La implementación de un sistema de seguros agrícolas de rendimiento genera expectativas entre los productores y empresas del rubros granelero.
“Por primera vez el tema seguros está orientado como una política de Estado, y además, todo el sector asegurador está encolumnado atrás del mismo para tratar de encontrarle una solución a este tema”, dijo el suscriptor de negocios de seguros de la empresa Sura, Gonzalo Gutiérrez, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Se refirió a la importancia creciente de contar con un seguro para la agricultura de secano, debido al impacto negativo que tienen los fenómenos climáticos extremos, como pueden ser una sequía o la caída de granizos.
“El sector que financia” la producción de granos precisa contar con un “resguardo mayor” de los eventos del clima, “cuando le presta dinero a un productor”, y “a partir de ahí se empieza a analizar cuál es el mejor producto que uno tiene, cuál es el nivel de rendimiento a cubrir”, entre otros aspectos, analizó.
Comentó que el proyecto piloto que se aplica en esta próxima zafra de cultivos de verano requirió dos años de trabajo previo, en el que participaron el Ministerio de Ganadería, el sector privado asegurador y el Bancos de Seguros del Estado, además de representantes de gremiales agrícolas.
“Cómo hacen las compañías de seguros para quedarse con alguna utilidad, porque son empresas que están obligadas a dar ganancias; y por otro lado, cómo hacer para darle un seguro al productor que sea sustentable”. Esa es la principal interrogante que planteó Gutiérrez respecto al futuro de esta medida.
“Toda la información que se desconoce de un sector” la empresa aseguradora “la termina cobrando en la tasa” al cliente, entonces es “ahí cuando Uruguay empieza a pagar todos los pecados de no contar con un sistema robusto de información sobre quién produce y qué”, planteó.
A modo de ejemplo, el operador destacó que “si se lograra que todos los productores agrícolas que presentan planes de uso y manejo de suelos declararan el rendimiento de cada cultivo y de chacra de los últimos cinco años”. Con eso “ya se resolvió el problema”, porque sé quién produce y qué, dónde y qué nivel de productividad tiene”, argumentó.
Basándose en esa información, afirmó que la empresa aseguradora podría determinar la tasa a cobrar a cada cliente, considerando el historial productivo. Todo lo que vaya en contra de eso va a generar dificultades, para lograr el objetivo de implementar una política oficial.
Gutiérrez dejó en claro que “no todo se puede asegurar”, porque hay ciertas zonas donde los rindes son “tan pobres y la variabilidad tan marcada”, que son “inasegurables”.
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Hay un mercado mundial de carne que está “estructuralmente desabastecido”, principalmente por la demanda de países asiáticos, como China, dijo el consultor ganadero argentino, Fernando Canosa, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Resaltó la “firmeza de los precios” en ese contexto, que al parecer “vino para quedarse” considerando la demanda creciente y la diferencia en los tiempos entre la producción y los requerimientos de los mercados.
En cuanto a otros destinos para la exportación de carne, Canosa se refirió a que Europa está firme en lo relacionado a las cuotas, especialmente a la Hilton, por la recuperación tras el impacto del Covid-19 en el consumo en restaurantes.
Y Estados Unidos está exportando carne a China y “en esto hay vasos comunicantes” respecto al aumento de los precios del producto en el mercado norteamericano, señaló.
Sobre la política de carnes del gobierno de Argentina, ese consultor consideró que la actual administración es “diferente” y “algo aprendió” en comparación con las “barrabasadas” que cometió en 2006, ya que ahora las limitaciones a las exportación abarcan a un grupo de siete cortes cárnicos y el resto se puede exportar. “De todos modos en las resoluciones hay zonas grises”, que “no se han terminado de reglamentar”, acotó.
Reconoció que igualmente eso “es menos malo” respecto a lo determinado en mayo de 2021, cuando se suspendieron las exportaciones, y “mucho menos malo” en comparación a la prohibición de 2006. El año pasado Argentina tuvo una menor faena de vacunos, que fue un 7% inferior a 2020, y un aumento en el peso promedio del animal faenado, comentó.
Dijo que Brasil es un proveedor mundial de carne en volumen, a diferencia de Argentina y Uruguay que se destacan más en productos de calidad.
“No hay posibilidades de producir todo lo que China y el sudeste asiático demandan”, por lo que el incremento de las exportaciones de Australia “no cambia” la situación del negocio, indicó.
El precio de la soja en el mercado de Chicago permanece con una tendencia alcista. Actualmente, la posición marzo en CBOT se ubica cercana a los US$ 540 por tonelada, aumentando US$ 20 en el acumulado de la semana anterior.
La próxima resistencia a superar es la del 61,8% de los retrocesos de Fibonacci, en torno a los US$/t 545, siendo este uno de los números más fuertes de esta herramienta.
El dato positivo que le da una fortaleza a esta tendencia es que el interés abierto viene aumentando por cuarta semana consecutiva, actualmente a 114,5 millones de toneladas (Mt). Los fondos especulativos, por su parte, en la última semana recortaron un 7% su posición neta comprada, pasando de 14,5 a 13,5 Mt compradas.
Por su parte, el mercado local copia las subas de CME y se ve favorecido por una mejora en la prima local a niveles récord de la posición, caracterizada por una cosecha de Brasil que avanza más lento de lo esperado.
La agricultura uruguaya viene mostrando en los últimos años cambios importantes, donde se puede destacar la diversificación de cultivos, el crecimiento del área de invierno y en verano el incremento de la superficie de maíz. En esta zafra también se suman otros movimientos relevantes.
“Hoy tenemos un cambio importantísimo en la secuencia del maíz, por primera vez la siembra de segunda es más alta que la de primera”, indicó el ingeniero agrónomo Gonzalo Reynoso gerente comercial de Agroterra, en el programa Punto de Equilibrio de Carve y revistaverde.com.uy.
“Dicha situación se venía contemplando desde el inicio de la campaña, el origen de ese movimiento está influenciado por el incremento de los cultivos de invierno que tiene cierta competencia con el maíz de primera. El productor mantuvo al cereal en su planificación, pero parte de la siembra que antes era de primera, se hizo de segunda. También influyó el anunció de año niña”, acoto.
Reynoso consideró que a nivel país la superficie de segunda ocupa un 55% del total mientras que la de primera ocupa el restante 45%.
Explicó que en el sur del Uruguay donde predominaba el área de primera, en esta zafra “están a la par y con una pequeña ventaja” a favor del área de segunda. En tanto, de Rio Negro al norte se mantiene la paridad entre las épocas de siembra. La diferencia se registra en litoral centro, donde zonas como Mercedes y Dolores muestran una siembra de segunda que es “claramente” mayoritaria.
Desde el punto de vista productivo, el ejecutivo señaló que la situación es totalmente diferente a la que teníamos al cierre del 2021 y arranque de 2022, “veníamos muy preocupados pero el escenario se ha revertido espectacularmente, acotó.
Reynoso se refirió a los movimientos del precio de la urea, la suba de la soja y el impacto en el área final de maíz. Además, la falta de precipitaciones en diciembre y principios de enero motivó que en casos puntuales un pasaje de soja a maíz.
El 2021 marcó un “hito más” que nada “en el movimiento de Uruguay en cuanto a las negociaciones de acuerdos comerciales bilaterales”, considerando que “es vital porque los competidores se mueven”, dijo el consultor en comercio internacional, Gonzalo Oleggini, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Consideró “factible” que el gobierno uruguayo pueda concretar algún acuerdo comercial con China, con la posibilidad de comenzar a negociar entre marzo y abril.
“Los países competidores ya han avanzado”, como “Nueva Zelanda que tiene un calendario establecido de productos que exporta al mercado chino con arancel cero”, comentó.
Advirtió que “el único aspecto que no se puede cambiar es la diferencia en el costo logístico” y de transporte, debido a la distancia mayor que tiene Uruguay de los competidores de Oceanía.
Se refirió a que en los costos de producción, algunos internos vinculados al Estado, y en los aranceles aduaneros para el acceso a los mercados sí es posible cambiar.
Oleggini valoró la decisión de los gobiernos de China y de Turquía que manifestaron en concreto la intención de negociar con Uruguay.
Hay posibilidades también de acercarse a países del Sudeste asiático, como Vietnam, Indonesia, entre otros, ya que “ahora el centro comercial global de hoy está en esa zona”, destacó.
Planteó la idea de establecer un acuerdo de libre comercio con un grupo de países en lugar de hacerlo de a uno, y así “matar dos pájaros de un tiro”.
La economía mundial, luego del Covid-19, se recuperó y “relativamente” rápido. China “prácticamente no tuvo una caída importante” durante 2020 y EEUU logró un crecimiento destacado, indicó el economista Ramón Pampín de PwC, en el programa Punto de Equilibrio de Carve y revistaverde.com.uy.
Para este año 2022, ambos países “crecerán menos” de lo previsto. En EEUU, aun no se conoce el dato del cuarto trimestre, pero “está sufriendo la pandemia de los no vacunados, lo que impactó en las cadenas de suministro”.
En EEUU se suma el proceso inflacionario, en 2021 llegó a 7,1%, “eso ha provocado que la Reserva Federal, si bien observa el problema como transitorio, ya envió el mensaje que en 2022 incrementará la tasa de interés y reducirá la compra de activos que ha utilizado tanto en la crisis de 2008 como en 2020”, dijo.
Pampín marco que la política monetaria de EEUU estaría motivando “tendencia alcista” a nivel global. En tanto, “la política monetaria uruguaya tiende a generar atractivo en los instrumentos financieros locales, lo que provoca tensiones bajistas en el tipo de cambio”. Pero de estos dos efectos, “el que va a imponerse, salvo que la política monetaria local sea muy contractiva, es el de la suba del dólar”.
A la vez, el ejecutivo de PwC explicó que China está sufriendo el ajuste de la construcción de viviendas y el Real Estate lo que se observó con la desaceleración en el cuarto trimestre de 2021, “cuando creció 4%”. A raíz de esa situación, el gobierno chino bajó la tasa de referencia de su política monetaria para estimular a la actividad económica, acotó.
Sobre Uruguay, indicó que desde PwC se estimó que la economía durante 2021 creció entre 4,5% y 4,8%. En estos últimos dos años “la construcción de la tercera planta de celulosa activó al sector de la construcción”. Además, “el sector primario y la agroindustria han mostrado un gran dinamismo”.
Explicó que en “el sector transable impulsó la actividad en un 2020 que tuvo que contrapesar la caída de otras actividades transables (turismo) y no transables (servicios que fueron afectados con la pandemia)”. En 2021 “siguió impulsando el crecimiento”.
Pampín señaló que en el segundo semestre de 2021 se sumó el crecimiento de esos sectores no transables que fueron afectados por la pandemia 2020 y que comenzaron a recomponerse en el segundo semestre de 2021. Allí remarcó lo que fue la pandemia sin vacunas y lo que incidió la vacunación.
Para 2022 PwC proyecta un crecimiento del PBI de 3,2%, “quedaran algunas obras rezagadas de la planta de celulosa y la tasa de crecimiento del sector agroindustrial debería tender a una estabilidad, pero seguirá siendo clave en 2022”.
Aun “vemos con rezago y debilidad el empuje que puede venir del sector no transable, en tanto el poder de compra de los hogares ha caído y esto afecta la demanda de bienes y servicios que realizan los hogares”.
Luego de un año que cerró con precios “muy atractivos” para las lanas finas y para la carne ovina que tuvo una “gran demanda” de China, hay “buenas” perspectivas para ese negocio en 2022 en varios mercados, dijo el asesor privado en ovinos Jorge Bonino, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Más allá de la “alta” extracción y faena en el rubro, consideró que los productores aplicaron “medidas de manejo y cuidado” por lo que se evidenció una “buena señalada”. Eso hace que “el stock no variara mayormente” y permite una “oferta de corderos interesante”, para producir lana y carne, afirmó.
Bonino habló de la importancia que tiene el próximo período de ventas de diferentes categorías de ovinos, a partir de febrero, cuando el productor toma decisiones de comprar y vender animales.
La faena de ovinos aumentó 36% en 2021, en comparación al año anterior, con un total de 1.367.704 cabezas, y el monto de las exportaciones de la carne ovina se incrementó 63% en ese período, según datos del Instituto Nacional de Carnes (Inac).
El asesor técnico señaló que hay 15 compartimentos de ovinos, sólo uno no está operativo, y entre cinco y seis están muy adelantados en cuanto a las negociaciones anticipadas de corderos. En ese tipo de establecimientos se llegó a una producción de 30.000 corderos el año pasado, indicó.
Reconoció que los productores apuestan cada vez más a especializarse en las razas de ovinos, ya sea para el destino de producir lanas finas o carne. “Las razas carniceras o de cruzas predominan, pero a no olvidar el nicho de pocas razas de doble propósito”, dijo.
Bonino también admitió la existencia de problemas en el sector, que deben ser abordados por las instituciones públicas y privadas correspondientes.
Para analizar los diferentes temas de interés referidos a la actualidad y tendencias para el rubro ovino, el miércoles 9 de febrero a las 19 horas se realizará una conferencia virtual, a ser trasmitida por revistaverde.com.uy.