Marcelo Ferreira, gerente de Semillas de Erro, dijo que el cultivo cuenta con genética y manejo para lograr más productividad; y destacó la diversificación del área de invierno
El aumento de la participación de los cultivos de invierno en la agricultura uruguaya, “lo vemos reflejado en un indicador que es la intensidad de uso de suelo, basada en el número de cultivos por hectárea y por año. Increíblemente Uruguay se está aproximando a dos, mientras que el promedio del mundo se ubica en uno”, destacó a VERDE el gerente de la Unidad de Semillas de Barraca Erro.
Recordó que en 2013, cuando el área agrícola crecía, “la participación de los cultivos de invierno no llegaba al 30%, realidad que se revirtió, y el impacto más relevante es la irrupción de la colza”.
Consideró que esto generó “un gran cambio” en la agricultura uruguaya, porque en invierno pasamos a tener tres jugadores en lugar de dos, y uno de ellos no es gramínea. Además me animaría a decir que ningún país del mundo tiene una relación de área de trigo, cebada y colza como tiene Uruguay”.
Esta diversificación de cultivos representa “una gran oportunidad” para los agricultores, ya que se logran romper ciclos biológicos de plagas y enfermedades, disminuyendo el uso de fitosanitarios, mejorando la salud del suelo, aumentando la productividad, bajando el riesgo productivo y teniendo una diversificación del ingreso, planteó.
Esta diversificación genera un gran desafío y, en ese sentido, sostuvo que Barraca Erro “trabaja para responder a las necesidades de los clientes, con un portafolio de productos y su correspondiente manejo”. Es por eso, que “independientemente del comportamiento del área de los diferentes cultivos, el foco está puesto en seleccionar los materiales que mejor se adapten a los ambientes de Uruguay. De un día para otro no se puede seleccionar una variedad o un híbrido, y menos ajustar una recomendación de uso”, sostuvo.
Destacó el rol que está jugando la colza y que jugará en esta próxima campaña de invierno. “Hemos venido generando información desde hace más de 10 años, cuando el área de colza estaba por debajo de las 15.000 hectáreas y el rinde no superaba los 1.600 kilos por hectárea (kg/ha). Ahí hicimos nuestras primeras experiencias con colzas híbridas y logramos un salto de rendimiento frente a la variedad que se estaba sembrando”.
A propósito, agregó que “tenemos el foco en los híbridos, porque tienen un mejoramiento más moderno, aportan mayores rendimientos en grano, en aceite y acceso a las tecnologías”. Y afirmó que “por el lado de los híbridos, está el diferencial”.
Por otra parte, Ferreira destacó el acceso a tecnologías como Clearfield, brindando un mayor control de malezas en cultivo y seguridad al curry de herbicidas, resistencia a enfermedades como phoma y virosis, y Pod-Sahttering Resistance (PSR), que otorga resistencia al desgrane, permitiendo la cosecha directa sin la necesidad de herbicidas previo a la cosecha del cultivo, “garantizando la inocuidad del grano, algo que cada vez es más relevante”, dijo.
La información señala que el rendimiento de colza promedio es 50% inferior al del trigo y la cebada. “Teniendo en cuenta que estos cultivos aspiran a rendimientos de 6.000 kg/ha o más, se puede pensar en lograr 3.000 kilos o más de colza por hectárea. La genética, de la mano de los híbridos, está preparada para concretarlo”, aseveró.
Resaltó que en la última zafra Erro realizó varios ensayos de manejo y evaluó 40 híbridos, entre primaverales e invernales, con el foco puesto en seleccionar los de mayor rendimiento, porcentaje en aceite y sanidad bajo las condiciones de los ambientes de Uruguay.
LOS MOVIMIENTOS DE LA COLZA
Para las colzas invernales, “se darán nuevas oportunidades a partir de la rotación con los maíces de primera, la renovación de pasturas, algunas sojas de grupo corto, y los maíces tardíos de diciembre, que por la seca lamentablemente se tuvieron que picar y enfardar”, comentó el gerente de Semillas de Erro.
En ese marco, señaló que las colzas invernales permiten un adelantamiento de la fecha de siembra sobre fin de marzo y todo abril, evitando concentrar la fecha de los cultivos de invierno en mayo y junio. Además de lograr diversificar floración, llenado de grano, optimización del parque de maquinaria, una muy buena calidad de siembra y porcentaje de implantación. “Eso abrió también un espacio para capturar las oportunidades de mayores saltos de rendimiento”, afirmó.
Recordó que en 2021 la empresa llevó adelante un plan con el híbrido Phoenix CL, con varios productores y zonas contrastantes del país. “Fueron unas 900 hectáreas que lograron rendimientos promedio de 2.600 kg/ha, con máximos 3.700 kg/ha”, informó. Mientras que en 2022 se sembraron 6.500 hectáreas, “con un promedio de 2.630 kg/ha y un máximo de 3.750 kg/ha”, dijo.
Agregó que en ambas zafras “el llenado de grano coincidió con un período de falta de agua y altas temperaturas, pero igual se lograron concretar muy buenos rendimientos, confirmado lo que venían mostrando nuestros ensayos”. De todas formas, recalcó que no es suficiente solo con la genética y fecha de siembra, sino que “es necesario ajustar el manejo, en especial la nutrición del cultivo. Es lo que hemos venido realizando con nuestros clientes, junto a la consultora Unicampo, a través de un plan nutricional. El rendimiento no se compra en la bolsa, se genera con la genética más el manejo”.
Ferreira adelantó que este año Erro tiene disponibles tres híbridos invernales: Phoenix CL, “que se viene sembrando con mucho éxito”; y los nuevos híbridos Beatrix CL y Duque.
Los primaverales “vienen siendo los de mayor participación en el área de colza”, comentó, al tiempo que confirmó que “desde hace tres años se está viendo un avance en los rendimientos”. Valoró que esto es “liderado por los productores, que han logrado mayor conocimiento del cultivo, y que buscan un salto de rendimiento y cosecha directa, por eso van apuntando hacia los híbridos”.
Allí Erro cuenta con: Curry CL, un híbrido primaveral, de ciclo largo, para siembras del 15 de abril en adelante. “Es un material muy conocido, como Hyola 575 CL”, dijo Ferreira. Además se refirió a un nuevo híbrido de ciclo corto, denominado Hyola 117, que remplaza a Hyola 433. “Estamos ampliando la base de genética de productos primaverales, lo que baja el riesgo de enfermedades y daño por heladas, a través de un mayor período de floración y llenado de grano”, acotó.
CRECIMIENTO DEL TRIGO
En cuanto al trigo, el gerente de la Unidad de Semillas de Barraca Erro comentó que “se viene recorriendo junto a Don Mario el mismo camino que hicimos en soja, que nos ha permitido tener un portafolio de variedades adaptadas a las condiciones y ambientes de Uruguay, siendo hoy el más sembrado del país y que nos ha permitido ser líderes en trigo”.
Destacó que, en esta última zafra se evaluaron más de 700 variedades de trigo en microparcelas de siete localidades y 15 variedades en franjas de desarrollo. A eso se suma “la amplia red de ensayos que tiene Don Mario en la región y los externos como Facultad de Agronomía, la evaluación oficial en Inia/Inase y grupos Crea. Con esto logramos tener una red de investigación y desarrollo (I+D) con una fuerte presión de selección, para lograr tener productos con excelente potencial, estabilidad y calidad para Uruguay”, detalló.
Para este año la empresa cuenta con cinco variedades entre ciclos cortos e intermedios, que “nos permiten cubrir todo el rango de fechas de siembra y ambientes”. En ciclo intermedio-largo “se destaca DM Ñandubay, con siembras a partir del 20 de mayo, que aporta excelente potencial y flexibilidad en fecha de siembra. También DM Pehuén, la variedad más rendidora y ganadora durante tres años (2018, 2019 y 2020) en la red oficial de evaluación de cultivares Inia/Inase con y sin fungicida”, destacó. Y agregó que este año se suma la nueva variedad DM Catalpa, “con altísimo potencial de rendimiento y excelente sanidad”.
En intermedios están DM Audaz, “el precoz de mayor rendimiento y calidad, variedad Urutrigo” y se está lanzando DM Aromo, que remplazará a DM Ceibo, “una de las variedades más sembradas”, anunció. DM Aromo “tiene igual ciclo, igual calidad, pero supera a Ceibo en 7% de rinde, además de mejorar aspectos sanitarios”, señaló.
Ferreira dijo que estos nuevos materiales “van a sumar al plan de siembra del productor: rendimiento, calidad y sanidad”, enfatizando el orden de estos tres ítems “ya que el rendimiento es la variable diferenciadora, mientras que la calidad pesa mucho en el cultivo”. Sin embargo, “la sanidad, si bien tiene una gran incidencia, es una variable con herramientas para su manejo”, acotó.
LOS ÚLTIMOS 15 AÑOS EN SOJA
Ferreira destacó la evolución del cultivo de soja, que pasó de unas 500.000 hectáreas sembradas hace 15 años a 1,2 millones de hectáreas en la última campaña, con un pico en ese interín de casi 1,5 millones de hectáreas. En ese lapso “se logró un avance del potencial de rendimiento por el lado de la genética con su manejo. Más allá de las variaciones de rendimiento que genera el clima cada año, la tendencia muestra un aumento del rendimiento”.
Consideró que este comportamiento “cambia en un año climáticamente extremo como el que estamos viviendo, donde habrá una pérdida importante de rinde y un porcentaje de las chacras que no llegaran a cosecharse”. De todas maneras, destacó que “al productor lo encuentra mejor preparado para dar batalla y revertir esta difícil situación”.
Valoró el trabajo en conjunto con Don Mario en los últimos 20 años, “con el desarrollo de materiales y el posicionamiento de cada variedad, sumado a tecnologías asociadas al tratamiento de semillas, como el preinoculado de 30 días e inversiones importantes para que la genética vaya acompañada de una excelente calidad”.
La zafra 2021/22 tuvo el lanzamiento de las sojas Don Mario, con tecnología Enlist, que es “un nuevo hito de Erro y Don Mario en el cultivo de soja”, que “se suma a la historia de las dos empresas que han marcado diferentes momentos en la evolución de la producción de soja en el país”.
Ferreira enumeró una serie de hechos relevantes para Erro y Don Mario en el mercado uruguayo durante los últimos 15 años. Recordó que en 2008 se lanzó DM 7.0 indeterminada, y “demostramos que dentro de los grupos largos se podía mantener la estabilidad y aumentar los rendimientos”.
El marco a ese lanzamiento lo habían hecho DM 5,5i y DM 5.8i, dos variedades de grupos de madurez 5 indeterminados, “algo que en el mercado no había y estaba demandando”, dijo.
En la zafra 2009 fue el momento de DM 6.2i STS, la primera con tecnología STS (tolerante a sulfonilureas), con el plus de tener una excelente adaptación en campo, con alta presencia de carbonato de calcio “tosca”.
En 2011 llegó DM 6.8i, que “aportó 4%” más de rinde que 7.0i. En 2012 se lanzaron las variedades Don Mario con tecnología Intacta, DM 5958 Ipro, que aportó 12% más rinde que DM 5.9 y DM Garra STS Ipro, que demostró ser la variedad que “mejor se adapta a los campos bajos o arrozables”.
En 2012, DM 62R63 STS sumó 4% de rendimiento que DM6.2i STS. En tanto, en 2017 “lanzamos DM 60i62 Ipro, que rompió todos los paradigmas, sumando un 6% de productividad por encima del que había logrado DM 5958, y hoy es la variedad más sembrada del país”. En el 2020, fue el turno de DM 66R69 STS, que “sumó 5% de rinde frente a 6.8i”, señaló.
“El lanzamiento de variedades de elite en todas las tecnologías aprobadas en Uruguay (RR1, STS, Intacta y Enlist) y las que tendremos a futuro, ha sido un gran desafío para Erro y Don Mario. Porque de nada sirve tener una tecnología que nos permita controlar insectos o malezas resistentes, si la performance de la variedad no es óptima. El agricultor busca alto rendimiento y las tecnologías son un complemento para la performance de las variedades”, sostuvo Ferreira.
Señaló que “por eso desde hace más de 15 años contamos con el portafolio varietal más sembrado del país, gracias a la elección de los productores”. Lo que se ha logrado “gracias al equipo de trabajo que hacemos con Don Mario, sumado a la sinergia que tiene Erro como grupo, que nos permite entender y anticiparnos a las necesidades de nuestros clientes”.
Andrés Elola, gerente general de Surco Seguros, consideró que la cobertura tiene que dar las señales adecuadas para que el productor aplique buenas prácticas agronómicas
La competencia “ha provocado que el mercado de seguros se haya vuelto más sofisticado”, dijo a VERDE el gerente general de Surco Seguros, Andrés Elola. Recordó que “cuando arrancamos no se había desarrollado en el Uruguay una cobertura como Resiembra y esa fue la introducción de Surco en el mercado uruguayo. Nos parecía importante que el productor tomara decisiones desde el momento cero, que no esperara hasta la mitad o final del ciclo para definir la contratación de un seguro, porque eso era un riesgo adicional”.
Acotó que “en la actualidad Resiembra es una cobertura que está incorporada a la oferta de seguros, al igual que Viento, Heladas y desde hace un tiempo también las coberturas Déficit Hídrico, algo impensado hace 10 años”. Insistió que “ha sido la competencia bien entendida una parte central del desarrollo de las distintas propuestas. Todas las compañías estamos imaginando cosas, tratando de dar lo mejor, para que los clientes nos prefieran”.
El gerente general de Surco analizó que “el sector agrícola toma decisiones a nivel empresarial”, y planteó que “la transferencia de riesgos a través del seguro es una decisión empresarial que apunta a la protección de su patrimonio ante las volatilidades”.
Elola comentó que muchas veces el productor logra buenas cosechas y descarta los seguros, porque tiene espaldas anchas, pero “ese es uno de los principios básicos del seguro, hay que asegurar de acuerdo a la capacidad económica”, señaló. Explicó que “hay que comercializar seguros a quien tiene necesidad de proteger su patrimonio. También la asignación del patrimonio a distintos negocios y la transferencia de riesgos al seguro forma parte de la estrategia de maximización del patrimonio de la empresa”.
Sostuvo que “la inversión en tecnología, equipamientos, asegurar precios, esta capacidad de asegurarse ante eventos climáticos adversos, genera mayor estabilidad en la agricultura y un mejor ambiente de negocios”.
El ejecutivo subrayó que “nada es infinito y el seguro no debería incentivar a un productor y/o empresario particularmente propenso al riesgo, porque como transfirió todos los riesgos hace cualquier cosa. El seguro se tiene que ocupar de que el productor aplique buenas prácticas y evitar las malas prácticas”.
Agregó que el productor incorpora seguros y Uruguay tiene una amplia oferta aseguradora, con varias empresas serias que compiten. “Por eso vamos a seguir viendo innovaciones en la industria”, afirmó.
LA COBERTURA DE RENDIMIENTO
Elola comentó que en Surco la cobertura Rendimiento se inició con una investigación, con la academia, como un proyecto para la campaña 2018-19, y “desde ese momento se han encontrado muchas oportunidades de mejora, que están influenciadas por la forma de trabajo del productor, que tiene mucha sofisticación”.
Destacó que en Surco “incorporamos la tecnología, podemos contar muy bien los granos que salen de la chacra. Es una nueva forma de medir los daños en forma objetiva”.
Sobre el impacto de la información para que la cobertura pueda seguir avanzando, Elola comentó que “la falta de información se llena con prima. La aseguradora se vuelve conservadora y retira las coberturas o las encarece”.
Dijo que también está la propia percepción de riesgo del productor, que “es el primer suscriptor de riesgo”. Afirmó que “el productor sabe lo que tiene que transferir, la aseguradora no le va a enseñar, en todo caso lo acompañará en sus decisiones y tratará de que sean las más eficientes posibles. El productor sabe el impacto de los eventos en sus cultivos. La información es un elemento central en el seguro”.
Elola dijo que la cobertura en seguros de rendimientos, “viene creciendo”, pero “nosotros somos cautos. Este año crecimos, pero asociado a productores que plantan arroz, con dinámicas propias de esas zona del Uruguay”.
Explicó que “tenemos un producto y no negociamos kilos en la chacra, le pedimos al productor que nos brinde información sobre sus rendimientos (con los años Surco también ha ido recolectando sus datos), y la oferta de Surco es de hasta un 70% del rendimiento promedio de los últimos cinco años”.
Valoró que esa herramienta “mide bien, el método es bueno y le brinda al peritaje un componente importante, que es la certeza”. En tal sentido destacó que “la tecnología satelital también es un aliado. Estamos con redes de satélites y drones definiendo una metodología de peritaje para vuelco en arroz, que es otro desafío importante”.
En su trayectoria con los seguros agropecuarios, la compañía tiene más de 10.000 siniestros pagos. “Tenemos equipos matemáticos dentro de Surco, con quienes calculamos tarifas y en equipo diseñamos los productos. Nunca debemos olvidar que el seguro es un negocio basado en probabilidades”, dijo.
LOS 30 AÑOS: UN LOGRO
Tomando la perspectiva del tiempo, “de lo que imaginábamos en 1991, previo a la fundación de Surco, consideramos un logro lo que es hoy la organización, medida en la calidad de su gente, su reputación y respaldo financiero”.
Destacó que “pasar de una organización de un único funcionario y un pequeño producto a una empresa multiproducto, que es un actor relevante dentro de varios seguros en Uruguay, que los clientes nos sigan prefiriendo y nos desafíen todos los días, es un logro importante”.
Surco opera en prácticamente todos los ramos, a excepción del transporte. “Nuestra última incursión fue Garantía de Alquileres. Aquí también intentamos aplicar la innovación tecnológica y la creatividad. Buscamos tomar lo mejor de la oferta de los operadores tradicionales y lo mejor de la oferta aseguradora, logrando un producto superador, que entre otras cosas le dice al propietario con exactitud cuándo va a cobrar su alquiler. Surco paga al propietario del inmueble y asume la gestión de cobro ante el inquilino”, detalló.
La compañía hace más de 20 años que opera en el sector agro, desde el año 2003. “Después de una serie de eventos importantes incursionamos con un Manual de Peritaje, que los propios clientes nos ayudaron a ir mejorando. Hoy llevamos ocho versiones de ese manual”, acotó.
Elola agregó que el Manual de Peritaje “es un sello de distinción”, que “nos da claridad para el peritaje e incluye hasta lo más reciente vinculado al uso de la tecnología de los monitores de rendimiento. Con eso se puede ver un dato de un evento, como la seca, que no se observa del mismo modo que el resto”.
Comentó que a través de la cobertura Rendimiento “hemos logrado afianzar una forma de medición y ponernos en un producto y en un riesgo sistémico, catastrófico, que es lo difícil para la industria”. Elola recordó que la estrategia de la compañía se sustenta en “tener productos justos, que se traduzcan en la condición de póliza, en los precios y en la forma de medir los daños. Nos interesa que el productor siga en marcha; ese es nuestro éxito”.
Y el Manual de Peritaje “se fue haciendo con los clientes, que entendieron esta filosofía de trabajo, y con la academia nacional. Se fueron ajustando tablas de medidas para los distintos eventos sobre los cultivos asegurados, incluido el arroz, donde mediante un acuerdo con la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA), tenemos un área importante”.
Sostuvo que el manual evita que haya incertidumbre. “Objetivizamos el peritaje, no vamos a una chacra a preguntarle al productor: ¿cuánto te parece?. Eso no es viable. Hacemos lo que decimos que vamos a hacer. Esto es muy dinámico, estamos ante un clima cambiante y trabajamos con biología. Se trata de ir adaptando los manuales con la información que produce la investigación nacional y la experiencia propia”, concluyó.
Alma Aznárez, directora de Agroterra, realizó un análisis de los principales factores que impulsaron el desarrollo de los sistemas de producción en la agricultura uruguaya
La biotecnología fue generadora de algunos de los “cambios más importantes” en el agro, sostuvo Alma Aznárez, directora en Agroterra. Además, destacó “la importancia de trabajar la agricultura como un sistema integrado” y consideró que el futuro “va de la mano de la digitalización”.
Aznárez recordó que en 2007 el área de cultivos de verano era de unas 500.000 hectáreas y unas 400.000 hectáreas de invierno, con un crecimiento constante que tuvo un pico en 2014. Y luego el área agrícola se estabilizó en más de 1 millón de hectáreas.
Repasó que hasta el 2014 el crecimiento de la agricultura se basó en los grandes grupos argentinos y un esquema de mucha escala. Pero después, con la baja de los precios internacionales, ese modelo de negocio retrocedió.
Apuntó que en esos años el productor uruguayo realizó una gran inversión en maquinaria para brindar servicios, y adoptó mucho conocimiento respecto al manejo de la soja y del maíz. “Se dio como una transición y las áreas fueron tomadas por productores uruguayos, que si bien tenían una escala más chica, tenían una mejor calidad de agronomía y más conocimiento de la realidad productiva del país”, valoró.
Producir en un sistema integrado
Aznárez destacó el “gran cambio” y que “se empezó a producir de mejor manera, en un sistema mucho más integrado con el resto de los rubros, como la ganadería o la lechería. Estos productores mixtos le dan mayor estabilidad al sistema, que puede crecer sobre pasos más seguros en la adopción de nuevas tecnologías, cultivos y rotaciones”.
Consideró que “eso permitió un crecimiento no solo de área, de nuevos cultivos, sino también de productividad. Hoy el productor uruguayo tiene mucho conocimiento, está muy bien tecnológicamente; viajas al exterior y te das cuenta que las mejoras vienen más de la mano de la adopción de buenas prácticas, más direccionadas”.
También señaló que “la palabra sustentabilidad, que gana espacio, se incorporó al productor uruguayo y ahí tenemos un camino por recorrer”, pero “esta sustentabilidad no puede dejar de lado la rentabilidad y lo mismo viceversa, nuestro desafío como compañía es generar valor a través practicas sostenibles porque estamos convencidos que son un mejor negocio para nuestros productores a largo plazo, pero sin olvidarnos del corto”.
Biotecnología
La directora de Agroterra señaló que “otro de los temas importantes, que en los últimos 15 años generó cambios fue la autorización de nuevos eventos biotecnológicos. Como empresa lo tenemos en nuestra esencia. Lo fundamental es que el país esté sincronizado con los avances a nivel mundial, que permiten no quedarse atrás no solo en potencial de producción, sino también en manejo de malezas y control de insectos. Estas tecnologías permiten alternativas, rotar e introducir los últimos avances genéticos para elevar los pisos de producción”, enfatizó.
Planteó que “un caso muy claro es el maíz de segunda, que viene creciendo, al punto que hoy tiene más área que el de primera. Esto permite consolidar un doble cultivo, la ecuación cierra y eso está dado también por la autorización de los eventos de protección contra insectos”.
La directora de Agroterra también destacó el avance genético en el germoplasma que aporta rinde, sanidad, que permite desarrollar un cultivo con gran potencial. “Poder introducir nuevos cultivos en el sistema permite tener una ecuación más rentable, donde el productor tiene la posibilidad de elegir sus planes de siembra, y sumar un beneficio ambiental. Estás introduciendo más cultivos, más raíces en el suelo, capturando más carbono y rotando principios activos. Hay muchas cosas que van de la mano de la adopción de estas nuevas tecnologías en Uruguay”, remarcó.
Más canola y promoción de inversiones
Por otra parte, Aznárez se refirió al crecimiento “enorme” que tuvo el área de canola (o colza) en Uruguay, “que demuestra la apertura mental a la introducción de nuevos cultivos y su aporte al sistema global. Estamos convencidos de que tenemos que mirar el sistema para después mirar a tres años, y cómo va sumando cada una de las patas a la rotación”.
La empresaria también consideró que “fue fundamental la Ley de Promoción de Inversiones”. Planteó que a partir de la Comap (Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones) se invirtió más en riego, en maquinaria, y en logística, dijo.
Sostuvo que el riego “es una de las inversiones que genera mayor impacto en la producción y es parte estratégica de lo que estamos trabajando a nivel empresa en cuanto a manejo y estrategias de cultivo” porque “no solo levanta los techos productivos sino que estabiliza el sistema de una manera muy importante”. Y agregó que “hay más para desarrollar”, en “la incorporación de la tecnología al riego como el manejo del agua en momentos estratégicos y la nutrición de esos cultivos”.
Producción ambientada
Aznárez también destacó que la producción ambientada “se ha venido implementando y va a ser de las cosas más importantes de aquí en adelante. Esto permitirá, no solo levantar techos y pisos de rendimiento, sino hacer un buen uso de los recursos ambientalmente y en particular de la fertilización, que es un punto clave al que tenemos que estar muy atentos”. Ajustar la demanda del cultivo con el manejo del fertilizante, “definir qué fuentes son las más adecuadas para minimizar pérdidas, son algunos de los aportes que nos dará la digitalización para acrecentar la productividad y disminuir el impacto de los factores de producción en el ambiente. Junto a ello, la capacitación de nuestros colaboradores es clave para acompañar y potenciar estas tecnologías para la realidad de cada productor”.
El futuro
Aznárez dijo no tener dudas de que “estamos en un sector que va a seguir creciendo fuerte”. Planteó que la guerra en Ucrania “no solo puso sobre el tapete el tema de la dependencia energética, sino también la importancia de los alimentos. Esto nos ubica en un sector con una demanda asegurada hacia el futuro, donde somos muy competitivos”.
También se refirió a la trazabilidad, la aplicación de procesos y medir la huella de carbono “para consolidar los beneficios de la agricultura uruguaya; algo que de repente algunos mercados los van a pedir”. En ese sentido, puso como ejemplo la canola.
“La digitalización y la información son fundamentales para producir sustentablemente sin olvidarnos de la rentabilidad, el buen uso de los recursos, el uso adecuado del agua, el cuidado de los suelos. Para todo esto es clave la gestión en la toma de decisiones”, subrayó.
Sostuvo que “tenemos que mirar todo como un sistema; no podemos estar pensando solo en la próxima campaña, sino cómo una decisión impacta en el próximo cultivo y en los siguientes. Tenemos que trabajar en desarrollar alternativas de manejo que nos permitan también tener flexibilidad para ir aprovechando oportunidades, pero mirando siempre la ecuación global”.
“Mitigar los serruchos”, fue otro de los desafíos que planteó Aznárez de cara al futuro. “Hay productores que están logrando altos rendimientos siendo muy eficientes, pero la variabilidad del clima es algo que tenemos que ver; cómo levantar pisos y minimizar los riesgos climáticos”, planteó.
También se refirió a la integración entre productores. “Una cosa que nos llamó la atención cuando viajamos a Estados Unidos es que los productores nos decían que no se hablaban con los vecinos porque competían por las tierras”, comentó. Y destacó que en Uruguay “los productores trabajan integrados; uno produce granos y el otro le compra porque tiene un corral. Se va desarrollando algo que es muy virtuoso, de productores y empresas vecinas”.
La misión de Agroterra
Por último, Aznárez se refirió a Agroterra. Dijo que la misión de la empresa es “generarle valor al productor agropecuario. Queremos acompañarlo desde la chacra, generando una situación de confianza, que permita intercambiar conocimiento para la adopción de tecnología, escuchar sus desafíos, qué les preocupa; tener los pies en la tierra pero mirando para adelante”.
Apuntó que a veces las soluciones que requieren los productores son logísticas, financieras o de negocios. “Inauguramos nuevos centros de distribución, para estar más cerca del productor, para tener producto cerca, pero también hemos invertido mucho en fortalecer nuestro equipo humano. La clave de nuestra empresa es nuestra gente y la esencia de nuestro trabajo es tener un equipo fuerte, capacitado, que esté cerca del productor, que pueda intercambiar conocimiento y asesoramiento y ser potenciador de transformaciones”, dijo.
Además, destacó que “este año vamos a cumplir 50 años como distribuidores de semillas Dekalb, que fue la primera marca con la cual empezó a trabajar el grupo”. Recordó que Agroterra nació en 1997, cuando Monsanto llegó a Uruguay. “Ese año se lanzó la soja RR en la región, y fue uno de los cambios más revolucionarios en la agricultura, que potenció la siembra directa”, enfatizó.
Recordó que “en 2003 hicimos el primer registro de maíz transgénico en Uruguay. Parte de la esencia de nuestra empresa es introducir nuevas tecnologías en el campo, a través de un equipo capacitado, estar cerca del productor para que pueda adoptarlas, producir más, con mayor rentabilidad y cuidado. Hay mucho para hacer, para aprender y para aportar”.
La empresa cuenta con 800 socios y 300 empleados, tiene 11 plantas de acopio en todo el litoral, suma cultivos, área y valor agregado a granos y semillas, además de ganadería
El proceso de evolución de la Cooperativa Agraria Nacional (Copagran), el trabajo con los productores y el impacto negativo de la sequía fueron los principales temas abordados por el secretario de la cooperativa, Juan Manuel García, en diálogo con VERDE.
Copagran “está consolidada”, con “alrededor de 800 socios, 300 empleados y está distribuida geográficamente desde Paysandú hasta Colonia, con 11 plantas de acopio distribuidas en todo el litoral, lo que permite estar muy cerca de los productores, diversificar y segregar la producción”, detalló García.
Destacó que “la empresa viene creciendo, tanto en volumen de negocios como en facturación, por lo que estamos conformes y consolidados. Vamos por el ejercicio número 17 y en 15 tuvimos números positivos. Los únicos dos con resultado negativo fueron los dos años de seca: 2007/08 y 2017/18”.
Agregó que en “el ejercicio que cerró el 31 de octubre de 2022 la cooperativa facturó US$ 265 millones”, y figuró entre “los ocho mayores exportadores de granos” de Uruguay. Señaló que “la misión de la cooperativa es ser una herramienta que haga más competitiva y más rentable a las empresas de los socios, sino no tiene sentido, no tiene razón de ser”.
Recordó que cuando se creó Copagran había un “gran endeudamiento” de productores y cooperativas con una coyuntura “muy complicada”. Pero “hoy vemos que el camino que eligieron quienes estaban al mando de las cooperativas fue el acertado, logrando cumplir con los bancos, los proveedores de insumos, con los productores que comercializan sus granos por la cooperativa”, señaló.
Herramienta global
García repasó que “además de los cultivos más tradicionales, como trigo, cebada y soja, ya hace cuatro años que comenzamos con el girasol”. Primero con un plan piloto, un volumen “chico” para el mercado interno y después se diversificó para otros destinos, comentó.
La cooperativa sumó colza, que es un cultivo que está “muy instalado pero buscando darle una vuelta de tuerca y agregarle valor”, contó. Destacó que “de las más de 50.000 toneladas de colza que se comercializaron a través de la cooperativa, 18.000 fueron certificadas para la Unión Europea”.
García dijo que Copagran sigue “creciendo en maíz”, cultivo en el que la cooperativa “no era muy fuerte”, pero “hace cinco o 10 años se empezó a aumentar el área del maíz”.
Enfatizó que Copagran se ha transformado en una “herramienta global” para el productor, en ese sentido se han sumado los negocios ganaderos y “somos integrantes y socios de Pantalla Uruguay”.
Además, Copagran produce alimentos balanceados, con servicios de nutricionistas, las raciones que se pueden producir con los mismos granos del productor o los subproductos. Las raciones se hacen a medida, respondiendo a la necesidad del productor.
La cooperativa tiene cuatro plantas de procesamiento de semillas, que es otra parte “importante” de su agregado de valor, para “no solo producir granos sino también semillas”. Eso le brinda al productor “una forma de diversificar y agregar valor a la producción”, dijo.
Copagran provee insumos agropecuarios, con más de 10 mostradores divididos en todo el litoral, con el objetivo de estar cerca del productor, aparte del asesoramiento o financiamiento. La cooperativa integra además el grupo Génesis, que es una alianza que tienen las cooperativas del agro con el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), para producir y comercializar toda la genética de ese instituto en soja y en trigo.
Y resaltó que la cooperativa tiene convenios con varias empresas a las que les multiplica y procesa semillas; con maltería de cebada, algunos criaderos de trigo, y empresas que comercializan semillas de soja.
Porción de mercado
El secretario de Copagran indicó que el año pasado la cooperativa tuvo 12% del mercado de colza; en cebada alcanzó entre 16% y 17%, con más de 80.000 toneladas y contratos de producción; y en trigo “comercializa entre un 7% u 8% del mercado nacional”, indicó.
Copagran financia o asesora la siembra de 35.000 hectáreas de soja, y lo producido en esa área “generalmente es la mitad del volumen total que origina la cooperativa; el otro 50% es de productores que eligen comercializar sus granos a través de Copagran”, añadió.
La empresa empezó a impulsar el cultivo de girasol en 2019, con un área “muy chica, de un productor puntual”, y en 2020 ya se hizo un contrato con Cousa y se plantaron unas 400 hectáreas, según el directivo. Agregó que en 2021 se sembraron unas 3.000 hectáreas y en la zafra 2022 se alcanzaron 8.000 hectáreas, más del 70% del área nacional de girasol.
En 2023 el área bajó a unas 4.500 hectáreas. “El verano 2021/22 fue de buenos rendimientos de soja, no tanto de girasol, porque llegó tarde el agua y con esa memoria de corto plazo los productores optaron por sembrar menos”, comentó el secretario de Copagran.
Sequía y diversificación geográfica
Sobre la sequía, el directivo dijo que “la cooperativa, una de las ventajas que tiene, es su distribución geográfica”, entonces, “como la sequía no es pareja hay zonas donde los cultivos van a estar”, informó.
Admitió que “en todos lados va a estar complicado y los rendimientos van a ser magros”, pero “no van a ser catastróficos, como puede ser para una empresa o una cooperativa que esté muy centralizada en determinada zona”, diferenció.
Respecto al impacto del déficit hídrico en la producción de la cooperativa, García comentó que “más del 60% de los granos de Copagran se originan al norte del río Negro, básicamente en Young, Nuevo Berlín, Paysandú y Guichón”. Sostuvo que “ahí hay zonas complicadas y zonas no tan complicadas”. Mientras que “el sur sí está más complicado, pero es un porcentaje menor (de la producción) de la cooperativa”, detalló.
Repasó que “venimos de una zafra de invierno récord, con rendimientos muy buenos”, y al comparar con la sequía del año 2017/18, dijo que en aquel momento “había la mitad área de invierno de lo que hubo este último año, y los cultivos rindieron la mitad”. En tal sentido, García admitió que “si bien el escenario es complejo, las situaciones son muy diferentes”.
“Todavía no sabemos cuanto más grave será la situación y cuánto será el volumen de granos que vamos a comercializar. En Copagran estamos preocupados, ya que la comercialización y la exportación de soja es el principal negocio de la cooperativa y se verá menguado”, reconoció.
Por otra parte, valoró que “se han adecuado los precios con los costos, a diferencia de lo que pasó el invierno pasado, cuando recién comenzaba la guerra de Ucrania”. En febrero y marzo, empezó a haber “nerviosismo”, si bien los números eran “buenos” en la planilla, el sector estaba “preocupado” por la disponibilidad de insumos, y se compraron “muy caros”.
Recordó que en ese entonces “era muy temprano para vender o comprometer producción, después el precio de los granos bajó y eso complicó el número a pesar de tener rendimientos récord. Los márgenes no fueron tan buenos”.
García enfatizó que “este invierno es diferente”. Si bien “los precios están un poco más moderados, están en un nivel alto, y los costos, sobre todo de los fertilizantes, se han adecuado”, lo que permite tener rindes de equilibrio “razonables”.
A propósito,d etalló que sin considerar el pago de renta, el rendimiento de equilibrio del trigo se ubica en 3.100 kilos por hectárea, el de la cebada en 3.400 kilos y la colza 1.700 kilos por hectárea. “Esos son más o menos los promedios nacionales”, calculó. Por eso señaló que “si viene un invierno normal no habría problema de obtener rendimientos que arrojen margen positivo”.
El director de Interagrovial consideró que la composición productiva del país es una ventaja competitiva, y además destacó que el productor uruguayo emprende y reinvierte
El sector agroexportador uruguayo “se ha desarrollado estructuralmente y los diferentes rubros que lo componen están en este momento en otro nivel, lo que brinda un sustento diferente a la hora de atravesar situaciones complejas”, dijo a VERDE el director ejecutivo de Interagrovial SA, Julio Blanco.
El principal de la empresa que representa a la marca John Deere en Uruguay analizó la evolución del sector desde la caía de precios registrada a partir de la zafra 2014/15. “Vemos que en la actualidad el agronegocio tiene un escenario muy diferente”, sostuvo.
Blanco consideró que “el modelo de negocio cambió y hubo modificaciones tanto en la agricultura realizada en campo propio como en área arrendada, frente a lo que pasaba hace ocho o 10 años”. Agregó que “la propia tecnología ha tenido una evolución destacada. No solo se registra en el área que manejamos con John Deere, asociada a la mecanización agrícola y el manejo de datos, sino también en áreas como la biotecnología”.
Además, se refirió al “avance de los seguros, la calidad empresaria y emprendedora que tiene el productor con las nuevas generaciones que se van sumando a las empresas, que provoca que estructuralmente el sector sea distinto”. En tal sentido, planteó que la actual sequía y lo que puede provocar, “no es comparable con la que tuvimos previo a la crisis de 2014 y ni que hablar a la de 2002”.
Destacó que el sector agroexportador uruguayo no solo es el motor de la economía, sino que “lo seguirá siendo y cada vez con más influencia. Uruguay, pese a su tamaño, es una potencia agroexportadora, capaz de ayudar a alimentar al mundo con productos ambientalmente responsables. Pero también es una fuente de biomasa de las más apetitosas para los eFuels (electrocombustibles) y los propios bicombustibles”.
Blanco sostuvo que la composición productiva del país le otorga una ventaja competitiva frente a otros, que “deben ser valoradas”. Uruguay “no tiene montañas, ni desiertos, ni existe la deforestación” puntualizó. En ese sentido, recordó que desde Interagrovial se está trabajando en el programa Juntos por un Uruguay más Verde, que propone plantar dos árboles nativos por cada máquina vendida. “Es un plan a 2030, que estamos impulsando junto con John Deere para toda la región”, dijo.
En su análisis insistió que el país “es una potencia productiva”, por su capacidad de producción, que surge a partir de sus suelos, su topografía, el régimen de lluvias y la potencialidad para almacenar agua. A su vez, remarcó la estabilidad del país, el gobierno con los planes que permiten atraer y concretar inversiones “para que todo ese potencial se exprese; somos una potencia, no somos nada chicos”.
El empresario resaltó que a los avances que viene mostrando la agricultura “se suma un sector ganadero muy dinámico, que tiene una historia y una reputación destacada, con las razas y genética con las que Uruguay cuenta. Además de los planeas sanitarios, la habilitación de mercados y la calidad de la carne, que le permiten al país ingresar en los mercados más competitivos”.
Al tiempo que señaló que “el techo es altísimo, porque se puede duplicar la producción de carne y a la vez ser carbono neutro. Con lo cual no solo son granos y biomasa, sino que está la mejor carne del mundo. Es altísimo el potencial que tenemos en todo el agronegocio”.
El director ejecutivo de Interagrovial resaltó también que “el país tiene cosas muy buenas, que apuntalan las oportunidades y el potencial productivo, como la estabilidad y el riesgo país que ofrece Uruguay, un costo financiero competitivo para desarrollar proyectos, atracción de inversores, tanto a nivel forestal, como agrícola, ganadero o en el frutícola. Todo esto es una gran ventaja”.
Pero también dijo que “debemos reconocer que tenemos problemas de costos”. A propósito, describió las debilidades que enfrenta el país. “Los altos costos de producción generan problemas de competitividad”, sostuvo.
Al tiempo que consideró que el país tiene que desarrollarse más logísticamente. “Tenemos que invertir más en tecnología y tiene que haber más emprendedores en toda esa parte de logística y proveeduría de servicios, para que toda la cadena agroexportadora pueda ser más competitiva”, afirmó.
También remarcó “las dificultades de una economía dolarizada, con déficit fiscal y un Estado grande”, que provoca que “el peso uruguayo tenga que estar sobrevaluado para controlar la inflación y atender las necesidades sociales de los uruguayos”. Todo esto, a su entender, lleva a que “los sectores productivos tengan que pagar esa cuenta con el atraso cambiario. Esas son las cosas que ponen un freno y atrasan los proyectos”.
Dijo que otro problema que tiene el país es la debilidad asociada al cambio climático. “Hay que buscar la forma de mitigarlo y desarrollar herramientas diferentes en seguros, como en las que está trabajando el gobierno, las que “aplaudimos”.
A su vez, destacó las políticas de inversión asociadas al riego, que “le permitirán a determinadas zonas apuntalar la producción. Hay mucho para crecer con el riego, pero no es la única solución para todo el país. No es tan simple como a veces dicen: si no llueve rieguen”.
Blanco valoró que el productor agropecuario “es emprendedor y reinvierte”, sobre todo “los agricultores, los lecheros y los ganaderos de punta”. Si bien sostuvo que el sector está inmerso en un mercado volátil en precios y clima, lo que genera una gran inestabilidad en los ingresos, con costos de producción y de funcionamiento que son elevados. “Nuestros productores son muy competitivos y están acostumbrados a moverse en este tipo de ambientes, eso es un gran activo que tiene el Uruguay”, enfatizó.
Con ese marco, el director de Interagrovial consideró que “hay oportunidades de mejora, avanzando en el manejo de datos y en tecnología. Hay mucho por ganar en eficiencia y mejora en la toma de decisiones. Queremos ayudar a Uruguay a alimentar al mundo”. Para eso, sostuvo que “se apunta a una amplia gama de soluciones, con John Deere como marca líder”.
La directora de Pedro Macció y Cía SA destacó el avance empresarial y la profesionalidad del sector agrícola en los últimos años, está más consolidado y busca la eficiencia
Se han registrado cambios “desde varios” puntos de vista, por un lado, “el crecimiento de la superficie agrícola y la inclusión de más cultivos”, dijo a VERDE Cecilia Macció, directora de Pedro Macció y Cía SA al analizar la evolución del sector agrícola en los últimos 15 años. Además, comentó que la producción uruguaya “ha incrementado la utilización de tecnologías, desde nutrientes, genética hasta herramientas informáticas, algo que le ha permitido crecer y mejorar”. Hay un sector “más profesional, más pujante, con grandes inquietudes e inversiones. Lo veo más consolidado y eficiente”, valoró.
Agregó que “en estos últimos 15 años tenemos más conocimiento, más información, más preparación de los productores y hay más asesoramiento”. Ha existido una destacada evolución “que contribuye a la concreción de trabajos con mejor preparación, con más prolijidad, por lo tanto, los rendimientos han mejorado”, dijo. De todas formas, admitió que “el sector se enfrenta a los desafíos climáticos, como en esta zafra de verano”.
Consultada sobre la evolución de una empresa como Macció para acompañar estos movimientos, la ejecutiva dijo que en la empresa “tenemos definidos aspectos que son claves, y uno de ellos es la política de reinversión de resultados”.
A propósito, la empresaria explicó que “a medida que se van teniendo años buenos, parte de lo que se recibe de rentabilidad lo hemos volcado a reinversiones. Esto ha permitido lograr un crecimiento muy importante. En estos años la empresa se multiplicó por tres. Hemos pasado por cambios y si bien somos los mismos porque se trata de una empresa familiar, hace 15 años mi padre (Walter) estaba y ahora se ha retirado de la actividad, pero sigue siendo un apoyo. Obviamente está la figura del director general, Jorge Zunino, quien juega un rol fundamental”.
“Hay un compromiso muy grande de las personas que trabajan en la empresa. Es importante transitar estos años con tu equipo, prepararse, hacer inversiones que repercutan en un mejor servicio y en crecimiento, debido al trabajo permanente. Hay un servicio eficaz y rápido, acorde a las necesidades de nuestros clientes”, resaltó.
La eficiencia
Macció destacó que “el productor y el distribuidor aprecian mucho estos detalles, sobre todo en los picos de carga, que no se tenga que pedir hora, se llega y se carga en el día. Tratar de esforzarse para que tu cliente pueda percibir eficiencia”.
Agregó que también se valora que “los productos estén en el momento adecuado y teniendo toda la oferta de fertilizantes. En la empresa se maneja una amplia variedad, tanto mezclas físicas como productos químicos importados”. Para eso “es relevante la toma de decisiones en el momento oportuno”, afirmó.
Dijo que la empresa está comercializando unas 300.000 toneladas de fertilizantes por año, por lo cual el desarrollo logístico es “muy importante”. La empresa cuenta con dos puntos clave de entrega: Montevideo y Nueva Palmira (Colonia). Este último tiene una capacidad de acopio de más de 60.000 toneladas “y en Montevideo otro tanto, aunque puede ser más tonelaje, dependiendo de los productos. Eso permite una rotación y sobre todo tener diversidad de productos, lo que es apreciado por el cliente. Porque no solo se trata de tener los dos o tres commodities fundamentales, sino que también puedas ofrecer otros”.
En esa línea, indicó que en los últimos años se destaca una especialización “mucho mayor en la demanda de fertilizantes, que apunta a la búsqueda de rendimientos más altos”. Macció puso como ejemplo “la urea azufrada, potasio, azufre, micronutrientes, los fertilizantes líquidos o la fertilización con zinc, entre otros. El productor se preocupa por incorporar esos otros micronutrientes, además están asesorados por técnicos que han estudiado y saben que, por ejemplo, la urea azufrada aporta sus beneficios. La mayoría de la urea que hoy se comercializa es azufrada”.
Abastecimiento y volatilidad
Con relación a las consecuencias de la guerra de Ucrania, Macció señaló que al comienzo “era una incógnita lo que iba a pasar respecto a la disponibilidad de fertilizantes, pero en ningún momento tuvimos problemas de abastecimiento. Pudimos recurrir a nuestros proveedores con diferentes opciones y se pudo cumplir con la demanda”.
Agregó que “era una incógnita y terminó no siendo”, pero lo que afectó “enormemente fue el incremento de los precios, por lo dificultoso que resulta la toma de decisiones; pero se debe acompañar el mercado”. Explicó que existen ventanas de compra “cuando el importador tiene que asumir determinados volúmenes para llegar a la zafra con la mercadería adecuada. La volatilidad fue lo más preocupante de la guerra”.
Macció sostuvo que “la volatilidad no la queremos ni nosotros como proveedores ni nuestros clientes como compradores, pero es así. Existen riesgos en este negocio y no es algo que nos deje cómodos ni que nos satisfaga”.
Dijo que “hay que reconocer que todas las empresas importadoras de Uruguay estamos teniendo que asumir un desembolso muy grande de dinero para importar ese fertilizante, y a la vez ese fertilizante, por lo general, también hay que financiarlo. Las empresas hacemos un gran esfuerzo”. En el caso de Macció, “se trabaja muchísimo para tener una solvencia financiera, para poder volcarla a los clientes y poder ayudar en la financiación”, explicó.
Recordó que en el 2008 pasó algo similar. “Se compró caro, hubo problemas climáticos, no se terminó sembrando toda el área, quedó stock, después los precios bajaron y eso generó pérdidas importantes. Tomamos ese momento como experiencia para este caso”, señaló.
También dijo que el año pasado “hubo meses o días que se producían cambios frecuentes en la lista de precios, porque había mucha volatilidad. Ahora los fertilizantes en estos primeros meses del año han corregido a la baja”.
La empresaria comentó que “siempre estamos trabajando en todas las áreas, fertilizantes y agroquímicos (Syngenta), que también es una unidad muy importante de la empresa, a la que se le dedica mucha atención y trabajo. Lo mismo con la parte de genética con las sojas NK y los trigos de Buck. Son áreas en crecimiento, a las que que apostamos mucho”.
Destacó que “tenemos un equipo de agrónomos que está permanentemente investigando y conociendo productos, recorriendo y monitoreando chacras. Nuestra filosofía es acompañar y estar cerca del cliente. Nos gusta esa cercanía”.
Nicolás Martínez, director de Agromotora Flores, cree que la próxima siembra podría ser favorecida por la baja de insumos, y que la suba del ganado genera expectativas
El productor “no puede pensar en recuperar en el invierno lo que se perdió en el verano, sino que deberá pensar en financiar las consecuencias de esta zafra en varios años”, dijo a VERDE el ingeniero agrónomo Nicolás Martínez, director de Agromotora Flores. Planteó que el agricultor “se ha profesionalizado y logrado sanear sus cuentas gracias a la gestión y las buenas zafras anteriores”, pero advirtió que este será un año de “golpes fuertes” para muchos productores y para gran parte de la región agrícola.
Admitió que hoy la foto del sector es complicada, debido al estrés hídrico que está viviendo el país. “Tenemos una situación de cultivos de verano claramente marcada, con la base forrajera prácticamente desaparecida y el campo natural tampoco está, porque la primavera no existió y el verano ha sido muy severo, nos está pegando muy fuerte”, graficó.
Dijo que la esperanza se centraba en que el fenómeno de La Niña finalizara entre enero y febrero, como marcaban los pronósticos, pero eso no ocurrió, y nos colocó “en una realidad que no es nada linda”. Desde mediados de febrero se tiene una “gran tensión”, porque el sector agrícola está viendo cómo minimizar las pérdidas o en el mejor de los casos lograr un empate con los cultivos de verano. “Se toman decisiones, pero cada lluvia errada complica la situación. Al tiempo que está proyectándose la próxima campaña de invierno”, describió.
Por otro lado, Martínez comentó que la ganadería viene de “muy malos” precios, a partir de una caída en las cotizaciones que comenzó en octubre del año pasado, pero a comienzos de marzo mostró señales de recuperación.
La lechería, en tanto, está sumamente afectada por esta sequía, ya que es gran demandante de pasturas de calidad y de granos. “Las pasturas desaparecieron, y la producción se está haciendo a base de concentrados, los cuales, debido a la escasez tanto en Argentina como de Uruguay, están con precios altos”, acotó el director de Agromotora Flores.
De todas formas, consideró que la lechería es un rubro que está más acostumbrado a estos vaivenes frente a lo que pasa en ganadería o en la agricultura. “La producción de leche no se puede detener y el sector está más acostumbrado a tener que recurrir a concentrados para alimentar los ganados”, dijo.
En ganadería los animales pierden kilos y bajan los índices de preñez, “generando un coletazo que será mucho más duro”, porque además es un sector menos intensificado que la lechería. Martínez sostuvo que tanto la ganadería como la lechería pueden ir paleando la situación con “plata”, aunque es claro que, “si no hay retorno económico, por más que se invierta el resultado es negativo”. Sin embargo, “en el caso de la agricultura, si no llueve no hay cosecha, y si no hay cosecha la ecuación no da”, afirmó.
EL NEGOCIO AGRÍCOLA
Martínez apuntó que el agricultor no ha hecho el duelo por la zafra de cultivos de verano y ya tiene que pensar en la zafra de invierno, dijo el director de Agromotora Flores. Al tiempo que destacó que “tiene en la memoria reciente las dos últimas zafras de invierno, que fueron muy buenas”.
Consideró que la baja de precios de los insumos para la zafra de invierno, a priori, le “brinda margen” al negocio, pero advirtió que se espera un año Niño, con lluvias en la primavera, y eso “no es bueno para los cultivos de invierno”.
El empresario entiende que habrá una importante transferencia de costos de los cultivos de verano a los de invierno. En el caso del fósforo, los cultivos de verano se fertilizaron pensando en un rendimiento de 2.500 a 2.800 kilos por hectárea (hg/ha) de soja de primera, y de 2.000 a 2.200 kg/ha de soja de segunda. Pero “ese fósforo quedó, y parte de ese costo ya asumido estará disponible para los cultivos de invierno”, ejemplificó.
A su entender, aún es prematuro hablar de la magnitud que tendrán las pérdidas en el sector, porque en algunos casos hubo lluvias aisladas y la realidad dependerá de cada empresa. “Hay empresas con seguros de rendimiento, también varía la estructura de costos en función de la tenencia de la tierra, o del porcentaje de área arrendada en función de la propia”, dijo.
A su vez, remarcó que la realidad varía mucho según las zonas, pero desde fines de febrero se está observando mucho ganado pastoreando soja, e incluso varios productores empezaron a enfardar sojas que abandonaron sobre fines de enero.
Martínez consideró que en muchos casos las pérdidas podrían rondar de US$ 600 a US$ 800 por hectárea, “un gran golpe”. De todas formas, aseguró que los productores están mejor armados para enfrentar está situación frente a lo que pasó en crisis climáticas o de precios de años anteriores, y ahora “hay chance de revancha rápida”.
Igualmente, aseguró que “el productor no puede pensar en ganar en la zafra de invierno lo que perdió en la de verano”. Sostuvo que “es preferible que se descapitalice, pero redoblar la apuesta es una experiencia de otra época, y que generalmente no termina bien”.
Recalcó que el productor “no necesita de una cosecha buena de invierno para seguir funcionando”. Probablemente “tenga que refinanciar insumos o tomar un crédito SIGA para paliar esta situación en tres años”.
Martínez planteó que actualmente “hay más herramientas a disposición del productor para salir adelante de este tipo de crisis”. Además, valoró que el productor es mucho más profesional, que tiene sus cuentas “más ordenadas” para poder enfrentar una zafra de verano bien compleja como la que se transita. “El sector es reconocido por su pujanza y viene de tres zafras muy buenas”, remarcó.
También consideró que “la herramienta SIGA es muy potente para este momento. Quizás en algunas situaciones debería tener algo más de volumen de dinero, porque hay empresas a las que un solo crédito SIGA no les va a alcanzar, pero creemos que ayuda a diluir un año malo en tres años”.
A su vez, remarcó que “el cumplimiento de los productores venía siendo muy bueno”, por lo cual “seguramente se incremente la refinanciación de insumos”.
Analizó que “en los últimos dos años el sector había logrado sanearse. No es lo mismo encarar un año de invierno con expectativas de refinanciar una parte, a tener que salir a buscar en un cultivo de invierno lo que no se pudo lograr en verano”, analizó.
Martínez también señaló que al proyectar las próximas zafras se observa que la próxima campaña de verano “estaría mostrando un escenario de precios” interesantes para la soja. Además, el maíz mantiene su demanda y el escenario muestra escasez.
EL NEGOCIO GANADERO
Analizando el negocio de la producción de carne a corral, el empresario sostuvo que si existe riesgo climático para el trigo y la cebada “esos granos no irán a la industria molinera o maltera”, y esa “podría ser una alternativa para el corral”. Destacó que el sistema “se va complementado”, y el corral o el tambo siempre son una alternativa”.
Martínez se mostró optimista en relación al precio de la carne. Si bien recordó que en el último trimestre de 2022 hubo una caída “estrepitosa” de los precios, “todos los que estamos en el negocio ganadero entendimos que esos valores de la recta final del año pasado no vinieron para quedarse”, por lo que observa una ganadería con expectativas de precios “interesantes”.
De todos modos, el empresario consideró que “será difícil volver a tener los precios de US$ 5,50 por kilo de novillo, pero no tenemos dudas de que los valores se van a seguir tonificando en función de lo que sucede en el mercado internacional y las dificultades de la oferta a nivel interno”.
Además, analizó que los corrales van a seguir jugando un papel importante. Consideró que, si bien se tuvo que adelantar el encierro de algunas recrías por el déficit de pasto, “se va a encerrar a un ritmo normal”.
LA EMPRESA
Agromotora Flores cuenta con dos corrales de engorde que suman una capacidad instantánea de 6.000 cabezas. “Sobre fines de 2022 incorporamos un campo recriador en Durazno, por lo cual el envío de ganado a frigoríficos crecerá entre 10% y 15% en los próximos años”, comentó Martínez.
Indicó que en agricultura se mantiene la escala del negocio, que tiene un fuerte foco en el doble cultivo. Comentó que en invierno la siembra se divide en partes iguales entre cebada, trigo y colza, al tiempo que en verano “la soja ocupa casi 90% del área, el resto son gramíneas de verano”. Y señaló que la superficie de soja “le está empezando a ceder espacio al maíz de segunda”.
Adelantó que en el futuro la empresa también incrementará el área de maíz de primera, “ya que están ejecutando un proyecto de riego con pivot, que en una primera instancia abarcará un área de 290 hectáreas.
Destacó que el cultivo de maíz en esa zona del país “ha tenido una evolución muy favorable, por el avance genético –entre otras cosas–, brindándole una gran estabilidad y con buen desempeño, tanto en sistemas agrícolas como en los agrícola-ganaderos”.
Martínez también se refirió a la experiencia de Agromotora Flores en el sector lechero, asegurando que implica grandes desafíos, ya que es un rubro “mucho más intenso de lo que estamos acostumbrados”. La empresa ordeña 2.600 vacas tras la adquisición de una explotación en Florida, que contaba con escala y la infraestructura adecuada.
Si bien resaltó que comenzaron “en un año muy complicado, ya que Florida ha sido una de las zonas más afectadas por la sequía, estamos entusiasmados y creemos en el proyecto”. Consideró que ese “es un sector que se complementa con las unidades de negocio de la empresa y que, a su vez, la potencia”.
LA REVOLUCIÓN DEL AGRO EN 15 AÑOS
Por último, Martínez analizó los cambios que registró el sector en los últimos 15 años, asegurando que han sido “vertiginosos”. El campo uruguayo “ha tenido una gran transformación. Es brutal lo que se ha avanzado en infraestructura, profesionalización, generación de nuevas empresas y unidades de negocios, con contratistas que se volvieron productores y con la llegada de argentinos que nos enseñaron mucho y luego dejaron su espacio al productor uruguayo”.
“Hemos sido partícipes de una revolución en el agro uruguayo”, con una gran profesionalización en toda la cadena. “Somos un país chico, que no impacta en la cuenta global de la producción, pero tenemos un sistema que es digno de admirar cuando se mira desde afuera”, sentenció Martínez.