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Agricultura

Las tecnologías para una agricultura con productividad y sustentabilidad

29 de noviembre de 2022

La siembra directa, así como la rotación de cultivos y pasturas, y el control biológico, son herramientas que podrían posicionar a Sudamérica como una región de referencia

Sudamérica está en condiciones de tener la agricultura más sustentable del mundo, afirmó el científico brasileño Telmo Jorge Carneiro Amado. El investigador de la Universidad de Santa María, Río Grande del Sur, especialista en suelos y sustentabilidad agrícola, participó de la celebración del 30° aniversario de la Asociación Uruguaya Pro Siembra Directa (Ausid). 

Carneiro Amado destacó la trayectoria de Uruguay con esta tecnología y además valoró el trabajo de investigación en rotación de cultivos con pasturas, que se inició en 1963 en INIA La Estanzuela. “En ese momento ya se informaba sobre los beneficios de las rotaciones. Todas estas informaciones sirvieron de soporte para que podamos desarrollar la agricultura más sostenible del mundo, aquí en el Cono Sur de América”, enfatizó. 

Destacó que Uruguay “está caminando con pasos largos hacia la certificación de procesos agrícolas y ganaderos, para obtener el acceso a mercados que están cada vez más restrictivos en cuanto al uso de agroquímicos a gran escala, que puedan impactar en el ambiente y en la calidad de los alimentos”. 

Agregó que esta situación “es un poco más compleja” en Brasil, porque allí todavía se está expandiendo el área de cultivos. “Tenemos una reserva bastante grande de suelos, y hay preocupación de que los ecosistemas naturales no sean tan presionados”, comentó. 

Desde 2006 a 2023 el área de soja en Brasil se duplicó, pasando de 21 millones de hectáreas a 42 millones de hectáreas proyectadas para esta zafra. Además, se estima un crecimiento a una tasa de 3,4% anual, alcanzando las 60 millones de hectáreas en 2030. 

Consideró que “todo esto es muy positivo para la economía, pero hay preocupación en que este crecimiento degrade el suelo o el ecosistema pierda calidad. Por eso, nos gustaría tener un crecimiento aliado con la sustentabilidad, algo que hará que nuestra agricultura sea más fuerte”. 

Agregó que “con las ansias de aumentar el área de producción no se aplican los principios adecuados. Cuando la agricultura se expande a áreas nuevas, muchas veces la primera preocupación es producir, y la sustentabilidad es colocada en un segundo plano, algo que no puede ocurrir”. 

En ese sentido, sostuvo que si bien está bien que aumente el área, para atender la demanda del mercado, “ese crecimiento tiene que ser sobre bases sustentables”. 

Confirmación de la siembra directa

Carneiro Amado comentó que en Brasil “estamos avanzando en productividad, y estamos en un proceso de recalificación de nuestro sistema de siembra directa. Saliendo de sistemas muy simples a otros que desde el punto de vista biológico son más complejos, que podrían estar alineados con los presupuestos de una agricultura más sustentable”. 

Se refirió a los resultados de un experimento que ya tiene 37 años, que es uno de los más largos de Sudamérica, donde se compara la labranza con la siembra directa. Allí se demuestra que las prácticas sustentables pueden incrementar hasta 30% la productividad. 

Para el investigador esto es una evidencia de que no existe un conflicto entre ser sustentable y ser productivo. “Se pueden perseguir los dos objetivos con el mismo éxito. Lo que no podemos hacer más es una agricultura muy simplista y con alto impacto ambiental. Queremos ser más racionales en el uso de agroquímicos y disminuir el impacto de la agricultura en el ambiente”, afirmó. 

Control biológico

Sobre el incremento del uso de productos biológicos, dijo ser “muy optimista” y que en Brasil “está creciendo mucho”. Dijo que el primer atractivo para que el agricultor adopte esta tecnología es su menor costo en relación a los productos químicos. 

Destacó que “enseguida se puede percibir que nuestros sistemas se vuelven más resilientes, y que incluso se gana en productividad cuando utilizamos productos biológicos. Me parece que la siembra directa genera una alianza óptima con los biológicos”. 

Señaló que los biológicos se están utilizando para mejorar el enraizamiento de los cultivos, para aprovechar mejor los nutrientes y extraer el agua del suelo de forma más eficiente. Además, se refirió a los protectores de sistemas radiculares, organismos que atacan a las plagas que combaten a las plantas. 

“Este es el poder de los enemigos naturales. Antes teníamos solo herramientas químicas, que comprometían a los enemigos naturales, pero ahora los estamos valorizando y nos gustaría que estuvieran más presentes”, comentó. 

En tal sentido, dijo que “llamamos suelo supresivo al que tiene un bioma capaz de hacer un autocontrol, evitando que los patógenos predominen. Ese es un objetivo espectacular, que se puede alcanzar en una agricultura con bases sustentables”. 

Por otra parte, destacó que Brasil se está preparando para hacer análisis enzimáticos del suelo a gran escala, algo que aportará una idea de la calidad de la actividad biológica del suelo. “Eso será algo espectacular, porque por primera vez podremos realizar análisis biológicos del suelo, que se suman a los análisis químicos y físicos que ya se venían realizando”, expresó.

Agregó que “hay un proceso de aprendizaje, pero estamos muy esperanzados en que agricultores y técnicos puedan contar con esta nueva herramienta. Esperamos que llegue rápidamente a Uruguay, ya que somos vecinos, y esta experiencia que se adquiera en Brasil deberá ser compartida”. 

Equilibrios

Carneiro Amado enfatizó que “los equilibrios son el punto” central de la discusión. “Durante mucho tiempo creímos que ciertas prevenciones aisladas serían capaces de resolver todos nuestros problemas. Por ejemplo: para nutrir una planta se aplican fertilizantes químicos, encalado, y está resuelto el problema. Pero creemos que es mucho más complejo que eso, porque el bioma que está alrededor de la planta representa un papel fundamental en su nutrición. Entonces, no basta con un fertilizante químico para que el suelo se vuelva productivo. Eso lo conseguiremos con el equilibrio químico, físico y biológico”, sostuvo. 

Agregó que la siembra directa es un camino, pero debe estar asociada con otras prácticas que se fueron aprendiendo en los últimos años, que los agricultores las están adaptando gradualmente, con resultados muy positivos. 

“Como investigador me corresponde difundir estas tecnologías, acompañar a los agricultores e incentivarlos a que las prueben y les dé orgullo alcanzar no solo alta productividad sino además sustentabilidad”, subrayó. 

El investigador recordó cuando se introdujo la siembra directa a América del Sur, hace más de tres décadas. “En ese entonces pensábamos que entendíamos todo y bastaba con aplicarla. Pero pasados 30 años, vemos que no es una obra concluida, sino que aún tenemos por delante un período largo”, para explorar todas sus potencialidades, pensando especialmente en el aspecto biológico, indicó. 

La salud de los suelos del mundo

“Los suelos del mundo están muy mal”, enfatizó el científico brasileño. Y agregó que “apenas el 10% de los suelos agrícolas del mundo están mejorando. Es urgente rediseñar los sistemas agrícolas para que sean más sustentables; esa es la gran motivación”. 

Carneiro Amado concluyó que América del Sur “tiene experiencias muy ricas, que hay que generalizar, para que podamos tener una agricultura que le genere orgullo no solo a los integrantes del sector, sino también a la sociedad y al país”.

Nota de Revista Verde N°104

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