Impulsan medición de indicadores y buenas prácticas agrícola-ganaderas

By Cristina Fumero,

En un predio de 200 hectáreas, INIA, IPA y la Sociedad Rural de Río Negro, con apoyo del IICA, implementan el plan piloto denominado Hub Regional de Ganadería Sostenible

La preocupación cada vez más creciente por el cuidado ambiental en los distintos sistemas de producción ha llevado a que Uruguay busque la forma de generar información para defender sus sistemas de producción y enfrentar las demandas que plantean los consumidores de los principales mercados.

Si bien está claro que lo ambiental debe ir en paralelo con la seguridad alimentaria, la búsqueda de la sostenibilidad es clave en un mundo cada vez más estricto en estos temas. En este marco, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), el Instituto Plan Agropecuario (IPA), el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y la Sociedad Rural de Río Negro (SRRN) presentaron los resultados del proyecto Hub Regional de Ganadería Sostenible. Se trata de una experiencia piloto que se desarrolla en el predio de la SRRN, para la medición de indicadores y la generación de buenas prácticas de sostenibilidad agrícola-ganaderas en un contexto de cambio climático.

Agustín Inthamoussu, coordinador del proyecto y CEO de Climit –empresa dedicada a la consultoría y asesoramiento en cambio climático–, aseguró a VERDE que a nivel internacional “no se deja de hablar de estos temas, con mucho foco en el carbono y no tanto en la sostenibilidad”. 

El sistema productivo de Uruguay “es único, a cielo abierto, con campo natural, por eso nos podemos dar el lujo de hablar de otros elementos, no solo del carbono”, dijo. Si bien las emisiones de carbono “son una de las principales preocupaciones a nivel mundial por su incidencia en el cambio climático, para el país es una buena estrategia mirar otros elementos del ambiente, la economía y lo social. La sostenibilidad es clave para poder defender a Uruguay de ataques que pueden mirar solo el carbono”, sostuvo. 

Inthamoussu consideró que “nuestro sistema de producción le permite al país contar con otros elementos para presentarse en el mercado internacional que hoy está demandando información. Hoy no está claro si esa demanda se traducirá en reglas, impuestos, barreras o premios, pero lo que es claro es que el mundo exige conocer cómo se produce. Uruguay lo puede hacer y lo estamos generando, por ejemplo, con el Hub Regional de Ganadería Sostenible”. 

INIA y el IPA, con la financiación del IICA, realizaron una experiencia piloto para la medición de indicadores ambientales, sociales y económicos en el predio de 200 hectáreas de la SRRN, donde se lleva adelante un sistema de producción agrícola-ganadero.  

Inthamoussu aseguró que “las primeras conclusiones marcan que el sistema utilizado está bien parado frente a lo que sucede en otros países”. Los indicadores “han demostrado que Uruguay tiene un buen desempeño a nivel productivo, que debe servir para sumar elementos para la comunicación, aspecto considerado clave y que requiere estrategia. Uruguay tiene que defenderse de ciertos lobbys internacionales, porque la ganadería se ve como contaminante, pero en realidad no es así y lo estamos demostrando. Ese es un trabajo que se debe hacer más allá del hub, sino como país”. 

En cuanto a los indicadores ambientales, explicó que se midieron 14 variables, donde se incluyen las emisiones gases de efecto invernadero, la captura de carbono y el balance de nutrientes. 

Desde el punto de vista social hay una metodología denominada balance de trabajo, donde se analiza cómo se está utilizando la mano de obra en el predio. “Si estamos siendo eficientes o si la estamos localizando bien, cuestiones que se deben medir a lo largo del tiempo”, ejemplificó.  

En el mediano plazo el objetivo es seguir involucrando predios para el análisis de esos indicadores a través de las capacidades existentes. “El IPA y el INIA tienen conocimiento y capacidad como para involucrar nuevos predios a través de sus plataformas digitales, como las Carpetas Verdes del IPA. Queremos trabajar para cubrir más territorio y fomentamos que a través de este Hub se pueda generar ese conocimiento”, porque a largo plazo, “la idea es trabajar para lograr un diseño e implementación de buenas prácticas ganaderas, para que la producción sea más sostenible”, dijo. 

Inthamoussu consideró “clave” generar conocimiento para que la información se traduzca en políticas públicas. “Estamos trabajando en la generación de conocimiento para la definición de buenas prácticas con instituciones de relevancia y referentes de la investigación y la extensión”, subrayó. 

El especialista consideró que en Uruguay hay rubros como la lechería, que “está muy bien” posicionada a la hora de analizar las emisiones de gases de efecto invernadero por litro de leche producida, pero reconoció que “aún resta” trabajo por hacer en materia de manejo de efluentes. 

En el caso de la agricultura sostuvo que también “se están haciendo bien los deberes”. Graficó que los planes de uso y manejo del suelo han sido “revolucionarios” con requisitos y regulaciones que “nos ordenan la cancha” sobre cómo producir sin erosionar recursos naturales. 

El coordinador del proyecto remarcó la importancia de generar información para defenderse de los ataques, pero también para tomar decisiones acertadas y no “respondiendo al grito”, como en el caso de Irlanda, que resolvió bajar su stock ganadero para tratar de cumplir con los compromisos ambientales. “Con información se puede demostrar que el stock se puede mantener o incluso aumentar haciendo las cosas bien, con menos emisiones de gases de efecto invernadero por kilo producido dentro de un sistema sostenible, y asegurando la alimentación de las personas”, por ejemplo.

Consideró que la seguridad alimentaria es un elemento clave para el desarrollo mundial en un contexto de cambio climático. “Tenemos que hacer ambas cosas en paralelo y combinadas, logrando que la producción aumente, pero sosteniblemente”, dijo. 

EL PROYECTO

La investigadora de INIA, Verónica Ciganda, explicó a VERDE que se analizaron 14 indicadores ambientales con el objetivo de obtener una caracterización de las distintas dimensiones: agua, suelo, biodiversidad y la rotación agrícola-ganadera, “evaluando desde los niveles de fósforo en las profundidades ambientales hasta las emisiones de metano”. 

Para ello se incluyó la mayor cantidad de indicadores posibles, con información aportada a su vez por la SRRN. “Se hicieron muestreos, pero además la SRRN tiene un muy buen registro, lo que nos permitió también incluir algunos indicadores que no están abarcados en otros proyectos”, valoró. 

Además, destacó el cuidado del suelo asociado a un alto porcentaje de cobertura. “Esto es muy importante, porque disminuye el riesgo de erosión, de pérdida por escurrimiento de nutrientes, y mejora las condiciones hídricas del suelo”, explicó. 

A su vez, Ciganda señaló que en el predio se ejecuta un sistema agrícola-ganadero que está muy integrado, donde “hay indicadores que muestran que existen oportunidades de mejora”, que pasan por “incrementar” el secuestro de carbono, “ajustar el área riparia” para evitar que el fósforo llegue escurrido a los cursos de agua, y “mejorar la diversidad de las especies”, con la inclusión de especies y montes nativos que mejoran la oferta de sombra y abrigo. 

Por su parte, Esteban Montes, técnico del IPA, explicó a VERDE que los resultados económicos analizados, así como los sociales y ambientales, corresponden al ejercicio 2021/22. “La intención es tener la información de base para ver cómo estamos parados en un inicio y ver si, modificando algún indicador ambiental se altera el margen o no se modifica”, indicó.  En caso de modificarse el resultado, sostuvo que debería ser de la menor dimensión posible porque “si bien es importante producir cuidando el ambiente, si económicamente no es viable, es muy difícil cambiar”. 

Montes señaló que se trata de un sistema con “una producción de carne muy alta”, de 550 kilos por hectárea y por año, con un resultado económico que supera los US$ 200 por hectárea. 

Joaquín Zabaleta, presidente de la SRRN, sostuvo que el objetivo de este proyecto era comenzar a concretar datos propios de indicadores ambientales, “un tema básico para la propia sostenibilidad de la ganadería”. Recordó que se comenzó a trabajar en este proyecto hace tres años, y hace un año y medio en la recolección de datos con las medidas en los distintos potreros del campo demostrativo de la gremial, cuya superficie es de 200 hectáreas. 

EL ROL DE IICA

Rodrigo Saldías, representante del IICA, dijo a VERDE que una parte del trabajo que lleva adelante ese instituto es captar este tipo de proyectos para brindarle viabilidad y conseguir el financiamiento para su ejecución. IICA aportó los fondos para la ejecución del Hub durante dos años, con el objetivo de que se elabore y midan indicadores de sostenibilidad ambiental, social y económica en un predio agrícola-ganadero representativo.

 “El presupuesto era pequeño, por lo cual sin el involucramiento de las instituciones no hubiera sido posible”, graficó Saldías. 

En cuanto a los indicadores, dijo que tienen dos grandes desafíos. “Por un lado está la búsqueda de la complementariedad de los indicadores con los trabajos que ya se están haciendo en Uruguay, por ejemplo, con el de La huella ambiental de la ganadería, que es impulsado por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y por el Ministerio de Ambiente. Y por otro lado, a escala productor, lograr traducir esos indicadores en prácticas de mejora. Es importante encontrar las prácticas que se alineen a los objetivos nacionales”, describió.

También anunció que la idea “es seguir sumando predios” para contar con la mayor cantidad de información posible. “Existe un desafío local, otro de Uruguay a nivel regional, y otro como bloque regional. A nivel local el objetivo sería darle continuidad a esta foto que tenemos hoy para convertirla en una película, llevándola también a otros sistemas de producción”, acotó.

A su vez, resaltó la importancia que tiene generar un banco de información que le sirva al país dentro del bloque y a la región en su conjunto. “Tener información y presentarla pasa a ser muy relevante para defender la producción”, afirmó. 

Para Saldrías, este es el único camino posible. “Todos reclaman que los discursos y defensas se basen en ciencia, y esto es la demostración de eso”, sentenció.

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Gerenciamiento es lo que distingue a los tambos Crea más eficientes

By Cristina Fumero,

El 25% superior de esas empresas maneja 31% más carga, que les permite tener muchos más litros de leche por hectárea (43%) y también producen más litros por vaca masa

Las empresas lecheras que integran el 25% superior de Fucrea se distinguen del promedio por su gerenciamiento, destacó el coordinador de gestión de Fucrea, César Mosca, en una actividad organizada por esa institución en Mercoláctea. A propósito, señaló que esas empresas manejan 31% más carga, lo que les permite tener muchos más litros de leche por hectárea (43%) y también producen más litros por vaca masa. Además dan mucho más concentrado por hectárea y son más eficientes por litro de leche. 

“A todo esto le llamamos gerenciamiento. Es una variable que no hay cómo cuantificar”, pero tiene que ver con el “manejo de recursos materiales y humanos, algo muy importante para la lechería del futuro”, planteó. 

Agregó que esas empresas “gastan 36% más, tienen 48% más de estructura”, pero eso “igual les permite tener 62% más de ingreso de capital”. Al multiplicar ingreso de capital por superficie, los dos grupos ganan lo mismo, pero señaló que los del 25% superior “tienen el mismo ingreso con mucha menos área”. 

El rubro más eficiente

Nueve de cada 10 empresas lecheras que integran Fucrea fueron capaces de remunerar la tierra, el trabajo y el capital en el ejercicio anterior. Esos tres factores de producción no siempre pueden ser remunerados por empresas de otros rubros, como la ganadería o la agricultura. Mosca recordó que en el ejercicio 2019/20 solo el 42% de las empresas ganaderas Crea pudieron remunerar esos tres factores, y que en el ejercicio pasado llegaron a 71%. Y en el caso de las empresas agrícolas, en 2019/20 solo el 22% pudo hacerlo, mientras que en el ejercicio pasado el 88% lo logró.

Explicó que las empresas más competitivas “corren con ventaja” para poder arrendar más tierra, por ejemplo. “Tenemos que tener empresas de altos ingresos y riesgos moderados. Lo que hace variar el ingreso de capital es –en primera instancia– la productividad”, lo que “determina mucho más” el resultado que los costos de producción, explicó. 

En tal sentido, señaló que “hay que prestarle más atención a la productividad que al precio”. Agregó que “la dotación representa 83% de la productividad y apenas 14% los litros por vaca masa”, y que por esto también “hay que darle más importancia a la productividad que a la dotación en los sistemas lecheros”. 

Confirmó que “la ruta que han seguido las empresas Crea fue la productividad”, pasando de “3.000 a más de 6.000 litros por hectárea, al aumentar las vacas masa por hectárea” y no los litros por vaca masa. “Esta era la estrategia que nos proponía la investigación desde hace muchos años”, dijo, citando trabajos del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Facultad de Agronomía y del Instituto Nacional de la Leche (Inale). 

Además, señaló que “cuando pasamos esa productividad a ingreso de capital vemos que Fucrea se encuentra en la combinación de 840 kilos de sólidos por hectárea, con un ingreso de capital de U$S 540. La investigación nos propone que con el eje de 1.000 kilos de sólidos los sistemas moderados arrojarían entre US$ 800 y US$ 1.000 de ingreso de capital”. Agregó que “si bien estamos más cerca de esa frontera en términos productivos, no estamos alcanzando esa eficiencia que propone la investigación”. 

Mosca detalló que los sistemas de investigación producen 1.000 kilos de sólido y tienen un ingreso de capital de casi US$ 1.000 por hectárea. “Son muy exigentes en carga, tienen 2,5 vacas masa por hectárea, el consumo de pasto es del 50% y la dieta contiene más concentrados, lo que les permite producir más kilos de sólido por vaca masa. Por lo tanto, cuentan con un nivel de inversión e infraestructura óptima”. 

En el caso de los tambos comerciales dijo que “estamos en el subóptimo del uso de ración para producir más leche”, ya que a nuestra lechería le cabe más uso de concentrados”. 

Comentó que en muchos casos la razón que se esgrime tiene que ver con el costo. Sin embargo, puntualizó que allí está considerado el costo de oportunidad, el de estructura y la renta de la empresa que lo fabrica, factores que no se tienen en cuenta al medir el costo del pasto.

Crecimiento de los encierros

Mosca admitió que le llama la atención “la velocidad de adopción de los encierros techados en la lechería”. Dijo que “por diversos motivos los productores empezaron a encerrar”, aunque puntualizó que “no es para todo el mundo”, sin embargo quienes lo hacen “están convencidos”.

Sobre las fortalezas de esa tecnología, también conocida como cama caliente, señaló: la eficiencia de conversión frente a los sistemas pastoriles; las relaciones de precios favorables; la eficiencia de la producción de materia seca; la complejidad de usar el pasto; la estabilidad garantizada de los resultados; la alta rentabilidad marginal de cada dólar invertido; y que es una alternativa a las dificultades de acceder a la tierra por la competencia de la agricultura. 

Lechería en Uruguay y Fucrea

El 66% del área destinada a la lechería en Uruguay es arrendada y en Fucrea 42% de la tierra es propia. A nivel país 61% del área de la lechería corresponde a praderas y verdeos, y en el caso de Fucrea es 58%. En 2021 los establecimientos Crea fueron responsables del 16% de la leche que se produjo en Uruguay, y el rodeo de esos tambos representó 13% del total, 12% de las vacas masa y 14% de las vacas en ordeñe, “lo que refleja la eficiencia reproductiva del rodeo”, resaltó el coordinador lechero de Fucrea, Renzo Pisciottano.

Agregó que a nivel nacional casi 23% de los tambos son de menos de 50 hectáreas, sin embargo en Fucrea no hay ninguno de esa escala. Casi la mitad de los tambos de Fucrea explota más de 500 hectáreas, detalló. 

En cuanto a la producción de litros de leche por hectárea, las empresas que integran Fucrea producen 88% más que el promedio nacional. “Los tambos Crea han mejorado su resultado muy por encima de lo que le hubiera permitido el aumento de precio de la leche, con el aumento de productividad y eficiencia en el uso de los insumos”, destacó el ingeniero agrónomo. 

También indicó que “se trabaja en la generación de indicadores ambientales y humanos”, como el recambio generacional, entre otros. “Sabemos que la lechería tiene futuro desarrollando estas cosas. Se está haciendo un gran trabajo en el tema ambiental con INIA. La interconexión es muy grande y también trabajan otras instituciones como Conaprole”, comentó Pisciottano.

Capital de riesgo para apalancar la lechería

Durante una mesa redonda, en una actividad organizada por Fucrea en Mercoláctea, el coordinador general de Fucrea, Martín Aguirrezabala, dijo que “tenemos que crear otras cosas”, al referirse a herramientas que permitan el desarrollo de la lechería en Uruguay. 

Señaló que “en 10 años el tambo de Nueva Zelanda pasó de 300 a casi 1.000 vacas. Buena parte de eso fue con capital de riesgo”, planteó. 

Allí también participó el presidente del Banco República (BROU), Salvador Ferrer, quien reconoció que el capital de riesgo “es relevante”. Afirmó que el BROU “no tiene limitaciones para dar apoyo al sector, pero muchas veces es el capital el que tiene que tomar el riesgo de la inversión”. 

Y señaló que en encuentros con el Instituto Nacional de la Leche (Inale) se habló sobre la posibilidad de crear un fideicomiso que funcione como capital de riesgo. 

Por su parte, el productor Crea Alejandro Negrin, consideró que estas herramientas “serían una buena alternativa”, pero “no tenemos esa cultura y hay que construirla. 

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Agroquímicos: demanda “frenada” provoca precios “deprimidos”

By Cristina Fumero,

Luego de participar de la China Agrochemical Conference 2023, el director comercial de Proquimur, Antonio Bazzino, analizó la actualidad y perspectivas del mercado

Mauro Florentín
Redacción

El mercado internacional de los agroquímicos resulta relevante para la agricultura uruguaya, considerando la atención que tienen los actores del rubro productivo en la evolución de los costos de los cultivos.

Por este y otros motivos la reciente feria China Agrochemical Conference (CAC) 2023, que reunió a los principales jugadores mundiales del sector de los agroquímicos a fines de mayo en la ciudad de Shanghái, ganó especial interés en esta oportunidad.

Y allí participó, como lo hace desde 2009, el director comercial de Proquimur, Antonio Bazzino, quien destacó que el “principal objetivo” de los chinos es analizar y enfocar la mirada en su “mercado interno”, teniendo en cuenta que en la feria están los principales actores de la industria de agroquímicos, como las principales multinacionales, importadores de diferentes países, las mayores compañías dedicadas al trading, también participan empresas de fertilizantes, de maquinaria industrial orientada al rubro y expositores de India y de Corea. Este año “sorprendió” la oferta coreana en este encuentro internacional, resaltó.

Proquimur participa de esa feria desde 2008 y la única vez que se suspendió fue en 2020, debido a las restricciones sanitarias generadas por la pandemia Covid-19, y la realizada este año fue “la de menor presencia internacional”, como lo señalaron los propios proveedores que operan en el mercado chino, comentó Bazzino. Explicó que esa situación está influenciada por la pandemia, dado que en China “recién ahora se está abriendo” la actividad.

Leer “muy” rápido

El director comercial de Proquimur valoró que Uruguay, en relación a otros mercados, “tiene la capacidad de leer muy rápido lo que pasa en el exterior y en los lugares donde se originan los costos de los productos”, como lo es el gigante asiático.

A propósito, detalló: “lo que sucedió y seguirá ocurriendo es que hay una caída importante en los precios de los insumos, que ya en el lugar de origen se está llegando a una situación que no tiene más espacio para caer y que hay algunas moléculas que están por debajo de su costo de producción, y que empezarán a recuperarse”.

Bazzino se refirió a que “en 2022 hubo un nivel de compra muy importante por todos los actores del negocio, principalmente para mercados como Estados Unidos y Brasil”, y que “este año esa demanda está frenada, porque los inventarios son muy importantes y fueron comprados a niveles de precios muy altos”.

Advirtió que “hoy en China hay una capacidad de producción que excede la demanda”, lo que derivó en una situación en la que “los precios se depriman, incluso “más de lo esperado”, y “no veo una recuperación a corto plazo sino más bien hacia fin de año, salvo en algunas moléculas que llevaron a parar las fábricas”. 

A modo de ejemplo, citó el caso del herbicida Clethodim, que llegó a “valores mínimos históricos en origen” y cuya “caída se va a parar y se va a recuperar”. Y apuntó que en “Uruguay todavía no llegó a esos niveles de precio de origen”.

Respecto a otros productos, Bazzino comentó que “al mercado (local) todavía le falta leer alguna caída, que podrá darse en los próximos meses”, pero que “no serán ni cerca a las registradas el año pasado”, como el caso del herbicida glifosato, que pasó de precios “de US$ 7 a US$ 4 y poco”, sino que pueden darse ajustes a la baja de “algunos centavos” de dólar. “Para junio, julio y agosto se manejarán valores inferiores” a los actuales (principios de junio), pero con caídas menores a las registradas durante el año 2022, aclaró.

Canales y abastecimiento

En cuanto al movimiento del inventario acumulado en el mercado uruguayo, que se compró a precios altos, el director comercial de Proquimur señaló que “hay situaciones incluso hasta desabastecimiento” de algunas moléculas, “cuando la demanda se mueve rápidamente falta, sobre todo en el caso de la familia de herbicidas”, porque “los canales están limpios”, lo que surge al comparar los volúmenes de importación de glifosato entre 2023 y 2022, cuando se observa una “caída de 1 millón a 1,1 millones de litros”.

En los canales comerciales los “mayores problemas de inventario” están “en la familia de insecticidas” de cara a la zafra de cultivos de verano, porque son productos que “se mueven menos”, dependen del clima y en la última zafra “la demanda fue muy baja”, indicó.

Comparó que en el caso de los fungicidas la situación representa una “menor complejidad”, pero dependerá en gran medida del panorama climático que se registre en primavera, “si es como el año pasado puede haber algún excedente” de productos.

Sobre la eventual falta de moléculas para atender la demanda del mercado, el ejecutivo consideró que “no hay grandes luces amarillas” para este año, más allá de situaciones puntuales que se registraron recientemente y a comentarios recogidos durante la conferencia en China.

Los nuevos orígenes de fitosanitarios

Si bien la oferta habitual de agroquímicos está concentrada mayoritariamente en el gigante asiático, en la feria CAC hubo presencia de India y de Corea, que despertaron el interés de los visitantes. Por ese motivo, al ser consultado sobre una creciente participación coreana en el mercado, Bazzino dijo que “habrá que ver cómo evoluciona”, que en todas las ferias al encontrar un expositor se presenta de una manera y luego se comprende mejor el trasfondo de cada uno. “Hoy no veo a Corea con una apertura en la oferta y que a la vez sea atractiva para empresas como Proquimur”, acotó.

En cambio, India “tiene un desarrollo industrial de muchos años trabajando para empresas muy importantes” y cuenta con “una oferta muy buena” en “capacidad y calidad”, que le compiten a la oferta china, planteó.

Al hablar sobre el potencial del sudeste asiático y el proceso de expansión de empresas en esa zona del mundo, Bazzino reconoció que para la industria de los fitosanitarios la “complejidad es mayor”, pero que pese a ello “tiene posibilidades”. Incluso dentro de China algunas industrias se movieron de lugares hacia puntos menos desarrollados, por lo que impacta en la generación de empleos y servicios. Por eso, no descartó la posibilidad de que las fábricas de agroquímicos se trasladen o amplíen las operaciones en otros puntos de Asia, considerando que a esas regiones apunta “el futuro del negocio”.

La presencia de la compañía uruguaya –cuya planta industrial se ubica en la localidad de Juanicó, Canelones– en ese tipo de eventos internacionales va en línea con la intención de posicionarse de cara a los años venideros, y a mantenerse en contacto con los principales operadores del mercado sectorial.

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La forestación transitó desde el “caos” al “desarrollo sostenible”

By Cristina Fumero,

Roberto Vázquez Platero, extitular del MGAP e impulsor de la Ley Forestal de 1987, repasó el contexto del rubro en aquel momento y su evolución hasta la actualidad

Mauro Florentín
Redacción

En pocas décadas Uruguay pasó a ser un enclave de inversiones forestales, principalmente por las apuestas que realizaron capitales extranjeros en la instalación de plantas de celulosa; ya son tres las que operan en el territorio local. “Nunca imaginé cuando redacté las consideraciones previas del texto que elevamos al Poder Ejecutivo en noviembre de 1985 lo que iba a suceder”, declaró a VERDE el consultor en agronegocios, Roberto Vázquez Platero. Recordó que el texto terminaba diciendo: “la presente ley será un instrumento que permitirá el desarrollo sostenido de plantaciones forestales”.

Mientras se inauguraba la nueva planta de celulosa de UPM en Paso de los Toros, el 6 de junio, Vázquez Platero recordó algunos aspectos que impulsaron la promulgación de la Ley Forestal 15.939, de 1987, cuando él era ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, durante el primer gobierno de Julio María Sanguinetti.

“Se ha dicho mil veces que esto de la Ley Forestal era parte de una política de Estado”, lo cual “no comparto en absoluto” porque en aquel momento “no había ninguna política de Estado, lo que pasaba era que la forestación en Uruguay era un caos”; lo que se hizo “fue una buena ley, bien hecha”, sostuvo.

Otro tema destacado por Vázquez Platero fue que en el texto de la ley se establecieron algunos aspectos relevantes como que “el Estado se obligaba a poner el equivalente a 10.000 hectáreas todos los años en concepto de subsidios”. Además, el Estado “permitía a sociedades anónimas y empresas a invertir en estas cosas, y lo tercero era un crédito que negociamos con el Banco Mundial”, indicó.

El extitular del MGAP hizo hincapié en otro asunto de ganó relevancia en los años recientes, como el tema del riego y el agua, manifestando la necesidad de contar con más conocimiento sobre el problema generado, como por ejemplo saber “si se tiene claro a dónde va el agua que cae, si aumentó el consumo o no en las casas, en las empresas y en los campos”.

“El conocimiento de todo el sistema hídrico nacional nos permitiría hacer una nueva ley, que para el futuro nos dé garantías de que por muchísimos años no volverá a pasar lo que está pasando ahora”, planteó.

UPM II

El presidente del Consejo de Administración de UPM, Henrik Ehrnrooth, señaló en el discurso de inauguración de la planta que “la ley forestal promulgada en Uruguay en 1987 constituyó un hito clave para que todo esto fuera posible. El objetivo de esta ley era diversificar la producción industrial nacional, asegurando el uso sostenible de la tierra y protegiendo sus bosques nativos. Todos podemos ver cómo esta estrategia país ha tenido un desarrollo exitoso y ha creado una nueva y robusta industria de exportación en Uruguay, de manera sostenible”.

Expresó que “los equipos locales en las plantas y operaciones forestales en Uruguay representan lo mejor en UPM, en términos de seguridad, sostenibilidad y habilidades técnicas. Estoy extremadamente orgulloso de nuestro equipo y nuestros socios aquí en el país”.

El ejecutivo afirmó que “con esta inversión en Uruguay”, se ha dado “un gran salto de crecimiento como empresa, y nuestro negocio de fibras se ha convertido en uno de los principales productores de celulosa del mundo. Esta planta es también una de las plantas de celulosa más competitivas y sostenibles a nivel mundial”. 

La construcción de la nueva planta de celulosa requirió una inversión total de US$ 3.470 millones, que incluyó además una terminal especializada en celulosa en el puerto de aguas profundas de Montevideo, la construcción del tercer vivero de eucaliptus de la compañía en Sarandí del Yi, Durazno, e inversiones en infraestructura e instalaciones locales en el interior del país, informó UPM en su sitio web. 

Ese emprendimiento industrial, que empezó a operar en abril de 2023 y está ubicada a orillas del río Negro, cerca de Paso de los Toros, producirá 2,1 millones de toneladas de celulosa por año a través del consumo de 7 millones de metros cúbicos de madera, según datos divulgados en el sitio web de Presidencia de la República. Allí también se indica que esta obra posiciona a Uruguay entre los principales exportadores globales de celulosa del mercado internacional.

La nueva planta está diseñada para enviar su producción por ferrocarril hasta la terminal especializada de UPM en el puerto de Montevideo, que posteriormente será cargada en buques transoceánicos con destino a Europa y Asia.

La información destaca que el emprendimiento genera 7.000 empleos directos y 10.000 indirectos, a través de los puestos en la cadena de valor –más de 20.000 uruguayos participaron de la construcción– y 600 medianas y pequeñas empresas.

Además de la redistribución de US$ 290 millones en salario neto anual, la generación de un impacto de 3,4% en el producto bruto interno (PBI) con el crecimiento de las operaciones y la contribución de US$ 280 millones entre impuestos y contribuciones al seguro social en forma anual.

En el acto de inauguración de la planta de celulosa, celebrado en el centro del país, el presidente Luis Lacalle Pou resaltó que “los gobiernos en Uruguay, con distintas sensibilidades, matices, impulsos e ideologías, no tienen complejos refundacionales; eso genera confianza”. “Hay Constitución, leyes y contratos que siempre se van a respetar”, sostuvo. 

De hecho, varios actores políticos de los diferentes sectores reconocieron la importancia de esta inversión y el derrame que genera en varias actividades, desde la construcción, la producción forestal, los viveros y el movimiento que provoca en las localidades rurales cercanas.

UPM pasó a contar con dos plantas de pasta de celulosa operativas en Uruguay, considerando la primera instalada en Fray Bentos, en el departamento de Río Negro, a las que se suma la fábrica del mismo rubro de la empresa Montes del Plata, que funciona en Conchillas, departamento de Colonia.

Queda pendiente la interrogante de si habrá una próxima inversión de esa envergadura en Uruguay o si se llegó al límite, considerando la materia prima requerida para el funcionamiento de una fábrica de esta dimensión.

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Una muestra altamente productiva que reunió a toda la cadena lechera

By Cristina Fumero,

La exposición se realizó por primera vez en Uruguay, con más de 100 empresas, público, reproductores, tecnología y destacados conferencistas locales e internacionales

La primera edición de Mercoláctea en Uruguay cerró con un balance muy positivo. La actividad nucleó a quienes forman parte del complejo lácteo uruguayo, con un gran marco de público objetivo. La actividad, desarrollada en el predio de la Rural del Prado, contó con más de 100 animales de las tres principales razas lecheras en Uruguay: Holando, Normando y Jersey, que se calificaron el viernes 2 y el sábado 3 de junio. 

De la muestra comercial, con sus stands, participaron más de 75 empresas que presentaron las principales novedades tecnológicas para el sector. En total fueron 100 las empresas que participaron en Mercoláctea. 

Además, hubo destacados conferencistas. Gustavo Schuenemann, de la Universidad de Ohio, Estados Unidos; Francisco Peñagaricano, de Animal & Dairy Sciences, de Wisconsin; y Guillermo Brogliatti, del Instituto de Reproducción Animal de Córdoba, quienes participaron del seminario de reproducción denominado La lechería del siglo XXI, realizado a sala llena en el primer día de actividades. 

Además, se realizaron talleres de capacitación con una amplia convocatoria, y conferencias organizadas por diferentes empresas, destacándose presencias internacionales, como la del español Rafael Ortega Arias, del doctor Álvaro García (de Portugal) y del doctor David Casper (de Estados Unidos).

Conaprole también tuvo su espacio, nucleando a productores provenientes de distintos puntos del país, en una conferencia donde participó el ingeniero agrónomo Walter Baethgen, investigador senior de Columbia University y vicepresidente del INIA (ver página 24).

En la inauguración de Mercoláctea, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, aseguró que esta actividad “es una apuesta y a su vez un reconocimiento a la tradición de la producción de una de las grandes cadenas productivas que tiene el país”. 

Agregó que la lechería “es una identidad de nuestra producción, con gran arraigo en buena parte del territorio nacional. Una cadena que se ha ido superando y que ha construido un prestigio a nivel internacional, que coloca al país como uno de los grandes proveedores mundiales de este producto”. 

La intendente de Montevideo, Carolina Cosse, también participó del acto inaugural, remarcando que “la cadena de producción láctea es fundamental para el Uruguay”, permitiendo “consolidar la población y la sustentabilidad de nuestro campo”. Agregó que se trata de un sector “que está rodeado de temas que tienen que ver con la sustentabilidad, con la eficiencia y con la ciencia”.

El secretario de Presidencia, Álvaro Delgado y la vicepresidente Beatriz Argimón participaron del Encuentro Nacional de Mujeres Rurales donde se presentó el Plan Nacional de Género. Delgado remarcó que “sorprendió el nivel de los reproductores, la maquinaria y la tecnología” presentada. A su vez, destacó que mucha de la leche producida en Uruguay es gracias al trabajo de las mujeres rurales. “En Uruguay casi 200.000 personas viven en zonas rurales, de las cuales el 48% son mujeres. Particularmente, en la cadena láctea es donde las mujeres tienen un papel protagónico”, consideró.

Argimón también recorrió el predio y destacó el nivel de la muestra. En la charla organizada por el MGAP, sostuvo que es la primera vez que se escucha “de primera mano” lo que las mujeres de la ruralidad deciden decirles a los actores políticos. “No fue un plan de género donde las autoridades, desde el centralismo montevideano, interpretaban lo que era la mujer en la ruralidad del siglo XXI”, sostuvo.  

“Habrá máquinas maravillosas que sustituirán nuestro trabajo en algunas áreas, pero nuestra sensibilidad, el trabajo con las manos y la cercanía, ningún robot las va a poder sustituir”, agregó.

A su vez, la intendente de Montevideo felicitó a los responsables de Mercoláctea por dedicar un espacio para visibilizar la labor de la mujer dentro del sector ya que, según afirmó, “es hora de reconocer, y de que juntas y juntos trabajemos por un futuro mejor”.

Mercoláctea cumplió su objetivo, que consistió en que el sector lechero tuviera un evento que nucleara a todos los eslabones de la cadena, con la participación de la industria, de la institucionalidad pública y privada del sector, los proveedores de insumos, profesionales, trabajadores y de la sociedad vinculada con el complejo lácteo. Ya se puso en marcha la organización de la segunda edición de Mercoláctea, que se realizará en mayo de 2025, con el Congreso Holstein de las Américas.

Nota de Revista Verde N°108

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Cantidad de materia seca digestible, el objetivo para los híbridos sileros

By Cristina Fumero,

KWS y Procampo realizaron la presentación de sus nuevos maíces para el mercado uruguayo en la zafra 2023-24, se trata de KWS 60-050 VIP3 Full y KWS 60-950 VIP3

Desde el mejoramiento genético “apuntamos a los distintos objetivos buscados por el productor, ya sea para grano o silo”, dijo a VERDE el coordinador de servicios agronómicos para KWS Argentina y Uruguay, Santiago Vacca. Agregó que “en los híbridos para grano “se busca priorizar que la eficiencia se destine a la producción de espiga de grano”, mientras que “los híbridos sileros, que están divididos para el sector cárnico y lechero, son considerados según su cantidad de materia seca digestible, por lo que no solamente se piensa en el grano sino en el rendimiento de la planta completa”. 

KWS y Procampo Semillas presentaron en Mercoláctea su portafolio de maíces sileros para la zafra 2023-24, donde se destacó al KWS 60-050 VIP3 Full, “el híbrido de mayor potencial y producción de materia seca digestible”, y al KWS 60-950 VIP3, “un material con excelente estabilidad y calidad en producción de silo en siembras tempranas y tardías”, destacó. Ambos materiales surgen de la línea de selección específica de híbridos para silo y “vienen a sumar excelente sanidad, algo calve para las fechas de siembra más tardías”, sostuvo.

Estos lanzamientos se suman a los materiales disponibles en el portafolio, como KM 4360 AS-G, un híbrido que hace varios años está en el mercado, con tecnología G, que “sirve de refugio del resto de los híbridos”. 

A su vez, se destaca el KM 4020 VIP3, muy utilizado en Uruguay, destinado principalmente para ambientes de alto potencial. “Si bien es un híbrido silero, tiene excelente rendimiento en grano, aportando muy buena calidad a los silos para las categorías demandantes”, dijo. 

Con relación al KWS 60-950 VIP3, explicó que está pensado fundamentalmente para el sector lechero, con un ciclo de intermedio a largo, que le brinda versatilidad, tanto en fechas de siembra tempranas como tardías.  “Este nuevo material tiene un ciclo muy similar al KM 4360, con excelente estabilidad en todos los ambientes”, afirmó.

Sobre el híbrido KWS 60-050 VIP3 Full, Vacca resaltó que en todos los ensayos viene reportando ser el de mayor calidad del portafolio. “Para aquellos productores que estén hilando fino con la calidad, o que estén pensando en algún rodeo de altas necesidades energéticas, es un híbrido que va a funcionar muy bien. Tiene un ciclo más corto, que permite anticipar picado, además de su tecnología VIP3 Full para control de insectos y permite utilizar el sistema Clearfield para el control de malezas”, describió. 

EL MANEJO 

Vacca remarcó la importancia de acompañar al híbrido con el manejo recomendado. “Los híbridos para silo tienen un manejo diferencial a los de grano, siendo el principal ajuste la densidad de siembra”, puntualizó. Para generar rendimiento, indicó que estos híbridos “no necesitan tanta densidad”, siendo entre 10% y 15% menor a la utilizada en un híbrido granífero. 

Además, señaló que “tienen una gran capacidad de compensación por porte vegetativo, pero también reproductivo. O son prolíficos o tiene espiga flex, lo que nos permite bajar densidad sin perder rinde”. 

A su vez, al bajar la densidad de siembra en los maíces para silo, “se mejora la calidad, porque disminuye la cantidad de lignina que impacta en la digestibilidad. Priorizamos tener plantas más gruesas, con mayor relación de médulas con respecto a corteza de tallo”. 

Sobre las recomendaciones de fertilización para estos planteos, Vacca sostuvo que en el sector lechero, en muchos casos se rota con pasturas o con verdeos, por lo que “no están dadas las mejores condiciones para un cultivo como el maíz”, que es muy demandante. Por lo tanteo, “es muy importante” complementar a ese cultivo con fertilización, algo que “sería ideal”, incluyendo una fertilización de base con fósforo y nitrógeno.

Remarcó la importancia del fósforo y del nitrógeno. En este último caso con gran relevancia en la producción de materia seca, impactando en la calidad, aumentando el consumo y la digestibilidad. 

Vacca destacó el rendimiento de materia seca digestible: “El volumen lo brinda la materia seca, ahí está la cantidad de alimentos que producimos, pero también es importante que la digestibilidad real en el tracto digestivo sea alta, ya que esa materia seca que el animal consume será lo que se convierta en leche o carne”.

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Cómo prevenir y mitigar el impacto de los herbicidas en los cultivos

By Cristina Fumero,

El verano seco aumentó el riesgo de residualidad, al que se suman las aplicaciones de invierno, que pueden dar un doble golpe que afecte el rendimiento de los cultivos.

Federico Lazbal | Director de Nutrivanza

El historial de herbicidas utilizados y el tipo de suelo son, sin dudas, de las primeras cosas a tener en cuenta a la hora de elegir el cultivo y la variedad a implantar, pero sería un análisis muy simple y riesgoso si no tenemos en cuenta algunos aspectos.

Lo primero a saber es que si bien la colza es el cultivo más sensible, la cebada el siguiente y por último el trigo, existen trabajos (tesis magister N. H. Panaggio 2017, FCA-UNMdP) donde se demuestra que tanto la cebada como el trigo, disminuyeron su rendimiento ante la presión de herbicidas del tipo ALS (sulfonilureas, imidazolinonas, triazolopirimidinas).

Cuando estos herbicidas se acumulan en la planta generan una fitotoxicidad, muchas veces subclínica (sin síntomas visibles), que afecta los meristemos o puntos de crecimiento, limitando tanto el desarrollo vegetativo como el del sistema radicular y, en consecuencia, afectando también el rendimiento final del cultivo.

Muy importante será analizar la dinámica de los herbicidas utilizados durante el verano e incluso antes, entendiendo que su persistencia dependerá mucho del clima, del tipo de suelo y de características como el coeficiente de adsorción (Koc) y la solubilidad de cada uno en particular. 

En este sentido hay que recordar que la sequía sufrida mantuvo –y en algunos casos quizás mantiene aún– adsorbidos (retenidos) y activos muchos de estos herbicidas a las partículas del suelo, impidiendo su pasaje a la solución del suelo para que se produzca su lavado por lixiviación o el inicio del proceso de degradación. 

En situaciones con mayor nivel de precipitaciones, los de menor Koc pueden ya haber sido liberados a la solución del suelo. Una vez en solución, los más solubles van siendo lixiviados por la lluvia hacia las capas más profundas y los menos solubles permanecen en las capas superficiales de cultivo, donde inician su proceso de degradación, en su gran mayoría microbiano. 

Un claro ejemplo de estos herbicidas poco solubles es el Diclosulam, que deberá cumplir inexorablemente su tiempo de degradación para no afectar a los cultivos. Existen, a su vez, algunas sulfonilureas que son muy solubles a pH 7, pero disminuyen drásticamente su solubilidad a pH 5.

Por otra parte, herbicidas altamente solubles y de muy bajo Koc, como el 2,4D-Amina y el Imazetapir, serán fácilmente lixiviados y muchas veces acumulados en los bajos, ojos de agua o incluso retenidos temporalmente sobre los btextural, lugar de menor actividad microbiana donde pueden permanecer activos durante algún tiempo.

A esta compleja situación de base habrá que sumarle la presión de malezas invernales. Cada caso será diferente y demandará un análisis particular, sin duda, pero lo cierto es que este año –y cada vez más– se deberán de tomar todas las precauciones posibles y utilizar productos que nos ayuden a mitigar el impacto sobre los cultivos. La aplicación de bioestimulantes, tanto a la semilla como junto al herbicida, son prácticas de manejo que se han ido incorporando para intentar minimizar este problema. Existen trabajos a nivel nacional que demuestran la efectividad de algunos bioestimulantes para reducir las pérdidas de rendimiento. 

En el caso del bioestimulante Acrecio, que desarrollamos en Nutriavanza, con aplicaciones a semilla y/o foliares, se logró recuperar desde un 43% hasta un 68% la disminución del rendimiento ocasionada por el graminicida en un cultivo de cebada. 

Los beneficios obtenidos con esta tecnología son el resultado de la investigación y desarrollo de una de las más importantes multinacionales del rubro: el Grupo De Sangosse (de Francia). Esta compañía extrajo, purificó y concentró diversas sustancias anti estrés (Acreciactiv) de plantas que estaban en situaciones de estrés, y se incorporaron a este novedoso producto.

Esto genera un fortalecimiento general de la planta que está en condiciones adversas, y una activación de los mecanismos de detoxificación natural. Otros componentes generan, a su vez, un importante estímulo para el desarrollo radicular, que ayuda a mitigar el impacto negativo generado por la acumulación de herbicidas en la planta. 

Es importante utilizar la mayor cantidad posible de dosis del bioestimulante de forma dirigida a través de la semilla, y asegurar dosis suficientes y letales del herbicida para que no haya escape de malezas. En caso de existir malezas de muy difícil control, se puede diferir la aplicación foliar del bioestimulante algunos días.

Desde Nutriavanza, con el apoyo recibido del sector productivo y de las más prestigiosas consultoras de investigación de Uruguay, estamos avanzando en el ajuste de estas y otras tecnologías, para nuestros cultivos y bajo nuestras condiciones. 

Nota de Revista Verde N°107

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