Al contrario de lo que sucede cuando se emplea la expresión popular “brilla por su ausencia”, en el caso de los campos agrícolas de Uruguay, debido a la expansión del cultivo de colza –o canola–, el color amarillo brilla por su creciente presencia. Hace 10 años la superficie de este cultivo era de unas 10.000 hectáreas; hace cinco años creció a unas 50.000 hectáreas; y en la zafra 2019/20 arrancó su fuerte expansión, y la superficie prácticamente se duplicó cada año.
En la zafra 2022-23 el área de siembra de colza llegó a casi 345.000 hectáreas. La mitad se encuentra en los departamentos de Soriano (23,1%), Río Negro (14,6%) y Colonia (14,3%). El litoral-oeste abarca 66% y la zona sur el 37% del total del cultivo. Esos son algunos de los principales datos de la Asociación Civil Uruguaya para la Protección de los Obtentores Vegetales (Urupov).
Con esa superficie, el volumen de producción país estará por encima de las 500.000 toneladas, considerando un rinde promedio aproximado de 1.700 kilos por hectárea. En la zafra 2021/22 la producción de colza en Uruguay se ubicó en unas 300.000 toneladas.
Gabriel di Giovannantonio, gerente general de Cargill, dijo a VERDE que hubo un “récord absoluto” en el volumen total de producción. La productividad promedio estará en torno de los 1.700 kilos por hectárea. En la zafra pasada el rendimiento se ubicó en 1.800 kilos por hectárea. La oleaginosa que este año registró un aumento “exponencial” en el área sembrada, determinó que los controles se vuelvan “más complejos”, pero afirmó que “se está trabajando fuerte en eso, para generar más información sobre la segregación y el mapeo” de las chacras.
Aludió a ese tema por la importancia que tiene el cumplimiento de las exigencias en el principal mercado de la colza uruguaya, que es Europa. La demanda de ese grano este año es “activa”; si bien “no es la misma” que en 2021, ahora se piden más datos sobre el cultivo y las características del grano, afirmó.
Se refirió a la importancia de diversificar los mercados para la canola uruguaya, que en esta zafra arrancó con valores cercanos a los US$ 800 por tonelada y en cosecha se comercializó en torno de los US$ 500. El crecimiento productivo de Canadá y Europa, y el tipo de cambio euro-dólar, fueron elementos determinantes en el comportamiento de los precios.
LOS RIESGOS: COLZA SOBRE COLZA Y LA COSECHA
“El principal riesgo es que el productor siembre colza sobre colza”, ya que “hay unas 300.000 hectáreas” y es preciso “armar muy bien la secuencia” de cultivos, dijo a VERDE el investigador de la Facultad de Agronomía y director del sistema agrícola ganadero del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Sebastián Mazzilli.
Enfatizó que “no se puede repetir” la siembra de “colza sobre colza”, porque “va a salir mal”. Recomendó “dejar al menos uno o dos años sin sembrar” esa oleaginosa en una misma chacra, y sembrarla en un lugar que “no tenga herbicidas residuales”. Remarcó que esas “son las principales limitantes para un segundo año de expansión de la colza en la agricultura uruguaya”.
Otro tema de preocupación planteado por Mazzilli es el manejo de la cosecha. Al respecto dijo que, hasta ahora “se dieron años relativamente sencillos”, porque no ha llovido en cosecha, pero “con tanta área eso es un riesgo; una primavera con lluvias puede ser un desafío”, advirtió.
Sobre las posibilidades de incrementar los rindes, el investigador aseguró que “la brecha es enorme”, porque hay potenciales de “4.500 a 5.000 kilos” por hectárea. Y destacó que “hubo chacras que lograron 3.500 a 4.000 kilos” por hectárea de colza.
En tal sentido, el investigador se refirió a algunas “claves” para avanzar. Para los materiales primaverales recomendó que la fecha de siembra no sea muy temprana, debido al riesgo de heladas, ni muy tardía porque “se acorta el ciclo”; entonces, planteó como límite mediados de mayo.
Como segundo punto se refirió a la población. Dijo que esta no es tan relevante, porque “hay un rango enorme en el que el cultivo no se afecta”, pero advirtió que “si hay zonas sin plantas o con menos de 30 plantas”, se puede generar “un problemón”.
Mencionó como tercer punto la fertilización nitrogenada o azufrada. Dijo que se está aplicando más nitrógeno que antes, pero “muchas veces se aplica tarde”. Por lo tanto, planteó que “lo apropiado es fertilizar con nitrógeno y azufre lo más temprano posible”.
Consultado sobre las perspectivas del cultivo, el coordinador agrícola-ganadero de Fucrea, Nazar Rodríguez, dijo que “mantenerse ya es una buena decisión”. Agregó que dado el “envión” de estos años, debido al incremento de la superficie sembrada, el mejor manejo y los buenos resultados, la tendencia puede seguir “al alza”.
Consideró que “si se confirmara el mantenimiento de un tercio del área, tanto a nivel nacional o de esa proporción que tienen algunas empresas en los cultivos de invierno, sería muy bueno y saludable”. Y agregó que “el desafío hacia adelante radica en que ya hay una gran proporción de productores que incorporaron” la colza.
Rodríguez dijo que el cultivo “tiene muchas ventajas, no solo en la diferenciación sino en la complementación con la soja y maíz de segunda, fechas de siembra, entre otras alternativas”. Y consideró que “si no caen los precios o algo similar”, el área de siembra de colza “se mantendría o aumentaría”.
El ingeniero agrónomo admitió que “siempre hay cosas para mejorar, pero el ajuste de cultivo se viene dando muy bien”. Destacó que “se ha mejorado mucho en las debilidades que existían, sobre todo en siembra y en cosecha”.
Agregó que “más allá de los temas climáticos de cada año, el cultivo ha sido bien adaptado a los diferentes sistemas. Hubo muchos aportes de Facultad de Agronomía, INIA y de empresas que han trabajado para que el cultivo se desarrolle. Y tecnológicamente, las formas de trabajo se vienen incorporando de una manera interesante, lo que permite tener un cultivo disponible para todo el sector”, acotó.
LA INFORMACIÓN Y SU IMPORTANCIA
Basándose en la “mala experiencia” que hubo en el campo argentino con el cultivo de colza, donde se dieron recomendaciones sin contar con datos de respaldo, el investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Daniel Miralles, señaló a VERDE que los factores clave pasan por “entender la duración de los ciclos, saber las fechas óptimas, cómo con cada diferencia de latitud se va cambiando la fecha de siembra”. Y destacó la gran expansión del cultivo en Uruguay.
Como parte de un trabajo en conjunto con instituciones como INIA y la Universidad de la República (Udelar), se han diseñado “modelos predictivos” para saber cuándo es la “fecha óptima de siembra y los estadíos fenológicos” para diferentes cultivos.
Ahora, con Barraca Erro, se está encarando un proyecto que persigue los mismos objetivos, pero enfocado específicamente en colza y carinata, explicó Miralles en una jornada de actualización técnica a campo, que organizó Erro en octubre. Allí, el investigador marcó la importancia de los “ensayos fenológicos” que se mostraron para ver cómo el cultivo se va adaptando a las diferentes zonas productivas.
“Dominan los materiales primaverales pero a los invernales, que representan entre 15% y 20% del área en Uruguay, hay que manejarlos con un grado de precisión muy alto, porque tienen requerimientos de horas de frío”, enfatizó.
Miralles aconsejó “sembrarlos muy temprano, a fines de marzo y abril, para evitar los riesgos de heladas”. También advirtió que hay que tener “mucho cuidado con el volumen de rastrojo”, porque “en un tamaño de semilla que es una décima parte de lo que pesa una de trigo, motiva que la emergencia sea más difícil. En la medida que se pueda, hay que utilizar barre rastrojos y dejar la línea de siembra libre, para que emerja rápidamente”.
Planteó que en el caso de los primaverales “el riesgo siempre es el mismo: que se hielen en roseta temprana”. Entonces, “hay que sacarlos de ese riesgo y llevarlos a siembras un poco más tardías”, recomendó. Eso implica sembrar cuando el riesgo de helada “disminuye un 20%”, argumentó. Acotó que luego puede haber heladas en floración, que “van a dañar un poco las flores y el cultivo se va a poder ir recuperando; en cambio, si pierdo la planta, no tengo mucha chance de recuperarla”.
LAS COLZAS INVERNALES
Germán Bremermann, gerente comercial de Barraca Erro, se refirió a una tendencia creciente: la apuesta del productor a las colzas invernales. Si bien sigue siendo colza, el material invernal es un cultivo diferente, por la fecha de siembra, algo que “debe respetarse muchísimo”, porque no “debemos pasarnos del 30 de abril”, puntualizó. Dado su ciclo, “la cosecha comienza a fines de noviembre y principios de diciembre”, indicó.
Bremermann dijo que, en la medida que se logre una buena implantación y un buen manejo nutricional, se levanta de forma importante la productividad. “Hay un salto en rinde, y materiales que cuentan con tecnología que permite la cosecha directa”, destacó.
En alusión a la reciente cosecha de estos materiales de colzas invernales, indicó que en promedio pueden lograr entre “500 y 1.000 kilos más” por hectárea en relación a las colzas primaverales. Y confirmó que la expectativa de la colza invernal es obtener rindes superiores a 3.000 kilos por hectárea.
UN MERCADO FUERTE, A TENER CUIDADO
La alternativa de mercados para la exportación de colza es uno de los principales desafíos para esa oleaginosa. “El mercado fuerte es Europa”, que tiene importantes exigencias en relación a la inocuidad, dijo el gerente de Louis Dreyfus Company (LDC), Martín Mendoza, en el programa Gente de Campo, de Teledoce.
Enfatizando el concepto de que la colza “no es un commoditie”, como puede ser la soja o el trigo, el ejecutivo advirtió: “hay que tener mucho cuidado, porque antes de embarcar ese grano hay 660 principios activos que analizan los europeos, con tolerancias prácticamente nulas, que están dentro de lo que se conoce como límites máximos de residuos (LMR).
Comentó que “Uruguay no es muy conocido” en el viejo continente, donde pisan fuerte países como Canadá y Ucrania. “Es el mejor mercado que hay, al que se le agregan temas de certificación y sustentabilidad. Si tenés certificada la colza podés jugar ese partido con más clientes”, acotó.
Los ministerios de Relaciones Exteriores y de Ganadería, Agricultura y Pesca están trabajando en la apertura del mercado de México para la colza, que además no tiene las exigencias de Europa y compra unos 2 millones de toneladas cada año, valoró. Aludió, además, a que Arabia Saudita e Israel son otros mercados alternativos, cada uno con sus exigencias.
OPORTUNIDAD TRASANDINA
En noviembre la empresa Fadisol inició la exportación de colza uruguaya a Chile, donde es utilizada para la elaboración de aceites y para la alimentación de salmones. Esa firma prevé exportar entre 5.000 y 6.000 toneladas este año al mercado chileno.
“Los negocios de colza hacia Chile siguen las cotizaciones del mercado de Matiff (Francia), pero con la referencia de Ombúes de Lavalle y no en los puertos, como tienen otras propuestas comerciales”, dijo a VERDE el director de Fadisol, Juan Foderé.
Informó que hay dos etapas en esa operativa de negocios, primero por vía terrestre, con camiones, y el próximo año será por vía terrestre y marítima. Adelantó que en 2023 está previsto exportar un mayor volumen de colza, para lo cual se realizarán “algunos acuerdos” con otras empresas del sector. Los embarques saldrán de la planta Ombúes de Lavalle y desde el puerto de Nueva Palmira, indicó.
CONSUMO HUMANO EN EEUU
La exportación de colza para consumo humano hacia Estados Unidos (EEUU) es otro emprendimiento surgido en el mercado uruguayo, por parte de la empresa Garmet. Dicha compañía inició un plan de negocios “hace unos cuatro años” junto a un socio, y la idea es “seguir creciendo” en un “mercado de nicho”, dijo a VERDE su gerente comercial, Santiago Morelli.
Comentó que la canola destinada a ese negocio debe ser “hilerada o cosechada directamente” y “lo más importante es que no puede tener ningún tipo de desecante, ni glifosato, ni diquat” y “libre de todo tipo de fitosanitarios clorados o fosforados, y de semillas transgénicas”. “En Uruguay todas las semillas (de colza) son convencionales”, valoró.
Indicó que el precio de esa canola para exportar a EEUU, tiene un plus y este año en cosecha se comercializó entre los US$ 570 y US$ 580 por tonelada, por ser una “specialty” tiene un adicional en los valores respecto a otras propuestas comerciales. La canola para ese negocio se realiza bajo contratos de producción y tiene una trazabilidad específica.
LA NUEVA DEMANDA
Otro factor a considerar es que la actual tendencia en la producción de diésel renovable en Estados Unidos (EEUU) puede generar un impacto similar a lo que ocurrió con el etanol, con un “cambio drástico en el comercio y en la industria aceitera, y eso en Uruguay se reflejará en más área de canola”, vaticinó el director de Agronegocios del Plata (ADP), Marcos Guigou, en declaraciones a VERDE.
Dijo que por esos factores los cultivos de invierno tienen una “oportunidad de crecer de manera intensa; poner más agricultura en el invierno, capturar más agua y hacer más aceite de colza, que es el mejor aceite como precursor y un excelente aceite para consumo humano directo”.
Consideró que “la razón por la cual crecerá el área de canola, y tal vez acompañen trigo y cebada, es que hay casi 1,4 millones de hectáreas de cultivos de verano” y se generan más espacios. “Si los aceites valen, la colza será la reina”, avizoró.
Crece la incidencia de las exportaciones
Entre las principales empresas que participan del negocio de exportación de colza uruguaya figuran ADM Uruguay, Barraca Erro, Cargill, LDC, UPM Biofuels y Granicor, según datos del instituto Uruguay XXI, solicitados por VERDE.
Al considerar los montos y volúmenes de las exportaciones de 2021 y de 2022 (hasta noviembre), las estadísticas marcan ventas a Reino Unido (79%), Emiratos Árabes Unidos (7%), Francia (6%), Países Bajos (3%) y Finlandia (3%). Otras empresas que también incursionaron en esos negocios son Panisal, Stabril, Mintrela, Fadisol y Gresing & Elizarzú, aunque en menor cantidad respecto a las firmas mencionadas anteriormente. En estos casos, los destinos de la colza fueron Estados Unidos, Chile y Bélgica.
Uruguay XXI indica que en 2021 el monto (FOB) y volumen de exportación de colza de los principales jugadores del negocio fue: Cargill US$ 62,7 millones por 126.000 toneladas, Barraca Erro US$ 29,8 millones por casi 50.000 toneladas, LDC Commodities US$ 12,7 millones por 17.000 toneladas y ADM US$ 9,4 millones por unas 13.000 toneladas.
Mientras que de enero a noviembre de 2022 el monto y volumen de los envíos de esa oleaginosa al exterior fue: Cargill US$ 58 millones por unas 93.800 toneladas, LDC US$ 21,7 millones por 40.500 toneladas, ADM US$ 16,3 millones por 30.000 toneladas, Barraca Erro US$ 10,5 millones por 13.766 toneladas, UPM Biofuels US$ 10,1 millones por 13.686 toneladas y Granicor US$ 3,2 millones por casi 5.000 toneladas, informó Uruguay XXI.
Además, en noviembre de 2022 Fadisol exportó colza a Chile por un monto de US$ 1,9 millones y un volumen de 3.000 toneladas. Es importante marcar que la exportación “fuerte” de colza comienza en el mes de diciembre.
A la vez, la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) del MGAP, informó en su anuario que en 2022, “al eliminarse la mezcla mínima obligatoria de 5% de biodiésel en el gasoil, ALUR creció en la exportación de biodiésel y aceites producidos con base en materia prima nacional”. Citando cifras de la Dirección Nacional de Aduanas, el anuario marca que hasta noviembre las ventas de aceite de colza al exterior alcanzaron a 16.000 toneladas, por un valor (FOB) de US$ 56 millones, lo que representa un incremento de 51% respecto a los US$ 17 millones del año anterior. El precio medio resultó en US$ 1.609 por tonelada, el mayor de los cuatro años con registros en el país.
En cuanto a las empresas exportadoras de este producto, si bien ALUR comercializó el 50% del volumen exportado desde Uruguay, otras compañías aparecen en la lista: Cargill, Smart Commodities, Cousa y AAK Latin América.
En cuanto a los destinos, el 44% del volumen de aceite exportado fue a Chile, el 28% se envió a Países Bajos, el 9% a República Dominicana, el 3% a Brasil y 3% a España.
ALUR como opción comercial local
La empresa estatal Alcoholes del Uruguay (ALUR) decidió comprar un volumen de entre 80.000 y 100.000 toneladas de colza, que será procesado para aceite comestible y biodiésel para exportación a Europa. Así lo anunció el presidente de Alur, Alfredo Fernández, a fines de noviembre, en declaraciones divulgadas en el portal de Presidencia.
Dijo que la colza puede ser cosechada en Uruguay “a contraestación”, que “un 40% puede ser convertido en aceite” y que “el producto tolera temperaturas inferiores a los 10 grados, por lo que es muy requerido en el hemisferio norte”.
La infraestructura de la que dispone esa empresa, que es propiedad de Ancap, es “adecuada”, aunque “en la medida que esta unidad de negocios crezca como se espera, será necesario disponer de un mayor número de tanques en la refinería de La Teja y una bomba de mayor caudal”, señaló.
La gira organizada por Gentos se desarrolló durante cuatro días, recorriendo distintas zonas de Uruguay y visitando establecimientos con diferentes sistemas de producción
El 9° Encuentro Nacional de Pastos, organizado por Gentos, planteó “cambiemos la mirada” en la producción de carne y leche. En cuatro jornadas se visitaron cuatro establecimientos, con diferentes sistemas de producción, en distintas zonas de Uruguay. El ingeniero agrónomo Juan Pedro Martínez, gerente de Desarrollo de Gentos, comentó a VERDE que “tratamos de ver las pasturas integradas a los sistemas de producción, cumpliendo un objetivo particular en cada situación. Cambiar la mirada implica dar un salto, evolucionar, no hacer ni ver lo mismo siempre, y fue lo que quisimos transmitirles a los productores en las cuatro jornadas”.
Primera jornada
El 18 de octubre se visitó el establecimiento Cherendent, del ingeniero agrónomo Pablo Ferráz, en Flores. Allí el sistema de producción es diversificado. Tiene un área forestal, una rotación agrícola y un sistema de ciclo completo con entore de 15 meses. En el área ganadera el 45% del campo es natural y 30% tiene pasturas sembradas.
A pesar de que en ese momento se estaba en pleno período de seca, diversificar las especies a utilizar y tomar decisiones planificadas por parte del productor hizo que se puedan ver y discutir cosas muy interesantes. El encuentro consistió en cuatro paradas: tres praderas perennes, muy distintas entre ellas, en los que se buscaba diversificar los aportes de forraje y un verdeo de invierno de altísima producción, como el raigrás Bill Max.
En la primera parada se vieron dos praderas implantadas este año, con dos gramíneas diferentes como base. “En el primer caso nos paramos sobre una Royal Q200, la festuca de mayor producción invernal del mercado; y luego sobre una pradera con base Dactylis Poseidon, donde se buscaba tener bien marcados los momentos de aporte. Por un lado el invierno, y por otro primavera-verano. Esto nos permitió hablar de la importancia de diferir los momentos de floración, para poder hacer un manejo que permita comer siempre pasturas con calidad. En ambos casos las praderas estaban balanceadas, con un muy buen aporte de leguminosas lo que le permitía aumentar la calidad y productividad de la pastura. También incluía Achicora Panther, con el fin de darle más producción en el verano”, detalló.
La recorrida continuó por el verdeo de invierno Bill Max, sembrado a fines de marzo y se comenzó a pastorear a los 43 días. Finalizó los cuatro pastoreos el 23 de setiembre con los terneros. Luego el pastoreo se realizó con vacas de cría. La Figura 1 (ver gráficos) muestra la evolución del peso vivo y de la ganancia, del 9 de mayo al 23 de setiembre.
Y por último, se observó el Blend Premiun Gold 2, de segundo año. Una mezcla de Dactylis Poseidón con Falaris Mate, a la que se le sembró de forma cruzada Alfalfa Chaná. Según comentó Ferráz, el objetivo de esta mezcla era tener una pastura de calidad todo el año, pensando en descansar las festucas en verano. “Esto es posible porque estamos mezclando una gramínea mediterránea, es decir que toda su producción la concentra en otoño-invierno, entrando en latencia en verano, permitiendo expresar todo el potencial de Poseidón y Chaná en primavera-verano. Con esto buscamos estabilizar la oferta forrajera todo el año, manteniendo siempre altísima calidad”, explicó.
Sostuvo que “hoy Gentos es la única empresa en Uruguay que tiene este tipo de gramíneas mediterráneas”. Las curvas de producción de forraje muestran que las mediterráneas Mate y Med 100 se complementan con Dactylis Poseidón, de esta forma se logra contar con forraje de calidad durante todo el año, acotó..
Segunda Jornada
El 20 octubre se visitó el establecimiento La Magnolia, del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), en Tacuarembó. “El segundo día de jornada fue muy especial, porque así como invitamos a los productores a cambiar la mirada, ese cambio también lo estamos haciendo nosotros; y segundo porque esta jornada fue por primera vez en conjunto con INIA Tacuarembó, en su casa”, dijo Martínez.
Comentó que “hace un par de años en Gentos nos propusimos un plan estratégico para cambiar la mirada sobre el campo natural, ya que estamos convencidos de la importancia del aporte que hacen a la ganadería del país quienes manejan el campo natural. Allí está la fábrica de producir terneros, eslabón clave para el resto de la cadena. Además, esto se hace de una forma muy sustentable, y con INIA podemos aportar nuestro granito de arena”.
La jornada apuntó a las principales opciones de Gentos y sus nichos para el mejoramiento del campo natural. INIA La Magnolia tiene un sistema de rotación con los mismos animales durante todo el año. Los potreros tienen diferentes mejoramientos, según los ambientes del campo. Para nosotros eso es fundamental. Poder diversificar ya no solo por los momentos de necesidad de forraje sino también colocar las diferentes especies según los tipos de suelo o ambiente; eso es cambiar la mirada de la ganadería. Es hablar no solo de agricultura por ambientes sino de ganadería por ambientes”.
La recorrida comenzó en un mejoramiento anual de Lotus angustissimus INIA Basalto. “Es una especie de ciclo invierno-primaveral que se adapta muy bien a suelos medios y superficiales, con muy buena capacidad de producir semilla, lo que le permite tener una muy buena resiembra en los años sucesivos”, destacó el ingeniero agrónomo Rafael Reyno, director de Pasturas de INIA.
Continuaron en un ambiente menos superficial, más de ladera, donde se vio una mezcla de tres opciones para mejoramiento: una gramínea y dos leguminosas. La mezcla consistía en 20 kilos por hectárea (kg/ha) de Ornithopus INIA Molles, 4 kg/ha de Holcus INIA Virtus y 2 kg/ha de Lotus INIA Basalto. “Esta mezcla contempla una gramínea bianual, como Holcus lanatus, de muy buena producción, altísima calidad y muy buena sanidad; con dos leguminosas anuales en diferentes momentos de aporte: Ornithopus más invernal y Basalto más invernal-primaveral. Esta mezcla se adecua muy bien a suelos arenosos, como el de La Magnolia”, dijo Martínez.
Otro de los módulos dentro de la rotación era un bajo, donde en mayo de 2020 se sembraron 5 kg/ha de Lotus INIA Etanin. “Este cultivar es un lotus uliginosus perenne, diploide, seleccionado por producción de semillas. Es de ciclo estival, con alta concentración de taninos, ideal para incluir en bajos como mejoramientos de campo natural”, describió. En la Figura 2 se pueden ver los datos de INIA.
La jornada finalizó con una de las especies más nuevas y promisorias: el Paspalum INIA Sepé. Es una gramínea perenne estival, de alta producción de forraje, llegando a los 12.000 kg de materia seca (MS) entre octubre y abril. “Si bien el nicho del Paspalum no son los mejoramientos de campo natural propiamente dicho, estamos hablando de una especie nativa, cuyo destino puede ser la regeneración de campos degradados o incluso la consociación con otras especies, generando una pradera de alta producción todo el año. En Gentos estamos comenzando con ensayos de este material, utilizando diferentes mezclas. Una que creemos va a hacer muy efectiva es la de Med 100 con Paspalum notatum INIA Sepé, al menos en los primeros tres o cuatro años”, comentó.
Tercera jornada
El 27 de octubre se visitó el establecimiento Santa Isabel, de Goyaike SA, en Soriano. “Salimos del campo natural y fuimos a ver diferentes alternativas dentro una rotación agrícola-ganadera de alta intensificación”, señaló el gerente de Desarrollo de Gentos.
La primera parada fue en una festuca Royal Q 200, bajo riego, sembrada este año. “Si bien su destino es la producción de semillas, conversamos sobre la importancia de cuantificar el número de plantas logradas. En Uruguay es común tener coeficientes del 30%, pero con el protocolo de implantación de Gentos apuntamos a lograr al menos 50%”, remarcó.
La segunda parada fue sobre un cultivo de servicio, herramienta fundamental en los sistemas agrícolas. “Se usó trébol blanco (Apolo) como cultivo de servicio porque era un bajo. Conversamos sobre las diferentes opciones de pasturas o cultivos de servicio para los distintos ambientes. Por el potencial acumulación de agua, no es un lugar donde la vicia o la avena fueran a pasar bien. Por lo tanto, colocar una leguminosa como el trébol blanco, con muy buena producción de MS el primer año –en el eje de 6 a 7 tt/MS/ha sabiendo que entre 2,5% y 3% lo puede fijar en nitrógeno– se volvía muy interesante y clave para la rotación. Allí va maíz de segunda”, detalló.
La penúltima parada consistía de una rotación corta, con cebadilla Jerónimo y trébol rojo LE 116, de tercer año, con muy buena presencia de cebadilla. “Son dos especies que entran muy bien en fases donde se quiere volver a la agricultura rápida”, comentó.
Por último, “la frutilla de la torta fue el Techno Grazzing con base alfalfa. Techno Grazzing es un sistema de pastoreo rotativo intensivo, con agua en la parcela, que permite un uso muy eficiente de las pasturas. La empresa Goyaike cuenta con más de 2.000 hectáreas en este sistema, en rotación con agricultura. La particularidad en este caso es que la base forrajera es la alfalfa”.
Federico Viazzi, responsable de ese sistema en la empresa, sostuvo que la alfalfa “es la mejor pastura para este manejo”. Martínez agregó que “esto nos pareció fundamental, ya que a veces la principal traba para el manejo de la alfalfa es el miedo al empaste, y en este caso se estaban manejando 2.000 hectáreas”.
Pero advirtió que “el riesgo de meteorismo existe, independientemente del sistema, pero las posibilidades de mitigarlo son mayores. Incluso hicimos la cuenta de que aun perdiendo entre 1% y 3% de los animales, los ingresos seguían siendo muy superiores por las ganancias obtenidas con el uso de alfalfa”.
Señaló que “Gentos cuenta con varias alternativas a la tradicional Chaná, que mejoran sustancialmente la calidad del forraje. Alfalfas cuya relación hoja-tallo son muy superiores a las del mercado, lo que asegura un mejor aprovechamiento de la pastura; tal es el caso de la Nobel 620 o Nobel 720, y la introducción de Latte 920 desde el próximo año”.
Además, anunció que la empresa viene trabajando muy fuerte en la generación de nuevos materiales adaptados a diferentes ambientes y condiciones. Incluso dos de los mejoradores genéticos de la compañía fueron presentados en el Congreso de Alfalfas, en California.
Cuarta jornada
El 1° de noviembre la visita fue al tambo El Lago, propiedad de la familia Gonnet, en Alférez, Rocha. Esa fue la última jornada del 9° Encuentro Nacional de Pastos. El establecimiento cuenta con 233 vacas en ordeñe y 1,39 unidades ganaderas por hectárea (UG/ha), en un sistema de pasturas basado en gramíneas.
“La primera parada la hicimos sobre raigrás itálico Selva, un tetraploide de ciclo largo que nos permite alargar el verdeo hacia fin de la primavera, manteniendo muy buena calidad y producción. A esa altura del año ya se le habían sacado cuatro pastoreos, se había hecho silopack y se mantenía vegetativo, con otro pastoreo. El Selva además nos permite, en algunas situaciones, ser antecesor de una pradera, ya que es muy fácil manejarlo para que no semille, y nos permite barbechear en el verano”, describió Martínez.
La segunda parada fue en una pradera mezcla, centro del sistema de producción de pasto del tambo, que consistía en Primiun Blend Gold II, con lotus Thanos y trébol blanco Apolo como acompañantes. “La mezcla está constituida por dos gramíneas altamente consociables entre ellas, de altísima calidad y de producción todo el año: Mate y Poseidón. Falaris Mate es una gramínea mediterránea (toda su producción la concentra en invierno y entra en latencia en verano). Esto permite que el dactylis Poseidón exprese todo su potencial al final de la primavera y en el verano”, destacó.
Agregó que Gentos tiene en su portafolio “las únicas dos gramíneas mediterráneas que hay en plaza: Falaris Mate y Festuca Med 100. Ambas con latencia estival, lo que permite consociarla con dactylis y/o con alfalfa, buscando una pradera de mucha calidad y producción todo el año”.
Planteó que “la alta producción invernal y de calidad de una especie mediterránea como Mate permite reducir el área de verdeos de invierno, bajando costos y generándole más estabilidad al sistema”.
La jornada finalizó en una pradera basada en dactylis Poseidón, lotus Thanos y trébol blanco Apolo. “Poseidon es el de mayor aporte invernal. Hablamos sobre el rol de las leguminosas en la mezcla y la importancia de contar con materiales seleccionados por persistencia. Apolo, es un material traído de Nueva Zelanda, pero seleccionado en nuestras condiciones, por su alta producción de estolones, lo que le permite una mayor perennidad mientras que el lotus Thanos, que además de contar con una alta concentración de taninos –clave para la disminución de la producción de metano en los animales– fue seleccionado por su adaptabilidad al pastoreo y por su sanidad de raíz y corona”, describió el gerente de Desarrollo.
Agregó que “sumamos un nuevo programa de mejoramiento genético en el que venimos trabajando hace casi 10 años con INIA, para la selección de Lotus que persista aún más en las praderas”.
El año que acaba de finalizar fue “muy particular para los mercados financieros, en el cual se dio una baja importante de precios tanto en bonos como en acciones en dólares”, dijo el integrante de Urraburu Corredores de Bolsa, Ec. Ángel Urraburu, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Señaló que el Standard & Poor’s, que es el índice de referencia del mercado bursátil de Estados Unidos (EEUU) que concentra a las 500 empresas más relevantes de la economía de ese país, cerró “el peor año después de la crisis de 2008” ya que en 2022 registró “pérdidas por encima del 20%”.
“Las pérdidas del mercado concretamente son explicadas por el giro de la política monetaria de la Reserva Federal” de EEUU, “haciendo subir de forma acelerada las tasas de interés con el objetivo de frenar el brote inflacionario que afectó al mundo entero luego de la salida de la crisis del Covid”, lo que fue “potenciado por el impacto de la guerra en Ucrania sobre los precios de la energía”, analizó.
Recordó que en 2021 hubo “récords de precios tanto en el mercado accionario como en el de los bonos”, entonces la Reserva Federal empezó a “subir las tasas de interés y los rendimientos de los activos en dólares, pára eso deben bajar los precios de esos activos”. Eso generó una situación de “pérdidas bastante importantes para los inversores”, acotó.
Afirmó que esa situación macroeconómica perjudicó la performance de los fondos de inversión más importantes del mundo en gestionar patrimonios, generando “perdidas de capital muy importantes a sus clientes, entre -11% y -17%”.
“Lo que salvó” el año pasado “a las carteras, dependiendo de la ponderación que cada inversor, fueron los instrumentos en moneda nacional”, dijo.
Comentó que “un inversor que tiene invertido (el capital) una mitad en dólares y la otra en pesos tuvo rendimientos en torno al 7% en el año expresado en dólares”.
Eso se debió a “la buena performance de los instrumentos en moneda nacional, como las Letras de Regulación Monetaria que durante todo 2022 pasaron de rendir 7% a 12%”, destacó.
A eso hay que agregarle a que “el dólar bajó cerca de 10%, entonces con una rentabilidad de ese nivel y al computarla en dólares, el resultado marca una rentabilidad del 20% en activos” que son “tremendamente seguros”.
En el último trimestre del año 2021 había tasas de interés reales negativas en las colocaciones en moneda nacional, pero eso se revirtió a medida que el Comité de Política Monetaria fue subiendo la tasa de política monetaria para frenar el brote inflacionario, explicó.
Resaltó que ahora está en 3% a 3,5% de tasa real positiva, algo que no sucedía hace un tiempo, y “hay que aprovecharlo por ser un instrumento de ahorro”.
Respecto a 2023, para la Reserva Federal en las próximas reuniones será clave el discurso de su presidente, Jerome Powell, para ver hasta dónde llega el compromiso de suba de las tasas de interés, considerando que esa medida limita el incremento de la inflación pero también frena la actividad de la economía, advirtió.
En alusión a 2022, el portafolio global gestionado por Urraburu Corredor de Bolsa, siguiendo la recomendación de esa firma, (compuesta, por ejemplo, en un 60% activos en dólares y un 40% activos en moneda nacional), arrojó un rendimiento positivo medido en dólares de un 7% en el año, según el operador.
Valoró que estos “excelentes resultados” obtenidos este año, se explican por la recomendación de “diversificar las carteras en las dos monedas de gasto de los uruguayos, ponderando siempre un % en instrumentos en moneda nacional”.
La zona productiva de los departamentos de Colonia y Soriano registra el efecto del déficit hídrico, principalmente por el menor volumen acumulado de lluvias de 2022.
En Carmelo el año pasado cerró con un total de 800 milímetros de precipitaciones, lo que significa unos 400 milímetros por debajo del promedio anual, dijo el productor agrícola ganadero Alejandro Solsona, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Señaló que en Navidad hubo lluvias en esa zona de influencia, lo que favoreció la siembra de los cultivos de verano.
Pese a esa situación de falta de agua en los suelos, en general el estado de esos cultivos es “bastante” bueno, reconoció.
Acotó que la fecha de siembra de soja y del maíz de segunda fue casi “ideal”, con una implantación “linda”.
“No es una situación grave”, y las “temperaturas altas en enero es lo normal”, enfatizó. Y recordó que al sur de Colonia el registro de lluvias de fines de diciembre fue de unos 60 a 70 milímetros.
Respecto al panorama del negocio agropecuario, Solsona lo definió como “desafiante”, tras un ejercicio pasado que fue “muy bueno”, “tanto en agricultura como en ganadería” al darse una “combinación entre insumos baratos y productos caros, con buenos rendimientos”. “Para nuestra empresa fue histórico”, recalcó.
Detalló que considerando los rindes de los cultivos de invierno el margen en el caso de la colza fue de “cero o negativo” y en trigo y cebada fue “positivo” y “en algunos casos interesantes”.
El precio de la soja es favorable en este momento y se fijó algún negocio de venta adelanta a unos “US$ 540 a US$ 550” por tonelada, contó.
Sobre el negocio ganadero, ese productor se refirió al cambio brusco dado en los valores entre el primer y el segundo semestre de 2022, ya que “los precios se desplomaron”. Más allá de esa situación el esquema y la planificación de su establecimiento no cambia, apostando a una mirada más de mediano y largo plazo, dijo.
En su caso también desarrolla un compartimento ovino para la producción de carne a ser exportada hacia EEUU.
El mercado de la soja está movido, ya que el precio de la oleaginosa viene con jornadas alcistas en la Bolsa de Chicago. Considerando los recientes valores en ese mercado de referencia, el precio de la soja en Uruguay supera los US$ 545 puesta en el puerto de Nueva Palmira, señaló el director de Fadisol, Juan Foderé, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo que con la suba del precio estos días “hubo movimiento” en la toma de decisiones comerciales por parte de los productores. “A nivel general es muy poco lo que se ha comprometido” de la futura cosecha, “no supera los 300 a 400 kilos por hectárea en promedio”, comentó.
Y acotó que “históricamente el que ha esperado ha venido mejor”, aunque “no significa que eso siempre suceda”. En la zafra anterior sobre la cosecha se alcanzó un precio por encima de los US$ 600 por tonelada, recordó.
Para Foderé, el productor que siembra una “mayor superficie” es el que “va calzando” parte de su producción por una cuestión de insumos, donde incluye la venta de parte del grano con alguna cobertura, como un call, que “ha dado buenos frutos en su momento”.
El estado de los cultivos de soja es bueno en este momento, considerando que durante el desarrollo de los cultivos de invierno el panorama era de preocupación por el impacto que podría tener el déficit hídrico en la cosecha y en la siembra de verano. “La zafra viene bien” y “mucho mejor de lo que esperábamos”, afirmó el asesor agrícola Iván Stirbulov, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Stirbulov, ingeniero agrónomo, que opera en el departamento de Soriano, concretamente en Dolores, Mercedes y Palmitas, dijo que cerca de mediados de diciembre se terminó con la siembra de soja en esas zonas del país.
Valoró además la importancia que tiene la colza en el esquema de doble cultivo y la ventaja que aporta para sembrar la soja en las fechas de siembra óptimas, dado que se trata de «un elemento clave» para que los cultivos arranque bien. Se logró concretar el 70% de la siembra de soja en noviembre y el resto en los primeros días de diciembre.
Comentó que “no hubo ninguna situación de resiembra” en el caso de la soja plantada este año. Tampoco hay complicaciones en el estado de las chacras por problemas de plagas o enfermedades, acotó.
En línea con la política definida por la actual administración de gobierno, en 2022 el Gabinete Nacional de Bioseguridad (GNBio) aprobó nuevos eventos transgénicos, que en total fueron cuatro los autorizados y hay otros cuatro que superaron la etapa de evaluación, dijo la directora de Bioseguridad e Inocuidad Alimentaria del Ministerio de Ganadería, Virginia Guardia, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Señaló que los aprobados son dos eventos en soja, ambos para uso comercial, uno en maíz, para ensayos en el Instituto Nacional de Semillas, y otro en algodón, para semilla destinada a la exportación .
Se trata específicamente de un evento genéticamente modificado en soja con tolerancia a herbicidas formulados en base a glufosinato de amonio y HPPD, otro en soja con tolerancia a herbicidas formulados en base a glufosinato de amonio, glifosato y 2,4-D y resistencia a ciertos insectos lepidópteros plaga, según datos del MGAP.
Indican además que se autorizó uno en maíz con tolerancia a herbicidas formulados en base a glufosinato de amonio y glifosato, resistencia a ciertos lepidópteros plaga y aumento en la producción de bioetanol. En tanto, el algodón se autorizó un evento con tolerancia a herbicidas formulados en base a glifosato e inhibidores de HPPD. En 2020 y en 2021 se aprobaron algo más de 10 eventos transgénicos en cada uno de esos años. Uruguay “se puso a tiro” en comparación a los sistemas evaluadores de la región, dijo.
Los otros eventos en desarrollo pasaron a la etapa de consulta pública, que comprenden a dos eventos en soja con tolerancia a sequía y dos con tolerancia a herbicidas y a lepidópteros, comentó Guardia. En esos casos el desarrollo es nacional, a cargo de la facultad estatal de Ciencias y el Inia, además participa una universidad del exterior, indicó.
La edición génica es otro tema prioritario en la agenda del GNBio por el avance de las nuevas tendencias en mejoramiento genético a nivel internacional. La jerarca del MGAP adelantó que para la edición génica hay “una propuesta de normativa”, elaborada en conjunto por los ministerios de Ganadería y Ambiente, que está en estudio en la comisión de Ganadería de Diputados. Además, esos ministerios están trabajando en la creación de un decreto sobre ese asunto, anunció.
Contó que “cada material que se haya obtenido por edición de genoma” será evaluado por un “equipo técnico y científico”, que es el mismo del GNBio y que definirá si es un organismo genéticamente modificado (OGM) o no. “Si es un OGM tiene que ir al sistema nacional de bioseguridad y si no lo es entonces tiene que seguir la vía tradicional de un producto que surge por vías del mejoramiento convencional”, explicó.
Casi como un hecho inédito desde la creación del sistema nacional de bioseguridad, a fines de noviembre hubo una reunión entre los ministros que integran el GNBio (Ganadería, Ambiente, Salud Pública, Economía, Industria y Relaciones Exteriores) con los técnicos y científicos encargados de la evaluación de cada evento genéticamente modificado. En ese encuentro se trataron los diferentes aspectos que se toman en cuenta para hacer el análisis correspondiente, que está previsto en la normativa legal vigente sobre el asunto.