Sobre el caso de la operación de concentración económica Minerva – Marfrig, que comprende la transacción de tres frigoríficos en Uruguay, la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia (CPDC) dispuso “el pasaje a la segunda etapa del proceso, instancia en la cual se procederá a profundizar la evaluación, requiriendo información adicional a las partes y a terceros que se sustanciará en las correspondientes actuaciones”, según una resolución fechada el 19 de febrero.
En un comunicado divulgado el martes 20 de febrero en su sitio web, ese órgano desconcentrado del Ministerio de Economía y Finanzas determinó que “sin desmedro de lo anterior y conforme lo dispuesto en las normas reglamentarias indicadas, se procede a dar noticia de esta operación, a efectos de que los terceros interesados puedan formular las alegaciones que consideren del caso, sobre los posibles cambios o impactos en las condiciones de competencia en los mercados que entiendan puedan estar afectados”.
“Tratándose de personas físicas, se deberá comparecer aportando nombre y documento de identidad”, y “en caso de personas jurídicas se deberá acreditar la representación, señala en la resolución.
Indica que “en atención a los plazos legales para la resolución de la presente concentración, los interesados podrán presentar por escrito sus consideraciones, hasta el 14 de marzo de 2024”.
La operación proyectada consiste en la adquisición por parte de Minerva del 100% de las acciones de tres sociedades uruguayas (Establecimientos Colonia S.A., Inaler S.A. y Prescott International S.A.), además de ciertos activos incluidos en el Contrato de Compraventa de Acciones, como consecuencia de la cual, Minerva pasaría a controlar tres plantas frigoríficas en los Departamentos de Colonia, San José y Salto.
Las primeras cifras sobre el nuevo ciclo agrícola en Estados Unidos (EEUU) apuntan a un “incremento de 1,6 millones de hectáreas” en el área de siembra de soja respecto al ciclo anterior, lo que llevaría la superficie a un total de “casi 35,5 millones de hectáreas” y motivaría que la relación stock-consumo de EEUU llegue a 10%, para el ciclo 2024/25, según datos divulgados en el foro del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA). Así lo destacó el director de Agro Hedge, Esteban Dotti, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo que ese resultado productivo representará un “golpe” para los precios de la soja “en el corto plazo”, más allá de que el mercado no le dio mayor relevancia porque está más concentrado en la incidencia del factor climático en la cosecha sudamericana.
Respecto a la relación stock consumo del ciclo 2023/24, el USDA estimó en 7,5% pero hay que ver si eso se confirma porque la molienda interna de soja en EEUU está rompiendo todos los pronósticos, comentó.
Indicó que la superficie final de soja del año pasado en EEUU fue de 33,8 millones de hectáreas, pero la proyección que dio el foro del USDA para 2023 es igual la que informó ahora. El rinde promedio se marcó en casi 3.500 kilos por hectárea, siendo un “máximo histórico”, según la proyección del USDA.
Para el maíz se proyecta una reducción del área de siembra respecto a la del año pasado, cuando se sembraron un poco más de 38 millones de hectáreas y ahora pasaría a ser de 36,8 millones de hectáreas, pero el foro del USDA señaló un “rinde estimado 11.300 kilos por hectárea”, detalló.
Y agregó que el USDA estima una “caída de producción” de maíz pero “los stocks crecerían” respecto al ciclo anterior y serían “los mayores desde 1987” lo que es un dato “impactante”.
Dotti se refirió al déficit hídrico que registran ciertas zonas agrícolas de EEUU lo que podría incidir en los resultados finales de las producciones de soja y de maíz en ese país.
El factor clave para ver una posible recuperación del precio de la soja está en la producción total que alcanzarán Brasil y Argentina al cierre de la cosecha, considerando las diferentes proyecciones es razonable pensar en una baja en la estimación productiva brasileña, que en el caso de operadores privados varía entre 140 millones y 145 millones de toneladas, dijo.
Acotó que también hay incertidumbre respecto a la situación en Argentina y los resultados productivos en la agricultura de ese país.
El aumento previsto de la superficie sembrada de soja para la presente zafra “no se pudo concretar” en parte “porque en algunos lugares no se pudo sembrar, como en el este y noreste donde faltaron unas 25.000 a 30.000 hectáreas” sin sembrar, y en otras zonas parte del área de soja pasó a maíz de segunda, dijo el gerente comercial de Barraca Erro, Germán Bremermann, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Señaló que por esa situación es probable que se haya llegado a un área “similar” a la zafra anterior, cerca de 1.250.000 hectáreas. En su momento el ejecutivo estimó un crecimiento del área de siembra de la oleaginosa entre 6% a 10%, para llegar incluso a superar 1,3 millones de hectáreas, dependiendo del clima, lo que finalmente jugó en contra de la intención de incrementar la superficie.
Del total de 1.250.000 hectáreas de soja, hay un área “importante sobre todo de siembra de primera”, que se logró implantar bien aunque con un poco más atrasado que otros años ya que por situaciones diversas se arrancó un poco más tarde y “se logró implantar en buenas condiciones”, indicó.
Y comentó que en el área de segunda hay que separar en dos, por un lado las que se sembraron “sobre las colzas primaverales y sobre las cebadas más tempranas que se lograron implantar bastante bien” antes del 15 de diciembre, y después hay una área “muy importante” de segunda que se sembraron entre el 15 de diciembre y el 10 de enero “con poblaciones al límite en algunos casos y con distribuciones no muy buenas”.
Eso representa un “área importante que arrancó con un potencial menor” respecto a otros años, no solamente por la fecha de siembra sino por el nivel de implantación que se logró, y que abarcaría “entre un 30% a 35%” del área de segunda que a su vez comprende el 55% del total de la superficie sembrada de soja, estimó.
Admitió que esos cultivos “pueden alcanzar un potencial intermedio” pero “ya están limitadas”, lo que incidirá en el rinde promedio final de la presente zafra sojera.
Hay un porcentaje “importante” de resiembra de soja y en algunas zonas fue “muy importante” el área de segunda que debió ser resembrada, hay situaciones donde llegó al 30% y 40%, sostuvo.
Aclaró que más allá de algún traspié “todavía” se está con “posibilidades de lograr una buena cosecha de soja”, quizá ya no llegar a un récord de rendimiento pero sí lograr un rinde promedio “normal” de “2.300 a 2.500 kilos por hectárea”, para lo cual “es fundamental” que el clima siga acompañando.
Aclaró que “clima mediante”, el volumen total de producción de soja podría ubicarse en 2,5 millones de toneladas (Mt) y para llegar a 3 Mt debería haber “condiciones climáticas muy favorables” en la segunda quincena de febrero y marzo, dijo.
Bremermann además se refirió a la adopción de tecnología por parte de los productores ya sea en las rotaciones, en la fertilización, en el control de malezas, entre otros aspectos.
Argentina tuvo un “cambio de ciclo” al pasar de la “liquidación” en la que “perdió más de dos millones de cabezas de stock” en 2023, al faenar “por encima del punto de equilibrio al menos un millón de cabezas”, ahora viene un proceso inverso de “retención o recomposición” del rodeo, lo que generará una baja del 10% en la oferta “pegándole fuerte” al mercado interno. Así lo señaló el consultor ganadero Víctor Tonelli, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo que el año pasado en Argentina hubo una oferta global que tocó las 3,3 millones de toneladas (Mt)y este año bajará a algo menos de 2,95 Mt, lo que significa una “fuerte” caída. En 2023, sin considerar la exportación de carne con hueso, se exportaron en torno de 830.000 toneladas y en 2024 se superarían las 900.000 toneladas. Con esto la participación de las exportaciones pasaría del 25% a superar el 30% del total de carne vacuna producida en Argentina, acotó.
Para Tonelli, la sequía fue un factor determinante en ese proceso de liquidación del rodeo vacuno y ahora se suma un “cambio del modelo productivo” porque se había “exacerbado el envío de animales livianos a corral y la salida de animales livianos a faena”. Ahora “vamos a la producción de animales con 50 o 100 kilos más”.
Respecto a la decisión de los productores ganaderos de invertir en sus rodeos, atendiendo al reciente cambio político en el país vecino, el consultor dijo que todavía hay “una fuerte incertidumbre” sobre el éxito o no de los planes de transformación del actual gobierno y si bien tiene “esperanzas”, el sector ganadero mira con un “ojo abierto”.
Valoró la “buena oferta forrajera” por lo benigno del clima para este año, en el que “Argentina podría incrementar un 10% el volumen de las exportaciones de carne en comparación a 2023, pero con una caída “muy fuerte” en la oferta en el mercado interno, donde el consumidor perdió además poder adquisitivo. Esa menor oferta de carne vacuna será mitigada “en parte” por la producción de cerdo y de pollos, pero será un “año difícil”, vaticinó.
En cuanto al mercado internacional, Tonelli analizó que “no será un año de desequilibrios fuertes entre oferta y demanda” de carne, por lo que “no se deberían esperar grandes cambios en los precios” que paga el mercado por el producto.
Una plaga está afectando a los cultivos de maíz en distintas zonas del país, se trata de un insecto denominado “chicharrita” (Dalbulus maidis). Es una plaga que ha estado presente en Brasil y Paraguay durante varios años, pero para Uruguay es relativamente nueva, ya que las poblaciones de este insecto comenzaron a observarse en la zafra 2021/22. Este vector transmite un virus y dos bacterias, según informó el responsable de desarrollo de Yalfin, el Ing. Agr. Pablo Leiva, durante el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Leiva comentó que esta chicharrita podría haber ingresado desde Brasil, o tal vez haya sobrevivido en la agricultura uruguaya, aunque esto último es difícil debido a las bajas temperaturas del invierno. Actualmente, hay “muchas consultas” de productores y técnicos debido a la aparición de esta plaga en los cultivos de maíz de segunda, en prácticamente todo Uruguay.
La presencia de la chicharrita se percibe con mayor intensidad en los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro, pero también está presente en el litoral sur, centro y sur del país, aunque con “menor intensidad”, según sostuvo. En el norte, el 100% de las plantas presenta chicharritas, mientras que en el sur, la incidencia varía entre el 30% y el 50% de las plantas con el insecto, según estimaciones de Yalfin.
Indicó que “el daño directo causado por la alimentación de la chicharrita no es significativo, pero sí «es un vector de diferentes patógenos que pueden provocar mermas importantes en el cultivo, dependiendo de las condiciones climáticas, el momento de ingreso en la planta y el material genético del maíz». Puede transmitir una bacteria que produce la enfermedad llamada espiroplasma, un virus denominado virus rayado fino del maíz y otra bacteria que produce la enfermedad llamada fitoplasma”.
Leiva hizo hincapié en la importancia de realizar rotaciones para reducir la intensidad de la plaga, controlar los maíces en invierno, utilizar híbridos de maíz con mayor tolerancia y llevar a cabo control químico durante el período vegetativo del maíz.
Advirtió que la idea no es alarmar sobre esta plaga, sino informar sobre su presencia en Uruguay y evaluar sus efectos en los cultivos, además de explorar alternativas, especialmente de cara a las próximas zafras.
Sobre la situación de los cultivos de maíz en la presente zafra, opinó que en los maíces de primera “se esperan muy buenos rendimientos, dado que no fueron tan afectados por el periodo de sequía y altas temperaturas que se registraron. Cuando se produjo ese estrés, los cultivos estaban finalizando el llenado de grano, por lo que en algunos casos podría haber habido una merma en el peso de los granos”.
En tanto, los maíces de segunda “sí experimentaron la falta de lluvia, pero dado que se encontraban en estado vegetativo, las consecuencias en el rendimiento no serían tan significativas, sobre todo porque las últimas precipitaciones pueden permitir una recuperación y entrar en el periodo crítico con buenas condiciones”.
El trigo tuvo un destaque en la zafra pasada de cultivos de invierno por el rinde promedio récord alcanzado, de unos 5.000 kilos por hectárea, y al mismo tiempo surgen nuevas oportunidades de exportación en mercados no tradicionales como Kenia, dijo el director de Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería, Leonardo Olivera, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Señaló que además hay otros destinos a ser explorados de la región del sudeste asiático, para lo cual se registraron algunas consultas de operadores de granos pensando en exportar trigo uruguayo.
Por otra parte, el jerarca habló de los ajustes normativos vinculados a la receta profesional para la manipulación de agroquímicos categoría 1 A y 1 B, que era algo “bastante complejo” y ahora se hace “mucho más ágil y seguro”.
A partir de los cambios definidos es necesario hacer el registro en el MGAP de las empresas que realicen las aplicaciones de esos productos. Eso se suma lo que marca una resolución de 2022 que establece la obligatoriedad del registro de los equipos aplicadores de más de 1.000 litros.
Olivera recordó que el clorpirifos o el paracuat, productos que deben se utilizados con receta profesional, en Argentina y Brasil “fueron prohibidos”, si los productos “se usan responsablemente no es necesario prohibir” productos.
Afirmó que la aplicación de agroquímicos con drones es un asunto a tratar, porque es necesario tener el registro de estos equipos porque “no se sabe cuántos hay, quién los tiene”, e incluso hubo sanciones aplicadas por Servicios Agrícolas por deriva de productos aplicados con drones.
Así como para el ingreso de productos uruguayos a diferentes mercados es necesario pagar ciertos aranceles aduaneros, Uruguay también cobra una tasa consular para permitir el acceso de productos del exterior a su mercado.
“Uruguay suele ser más proteccionista con el resto del mundo, que el resto del mundo con Uruguay”, porque “la producción uruguaya termina pagando menos aranceles en el mundo” en comparación a lo que le cobra el país a los productos extranjeros, afirmó el integrante de Cibils Soto Consultores, Marcos Soto, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Al cierre de 2023, según el instituto Uruguay XXI, las exportaciones de productos uruguayos pagaron un monto de US$ 538 millones en concepto de aranceles aduaneros, lo que representa un 4% del monto total de las ventas al exterior, comentó.
Indicó que la carne bovina fue el producto que más aranceles pagó con un monto de US$ 300 millones correspondiente a exportaciones, principalmente en China que participó con un 28% de esa cifra, seguida de cerca por la Unión Europea aunque se venda menos a ese mercado.
En tanto que en Uruguay en 2022 la Dirección de Aduanas recaudó por aranceles y tasa consultar US$ 721 millones, y en 2023 recaudó US$ 714 millones, de los cuales US$ 300 millones correspondieron a tasa consultar, tanto en 2022 como en 2023, advirtió.
Se refirió al peso que tiene esa “sobreimposición” a las importaciones en los costos internos y en los precios que pagan los consumidores, representando un tributo “distorsivo” que “encarece a toda la cadena”.
En caso de la eliminación o reducción de la tasa consular Soto manifestó sus dudas respecto a la posibilidad de ver reflejada esa medida en los costos y precios, porque se terminaría quedando en la cadena, opinó.