Agricultura

Nuevo insecticida de Syngenta promete control “impactante” de las plagas en soja

28 de noviembre de 2022

Syngenta y Grupo Macció lanzaron Virantra, basado en la nueva molécula Plinazolin, que tuvo un largo proceso de investigación y desarrollo, estimado en US$ 250 millones

Syngenta y Grupo Macció realizaron el lanzamiento de Virantra, un insecticida en base a una nueva molécula denominada Plinazolin, que representa “el final de un proceso de investigación y desarrollo a nivel global”, resaltó a VERDE José Inciarte, gerente de Ventas y Marketing de Syngenta.

Inciarte consideró que Virantra tendrá “un impacto enorme” en el control de plagas en soja, en una primera instancia, porque más adelante estará disponible para otros cultivos. Es un insecticida “revolucionario” por las ventajas que brinda.

Al enumerar los aportes, Inciarte destacó que Virantra cuenta con una nueva molécula, que tiene un nuevo modo de acción. En Uruguay “el control de lepidópteros está muy focalizado en Clorantraniliprole, el de chinches en Tiametoxan, y con Plinazolin sumamos otro modo de acción que siempre es favorable para el manejo de la resistencia”, explicó. Además, entre las ventajas figura un “amplio espectro de control”, porque está registrado para chinches, lepidópteros, trips y arañuelas, “con una excelente performance de control en esas plagas”, describió el ejecutivo de Syngenta. 

Agregó que ese nuevo insecticida también tiene una “residualidad muy larga”, lo que “permite hacer una aplicación temprana”, en R3, junto con los fungicidas que “normalmente se aplican”. De esta forma, “el cultivo queda cubierto”, ya que “lo normal en un año estándar” es que se haga una aplicación más temprana contra lagartas, otra más tardía contra chinches y si aparecen trips o arañuelas hay que hacer una nueva aplicación”. Con Virantra “se hace una sola aplicación temprana y el productor se olvida”.

Inciarte afirmó que eso “cubre hasta el final del ciclo”, lo cual “es una ventaja enorme en costos, en logística, en meter mosquitos frecuentemente en una chacra, entre otros”. La otra “gran ventaja” pasa “por la toxicología y el cuidado del medio ambiente”, ya que “es un producto banda verde”, valoró.

Sobre el trabajo de desarrollo de Virantra en Uruguay, indicó que “los ensayos se vienen realizando desde hace cinco años, lo que permite observar el comportamiento en años bien diferentes desde el punto de vista climático y la presión de plagas”. 

Daniel Ferreras, gerente técnico de Insecticidas de Syngenta, explicó a VERDE que el modo de acción de Virantra provoca que las plagas tengan una contracción muscular al tocar la planta, “que es constante, y los músculos no se pueden relajar; los insectos quedan paralizados, no se pueden mover y luego mueren”.

Sobre la recomendación de manejo, indicó que “cada plaga tiene una dosis óptima de uso. Para trips y ácaros se recomienda una dosis a partir de 50 centímetros cúbicos (cc) por hectárea, con un excelente control”. Para chinches y lepidópteros “recomendamos el rango de 75 a 100 cc por hectárea, y brinda una semana más de residualidad”. 

El gerente técnico de Insecticidas de Syngenta agregó que “para cuidar esta molécula, como cualquier otra herramienta, hay que rotar ingredientes activos”. Si en determinado momento “aplico Virantra para controlar una plaga, y luego hay otra generación de esa misma plaga y en el mismo cultivo, tengo que aplicar un insecticida con otro modo de acción”. 

También subrayó la importancia de “respetar las dosis adecuadas, aplicando los productos en los momentos indicados, y haciendo una buena calidad de aplicación puedo proteger productos y tecnologías para que perduren en el tiempo”, acotó.

EL RECORRIDO DE UNA NUEVA MOLÉCULA

Sobre el proceso de investigación y desarrollo, Inciarte señaló que “se empiezan a evaluar cientos o miles de moléculas”, que son descartadas por no cumplir el objetivo buscado. Y las que siguen, pasan a una etapa de campo, donde se empiezan a evaluar y a medir los resultados agronómicos, ambientales y económicos. En este caso, Virantra “llegó al final de la carrera”, al superar todos esos obstáculos.

Ferreras, por su parte, indicó que desarrollar una molécula lleva unos 10 años. El trabajo comienza en los laboratorios de Basilea (Suiza), donde se realizan estudios durante cuatro o cinco años y “se determina si tiene propiedades insecticidas, fungicidas o herbicidas; y también se realizan los análisis toxicológicos. Si avanza, la molécula llega a los países donde comienzan los ensayos en los diferentes cultivos, para determinar la recomendación de uso. Y luego se inicia la fase de registro, para poder llegar al mercado”.

Ante un contexto de mayores demandas ambientales y productivas, “hoy además de la eficiencia y el costo, el producto tiene que ser sustentable. No puede generar impactos en la salud, en el ambiente, en polinizadores ni en benéficos. Todo eso hace mucho más desafiante conseguir una molécula que cumpla con esos requisitos”, planteó. 

Esto exigió que la empresa también incremente su inversión en el desarrollo de un producto, que en promedio se ubica en torno de los US$ 250 millones, se informó.

LAS PLAGAS

El entomólogo y consultor privado, Diego Álvarez –docente de la Universidad de Buenos Aires–, expuso durante el lanzamiento de Virantra. Luego dijo a VERDE que la problemáticas de plagas en las últimas zafras se ha venido acentuando y por eso la entomología toma más preponderancia. “Pero son fenómenos cíclicos, y es la biología la que marca el ritmo. Ahora estamos frente a la aparición de otras problemáticas como la lagarta bolillera, la chinche de los cuernitos, arañuelas, trips y todo el complejo chinches”, detalló.

Álvarez consideró que hoy existen cinco o seis adversidades, “pero ninguna alcanza los umbrales de acción, aunque todas están en un nivel que rasguña el rendimiento potencial del cultivo. Eso dificulta tomar la decisión agronómica. Estudiamos el umbral para cada una de las plagas. Ahora tengo seis o siete adversidades, todas en el mismo momento fenológico; ninguna alcanza el umbral, pero todas me sacan rendimiento”.

Las estrategias para enfrentar esa problemática pasan por recorrer los cultivos, cuantificar la situación y determinar técnicamente cuál es, en función de fenología del cultivo, la plaga primaria, secundaria, terciaria y demás; recién luego de eso se debe definir qué insecticida corresponde utilizar. 

El ambiente, el cultivo y la plaga “son tres pilares que están continuamente interactuando. Cuando no tengo agua en el sistema, la tasa de crecimiento del cultivo se frena y pasa mucho más tiempo en un mismo estado fenológico, quedando vulnerable a todas las plagas que están dando vuelta en ese lote”, señaló.

Álvarez comentó que estuvo evaluando a Virantra durante dos años, en etapas experimentales. En el tercer año pasó a microparcelas y franjas, y en 2021 lo analizó a nivel de chacra. “Vino a revolucionar el mercado de los insecticidas. Es algo distinto a lo que veníamos viendo. El último lanzamiento de insecticida revolucionario en Argentina fue en el 2009, y ahora llegó Virantra”, afirmó.

Nota de Revista Verde N°104

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