El impacto del fenómeno climático de La Niña en la producción agrícola de Sudamérica incide en la reciente suba en el precio de la soja en la Bolsa de Chicago, señaló el socio director de la consultora argentina Nóvitas, Diego de la Puente, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Advirtió de las pérdidas en los cultivos sojeros de Brasil y Paraguay. También hubo ajustes en Argentina debido al período de ola de calor y el posterior exceso hídrico, tras las abundantes lluvias en algunas regiones productivas.
Otro factor en juego es el ajuste de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, que tiene un efecto “bajista” por la “quita” de esos “estímulos” al sistema, consideró.
Afirmó que los “fundamentos” del mercado priman sobre otros factores, en el entendido de que “el recorte productivo en un mercado que aún con cosechas récords no logra mejorar stocks” de granos, entonces “lo que será si la cosecha sale mal”.
El analista señaló que en el contexto de precios al alza también influye “el conflicto entre Ucrania y Rusia, si bien no va directamente sobre el mercado de la soja, la condiciona”, porque esa región es una zona productiva y exportadora “importante”, que también suma la exportación de fertilizantes, analizó.
De la Puente habló además sobre el mercado de los aceites vegetales, que en 2020 tuvo pérdidas en la producción de aceite de girasol en Argentina, en Rusia y en Ucrania, luego en 2021 le tocó a la colza por la sequía en Norteamérica. “Ahora se suma la menor producción de aceite de soja en la región del Cono Sur y problemas de producción para el aceite de palma, por excesos de lluvias, en Asia”.
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Con cambios en el modelo de negocios y la organización, Goyaike que es la plataforma del grupo argentino Pérez Companc, apunta a la integración de la cadena de valor, señaló el gerente general de esa firma, Christian Angio, en la sección #verdeLIVE de revistaverde.com.uy.
Dijo que “la sinergia entre los equipos” de trabajo “es lo que genera mayor competitividad y baja el riesgo”. En el negocio de los commodities se dan picos de precios, baja de valores, aumentos de los costos y no siempre se da que bajen los costos y suban los precios. Por eso es muy importante apuntar a “mejorar la eficiencia para reducir la volatilidad”.
En Uruguay el grupo empresarial opera en la producción ganadera y agrícola con la empresa Del Carmen, en la comercialización y exportación de granos con Garmet. Mientras que en la industria frigorífica, tenía una participación mayoritaria en las acciones del frigorífico San Jacinto y luego pasó a tener el 100% del capital accionario.
Por eso la empresa apuesta a la sinergia entre el eslabón del productor ganadero y el de la industria frigorífica, lo que supone un “cambio cultural”, indicó.
Reconoció que el “gran desafío” pasa por conseguir más productores que puedan aportar en un incremento de la faena y de volumen de producción de carne, tanto bovina como ovina.
“En la historia reciente no había márgenes para compartir, pero hoy hay posibilidades para pensar en un proyecto de mediano y largo plazo, para dar estabilidad” en el negocio con un “crecimiento sostenible”, dijo.
Planteó que el ritmo de faena actual puede ser sostenible “siempre y cuando se piense en largo plazo”, y para eso “es necesario invertir”. “En la medida que se puede aprovechar esos momentos de contribuciones más interesantes para reinvertir”, dijo.
En un contexto que presenta expectativas de “poca mercadería”, una demanda firme y la suba de los aceites, junto a otros factores, motivan el nivel de precios que tiene la soja en Chicago (julio 22 US$/t 548,68). Pero a la vez en Uruguay, las primas marcan un nivel récord para la fecha. Así lo señaló el gerente comercial de Louis Dreyfus Company (LDC), Martín Mendoza, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
“Hay un problema regional”, con Paraguay, Brasil y Argentina que muestran una merma respecto a las proyecciones de producción. Además, Argentina presenta inconvenientes de calado. Dicha situación genera un “combo alcista” en el precio y las primas, dijo.
Mendoza explicó que la soja sube en el mercado de Chicago y las primas no bajan, sino que suben. “Eso indica que la soja del Río de la Plata tiene interés y demanda”. En esta jornada el precio de referencia a nivel local estuvo entre US$ 54o y US$ 545 por tonelada.
Señaló que la combinación generada por la suba de precios y las lluvias de enero llevó a que los productores decidan vender parte de su producción, “hoy en torno del 20% del volumen previsto ya está vendido”.
LDC tiene proyectada una producción de 2,65 millones de toneladas de soja en esta campaña agrícola. El área de siembra de la oleaginosa en Uruguay creció entre 8% y 10% respecto al año anterior, quedando entre 1.150.000 y 1.200.000 hectáreas, calculó.
La implementación de un sistema de seguros agrícolas de rendimiento genera expectativas entre los productores y empresas del rubros granelero.
“Por primera vez el tema seguros está orientado como una política de Estado, y además, todo el sector asegurador está encolumnado atrás del mismo para tratar de encontrarle una solución a este tema”, dijo el suscriptor de negocios de seguros de la empresa Sura, Gonzalo Gutiérrez, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Se refirió a la importancia creciente de contar con un seguro para la agricultura de secano, debido al impacto negativo que tienen los fenómenos climáticos extremos, como pueden ser una sequía o la caída de granizos.
“El sector que financia” la producción de granos precisa contar con un “resguardo mayor” de los eventos del clima, “cuando le presta dinero a un productor”, y “a partir de ahí se empieza a analizar cuál es el mejor producto que uno tiene, cuál es el nivel de rendimiento a cubrir”, entre otros aspectos, analizó.
Comentó que el proyecto piloto que se aplica en esta próxima zafra de cultivos de verano requirió dos años de trabajo previo, en el que participaron el Ministerio de Ganadería, el sector privado asegurador y el Bancos de Seguros del Estado, además de representantes de gremiales agrícolas.
“Cómo hacen las compañías de seguros para quedarse con alguna utilidad, porque son empresas que están obligadas a dar ganancias; y por otro lado, cómo hacer para darle un seguro al productor que sea sustentable”. Esa es la principal interrogante que planteó Gutiérrez respecto al futuro de esta medida.
“Toda la información que se desconoce de un sector” la empresa aseguradora “la termina cobrando en la tasa” al cliente, entonces es “ahí cuando Uruguay empieza a pagar todos los pecados de no contar con un sistema robusto de información sobre quién produce y qué”, planteó.
A modo de ejemplo, el operador destacó que “si se lograra que todos los productores agrícolas que presentan planes de uso y manejo de suelos declararan el rendimiento de cada cultivo y de chacra de los últimos cinco años”. Con eso “ya se resolvió el problema”, porque sé quién produce y qué, dónde y qué nivel de productividad tiene”, argumentó.
Basándose en esa información, afirmó que la empresa aseguradora podría determinar la tasa a cobrar a cada cliente, considerando el historial productivo. Todo lo que vaya en contra de eso va a generar dificultades, para lograr el objetivo de implementar una política oficial.
Gutiérrez dejó en claro que “no todo se puede asegurar”, porque hay ciertas zonas donde los rindes son “tan pobres y la variabilidad tan marcada”, que son “inasegurables”.
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Hay un mercado mundial de carne que está “estructuralmente desabastecido”, principalmente por la demanda de países asiáticos, como China, dijo el consultor ganadero argentino, Fernando Canosa, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Resaltó la “firmeza de los precios” en ese contexto, que al parecer “vino para quedarse” considerando la demanda creciente y la diferencia en los tiempos entre la producción y los requerimientos de los mercados.
En cuanto a otros destinos para la exportación de carne, Canosa se refirió a que Europa está firme en lo relacionado a las cuotas, especialmente a la Hilton, por la recuperación tras el impacto del Covid-19 en el consumo en restaurantes.
Y Estados Unidos está exportando carne a China y “en esto hay vasos comunicantes” respecto al aumento de los precios del producto en el mercado norteamericano, señaló.
Sobre la política de carnes del gobierno de Argentina, ese consultor consideró que la actual administración es “diferente” y “algo aprendió” en comparación con las “barrabasadas” que cometió en 2006, ya que ahora las limitaciones a las exportación abarcan a un grupo de siete cortes cárnicos y el resto se puede exportar. “De todos modos en las resoluciones hay zonas grises”, que “no se han terminado de reglamentar”, acotó.
Reconoció que igualmente eso “es menos malo” respecto a lo determinado en mayo de 2021, cuando se suspendieron las exportaciones, y “mucho menos malo” en comparación a la prohibición de 2006. El año pasado Argentina tuvo una menor faena de vacunos, que fue un 7% inferior a 2020, y un aumento en el peso promedio del animal faenado, comentó.
Dijo que Brasil es un proveedor mundial de carne en volumen, a diferencia de Argentina y Uruguay que se destacan más en productos de calidad.
“No hay posibilidades de producir todo lo que China y el sudeste asiático demandan”, por lo que el incremento de las exportaciones de Australia “no cambia” la situación del negocio, indicó.
El precio de la soja en el mercado de Chicago permanece con una tendencia alcista. Actualmente, la posición marzo en CBOT se ubica cercana a los US$ 540 por tonelada, aumentando US$ 20 en el acumulado de la semana anterior.
La próxima resistencia a superar es la del 61,8% de los retrocesos de Fibonacci, en torno a los US$/t 545, siendo este uno de los números más fuertes de esta herramienta.
El dato positivo que le da una fortaleza a esta tendencia es que el interés abierto viene aumentando por cuarta semana consecutiva, actualmente a 114,5 millones de toneladas (Mt). Los fondos especulativos, por su parte, en la última semana recortaron un 7% su posición neta comprada, pasando de 14,5 a 13,5 Mt compradas.
Por su parte, el mercado local copia las subas de CME y se ve favorecido por una mejora en la prima local a niveles récord de la posición, caracterizada por una cosecha de Brasil que avanza más lento de lo esperado.
La agricultura uruguaya viene mostrando en los últimos años cambios importantes, donde se puede destacar la diversificación de cultivos, el crecimiento del área de invierno y en verano el incremento de la superficie de maíz. En esta zafra también se suman otros movimientos relevantes.
“Hoy tenemos un cambio importantísimo en la secuencia del maíz, por primera vez la siembra de segunda es más alta que la de primera”, indicó el ingeniero agrónomo Gonzalo Reynoso gerente comercial de Agroterra, en el programa Punto de Equilibrio de Carve y revistaverde.com.uy.
“Dicha situación se venía contemplando desde el inicio de la campaña, el origen de ese movimiento está influenciado por el incremento de los cultivos de invierno que tiene cierta competencia con el maíz de primera. El productor mantuvo al cereal en su planificación, pero parte de la siembra que antes era de primera, se hizo de segunda. También influyó el anunció de año niña”, acoto.
Reynoso consideró que a nivel país la superficie de segunda ocupa un 55% del total mientras que la de primera ocupa el restante 45%.
Explicó que en el sur del Uruguay donde predominaba el área de primera, en esta zafra “están a la par y con una pequeña ventaja” a favor del área de segunda. En tanto, de Rio Negro al norte se mantiene la paridad entre las épocas de siembra. La diferencia se registra en litoral centro, donde zonas como Mercedes y Dolores muestran una siembra de segunda que es “claramente” mayoritaria.
Desde el punto de vista productivo, el ejecutivo señaló que la situación es totalmente diferente a la que teníamos al cierre del 2021 y arranque de 2022, “veníamos muy preocupados pero el escenario se ha revertido espectacularmente, acotó.
Reynoso se refirió a los movimientos del precio de la urea, la suba de la soja y el impacto en el área final de maíz. Además, la falta de precipitaciones en diciembre y principios de enero motivó que en casos puntuales un pasaje de soja a maíz.