El rendimiento promedio nacional del cultivo de soja a nivel nacional fue estimado en 2.799 kilos por hectárea, un 49% superior al rendimiento de la zafra anterior cuando se alcanzaron unos 1.881 kg por ha sembrada, según la encuesta de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del MGAP.
También informó que el cultivo de soja aportó el 85% del área de verano, la estimación puntual alcanzó las 991.899 hectáreas sembradas, “valor que con un 95% de confianza se ubica entre 1.065.918 hectáreas (límite superior) y 917.880 hectáreas (límite inferior)”.
DIEA indicó que la producción de soja fue estimada en 2,77 millones de toneladas (Mt), un 62% más que en la zafra anterior cuando se obtuvieron 1,7 Mt.
La superficie regada de soja alcanzó las 17 mil hectáreas con un rendimiento de 3.818 kilos por hectárea para cultivos de primera y de 3.102 kilos por hectárea para los de segunda, acotó.
La superficie total sembrada durante la zafra de verano pasada con destino a grano seco fue de 1,17 millones de hectáreas, un 8,63% más que en la zafra anterior cuando se sembraron 1.078.254 hectáreas, indicó DIEA.
Para el maíz se estima que se sembraron con destino a grano seco unas 152.359 hectáreas, con un rendimiento promedio de 5.753 kilos por hectárea, unos 400 kilos más por hectárea que en la zafra 2020-21.
El área regada de maíz se estimó en 21.431 hectáreas, unas 2.000 hectáreas más que en la zafra anterior. El rendimiento promedio del maíz con riego se estimó en 10.286 kilos por hectárea para los cultivos de primera.
DIEA señaló que la producción de maíz alcanzó las 878.020 toneladas, un 14% más que el estimado para la zafra anterior en la que se cosecharon 770 mil toneladas.
A la vez, el área sembrada de sorgo para grano seco se estimó en 19.416 hectáreas, con un rendimiento promedio de 4.346 kg por ha.
Los costos de producción proyectados para los cultivos de verano, específicamente de soja de primera, marcan un aumento de los insumos de 25% a 30% respecto al año pasado, lo que representa un impacto de 20% en los rindes de equilibrio, según cálculos de la Sociedad de Fomento Rural de Colonia Valdense (Sofoval).
Eso es lo que sucede en un “marco de gran volatilidad”, por lo que “los costos los iremos actualizando a medida que se aproxima la siembra” de verano, dijo el técnico de Sofoval, Carlos Ramírez, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Indicó que “los rindes de equilibrio no deberían ser una limitante” en una “zafra normal”, y en el caso de la soja está en 1.500 kilos por hectárea con un precio de US$ 500 por tonelada, sin considerar el valor de la renta. Mientras, el año pasado era de algo más de 1.300 kilos por hectárea.
Los costos de los “agroquímicos” y de los “fertilizantes” para esta zafra es “lo que más mueve”, y en el caso de “los fosfatos registraron menor elasticidad en los precios”, respecto a los nitrogenados, comentó.
Para la presente zafra de verano el costo total de insumos para el cultivo de soja es de US$ 356 y el año pasado era de US$ 261 por hectárea, según Sofoval.
Los costos de las labores agrícolas aumentaron 30% en comparación a 2021, específicamente los de siembra y cosecha, además del precio del gasoil, advirtió Ramírez.
El valor de ese combustible pasó de $ 50,70 el litro a $ 64,99. El dólar estaba en $ 43,7 en 2021 y ahora está en $ 41,05, según los datos utilizados por Sofoval a la hora de realizar la estimación de costos. A la vez, dijo que los costos logísticos se mantienen bastante estables.
Una “buena noticia” es que los fertilizantes nitrogenados protegidos, que generalmente tenían una diferencia de precios respecto al nitrógeno común de US$ 60 por tonelada, ahora bajó a US$ 25 por tonelada, valoró.
Estimaciones privadas rendimiento de maíz de EE.UU. El próximo lunes 12/9 tendremos un nuevo informe del USDA sobre Oferta y Demanda mundial. Si bien hay alguna expectativa de un pequeño ajuste de rendimientos para la soja estadounidense, la gran incertidumbre está enfocada sobre la expectativa del mercado sobre ajustes para el maíz.
Tres estimaciones privadas ya han publicado valores bastante inferiores para los rendimientos de este cultivo, comparado con lo publicado por el USDA en agosto. El conjunto de los privados estima para el informe del lunes un rendimiento de 10.827 kg por ha. De cumplirse este recorte esperado por los privados y mantenerse la demanda actual, Estados Unidos tendría un ajuste de stocks significativo, pasando de 35 millones de toneladas (Mt) a 29 Mt.
Esta situación sigue en línea con las complicaciones de oferta que hemos mencionado en informes anteriores, tanto en Estados Unidos como en Europa y China.
El mercado chino para la carne uruguaya enfrenta un escenario “complicado” y de “incertidumbre”, por el confinamiento que hubo hace un mes en Shanghái y ahora hay varios aspectos que están incidiendo en la caída de los precios, señaló el director de la empresa Casti Trading, Daniel Castiglioni, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Explicó que entre los diferentes factores figura el impacto de las medidas sanitarias por el Covid-19, que no permiten un movimiento normal de los stocks de carne, debido a las restricciones a la población. Otro asunto desfavorable para el negocio cárnico es el tipo de cambio al encarecerse la moneda china respecto al dólar, comentó.
El operador se refirió a que hay stocks acumulado para dos meses por lo menos, aunque no se conocen los datos oficiales. Esa acumulación de la carne al no tener salida de los stocks, hace caer los precios del producto. Hay “cancelaciones de contratos”, afirmó.
El gobierno salió al mercado con reservas de carne de cerdo y otros productos para incidir en los valores del mercado, considerando que los precios venían en alza durante los últimos meses, según Castiglioni.
Destacó que las restricciones sanitarias se concentran en zonas y barrios de diferentes ciudades de China, porque además la gente de por sí trata de evitar movimientos por temor a contactos con enfermos de Covid.
En cuanto a precios, el empresario dijo que los valores cayeron “entre US$ 600 a US$ 700 por tonelada respecto a la semana pasada”. “Los precios caen todos los días estrepitosamente”. Dijo que la caída de los valores es “bastante pareja” para todos los productos, aunque pueda haber alguna excepción.
Actualmente “la disminución es de 25% a 30%” en comparación al primer trimestre de 2002, calculó. En ese marco, hay una creciente competencia entre los distintos países proveedores de carne al mercado chino.
Dijo que la situación que se atraviesa era algo que “no se visualizaba”, porque en este momento al demanda habitualmente comenzaba a incrementarse. Por lo cual, hoy “es difícil” marcar perspectivas.
Escuche la entrevista completa con Daniel Castiglioni
El Departamento de Agricultura de EEUU (USDA, por sus siglas en inglés) estima que China durante 2023 seguirá incrementando sus producciones y reducirá su dependencia de las importaciones de carne de cerdo y vacuna.
En el caso de la carne de cerdo, el USDA señala que durante 2021 hubo una caída de los precios del cerdo y del porcino, eso provocó que en la primera mitad de 2022 se registraran grandes pérdidas, especialmente para los grandes productores. Sin embargo, los grandes productores se mantuvieron firmes a pesar de las pérdidas y se espera que cumplan los objetivos de producción en 2023 para mantener la cuota de mercado. Se espera que los medianos productores aumenten su producción en 2023 gracias a la estabilidad de los precios del cerdo. Para ello, el gobierno está sacando ya carne de sus reservas para evitar incrementos fuertes del precio.
La producción de carne de cerdo podría llegar en 2023 a los 52 millones de toneladas (Mt), aún por debajo de los niveles previos a los brotes de peste porcina africana, pero en consonancia con la demanda de los consumidores y una perspectiva económica menos optimista.
Con ese marco, la importación durante 2023 se ubicaría en 1,85 Mt, lo que para el USDA supone un 8% menos que en 2022. La reducción se debe a la estabilización de la producción nacional y a que los precios mundiales de la carne de cerdo son menos competitivos en comparación con los precios nacionales.
En referencia a la carne vacuna, el USDA marca que en 2023 China alcanzaría una producción de 7,4 Mt, un 4% más, gracias a las elevadas existencias de ganado listo para faena.
Según el USDA, las importaciones de carne vacuna serían de 2,5 Mt, ese marca una caída de 600.000 toneladas, dado que las importaciones previstas para 2022 llegarían a 3,1 Mt. La reducción se deberá fundamentalmente a los altos precios mundiales de la carne vacuna, a los bajos precios nacionales y a la debilidad de la economía, que afecta a las decisiones de compra de los consumidores de productos de alto valor, como la carne vacuna importada.
Las primeras partidas de asado importado de Brasil tuvieron una rápida colocación en el mercado uruguayo, y está previsto el ingreso de unas 10 cargas con más carne, incluso de falda, señaló el broker Jorge Dimu, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo que entre los asados baratos, éste es muy bueno. “Nosotros en Uruguay exportamos asado que va a Brasil a un precio muy superior al que importamos” del mercado brasileño, que es de “otra calidad” al del uruguayo, pero eso “permite una mayor entrada de divisas y ayuda a no inflacionar”, argumentó.
Opinó que “conviene importar, más allá de que pueda haber alguno que no le pueda gustar, pero lo hemos comido con el ministro (de Ganadería, Fernando Mattos), y es rico”.
En cuanto a la demanda brasileña de la carne uruguaya, Dimu afirmó que exporta varios cortes de una “calidad superior”, específicamente de vacunos producidos en “confinamiento de granos”. Hace 25 años exportábamos a Brasil lo que sobraba, ahora ya no, porque ese mercado cambió y las exigencias son mayores, recordó.
Comentó que en el caso de la carne ovina “se ha retraído un poco el mercado”, porque “cuando China estaba muy fuerte no le podíamos proveer con todo y se metió Chile a venderle” a los brasileños.
Veo a Uruguay “en años muy buenos” en lo agropecuario, “como nunca lo tuvo, pero que la luchó, y hoy tenemos una ganadería espectacular”, valoró ese empresario.
En la última semana, las noticias sobre una mayor recesión global frente a la esperada a principios del año, y la suba de la tasa de interés de referencia de las principales potencias mundiales, generó un fortalecimiento del dólar frente a la canasta de monedas. Como se observa en el gráfico, el índice dólar alcanzó 108, siendo el valor más elevado de los últimos 20 años.
Esta apreciación del dólar genera una presión negativa en el precio de los commodities, dado que provoca una devaluación de la canasta de monedas frente a la divisa estadounidense, significando que cualquier país importador debe erogar más de sus monedas para adquirir una tonelada de producto. De esta forma los valores de los granos, en general, tienden a cotizar a la baja.