En esta zafra, el avance de la cosecha de soja alcanzó el 19% el sábado 4 de mayo, momento en el que han aumentado las dificultades debido a las constantes lluvias registradas en diferentes puntos del territorio. Así lo señaló Andrés Feuer, integrante del área agro de Smartway, durante su participación en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Feuer indicó que el nivel de humedad promedio de la soja cosechada es del 16,8%, mientras que el rendimiento promedio corregido al 14% alcanza los 2.770 kilos por hectárea. Se ha observado una caída semanal en los rendimientos.
Además, Feuer mencionó que los datos recopilados de las cosechadoras muestran que el consumo de combustible es de 12,5 litros por hectárea, debido a las complicaciones que ha enfrentado la recolección de los cultivos.
Al comparar esta información con años anteriores, se observa que en 2023 el consumo promedio fue de 9,2 litros de gasoil por hectárea cosechada, cuando el impacto de la sequía generó pérdidas en los cultivos. En un año normal, el consumo es de 10,8 litros por hectárea, lo que indica un aumento del 16% en esta cosecha.
Feuer aclaró que el consumo mostrado por las cosechadoras no incluye el combustible utilizado por los tractores para trasladar la cosecha desde la chacra hasta donde pueden llegar los camiones, debido a las dificultades para transitar por la caminería rural.
La velocidad de la cosecha es relativamente lenta debido a las dificultades provocadas por las lluvias, oscilando entre 4,5 y 6,5 kilómetros por hora (Km/h), lo cual es inferior al promedio normal de 7 y 7,5 Km/h, dependiendo de las condiciones del suelo.
Debido a la preocupación generada por el daño provocada por el insecto denominado chicharrita en los cultivos, la Dirección de Servicios Agrícolas convocó a una reunión con representantes del sector productivo en la que participó el ministro de Ganadería, Fernando Mattos y el sub secretario Ignacio Buffa.
Este año en la producción de maíz hubo “pérdidas brutales en Argentina” y también hay impactos muy negativos en Uruguay, en algunos casos no se ven daños y en otros se ven daños “importantes”, dijo el titular de Servicios Agrícolas, Leonardo Olivera, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Señaló que el objetivo es adoptar medidas pensando en la próxima campaña agrícola, para lo cual se mantuvo reuniones con investigadores del INIA y facultad de Agronomía, y además dar “tranquilidad” y “seguridad” sobre la habilitación de productos químicos que sean “eficaces” para su aplicación en Uruguay.
A partir de la resolución ministerial los productos “quedan operativos” y “todavía queda tiempo”, porque “hasta agosto y setiembre no se siembra maíz de primera”, comentó.
En total serán alrededor de nueve activos habilitados, tres para tratamiento curasemilla y cuatro para aplicación foliar. Hay activos que se podrán utilizar en ambos casos, que serán divulgados en la web del MGAP.
Aclaró que “el control químico no es suficiente” para combatir esa plaga, sino que es necesario realizar ciertos manejos agronómicos, como “el buen control de maíz guacho y el monitoreo continuo e incluso de chacras cercanas“, entre otras medidas.
“Que Uruguay sea parte de un modelo a mirar y seguir desde el punto de vista de la producción ganadera sostenible” es la propuesta a la que llegaron técnicos de varias instituciones uruguayas vinculadas al agro y de la fundación Gates, tras una serie de intercambios y reuniones mantenidas en los últimos días. Así lo señaló el investigador del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Fabio Montossi, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
En esta ocasión el tema fue tratado con técnicos procedentes de Kenia, en África, donde opera esa fundación con el propósito de apoyar el desarrollo de la tecnología y la ciencia en la producción ganadera en varios países de ese continente.
“Al equipo de producción animal de INIA Tacuarembó nos tocó un grupo (de Kenia) más vinculado al tema ganadero, entonces vamos a mostrar cuáles son las propuestas para tener una ganadería más sostenible desde el punto de vista del INIA en el área de pasturas” y otros aspectos, comentó.
Se refirió al interés en presentar información a los técnicos visitantes sobre los ciclos productivos, como la cría, la recría y la invernada, para mostrar cómo se produce el ternero y el novillo uruguayo, cómo se maneja la cría de vacunos, incorporar el tema ambiental, qué se hace para reducir la huella de carbono y en qué se hace en biodiversidad y en bienestar animal.
Montossi consideró que la imagen de la ganadería uruguaya frente a esa fundación y a nivel internacional está “consolidada” en temas de bienestar animal, de biodiversidad, huella de carbono, del agua, aunque todavía “faltan una cantidad de cosas”, reconoció.
Para el técnico, Uruguay es visto como un país de la región que “está encarando con mayor trabajo y esfuerzo todos estos temas y es destacado”. El país hizo una apuesta de tomar préstamos internacionales vinculados a indicadores ambientales lo que marcó un mensaje “muy fuerte” para los mercados.
“Hay temas que cuesta incorporar”, como los vinculados al “bienestar animal” y al “cuidado del agua”, admitió el investigador, en relación a tareas pendientes de la ganadería uruguaya.
Para el negocio ganadero y cárnico, Argentina “pasó de ser un país con un dólar bastante atrasado respecto al valor del dólar real, pero quedó atrasado respecto al dólar oficial y el paralelo”, y al mismo tiempo “los precios siguieron subiendo en pesos”, por lo que hay una “situación de insumos caros y valor de la producción relativamente bajo”. Así lo señaló el consultor ganadero argentino Darío Colombatto, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo: “Los precios del ganado están moderadamente altos, pero los costos de los insumos en pesos, y otras cuestiones como los salarios, quedaron altos respecto a lo que veníamos manejando”.
Ante los cambios “radicales” que se registraron en los indicadores económicos y productivos que comprenden las reglas de juego, tras las medidas adoptadas por el actual gobierno argentino, Colombatto destacó la importancia de concentrarse en la “mayor eficiencia” productiva y comercial.
La “recría pastoril” es el sector productivo ganadero que se presenta como el más atractivo para el productor del país vecino, si bien “la cría fue muy buena el año pasado”, pero como “negocio puro” es uno de las áreas de “menor facturación”, principalmente cuando se tienen campos con otra aptitud, que puedan ser destinados a diferentes categorías, planteó.
El consultor se refirió al stock de vacunos en su país que actualmente comprende unas 53 millones de cabezas, aproximadamente, y a que no advierte una recomposición ganadera considerando la disponibilidad de pasto, que “no es suficiente” para sostener más animales.
Lo que sí se debería hacer es aumentar la relación entre la cantidad de terneros por cada 100 vacas, lo cual es “muy difícil de llevar a la realidad”, advirtió.
Reconoció que muchos productores se beneficiaron de la demanda de China para comercializar vacas de “cualquier calidad”, pero lo que sucedió en aquel momento con ese negocio es que se deshicieron de “vacas improductivas” y a partir de este tipo de alternativas, el proceso permite “mejorar” los resultados productivos en los rodeos.
El objetivo es apuntar a un incremento en el volumen de carne vacuna producida, que termine por favorecer al negocio ganadero, que precisa “más competitividad” en la industria exportadora, según Colombatto.
En cuanto al negocio del corral, el consultor dijo que “hasta hace un mes los números eran bastante agradables a la vista”, considerando que el costo de producción era favorable cuando el productor lograba tener su propio maíz y atendiendo a que “costaba US$ 1,50 hacer un kilo de ganancia de peso” y se podía “vender a US$ 1,80 o US$ 1,90 el kilo vivo del gordo”.
El Acuerdo Transpacífico exige una serie de tratados internacionales relacionados con la propiedad intelectual, lo cual es un tema novedoso porque otros tratados y países no exigen este requisito, dijo el director de relaciones internacionales de la Universidad Católica, Ignacio Bartesaghi, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Se refirió específicamente al Tratado de Cooperación en materia de patentes (PCT), para cuya adhesión de Uruguay será necesario aprobar en el Parlamento un proyecto de ley correspondiente.
Bartesaghi enumeró una serie de acuerdos comerciales firmados o negociados por el país que no exigen la firma de acuerdos en materia de propiedad intelectual.
Además, sostuvo que la adhesión de Uruguay al PCT no implica automáticamente el ingreso seguro del país al Acuerdo Transpacífico, ya que la decisión sobre la posibilidad de ingresar al mismo depende de diversos factores que son analizados por los actuales miembros.
«En este momento, no está en la agenda de los miembros del Acuerdo Transpacífico el analizar si aceptarán el ingreso de Uruguay», afirmó.
Consideró que «no es correcto decir que si no se incorpora al PCT no se puede ingresar al Acuerdo Transpacífico», ya que existe una comisión que decide por consenso qué país puede ingresar y luego establecerá las condiciones que debe cumplir en un período determinado para ser aceptado.
«Me preocupa el desconocimiento de un sector relevante para el país», porque «es legítimo que se defienda y se solicite la adhesión al PCT, pero también es legítimo que si laboratorios, empresas de agroinsumos, de fertilizantes o productos veterinarios entienden que se ven afectados por esa decisión, reclamen o soliciten que se contemplen algunas condiciones», dijo.
El catedrático planteó que faltó explicar el tema adecuadamente y «se dio una discusión desde el fanatismo en algunos casos».
Las lluvias de abril han tenido un impacto significativo en la cosecha de soja en Argentina, retrasando tanto la trilla como la comercialización de la oleaginosa en el mercado interno. A pesar de que se esperaba una recuperación tras la sequía del año anterior, que resultó en la peor producción en 25 años, las lluvias recurrentes durante abril han obstaculizado el normal desarrollo de la cosecha.
Según datos de la Secretaría de Bioeconomía, el avance de la cosecha de soja hasta el jueves de mayo se sitúa en un 34% del área sembrada estimada, lo que representa un retraso significativo en comparación con la campaña previa y con el promedio de los últimos cinco años. Este atraso en la trilla es el segundo mayor del siglo, solo superado por la campaña 2015/16, según informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Como consecuencia, la comercialización de la soja en el mercado interno también se ha visto afectada. Hasta el 24 de abril, la industria y la exportación habían comprado apenas el 27% de una cosecha estimada en 50 Mt, en comparación con el 34% de promedio de los últimos cinco años para la misma fecha. Este nivel de compras refleja un retraso histórico en comparación con años anteriores, siendo necesario remontarse diez años atrás para encontrar un retraso similar en las compras en el mercado interno.
En el mercado ganadero los frigoríficos meten presión en un intento por bajar el precio del ganado gordo, específicamente con la “oferta de valores inferiores” a los que se registraron en semanas anteriores, dijo el director de Indarte & Cía, Fernando Indarte, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Comentó que de todas maneras no hay una sobreoferta de cantidad de ganado porque los productores aprovechan la mayor disponibilidad de pasto en los campos, para aumentar el peso de sus animales.
Los precios actuales varían en torno a los US$ 3,60 por kilo de novillo gordo, US$ 3,20 a US$ 3,30 por kilo de vaca gorda, pero no se hicieron negocios a estos valores y el productor que precise embarcar ganado deberá aceptar estos precios, porque la industria frigorífica está entretenida con la cuota de exportación de carne para Europa, señaló.
Destacó el peso de los vacunos que actualmente se venden en el mercado, pero en este momento “no hay ninguna premura” del productor por vender.
Los nuevos negocios entre los feedloteros y los frigoríficos marcan “referencias más claras”, independientemente del valor, y en algunos casos hay empresas que se animan a poner valores de piso, sostuvo.
Acotó que los precios del ganado de reposición hacen “más ajustado” el negocio del engorde intensivo de vacunos. Hoy el precio de «equilibrio» para el corral es de US$ 3,90 por kilo, pero como valor fijo no se consigue, afirmó.