15 Años

El sector “está mejor armado” para enfrentar el “duro golpe” del verano, sostiene Nicolás Martínez

1 de mayo de 2023

Nicolás Martínez, director de Agromotora Flores, cree que la próxima siembra podría ser favorecida por la baja de insumos, y que la suba del ganado genera expectativas

El productor “no puede pensar en recuperar en el invierno lo que se perdió en el verano, sino que deberá pensar en financiar las consecuencias de esta zafra en varios años”, dijo a VERDE el ingeniero agrónomo Nicolás Martínez, director de Agromotora Flores.  Planteó que el agricultor “se ha profesionalizado y logrado sanear sus cuentas gracias a la gestión y las buenas zafras anteriores”, pero advirtió que este será un año de “golpes fuertes” para muchos productores y para gran parte de la región agrícola.

Admitió que hoy la foto del sector es complicada, debido al estrés hídrico que está viviendo el país. “Tenemos una situación de cultivos de verano claramente marcada, con la base forrajera prácticamente desaparecida y el campo natural tampoco está, porque la primavera no existió y el verano ha sido muy severo, nos está pegando muy fuerte”, graficó. 

Dijo que la esperanza se centraba en que el fenómeno de La Niña finalizara entre enero y febrero, como marcaban los pronósticos, pero eso no ocurrió, y nos colocó “en una realidad que no es nada linda”.  Desde mediados de febrero se tiene una “gran tensión”, porque el sector agrícola está viendo cómo minimizar las pérdidas o en el mejor de los casos lograr un empate con los cultivos de verano. “Se toman decisiones, pero cada lluvia errada complica la situación. Al tiempo que está proyectándose la próxima campaña de invierno”, describió.  

Por otro lado, Martínez comentó que la ganadería viene de “muy malos” precios, a partir de una caída en las cotizaciones que comenzó en octubre del año pasado, pero a comienzos de marzo mostró señales de recuperación. 

La lechería, en tanto, está sumamente afectada por esta sequía, ya que es gran demandante de pasturas de calidad y de granos. “Las pasturas desaparecieron, y la producción se está haciendo a base de concentrados, los cuales, debido a la escasez tanto en Argentina como de Uruguay, están con precios altos”, acotó el director de Agromotora Flores. 

De todas formas, consideró que la lechería es un rubro que está más acostumbrado a estos vaivenes frente a lo que pasa en ganadería o en la agricultura. “La producción de leche no se puede detener y el sector está más acostumbrado a tener que recurrir a concentrados para alimentar los ganados”, dijo. 

En ganadería los animales pierden kilos y bajan los índices de preñez, “generando un coletazo que será mucho más duro”, porque además es un sector menos intensificado que la lechería. Martínez sostuvo que tanto la ganadería como la lechería pueden ir paleando la situación con “plata”, aunque es claro que, “si no hay retorno económico, por más que se invierta el resultado es negativo”. Sin embargo, “en el caso de la agricultura, si no llueve no hay cosecha, y si no hay cosecha la ecuación no da”, afirmó. 

EL NEGOCIO AGRÍCOLA

Martínez apuntó que el agricultor no ha hecho el duelo por la zafra de cultivos de verano y ya tiene que pensar en la zafra de invierno, dijo el director de Agromotora Flores. Al tiempo que destacó que “tiene en la memoria reciente las dos últimas zafras de  invierno, que fueron muy buenas”. 

Consideró que la baja de precios de los insumos para la zafra de invierno, a priori, le “brinda margen” al negocio, pero advirtió que se espera un año Niño, con lluvias en la primavera, y eso “no es bueno para los cultivos de invierno”. 

El empresario entiende que habrá una importante transferencia de costos de los cultivos de verano a los de invierno. En el caso del fósforo, los cultivos de verano se fertilizaron pensando en un rendimiento de 2.500 a 2.800 kilos por hectárea (hg/ha) de soja de primera, y de 2.000 a 2.200 kg/ha de soja de segunda. Pero “ese fósforo quedó, y parte de ese costo ya asumido estará disponible para los cultivos de invierno”, ejemplificó. 

A su entender, aún es prematuro hablar de la magnitud que tendrán las pérdidas en el sector, porque en algunos casos hubo lluvias aisladas y la realidad dependerá de cada empresa. “Hay empresas con seguros de rendimiento, también varía la estructura de costos en función de la tenencia de la tierra, o del porcentaje de área arrendada en función de la propia”, dijo. 

A su vez, remarcó que la realidad varía mucho según las zonas, pero desde fines de febrero se está observando mucho ganado pastoreando soja, e incluso varios productores empezaron a enfardar sojas que abandonaron sobre fines de enero.  

Martínez consideró que en muchos casos las pérdidas podrían rondar de US$ 600 a US$ 800 por hectárea, “un gran golpe”. De todas formas, aseguró que los productores están mejor armados para enfrentar está situación frente a lo que pasó en crisis climáticas o de precios de años anteriores, y ahora “hay chance de revancha rápida”. 

Igualmente, aseguró que “el productor no puede pensar en ganar en la zafra de invierno lo que perdió en la de verano”. Sostuvo que “es preferible que se descapitalice, pero redoblar la apuesta es una experiencia de otra época, y que generalmente no termina bien”. 

Recalcó que el productor “no necesita de una cosecha buena de invierno para seguir funcionando”. Probablemente “tenga que refinanciar insumos o tomar un crédito SIGA para paliar esta situación en tres años”. 

Martínez planteó que actualmente “hay más herramientas a disposición del productor para salir adelante de este tipo de crisis”. Además, valoró que el productor es mucho más profesional, que tiene sus cuentas “más ordenadas” para poder enfrentar una zafra de verano bien compleja como la que se transita. “El sector es reconocido por su pujanza y viene de tres zafras muy buenas”, remarcó. 

También consideró que “la herramienta SIGA es muy potente para este momento. Quizás en algunas situaciones debería tener algo más de volumen de dinero, porque hay empresas a las que un solo crédito SIGA no les va a alcanzar, pero creemos que ayuda a diluir un año malo en tres años”. 

A su vez, remarcó que “el cumplimiento de los productores venía siendo muy bueno”, por lo cual “seguramente se incremente la refinanciación de insumos”.

Analizó que “en los últimos dos años el sector había logrado sanearse. No es lo mismo encarar un año de invierno con expectativas de refinanciar una parte, a tener que salir a buscar en un cultivo de invierno lo que no se pudo lograr en verano”, analizó.

Martínez también señaló que al proyectar las próximas zafras se observa que la próxima campaña de verano “estaría mostrando un escenario de precios” interesantes para la soja. Además, el maíz mantiene su demanda y el escenario muestra escasez.

EL NEGOCIO GANADERO

Analizando el negocio de la producción de carne a corral, el empresario sostuvo que si existe riesgo climático para el trigo y la cebada “esos granos no irán a la industria molinera o maltera”, y esa “podría ser una alternativa para el corral”. Destacó que el sistema “se va complementado”, y el corral o el tambo siempre son una alternativa”. 

Martínez se mostró optimista en relación al precio de la carne. Si bien recordó que en el último trimestre de 2022 hubo una caída “estrepitosa” de los precios, “todos los que estamos en el negocio ganadero entendimos que esos valores de la recta final del año pasado no vinieron para quedarse”, por lo que observa una ganadería con expectativas de precios “interesantes”. 

De todos modos, el empresario consideró que “será difícil volver a tener los precios de US$ 5,50 por kilo de novillo, pero no tenemos dudas de que los valores se van a seguir tonificando en función de lo que sucede en el mercado internacional y las dificultades de la oferta a nivel interno”. 

Además, analizó que los corrales van a seguir jugando un papel importante. Consideró que, si bien se tuvo que adelantar el encierro de algunas recrías por el déficit de pasto, “se va a encerrar a un ritmo normal”. 

LA EMPRESA

Agromotora Flores cuenta con dos corrales de engorde que suman una capacidad instantánea de 6.000 cabezas. “Sobre fines de 2022 incorporamos un campo recriador en Durazno, por lo cual el envío de ganado a frigoríficos crecerá entre 10% y 15% en los próximos años”, comentó Martínez.

Indicó que en agricultura se mantiene la escala del negocio, que tiene un fuerte foco en el doble cultivo. Comentó que en invierno la siembra se divide en partes iguales entre cebada, trigo y colza, al tiempo que en verano “la soja ocupa casi 90% del área, el resto son gramíneas de verano”. Y señaló que la superficie de soja “le está empezando a ceder espacio al maíz de segunda”.  

Adelantó que en el futuro la empresa también incrementará el área de maíz de primera, “ya que están ejecutando un proyecto de riego con pivot, que en una primera instancia abarcará un área de 290 hectáreas. 

Destacó que el cultivo de maíz en esa zona del país “ha tenido una evolución muy favorable, por el avance genético –entre otras cosas–, brindándole una gran estabilidad y con buen desempeño, tanto en sistemas agrícolas como en los agrícola-ganaderos”.

Martínez también se refirió a la experiencia de Agromotora Flores en el sector lechero, asegurando que implica grandes desafíos, ya que es un rubro “mucho más intenso de lo que estamos acostumbrados”. La empresa ordeña 2.600 vacas tras la adquisición de una explotación en Florida, que contaba con escala y la infraestructura adecuada. 

Si bien resaltó que comenzaron “en un año muy complicado, ya que Florida ha sido una de las zonas más afectadas por la sequía, estamos entusiasmados y creemos en el proyecto”. Consideró que ese “es un sector que se complementa con las unidades de negocio de la empresa y que, a su vez, la potencia”.

LA REVOLUCIÓN DEL AGRO EN 15 AÑOS

Por último, Martínez analizó los cambios que registró el sector en los últimos 15 años, asegurando que han sido “vertiginosos”. El campo uruguayo “ha tenido una gran transformación. Es brutal lo que se ha avanzado en infraestructura, profesionalización, generación de nuevas empresas y unidades de negocios, con contratistas que se volvieron productores y con la llegada de argentinos que nos enseñaron mucho y luego dejaron su espacio al productor uruguayo”. 

“Hemos sido partícipes de una revolución en el agro uruguayo”, con una gran profesionalización en toda la cadena. “Somos un país chico, que no impacta en la cuenta global de la producción, pero tenemos un sistema que es digno de admirar cuando se mira desde afuera”, sentenció Martínez.

Nota de Revista Verde N°106. Edición Aniversario 

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