El ingreso de China a la OMC y la “fiebre” de los biocombustibles

By Cristina Fumero,

Diego de la Puente, director de Nóvitas, analizó los fenómenos que más impactaron en el mercado de granos durante estos años, así como los desafíos que enfrentará el sector

El ingreso de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 2001 y la “fiebre” de los biocombustibles, que se dio posteriormente, fueron los hitos destacados por el analista Diego de la Puente, socio de la consultora argentina Nóvitas, al ser consultado por VERDE sobre los hechos más relevantes de los últimos 15 años para el mercado de granos.

Señaló que la incorporación de China a la OMC “fue un hito importantísimo, por lo que terminó siendo China después. Primero vimos que esa incorporación era estratégica, de la mano de Estados Unidos, luego China se sacó los harapos y mostró la capa de Superman. Ahí comenzó un proceso disruptivo con el crecimiento económico sostenido en China, que cambió dramáticamente el esquema de la demanda, que en el mercado de granos estaba vinculada básicamente con la tasa de crecimiento de la población”.

Explicó que hasta ese momento “los países que eran ricos eran ricos y los que eran pobres eran pobres, lo que cambiaba era la tasa de crecimiento poblacional que variaba poco”. Pero cuando China se incorporó a la OMC hubo un cambio diametral, por el crecimiento que mostró China. 

“La incorporación de 40 millones de habitantes por año a la clase media –prácticamente una Argentina en esa época– hizo que la demanda de alimentos, que venía muy retrasada, explotara. Y ese crecimiento económico contagió al resto del mundo; sobre todo al resto del sudeste asiático. Países como Vietnam, Filipinas, Singapur y Malasia, entre otros, crecieron. Estamos hablando del 75% de la población mundial dentro del sudeste asiático, cuando su economía creció todo cambió drásticamente”, describió De la Puente.

El analista agregó que después llegó “la fiebre de los biocombustibles, tanto el biodiesel como el bioetanol, y le agregaron otro driver a la demanda. Se empezó a descubrir que los granos no solo eran la base de la alimentación, sino que podían utilizarse para otras cosas de manera masiva”.

El director de Nóvitas sostuvo que ahí “se empezó a ver la importancia positiva del sector. Fue un cambio muy estratégico, las dos variables generan una reacción en los precios, un cambio en la tendencia y un cambio en los valores absolutos del precio de los granos, con esa situación muchas regiones del mundo comenzaron a producir”.

En ese sentido, De la Puente señaló “lo que pasó en Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. Con estos cambios relativos de los precios aparecieron los grandes grupos de siembra, que también trascienden fronteras. Hubo una migración de productores agropecuarios que antes no existía. Antes los productores estaban circunscriptos a las tierras que tenían o si alquilaban un campo dentro de la zona donde se manejaban, en la misma área”.

Revolución productiva

Recordó que “este impacto en la demanda y este cambio relativo de los precios empieza a generar una visión mucho más empresarial en el sector agropecuario, liderada por Argentina en primera instancia, pero que después cambió también en el resto de los países. Eso generó una revolución en términos productivos, porque hubo una conexión entre productores que empezaban a compartir formas de producción, de manejo, tecnologías. Esa capacidad de transmitir conocimiento fue nutriendo a diferentes zonas, lo que provocó un incremento en los potenciales de rendimiento”. 

También se refirió a la biotecnología, “que se empieza a potenciar en este nuevo siglo y que en los últimos 15 años tiene un desarrollo tecnológico tremendo. Con esos elementos, la oferta comienza a ponerse a la altura de esa demanda”.

Gestión empresarial

De la Puente también confirmó que en este período se consolidó la gestión empresarial en el sector agrícola. “En otras partes del mundo el productor es quien está en su campo. Desde Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil hemos salido a incorporar conocimiento de otras partes del mundo y eso ha repercutido en la toma de decisiones”, señaló. 

A propósito, agregó que “el productor agropecuario se transformó en un empresario agropecuario, que ahora tiene mucho más en cuenta no solo cómo producir más y mejor, sino a entender que vender es un trabajo de tiempo completo. No es ver el precio solo cuando se cosecha sino que puede hacer coberturas de producción antes y después de la cosecha; que tiene otros instrumentos para hacer esas coberturas; que la parte financiera era fundamental, lo mismo que la logística, la parte contable y la impositiva”, aseguró. 

Consideró que durante este tiempo “se empezó a generar un cambio muy importante, con empresas que se empezaron a tecnificar mucho más, a incorporar a su equipo de trabajo diferentes profesionales, en todos los rubros. A pesar de años buenos o malos en términos productivos, muchas veces por el clima, ese profesionalismo que el sector fue incorporando desde que arrancó este nuevo siglo, ha generado una situación totalmente distinta a la que veíamos sobre fines del siglo pasado”.

Variables muy trascendentes

De la Puente subrayó que en los últimos años “hemos tenido cinco variables muy trascendentes”. Mencionó la guerra comercial entre Estados Unidos y China, “sintiéndose Estados Unidos amenazado por una nueva potencia que emerge”; la pandemia, “que surge en el mismo país que quiere ser el próximo líder, pero que generó un confinamiento nunca visto, ni siquiera en la edad media, con un impacto económico y financiero muy importante”.

El director de Nóvitas también se refirió a la guerra entre Rusia y Ucrania, “como no teníamos desde la Segunda Guerra Mundial en términos de un país invadiendo otro, que tiene diversos impactos y pone sobre la mesa la relevancia estratégica que tiene suministro fluido de alimentos y energía”. 

Además se refirió a “un cambio de paradigma, donde el mundo trata de interpretar si hay un nuevo orden mundial. Ya el capitalismo duro de los grandes bancos de inversión, con la caída de Lehman Brothers, en 2008, con la crisis de las hipotecas, es una de las variables que hay que incorporar dentro del análisis”. 

“El capitalismo va cambiando”, sostuvo, al tiempo que planteó: “La pregunta es si el capitalismo muere en este intento de China de obtener el liderazgo mundial, y pasamos a un liderazgo de economías que son autocracias comunistas o socialistas, o si el capitalismo continúa de otra manera, se reinventa”.

El analista señaló que “hay una variable que todavía está en ciernes, que es la posibilidad de que China invada Taiwán, situación que también puede generar un panorama geopolítico muy complejo”. Tanto la invasión de Rusia a Ucrania como la eventual ocupación de China a Taiwán “tienen el potencial de terminar en una Tercera Guerra Mundial. Estos elementos podrían cambiar el escenario mundial que venimos observando durante los últimos 30 o 40 años”, advirtió.

El mundo se seguirá alimentando

Con relación al futuro, De la Puente dijo ser “súper optimista”. Argumentó que “el mundo, más allá de que se estima una recesión para este año, seguirá alimentándose. El sudeste asiático es una región muy importante, densamente poblada, y que todavía tiene que incorporar mucha población a la clase media”. 

Sostuvo que habrá que seguir atentos a cuestiones que son fundamentales, como el medio ambiente. “Hoy se está hablando de un producto que es muy novedoso, que es el diésel renovable (biocombustible que no se mezcla y es 100% renovable), que puede generar un cambio en la demanda. Pero esto va evolucionando permanentemente y hay que estar atento a cómo el mundo va evaluando el cambio climático”, comentó.

Finalmente, De la Puente se refirió al cambio de la demanda de la población. “La gente está tratando de consumir menos carne y productos derivados de los vegetales. Hay cuestiones vinculadas a la salud, al bienestar animal. Sigo creyendo que este sector tiene un potencial enorme y que seguirá sorprendiendo desde el punto de vista de la incorporación de tecnología y manejo por parte de los productores”.

Nota de Revista Verde N°106. Edición Aniversario 

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Período de integración productiva y empresarial con sustentabilidad

By Cristina Fumero,

Ramón Erro, director de Barraca Erro y Comasa, repasó la evolución de la agricultura en los últimos años, destacando el papel de la tecnología y del sistema financiero local.

Ramón Erro, director de Barraca Erro y de Corporación de Maquinaria (Comasa), repasó los últimos años de la agricultura en Uruguay, desde el desembarco de los grandes grupos empresariales hasta la actualidad. Los modelos de gestión, seguros, avances genéticos y tecnológicos, la intensificación ganadera y el riego. Además, proyectó cómo se imagina al sector en los próximos años.

Erro comenzó recordando que en el año 2008 “se estaba registrando el desembarcó de la agricultura industrial liderada básicamente por empresas argentinas, algunas con capitales de otras partes del mundo, con eso se incrementó la superficie y se llegó a niveles récord de área, básicamente de soja”.

El empresario destacó a VERDE que “todo eso nos enseñó un modelo de gestión, que no era perfecto, porque ciertas cosas se podían hacer y otras no. Desde el gobierno se empezó a mirar con simpatía este crecimiento, con cierta idea de contralor, para que no hubiese procesos degradativos”. 

En ese sentido, recordó que Uruguay “fue tomando posiciones, como la Ley de Suelos, entre otras regulaciones, que no ha sido mala cosa. Muchos de quienes habían sido productores a fines de la década de 1990 se reconvirtieron a contratistas, y empezaron a aprender sobre un modelo de gestión que hasta ese entonces era desconocido, así lograron insertarse y se integraron empresas”.

Los modelos de gestión

Erro enfatizó que “se fue consolidando una camada de productores que se animó a competir de otra forma con esos grupos que captaban muchas hectáreas”. Estos productores hicieron acuerdos con otros que son propietarios de tierras, “apostando a la integración ganadera, con diferentes actores económicos que le fueron dando diversificación a la agricultura y a la lechería. Empezamos a ver asociaciones donde se plantaba maíz y se lo vendía a determinado precio al dueño de la tierra”, destacó.

Agregó que “empezó a haber un modelo de gestión donde, por un lado estaba la gran expansión con una estrategia de ser cada vez más grandes, a otra camada de contratistas que hacía servicios para esos grupos y otra camada de productores que fueron logrando integraciones, con tamaños mucho más pequeños pero con posiciones mucho más consolidadas, tanto en el terreno económico como desde el punto de vista de la sustentabilidad”.

Integración de la cadena cárnica

Erro recordó que en el 2008 estaba en pleno proceso toda la rotación con maíz, básicamente en los productores autóctonos, y eso trajo el crecimiento de la ganadería y la integración de la cadena cárnica, “primero con la agricultura y después dentro de sí misma”, señaló. De todos modos, sostuvo que “no ha sido fácil ni es igual a la de la agricultura, donde cada cultivo tiene una cadena integrada productivamente; en la carne creo que es un debe perfeccionarla. Pero desde esa época se ha venido integrando, con resultados que están a la vista para el país”.

Por otra parte, consideró que el productor sojero “existió muy poco tiempo. Lo que existe es un productor agropecuario, que va produciendo en diferentes rubros y en cada uno logra la mejor integración posible, hay un agroempresario”.

Sobre el modelo de gestión en la empresa agropecuaria, Erro destacó que “el productor uruguayo produce seis o siete cultivos. No creo que en el mundo haya muchos países que produzcan esta cantidad de cultivos y que a su vez ese empresario sea ganadero, lechero o arrocero. Es una diversificación interesante, con un esfuerzo y compromiso fuerte y un modelo de gestión muy comprometido. Creo que cada integrante debe cuidar el proceso”.

Planteó que en este último ejercicio hubo un primer semestre muy positivo, gracias a la gran demanda y altos precios, pero luego cayeron algunos rubros muy importantes. Pero valoró que “hubo cadenas que siguieron integradas, lo que fue muy bueno para todos”.

La tecnología

Al ser consultado sobre los hechos más relevantes de los últimos tiempos desde el punto de vista tecnológico, Erro recordó que en 2008 “ya estaba consolidada la siembra directa y la utilización de biotecnología en soja y maíz. Creo que la agricultura de precisión comienza a tomar un rol fuerte y junto con ella la agricultura por ambientes”.

“Cuando empezó el modelo de expansión agrícola no se disponía de la tecnología actual. Se empezaron a desalambrar los campos, que históricamente en Uruguay están alambrados hacia las aguadas naturales, y se empezaron a recortar y producir por capacidad productiva de los suelos. Después, con la agricultura de precisión, eso se pudo afinar, y se sumó el procesamiento de datos, ya que antes juntábamos los datos pero no se analizaban”, apuntó. 

También señaló que “los avances en maquinaria y en genética son un hecho trascendente. Y que hasta desde el punto de vista comercial y financiero hubo un cambio de visión. El sistema bancario hace al sistema agropecuario, eso lo destaco porque ha sido un sector que ha acompañado estos años, sabiendo adecuar los plazos y tasas a nivel internacional”.

Erro comentó que eso lo confirma cuando su empresa es comparada con las de otros países. “Uno habla del nivel de tasas o de plazos, la sensibilidad de crédito, y si bien faltarían cosas, es una pata importante para tener un desarrollo con el volumen que tenemos. Después, toda la intensificación ganadera y la reserva de forrajes ha sido bien fuerte”, dijo. 

Y también destacó al riego, que “viene fuerte todos estos años, creo que ha sido una gran cosa, a pesar de que este año, por ejemplo, hay fuentes de agua que no alcanzan”.

Comentó que “la intención del sector y la ejecución –en la medida en que se ha podido– de la inversión en riego o intensificación ganadera, son dos cosas que se han hecho en épocas de bonanzas, con sobrantes de caja y acceso a líneas de crédito a buen plazo y buena tasa. Muchas se han logrado efectivizar en un año como este, y otras se van a efectivizar en los próximos años, porque hay un montón de obras en ejecución”.

Erro imagina que en los próximos años el sector seguirá “en esta línea”. Consideró que “este será un año bisagra”, porque “lamentablemente habrá grandes pérdidas, y como empresario, frente a una sequía, no podés hacer mucho más de lo que se hizo. Si durante seis meses no llueve y no hay pasturas o aguadas, no hay mucho que hacer. Aunque sí vale lo que hiciste antes, en gestión o en la incorporación del riego en algún porcentaje del área”.

De todos modos, destacó que “aún en esta circunstancia el sector sigue adelante, con una situación financiera bastante acorde, tanto en agricultura como en ganadería. Los antecedentes han jugado para eso, pero también la administración, y sobre todo la estrategia”.

Señaló que en el caso del riego “el Estado tiene que involucrarse más”, consideró que “el sistema político debe mirar al riego como política de Estado, como lo fue la forestación. Tienen que ser políticas de Estado que trasciendan los gobiernos y los partidos. Eso también es responsabilidad de los actores del sector”, dijo. 

En relación a la suba de costos y otros riesgos del negocio, Erro comentó que “desde hace algunos años se viene incrementando la utilización de los seguros agrícolas. En un año como este, si bien no está el 100% del área cubierta, hay una superficie importante que si lo está, y eso marcará una diferencia”. 

Planteó que “se debe seguir trabajando en la mejora de la herramienta”, porque “es una pata muy importante y también clave para fomentar el financiamiento”. En ese contexto, también destacó la garantía SIGA, que otorga el gobierno, la que consideró como “una muy buena herramienta para acceder al crédito, con buenas tasas”.  

Nota de Revista Verde N°106 – 15 años

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Mattos: “Hay que saber por qué no existe un mayor ritmo de incorporación del riego”

By Cristina Fumero,

Ante la demanda de subsidios y apoyos del Estado, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, recordó que los ejercicios anteriores fueron positivos y “no podemos socializar pérdidas y concentrar ganancias”

Ruben Silvera
ruben@infoagro.com.uy

El impacto de la sequía en la producción y en la economía de Uruguay, las medidas de apoyo a los diferentes sectores por la emergencia agropecuaria, las posibilidades de importación de forraje desde los países vecinos, los seguros agrícolas, subsidios, riego y el mercado chino, fueron algunos de los temas de esta entrevista con el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, para esta edición especial por los 15 años de VERDE.

¿Cómo planifican la salida de la sequía?

Primero tenemos que ver la profundidad de las consecuencias de la sequía. Esto no terminó, las lluvias se van corriendo semana a semana. Los productores vienen tomando decisiones cuando ya se constata la irreversibilidad de los efectos. Hay afectación en todos los rubros, tenemos una sequía en todo el país, es un proceso prolongado, la zafra de verano va a estar muy golpeada, principalmente los cultivos que no han recibido lluvias o que no tienen riego. Se están pastoreando, enfardando, micropicando cultivos. Hay una vuelta de hoja porque el proceso productivo no tiene reversión y esto tendrá un alto impacto en la economía de los productores que registran pérdidas, pero también en la economía del país. Una menor disponibilidad de granos, es menos materia prima, menos transporte, menos servicios, menos transformación, menos jornales, menos exportaciones, menos buques en el puerto. Hay una cadena de servicios, trabajos, procesamientos y divisas que tendrá la pérdida de la riqueza genuina. Es mucho el dinero que no va a circular en la economía. 

¿Cómo evalúan las pérdidas en agricultura?

Desde la primera estimación se han profundizado drásticamente. Yo diría que la producción de maíz llega a hoy (primera semana de marzo) con 100.000 hectáreas perdidas, que han pasado a forraje. Eso tiene un lado bueno, pero es la peor de las soluciones, porque no teníamos fibra. En el caso de la soja, si el promedio de cosecha del año pasado fue casi 3.000 kilos por hectárea, este año deberíamos estar por debajo de la mitad. Entonces tenemos, como mínimo, una caída de 1.500 kilos en el promedio nacional; se genera una pérdida que estará por encima de los US$ 700 millones de valor bruto. Además de todo el impacto en el proceso y el encadenamiento. Pero cada semana que pasa sin lluvias hace que las pérdidas se vayan incrementando, y serán superiores a las de la zafra 2017/18.

¿Qué medidas están evaluando?

En el sector agrícola quien saldrá airoso de está situación será el que riega, y el sector arrocero, porque se hace con riego por inundación. Los perjuicios por la falta de agua en las represas para el arroz no serán tan importantes frente a la proporción del área cultivada. Avanza la cosecha y los rendimientos son muy buenos. Y además encuentra un buen precio, porque Brasil está demandando, también todos los subproductos de la molinería del arroz tienen demanda y precio. Inclusive en función del incremento del valor del maíz, como cereal más utilizado en la industria de la nutrición, el arroz pasa a ser una opción. Estos elementos le aseguran al sector arrocero condiciones de precios  muy favorables en la exportación y en el mercado interno. La agricultura de secano venía de tres zafras muy positivas, y eso permitirá tener algo de espalda para poder sortear esta situación. Sin perjuicio de ello está el SIGA agropecuario, un instrumento para atender alguna situación que requiera mayor financiación por parte del productor. 

¿Se puede ampliar el SIGA?

Lo que se puede ampliar es el monto. Le hemos planteado al Ministerio de Economía el incremento del techo, porque la idea es atender a ese cliente medio, y en la agricultura se requerirá elevar el tope. Recordemos que los clientes de gran porte ya tienen sus propias líneas de crédito en los bancos. En la medida que tenga a su clientela atendida por los sistemas de garantía, también le permite al banco apalancar créditos de mayor dimensión. Además, ya está encaminada la decisión de extender el plazo del SIGA de 36 a 48 meses, lo que también es muy beneficioso para que podamos sortear esta etapa de falta de ingresos y sobrecostos diluyendo los vencimientos para más adelante.

¿Hay posibilidades de que los productores mantengan la categorización bancaria que tenían antes de esta situación? 

La categorización bancaria no se afectaría en este caso, por los corrimientos de los vencimientos por 180 días. 

¿Pero no se puede ampliar?

La recategorización está vinculada a los balances, no es un tema inmediato, hay tiempo para trabajarlo. Los balances cierran el 30 de junio, pero al 30 de octubre vencen las líneas del sector agropecuario. Seguramente lo que va a haber es un gran contraste entre el resultado del ejercicio pasado y el cierre de este ejercicio. Son normativas del Banco Central y llegado el momento conversaremos. Pero no debiéramos anticiparnos, está bien tenerlo en el radar, porque puede ser un factor de encarecimiento del crédito de los productores.

El Banco de la República busca amortiguar la suba de tasas internacionales. ¿El MGAP tiene alguna novedad adicional?

Es una decisión del Banco República (BROU). Sé que el directorio tiene ese espíritu de no traspasar toda la referencia de elevación de tasas internacionales al crédito doméstico. De alguna manera creo que el BROU ha dado alguna señal de ajuste a la baja. En este caso, con el SIGA, hay acceso al crédito al 5,5%, y el propio banco absorbe la tasa de comisión del fideicomiso del 0,6%.  

¿Qué medidas está tomando Uruguay para facilitar la importación de granos?

Lo vamos a abordar en el Consejo de Sanidad Vegetal (Cosave), asesor del Consejo Agropecuario del Sur (CAS), donde los ministros de la región analizaremos la sequía. El objetivo es ver de qué manera podemos facilitar el tránsito de forraje. El gobierno ha resuelto bajar la tasa consular de una serie de nomenclaturas de distintos productos, lo que significa una resignación de US$ 6 millones de recaudación, porque entendemos que habrá un incremento de las solicitudes de importación de forraje. La región, a pesar de los problemas climáticos, tiene abastecimiento, fundamentalmente Argentina. Brasil también tiene disponibilidad de granos. Hay que facilitar el tránsito y que vengan directamente al productor. Se va a requerir agilidad por la necesidad de importación de mayor volumen. En el caso de Argentina juega en contra el encarecimiento del flete, lo estamos conversando en el gabinete. Los importadores nos transmiten que ese encarecimiento es de US$ 30 a US$ 40 por tonelada, y eso me parece que es totalmente inoportuno, especialmente en esta circunstancia.

¿Cómo sigue el trabajo con los seguros agrícolas que lleva adelante el MGAP?

Este será un año de resultados muy negativos para las aseguradoras. Quien contrató un seguro hizo una cobertura adecuada, pero las aseguradoras van a tener que pagar premios muy importantes y probablemente se elevará el factor de riesgo Uruguay. De los últimos seis años, en cuatro han pasado circunstancias climáticas adversas, las compañías, como cualquiera, buscan obtener una ganancia y el uruguayo no es muy afecto al seguro. Entonces, para quien se aseguró está muy bien, pero es un mercado pequeño y acá se busca contratar el seguro solamente cuando la perspectiva es que no lloverá y cuando se prevé que llueva no se asegura. La estabilidad es importante. Hemos tratado de estimular al mercado con la generación de información a través del plan piloto, y creo que funcionó bien en materia de más seguridades. 

¿Y el SOA agrícola que en algún momento manifestó, puede tener andamiaje?

No vamos a ir en contra de lo que el sector quiere. No voy a llamarlo seguro obligatorio, porque es una palabra muy fuerte, pero sí que los actores nos pongamos de acuerdo en ensanchar mucho la base de estabilidad del seguro. Tal vez un seguro por varios años puede ser algo razonable para las aseguradoras. Porque esa contratación anual determina que la entrada y salida de actores dependa mucho de la perspectiva climática. El año pasado las aseguradoras salieron con buenos números, porque se anunciaba una Niña y después eso se revirtió. Este año, la gente temerosa de que pudiera tener un quebranto productivo, contrató la cobertura de un volumen de hectáreas importante. Si no hay una contratación de más largo plazo o si no hay una estabilidad en la contratación, Uruguay se transforma en una plaza poco atractiva para las compañías de seguros. Además, el país es chico geográficamente, y no hay muchas posibilidades de diluir ese riesgo.

¿Está sobre la mesa el costo de asegurar versus las pérdidas de una sequía?

Sí, evidentemente da la impresión de que deberíamos conversar más con los actores de la agricultura. Hay que trabajar más en tratar de generarle un negocio de mayor dimensión a las aseguradoras y mayor estabilidad. 

En algún momento se mencionó que el Estado pueda subsidiar parte de ese costo.

Se piden muchos subsidios, exoneraciones tributarias, ayudas. Buena parte de las ayudas que hemos podido canalizar se dan por el ordenamiento de las cuentas públicas y una disciplina fiscal, que seguramente este año se va a deteriorar. En la rendición de cuentas del año pasado, que entró en vigencia a partir de este año, se expandió el gasto en cerca de US$ 270 millones. El presidente de la República, (Luis) Lacalle Pou anunció que los cambios en el IRPF tendrán a 60.000 beneficiarios, y el IASS otros 20.000, que suman US$ 150 millones. Toda esta renuncia fiscal es un compromiso del gobierno de aliviar la carga tributaria de la población. Ahora, incrementar subsidios al área de la producción, a un sector que le ha ido bastante bien desde el punto de vista de los resultados… No podemos socializar pérdidas y concentrar las ganancias sin una distribución adecuada. El sector agrícola, más allá de los sistemas tributarios, desde el punto de vista del IRAE tiene una cantidad de deducciones que le permiten salir bastante airoso. 

¿El mecanismo puede ir por las deducciones del IRAE?

Puede ser. Pero también algún beneficio de carácter financiero. Hay que hablarlo con la banca, y que todas aquellas empresas que adopten el seguro puedan tener una bonificación en la financiación, porque al banco también le sirve que el riesgo se reduzca. Todo eso debería estar en una especie de diálogo consensuado del sector, que apunte a ensanchar la base de la contratación de los seguros, si queremos que los seguros sean más baratos, sean más estables y que haya más compañías compitiendo. Cuando se desmonopolizaron  los seguros en el Uruguay el beneficio para el usuario fue enorme; hubo más compañías compitiendo y menores precios. En la agricultura es lo mismo. Si tenemos poca contratación en términos potenciales, pocas compañías disputando el mercado, vamos a tener un seguro caro. Tenemos que ensanchar la base y volver al diálogo. 

Más de una vez desde el MGAP se mencionó que sin información no hay posibilidades de avanzar en seguros, también que la adopción al plan piloto fue lenta; por otro lado muchas voces desde el sector productivo señalan que los seguros son clave. ¿Hay un contrasentido allí?

Parece que sí. El productor es poco afecto a generar información y a contratar seguros. No hay mucha cultura de seguro en el sector agropecuario. A pesar de que se está invirtiendo un volumen de dinero muy importante por hectárea, el seguro no está suficientemente arraigado. También es cierto que el productor saca la cuenta y muchas veces el autoseguro pasa a ser más importante. Y tal vez, sin querer afirmarlo –es una tesis que habrá que estudiarla y desarrollarla en profundidad– el Estado siempre está dando una mano para poder resolver los temas. Es razonable y es nuestra función tratar de encontrar las mejores soluciones. Pero claramente tenemos que partir por dos políticas para poder mitigar los impactos climáticos: las políticas de gestión del agua y de seguro, que tienen que ir de la mano. Y debemos tener alguna condición para generar una adhesión para estos instrumentos. 

¿Se va a crear un GACH en riego?

Vamos a convocar un grupo de expertos. No es para inventar la rueda, porque ya está inventada. El diagnóstico ya está. Hay mucha información disponible, hay que ordenarla y aterrizarla en políticas concretas, que lleven a identificar las restricciones, que son difusas. Hay que saber por qué no existe un mayor ritmo de incorporación del riego, cuando a las claras surge, especialmente en estos momentos, que la relación costo-beneficio es altamente positiva. La diferencia está entre cosechar 10.000 kilos de maíz por hectárea y no cosechar nada.  Debiéramos profundizar en identificar las restricciones de carácter agronómico, ambiental, de inversión, de estímulo tributario.

¿No está resuelto a través de la Comap?

La Comap (Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones) ha sido un buen instrumento. Hay que preguntarse si es suficiente, porque también es cierto que atiende a los sistemas de mayor volumen. ¿Dónde queda el mediano en esa historia? ¿Cuánto tenemos de riego en ganadería?, ¿en pasturas?, ¿en lechería? Es muy poco. Son muy pocos los ejemplos y dicen que no hay más porque la cuenta no da. ¿Pero la cuenta no da o faltan estímulos para que pueda dar? Capaz que tenemos que hablar de un componente de subsidios. ¿Cuánto le va a costar esto al Uruguay? ¿No es más razonable que exista una política de apoyo, de estímulos? Me refiero al Prenader (Programa de Manejo de Recursos Naturales y Desarrollo del Riego), porque fue el último ejemplo de política decidida a través del endeudamiento del Banco Mundial, que apoyó la construcción de reservorios de agua. Ojo, no digo que el Prenader haya sido la panacea. Fue una buena solución para muchos y para otros no. Tuvo problemas de diseño, de plazos, pero allí hubo un componente de subsidio, donde había una tasa de no retorno de la inversión. Hubo casos donde hasta el 50% era no reembolsable. En las obras multiprediales llegaba al 75% de subsidio. Algunos de estos sistemas siguen funcionando, otros no. Capaz que tenemos que tomar ese ejemplo y corregir errores. Pero fue la última gran iniciativa que impulsó reservorios y fuentes de agua en el país. Algunos son pozos de agua y son las fuentes de agua que están salvando a muchos productores más de 20 años después. Está claro que hubo muy buenas respuestas y muy buenos proyectos. Y puede haber otros, porque Uruguay tiene agua y topografía para embalsar. Tenemos que considerar los temas ambientales, pero también tenemos el agua y está mal distribuida. Hay que tratar de almacenar el agua para cuando falta, atajar todo aquello que se va al curso de los ríos y aplicar sistemas de distribución, porque no es solo acumular agua. Deben ser viables, se tiene que incorporar la sistematización, la profesionalización, la capacitación del personal. Es un cambio de enfoque del sistema productivo. 

Usted está en esa línea, también el BROU, UTE, muchos productores, otras autoridades, ¿qué está faltando para empezar?

 Falta un liderazgo, y por eso queremos que este grupo asesor nos haga un análisis completo de la situación. No es para salir a hacer diagnósticos costosos y largos, que ya están hechos, hay muy buenos trabajos. Es tomar esa información, procesarla e identificar cuáles son las restricciones para que haya una mayor adopción del riego. Por año se incorporan entre 6.000 y 7.000 hectáreas, y eso es absolutamente insuficiente para las necesidades. Uruguay tiene menos de 2% de la superficie productiva bajo riego, deberíamos tener como mínimo un 10%. Tenemos terreno y condiciones para hacerlo, y eso le daría al país una condición de adaptación al cambio climático y una resiliencia para no estar en el próximo episodio de sequía en la misma situación que tenemos ahora. Frente a un patrón climático que se ha modificado, debemos tener respuestas distintas.

¿Quiénes van a estar en ese grupo asesor?

Lo estamos definiendo. Puede haber más de un grupo, uno más técnico y otro más político. Y el técnico puede partir del área de la agronomía y del asesoramiento legal. Porque también hay que ver si las cuestiones constitucionales o la propia ley de riego tienen el impulso y la certeza que permitan avanzar. 

Varios actores mencionan a la política de Estado que tuvo la forestación como el ejemplo, ¿comparte esa visión?

Es un buen ejemplo de política de Estado exitosa. Después vinieron otras discusiones. La ley se promulgó en 1987, y el sector pasó de la nada a ser uno de los principales motores de las exportaciones de Uruguay y terminará siendo el principal rubro de exportación del país. ¿Qué se puede tomar como lección? Que haya un consenso. Por eso hay que llamar a un grupo asesor. Y no es solamente un tema técnico. Tiene que venir la discusión política y consensuar las distintas visiones de la sociedad, para construir una política de Estado consensuada de gestión del agua, que no es solo el riego. Es manejar en forma sostenible las fuentes de agua, defender nuestros acuíferos, aprovechar mejor el agua que escurre y se vierte sobre los ríos, para mejorar la producción y la calidad de vida de los uruguayos.  

¿También pueden avanzar los canales, como en el arroz? ¿Que en el litoral puedan salir del río Uruguay, por ejemplo?

Sí, claro, incluso desde el río De la Plata. El proyecto Neptuno tendrá como fuente al río De la Plata, y a través de un caño llegará agua potabilizada a Melilla. ¿Por qué no podemos tener un caño paralelo de agua bruta sobre el mismo trazado, que llegue a la zona de Melilla y que pueda abastecer o reponer el agua que le faltó a los granjeros de esa zona?

Y minimizaría el impacto de precios de una sequía en productos de la granja

Eso le preocupa a todo el mundo. Para paliar la situación se piensa en abrir la importación, pero la importación tampoco es garantía de baja de precio. Porque si fuera así no debería haber producción en Uruguay. Pero acá hay un tema de seguridad alimentaria, de calidad, el producto fresco hace adecuada la nutrición de los conciudadanos, en una región donde está el 60% de la población del país. Creo que esas fuentes de agua alternativas, como el río De la Plata, el río Uruguay, que ya se utiliza en algún caso en la caña de azúcar, deben tener un avance. Inclusive tendrá que estar acompañado de más investigación, academia, proyectos, capacitación del personal técnico y subalterno. Hay que tener un cambio de cabeza, pero es un tema de política de Estado y llevará muchos años poder concretarla. Pero es necesario, por la vulnerabilidad climática que tiene el sistema productivo.  

¿Ese es su mayor objetivo como ministro?

Es uno de ellos. El mayor objetivo es la Estrategia Nacional de Desarrollo Agropecuario, que le llamamos Senda. Es la visión de políticas de Estado consensuadas sobre la visualización de nuestra agropecuaria en los próximos 30 años. Una de las partes que importa es tener una mayor resiliencia, más capacidad de enfrentar estos fenómenos climáticos que son desestabilizadores. En esta emergencia agropecuaria, si bien la propuesta del gobierno es dar una ayuda para que nadie quede por el camino, evidentemente hay gente que va a estar muy golpeada. Eso no es sólo económico, acá hay una afectación de la moral, se agotan las reservas de todo tipo. El proceso fue muy prolongado, hay productores que están en su cuarta sequía consecutiva y esto afecta la psiquis de cualquier productor, que se despierta y se acuesta con este panorama desolador.

Uruguay tiene una concentración de las exportaciones en China, ¿cómo se busca la diversificación de mercados?

La concentración en China se dio sola, por demanda, precio y conveniencia. Eso puede verse como un defecto, pero también encierra una virtud: el principal mercado demandante de carne del mundo eligió a Uruguay como una alternativa segura de aprovisionamiento. Vamos a ir a China este año, así que apostamos a que ese mercado se pueda ampliar y ensanchar aún más en cuanto a productos y mejoras de las condiciones de acceso. 

¿Va usted y el presidente también?

El presidente creo que tiene agendado ir este año, pero en este caso lo razonable es que los ministros vayan antes, para ir preparando esa visita presidencial. 

¿Puede ser el despegue para avanzar en las negociaciones por el TLC?

Yo dejaría el TLC (tratado de libre comercio) por otro carril, más allá de que se avanza y ahora la pelota está del lado de China para iniciar los procesos de negociación. Más allá del TLC hay muchos aspectos para negociar en la mejora de acceso de productos, como sorgo, carne aviar, mondongo, entre otros.

El sorgo tiene el protocolo fitosanitario, pero el cumplimiento es difícil, ¿es posible mejorar las condiciones de acceso?

No creo que sea difícil, el protocolo no es tan exigente como el de Argentina y ese país exporta 1 millón de toneladas. Falta que se concreten negocios, hay producciones que están en curso, las que se cosechen ya pueden ir a China. 

¿Cree que ese es un mercado interesante?

Muy interesante.

¿Para usted el protocolo no es limitante?

No, para nada. Uruguay está habilitado a exportar sorgo destinado al consumo humano y animal. Allí hay una preferencia del mercado chino, porque ellos hacen un licor muy apreciado por sus consumidores, que establece una seguridad de demanda que puede ser un factor de desarrollo de este cultivo en varias zonas del país. 

Cofco negocia con Corporación Navíos la venta de su participación en Terminales Graneleras Uruguayas (TGU) en el puerto de Nueva Palmira. ¿Al ser una concesión del MGAP, es su ministerio el que autoriza la operación? ¿Ya está definido?

Es toda una ecuación que hay que estudiar. Hay que ver si esa venta de participación de las empresas no genera un aspecto que pueda afectar la competencia en la operativa portuaria. Estamos haciendo las consultas pertinentes a efectos de expedirnos sobre esa solicitud. 

¿Y hay plazos previstos?

No, lo estamos trabajando.

Por otra parte, TGU aspira a extender la concesión en el puerto de Nueva Palmira ¿El MGAP ya se expidió al respecto?

Vamos a hablar con los ministerios de Transporte y Obras Públicas y de Economía y Finanzas para analizar esta situación en forma conjunta. 

TARJETA PERSONAL

Fernando Mattos es ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca desde junio de 2021. Fue presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC) entre marzo de 2020 y junio de 2021. Entre 2004 y 2006 fue presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), además por casi 10 años fue representante de ARU en INAC. Es ingeniero agrónomo y productor agropecuario en los departamentos de Cerro Largo y Tacuarembó.

Nota de Revista Verde N°106 – Sección Al Grano. Edición Aniversario.

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Leche derramada por medidas “desproporcionadas” del sindicato, por “redistribución” de personal en Conaprole

By Cristina Fumero,

Un nuevo conflicto laboral en la empresa Conaprole derivó en paros de actividad en reclamo por la reasignación de horarios y turnos en la planta de Villa Rodríguez (San José).

La situación es “grave” hubo establecimientos lecheros que “derramaron” la leche porque los camiones cisterna “no llegaron” a tiempo, con “un retraso en la recolección de entre cuatro y cinco horas”, se lamentó el vicepresidente de Conaprole, Alejandro Pérez, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.

Afirmó que el gremio de empleados de la cooperativa adoptó medidas “totalmente desproporcionadas”, que afectan la operativa de la cadena láctea al alcanzar a varias plantas industriales distribuidas en el país. “Es probable que haya desabastecimiento” de productos lácteos en el mercado local, debido al impacto de la situación conflictiva, dijo.

Explicó que la empresa “invirtió US$ 5 millones” en la instalación de una “nueva línea de producción y envasado de leche UHT”, que “precisamente genera puestos de trabajo” y requiere una “redistribución” del personal a otro sector, porque se pasa de dos líneas a una línea. “No hay pérdida de fuentes de trabajo”, ni de salarios, ni de las condiciones laborales, enfatizó.

Argumentó la necesidad de esa inversión para ser competitivos en negocios de comercialización local y para exportación. La lechería perdió unos US$ 100 millones por el impacto negativo de la sequía, por lo que es “injusto” que los productores lecheros o los consumidores asuman el sobre costo que “el sindicato pretende tener personal redundante”, dijo.

La Asociación de Obreros y Empleados de Conaprole (AOEC) tomó la decisión de hacer cuatro horas de paro total por trabajador, dos horas por día, en unas ocho plantas industriales de la cooperativa ubicadas en distintos puntos del país.

Pérez recalcó la situación de “privilegio” que tienen los trabajadores de la empresa en cuanto a las condiciones laborales y los salarios respecto al resto de la sociedad. Las medidas sindicales son “poco inteligentes” y “muy grave”, fustigó.

Este jueves 20 está prevista una reunión entre la patronal y el sindicato de Conaprole en la Dirección Nacional de Trabajo, con el objetivo de encontrar una solución a este conflicto.

 Escuche a Alejandro Pérez

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Ganadera Barracas destaca su estrategia para ganar en índices de productividad de carne y preñez

By Cristina Fumero,

La intención de “mejorar” y la posibilidad de intercambiar conocimiento sobre diversas experiencias son algunos de los aspectos destacados del reciente congreso de pastoreo racional, que organizó la Sociedad Uruguaya de Pastoreo Racional (Supra) en el predio de la Sociedad Rural de Durazno. Así lo señaló el integrante de la Ganadera Barracas, Guillermo de Nava, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.

Dijo que “el manejo del pastoreo, la nutrición, la sanidad y la genética” definida por hectárea son algunos de los temas importantes dependiendo de los sistemas productivos. El interés nuestro es hacer pensar a la gente, comentó.

Habló particularmente de un ejemplo que mostró la empresa en el evento, que comprende un “ciclo incompleto” con “vacas camperas” que debió superar inundaciones y secas. Tienen que ser animales “rústicos”, “adaptadas al sistema de pastoreo y fértiles, indicó.

Afirmó que “el promedio de los últimos siete ejercicios fue de algo más de 142 kilos de carne por hectárea”, y en los últimos tres fue de “entre 155 y 157 kilos por hectárea lo que son índices de productividad “altos”. Hay una “fortaleza en el manejo de pastoreo”, entre otros factores, y “una genética que transforme pasto en terneros”, dijo.

Indicó que la tasa de preñez de Ganadera Barracas en los últimos 10 años es de 94%, con cargas de 0,92 a 0,94 de unidades ganaderas por hectárea en el invierno previo. “Estamos en 151 kilos de ternero destetado por toro entorado” y “pérdidas reproductivas promedio inferiores a 1,7%” anuales, valoró.

De Nava reconoció que eso no significa que la empresa no tenga desafíos de cara al futuro respecto al sistema productivo ganadero que se viene implementando.

Escuche a Guillermo de Nava

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El MGAP prevé vacunación obligatoria contra la gripe aviar, no hay prohibición de importar pollos, afirmó jerarca

By Cristina Fumero,

El plan de vacunación para prevenir la gripe aviar que anunció el Ministerio de Ganadería (MGAP) en los predios de producción avícola requerirá de nueve millones de dosis, que llegarán en unos 25 días al mercado local, dijo el director de los Servicios Ganaderos, Diego de Freitas, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.

Comentó que la idea es “vacunar todo lo que tiene que ver con las incubadoras, pollitos, las gallinas ponedoras y reproductoras”. La vacunación es “obligatoria”, afirmó.

“Lo fundamental” es implementar “todas las medidas preventivas”, y que “no se trata solamente de vacunar y nada más”, enfatizó.

El jerarca recordó que hay “siete focos” de esa enfermedad ya detectados por el MGAP en diferentes puntos del país, y uno de los objetivos del gobierno es “mantener el estatus sanitario”. Si se pierde el estatus el país no puede exportar, pero puede seguir un camino como el de Argentina, que estableció un compartimento de bioseguridad, para garantizar la condición sanitaria, según De Freitas.

Comparó el menor peso que tienen las exportaciones de carne aviar en Uruguay, en comparación a otros países de la región. La vacunación contra la gripe aviar es un asunto en tratamiento en varios países, incluso algunos que son tradicionales exportadores de pollos.

Recordó que Uruguay importa carne aviar de Estados Unidos, de Chile, de Brasil y de Argentina. Consultado sobre eventuales cambios en los protocolos de importación, el titular de Servicios Ganaderos dijo que hay un “monitoreo permanente”. “Se ha enlentecido” la concesión de permisos para la importación de carne aviar de EEUU, admitió.

Para ese jerarca, la medida supone un “impasse” y no una prohibición de importaciones. El ingreso de la enfermedad a la región “preocupa” y “trastocó” los planes del MGAP, debido a la necesidad de destinar los funcionarios a atender esa situación, dijo.

Escuche a Diego de Freitas

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Aún con condiciones óptimas de marzo a mayo, no crecería “mucho” pasto; hay que tomar medidas “rápido”, dijo técnico del IPA

By Cristina Fumero,

En lo que va del año en algunas zonas ha llovido bien y en otras no tanto, hay regiones que “vienen bastante castigadas desde hace tiempo”, como en el centro del país, incluyendo a los departamentos de Durazno, Florida, Flores, entre otros.

Así lo señaló el técnico del Instituto Plan Agropecuario (IPA), Esteban Montes, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.

Se refirió a lo que pueden esperar los productores para los próximos meses, en caso que se registren precipitaciones que favorezcan el nivel de humedad en el suelo y el crecimiento de las pasturas en los campos.

“El efecto de la sequía ya está” y “traerá un coletazo muy fuerte sobre los sistemas de producción”, y “hay que ver que pegue lo menos posible en el futuro”, dijo.

Basándose en el monitoreo satelital de pasturas de ese organismo, Montes hizo algunas proyecciones respecto al eventual crecimiento de pasto en diferentes zonas del campo local.

“Suponiendo máximos crecimientos diarios de campo natural (o sea condiciones climáticas excepcionales y cerrando un potrero de campo natural durante marzo, abril y mayo) es posible juntar: 1.150 kg de materia seca por hectárea en Basalto, 1.270 kg en Sierras del Este y 1.680 kg en la zona Centro Sur”, escribió en su cuenta de Twitter. Y detalló que eso equivale aproximadamente a 4.5 centímetros de pasto en Basalto, 5 cm en Sierras del Este y 6.7 cm en Centro Sur.

El técnico enfatizó que para esa estimación tuvo en cuenta condiciones climáticas óptimas y máximas en cuanto al “máximo crecimiento que se obtuvo en esos meses a lo largo de 20 años”.

Si lo máximo que podemos esperar es eso, “no es mucho pasto”, y “poniéndole un candado al potrero”, remarcó.

Indicó que “la condición corporal del ganado se ha sentido”, lo que es un factor a tener en cuenta en el otoño, pensando en el próximo entore.

“La situación en zonas de campo natural hay que empezar a tomar medidas rápidamente”, como por ejemplo al “ganado de cría hay que sacarle los terneros a las vacas que estén preñadas, para que empiecen a recuperar condición corporal”, recomendó.

Enfatizó la importancia de contar con “datos objetivos” para adoptar decisiones.

Las vacas “vacías” con un poco de sombra y agua, con alguna fibra enseguida comienzan a recuperar condición corporal, acotó.

Recordó que una vaquillona a fines de mayo debería estar pensando 150 kilos para mantenerla en campo natural.

Escuche a Esteban Montes

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