Ganadería

Las Anitas: un ejemplo de cómo diversificar rubros por ambientes

28 de noviembre de 2022

La jornada Pasturas 2022, de PGG Wrightson Seeds, se realizó en el establecimiento de la familia Alfonso, donde se mostraron sistemas productivos rentables y sustentables

El establecimiento Las Anitas, de la familia Alfonso, fue la sede de la jornada Pasturas 2022, denominada “Genética ganadera más genética forrajera”, organizada por PGG Wrightson Seeds. En la actividad, se mostró la experiencia de rotaciones que se llevan a cabo en ese establecimiento ubicado en el departamento de Durazno, combinando campo natural con pasturas mejoradas, agricultura y forestación, además de la ganadería comercial y de pedigrí. 

Fernando Alfonso, director de Las Anitas, recordó la trayectoria de la empresa fundada en 1902, por su bisabuelo, y que ha tenido históricamente a la invernada sobre campos naturales como principal rubro. Con la aparición de nuevas generaciones el negocio fue variando, hasta que en la década de 1990, a pesar de que la invernada sobre campo natural seguía siendo el principal rubro, se fueron incorporando mejoramientos. “El sector fue evolucionando, y a partir del año 2015 el porcentaje de campo arrendado fue bajando, y a los verdeos invernales clásicos se le fueron agregando nuevas especies y rotaciones con los campos que iba dejando la agricultura”, sostuvo Alfonso. 

A partir del 2020 se incorporan pasturas perennes, basadas en festucas, la empresa creció en cría “por una oportunidad de compra e intentando bajar riesgos, y además incursionó en la forestación”, comentó. Ya desde la década de los años 2000 Las Anitas hacía agricultura y tenía un corral de engorde, básicamente dedicado a la recría y eventual terminación de novillos. 

Además de la dirección ejecutiva de Las Anitas, la empresa cuenta con un amplio grupo de asesores externos de gran nivel. “Creemos mucho en el equipo y creemos que tenemos a los mejores en cada una de las áreas”, destacó Alfonso. El productor agregó que el personal que trabaja en el establecimiento está desde hace muchos años. 

“Nos gustan las relaciones de larga duración, tanto con clientes como con proveedores; así entendemos el negocio”, dijo. A su vez, destacó que apelan a la diversificación productiva, porque “buscamos la rentabilidad, pero con sustentabilidad y respeto por el medio ambiente; así como creemos en el crecimiento personal y profesional del equipo”.

Durante la jornada se realizaron cuatro paradas, donde se observaron las diferentes rotaciones y la evolución productiva que ha tenido el establecimiento. “Aquí lo que se busca es diversificar por ambiente, dentro de los diferentes rubros, ya que el establecimiento cuenta con ganadería comercial, ganadería de pedigrí, agricultura y forestación”, detalló Fernando Alfonso. 

En ganadería Las Anitas utiliza pasturas para las fases de recría y de terminación, asegurando que “son un sustento importante para el aumento de carga en la ganadería comercial”, afirmó el director de la empresa.

En cuanto a los resultados productivos sobre pasturas, destacó que el año pasado se obtuvieron producciones de entre 500 y 600 kilos de carne, con márgenes brutos en el eje de los US$ 600 para la ternera y US$ 1.040 para los machos. “Es un buen resultado”, destacó.

De todas formas, Alfonso señaló que más allá de estos datos, “nos gusta ver el sistema y por eso pensamos en la diversificación y en aumentar el área de pasturas para poder incrementar la ganadería. Vemos el sistema en conjunto y cómo interactúa en los distintos ambientes”, subrayó. 

Explicó que Las Anitas cuenta con una ganadería comercial, que tiene como objetivo llegar a marzo con el novillo en 350 kilos, y en base a cómo se presente el mercado definir si el animal termina en pasturas, corral o si se vende. 

“Hemos hecho de todo” sostuvo, destacando que tienen flexibilidad para hacer el mejor negocio en cada caso. “No nos olvidemos que siempre hay un tema de clima y mercado que también influye. Por eso apostamos a tener la mayor cantidad de opciones a la hora de cerrar negocios”, puntualizó. Recordó, a modo de ejemplo, que hace dos años se tuvo que vender toda una generación de novillos en diciembre, por la sequía. 

Las hembras, en tanto, no solo producen el macho sino que forman parte de un sistema abierto, ya que incorporan vacas de invernada para engordar sobre campo natural y pasturas.

Acerca de la cría, sostuvo que es la base más importante de la ganadería, rubro que representa dos terceras partes de los ingresos del establecimiento. “Por una oportunidad de compra que tuvimos hace cuatro años y con la visión del negocio, aumentamos la cría y hoy es base fundamental, porque la invernada de vacas representa una parte importante de los ingresos” ganaderos de la empresa. 

Analizando la productividad que tiene el sistema basado en la diversificación con la agricultura, Alfonso sostuvo que los resultados son alentadores ya que han mantenido e incluso aumentado los rendimientos, a pesar de los años de sequía. 

La base agrícola son los cultivos de soja y maíz, rotando, según el año, con puentes verdes o con colza/cebada en invierno. Los rendimientos promedio de los últimos cinco ejercicios rondan los 3.100 kilos por hectárea en soja y 8.000 kilos por hectárea en maíz. Alfonso aseguró que “estamos encantados con el sistema, porque más allá de la diversificación, aumentan los rindes de la agricultura en ambientes que vienen de pasturas”. 

Para la gestión, Las Anitas utiliza cierres parciales de forma trimestral. “Contamos y pesamos los ganados, realizando los ajustes de carga correspondientes”, comentó. Las menores precipitaciones de los últimos años, en momentos claves, llevó a tener que realizar ajustes en la carga animal, que actualmente es de 0,75 unidades ganaderas por hectárea (UG/ha). “Como consecuencia de esto, después de tres años de crecimiento, en el último año tuvimos un descenso en la producción de carne”, puntualizó el ingeniero agrónomo Agustín Piñeyrua. 

Agregó que actualmente el 70% del área de la empresa es propia y el resto arrendada. Haciendo foco en la superficie de pastoreo ganadero, explicó que el 74% del área es campo natural. “Tenemos claro que la base del sistema es el campo natural”, señaló.

A su vez, el establecimiento se divide en tres ambientes; uno de alto potencial con seis años de agricultura y cuatro de pasturas perennes; otro de potencial medio, donde se incluye agricultura y cuatro años de pasturas; y uno con suelos de menor potencial, donde la rotación es básicamente forrajera, para luego incluir una rotación corta con pasturas. 

Sostuvo que “la rotación a largo plazo permite planificar procesos con antelación y planificar el uso del suelo” aseguró, lo cual calificó como un aspecto “muy importante para la empresa”.

Por último, sostuvo que en el programa genético de Las Anitas el objetivo global es lograr animales eficientes para transformar las pasturas y el campo natural en carcasas pesadas. “El principal cliente evaluador de nuestros toros es nuestro propio sistema, porque somos los primeros en probarlos”, remarcó. 

Piñeyrua se refirió a la situación de déficit hídrico en la zona, que es variable, y que ha sido determinante a nivel productivo, ya que en los últimos tres años las lluvias fueron inferiores a lo normal. “Más allá del acumulado anual, lo importante es ver en qué momentos ocurrió ese déficit”, puntualizó. En ese sentido, destacó que en las últimas tres primaveras llovió entre 29% y 45% menos de lo normal, mientras que en julio, agosto y setiembre de este año las lluvias fueron 56% inferiores al promedio. 

LAS PASTURAS

En la primera parada de la recorrida se observó el campo natural como recurso principal de la empresa. No solo el manejo del tapiz y el uso de las categorías de hembras, sino también la interacción con otros rubros, como la forestación. A su vez, se comentó acerca del mejoramiento de campo natural, con Lotus angustissimus, INIA Basalto y Lotus pedunculatus INIA E-Tanin. 

Mateo Carrere, del área de Investigación y Desarrollo de PGG Wrightson Seeds, indicó que se introdujeron esas opciones de Lotus porque si bien “lo más tradicional es el mejoramiento con Lotus El Rincón, hay otras opciones tanto anuales (INIA Basalto) como perennes (E-Tanin). Ambos realizan un excelente aporte en la producción total del campo natural, así como una mejora en la calidad nutricional de la pastura (por su aporte de proteína), y una mejora en la fertilidad del tapiz, por el aporte del nitrógeno”.

También se remarcó la importancia de las leguminosas forrajeras con alto contenido de taninos condensados (Lotus), mitigando la emisión de los gases de efecto invernadero (provocado por los rumiantes), ya que se aumenta el nitrógeno en las heces y disminuye la concentración de Nitrógeno (N) en la orina. Por lo tanto se generan menores cantidades de N mineral en el suelo y se reducen las emisiones iniciales de N2O después de la deposición”. 

La segunda parada se realizó sobre una pastura perenne, de primer año, en base a festuca INIA Aurora y Lotus corniculatus San Gabriel, en un suelo 5.02b que forma parte de la rotación para ambientes de medio potencial. Consta de cinco años de pasturas y luego vuelve a la fase agrícola, por dos años. 

En la secuencia se observa que los antecesores fueron: colza, soja y siembra al voleo de Raigrás italiano (Superfeast). Al considerarse el factor fecha de siembra como elemento determinante, se resolvió no pasar directamente de la soja a la fase de pasturas. 

Además, el uso del raigrás italiano previo a la pastura perenne permitió realizar un control de malezas (básicamente carnicera). Además, al ser de un ciclo largo se pastoreó hasta diciembre, para luego realizar un barbecho correcto para la implantación de la pastura.

La pradera se sembró entre el 8  y 10 de abril 2022, con una densidad de 18 kilos de Festuca INIA Aurora, más 8 kilos de Lotus San Gabriel en siembra directa. En la fertilización de base fueron 80 kilos de 7-40 al voleo. 

El primer pastoreo de la parcela comenzó el 1° de agosto y culminó el 15 de agosto. El segundo pastoreo comenzó el 20 de setiembre y seguía en la jornada. Se estaban pastoreando novillos de sobreaño a una carga de 1.000 kilos de peso vivo por hectárea (PV/ha).

En Las Anitas 15% de la agricultura entra como servicio para la ganadería, y además suma para el control de malezas. En la jornada se enfatizó que las pasturas mejoran la estructura de suelo y rindes en los cultivos siguientes, tanto de invierno como de verano. 

Además, la información de investigadores como Gervasio Piñeiro resalta el rol de las raíces de las pasturas en el aporte de carbono al sistema. Y estudios de Francisco Formoso indican una relación biomasa aérea/biomasa radicular de 0,9. Por lo tanto, hay una muy importante producción de raíces.

En otras de las paradas se observó un pastura de tercer año, en base a Festuca INIA Fortuna con Lotus corniculatus San Gabriel, con la particularidad de que fue la primera Festuca instalada en el establecimiento y forma parte de la rotación del ambiente de alto potencial. El esquema consiste en cuatro años de pasturas y luego vuelve a la fase agrícola por seis años. 

Es un ambiente con un suelo 10.12, el cultivo antecesor fue soja. Esa pastura fue sembrada el 7 de mayo de 2020, con una densidad de 20 kilos de Festuca INIA Fortuna en mezcla con  8 kilos de Lotus San Gabriel; y se fertilizó con 100 kilos de 18-46/46-0. En 2021 tuvo una refertilización con 100 kilos 0-40; y en 2022 se sumaron 100 kilos de cloruro de potasio, 100 kilos de urea en otoño y otros 100 kilos a principios de agosto. 

Para el manejo de malezas dentro de la pastura se aplicó: Clopyralid (100cc/ha) más Flumetsulam (60 gr/ha) durante el otoño 2021. Al año siguiente se aplicó 2.4 DB (1 lt/ha) más Clopyralid (100 cc/ha). 

Este año se han realizado cinco pastoreos, y el último culminó el 10 agosto 2022. Sobre la carga, se explicó que en los meses de marzo, abril y mayo llega a 760 kilos PV/ha. Y en junio, julio y agosto es de 440 kilos PV/ha. En primaveras normales la carga llega hasta 1.200 kg PV/ha.

Ha sido una pradera marcada por el déficit hídrico durante los tres años. En el primer invierno y la primera primavera, el déficit fue de 251 milímetros, y en las mismas estaciones del año siguiente el déficit llegó a 350 milímetros. 

Allí se respondieron las siguientes preguntas: ¿Por qué usar festuca? ¿Qué nos da la especie? “Claramente es una especie muy noble y estable, ya lo demuestra esa pastura de tercer año con un excelente stand de plantas a pesar de las dos primaveras secas. Es el verdeo más temprano, porque a principios del otoño nos está entregando forraje, cuando ninguna otra opción de verdeo invernal te lo entrega, y los animales salen más temprano del corral hacia las pasturas”, indicó Carrere.

Agregó que las pasturas perennes brindan estabilidad y persistencia en la rotación forrajera, y juegan un rol clave en el sistema. En este caso la pastura se usa con las vaquillonas de 1 año, que salen del corral en el otoño y pasan a pradera hasta el final de la primavera, obteniendo ganancias de alrededor de 350 gramos por animal al día en otoño-invierno, y 800 gramos por animal al día en primavera, con una carga alta.

La cuarta parada fue sobre una pastura de Raigrás italiano Magno, que forma parte de una rotación forrajera pura, en ambiente integrado por suelos 5.02 b y 5.02 a. “El Magno, es el raigrás anual de ciclo más largo que tenemos. Se destaca por su alta producción de forraje hasta diciembre, con muy buena calidad”, explicó Federico Nolla, del área de desarrollo de PGG Wrightson Seeds. 

Se sembró el 15 de abril de 2022, luego de una pradera de cuarto año (de raigrás y lotus corniculatus), con una densidad de 25 kilos por hectárea de Raigrás Magno y una fertilización basal de 80 kilos 7-40. En macollaje se aplicaron 50 kilos de urea y tuvo una refertilización con 70 kilos  de urea azufrada sobre fines de agosto. Después del primer pastoreo se controlaron malezas de hoja ancha con Aminopyralid más 2.4D amina.

Los raigrases italianos “son la opción que entrega mayor producción de forraje durante el año y permite extender el ciclo de la rotación hasta diciembre inclusive. Es la opción ideal si no se piensa en ningún verdeo de verano”, comentó Nolla. 

Agregó que “luego nos deja un barbecho bien limpio y podemos entrar con alguna avena forrajera en febrero, o irnos a marzo para sembrar alguna pastura de rotación corta como es el caso de la mezcla de achicoria más trébol rojo y lotus, con alguna gramínea, ya sea cebadilla, raigrás italiano Magno/Superfeast o raigrás Winter Star 3”.

En Las Anitas se conoce el ambiente de cada campo y, a partir de eso, se establece la rotación más adecuada, posicionando las diferentes opciones forrajeras para potenciar la producción ganadera y agrícola.

Claves para tener buenas festucas

Entre los aspectos clave de manejo para lograr una buena producción y persistencia de festucas, se mencionó a la fertilización nitrogenada en la entrada del otoño, para fomentar la producción de nuevos macollos. Además de la fertilización nitrogenada a la salida del invierno, para capitalizar la producción de forraje primaveral. Y en primavera controlar la encañazón y floración, con altas cargas, para reducir esta etapa reproductiva. Al final de la primavera se recomienda trabajar con remanentes altos, para entrar al verano.

Nota de Revista Verde N°104

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