IICA afirma que emisiones ganaderas no se contabilizan adecuadamente

By Cristina Fumero,

Se le adjudican los gases de efecto invernadero que se generan en el transporte y la industria, reveló un estudio presentado en el pabellón del organismo en la COP28

La ganadería bovina tiene un impacto mucho menor sobre el calentamiento global al que se alega si se miden las emisiones de gases de efecto invernadero que efectivamente le corresponden, las del período de cría de animales, y se excluyen las que le adjudican, que provienen de otros sectores de la economía, reveló un estudio presentado en el pabellón del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en la COP28.

El estudio, plasmado en el documento “Ganadería bovina y cambio climático en las Américas: hacia modelos de desarrollo bajos en carbono”, de autoría del científico argentino Ernesto Viglizzo, advierte que las publicaciones que atribuyen a la ganadería bovina una parte significativa de la responsabilidad sobre el cambio climático son equivocadas porque le adjudican emisiones que no le corresponden, provenientes de otros sectores de la economía, como el industrial, el transporte, el residencial, la distribución o el consumo doméstico.

El investigador puntualiza en el estudio que solo las emisiones de la actividad ganadera son las que deberían imputarse a las cadenas de la carne bovina. “Un productor ganadero –indica– no puede cargar sobre sus espaldas emisiones que no dependen estrictamente de sus actividades sino de otros sectores”.

Algunos países importadores de alimentos utilizan el sistema Huella de Carbono, a través del que estiman las emisiones de un producto, levantando frecuentemente barreras comerciales a productos que ingresan desde terceros países, que en el caso de la carne bovina incluyen no solo las emisiones generadas por la producción ganadera sino las que ocurren en otros sectores, como los frigoríficos, el transporte y la distribución mayorista o minorista.

Esta metodología, que arroja un resultado muy elevado, difiere de la recomendada por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), máxima autoridad científica mundial en la materia, que imputa las emisiones a los sectores que la generan.

Sectores como el frigorífico, el transporte y la distribución, posteriores a la actividad ganadera, generan gran cantidad de emisiones, ya que consumen combustibles fósiles, responsables principales del cambio climático.

Viglizzo es un referente internacional en temas de ganadería, suelos y cambio climático e Investigador Principal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), de Argentina, y de la principal organización científica estatal de su país, el Conicet. Ingeniero Agrónomo, doctorado en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), es también miembro de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria de Argentina. 

Entre los servicios que ha prestado figura el de la coordinación del programa nacional de Gestión Ambiental del INTA y del IICA-Procisur. Además el experto, integró equipos científicos de organizaciones internacionales que estudian el cambio climático y el ambiente global, como el IPCC, GEO 5, Millennium Ecosystem Assesment y Subglobal Assessment, entre otros.

Por su contribución científica al IPCC, fue distinguido con una réplica del Premio Nobel de la Paz 2007, que el IPCC compartió con Al Gore, exvicepresidente de Estados Unidos (1993 a 2001).

Por invitación, ha disertado acerca de la problemática climática y ambiental de las Américas en las Universidades de Harvard, Oxford, y en eventos realizados en París, Berlín, Ginebra, Lovaina, Stellenbosch (Sudáfrica) y universidades de Latinoamérica. Ha sido también invitado como editor y coeditor de números especiales de prestigiosas editoriales científicas internacionales como Springer-Nature y Elsevier.

Influencia que no supera el 5%

“Si se le imputase al ganado bovino únicamente sus emisiones biogénicas (las producidas por las vacas) se comprobaría fácilmente que su impacto en el clima global es mucho menor que el estimado. En la actualidad ese valor no supera el 5% de las emisiones globales y tiende a disminuir porcentualmente cuando se lo compara con las emisiones globales de carbono de todos los sectores de la economía y la sociedad”, señala el trabajo de Viglizzo.

El documento afirma que el impacto global es menor cuando se estiman las emisiones del ganado en las Américas, debido a que predominan los sistemas pastoriles, que tienen la posibilidad de compensar total o parcialmente las emisiones del carbono del ganado mediante la fotosíntesis.

Resultados de investigaciones de campo reflejadas en el estudio demuestran que es posible diferenciar, mediante métodos relativamente sencillos, a los productores que generan créditos de carbono de aquellos que no lo hacen. Así, se abre la puerta para valorizar a los primeros, que son parte de la solución del cambio climático.

El científico plantea que las Américas ha iniciado un proceso de transición hacia modelos de desarrollo ganaderos bajos en carbono. En ese contexto, el carbono capturado debería ser acreditado como un commodity comerciable, como son la carne, la leche o los granos. Y respecto a la reducción de emisiones, la región debería ser incluida en proyectos que certifiquen créditos por esos resultados.

También debe tenerse en cuenta que la emisión de metano, el gas de efecto invernadero predominante en la ganadería vacuna, tiene un tiempo promedio de residencia en la atmósfera de unos 11,8 años, mucho menos que el tiempo de residencia del dióxido de carbono, que se estima en unos 1.000 años.

El trabajo agrega: “Otro aspecto importante, generalmente ignorado en las líneas argumentales dominantes, es que la incidencia del ganado bovino de carne en las emisiones globales de carbono ha tendido a disminuir persistentemente en los últimos 60 años. Esto significa que las emisiones por la quema de combustibles fósiles han crecido a una tasa significativamente mayor que la tasa de aumento de las emisiones biogénicas del ganado bovino”.

En el estudio también se hace un recorrido por los paquetes de tecnología climáticamente inteligentes que ya están aplicándose en la ganadería y, con los que es posible capturar decenas de billones anuales de carbono y generar balances positivos que beneficiarían a todas las cadenas agroalimentarias.

Algunas de esas prácticas son: diseño de distintas configuraciones silvopastoriles, uso de enmiendas orgánicas, meteorización de rocas (rock weathering) a través de la trituración de silicatos que producen captura inorgánica de carbono atmosférico, elaboración de fertilizantes a través de energías renovables, uso de aditivos reductores de metano en rumiantes, reducción de pérdidas y desechos de alimentos, aplicación de carbono vegetal por combustión de biomasa (biochar), y producción de biofertilizantes y biogás a partir de heces y orina.

Visiones distorsionadas

El documento advierte que durante los últimos 20 años numerosos medios académicos y científicos del mundo han focalizado en el impacto supuestamente negativo de la ganadería bovina sobre el ambiente, el clima y la salud humana.

El trabajo presentado en el pabellón del IICA hace hincapié en que esa visión omite considerar los roles y funciones esenciales que juegan los sistemas de producción bovina en ambientes y ecosistemas.

También –dice el texto– ese punto de vista soslaya el rol esencial que la ganadería vacuna cumple desde el punto de vista de la seguridad alimentaria y su papel en la realidad social y en las economías de los países en desarrollo.

En el caso de las carnes y los lácteos, además, son sectores claves para mejorar el ingreso de los ganaderos en regiones poco desarrolladas, y son una fuente de divisas que estabiliza las economías de los países productores y exportadores.

“Estos son aspectos de alta relevancia social, que a menudo los centros académicos y científicos de países industrializados omiten selectivamente”, concluye el estudio.

El pabellón Casa de la Agricultura Sostenible de las Américas fue instalado por el IICA junto a sus 34 estados miembros y organizaciones aliadas de los ámbitos público y privado en la COP28, la edición 28 de Conferencia de las Partes, órgano político supremo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que cuenta con 197 estados partes.

Ruaraidh Petre, director ejecutivo de la Mesa Redonda sobre Carne Vacuna Sustentable, en tanto, agradeció al IICA por el documento, defendió una “industria que alimenta personas” y recordó que “sin comida no podemos tener esta discusión, tendríamos hambre”.

Pidió, en ese sentido, “no jugar con un sector que salva y alimenta vidas”, y destacó su capacidad de secuestrar carbono. “Podemos alimentar 9.000 millones de personas sin agregar emisiones de gases de efecto invernadero. Somos el sector que tiene capacidad de secuestrar carbono y alimentar al mundo”, puntualizó.

Por su parte, Manuel Otero, director general del IICA, recordó que la ganadería explica la mitad del producto interno bruto (PIB) agrícola de América Latina y el Caribe, y que genera divisas por US$ 23.000 millones con la carne bovina, además de otros US$ 3.000 millones con productos lácteos.

“La ganadería en la región ha realizado importantes avances hacia la transformación de sistemas ganaderos sostenibles, con estrategias para reducir los impactos en agua, suelo y emisiones, incluyendo desarrollo tecnológico y adopción de buenas prácticas. Tenemos que demostrarlo ante los diferentes foros internacionales y eso estamos haciendo”, señaló.

Nota de Revista Verde N°111

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El valor agregado de los oleaginosos cayó del 80% al 12% por la sequía

By Cristina Fumero,

El sector tiene estructura “sólida”; los beneficios privados y sociales fueron negativos en la zafra 2022/23, según un informe elaborado por un equipo de técnicos del INIA

Redacción
Mauro Florentín

El agro uruguayo registró en la zafra 2022/2023 un “déficit de lluvias sin precedentes”, que generó “impactos relevantes” a nivel de la producción de soja: “productividades por debajo de 1.000 kilos por hectárea, área sembrada sin cosechar, altos costos, que se sumaron a menores precios y determinaron márgenes negativos para el productor”, así como una “fuerte reducción” en las exportaciones nacionales. Esas y otras conclusiones fueron presentados en el marco del 12° encuentro de la Mesa Tecnológica de Oleaginosos (MTO), realizado en noviembre bajo la consigna Cultivando Resiliencia: aprendizajes de una zafra histórica.

En esta oportunidad el evento concitó la atención de empresarios, productores y técnicos del sector agrícola, especialmente por el hecho histórico que significó el golpe de una sequía que no dio tregua y llegó al punto de impedir el suministro normal de agua potable en varias ciudades.

El informe en cuestión incluyó varios indicadores y análisis, y fue elaborado por técnicos de la Unidad de Economía Aplicada y del Sistema Agrícola Ganadero del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).

Uno de los puntos destacados indicó que “la severa sequía del verano pasado provocó una pérdida del 23% del área sembrada con soja”, además “la mayor parte del área no cosechada quedó en barbecho para el siguiente verano”.

Pese al impacto de la seca, “un 52% del grano cosechado requirió secado, dado que la humedad promedio se ubicó en 16%”, y “como consecuencia del escaso desarrollo de los cultivos, se incrementó notoriamente la necesidad de prelimpieza del grano”, señaló.

Destacó que la producción y las exportaciones de soja cayeron en “más del 70%” en comparación a la zafra anterior, considerando que el volumen producido de la oleaginosa disminuyó de 3,2 millones de toneladas a 873.000 toneladas; mientras que el monto de las exportaciones del grano cayó de US$ 3.070 millones a US$ 762 millones.

Los costos de producción se incrementaron 10% para la soja de primera con respecto al 2021/22, ya que aumentaron todos los costos y en particular el de los fertilizantes, excepto los de poscosecha, indica el informe.

Detalló que los costos de producción se incrementaron 4% para la soja de segunda con respecto al 2021/22, y el área no cosechada fue mayor, alcanzando a 31% del área sembrada.

Si bien los precios de la soja se redujeron durante todo el ciclo del cultivo, el momento de mayor porcentaje de grano comercializado fue durante la siembra. Así, el precio promedio de la zafra se redujo solo 12% en comparación a la zafra 2021/22, indicó.

Otro aspecto destacado fue que en el contexto de caída de la productividad, menores precios y mayores costos, “los márgenes promedio fueron los más bajos desde que se tienen registros”. Igualmente se indicó que hubo una “amortiguación de las pérdidas por producción de reservas”, considerando que 23% no se cosechó, 24% pastoreo y 9% reserva.

El valor agregado cayó “significativamente” en 2022/23, debido a los magros resultados obtenidos en chacra, e incluso fue “negativo para la soja”, y en resumen, esa caída derivó en que el valor agregado del complejo pasó “de representar un 80% de los ingresos al 12%” y significó “solo un 0,2% del Producto Interno Bruto (PIB) total (el más bajo desde que se tienen registros)”, resaltó.

Colza

Un capítulo dedicado al cultivo de colza mostró que el área récord de 350.000 hectáreas sembradas durante el ciclo 2022/23 elevó a más de 800.000 hectáreas la siembra de cultivos de invierno, y que la producción de colza se duplicó respecto a la zafra anterior. Al tiempo que se redujo 8% la productividad promedio país del cultivo y que el litoral oeste registró los mayores promedios regionales. 

El contenido promedio de materia grasa fue de 46% y se incrementó la necesidad de secado y prelimpieza respecto a la zafra anterior, consideró. Y señaló que los precios de la colza se redujeron durante toda la zafra, que la comercialización se retrasó respecto a la zafra anterior y la mayor proporción de grano se comercializó en el entorno de la cosecha.

El fuerte incremento de costos (40%) con respecto a 2021/22, sumado a menores precios y rendimientos, determinaron un “escaso margen” para el cultivo, advirtió.

Según el informe, la proporción de contratos en kilos de producto se redujo al 68%, incrementándose la modalidad de precio fijo; en tanto que el valor de la renta agrícola promedio creció por tercer año consecutivo, superando los US$ 470 por hectárea en los departamentos de Soriano y Colonia.

La industria local procesaría 242.000 toneladas de oleaginosos, produciendo 77.000 toneladas de aceite y 153.000 toneladas de harinas y pellets, reduciendo la producción de biodiesel y glicerina, estimó.

Comparó que el cultivo de colza que logró una destacada zafra en 2022/23 como consecuencia de un “área récord y una buena productividad con márgenes reducidos”, en la zafra actual presenta una “fuerte” reducción de área, con “varios problemas e incertidumbre” en su resultado.

Beneficios y transferencias

“Aún en condiciones de ausencia de beneficios, la cadena transfirió recursos al resto de la economía, aunque en menor magnitud respecto de la zafra anterior”, conforme con el informe de los técnicos del Inia.

Indicó que en contraste con el importante aumento en el valor agregado registrado durante la zafra 2021/22, en 2022/23 se verificó una significativa caída en la producción. “De registrarse rendimientos promedios históricos, para la soja 2023/24 con precios más bajos y costos similares, se espera una recuperación de los márgenes”, avizoró. 

Luego de “dos zafras contrastantes”, para los técnicos “el sector muestra una estructura sólida y no parece decaer en su esfuerzo hacia el futuro”. En esa instancia también plantearon que “la competitividad de la cadena en el mediano y largo plazo dependerá de la capacidad de seguir generando y adoptando más y mejores herramientas”.

El informe incluyó algunos cálculos basados en una matriz de análisis de políticas respecto a la “competitividad” y las “transferencias” de la cadena de oleaginosos, que comprende a los eslabones de la cadena, desde la chacra, el flete desde la chacra al acopio, el acopio y el flete del acopio al puerto. Eso permite, entre otras cosas, “identificar si hay transferencias desde el sector productivo al resto de la economía y a la inversa”, se justificó.

Explicó que el origen de las transferencias surge en las cargas sociales, el pago de impuestos y los costos de capital, que tiene un distinto peso en cada eslabón del complejo en cuestión. Los “precios privados” son aquellos que reflejan lo realmente cobrado o pagado por los agentes del sector, y los “precios sociales” se refieren a los ingresos, son los precios que recibirían los agentes si no tuvieran deducciones, detracciones, trabas de mercado, precisaron. Y aclararon que los costos, serían los incurridos si no estuvieran afectados por impuestos, subsidios, cargas sociales y fallas de mercado.

“Los beneficios privados y sociales fueron negativos en la zafra 2022/23”, pese a ello, “el complejo sojero realizó transferencias de US$ 139 por tonelada de grano y el total de las transferencias alcanzó un monto de US$ 147 millones”, lo que significó una caída de 56% respecto a la zafra 2021/22, calcularon.

Destacaron que “las transferencias de todo el sector agrícola primario, considerando todos los cultivos y solo el eslabón de chacra, alcanzaron a US$ 122 por tonelada”, y “los beneficios son negativos, aunque en menor magnitud”.

Estrategias y deudas

En cuanto a las estrategias empresariales y productivas empleadas para salir adelante frente al contexto desafiante de las pérdidas generadas por la sequía, “el sector refinanció deuda, tomó préstamos bancarios y utilizó sus reservas financieras”, según el informe, que fue presentado en el encuentro de la MTO.

Ante la consulta sobre cómo se afrontaron las consecuencias de la seca, los técnicos recabaron tres estrategias de los actores del sector. En una de ellas el 87% de los empresarios agrícolas apeló a la refinanciación de deudas, 5% tomó préstamos bancarios y 2% recurrió a las reservas financieras. En la segunda el 51% usó sus reservas financieras, el 40% asumió préstamos bancarios y 2% redefinió la rotación. Y en la tercera estrategia propuesta el 47% recurrió a préstamos de bancos, 36% utilizó las reservas financieras, 5% pidió crédito al proveedor, 4% redujo el área o la actividad y 2% buscó un nuevo tipo de seguros.

El informe también incluyó un capítulo sobre la respuesta oficial por la sequía. El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) declaró la emergencia agropecuaria a inicios de 2023 para todo el territorio nacional, incluyendo a la agricultura entre los sectores afectados, y determinó algunas medidas.

Entre las acciones determinadas figuraron la reducción del costo de financiamiento, específicamente de préstamos a través de República Microfinanzas con tasas subsidiadas, y el SIGA (Sistema de Garantías Bonificado por Emergencia Agropecuaria), a través del cual se bonifica la comisión. 

Además, el Banco República prorrogó por seis meses las obligaciones financieras de productores agropecuarios sin costos, ni cambios de categoría de calificación crediticia. También hubo una reducción y prórroga de vencimientos en los costos de energía eléctrica para regantes; el Banco de Previsión Social otorgó una prórroga en los vencimientos de los aportes; y se estableció la exoneración de impuestos de pagos a cuenta a los contribuyentes del Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (Irae) por sus actividades agropecuarias y del Impuesto al Patrimonio por su patrimonio afectado a explotaciones agropecuarias.

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IBF adquirió Procampo Semillas que mantiene su proceso de desarrollo

By Cristina Fumero,

Tras haber adquirido la mayoría del capital accionario de Procampo Semillas, la firma cuenta con 15 compañías en el país y apunta a seguir creciendo en el agronegocio

Con la adquisición de Procampo Semillas la compañía de inversiones IBF superó los US$ 100 millones de inversión en Uruguay y apunta a seguir creciendo en el agronegocio. Carlos Ameneiros, responsable de operaciones de negocios de IBF, destacó a VERDE que “el crecimiento significativo” experimentado durante los últimos años y “el profesionalismo” de Procampo Semillas fueron las claves para la concreción de la operación,  que en su momento había contratado a Daniel Rubio para reorganizar a la empresa de cara al futuro.

Procampo comenzó hace 33 años con la idea de crecer y desarrollar tecnologías que funcionen para los productores, con el objetivo de dedicarse exclusivamente al negocio semillerista. “Surgió esta oportunidad. Para nosotros es un orgullo que alguien valore nuestro trabajo y que, a su vez, nos deje a cargo de la empresa”, aseguró a VERDE Felipe González, fundador y director de Procampo. Agregó que el foco de la compañía seguirá siendo el mismo, y que ingresan dos nuevos directores que ayudarán a “ampliar el horizonte de inversiones”. 

El directorio quedará compuesto por el presidente de IBF Hugo Benedetti, el responsable de Agronegocios de IBF Carlos Ameneiros y Felipe González. A la vez, Federico Bellenda permanece como gerente general, Alfredo Silbermann continuará como gerente técnico de la empresa, Diego Rodríguez, seguirá como responsable de producción y abastecimiento de semillas, y en el área técnico comercial siguen: Federico Damboriarena en el norte, Roy Cooper en el litoral, y Agustín Aguirre en el centro y este del país. 

Además, el área de Investigación y Desarrollo seguirá a cargo de Silbermann y Rodríguez. Esa unidad tiene su base en el campo experimental Los Nietitos, ubicado en Mercedes (Soriano). Tanto Felipe González como Germán Verdier, fundadores de Procampo, continúan siendo socios de la compañía. Todo ese proceso “nos ayuda a levantar la mira y estar pensando con personas que no están directamente en el negocio, nos enriquece mucho”, resaltó Felipe González.  

Federico Bellenda explicó a VERDE que Procampo cuenta con dos grandes unidades de negocios, las forrajeras “donde representamos y licenciamos (semillas) de varias empresas del exterior”. Esa genética “se incorpora, se analiza y se desarrolla para posteriormente lanzar materiales al mercado con sus respectivas recomendaciones de manejo”. 

La otra unidad de negocios está focalizada en los cultivos de verano, donde hace más de 25 años Procampo representa a la empresa alemana KWS, la cuarta mayor empresa de semillas del mundo. “Allí el desafío está en el cultivo de maíz, que viene creciendo año a año y visualizamos una superficie de 300.000 hectáreas en poco tiempo”, dijo. A la vez, en sorgo la empresa representa al semillero San Pedro, “hoy se están abriendo nuevos horizontes con nuevos mercados, lo cual le puede permitir al cultivo ocupar el área que en algún momento tuvo en el país”, planteó. 

En cuanto al peso que tienen las forrajeras y los cultivos de verano, Bellenda sostuvo que cada una representa el 50% de la facturación. “Obviamente que últimamente el maíz, en lo que es el negocio de verano, ha tomado una relevancia importante por el crecimiento que tiene este cultivo en Uruguay”, puntualizó. 

Mirando hacia adelante, González sostuvo que se seguirán desarrollando las unidades que ya están y se vendrán nuevos híbridos de maíz y sorgo y también forrajeras y otras especies. “En Brasil hay un mercado para desarrollar, que es muy importante, donde tenemos una cantidad de productos ya evaluados”, dijo. Por lo cual, a mediano plazo el objetivo es llevar Procampo Semillas a la región. 

A su vez, afirmó que con KWS también se está buscando ampliar la oferta de productos. “Hemos trabajado solo en maíz pero también tenemos ensayos de remolacha”, recordando que KWS es la empresa “número uno” del mundo en esa especie. 

Además se están haciendo ensayos con centenos híbridos, al tiempo que la idea es incursionar también en los cultivos intensivos, ya que la empresa está invirtiendo fuerte en el área hortícola. “Si está KWS, nosotros vamos a estar”, acotó.

González aseguró que “el mercado y la competencia hacen que la empresa siempre tenga que estar mirando al futuro”, incursionando en nuevas áreas, productos y especies. Remarcó la importancia del trabajo conjunto y las alianzas con empresas internacionales. Recientemente, “hicimos una recorrida para contarle a cada una de las empresas que representamos los cambios societarios de Procampo, y asegurarles que en el horizonte sigue estando el crecimiento y el desarrollo de nuevos productos”, comentó.

Sobre el negocio de exportación de forrajeras, Bellenda recordó que hace tres años Procampo cambió su plan de abastecimiento, adquiriendo áreas de semillero propio, por lo que el abastecimiento de semillas pasó a depender de Procampo. “Eso fue un cambio contundente desde lo estructural en el negocio de forrajeras”, lo que le permitió a la empresa comenzar a generar contratos de exportación. 

Y estimó que incluso en unos años esta corriente se podría convertir en una unidad más dentro del negocio de forrajeras, pero “sin descuidar el abastecimiento interno de semillas en Uruguay”. 

Bellenda remarcó que la ganadería se ha ido profesionalizando por lo que la producción forrajera tiene margen para crecer en este sector. Analizó que “hay una gran oportunidad en el área extensiva, donde la ganadería ya viene tomando toda la tecnología forrajera, como lo ha hecho la lechería, con cada vez más productores sembrando verdeos y praderas”. 

Por eso, consideró que uno de los grandes desafíos de Procampo pasa por crecer en el mercado interno y, a su vez, aprovechar todo el negocio de semillas forrajeras que se demanda desde el exterior.  

LA VISIÓN DE IBF

Ameneiros afirmó que la posibilidad de adquirir parte del paquete accionario de Procampo se comenzó a visualizar hace un año atrás. “Este tipo de negociaciones en términos generales llevan unos cuantos meses”, comentó. 

El responsable de operaciones de negocios de IBF agregó que, si bien cuando llegaron a la compañía tenían conocimiento de la organización y del negocio con “un grado de detalle importante”, la visión general se empezó a construir más temprano, cuando IBF adquirió Agroenfoque. “En ese momento empezamos a mirar el agronegocio como un pilar de desarrollo. Miramos esta instancia de Procampo desde dos vertientes: la posibilidad de desarrollar un negocio en sí mismo y la mirada que Agroenfoque nos permitió tener del sector”. 

El ejecutivo aseguró que Procampo es una empresa que ha venido creciendo significativamente en los últimos cinco años y “con una profesionalización muy importante”, por lo que consideró que “no es casualidad el crecimiento en la facturación y en el posicionamiento”. Afirmó que la empresa ya viene con un ritmo predeterminado de trabajo, que le ha permitido tener un desarrollo y una evolución muy sana. “Si se miran los últimos cinco años se observa un crecimiento constante pero controlado. La facturación prácticamente se duplicó en cinco años, pero para eso hubo que ir año tras año”, describió. 

También aseguró que la compañía continuará con el actual proceso de desarrollo. “No hay un corte abrupto en lo que se venía haciendo ni en lo que se pretende hacer hacia adelante”, puntualizó. 

Destacó que cuando la compañía comienza a participar en una nueva empresa “nos gusta ponernos al costado para mirar y entender qué es lo que hace falta para poder agregarle”. A propósito, dijo que hay aspectos que “se pueden sumar”, que tienen que ver con la estrategia del negocio, con la estructuración financiera, con el orden en el reporte de la información y con el análisis del dato generado. 

“No porque no lo hagan, sino porque tal vez le podemos sumar un modelo de trabajo que sabemos que funciona y que nos permita validar y consolidar lo que las compañías vienen desarrollando”. Teniendo en cuenta la diversidad de inversiones que tiene IBF, ya que la compañía pasó a gestionar unas 15 empresas de distintos rubros en el mercado uruguayo, “hay una mirada más abarcativa, que va más allá del objetivo que cada empresa tiene. Esto nos permite tomar ejemplos y generar sinergias de negocios que contribuyan al desarrollo de las organizaciones en las que estamos involucrados”, remarcó. 

Los inversores que operan con IBF son mayoritariamente uruguayos, aunque hay algunos argentinos. El monto promedio de inversión va de US$ 100.000 a US$ 250.000 en cada uno de los negocios, comentó a VERDE Benedetti, fundador de la compañía (ver edición N° 109).

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Recambio generacional aportó más planificación empresarial al campo

By Cristina Fumero,

Julio Blanco dijo que las nuevas generaciones “asimilan la tecnología con velocidad”, destacó la gestión y la estrategia del sector para enfrentar la peor sequía en 70 años

La inversión en el sector agrícola y agrícola-ganadero está asociada a la planificación productiva y a los niveles de rentabilidad de las empresas agropecuarias, dijo el director de Interagrovial, Julio Blanco. “Son empresarios que operan unidades productivas que se han transformado en empresas sólidas. Pasó la seca más grande en 70 años y no tenemos ningún problema de morosidad, estamos por debajo de las cifras que habitualmente tiene el país y nos pasó un tren por arriba”, acotó.

En las empresas agrícola-ganaderas familiares “se observa cada vez más la sucesión generacional, más gestión, más capacidad financiera y estrategias productivas acordes. Me causa una grata satisfacción ver a hijos de clientes de toda una vida preparados, que han estudiado y hoy en muchos casos están llevando las riendas de las empresas”. 

Valoró que el productor agropecuario familiar “es resiliente, invierte, es abierto, gana y reinvierte en Uruguay. Cuando se consolida un ecosistema con esas características es lo mejor que le puede pasar a un país. Esa es la fortaleza más grande”, resaltó Blanco.

El empresario consideró que las nuevas generaciones “son diferentes y asimilan la tecnología con una gran velocidad”. Eso implica para Interagrovial “una gran transformación”, que “también es impulsada” por John Deere, “que se reinventó en 2021 cuando tomó la determinación de transformarse en una compañía de inteligencia industrial y pasar a ser una empresa de datos y tecnología”, recordó. Además de lo que siempre hizo John Deere, con su diseño de equipos, su posventa y su sistema de soporte a través de la red de distribuidores, como Interagrovial. 

Blanco resaltó que “todo ese sistema genera datos que hoy están siendo comunicados, conectados y procesados”, y que “a partir de allí se está generando la agricultura 4.0”. Las máquinas, las aplicaciones y el software que John Deere está presentando “son para utilizar esa información, que permitirá tener una agricultura más sustentable, tanto económica como ambientalmente”, afirmó.

Por otra parte, informó que Interagrovial “también se está convirtiendo en una empresa datos, impulsada por el camino que marca John Deere, pero también por el perfil que tiene el actual cliente, cuyo objetivo es mejorar la gestión donde la tecnología y el análisis de información es muy importante”. 

Sobre el clima de negocios señaló que “es muy bueno”, que continúa la inversión en campos por parte de actores locales, pero también “sigue la llegada de extranjeros”. Confirmó que el Uruguay “está muy bien visto” desde afuera, “somos un país serio, eso se ha fortalecido más todavía, pero es algo que viene desde atrás y el próximo gobierno va a seguir” por esa línea. 

Valoró que “hay un dinamismo muy bueno y muy sano en el país, con inversiones de distinto perfil, como la del sector forestal o la que se realizan otros proyectos que se van concretando”. También señaló que “hay muchas empresas instaladas en Uruguay que ofrecen servicios globales”. 

Blanco entiende que “se debe seguir por esa senda”, porque “hay recursos humanos, se tiene una institucionalidad que es difícil de encontrar en el resto de Latinoamérica”, aunque “por supuesto que hay vientos en contra, de costado, granizo (aludiendo a los costos y al tipo de cambio) pero hay que aferrarse al timón y seguir”.

El pasado 1° de noviembre Interagrovial inició un nuevo plan de negocios para 2024, que “se mira diferente”, porque desde el punto de vista climático, que en el negocio agropecuario “quizás sea la primer variable” a considerar, hay mejores perspectivas. 

La empresa proyecta un ejercicio parecido al de 2022, “con un componente importante de forestación y de construcción”, comentó el empresario. Recordó que para la división Agro de Interagrovial el 2022 “fue récord”, comparable con los niveles de 2013, pero con un perfil “muy diferente” y “más genuino”, por los cambios registrados en el sector agrícola luego de la caída de precios del ejercicio agrícola 2014-2015. 

Analizó que para el arroz y la agricultura de secano el escenario “está bien”, mientras que para los diferentes negocios de la ganadería “es desafiante”, sobre todo para la terminación del ganado, ya sea en pasturas, verdeos o corrales, que es donde se demanda más tecnología; “allí el panorama es incierto”, acotó.

De todos modos, Blanco descartó que se registre un freno en el proceso de intensificación que viene registrando el sector. “La mayoría de los empresarios está pensando en invertir o en incorporar tecnologías”, dijo. 

Si bien admitió que es cierto que “estamos en una coyuntura difícil” para 2024, “en algún momento, la ecuación debería empezar a normalizarse”, ya sea “por el trabajo porteras adentro para generar kilos y pasto influenciado por el clima”, como también “por el comportamiento de los mercados internacionales; el optimismo está intacto”.

“Es caro producir en Uruguay, hay dificultades de acceso a mercados, pero la cadena productor-industria está en condiciones de generar productos premium, de máxima calidad, ya sea terminados a pasto o granos, con todas las certificaciones, algo que la mayoría de los productores puede hacer”, planteó.

El contador sostuvo que “tenemos todo para integrar más a la producción y a la industria mediante modelos de negocios que permitan entender lo que el cliente necesita para llegar a distintos tipos de mercados, con diferentes tipos de carne, con una mirada estratégica y de largo plazo donde se sepa qué producto se necesita y en función de eso definir el suministro”. 

Aseguró que “Uruguay está capacitado para ganarle el partido a cualquiera, por lo que somos como productores de carne”.

LOS SEGMENTOS

 En Interagrovial el agro representa el 70% del negocio y el 30% restante corresponde a la forestación y construcción. Durante el ejercicio cerrado el pasado 30 de octubre, “la seca fue un golpe duro” y redujo un 25% las ventas, por influencia de los impactos generados en la agricultura de secano y ganadería. 

El arroz, por el sistema de producción que utiliza y por el momento del sector, “permitió amortiguar la caída”, dijo. Comentó que en un año normal el arroz se lleva en torno del 30% del mercado de cosechadoras, con una superficie de 160.000 hectáreas. 

“Nuestra participación en el sector arrocero también es muy alta, es un segmento de mercado importantísimo para Interagrovial. Es un sector muy demandante en tecnología como en maquinaria. Una hectárea de arroz tiene un valor agregado muy grande en las áreas más lejanas y en los suelos de menor aptitud”, resaltó.

Blanco agregó que el clima no afectó a la forestación y que a la construcción “le pegó positivamente”, porque la falta de lluvias aceleró los días de obra. El negocio forestal, por la capacidad instalada para generar pulpa de celulosa y madera de calidad en el norte “ha logrado mayor escala y un ecosistema más grande”, destacó.

La estrategia de Interagrovial con sus equipos “busca abordar no solo la cosecha sino también la preparación de suelos, plantaciones y caminería”, dijo. En construcción, la ejecución de obras viales en este período de gobierno “generó un dinamismo muy importante”, resaltó. El Grupo Wirtgen, que fue adquirido por John Deere hace cinco años, “nos ha permitido incrementar la oferta” en este segmento, y hoy se está trabajando con las principales empresas de plaza, señaló el director de Interagrovial.

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Las estrategias para el control del bicho bolita, un problema creciente

By Cristina Fumero,

El bicho bolita es un crustáceo al que le gusta la humedad y no le gusta el sol, tiene un aparato bucal adaptado para masticar y puede provocar daños muy importantes en los cultivos. En la gira de cultivos de invierno de Barraca Erro, el investigador del Departamento de Arroz y Cultivos de Secano del INTA Concepción del Uruguay, Eduardo Romani, realizó una presentación sobre las estrategias de control de esa plaga que “tiene gran incidencia en soja, aunque también se ve en maíz y en menor medida en cultivos de invierno, donde el monitoreo es relevante”.

El ingeniero agrónomo dijo a VERDE que el avance “se debe al cúmulo de rastrojo que se está dejando en los lotes, al generar más biomasa con cultivos invernales para grano o fundamentalmente cultivos de cobertura, sumado a la labranza mínima, se está generando un hábitat propicio para la presencia de esta plaga que se encuentra en el suelo”. Para poder realizar un diagnóstico correcto, “es fundamental conocer su biología, y así avanzar en las estrategias de manejo y control”. 

Al bicho bolita “lo vamos a encontrar donde haya más volumen de rastrojo y alta presencia de humedad”, dijo Romani. Y aseguró que en los lotes bajo riego “se exacerba su presencia” y el monitoreo representativo “es fundamental”, al igual que la detección de estos hábitos de la plaga”. De todas formas, señaló que al bicho bolita no le gusta el suelo saturado, por eso “es más probable que se encuentre como mayor abundancia en la loma y media loma”.

Planteó que “saber cómo funcionan y cuál es su ciclo es una ventaja que tenemos para hacer un buen manejo”. Afirmó que vive más de tres años y tiene “una alta tasa de reproducción, con dos generaciones anuales, una en otoño y la más importante en primavera”; cada bicho bolita “puede poner hasta 200 huevos”. La plaga cuenta con “un aparato bucal adaptado para masticar el grano y la plántula, provocando un daño muy importante en el cultivo”. 

Romani explicó que la estrategia “más utilizada y con mejores resultados es la aplicación de cebos en cobertura total de los lotes”, pero “debe comenzar previo a la siembra, porque si utilizamos dosis de rescate de cebo una vez que esté el cultivo implantado el bicho bolita puede ir al cebo, pero también al cultivo”.

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Trigo: saldo exportable cerca de 1 millón de toneladas

By Cristina Fumero,

Se marcó un récord en productividad y alcanza la mayor cosecha de los últimos 10 años; hay algunos inconvenientes con calidad

La cosecha de trigo dejará un récord productivo por hectárea, y romperá la cifra  lograda en la zafra pasada, cuando alcanzó un promedio de 4.251 kilos por hectárea. Las dudas están en el rendimiento promedio que pueda lograrse este año. Algunos operadores lo ubican sobre los 4.500 kilos, otros son más optimistas y estiman 5.000 kilos por hectárea. La cosecha se ubicará por encima de 1,5 millones de toneladas (Mt), siendo la cuarta zafra más importante de la historia, y el saldo exportable estará en torno de 1 millón de toneladas. 

Hay que remontarse a la zafra 2013/14 para tener un saldo exportable por encima de 1 millón de toneladas, según datos de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP). En esa campaña la superficie fue de 620.000 hectáreas, la producción total llegó 2,06 Mt y el rinde promedio fue de 3.317 kilos por hectárea. Del total producido se exportaron 1,43 Mt. Según Opypa, esa zafra se vio afectada por la presencia de Fusarium, influenciada por las condiciones climáticas en las últimas etapas del cultivo. Además, en el norte se habían obtenido bajos niveles de peso hectolítrico (pH) y Falling Number (FN), mientras que la proteína estaba en el límite.

La zafra de trigo que está culminando estuvo marcada por algunos episodios de lluvias que atrasaron la recolección del cultivo y provocaron una merma en los valores de FN, también luego de las precipitaciones hubo un descenso en los valores de pH. 

Varios agentes comerciales consultados por VERDE coincidieron en marcar que entre 20% y 30% de la cosecha tendría algún inconveniente de calidad, ya sea por bajo FN, que culmina en el canal forrajero, o bajo pH, donde dependiendo del valor se determina el destino. La referencia comercial para el trigo en Uruguay marca los siguientes parámetros: proteína 12%, pH 78 kg/hl y FN 280 segundos.

EL POR QUÉ

El ingeniero agrónomo Esteban Hoffman, director de Unicampo Uruguay, dijo a VERDE que durante setiembre y octubre ya se visualizaba, en líneas generales, una excelente campaña para el trigo, porque generó una producción de biomasa “espectacular” y no tuvo “grandes problemas sanitarios”, como le pasó a la cebada o la colza, que atravesó por severos inconvenientes durante la implantación.

Consideró que en está zafra de trigo “se romperá el récord” de producción por hectárea y la discusión radica “en cuánto” por encima de 4.251 kilos por hectárea se obtendrá. En función de la información que “vamos recibiendo de los clientes directos e indirectos de Unicampo Uruguay, vemos que estamos frente al mejor año” en la historia del cereal, afirmó.  

Hoffman dijo que en los casos que se registraron productividades muy altas, por encima de 7.000 kilos por hectárea, “hubo una combinación de cosas, desde el efecto año marcado por el alto coeficiente fototermal durante el período crítico y las muy buenas condiciones para el llenado de granos, junto al escaso déficit hídrico terminal”. 

A la vez, el fracaso de la cosecha de verano motivó que los suelos quedaran “en una situación increíble”, porque venían “descansadísimos” y realizaron un gran aporte de nitrógeno, “mucho más de lo que estamos acostumbrados”, señaló. También indicó que “hay un efecto cultivar”, que “es muy importante” para lograr altos rindes y mantener calidad. A la vez, el manejo de nutrientes resultó “clave” para evitar los excesos, dijo. “Con muy poco o nada de nitrógeno, análisis de suelo mediante, se lograron rendimientos muy altos”, sostuvo.

El director de Unicampo recordó que hubo chacras revolcadas de cebada y trigo por un exceso de nutrientes, que “si se aplica más de lo que se demanda el potencial productivo baja, incluso antes de llegar al vuelco”.

EN LAS CHACRAS

Por su parte, el ingeniero agrónomo Néstor Leguisamo, asesor agrícola en Soriano y Colonia, dijo a VERDE que se tuvo una muy buena zafra de trigo, con muy buenos niveles de calidad y rendimiento. En el arranque se tuvieron situaciones muy puntuales con parámetros bajos de FN, algo que está asociado a los daños generados por heladas tardías en las partes bajas de las chacras. “Frente a esa situación se buscó no mezclar los trigos para evitar rechazos por calidad”, comentó. A medida que avanzaba la cosecha y luego de las precipitaciones hubo más chacras con bajos niveles FN, pero con menor frecuencia que en el norte del país.

En cuanto a los parámetros de proteína en esa zona no se observaron problemas ni limitantes. Se han tenido niveles de pH de 80 kg/hl, 85 kg/hl e incluso 86 kg/hl, dependiendo de las variedades y con buenos niveles de proteína.  En esta zafra el trigo “ha sido el cultivo estrella, ha rendido muy bien y no ha tenido problemas sanitarios, se llevó dos fungicidas preventivos, tampoco hubo problemas de vuelco”. A diferencia de la cebada, “los cultivos se cosecharon parados, con menos rastrojos a nivel de piso, algo que impacta favorablemente en el cultivo siguiente”

Leguisamo reconoció que pocas veces “se han tenido muy buenos rendimientos acompañados de buena calidad”. El año pasado “también se tuvo muy buenos rindes, pero el nivel de proteína registró algunos inconvenientes, producto de las condiciones climáticas que impidieron una fertilización acorde”.

Por su parte, el ingeniero agrónomo Franco Malán, gerente técnico de Cradeco, cooperativa ubicada en Colonia Valdense (Colonia), dijo a VERDE que la cosecha de trigo se retrasó por lo complicada que fue la cosecha de cebada. Desde lo productivo también catalogó al año como “récord”, con rendimientos “muy por encima de lo normal y de lo esperado”. 

Estimó que en esa zona los trigos estarán promediando unos 6.000 kilos por hectárea, con un rango que va de 4.500 kilos a unos 7.500 kilos por hectárea. Sobre la calidad del trigo, Malán consideró que “no ha sido un problema más allá de algún viaje puntual”. La mayoría del trigo cumple con los requisitos de exportación y de la industria molinera.

El ingeniero agrónomo Alejandro Solsona, directivo de Copagran y productor agrícola de Carmelo (Colonia), dijo que los rendimientos del trigo van de buenos a muy buenos”, con la posibilidad de marcar un “récord histórico en rendimiento, acompañado en líneas generales de buena calidad”, destacó.

En el negocio agrícola, tras “el palo brutal” de la seca en la zafra de verano pasada, “El Niño no fue tan bravo como se esperaba”, y en la zona núcleo agrícola se tienen “buenos resultados en cultivos de invierno”, específicamente en trigo, que “va a salvar la plata” en esta zafra, consideró.

LOS KILOS DETERMINAN MARGEN

El ingeniero agrónomo Nicolás Martínez, director de Agromotora Flores, dijo que la cosecha de cultivos de invierno se fue dando con algunas interrupciones por las lluvias registradas. De todas formas, indicó que el trigo tiene una calidad “muy buena”, como “hacía años no se veía”.

Martínez explicó que las cebadas después de algunas lluvias “se pusieron muy complejas de cosechar, porque estaban revolcadas y las cosechadoras empezaron a rendir muy poco por día”. Al unísono “las chacras de trigo fueron quedando prontas, pero no teníamos máquinas porque estábamos focalizados en terminar la cebada”, señaló.

Dijo que, a diferencia de otras zonas productivas, el problema de bajo FN se dio en “chacras puntuales” y “no ha sido una generalidad”, con la mayoría de los trigos con “calidad panadera”. En alusión a los números del trigo señaló: “lo que no se logra por precio se logra por productividad, además este año los rendimientos son “muy buenos, por encima de 5.000 kilos” por hectárea, lo que sería una “cosecha récord” para esa zona.

Consideró que “es el año de los cereales de invierno”. En la zona centro “la cebada y el trigo terminan con muy buenos números”. Si bien hubo algunas complicaciones con “la cebada sembrada en abril, principalmente con variedades europeas” que tuvieron un “rechazo muy grande”, la sembrada en mayo empezó a entrar sin problemas, con “un nivel de rechazo de un año normal, que en esta zona es del 15%”.

Martínez se refirió además a la planificación de los productores sobre el parque de maquinaria para la cosecha de los cultivos de invierno. “Desde el día uno el productor tenía sus máquinas cosechando y salió a contratar servicios para mejorar su frente de cosecha, lo que permitió adelantar tareas”, destacó. Además, “en la zona centro tuvimos suerte, porque no recibimos los mismos niveles de lluvias que  en el este, noreste y norte; si eso pasaba hubiera sido catastrófico. Se pudieron aprovechar las ventanas y allí el productor metió más cosechadoras, pero contratando servicios, no comprando”.

LOGÍSTICA Y VENTAS

Martínez agregó que eso provocó en ciertos momentos un cuello de botella en la logística, “porque habían muchas cosechadoras trabajando y camiones llevando muchos kilos húmedos a los acopios”. 

Sobre la postura comercial de los productores, comentó que en trigo, donde se tienen referencias de US$ 200 por tonelada, hay “pocas operaciones”, porque están enfocados en terminar la cosecha, al tiempo de avanzar en la siembra de cultivos de verano. “Cuando se termine la cosecha de trigo el productor va a tomar la posición de salida por un tema de caja y porque el número cierra”, analizó.

A la vez, la cebada llegó a cotizar entre US$ 220 y US$ 230 por tonelada en los últimos días, con un rally “hacia arriba” de precios, “interesante”, y el agricultor “fijó prácticamente todo”. Para igualar ese negocio el precio de la cebada puesta en Trinidad, el trigo debería valer US$ 245 por tonelada en Nueva Palmira, valoró Martínez.

En la edición N° 110 de VERDE el ingeniero agrónomo Emiliano Uribe, de Cuatro Hojas, estimó que el costo total de trigo, incluyendo parte del costo del arrendamiento, totalizaba US$ 719 por hectárea, con la asignación de US$ 150 a fertilizantes y semillas, US$ 46 a los fitosanitarios, US$ 176 a la tierra, US$ 215 a los servicios de maquinaria, US$ 108 a los fletes y US$ 24 a otros costos.

Hubo retrasos en la siembra de soja

Por las lluvias registradas durante las últimas semanas se observa un atraso importante en la siembra de soja en las distintas zonas del país, en una zafra que apunta a una superficie cercana a 1,4 millones de hectáreas. 

Además del retraso hubo un porcentaje alto de resiembra en comparación con lo que sucede habitualmente. “Mucha acumulación de paja y rastrojos mal distribuidos vienen complicando la siembra de soja segunda”, dijo el asesor Néstor Leguisamo.

En tanto, Franco Malán, de Cradeco, también señaló que el corrimiento de la cosecha de invierno, el volumen de rastrojo de los cereales y la humedad del suelo está provocando un retraso muy importante en la siembra de segunda. “Venimos atrasados y con dificultades, pero lo positivo es que, “si podemos hacer una siembra prolija, el cultivo arranca bien, porque tiene buena humedad a diferencia de lo que pasó el año pasado, cuando sembramos rápido y muy bien, pero sin humedad”.

Por su parte, Nicolás Martínez, de Agromotora Flores, informó que “la soja de primera viene muy bien”, al igual “que la de segunda sembrada después de colza y cebada cosechada temprano”. La soja después de trigo y cebada “está muy difícil de sembrar”, admitió.

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El sector forestal será el principal rubro de exportación desde 2024

By Cristina Fumero,

Un estudio de Ceres señala que en 2022 la forestación generó un impacto indirecto superior a US$ 5.000 millones; la celulosa representa el 76% de las ventas al exterior

Lento y seguro resultó ser el crecimiento de las plantaciones forestales y los emprendimientos industriales vinculados a las mismas en las últimas dos décadas en Uruguay. En años recientes el sector forestal ganó dinamismo al llegar a un cierto punto de maduración de las inversiones, tan es así que este rubro pasará a ser el mayor exportador de Uruguay en 2024, una vez que la segunda planta de celulosa de UPM alcance su potencial productivo. Así lo sostiene un informe elaborado por el Centro de Estudios para la Realidad Económica y Social (Ceres), divulgado en noviembre.

Y sacar del primer lugar del podio exportador a la carne vacuna, considerando que es el rubro tradicional del agro local y está ligado a la historia misma de Uruguay, será un hecho más que relevante en la economía uruguaya.  

La pulpa de celulosa es el principal producto de exportación dentro del sector (76% en 2022) y fue el tercero del país detrás de la carne bovina y la soja.

“El desarrollo de la forestación responde no solamente a la estabilidad institucional y jurídica que garantizan la seguridad necesaria para sus inversiones de largo plazo, sino también a políticas de impulso productivo que trascendieron los diferentes gobiernos, y que han sido retirados a medida que el sector fue creciendo”, advirtió.

Indicó que las plantaciones con destino celulósico “no reciben un tratamiento impositivo diferencial en comparación con otras actividades primarias”, y “genera empleos con mayor proyección futura que los generados por el promedio” de la economía uruguaya. La forestación constituye “encadenamientos productivos de gran magnitud”, consideró.

Ceres destacó que “la madera sólida es el subsector con mayor impacto indirecto de la economía uruguaya”, lo que “motiva aún más la concreción de inversiones en el área”, y “la celulosa tiene un impacto económico indirecto mayor al promedio nacional”.

Uruguay dispone de tierras con aptitud forestal para nuevas plantaciones, que por sus características –estructura del suelo, superficialidad, baja fertilidad, pedregosidad– no serían empleados en agricultura, aseguró.

Valoró además que “la integración de la forestación con la ganadería está en crecimiento y ofrece múltiples beneficios”.

En relación a un asunto de especial interés en sectores de la sociedad, el informe consideró que “el efecto ambiental es considerablemente mitigado por las regulaciones actuales” del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y del Ministerio de Ambiente, el extendido cumplimiento del Código Nacional de Buenas Prácticas Forestales y certificaciones internacionales, que “garantizan una supervisión adecuada para cualquier tipo de plantación, sin considerar su tamaño”.

El sector es “ejemplo de economía circular” y “tiene un papel clave para reducir las emisiones netas de dióxido de carbono (CO2) de Uruguay”, al ser “liderado por empresas de gran porte que deben cumplir con estándares al más alto nivel”, valoró.

De cara al futuro, Ceres sostuvo que la forestación cuenta con “demanda internacional que se espera que aumente en los años venideros”, y “ante un incremento en las inversiones en el sector, la industria forestal se posiciona como un poderoso impulsor para el desarrollo de la economía” uruguaya.

IMPACTO TOTAL

Con base en la producción del sector en 2022, en el informe se estimó el impacto total en la economía, y en cuanto al impacto directo consideró el total de las exportaciones de celulosa (US$ 1.913 millones) y de aquellas provenientes de la madera sólida (US$ 557 millones).

Mientras que el impacto indirecto de producir esta cantidad de pasta de celulosa, cada año, es de US$ 1.855 millones, calculó.

Destacó que el impacto indirecto que generan las exportaciones de madera sólida alcanzan los US$ 707 millones anuales. Por lo que al incorporar el impacto indirecto, “el sector forestal generó a 2022 un impacto superior a US$ 5.000 millones”, precisó.

Advirtió que la forestación es una de las áreas de la economía “con mayor multiplicador de impacto indirecto”. El multiplicador de un sector es una medida de los encadenamientos productivos que la actividad genera en el resto de la economía.

Tras explicar que un multiplicador de 0,50 para un sector implica que un aumento de la demanda por bienes del sector en $1 genere un aumento adicional en la demanda (por bienes de otros sectores) de $0,50, Ceres estimó que “la producción de madera sólida tiene un multiplicador indirecto de 1,27”, que es “el más alto de la economía”. Planteó que “esto da muestras de la oportunidad de seguir impulsando este subsector, con encadenamientos productivos de mayor magnitud que los que generan otras actividades relevantes” de Uruguay.

Calculó que “la elaboración industrial de celulosa tiene un multiplicador indirecto de 0,97”, mientras que “la silvicultura y la extracción de madera llega al 0,95”.

El sector forestal es uno de los principales rubros de exportación del país, responsable de casi US$ 1 de cada US$ 5 que Uruguay vende en el exterior por concepto de bienes, resaltó Ceres. E indicó que el subsector de la madera sólida –el de mayor impacto en la economía– tiene potencial para seguir creciendo.

“Es posible impulsar y desarrollar empresas de aserrado pequeñas y medianas en la región noreste del país, con materia prima disponible, y existen múltiples nichos de mercado con espacio para desenvolverse, lo que debe ser aprovechado”, sugirió.

DESAFÍOS

Ceres dejó en claro que para avanzar en el desarrollo forestal será necesario “atender ciertos desafíos”, considerando que “el sector forestal y toda la cadena agroexportadora tienen problemas de competitividad, en buena parte debido al encarecimiento relativo del peso uruguayo con respecto al resto de las monedas” del mundo.

“Esto se suma a los altos costos comparativos de las tarifas portuarias, además el puerto de Montevideo fue rankeado por el Banco Mundial como “uno de los puertos de la región con mayor cantidad de tiempo de espera para los buques hasta completar la carga”, apuntó.

Y señaló que “la dificultad relativa en términos de tiempo para iniciar nuevas plantaciones dificulta la expansión de proyectos de menor tamaño, ya que lograr el cumplimiento de los requisitos necesarios lleva más de un año”. Ceres subrayó que “otro desafío está en la formación del capital humano y su preparación para el futuro”, además “en busca de una mejora de la productividad en cada etapa del proceso, es necesario continuar incorporando tecnología”.

En el informe consideró que para adecuarse a la transformación de ciertos procesos “es vital la capacitación de las personas dedicadas a la tarea”. Este tema “adquiere aún mayor relevancia, dado que la forestación es más intensiva en tareas manuales que el total de la economía”, y “uno de cada ocho empleos tiene tareas relativamente fáciles de automatizar en el futuro cercano”, avizoró.

Reconoció que la oferta educativa actual es “amplia” y se distribuye a lo largo del país, principalmente en departamentos con presencia forestal “significativa”, como Río Negro, Tacuarembó y Cerro Largo.

En el Centro Universitario de Tacuarembó, de la Universidad de la República (Udelar), se dicta la carrera Ingeniería Forestal, además en la carrera de Agronomía (Udelar) es posible especializarse en forestación, y en la Facultad de Ingeniería (Udelar) hay una Maestría en Ingeniería de Celulosa y Papel. Igualmente, en las carreras de Ingeniería Civil e Ingeniería Química se abordan temas relacionados con la utilización y producción de madera y celulosa, según Ceres.

Valoró también que la Universidad de la Empresa (UDE) ofrece el programa de Técnico Forestal, la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU) ofrece formación como Técnico Forestal y Tecnólogo en Madera, y que el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) también brinda cursos y capacitaciones en diferentes áreas.

En esta línea, la instalación del Centro Tecnológico Forestal Maderero (CTFM), inaugurado en Tacuarembó en agosto de 2022, colabora también para lograr una “preparación adecuada a un fenómeno global del que el sector forestal no escapa”, indicó.

Consideró que en el marco del Fondo de Innovación Sectorial como parte del acuerdo de la inversión de UPM36, el CTFM tiene como objetivo la formación de recursos humanos calificados, impulsar la investigación, la innovación y el uso de tecnologías en el rubro.

SUELOS DISPONIBLES

En 2021 la Dirección General Forestal cuantificó más de 1,1 millones de hectáreas dedicadas a la forestación, lo que representa aproximadamente el 6% del área del territorio nacional, sin incluir las más de 800.000 hectáreas de bosque nativo. Los departamentos con mayor superficie plantada son Rivera, Tacuarembó, Río Negro y Paysandú, seguidos por Cerro Largo, Durazno y Lavalleja, y del total de las hectáreas plantadas, cerca del 85% corresponde a eucaliptos, y el 15% restante a pino.

El 75% de las plantaciones se ubica en suelos declarados de prioridad forestal, definidos por la Ley N° 15.939, y son aquellos que cuentan con beneficios fiscales para la producción, conforme con el reporte de Ceres.

Señaló que la superficie del territorio nacional declarada como prioridad forestal ronda los 4 millones de hectáreas. Uruguay cuenta con suelos disponibles para nuevas plantaciones que –por los requerimientos de la forestación– no sería utilizado para la agricultura, y la combinación de la actividad forestal con la ganadera viene en crecimiento y tiene numerosas ventajas, según el informe.

En cuanto al régimen impositivo que estableció el Estado para el desarrollo del sector forestal, Ceres señaló que los incentivos que fueron claves en el comienzo, se han ido retirando en la fase primaria con destino celulosa, acorde al crecimiento del rubro. 

El informe de Ceres sostiene que actualmente “los productores forestales con este fin afrontan una carga impositiva comparable a la de otras actividades primarias, respecto al ingreso que generan”.

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