchos países que están definiendo el camino a seguir y hay dos productos comerciales que han surgido a partir de la edición génica”. 

En esa línea, indicó que Japón es el país más avanzado en esa área, y que cuenta con un tomate al que se le apagaron dos genes para que acumule aminoácidos. “Con ese proceso el tomate previene la hipertensión arterial y tiene beneficios para el consumidor. Se trata de un desarrollo que realizó una universidad japonesa”, indicó. 

Y el otro producto, también pensado para la alimentación humana, es una soja enriquecida en ácidos grasos de omega 9, a la que además se le redujeron otros que no son de interés. “Si uno va al nutricionista y le pregunta qué consumir para prevenir enfermedades cardíacas o cerebrovasculares, la recomendación es alimentarse con alimentos ricos en omega 9”, resaltó el ejecutivo de ChileBio.

 Actualmente, en un contexto internacional marcado por el cambio climático y la guerra, este tipo de tecnología contribuye a generar alternativas para combatir la inseguridad alimentaria. “Cada país tiene su problema, que puede ser la sequía, salinidad, plagas, entre otros. Por eso hay iniciativas que están apuntando a cultivos con tolerancia a la sequía y específicamente en América se está avanzando en cultivos adaptados a la salinidad y también al calor”, indicó Sánchez. 

 En ese marco cada país define hacia dónde o en qué cultivos poner énfasis a partir de las necesidades. “Lo importante es que existen actores públicos y privados trabajando con distintos materiales y también con cultivos huérfanos, que son los que están olvidados. Son iniciativas pensadas para ayudar a los pequeños, medianos y grandes agricultores para que la adaptación de las diferentes especies genere mejores resultados”, dijo. 

Para Sánchez uno de los elementos más importantes de la edición de genes es que permite la democratización de la tecnología, al ser más económica que la ingeniería genética tradicional, que produce los organismos genéticamente modificados (OGM) y, por tanto, permite que más actores participen en la generación de las innovaciones. 

“La simplicidad tecnológica versus las otras tecnologías ha permitido ampliar el horizonte de productos en los cuales se está trabajando y prácticamente en el cultivo que tú pienses va a haber alguna iniciativa a nivel global”, afirmó.

Otro beneficio de la edición génica es la velocidad con la cual se obtienen resultados. “Un producto puede demandar cuatro, cinco o seis años en llegar al mercado. Con los programas de mejoramiento tradicional una especie puede demorar hasta 10 años. En el caso de los frutales podemos pasar hasta 30 años”, señaló. 

Sánchez destacó el impacto en el mejoramiento genético, pero además el avance fenomenal en el conocimiento técnico y científico sobre los genes de las plantas y las proteínas que producen. 

Valoró que “los científicos y expertos cuentan ahora con esta información y pueden empezar a montar programas de desarrollo, y no solo de investigación, para mejorar distintas características de interés. Tenemos toda la información y las herramientas tecnológicas necesarias para adaptarnos a los desafíos, y la edición de genes promete ser una de las principales herramientas para revolucionar los procesos productivos en función de los objetivos buscados”.

Uno de los países que lidera y cuenta con un marco normativo es Estados Unidos, que tiene 90 productos que “han pasado exitosamente las regulaciones”, según datos del Departamento de Agricultura (USDA, por su sigla en inglés). En Latinoamérica, si bien los datos no son tan accesibles como los de Estados Unidos, Sánchez hizo una recopilación y señaló que en Chile hay 18 productos analizados por los reguladores, en Argentina 14, en Brasil cinco, en Colombia tres y en Honduras hay dos. “Esto ya despegó, avanza y será un elemento clave para que la agricultura sea más sustentable”, dijo.

LAS DIFERENCIAS CON LOS OGM

Sánchez explicó que los OGM, conocidos como transgénicos, están definidos internacionalmente de acuerdo al Convenio de la Biodiversidad Biológica, que establece las bases para que los países definan su marco regulatorio. El convenio sostiene que un producto debe cumplir con dos requisitos para ser considerado un OGM: haber sido obtenido con ingeniería genética y contener ADN proveniente de otro organismo. 

Los materiales con edición génica y los OGM son obtenidos a partir de ingeniería genética, pero los productos editados no contienen material genético de otros organismos vivos. “Por eso es muy fácil determinar si es o no un OGM, y si tiene que someterse o no a una regulación específica”, acotó. 

Los 18 países que cuentan con marco regulatorio para la edición génica “se basan en saber si un producto tiene o no ADN proveniente de otro organismo. Si lo tiene sigue la regulación de los OGM, pero si no lo tiene sigue la exigencia de un cultivo tradicional para llegar al mercado. Por lo tanto, la edición génica no está regida por las mismas normas que los transgénicos”, explicó Sánchez

LA REGULACIÓN EN URUGUAY

El subsecretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Ignacio Buffa, dijo en Punto de Equilibrio, de radio Carve y revistaverde.com.uy, que “Uruguay está en proceso de evaluación” del camino que adoptará para regular las especies vegetales que surjan de la edición génica. 

En esa línea, Buffa informó que el mensaje del Poder Ejecutivo en la Rendición de Cuentas apunta a la creación de una comisión específica para que determine si un material deberá ser analizado como un evento transgénico por el Gabinete de Bioseguridad, o si pasará directamente a la Evaluación de Cultivares del Inase. El subsecretario consideró que “se le deben generar elementos técnicos a los legisladores”, sobre una temática que es poco difundida en ámbitos parlamentarios.

Por su parte, Diego Risso, director ejecutivo de la Asociación Uruguaya de Obtentores Vegetales (Urupov), dijo a VERDE que desde la industria semillerista están alineados con el gobierno en que exista una regulación de esta tecnología. “No nos olvidemos que Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, Colombia, Estados Unidos y Canadá ya lo tienen regulado, mientras que Uruguay está quedando atrás. Por eso, vemos con buenos ojos esta iniciativa del MGAP”.

Según lo informado, las autoridades nacionales piensan en una propuesta regulatoria muy similar a la de los demás países de la región. “Lo vemos como una opción muy pragmática´, sin descuidar la ciencia, la seguridad y la evaluación de riesgo. Para nosotros es muy importante que la base científica esté bien establecida, que se puedan hacer todas las evaluaciones por parte del cuerpo técnico, y que a nivel político se tomen las decisiones”, indicó el directivo de Urupov. 

En tanto, Agustín Damboriarena, gerente de la Cámara Uruguaya de Semillas (CUS), dijo que “Uruguay está un poco rezagado” porque aún no cuenta con un marco normativo vinculado a la “edición génica”. Sin embargo, “valoramos muy que este tema ya se esté tratando a nivel regulatorio”.

“Desde la CUS compartimos lo propuesto por el MGAP de crear un comisión interinstitucional de expertos, que determine si un material es un OGM o no, y en caso de serlo deba solicitar su estudio y aprobación por el Sistema Nacional de Bioseguridad», resaltó. 

Asimismo, Rodolfo Fonseca, gerente de la Asociación Nacional de Productores de Semillas del Uruguay (Anaprose), dijo a VERDE que la gremial está a favor del uso de estas nuevas tecnologías y de su regulación. “Estamos trabajando con la CUS y Urupov para que la regulación de todo lo que se ha logrado por edición génica sea acorde, y no genere sobrerregulaciones que no lo ameriten. Estamos de acuerdo con el planteo del gobierno; la idea es trabajar para avanzar y que Uruguay pueda tener marco normativo en esa materia”, sostuvo.

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Las Anitas: un ejemplo de cómo diversificar rubros por ambientes

By Cristina Fumero,

La jornada Pasturas 2022, de PGG Wrightson Seeds, se realizó en el establecimiento de la familia Alfonso, donde se mostraron sistemas productivos rentables y sustentables

El establecimiento Las Anitas, de la familia Alfonso, fue la sede de la jornada Pasturas 2022, denominada “Genética ganadera más genética forrajera”, organizada por PGG Wrightson Seeds. En la actividad, se mostró la experiencia de rotaciones que se llevan a cabo en ese establecimiento ubicado en el departamento de Durazno, combinando campo natural con pasturas mejoradas, agricultura y forestación, además de la ganadería comercial y de pedigrí. 

Fernando Alfonso, director de Las Anitas, recordó la trayectoria de la empresa fundada en 1902, por su bisabuelo, y que ha tenido históricamente a la invernada sobre campos naturales como principal rubro. Con la aparición de nuevas generaciones el negocio fue variando, hasta que en la década de 1990, a pesar de que la invernada sobre campo natural seguía siendo el principal rubro, se fueron incorporando mejoramientos. “El sector fue evolucionando, y a partir del año 2015 el porcentaje de campo arrendado fue bajando, y a los verdeos invernales clásicos se le fueron agregando nuevas especies y rotaciones con los campos que iba dejando la agricultura”, sostuvo Alfonso. 

A partir del 2020 se incorporan pasturas perennes, basadas en festucas, la empresa creció en cría “por una oportunidad de compra e intentando bajar riesgos, y además incursionó en la forestación”, comentó. Ya desde la década de los años 2000 Las Anitas hacía agricultura y tenía un corral de engorde, básicamente dedicado a la recría y eventual terminación de novillos. 

Además de la dirección ejecutiva de Las Anitas, la empresa cuenta con un amplio grupo de asesores externos de gran nivel. “Creemos mucho en el equipo y creemos que tenemos a los mejores en cada una de las áreas”, destacó Alfonso. El productor agregó que el personal que trabaja en el establecimiento está desde hace muchos años. 

“Nos gustan las relaciones de larga duración, tanto con clientes como con proveedores; así entendemos el negocio”, dijo. A su vez, destacó que apelan a la diversificación productiva, porque “buscamos la rentabilidad, pero con sustentabilidad y respeto por el medio ambiente; así como creemos en el crecimiento personal y profesional del equipo”.

Durante la jornada se realizaron cuatro paradas, donde se observaron las diferentes rotaciones y la evolución productiva que ha tenido el establecimiento. “Aquí lo que se busca es diversificar por ambiente, dentro de los diferentes rubros, ya que el establecimiento cuenta con ganadería comercial, ganadería de pedigrí, agricultura y forestación”, detalló Fernando Alfonso. 

En ganadería Las Anitas utiliza pasturas para las fases de recría y de terminación, asegurando que “son un sustento importante para el aumento de carga en la ganadería comercial”, afirmó el director de la empresa.

En cuanto a los resultados productivos sobre pasturas, destacó que el año pasado se obtuvieron producciones de entre 500 y 600 kilos de carne, con márgenes brutos en el eje de los US$ 600 para la ternera y US$ 1.040 para los machos. “Es un buen resultado”, destacó.

De todas formas, Alfonso señaló que más allá de estos datos, “nos gusta ver el sistema y por eso pensamos en la diversificación y en aumentar el área de pasturas para poder incrementar la ganadería. Vemos el sistema en conjunto y cómo interactúa en los distintos ambientes”, subrayó. 

Explicó que Las Anitas cuenta con una ganadería comercial, que tiene como objetivo llegar a marzo con el novillo en 350 kilos, y en base a cómo se presente el mercado definir si el animal termina en pasturas, corral o si se vende. 

“Hemos hecho de todo” sostuvo, destacando que tienen flexibilidad para hacer el mejor negocio en cada caso. “No nos olvidemos que siempre hay un tema de clima y mercado que también influye. Por eso apostamos a tener la mayor cantidad de opciones a la hora de cerrar negocios”, puntualizó. Recordó, a modo de ejemplo, que hace dos años se tuvo que vender toda una generación de novillos en diciembre, por la sequía. 

Las hembras, en tanto, no solo producen el macho sino que forman parte de un sistema abierto, ya que incorporan vacas de invernada para engordar sobre campo natural y pasturas.

Acerca de la cría, sostuvo que es la base más importante de la ganadería, rubro que representa dos terceras partes de los ingresos del establecimiento. “Por una oportunidad de compra que tuvimos hace cuatro años y con la visión del negocio, aumentamos la cría y hoy es base fundamental, porque la invernada de vacas representa una parte importante de los ingresos” ganaderos de la empresa. 

Analizando la productividad que tiene el sistema basado en la diversificación con la agricultura, Alfonso sostuvo que los resultados son alentadores ya que han mantenido e incluso aumentado los rendimientos, a pesar de los años de sequía. 

La base agrícola son los cultivos de soja y maíz, rotando, según el año, con puentes verdes o con colza/cebada en invierno. Los rendimientos promedio de los últimos cinco ejercicios rondan los 3.100 kilos por hectárea en soja y 8.000 kilos por hectárea en maíz. Alfonso aseguró que “estamos encantados con el sistema, porque más allá de la diversificación, aumentan los rindes de la agricultura en ambientes que vienen de pasturas”. 

Para la gestión, Las Anitas utiliza cierres parciales de forma trimestral. “Contamos y pesamos los ganados, realizando los ajustes de carga correspondientes”, comentó. Las menores precipitaciones de los últimos años, en momentos claves, llevó a tener que realizar ajustes en la carga animal, que actualmente es de 0,75 unidades ganaderas por hectárea (UG/ha). “Como consecuencia de esto, después de tres años de crecimiento, en el último año tuvimos un descenso en la producción de carne”, puntualizó el ingeniero agrónomo Agustín Piñeyrua. 

Agregó que actualmente el 70% del área de la empresa es propia y el resto arrendada. Haciendo foco en la superficie de pastoreo ganadero, explicó que el 74% del área es campo natural. “Tenemos claro que la base del sistema es el campo natural”, señaló.

A su vez, el establecimiento se divide en tres ambientes; uno de alto potencial con seis años de agricultura y cuatro de pasturas perennes; otro de potencial medio, donde se incluye agricultura y cuatro años de pasturas; y uno con suelos de menor potencial, donde la rotación es básicamente forrajera, para luego incluir una rotación corta con pasturas. 

Sostuvo que “la rotación a largo plazo permite planificar procesos con antelación y planificar el uso del suelo” aseguró, lo cual calificó como un aspecto “muy importante para la empresa”.

Por último, sostuvo que en el programa genético de Las Anitas el objetivo global es lograr animales eficientes para transformar las pasturas y el campo natural en carcasas pesadas. “El principal cliente evaluador de nuestros toros es nuestro propio sistema, porque somos los primeros en probarlos”, remarcó. 

Piñeyrua se refirió a la situación de déficit hídrico en la zona, que es variable, y que ha sido determinante a nivel productivo, ya que en los últimos tres años las lluvias fueron inferiores a lo normal. “Más allá del acumulado anual, lo importante es ver en qué momentos ocurrió ese déficit”, puntualizó. En ese sentido, destacó que en las últimas tres primaveras llovió entre 29% y 45% menos de lo normal, mientras que en julio, agosto y setiembre de este año las lluvias fueron 56% inferiores al promedio. 

LAS PASTURAS

En la primera parada de la recorrida se observó el campo natural como recurso principal de la empresa. No solo el manejo del tapiz y el uso de las categorías de hembras, sino también la interacción con otros rubros, como la forestación. A su vez, se comentó acerca del mejoramiento de campo natural, con Lotus angustissimus, INIA Basalto y Lotus pedunculatus INIA E-Tanin. 

Mateo Carrere, del área de Investigación y Desarrollo de PGG Wrightson Seeds, indicó que se introdujeron esas opciones de Lotus porque si bien “lo más tradicional es el mejoramiento con Lotus El Rincón, hay otras opciones tanto anuales (INIA Basalto) como perennes (E-Tanin). Ambos realizan un excelente aporte en la producción total del campo natural, así como una mejora en la calidad nutricional de la pastura (por su aporte de proteína), y una mejora en la fertilidad del tapiz, por el aporte del nitrógeno”.

También se remarcó la importancia de las leguminosas forrajeras con alto contenido de taninos condensados (Lotus), mitigando la emisión de los gases de efecto invernadero (provocado por los rumiantes), ya que se aumenta el nitrógeno en las heces y disminuye la concentración de Nitrógeno (N) en la orina. Por lo tanto se generan menores cantidades de N mineral en el suelo y se reducen las emisiones iniciales de N2O después de la deposición”. 

La segunda parada se realizó sobre una pastura perenne, de primer año, en base a festuca INIA Aurora y Lotus corniculatus San Gabriel, en un suelo 5.02b que forma parte de la rotación para ambientes de medio potencial. Consta de cinco años de pasturas y luego vuelve a la fase agrícola, por dos años. 

En la secuencia se observa que los antecesores fueron: colza, soja y siembra al voleo de Raigrás italiano (Superfeast). Al considerarse el factor fecha de siembra como elemento determinante, se resolvió no pasar directamente de la soja a la fase de pasturas. 

Además, el uso del raigrás italiano previo a la pastura perenne permitió realizar un control de malezas (básicamente carnicera). Además, al ser de un ciclo largo se pastoreó hasta diciembre, para luego realizar un barbecho correcto para la implantación de la pastura.

La pradera se sembró entre el 8  y 10 de abril 2022, con una densidad de 18 kilos de Festuca INIA Aurora, más 8 kilos de Lotus San Gabriel en siembra directa. En la fertilización de base fueron 80 kilos de 7-40 al voleo. 

El primer pastoreo de la parcela comenzó el 1° de agosto y culminó el 15 de agosto. El segundo pastoreo comenzó el 20 de setiembre y seguía en la jornada. Se estaban pastoreando novillos de sobreaño a una carga de 1.000 kilos de peso vivo por hectárea (PV/ha).

En Las Anitas 15% de la agricultura entra como servicio para la ganadería, y además suma para el control de malezas. En la jornada se enfatizó que las pasturas mejoran la estructura de suelo y rindes en los cultivos siguientes, tanto de invierno como de verano. 

Además, la información de investigadores como Gervasio Piñeiro resalta el rol de las raíces de las pasturas en el aporte de carbono al sistema. Y estudios de Francisco Formoso indican una relación biomasa aérea/biomasa radicular de 0,9. Por lo tanto, hay una muy importante producción de raíces.

En otras de las paradas se observó un pastura de tercer año, en base a Festuca INIA Fortuna con Lotus corniculatus San Gabriel, con la particularidad de que fue la primera Festuca instalada en el establecimiento y forma parte de la rotación del ambiente de alto potencial. El esquema consiste en cuatro años de pasturas y luego vuelve a la fase agrícola por seis años. 

Es un ambiente con un suelo 10.12, el cultivo antecesor fue soja. Esa pastura fue sembrada el 7 de mayo de 2020, con una densidad de 20 kilos de Festuca INIA Fortuna en mezcla con  8 kilos de Lotus San Gabriel; y se fertilizó con 100 kilos de 18-46/46-0. En 2021 tuvo una refertilización con 100 kilos 0-40; y en 2022 se sumaron 100 kilos de cloruro de potasio, 100 kilos de urea en otoño y otros 100 kilos a principios de agosto. 

Para el manejo de malezas dentro de la pastura se aplicó: Clopyralid (100cc/ha) más Flumetsulam (60 gr/ha) durante el otoño 2021. Al año siguiente se aplicó 2.4 DB (1 lt/ha) más Clopyralid (100 cc/ha). 

Este año se han realizado cinco pastoreos, y el último culminó el 10 agosto 2022. Sobre la carga, se explicó que en los meses de marzo, abril y mayo llega a 760 kilos PV/ha. Y en junio, julio y agosto es de 440 kilos PV/ha. En primaveras normales la carga llega hasta 1.200 kg PV/ha.

Ha sido una pradera marcada por el déficit hídrico durante los tres años. En el primer invierno y la primera primavera, el déficit fue de 251 milímetros, y en las mismas estaciones del año siguiente el déficit llegó a 350 milímetros. 

Allí se respondieron las siguientes preguntas: ¿Por qué usar festuca? ¿Qué nos da la especie? “Claramente es una especie muy noble y estable, ya lo demuestra esa pastura de tercer año con un excelente stand de plantas a pesar de las dos primaveras secas. Es el verdeo más temprano, porque a principios del otoño nos está entregando forraje, cuando ninguna otra opción de verdeo invernal te lo entrega, y los animales salen más temprano del corral hacia las pasturas”, indicó Carrere.

Agregó que las pasturas perennes brindan estabilidad y persistencia en la rotación forrajera, y juegan un rol clave en el sistema. En este caso la pastura se usa con las vaquillonas de 1 año, que salen del corral en el otoño y pasan a pradera hasta el final de la primavera, obteniendo ganancias de alrededor de 350 gramos por animal al día en otoño-invierno, y 800 gramos por animal al día en primavera, con una carga alta.

La cuarta parada fue sobre una pastura de Raigrás italiano Magno, que forma parte de una rotación forrajera pura, en ambiente integrado por suelos 5.02 b y 5.02 a. “El Magno, es el raigrás anual de ciclo más largo que tenemos. Se destaca por su alta producción de forraje hasta diciembre, con muy buena calidad”, explicó Federico Nolla, del área de desarrollo de PGG Wrightson Seeds. 

Se sembró el 15 de abril de 2022, luego de una pradera de cuarto año (de raigrás y lotus corniculatus), con una densidad de 25 kilos por hectárea de Raigrás Magno y una fertilización basal de 80 kilos 7-40. En macollaje se aplicaron 50 kilos de urea y tuvo una refertilización con 70 kilos  de urea azufrada sobre fines de agosto. Después del primer pastoreo se controlaron malezas de hoja ancha con Aminopyralid más 2.4D amina.

Los raigrases italianos “son la opción que entrega mayor producción de forraje durante el año y permite extender el ciclo de la rotación hasta diciembre inclusive. Es la opción ideal si no se piensa en ningún verdeo de verano”, comentó Nolla. 

Agregó que “luego nos deja un barbecho bien limpio y podemos entrar con alguna avena forrajera en febrero, o irnos a marzo para sembrar alguna pastura de rotación corta como es el caso de la mezcla de achicoria más trébol rojo y lotus, con alguna gramínea, ya sea cebadilla, raigrás italiano Magno/Superfeast o raigrás Winter Star 3”.

En Las Anitas se conoce el ambiente de cada campo y, a partir de eso, se establece la rotación más adecuada, posicionando las diferentes opciones forrajeras para potenciar la producción ganadera y agrícola.

Claves para tener buenas festucas

Entre los aspectos clave de manejo para lograr una buena producción y persistencia de festucas, se mencionó a la fertilización nitrogenada en la entrada del otoño, para fomentar la producción de nuevos macollos. Además de la fertilización nitrogenada a la salida del invierno, para capitalizar la producción de forraje primaveral. Y en primavera controlar la encañazón y floración, con altas cargas, para reducir esta etapa reproductiva. Al final de la primavera se recomienda trabajar con remanentes altos, para entrar al verano.

Nota de Revista Verde N°104

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