Tras una campaña de invierno con resultados muy buenos para la colza, donde se alcanzó una producción récord que superó las 500.000 toneladas, para esta zafra se esperaba una leve disminución del área. Sin embargo, la sequía que atraviesa el país y que está afectando seriamente a los cultivos de verano, podría provocar un cambio en la intensión de siembra de invierno, aseguró Pablo Uteda, director de IPB Semillas en el programa Punto de Equilibrio de radio Carve y revistaverde.com.uy.
Uteda destacó que la última campaña de canola alcanzó un área que “nos tomó por sorpresa al igual que los rendimientos”. Con la memoria fresca de la campaña anterior, y previendo un buen escenario de verano, Uteda sostuvo que si bien era difícil pensar en alcanzar las 350.000 has de la última zafra, se podía pensar en 280.000 has. Sin embargo hoy con la sequía, es difícil estimar cuánto se sembrará. “De seguir esto así vamos a tener un aumento importante del área de invierno que se va a derramar en todos los cultivos”.
Por lo tanto, indicó que el área de canola no debería estar por debajo de las 300.000 has, y remarcó que la reserva temprana de semillas del cultivo “nos está sorprendiendo”.
Uteda destacó la tecnificación del cultivo, resaltando la demanda del estrato superior de productores por las canolas híbridas, “sobre todo las de mayor potencial”. En la zafra pasada “se esperaban resultados más comprometidos por la falta de agua, pero terminamos con una cosecha muy interesante donde el pico de los productores de mayor potencial, a pesar de haber sembrado con insumos caros y haber bajado el precio de la colza en la cosecha, lograron rendimientos y resultados económicos satisfactorios”.
De todas formas reconoció que aquellos productores que utilizaron menos tecnología, obtuvieron resultados muy negativos, razón por la cual se podía prever, en esos casos, una menor área del cultivo en esta campaña.
La gran disparidad de lluvias dentro del departamento de Soriano está provocando escenarios productivos muy distintos con cultivos que aún tienen capacidad de respuesta, mientras que en otras zonas la situación ya es crítica.
El asesor agrícola José Durán, aseguró en el programa Punto de Equilibrio de radio Carve y revistaverde.com.uy que, si bien “está faltando una lluvia pareja” en todo el departamento, los cultivos en Dolores están respondiendo, mientras que en zonas como Cololó o Sacachispas no se sabe cuánto más durará la soja en el suelo.
Durán recordó que la falta de agua comenzó con los cultivos de invierno, por lo cual los de verano partieron de un suelo que ya no tenía agua. Esto, sumado a la falta de precipitaciones que se agudizó posteriormente, “provocó un retraso importante en el desarrollo del cultivo lo que en definitiva, lleva a una pérdida significativa en el potencial de rendimiento”.
Aseguró también, que en las zonas más complicadas del departamento, que apenas han recibido lluvias, los suelos ya no tienen capacidad de respuesta, razón por la cual “no sabemos cuánto más vamos a tener soja” en esas áreas.
La gran estabilidad del maíz está permitiendo que, a pesar de los bajos volúmenes de precipitaciones que recibieron los cultivos de primera, éstos aún estén construyendo rendimiento, aseguró Gonzalo Reynoso, gerente general de Agroterra en el programa Punto de
Equilibrio de radio Carve y revistaverde.com.uy.
“Si se analizan las lluvias que recibieron, es increíble ver cómo soportan el estrés hídrico”. De todas formas, señaló que para dar respuesta a las necesidades forrajeras de los tambos, también el picado de los maíces ha sido un buen negocio para los agricultores.
Reynoso estimó que rendimientos para los maíces de primera que podrían oscilar entre 3.000 y 6.000 kg/ha, con promedios que rondarán de 4.000 a 4.500 kg/ha. Los de segunda, en tanto, aún están en condiciones de esperar “un poco más” las lluvias. “Obviamente cuanto antes sucedan las precipitaciones, serán bienvenidas para concretar mejores rendimientos”.
En cuanto a la soja, las de primera están en un período crítico definiendo su rendimiento, por lo cual “son las más complicadas”. Si bien las últimas lluvias ayudan a disminuir las pérdidas, la necesidad de agua es tan grande que no son suficientes. Las sojas de segunda todavía esperan las lluvias, pero “cada día que pasa es un día menos de recuperación de rendimiento”, graficó.
“Los cultivos se van a recuperar cuando se registren precipitaciones de volúmenes interesantes”, por arriba de los 70 a 100 mm. “Hoy recibimos lluvias paliativas”, pero que no son suficientes.
La zona centro del país ha sido una de las más castigadas por la falta de agua, con dos meses de volúmenes de agua muy bajos para la época. Esto, sumado a las altas temperaturas, está provocando que los cultivos muestren muy poco desarrollo, por lo que el techo productivo para la soja hoy se sitúa por debajo de los 1.500 kg/ha. Así lo indicó Julio Nin, asesor agrícola de la zona centro del país en el programa Punto de Equilibrio de radio Carve y revistaverde.com.uy.
“Cultivos que sobre mediados de enero estaban cerrando el surco, hoy se han retraído”, graficó y agregó que en los suelos más superficiales se observa incluso muerte de plantas y aborto de flores. “No vemos vainas en formación”, indicó.
Nin sostuvo que los cultivos de segunda, si bien recién están en etapa de floración también muestran “muy bajo desarrollo”. “Las expectativas de rendimiento han bajado muchísimo”. Agregó que cada día que pasa sin llover se siguen perdiendo kilos de producción al tiempo que, de registrarse las tan ansiadas precipitaciones, de ninguna manera se lograría revertir lo perdido. “En Durazno hay pérdidas irreversibles”.
La evolución de los costos de cara a la próxima campaña de cultivos de invierno aparece como más favorable para el productor a partir de una disminución en los valores de los fertilizantes y agroquímicos. Esto provoca, en el caso de la cebada y antes del pago de arrendamientos, una caída en el rinde de indiferencia que puede alcanzar hasta el 40%, señaló Mauricio Pino, director de Alpino Agronegocios en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Recordó que en la campaña pasada, dependiendo del momento de compra del nitrógeno, el precio rondó entre US$ 1.000 y US$ 1.200 por tonelada, mientras que este año se situaría entre US$ 600 y US$ 700. En el caso de los agroquímicos, la mejora se dio en varios productos, destacándose el glifosato.
Pino remarcó que con los menores costos, las referencias del trigo en Chicago que marca el escenario de precios para la cebada y considerando que las malterías definan una política comercial similar al año anterior, el punto de equilibrio de los cultivos antes del pago de arrendamientos “cambia notoriamente”.
Ejemplificó que, en el caso de la cebada, el año pasado estaba entre los 3.800 y 4.100 kg, ahora con los nuevos valores de los fertilizantes y agroquímicos, el punto de equilibrio rondaría entre 2.400 a 2.700 kg. “Esto implica una baja de 35 a 40%”, lo que significa que existe una baja importante en los riesgos del negocio.
En la última semana se dieron a conocer los resultados de la Encuesta Agrícola “Primavera 2022” realizada por el MGAP sobre la producción de cultivos de invierno en la campaña 2022-23. Uno de los datos más destacados fue que el área sembrada de colza alcanzó las 348 mil has, superando por primera vez al trigo y la cebada que cerraron el ciclo con 301 y 211 mil has respectivamente. A la vez, la producción total fue récord al lograr casi 3 millones de toneladas.
El rinde promedio nacional de la colza fue de 1.687 kg/ha, casi 200 kg/ha menos que lo alcanzado en la campaña previa. En tanto, los cereales alcanzaron un incremento de 266 kg/ha en trigo, que obtuvo un rinde récord de 4.251 kg/ha. La cebada llegó a 4.252 kg/ha, lo que significa una suba de 150 kg/ha frente a la zafra precedente.
Pensando en la próxima campaña, hoy la posición de trigo diciembre 23 en CBOT cotiza a US$ 293 por tonelada, US$ 14 por encima que la posición diciembre 22 de hace un año. Mientras que la colza febrero 24 ronda los US$ 590 por tonelada, lo que significan US$ 94 por debajo que la posición febrero 23 de hace un año atrás.
Tras un cierre de 2022 complicado para el negocio del engorde a corral, el 2023 comenzó con una tónica similar ya que el valor de venta de los ganados no cambió, la reposición sigue firme, mientras que los granos subieron, aseguró el directivo de la Asociación Uruguaya de Productores de Carne Intensiva Natural (Aupcin), Álvaro Ferrés, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Ferrés sostuvo que los altos costos de producción provocan cambios en los niveles de equilibrio del negocio, graficando que un mes atrás, cuando el maíz todavía no había subido, se necesitaba que el novillo estuviera en US$ 4,30 mientras que hoy con la suba de insumos, ese valor debería situarse en US$ 4,50. “Con el mercado como está, estamos lejos de ese precio”, puntualizó.
Por lo tanto Ferrés, sostuvo que quienes tienen ganado encerrado “están asumiendo pérdidas”. A su vez, recordó que el país está en un proceso de disminución en el volumen de ganado encerrado, tendencia que se acentuará con este escenario.
Por otro lado, Ferrés se refirió a la compra de BPU Meat por parte de Minerva Foods, señalando que la cifra de la transacción de US$ 40 millones, evidencia que para BPU “el proyecto en Uruguay fue un fracaso” ya que años atrás lo había adquirido por más de US$ 100 millones. “Esto nos tiene que dar un mensaje”, agregó.
A su vez destacó la oportunidad que significa este negocio para Minerva Foods adquiriendo una planta “con gran potencial” a un precio que entiende “atractivo”. De todas formas, señaló que para los productores es preocupante que haya más concentración en la compra de ganado. “Son las reglas del mercado y tendremos que acostumbrarnos”, sentenció.